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Paso de fuego. La mente del escritor. Alejandro Aldana

La mente del escritor

Para Luz y Emiliano

Por Alejandro Aldana*



Bruno Estañol fue un excelente escritor tabasqueño, eminente médico neurólogo, investigador incansable, novelista, cuentista y ensayista. Cada vez que termino de leer cualquiera de sus obras, me pregunto una y otra vez, ¿cómo es posible que se conozca tan poco su obra? ¿A caso es indispensable la cada vez más denigrante actitud de vedette para figurar en las marquesinas literarias? Estañol estaba tan lejos de todo ese bullicio mundano. 
	Nuestro autor se inscribe en una tradición, cada vez más escasa, de escritores que lo mismo estudian al mundo desde una mirada científica, además de poseer una profunda vocación humanista. Para estos pensadores la filosofía es tan necesaria como la poesía y la historia. Bruno Estañol nos habla desde la aparente sencillez que imprime la sabiduría, es sin duda un filosofo al que le interesa sobremanera la forma de decir las cosas, no teme tener ideas, contrastarlas, confrontarlas y recuperarlas provistas de nuevas posibilidades cognitivas. 
	La mente del escritor es un libro apasionante desde muchos frentes. Nos deslumbra por la erudición del autor, su capacidad expresiva y la belleza con la que establece las más extraordinarias relaciones entre diversas esferas del conocimiento. El lector podrá ver al científico indagando sobre una variedad importante de temas, al filósofo disertando y preguntándose sin el más mínimo temor. Estañol conoce el alma humana, se asoma a ese precipicio con valentía, aún sabiendo que es probable que al final no encuentre nada. Encontrar no es el objetivo, de lo que se trata es de buscar. Lo importante es el proceso de la búsqueda, el placer de hallar nuevas puertas y ventanas para volver al principio, siempre recomenzar, como un Sísifo de la ciencia y el arte. 
	Bruno Estañol trata de responder a las preguntas que por años se han hecho fisiólogos, neurólogos, médicos y psicólogos con respecto al funcionamiento del cerebro; pero nuestro autor va un poco más allá, intenta establecer ese funcionamiento cerebral con la extrañeza de la creación poética, y me refiero al proceso creativo en su más amplia expresión. 
	El neurólogo estudia al cerebro en su más pura materialidad, pero a su vez el filósofo y el narrador se doblegan frente al misterio de la creación. El ser humano es entendido desde su bipolaridad, su dualismo, por un lado tenemos al cuerpo y sus implicaciones fisiológicas, pero además se contempla al espíritu, comprendiendo que es precisamente esa combinación la que nos permite observarnos como seres capaces de producir belleza. 
	El propio Estañol nos cuenta que Freud, otro hombre de ciencia, además de escritor y filósofo, intentó acercarse al núcleo del proceso creador. Escribió brillantemente sobre Dostoyevsky, Leonardo Da Vinci y otros artistas, para finalmente reconocer que el proceso creativo es algo que el psicoanálisis no puede conocer. 
	Estañol, novelista y neurólogo, afirma que es muy probable que el inconsciente participa directamente en la elección de los temas, que en muchas ocasiones tienen que ver con el mundo interior del escritor, la historia de una novela no se escoge deliberadamente, más bien se devela o si se quiere, se revela al creador. La consciencia participa del proceso creativo cuando dicho escritor arremete a la formalidad de la obra. 
	Nuestro autor hace hincapié en las posibilidades de la memoria, su utilidad, la necesidad de la expresión de sus contenidos, aún cuando estos no se presenten de manera consciente. Los recuerdos sufren una transformación óntica, se convierten en material de los sueños y las pesadillas, para que en el momento del acto creativo reaparezcan transformados en símbolos y detonadores emocionales. Contenidos que en muchas ocasiones, ni el propio escritor logra comprenderlos del todo. 
	Estañol nos dice que todo ese cúmulo de ideas, sensaciones, impresiones se revelan como algo profundamente significante, es decir, la polisemia se compone de esas pasiones, dolores y obsesiones. Es ahí donde podemos ubicar el origen de lo que se ha dado en llamar la obra maestra. 
	La mente del escritor  es un tour de force sobre el misterio de la creación humana. 
  
Photo by Rodrigo Santos on Pexels.com

Sobre Alejandro Aldana Sellschopp

Investigador, promotor cultural, editor, ensayista y narrador.

Ha sido becario de: FOESCA (Emisiones 1999-2000 y 2000-2001), PACMYC, fue becario del FONCA (2003-2004) en el programa de Jóvenes Creadores en la modalidad de novela. Está incluido en la antología del FONCA – Jóvenes Creadores generación 2003-2004.

Ha publicado: Tiempo a Contrapunto (UNAM- Espacio Cultural Jaime Sabines),  Nudo de Serpientes (Novela). Su cuento Diario de un lobo está incluido en la antología Inventa la memoria (Alfaguara). La novela en Chiapas, antología (Consejo Estatal para las Culturas y las Artes de Chiapas en el 2018).

Paso de fuego. ¿Quién vendrá a mi entierro? Alejandro Aldana

Por Alejandro Aldana*

¿Quién vendrá a mi entierro?
Breve historia del neoliberalismo

                                Para Luz y Emiliano







La reciente novela de Antonio Florido, publicada por la editorial española “Kolaval”, es una verdadera invitación a la subversión, no desde el punto de vista de la trama narrativa, que hay que decirlo, está estructurada con un cuidado de relojero, sino desde el limpio trabajo del lenguaje. Antonio nos conduce a un callejón con salidas metafísicas, parece que el autor comprende muy bien lo veía Heidegger respecto a que lo verdaderamente importante no es el individuo sino el ser; un ser que se desenvuelve en cada una de las oraciones y párrafos de ¿Quién vendrá a mi entierro? Más que una relación cognitiva, lo que sufrimos en la historia que nos cuenta, se apuntala desde algo que está más allá del mundo físico. 
	El verdadero drama se ubica en la unidad de impresión que nos deja, cual sello troquelado en la parafina caliente de una vela, que es al mismo tiempo nuestra alma. Antonio prefiere subvertir la tradición metafísica de occidente que separa al objeto y al sujeto, digamos que objetiviza al ser. Para Heidegger y Antonio Florido es menester regresar al tiempo en el que objeto y sujeto formaban una unidad. La apuesta de Florido es mostrarnos el ser como un todo abarcador. Es por ello que su novela es al mismo tiempo una elegía, un romance y un poema.
	Nuestro autor recurre a la metaficción. Un escritor llamado el escribidor, que no es otro que el mismísimo Juan Carlos Onetti, nos dice cómo está escribiendo la novela, esa historia que nace de él hasta superarlo. ¿Quién vendrá a mi entierro? es una aproximación al alma del ser humano. La realidad objetiva simplemente es un pretexto para llevarnos a un mundo trascendente. Más allá de personajes y acciones sentimos un mundo. Antonio sabe escuchar la existencia, más que ver escucha, oye el ritmo de los espíritus, sus penas, su dolor, ese sufrimiento necesario para vernos con mayor claridad.
	Antonio es un maestro del lenguaje, frases y párrafos enteros nos develan un estado de cosas. Florido es capaz de escuchar a las piedras, a las montañas silenciosas y expectantes, oye los ríos de aguas portentosas, los pasos de los hombres y mujeres. Para nuestro autor no hay nada que sea diminuto o intrascendente; por el contrario el foco narrativo escudriña tanto en los personajes como en las cosas.
	Foucault afirma en Las palabras y las cosas: “En el siglo XVI, el lenguaje real no es un conjunto de signos independientes, uniforme y liso en el que las cosas vendrían a reflejarse como en un espejo a fin de enunciar, una a una, su verdadera singularidad. Es más bien una cosa opaca, misteriosa, cerrada sobre sí misma, masa fragmentada y enigmática punto por punto, que se mezcla aquí o allá con las figuras del mundo y se enreda tanto y tan bien que, todas juntas, forman una red de marcas en la que cada una puede desempeñar, y desempeña en efecto, en relación con todas las demás, el papel de contenido o de signo, de secreto o de indicio”.
	Y es que la novela de Antonio Florido recurre a una significación donde el lenguaje no es una cosa donde el mundo se refleja, por el contrario, es el propio lenguaje el que crea el mundo. Su lenguaje es vital, se relaciona inmediatamente con lo esplendoroso del mundo, alcanza tal nivel de plasticidad que el lector no sólo ve, sino que siente y específicamente sufre con los personajes. El poder de evocación es sublime, ¿cómo es posible que pueda imprimir tanta significación, tanta vida en una o dos líneas? Sus palabras no son un espejo opaco donde se refleja la vida objetivada, más bien son un elementos más en la creación de ese mundo ficcinalizado con maestría. En la novela de Antonio las palabras no reflejan, crean, fundan un universo. Nos lleva hacia el centro de nosotros mismos, si somos capaces de vernos ahí, no es por mero proceso de refracción, sino porque es capaz de recrearnos en sus personajes y situaciones. 
	¿Quién vendrá a mi entierro? es pues una novela recomendable sin lugar dudas. 
  
Fotografía: Jeremy Bishop en Pexels.com

Sobre Alejandro Aldana Sellschopp

Investigador, promotor cultural, editor, ensayista y narrador.

Ha sido becario de: FOESCA (Emisiones 1999-2000 y 2000-2001), PACMYC, fue becario del FONCA (2003-2004) en el programa de Jóvenes Creadores en la modalidad de novela. Está incluido en la antología del FONCA – Jóvenes Creadores generación 2003-2004.

Ha publicado: Tiempo a Contrapunto (UNAM- Espacio Cultural Jaime Sabines),  Nudo de Serpientes (Novela). Su cuento Diario de un lobo está incluido en la antología Inventa la memoria (Alfaguara). La novela en Chiapas, antología (Consejo Estatal para las Culturas y las Artes de Chiapas en el 2018).

Paso de fuego. Fractal. Alejandro Aldana

Por Alejandro Aldana*

Fractal
Breve historia del neoliberalismo

                                Para Luz y Emiliano






Rafael Lemus, aquel enfant terrible de la revista Letras Libres, presentó apenas unas semanas su Breve Historia de nuestro neoliberalismo. Lemus realiza un profundo análisis sobre la génesis y desarrollo del neoliberalismo en México, así como su influencia en los diversos grupos culturales de nuestro país. La mirada de Rafael Lemus se convierte en un punto de vista privilegiado, ya que formó parte del Consejo Editorial de la revista Letras Libres, es decir conoce de primera mano de lo que habla, convivió al rededor de diez años con los escritores de dicha publicación. 

	El libro puede leerse como una larga continuación a la carta que Lemus publicó el cinco de diciembre de 2013, donde renunciaba a la revista Letras Libres. En la misiva Rafael Lemus afirmaba que se separaba de la revista porque censuraba toda práctica de izquierda. En uno de los párrafos nuestro autor dice: “Ocupada en censurar toda práctica de izquierda, la revista desatiende sistemáticamente asuntos que me parecen cruciales: la desigualdad, la exclusión, la precariedad económica. Consagrada a defender un liberalismo que terminó por volverse hegemónico, apenas si hace la crítica de nuestro presente, de las sociedades capitalistas y democracias liberales en que vivimos”. 
	Rafael Lemus coloca el foco epistemológico de su estudio en el nacimiento del neoliberalismo mexicano a partir del gobierno de Miguel de la Madrid Hurtado (1982-1988), recordemos que Carlos Salinas de Gortari fue el flamante Secretario de Propagación y Presupuesto de esa administración priísta, y muy seguramente tuvo mucho que ver en ese viraje de la política mexicana. Una vez consumado el fraude electoral de Salinas, el neoliberalismo alcanza su momento de mayor hegemonía, vinieron las privatizaciones, las reformas a la Constitución de 1917, sobre todo en materia agraria, se aplicó un liberalismo económico intenso, se privilegió controlar las estadísticas macroeconómicas en detrimento de los sectores más empobrecidos de nuestro país. 
	Nuestro autor perfila el nacimiento y desarrollo hegemónico del neoliberalismo, desde la participación de los grupos culturales más poderosos de México: me refiero a los miembros de las revistas Plural y Vuelta fundadas por Octavio Paz, y Nexos. Para Lemus estos intelectuales fueron gradualmente virando sus posiciones políticas hasta convertirse en los verdaderos propagandistas del neoliberalismo, para ello formularon un discurso mediante el cual se criticó con acritud cualquier signo de populismo, se declaró finalizado el radicalismo político, se esmeraron en promover la visión tecnocrática, se sostuvo que conceptos como libertad individual y sistema de mercado eran inseparables, donde otro sistema económico por su “naturaleza” eran antidemocráticos, se exaltó a la estructura empresarial del Estado. Ahora se requerían empresarios, emprendedores y no luchadores sociales, defensores de los Derechos Humanos, ni mucho menos disidentes al régimen que eran inmediatamente señalados de violentos, desestabilizadores y en el mejor de los casos se les estigmatizaba como trasnochados ideológicos.
	En Breve historia de nuestro liberalismo podemos apreciar los virajes ideológicos de Octavio Paz, quién tuvo una juventud inclinada hacia el socialismo, después coqueteó sin definirse realmente en su praxis como anarquista, para posteriormente perfilarse como un intelectual liberal, terminando en su vejes como un ideólogo abierto del neoliberalismo. Paz finalizó sus años anclado en una derecha anquilosada, contribuyó desde sus artículos y estudios a darle el tiro de gracia al nacionalismo-revolucionario que durante años fue la bandera del PRI, durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), Paz se regodea en su relación estrecha con el gobierno, expande en sus revistas la bienvenida a un sistema que privilegiaba el individualismo económico y la democracia liberal representativa, ahora era el mercado quien se encargaría de regular al Estado.
	El libro es un interesante viaje histórico a través de nuestra historia resiente, y logra explicar de alguna forma, la posición claramente conservadora de intelectuales como Enrique Krause, Héctor Aguilar Camín, Gabriel Zaid, entre muchos otros, frente al presente gobierno. Intelectuales y escritores que al paso de los tres años de haber tomado el poder Andrés López Obrador se han convertido en los abajo firmantes  más entusiastas, aún cuando dicha posición política los coloque como voceros de la clase empresarial más reaccionaria de México.  
Photo by Maris Rhamdani on Pexels.com

Sobre Alejandro Aldana Sellschopp

Investigador, promotor cultural, editor, ensayista y narrador.

Ha sido becario de: FOESCA (Emisiones 1999-2000 y 2000-2001), PACMYC, fue becario del FONCA (2003-2004) en el programa de Jóvenes Creadores en la modalidad de novela. Está incluido en la antología del FONCA – Jóvenes Creadores generación 2003-2004.

Ha publicado: Tiempo a Contrapunto (UNAM- Espacio Cultural Jaime Sabines),  Nudo de Serpientes (Novela). Su cuento Diario de un lobo está incluido en la antología Inventa la memoria (Alfaguara). La novela en Chiapas, antología (Consejo Estatal para las Culturas y las Artes de Chiapas en el 2018).

Paso de fuego. La muerte de los héroes. Alejandro Aldana

Por Alejandro Aldana*

La muerte de los héroes

                                Para Luz y Emiliano




Carlos García Gual es conocido entre otras cosas por sus excelentes traducciones y los más de doscientos libros sobre los griegos,  que ha coordinado para la Biblioteca Clásica Gredos. Es sin lugar a dudas uno de los mayores especialistas en la cultura griega y su influencia en el mundo occidental. En La muerte de los héroes se refrenda su erudición, sentido del humor y una prosa que se disfruta en cada momento de la lectura. 
	Carlos García estudia la muerte de veinticinco héroes, realiza una profunda búsqueda en fuentes antiguas y modernas. El concepto de muerte fue uno de los primeros misterios que los mitos trataron de expresar, unas veces se presentaba como solución a una vida tormentosa, en otras como una verdadera calamidad; sin embargo esos mitos ofrecían una estilización del fenómeno, mas no lograban convertirse en una verdadera respuesta a la pregunta: ¿qué es la muerte?
	El acto de morir se convierte en el otro absoluto, como lo definió magistralmente Vernant, donde la alteridad permite conocer lo diverso desde la unidad. Los hombres y mujeres son mortales, pasajeros, efímeros, su existencia se esfuma en su contingencia, esa es su naturaleza; sin embargo, los hombres pueden trascender esa vida efímera, ya Homero refiere a lo que se denomina “la muerte heroica”, mediante la cual el hombre se eleva sobre su propia vida, para que en la muerte en el campo de batalla lo inmortalice.
	Por extraño que pueda parecernos, la muerte de los héroes y los dioses en muchas ocasiones no son narradas, se prefiere contar las hazañas. Sabemos muy bien que en la Iliada no se dice casi nada sobre la muerte de Aquiles, tan sólo Héctor derrotado por el propio Aquiles y presto a morir predice la muerte del pélida; sin embargo no existe ningún canto que nos narre in extenso ese hecho tan importante. 
	Nuestro autor explora las diversas versiones de la muerte del héroe, Estacio dirá que fue asesinado por Paris con una flecha que le da en el talón, también se dice que lo mató con un cuchillo cuando Aquiles iba a visitar a una princesa troyana, otras versiones afirman que el dios Apolo guió la fecha para no fallar e incluso se llegará a mencionar que quien verdaderamente lo mata es el mismísimo Apolo. 
	Sirva esto como mero ejemplo de las interesantes búsquedas de Carlos García mediante una sensibilidad literaria digna de encomio. Nuevamente leemos la muerte de los héroes reescritos por la habilidad estilística de nuestro autor. 
	Para el mundo griego la muerte no hacía distingos, lo mismo murieron Aquiles y Ulises, Heracles y Edipo, sin embargo también fallecieron miles de esclavos, la diferencia se ubicaba en la forma de morir, el héroe sabía que para lograr la inmortalidad era tan importante la manera de vivir como de morir. 
	¿Cómo murieron los héroes griegos? Es la pregunta que guía el excelente trabajo de Carlos García Gual, ¿En qué condiciones perecieron? Veremos que no siempre las circunstancias fueron tan heroicas, algunas incluso presentan una mirada irónica, otras son francamente ridículas. 
	La muerte de los héroes  es un verdadero agasajo de claridad, síntesis y amor por la cultura de los inmortales griegos.
Photo by Alena Shekhovtcova on Pexels.com

Sobre Alejandro Aldana Sellschopp

Investigador, promotor cultural, editor, ensayista y narrador.

Ha sido becario de: FOESCA (Emisiones 1999-2000 y 2000-2001), PACMYC, fue becario del FONCA (2003-2004) en el programa de Jóvenes Creadores en la modalidad de novela. Está incluido en la antología del FONCA – Jóvenes Creadores generación 2003-2004.

Ha publicado: Tiempo a Contrapunto (UNAM- Espacio Cultural Jaime Sabines),  Nudo de Serpientes (Novela). Su cuento Diario de un lobo está incluido en la antología Inventa la memoria (Alfaguara). La novela en Chiapas, antología (Consejo Estatal para las Culturas y las Artes de Chiapas en el 2018).

Paso de fuego. Paulo Freire. 4. Alejandro Aldana

Por Alejandro Aldana*

¿Quién es ese hombre de la barba florida?

                                Para Luz y Emiliano



Actualidad del pensamiento de Paulo Freyre
 
 
Paulo Freire entendió que la educación representaba una espetera fundamental para la transformación de los pueblos que se encuentra en situación de pobreza. Ubicó que América Latina poseía una historia común que se establece desde las culturas mesoamericanas y adquieren una nueva cohesión a partir de la conquista española. Freire tiene una formación académica muy completa, pero su mundo vital sumó una visión nueva y más completa sobre la realidad. En sus diferentes trabajos y contacto con los barrios pobres y el proletariado de diversos países le permitió conocer al oprimido. Freire observa que el oprimido busca ser como su opresor, lo percibe como la realización excelente, la superación de su propio ser en el ser de ese otro que sin saber porque tiene mayores recursos económicos. 
	El oprimido se cosifica, pierde su pensamiento crítico, es por ello que necesita una educación que le permita remirarse, volver a develar el espejo de la conciencia que le muestre su verdadero rostro, en el fondo también se trata de un problema del origen y la identidad. 
	La relación oprimido-opresor se establece desde la colonialidad, el colonizado, el oprimido, busca “ascender” en una supuesta jerarquía social para parecerse cada vez más a su opresor. Es por ello que se desclasa, pretende pertenecer a una esfera social, política y económica a la que no pertenece, por lo tanto tiende a discriminar a sus iguales, en el entendido que si desprecia a sus compañeros de clase, este dejará de ser un oprimido. 
	Una de las aportaciones más importantes y de gran actualidad en el pensamiento de Freire es la búsqueda de conectar lo público con lo popular. ¿A qué se refería? Bueno, Freire comprende que las sociedades de América Latina se componen de una diversidad reinante, esa es su característica fundamental y Freire entiende que esa es su verdadera riqueza. Nuestros pueblos cuentan con una variedad importante de culturas, lenguajes, idiomas, danzas, tejidos, formas diferentes de ver el tiempo, el espacio, tienen su propia cosmovisión, esas miradas no caven en las percepciones del mundo occidental. 
	La educación durante años y años, incluso hoy mismo, tienden a jerarquizar esas percepciones, donde en la sima de la pirámide se encuentra la mirada occidental. La cultura de occidente se convierte en la autoridad única, la detentada de una verdad que se instituye desde un supuesto prestigio dado por su importancia. 
	Freire por el contrario pugna por una educación que contempla las visiones locales, regionales, comunitarias, pero también la visión occidental. Freire no niega la mirada occidental, más bien la comprende en su verdadera profundidad, no pretende negarla o erradicarla en el proceso de educación. Freire plantea un diálogo de las miradas, sin conceder jerarquía donde unas se entiendan como mejores o peores. 
	El oprimido, colonizado, se encuentra atrapado en un circulo vicioso, pretende ser como su propio opresor, pero no comprende del todo cómo esta establecida la relación de opresión. La escuela, según Freire, es un agente externo, que no está o no debe estar sometida a ese circulo vicioso, por el contrario la educación debe permitir la superación dialéctica de dicha relación de explotación. 
	Freire plantea que se debe contemplar de igual manera la experiencia de los estudiantes, sus formas de vida, sus intereses, las formas de socializar, su cosmovisión, su lengua, su cultura y el conocimiento institucionalizado, en una tendencia clara de retroalimentación. 
	En ocasiones algunos malos lectores de la obra de Freire hablan de una negación del conocimiento occidental, para priorizar los saberes y el conocimiento regional, de esta manera estamos simple y sencillamente traicionando pensamiento de Freire. Pretender que el conocimiento que es necesario para revertir una relación de colonización sea solamente el conocimiento local. Esto nos llevaría a dar la espalda al mundo, y Freire jamás propuso algo tan absurdo. 
	Freire hace hincapié en que es necesario conocer al otro, es una relación con la otredad, ese otro que nos es extraño, conocerlo implica comprenderlo y respetarlo. Solamente cuando conocemos al otro, puedo comenzar a saber quién soy yo. A partir del otro yo puedo ser. El otro me incluye, lo incluyo. Cuando veo que el otro observa el mundo de una manera diferente a la mía, yo entiendo que somos diferentes y que yo soy. 
	Para Freire el ser humano no es un ente terminado. Esto nos llevaría a entender que la persona es únicamente un ser pasivo. Por el contrario, Freire entiende que el ser humano es un ser en proceso de creación, se está formando a través e su vida, así es un sujeto activo, que decide e incide en la realidad. El educador no se ha terminado de constituir, por lo tanto no es el detentador de una verdad, en realidad sigue aprendiendo, se sigue completando en su propio ser y solamente puede lograrlo mediante su vida en comunidad.       
 
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Fotografía:  Skully MBa , por Pexels

Sobre Alejandro Aldana Sellschopp

Investigador, promotor cultural, editor, ensayista y narrador.

Ha sido becario de: FOESCA (Emisiones 1999-2000 y 2000-2001), PACMYC, fue becario del FONCA (2003-2004) en el programa de Jóvenes Creadores en la modalidad de novela. Está incluido en la antología del FONCA – Jóvenes Creadores generación 2003-2004.

Ha publicado: Tiempo a Contrapunto (UNAM- Espacio Cultural Jaime Sabines),  Nudo de Serpientes (Novela). Su cuento Diario de un lobo está incluido en la antología Inventa la memoria (Alfaguara). La novela en Chiapas, antología (Consejo Estatal para las Culturas y las Artes de Chiapas en el 2018).

Paso de fuego. Paulo Freire. 3. Alejandro Aldana

Por Alejandro Aldana*

¿Quién es ese hombre de la barba florida?

                                Para Luz y Emiliano



Las cinco etapas del pensamiento de Paulo Freire
 
 
El pensamiento de Paulo Freire se puede esquematizar en cinco etapas, las cuales son las siguientes: el oprimido, la esperanza, la autonomía, la indignación y la tolerancia. Es interesante como se reorganiza el contenido de un pensamiento que a través de los años se fue corrigiendo, alimentando de lecturas y experiencias. La filosofía de Freire es en sí misma un diálogo con sigo misma, pero también con la realidad vista como un espacio histórico. Para Freire la actualidad es un producto histórico, no surge de manera espontánea, tiene un devenir, una relación dialéctica. Aquí sin duda se alimenta del pensamiento de Hegel, muy probablemente filtrada por la obra de Carlos Marx. Los estadios del tiempo se corresponden a la diversidad de relaciones de la vida material, la economía y las estructuras económicas repercuten en las nuevas estructuras de las sociedades, sin perder de vista que esa producción se desarrolla en un contexto cultural, la convivencia espiritual forma parte de esa nueva realidad. Entendiendo lo espiritual como la manifestación de lo propiamente humano, y la educación es parte sustancial para la expresión del mundo espiritual de la humanidad. Una sociedad deshumanizada es una sociedad sin espiritualidad, el ser humano es un ser espiritual, el único ser que posee esa cualidad. 
            En el pensamiento de Freire es fundamental ubicar el modelo económico en el que se experimenta el proceso pedagógico, sabe que los pueblos que viven en la pobreza se encuentran regidos por estructuras económicas especificas. El capitalismo genera una situación social, política y económica propia de las relaciones dialécticas de dicho sistema económico. La escasez, la pobreza, la violación a los derechos humanos, la negación de garantías jurídicas, la deshumanización de las sociedades son resultado de un sistema que prioriza la generación de riqueza económica por encima de todo lo demás. Generar plusvalor es la urgencia de los mecanismos sociales y políticos. Acapara el excedente económico el objetivo único. Esta situación lleva a las sociedades a deshumanizarse, ya que la persona humana se convierte en un instrumento de una maquinaria que lo reemplaza sin ningún problema. 
            A partir del estudio de los mecanismos y las contradicciones del capitalismo, que hoy vive una crisis que se extiende en el tiempo, poco a poco el neoliberalismo va dejando de ser la supuesta respuesta a los problemas de la humanidad, hoy hasta los liberales comienzan a tomar distancia del neoliberalismo, se va desligitimando; pero inmediatamente comienza a remplazarse con otras estructuras económicas que de manera sistemática contraviene el espíritu humano. 
            Freire comprende que desde esta situación de crisis se debe plantear una nueva forma pedagógica. Entiende que en esa relación compleja es menester ubicar al opresor. La definición de este actor es fundamental, se convierte en una necesaria brújula que permitirá situarnos en la actualidad y su contexto. Este opresor intentara deshumanizar al oprimido. No es casual que el opresor en su gran mayoría es detentador de los medios y modos de producción, además de controlar y disponer del capital. Y el oprimido posee únicamente su fuerza de trabajo, vive en la escasez, no cuenta con los mecanismo viables para salir de ese circulo vicioso que es la explotación misma.
            Freire reflexiona desde la filosofía y la historia, entiende que una salida a ese circulo puede ser la educación, pero no la educación diseñada desde la mirada y los medios de los opresores. Una educación diseñada desde el opresor tiene un objetivo básico y es que el oprimido siga cada vez más oprimido. En el mejor de los casos es generar mano de obra barata, permitiéndole a este vivir medianamente cómodo. 
            Freire propone una educación popular, y este concepto tiene una ría importante, el pueblo entendido como ese conglomerado de desposeídos. Una educación que mediante el dialogo de saberes el educando pueda convertirse en actor que transforme su realidad.
            La educación desde el pueblo es liberadora, y para transformar la realidad es menester que se identifique una comunidad. El individuo pierde parte de su consustancialidad para fundirse en su ser social, ya que el individuo también tiene un ser social, ya que proviene de una sociedad que le permite vivir y desarrollarse en un conglomerado de personas que permiten la viabilidad de la vida humana. La transformación de la realidad solamente es necesario en comunidad. La educación por lo tanto debe pugnar por construir comunidad, fundar la vida en común, situación que el capitalismo se empeña en romper o quebrar. Para el capitalismo la formación de comunidad es un problema, ya que el individuo aislado, cosificado, incomunicado es mucho más fácil de controlar. 
             
            Esta primera etapa es sumamente importante porque ubica los actores de la relación: el opresor y el oprimido. Establece una pregunta medular: ¿quemes una educación opresora o libertadora? Al resolver ese cuestionamiento estaríamos delineando las cualidades y contenidos de la educación. 
            La escuela, por lo tanto, puede convertirse en un brazo operador del opresor o propiciador de la liberación. Opresor busca desde su paradigma educativo negar al oprimido toda posibilidad de realización humana, y es por ello que le quita la mínima posibilidad de que se observe como parte de una historia, se promueve una desvinculación con la comunidad, con la economía, con la historia. Al quitarle la posibilidad de tener un pasado, una raíz, el oprimido se pierde en una cápsula abstracta que flota en la nada, y es por ello que tiene menos posibilidades para ser consciente de sus problemas más inmediatos y de esta manera se imposibilita los mecanismo para la acción transformadora. Para cambiar la realidad es sumamente importante saber en qué lugar nos encontramos, cual es nuestro devenir y cuales son las condiciones objetivas y subjetivas que nos han llevado a la situación en la que nos encontramos. Conocernos a nosotros mismo como comunidad permitirá una acción libertadora más eficaz. 
            La segunda etapa es lo referente al conocimiento como lucha. El conocimiento desde el pensamiento de Freire es un todo complejo, multifactorial e integral. El conocimiento no se reduce a la mera información, es por ello que está en contra de una educación bancaria, donde el profesor deposita datos en el educando sin tener una relación crítica con esa información. La información se convierte en conocimiento cuando se realiza una aprehensión crítica, esto implica una reflexión más profunda, comparar los datos, contrastarlos, identificar sus contradicciones, llegar a conclusiones y posibles resoluciones a problemas reales. 
            El conocimiento tendrá una verdadera praxis revolucionaria, es decir lograra incidir en la transformación de la realidad, cuando se piense y se organice desde su propia integralidad. Es importante conocer desde la epistemología, pero además es menester contextualizar ese conocimiento. Uno es el conocimiento que se genera en los cubículos universitarios y se quedan en dichos recinto a alejados de una realidad práctica. El conocimiento que le interesa a Freire es uno muy diferente, este puede nacer en la calle, los mercados, la milpa, el mar, y también en las universidades. Ese conocimiento nace en el pueblo y se relaciona directamente con el pueblo. 
            El saber no se genera en una cápsula de abstracción, eso sucede en algunas ramas epistémicas como las matemáticas, la física, la física cuántica, etc. Pero los demás saberes son producidos desde la comunalidad. El conocimiento tiene por tanto una misión transformadora, despreciar al conocimiento es la peor falla en un proceso revolucionario. No basta tener muchas intenciones de liberarse, sino se conoce las circunstancias objetivas y subjetivas, la historia del territorio y la sociedad, las maneras den que se han desarrollado las relaciones de producción, et, etc, nos llevara a un desperdicio de tiempo, esfuerzo y en muchas ocasiones de vidas. 
            Paulo Freire nos invita a aprender todo el tiempo, jamás detener los procesos de aprendizaje; pero también debemos atraernos a generar conocimiento. Es necesario que en nuestro proceso educativo seamos conscientes de nuestra ardua tarea, ¿qué tipo de profesores somos?, ¿qué mundo queremos construir?, ¿con qué herramientas cuento?, etc, etc.
            El proceso del conocimiento es dinámico, no necesariamente se presenta en una forma lineal, unidireccional, autoritaria, inmovilizadora, acrítica, ahistórica. En su dinamismo se implica una relación dialéctica, dicha forma se establece desde la ubicación y cualificación de las contradicciones del fenómeno pedagógico. Si la movilidad es dialéctica es importante observar la manera como se mueven dichos fenómenos. Las contradicciones establecen sus cargas positivas y negativas, se conduce a una tesis, la antítesis y la síntesis. 
            La síntesis supera las contradicciones, pero no se instituye en verdad incuestionable, esa síntesis vuelve a su dinámica dialéctica. Freire nos dice que para conseguirlo necesitamos estar abiertos a todos los elementos de la construcción del conocimiento. Por lo tanto, se establece una relación dialógica, el profesor aprende tanto como el alumno, el alumno con los demás alumnos. Es importante escuchar, generar convivencia libre y democrática. 
            La tercera parte es Sueños y utopia. Soñar es una acción política, entendido el sueño como un proyecto, implica una posición frente al mundo, conlleva un método, un camino a seguir. El sueño es un concepto que Freire utiliza con frecuencia, pero el sueño es al mismo tiempo responsabilidad. Cuidado con lo que sueñas, ya que se puede hacer realidad. Esto nos lleva a pensar que en muchos procesos revolucionarios mediante la vía violenta, finalmente llegaron a triunfar en la optación del poder; pero ya sin armas, sin uniformes verde olivo, sin vivir en la clandestinidad, esos movimientos no supieron qué hacer con la revolución triunfante. Todo parece indicar que los grupos guerrilleros de izquierda desarrollaron excelentes maneras de luchar contra un gobierno opresor; pero jamás soñaron qué sucedería cuando ya dirigieran al país, y los fracasos son numerosos, dolorosos y frustrante. 
            La utopía y el sueño van de la mano, soñar y construir una utopia se retroalimentan. Freire hace hincapié sobre la relación de la lectura, es decir cuando se lee la palabra, también se realiza la lectura del mundo. Cuando leemos al mismo tiempo nos leemos. El acto de leer es abierto, el texto escrito no es cerrado, no es concluyente, al paso del tiempo el texto a perdido su intención autoritaria, la relación de lectura es dialógica, el lector participa directamente en la construcción del texto, el mensaje que se decodifica. 
            Leer el mundo es leer la vida en una retroalimentación constante. Como señalamos con anterioridad la relación es dialéctica. Al leer y releer el mundo estamos reescribiendo el mundo. Esto quiere decir una cosa importante, la lectura no es una práctica pasiva, por el contrario mueve el quehacer de la comunidad y del individuo. La reescritura de la vida no es más que el momento en que el sujeto lector deja su estatus pasiva y pasa a una actividad más directa con la comunidad, es actuar sobre la realidad. El sujeto se activa, no se conforma con contemplar el mundo, sino que se realiza en su ser precisamente en su acción comunitaria. Nuevamente la comuniladidad es consustancial a dicha escritura. El individuo en su mismisidad, en su autonomía como miembro aislado y cosificado impide la reescritura del mundo. La persona en su carácter de individuo no puede transforma la realidad, pensar que el sujeto cambiara el mundo siendo buen ciudadano es por decir lo menos un absurdo, ya que el mundo no es resultado de su acción individual, por el contrario el mundo se construye socialmente y por lo tanto su transformación es posiblemente solamente si la acción liberadora se hace de manera social, colectiva.
            Las etapas cuatro y cinco son: La esperanza y la autonomía. Es importante tener claro que las etapas se interrelacionan, se comunican, se retroaliemntan, no tienen fronteras cerradas, por el contrario son porosas, tienen un sinnúmero de vasos comunicantes, por ello de nada servirá cumplir con alguna o algunas etapas pero dejar de hacer otras. Esto se ha realizado en algunos lugares, donde se edulcora el pensamiento de Freire, quitándole su contenido político, lo cual equivale a quitarle el espíritu del modelo de la educación popular. No se trata de una visión religiosa, propiamente católica de la educación, donde el proceso se reduce el modelo a un cúmulo de buenas intensiones, que trata de evitar la confrontación de los actores fundamentales de la relación, me refiero al oprimido y el opresor. 
            La esperanza se nutre de los sueños, ya que es importante la proyección del modelo, respecto a que tipo de sociedad queremos, para después configurar el modelo pedagógico que nos servirá para lograr construir esa sociedad. Pensar en una educación que no se vincule a las formas económicas y políticas que imperan en la realidad sería un nuevo absurdo, ya que el educar se convertiría simplemente en instruir. Lo hemos dicho con anterioridad, educar no es generar mano de obra barata, producir piezas acríticas que se insertan en la maquinaria de producción capitalista. 
            EL sueño, la utopia y la esperanza van de la mano, se interrelacionan, se nutren. Solamente podremos tener esperanza en un proceso, siempre y cuando ya hemos soñado un orden de cosas, sabemos que queremos, tenemos trazado el camino hacia donde queremos ir. La esperanza nace y se refuerza con el conocimiento, mediante la ignorancia no se lograra formular un sueño posible, de nada serviría proyectar mundos imposibles, ya que la frustración no solamente afecta a las generaciones inmediatas al fenómeno, sino que alcanza varias generaciones más. Nada es tan perjudicial en el proceso revolucionario que una revolución derrotada. 
            Y para soñar, formular una utopía y tener esperanza es necesario realizarlo desde la autonomía. El proceso autonómico nos permite mirarnos a nosotros mismos como los sujetos reales del cambio o transformación. La autonomía implica libertad, pero la libertad no es posible sin responsabilidad. El sujeto del cambio seremos directamente nosotros, no vendrá otro u otros que cambien nuestra situación. La libertad produce temor ya que siempre será más cómodo que otro realice las acciones fundamentales de nuestras vidas, aun que esto implique nuestra sujeción a un aparato ideológico que nada tiene que ver con nosotros. 
            La esperanza es el trabajo direccionado, la disciplina con camino claro. La autonomía nos implica directamente, pero nos permite construir la vida que realmente buscamos y para ello es necesario una educación que contribuya a obtener ese objetivo. Freire nos proporciona esa educación. Un mecanismo fundamental en el proceso, ya que el educando podrá pensarse como el actor principal en la construcción de su historia. Los pueblos solamente podrán vivir de acuerdo a sus necesidades políticas, económicas, sociales, culturales, siempre y cuando viva en autonomía. No depender de otro u otros en ningún sentido. LOs pueblos podrán establecer relaciones con otros pueblos o países desde sus propias autonomías, es decir, desde su propio ser nacional. No someterse a la hegemonía de un imperio o economía más poderosa. 
            La educación que educa para la libertad, refiere que debemos configurarnos desde la autonomía. Libertad sin autonomía y viceversa es un nuevo absurdo. Un socio político y económico respeta nuestra propia forma cultural o política, sin embargo, al perder autonomía al mismo tiempo perdemos libertad. 
            La esperanza se nutre de todos estos elementos fundamentales, no existe otra forma de lograrlo y la educación es una piedra angular en esa relación, pues es aquello que nos prepara para hacer frente a nuestra realidad y vernos en el espejo de nuestro propio ser. 
              
(Continua en la siguiente entrega)...
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Fotografía:  Skully MBa , por Pexels

Sobre Alejandro Aldana Sellschopp

Investigador, promotor cultural, editor, ensayista y narrador.

Ha sido becario de: FOESCA (Emisiones 1999-2000 y 2000-2001), PACMYC, fue becario del FONCA (2003-2004) en el programa de Jóvenes Creadores en la modalidad de novela. Está incluido en la antología del FONCA – Jóvenes Creadores generación 2003-2004.

Ha publicado: Tiempo a Contrapunto (UNAM- Espacio Cultural Jaime Sabines),  Nudo de Serpientes (Novela). Su cuento Diario de un lobo está incluido en la antología Inventa la memoria (Alfaguara). La novela en Chiapas, antología (Consejo Estatal para las Culturas y las Artes de Chiapas en el 2018).

Paso de fuego. Paulo Freire. 2. Alejandro Aldana

Por Alejandro Aldana*

¿Quién es ese hombre de la barba florida?

                                Para Luz y Emiliano



Algunos aspecto del pensamiento de Paulo Freire
 
 
La vida de Paulo Freire nos da cuenta de un camino hacia la consciencia. Un hombre que se hace a través del dolor, de conocer de manera directa las vicisitudes de la pobreza, las carencias más elementales para lograr la realización del ser humano. Quizá el pensamiento de Freire se significa al observar que la educación es un mecanismo real que permite la transformación de las sociedades, su propuesta se constituyó en una de las formas de realizar un verdadero cambio social, pero desde la paz, es decir que no pugna por el uso de la violencia para la liberación. 
            Freire ubica de manera luminosa la estrecha relación entre las cualidades de la vida material, lease los medios de producción, los modos de producción, las formas de distribución de la riqueza, la estructura económica, las diversas formas en que se establece la lucha de clases y la educación. Freire hace hincapié en una educación que va más allá de la instrucción, no puede aceptar que la educación se instrumentalice, lo que lleva a los paradigmas pedagógicos a convertirse en herramientas en la preparación de obreros que no pasaran de ser mano de obra barata. El educando se objetiviza, se cosifica, perdiendo sus cualidades más humanas, perdiendo la posibilidad de desarrollar su pensamiento crítico. 
            El pensamiento de Freire abandona como metodología el discurso autoritario, no se presenta como un detentador de la verdad, no pretende instaurarse como una discursividad única e incontrovertible, por el contrario busca la duda como método, problematizar para posteriormente construir desde el dialogo una nueva forma de entender el mundo. 
            La genealogía del pensamiento de Freire parte desde las circunstancias de su vida, la experiencia como fuente de una reflexión cada vez más profunda e innovadora. Pero como lo señalamos más arriba, Freire desde muy joven frecuenta las bibliotecas, lee ferozmente, no discrimina diferentes tópicos, vuelve una y otra vez a los clásicos portugueses, observa la necesidad de una nueva explicación sobre el fenómeno de la educación. Al percatarse que la educación no es un fenómeno que se genera en un espacio de abstracción, voltea a la obra de Carlos Marx, Federico Engles, y otros pensadores progresistas, comunistas, liberales y reinterpreta sus lecturas bíblicas. Freire se doctorará en filosofía, es decir conoce a profundidad los cambios que ha sufrido el pensamiento de la humanidad, además entiende que la historia de las ideas y las reflexiones sobre la cultura son necesarias para crear una nueva forma de enseñar en las aulas, también comprende que la escuela va mucho más allá de un edificio distribuido en aulas, Paulo Freire comprende que en un contexto de pobreza y escasez la educación se aplica desde espacialidades de la educación no formal. 
              
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Sobre Alejandro Aldana Sellschopp

Investigador, promotor cultural, editor, ensayista y narrador.

Ha sido becario de: FOESCA (Emisiones 1999-2000 y 2000-2001), PACMYC, fue becario del FONCA (2003-2004) en el programa de Jóvenes Creadores en la modalidad de novela. Está incluido en la antología del FONCA – Jóvenes Creadores generación 2003-2004.

Ha publicado: Tiempo a Contrapunto (UNAM- Espacio Cultural Jaime Sabines),  Nudo de Serpientes (Novela). Su cuento Diario de un lobo está incluido en la antología Inventa la memoria (Alfaguara). La novela en Chiapas, antología (Consejo Estatal para las Culturas y las Artes de Chiapas en el 2018).

Paso de fuego. Paulo Freire. 1. Alejandro Aldana

Por Alejandro Aldana*

Paulo Freire: ¿Quién es ese hombre de la barba florida?

                                Para Luz y Emiliano



Paulo Freire es un hombre que avanza en la noche de la humanidad, se ilumina con una tea cuyo fuego se comparte como el pan de los pobres, Freire es un prometeo moderno, fue capaz de subir al cielo de los dioses y les arrebató algunas llamas. El hombre de la barba florida bajo a la tierra, tocó con sus pies descalzos el lodo de las veredas y repartió el fuego a los hombres y mujeres. 
            El 21 de septiembre de 1921 nació Freire en Recife Brasil, hijo de un policía y una ama de casa. Pasó pocos años en su pueblo natal, lugar que siempre estaría en su memoria, recordaría aquellos años en los que veía a su padre don Joaquín Temístocles, un hombre que amaba profundamente a sus hijos, sus manos no estaban hechas para golpear, sino para construir, y a su madre, doña Edeltrudis Neves, que se ocupaba de la familia, que era muy pobre. 
            Ya en 1921 la pobreza se agudizó al desencadenarse la crisis general, por lo que tuvieron que emigrar a la ciudad de Jaboatao. Ahí, en ese lugar, Paulo se convertiría en hombre, perdió la inocencia ante la pobreza, al observar la pobreza de los demás, entendió que no solamente su familia se encontraba en una situación económica precaria, sino que además existían muchas otras familias que estaban pasando por lo mismo. Al paso de los años, vuelve otra crisis económica; pero ahora se trata de un crack económico de niveles insospechados, en 1929 la economía de los E.U hace implosión y su resonancia repercute en todo el mundo. Brasil no es la excepción, si la familia de Freire ya era pobre, ahora se habían convertido en miserable. Si la economía nacional se encontraba en banca rota, la familia de Freire sufrió un revés profundo, don Joaquín falleció, lo cual los llevó a una situación muy complicada. Paulo, aún niño, tuvo que convertirse en cabeza de familia. 
            El conocimiento de la pobreza lo llevó a los once años a prometiese que lucharía contra la pobreza, para que otros niños no la sufriera en el futuro. Solamente cuando logremos entender que Freire fue un niño que conoció directamente la pobreza, podremos comprender las raíces de su pensamiento. La precaución de Freire por la pobreza y ver en la educación una forma de liberación tiene una directa relación con la vida de Paulo Freire. 
            La vida de Freire es ilustrativa para reconceptualizar el concepto de educación, la cual la entiende desde una construcción multifactorial, la educación se puede o se debe aprehender desde varios frentes, es imposible tratar de observar una sola y única manera de comprender el proceso educativo. 
            
Paulo Freire llegó a los quince años sin poder escribir correctamente, pero atendiendo a un proceso de formación desde la educación no formal, el muchacho se convirtió en un lector voraz, asistía regularmente a la Universidad Federal para leer a los clásicos portugueses. Freire entendió varias cosas de aquella experiencia: que una persona puede ser hábil en algunas cosas, pero inhábil en otras, él no podía escribir con corrección, pero había leído más que sus compañeros de clase y algunos profesores. También entiende que la formación no necesariamente pasa por la educación formal, y además logra reflexionar sobre la importancia de la lectura, en la lógica de que saber leer puede llevarnos a liberarnos. 
            Freire estudia Derecho, pero no ejerce su profesión. Se casa con Elsa María Oliveira, una mujer clave en la vida de Paulo. Su compañera le abrió una nueva manera de entender el mundo: la educación. Elsa era una profesora que logró interesar a su esposo en los procesos educativos. Freire se convirtió en director del Departamento de Educación y Cultura, donde realiza sus primeros acercamientos directos con los procesos pedagógicos, comienza un profundo estudio sobre las estructuras en que se desarrolla la educación y los problemas que se presentan sobre todo en un contexto de pobreza. Freire contempla la situación en que viven los educandos, no ignora que las circunstancias también forman parte del proceso de enseñanza, sabe que el aula no es un espacio que se convierte en una cápsula que se abstrae de la realidad. Realidad y educación van de la mano, son parte consustancial, son inseparables, ya que forman un todo que se retroalimenta. 
            Sociedad, política, educación, historia, se mezclan en un tejido único e indivisible. Un modelo educativo no puede ignorar su integralidad, y pretender que únicamente debe interesar la instrucción. De lo contrario estaríamos ante la instrumentalización de la educación, una educación que instruye, pero pierde su verdadero espíritu humanista.
            Freire comprende todo esto en su quehacer como director, podemos decir que es ahí donde nacen los principios de su pensamiento. Posteriormente es director de Extensión Cultural de la Universidad de Recife, y comienza a trabajar en el noroeste de Brasil, un lugar muy pobre, donde se enfrenta a quince millones de analfabetos. Freire ve la gran oportunidad de aplicar su método y los resultados son extraordinarios, en muy poco tiempo miles de personas aprenden a leer y escribir. El gobierno, sorprendido por los resultados, decide adoptar el método de Freire para aplicarlo a nivel nacional. Paulo Freire pasa a dirigir el departamento de INEA, Educación para Adultos. Los resultados vuelven a ser excelentes. 
            Un movimiento insurreccional destituye al gobierno que apoyaba el programa educativo de Freire, la represión se extiende en todo el país, viene un tiempo oscuro, persecuciones, tortura, desaparecidos, negación de libertades, violaciones de los derechos humanos. Freire es detenido y encarcelado, experiencia que abonará a la conformación de su modelo educativo. Ahora entiende a los perseguidos, vive en carne propia lo que implica ser perseguido, incomunicado, y quedar desprotegido frente aun estado represor. Ahora está más convencido que la educación es el mecanismo para lograr la liberación de los pueblos. Al ser liberado, Freire viaja de inmediato a Chile para refugiarse, una nueva experiencia ilustra a Paulo, ahora es su condición de exiliado. Vivir lejos de la nación, no poder reintegrarse a la vida que siempre fue parte de su existencia. Freire se convierte en un pedagogo que aprende de la realidad directa, las circunstancias son formadoras de una forma de ver el mundo. 
            En Chile Freire se integra a laborar a la Universidad, y su método se aplica desde las políticas públicas. Y nuevamente los resultados son importantes. Su fama crece y en el mundo entero se reconoce su valiosa aportación a la educación, lo cual lo lleva a convertirse en consultor de la UNESCO. 
            Al sufrir el golpe de estado contra el gobierno de Salvador Allende provoca que Freire tenga que salir nuevamente de urgencia. Ahora queda claro que el método de Paulo Freire es incómodo a gobiernos autoritarios, antidemocráticos, ya que en cada golpe de estado se toma la resolución de suspender la aplicación de un modelo que ha dado excelentes resultados. La educación popular es insurreccional, progresista, democrática y liberadora, esos son algunos de los elementos que incomodan a las políticas antiprogresistas e incluso liberales. 
            Posteriormente viaja a Harvard para impartir clases, y después se traslada a vivir a Ginebra para trabajar en el Consejo Mundial de Iglesias. Freire conocerá prácticamente todo el mundo, aplicando su método en las regiones más pobres del orbe. Es hasta 1980 cuando Freire puede regresar a Brasil para seguir trabajando por la educación, la actividad de Freire en su país se hace ferviente, asesora organizaciones, imparte cátedra, publica libros, milita en el PT, da conferencias. 
            Paulo Freire falleció el 2 de mayo de 1996, dejando un profundo legado para los pueblos del mundo. Pero en la pregunta de ¿quién es ese hombre de la barba florida?, nos lleva a contemplar su vida, pero al entender la vida como una experiencia entregada a la liberación de los pueblos. Comprender que la educación es un elemento fundamental para lograr la liberación. Es por ello que a continuación analizaremos algunas de las principales ideas del modelo pedagógico de Paulo Freire. 
 
(Continua en la siguiente entrega)...
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Fotografía:  Skully MBa , por Pexels

Sobre Alejandro Aldana Sellschopp

Investigador, promotor cultural, editor, ensayista y narrador.

Ha sido becario de: FOESCA (Emisiones 1999-2000 y 2000-2001), PACMYC, fue becario del FONCA (2003-2004) en el programa de Jóvenes Creadores en la modalidad de novela. Está incluido en la antología del FONCA – Jóvenes Creadores generación 2003-2004.

Ha publicado: Tiempo a Contrapunto (UNAM- Espacio Cultural Jaime Sabines),  Nudo de Serpientes (Novela). Su cuento Diario de un lobo está incluido en la antología Inventa la memoria (Alfaguara). La novela en Chiapas, antología (Consejo Estatal para las Culturas y las Artes de Chiapas en el 2018).

Paso de fuego. Te: el sendero del signo luminoso. 4. Alejandro Aldana

Por Alejandro Aldana*

Te ∞: el sendero del signo luminoso *

                                Para Luz y Emiliano

Continuación:


III.- Te ∞ e intertextualidad
 
La intertextualidad establece una estrecha relación con el concepto de sujeto. Desde la modernidad se estatuyó una noción de sujeto que implicaba la idea de creación artística vinculada a la originalidad de los productos estéticos. La posmodernidad cambiará el paradigma, en un proceso paulatino se disuelven dichas características del antiguo concepto de autor. El autor deja de ser una realidad individualizada (Foucault), donde su existencia sólo se perfecciona en el acto mismo de escritura, que como mencionamos anteriormente es el texto, el texto como acto/acción.
            Desde esta perspectiva el texto es un espacio de confluencias textuales, un diálogo de diferentes enunciaciones, su realidad deja de ser puramente textual para convertirse en intertextual. Te ∞ cuenta con una vertiente intertextual interesante; sin embargo, los factores de esa intertextualidad no son evidentes, el autor juega con la información mediante la maleabilidad del ritmo y la música, los discursos que se funden en el poema no se plantean como una burda transposición de significados e intenciones de sentido, por el contrario la traslación se hace a partir de patrones fonéticos, logrando una resignificación, por lo que los enunciados aparecen con un nuevo contenido poético:
 
            Otrora in mundo el iracundo Sol salvaje
            empero ahora solamente
            un astro dominado
            sol domesticado
            estrella fulminada
            que lluvia gira alrededor de ti
            en cenizas
                           de perseidas
            su eterno                   polvo enamorado.
 
La composición de los versos nos remite al soneto de Francisco de Quevedo Amor constante, más allá de la muerte, la relación o referencialidad se establece por lo menos en dos niveles de significación, la primera y más evidente es el diálogo entre los versos de Ulises Córdova y los de Quevedo, pero además se plantea una intercomunicación que se ubica en el subtexto. Veamos el poema de Quevedo:
 
            Cerrar podrá mis ojos la postrera
            sombra que me llevare el blanco día,
            y podrá desatar esta alma mía
            hora a su afán ansioso lisonjera;
 
            mas no, de esotra parte, en la ribera,
            dejará la memoria, en donde ardía:
            nadar sabe mi llama la agua fría,
            y perder el respeto a ley severa.
 
            Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
            venas que humor a tanto fuego han dado,
            medulas que han gloriosamente ardido,
 
            su cuerpo dejará, no su cuidado;
            serán ceniza, mas tendrá sentido;
            polvo serán, mas polvo enamorado.
   
Córdova resignifica la palabra ceniza, la pluraliza y la hace dialogar con el tejido significativo de su poema, la palabra encuentra su justo espacio dentro del discurso desde dos vertientes, por un lado cumple una función semántica y de sentido, las “cenizas” dan continuidad al verso “que lluvia gira alrededor de ti”, una lluvia que se precipita desde un sol domesticado, la ceniza tiene un efecto de levedad, una caída lenta e ingrávida, inmediatamente se engarza con el verso “de perseidas”, palabra en sí misma musical, haciendo referencia a la lluvia de meteoros, el sentido está pues perfectamente construido, el lector/receptor que intente leer desde una textualidad rígida o convencional se perderá del verdadero poema. En todo poema textual siempre hay por lo menos otro poema que se expresa desde el subtexto. La segunda relación dialógica se establece desde la interrelación de sentido desde la naturaleza subtextual. Quevedo habla de un dios que ha sido prisión, Ulises refiere un iracundo Sol salvaje; el sol en diversas culturas se ha concebido como dios, es importante observar el planteamiento gráfico del verso, la palabra Sol está escrita en mayúsculas, no sólo para convertirlo en sujeto, sino también para manifestar su importancia jerárquica, en posición de Dios. El poeta español configura un mapa conceptual desde el fuego, utilizando las palabras: fuego, ardido, ceniza. Córdova construye el suyo desde esa relación: Sol salvaje, sol domesticado, estrella, cenizas, perseidas. La intertextualidad, si bien tiene su origen en conceptos tradicionales como imitatio o aemulatio, en los poemas de Ulises esa concepción está muy lejana, el autor no busca imitar a Quevedo, es evidente que el objetivo es otro, rompe con la autoridad del poeta español, estableciendo una incorporación de los versos desde una realidad de igualdad, los dioses del Olimpo de la poesía son retirados de sus altos y enmohecidos nichos, para secularizarlos. El poema se convierte así en una confluencia de relaciones con la tradición o tradiciones, es innegable que la producción poética de Ulises Córdova tiene como una de sus tradiciones a la poesía española, podemos observarla desde su primer libro Manual para no olvidar morir.

(Continua en la siguiente entrega)...

Fotografía: Miguel Á. Padriñán, por Pexels

*Sobre el texto:

«Te ∞: el sendero del signo luminoso» es un ensayo que analiza la obra del libro de Ulises Córdova, poeta mexicano nacido en San Cristobal de Las Casas.

En esta revista estaremos compartiendo, en las próximas cuatro entregas, el ensayo completo del maestro Aldana.

Sobre Alejandro Aldana Sellschopp

Investigador, promotor cultural, editor, ensayista y narrador.

Ha sido becario de: FOESCA (Emisiones 1999-2000 y 2000-2001), PACMYC, fue becario del FONCA (2003-2004) en el programa de Jóvenes Creadores en la modalidad de novela. Está incluido en la antología del FONCA – Jóvenes Creadores generación 2003-2004.

Ha publicado: Tiempo a Contrapunto (UNAM- Espacio Cultural Jaime Sabines),  Nudo de Serpientes (Novela). Su cuento Diario de un lobo está incluido en la antología Inventa la memoria (Alfaguara). La novela en Chiapas, antología (Consejo Estatal para las Culturas y las Artes de Chiapas en el 2018).

Paso de fuego. Te: el sendero del signo luminoso. 3. Alejandro Aldana

Por Alejandro Aldana*

Te ∞: el sendero del signo luminoso *

                                Para Luz y Emiliano

Continuación:


II.- Pragmática poética o lírica   
                       
El texto poético es una comunicación lingüística; sin embargo, se trata de una realidad textual de naturaleza especial, ya que su funcionalidad se distingue por elementos que se agotan y perfeccionan en su propia singularidad expresiva. El lenguaje del poema no busca la pura referencialidad, contiene un elemento estético que lo hace una expresión única. La intención comunicativa del poeta no exige la prontitud de su comprensión, como suele suceder en una plática. En principio el constructo del poema no tiene ninguna finalidad práctica, informativa o ideológica. Los versos no requieren explicación alguna para que logren producir su intensión de sentido. Cuando Córdova escribe: “Pues los amantes Son Si son locura / Donde cambian los nombres No la cura / Y cambian los demonios Nunca el mal”, la polisemia de los versos anulan su función de referencialidad en una primerísima lectura, existen otros niveles de significación, el texto obliga al lector/receptor a participar en la construcción de significados, la complementariedad es fundamental gracias a un conocimiento común, es decir, que el lector/receptor tiene que identificar el código que el autor está formulando. El discurso poético no codifica su intención comunicativa de manera explícita. Al leer el texto de Ulises sabemos que estamos frente a un poema, ya que la presentación gráfica del texto lo indica, el verso se estructura como unidad mínima de unidad semántica y fonética. Otro elemento de su naturaleza es la disposición rítmica de las palabras, el autor logra una partitura que se establece a partir de tonos y semitonos, inflexiones, repeticiones de palabras, como en los versos antes mencionados; tenemos pautas repetitivas que cumplen una función musical, en el primer verso encontramos en dos ocasiones la palabra son, posteriormente la sonoridad se establece en una rima consonante: locura y cura. La palabra cambian se repite en el verso dos y tres, a manera de rima interna.
            Uno de los problemas en el estudio del discurso poético es su marginación de la discursividad de la ficción. Durante siglos se ha preferido hablar de subjetividad como forma de excluir la ficcionalidad, negando así su carácter de representación imaginaria. A partir del Romanticismo se entendió al poema lírico como una confesión veraz, se aseguraba que el discurso poético representaba o incluso proyectaba la auténtica subjetividad del poeta. El poema es un acto del habla, la acción que producimos al hacer una emisión es denominada acto del habla o acto ilocutivo. El texto poético no puede leerse como expresiones verdaderas o falsas, contiene elementos ficcionales, se convierte en ficción ya que como afirma B. Herrenstein Smith, el poema no representa cosas, sino que se trata de un discurso que representa cosas. Tradicionalmente el discurso de la ficción se ubicó en el arte dramático y la narración, dejando fuera al discurso poético.
            La exclusión de lo poético dentro del discurso de la ficción proviene desde la antigüedad clásica, que se formuló a partir de las modalidades enunciativas de Platón y Aristóteles. Desde la perspectiva de Platón las obras de ficción no tienen una verdadera naturaleza estética, más bien persiguen objetivos alternos o parasitarios, ya sean políticos o morales. La dimensión poco ejemplar de los personajes o caracteres de las tragedias, provocó que el filósofo rechazara las obras dramáticas. En su libro La República manifiesta la exclusión de los poetas de la polis, admitiendo únicamente los himnos dedicados a dioses y héroes.   
          El análisis de la poesía lírica nos muestra que el discurso poético constituye un tipo de mensaje, que es muy diferente al uso estándar de la lengua. La lectura lírica de un texto implica una serie de convenciones, es decir, que el lector/receptor se posiciona frente al texto con una disposición de comunión. Octavio Paz abordó el tema en diversos momentos de su obra: “Parece que es una verdad admitida por casi todos la relativa naturaleza inaprensible de la realidad —todo lo que somos, todo lo que nos envuelve, nos sostiene y, simultáneamente, nos devora y alimenta— es más rica y cambiante, más viva, que todas las ideas y sistemas que pretenden contenerla. La cultura y el conocimiento no son más que una convención, un artificial acuerdo y un orden falaz, pues a cambio de reducir la rica y casi ofensiva espontaneidad de la naturaleza a la rigidez de nuestras ideas, la mutilan de una parte en sí, su parte más verdadera y fascinante: su naturalidad” (Paz, 2014:228).
           Las convenciones mediatizan la relación entre el lector y el texto, contribuyendo de manera importante en su decodificación. Este planteamiento nos lleva a la discusión sobre el yo enunciador lírico, que parte siempre de una enunciación previa y por lo tanto es ficticio. La relación se problematiza cuando es difícil establecer límites claros entre el yo hablante del poema y el yo autor. En la historia de la poesía podemos señalar algunos poemas transparentes, en los que se establecen vasos comunicativos evidentes entre las dos vertientes del yo. Lo más frecuente es que el yo lírico se convierte en una máscara del yo autor. En el caso de Te ∞, es claro que el yo lírico se identifica hasta confundirse con la voz del yo autor. Dicha observación se obtiene al realizar un análisis contextual de la obra poética de Ulises Córdova, nos encontramos con una voz perfectamente definida, inconfundible, con tonos y semitonos recurrentes, la ironía en la modulación fonética y semántica del verso, una búsqueda de un lenguaje que pueda decirlo todo, que reduzca el profundo abismo entre la palabra y la cosa; pero las palabras en su unidad conceptual pierden sus contenidos convencionales, la palabra se resignifica, quiere decir otra cosa, en ocasiones incluso se contradice en una negación dialéctica para convertirse en una palabra síntesis, es decir, el contenido renace, se perfecciona en una nueva contextualización. En su libro Tiro de gracia leemos la siguiente estrofa:
 
              Así que
                            eres Narcisa
              Catadora de sangre
              Que se sirve hoy de la mía
              ¿Para domar a la noche?
              ¿Domesticar a la muerte?
 
La disposición de los espacios permite romper con la significación estándar del lenguaje, después del Así que observamos un silencio que se suspende en el texto, para terminar en la configuración de un alguien llamada Narcisa. El Así que adquiere un tono de franca ironía, malicia en la manera de enunciar, se establecen por lo menos dos niveles de significación, literalmente el verso es muy diferente de la lectura desde su contextualidad. El discurso poético de Ulises Córdova se construye desde referencias fonéticas y rítmicas. La música es una de sus más limpias cualidades, el poema es una partitura que suena en su compleja estructura armónica. En Te infinito leemos:
 
              Infarto en lámpara de púlsar
              lumbre  pero late y sombra
              de fanal que da la espalda
              a veces  pero siempre es luz
              de lunipiano albor de cítirastro
              eterna madrugada y corazón...  
 
La cadencia es exacta, los tonos y semitonos fonéticos se combinan logrando una armonía de modulaciones ascendentes, la combinación de los sonidos emulan los contrastes visuales del poema, la luz y la sombra luchan en una lenta, tersa, lucha de los signos. Aun cuando la estructura estrófica parte del verso libre y blanco, existe una regularidad silábica que oscila entre octosílabos, realizando dos semi-remates en un parámetro de endecasílabos. En una primera e inocente lectura el lector/receptor puede perder el sentido del texto, el orden de las palabras puede parecerle extraño, los versos encabalgados desconciertan, parece que las palabras de uso vulgar como: lámpara, lumbre, sombra, espalda, luz, madrugada, corazón, han perdido su significado y se han llenado de nuevos contenidos, quieren decir otra cosa, y para llegar a esa otra cosa es necesario leer de una manera no convencional, la pragmática lírica nos permite acercarnos a esa otra cosa.
            La poesía entendida como poiesis, es imitación y por lo tanto ficción. El discurso poético constituye un elemento artificial, entendido como algo ajeno a la manifestación natural. Esta relación problematiza el intento de realizar diversas jerarquizaciones del discurso mediante juicios de valor sobre el concepto de verdad. Un lector/receptor inocente puede desilusionarse al saber que los sentimientos expresados en el poema carecen de verdad, pero no por tratarse de mentiras, sino porque para la lírica no tiene relevancia la veracidad o la simulación de lo verdadero. El poeta logra representar situaciones o estados de ánimo mediante el uso de la técnica sometiendo su materia lírica a principios de la verosimilitud. En Te ∞, en la mayoría de los poemas, la voz lírica, que ya dijimos se trata muy probablemente de la voz del yo autor, habla de manera referencial, es decir, se refiere a una segunda persona que no es identificada; pero que está presente en todo el discurso poético. El poeta ha estructurado su libro desde un planteamiento dialógico, por momentos enuncia desde su individualidad, desde su yo enunciante, en otros utiliza el nosotros implícita o explícitamente. Sirvan de ejemplos las siguientes estrofas:
 
              Amor: Y seguido somos
              lo que se va a decir después
              no importa Quién = nadie más que tú.
 
El poeta utiliza la palabra Amor para referenciar a ese otro u otra con quien dialoga, Amor se convierte en un modo de enunciar a esa persona, en lugar de un nombre propio prefiere un giro del lenguaje, una forma coloquial en la que los amantes suelen llamarse. Amor se convierte en un tú. Posteriormente tenemos un signo : (dos puntos) que pierde su función gramatical o sintáctica, para integrarse al discurso poético en una equivalencia de palabra, el poeta cambia la funcionalidad de los signos para mudarlos en palabras que resignifican los versos, al leer escuchamos: “Amor (dos puntos) Y somos / lo que se va a decir después / no importa Quién (igual) nadie más que tú”. El yo autoral nos muestra una representación, no sabemos si en efecto esa otra persona a quien habla existe verdaderamente, si en verdad él cree que son lo que se va a decir después. Eso ya no importa. La discusión no se establece entre verdad o ficción. Más bien estamos frente a lo que Genette denominó la oposición entre lo real particular y lo universal artístico. El problema no es de referencialidad sino de la misma naturaleza de la textualidad literaria. Pozuelo Yvancos habla de tres elementos al respecto: la ficcionalidad es un rasgo de la textualidad literaria, la especificidad del modo de comunicación parte de la existencia del “hablar imaginario”, el estatuto comunicativo del discurso poético presupone un hablante ficticio.

(Continua en la siguiente entrega)...

Fotografía: Miguel Á. Padriñán, por Pexels

*Sobre el texto:

«Te ∞: el sendero del signo luminoso» es un ensayo que analiza la obra del libro de Ulises Córdova, poeta mexicano nacido en San Cristobal de Las Casas.

En esta revista estaremos compartiendo, en las próximas cuatro entregas, el ensayo completo del maestro Aldana.

Sobre Alejandro Aldana Sellschopp

Investigador, promotor cultural, editor, ensayista y narrador.

Ha sido becario de: FOESCA (Emisiones 1999-2000 y 2000-2001), PACMYC, fue becario del FONCA (2003-2004) en el programa de Jóvenes Creadores en la modalidad de novela. Está incluido en la antología del FONCA – Jóvenes Creadores generación 2003-2004.

Ha publicado: Tiempo a Contrapunto (UNAM- Espacio Cultural Jaime Sabines),  Nudo de Serpientes (Novela). Su cuento Diario de un lobo está incluido en la antología Inventa la memoria (Alfaguara). La novela en Chiapas, antología (Consejo Estatal para las Culturas y las Artes de Chiapas en el 2018).