Casa de citas. 798. Ladinos e indígenas. Héctor Cortés Mandujano

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Casa de citas/ 798

Ladinos e indígenas
Héctor Cortés Mandujano

Cuando [el gobierno] me preguntó, ‘¿Cuánto vale tu rancho?’,
yo dije, ‘¿Cuánto vale tu ojo?’

Eulalio Hernández,
ganadero de Chilón

Regalo de mi amado sobrino David, leo Enemigos íntimos. Terratenientes, poder y violencia en Chiapas (UNAM y otras, 2015), de Aaron Bobrow-Strain, con traducción de Isabel Vericat Núñez.
En la introducción clarifica el sentido de su investigación (p. 17): “Esta es la historia de unos caciques locales que cayeron en desgracia: hombres y mujeres cuyo mundo de privilegio racial, poder político y monopolio terrateniente, cuidadosamente defendido, acabó desmoronándose”.
“En los municipios de Chilón y Sitalá” es donde sucede gran parte de la historia de invasiones de tierras (p. 18), “entre febrero de 1994 y finales de 1998”. Dice Aaron (p. 25): “Sostengo que en los años previos a 1994, los terratenientes ya se encontraban encajonados entre las luchas indígenas por el territorio cada vez más organizadas y el apoyo político y económico en declive del Estado neoliberal mexicano”.
Cuenta el autor que entrevistó (p. 28) “a más de 50 terratenientes, activos y retirados, que abarcaban cuatro generaciones”; también habló (p. 29) “con lideres de invasiones de tierras, curas, monjas y activistas religiosos laicos; trabajadores de los derechos humanos; funcionarios del gobierno y otras personas estrechamente asociadas a los movimientos campesinos en Chilón”. Reconoce que la suya no es una “narración objetiva” y que escribe en contra (p. 308) “de los burdos binarios de buenos y malos”.
Los terratenientes ven las tierras que fueron suyas y los hombres que le obedecían, dice el autor, como un pasado que los enferma de rabia y diabetes, pero los nuevos dueños indígenas siguen (p. 54) “el mismo patrón y material del clientelismo corrupto y violento que los de sus predecesores ladinos”.
El libro habla de cómo se fueron fundando las fincas, cómo la religión fue partícipe en la conformación de las relaciones entre indígenas y terratenientes, y de cómo, también, las rebeliones previas a la del 94 (1712, Golonchán en 1980, etcétera) abonaron el campo de disputas e incomprensiones.
Aaron cita la declaración de un terrateniente a Christine Eber (p. 104): “Quítale el aguardiente al indio, y ¿qué pasará con el café? Las plantaciones de café funcionan con aguardiente, como un automóvil funciona con gasolina”; el autor se repregunta: “Quítale el aguardiente al indio, y ¿qué sucedería con las categorías de peón y patrón? La existencia misma de peones y patrones como sujetos descansaba históricamente en los mecanismos bastante burdos de la ebriedad”. El trago hacía que el peón se endeudara con el patrón, ya fuera por el alcohol mismo o por los problemas que tuviera bajo su influjo (si entraba a la cárcel, el patrón pagaba la multa y la cobraba con trabajos interminables).
La religión buscó quitar esta esclavitud al alcohol (p. 108): “No es sorprendente que hoy las comunidades organizadas en torno a la teología católica de la liberación o el EZLN prohíban a los militantes beberlo”.
Cuando los campesinos presionaban para tener tierras, los terratenientes los amenazaban, (p. 145) “los campesinos también amenazaban e intimidaban a los terratenientes, pero estos respaldaban sus fechorías con la amenaza siempre presente de tener el apoyo del Estado”. Golonchán, en 1980, donde mataron a varios campesinos (p. 158) “simboliza un momento en el que ‘el gobierno actuaba rápidamente y con mano dura’ para proteger los derechos de propiedad”.
Otro elemento conflictivo fue que la región se volvió ganadera y esto (p. 161) “tuvo también consecuencias devastadoras para la supervivencia de los campesinos”, porque con la ganadería, según declara Alejandro Díaz (p. 174), “dejó de ser conveniente tener [peones residentes] en nuestras fincas” y ese sentimiento de abandono (p. 175) “que tenían los campesinos no tardó en transformarse en rabia y movilización”.
En 1994 (p. 195) “El viernes de Carnaval y durante la segunda semana de febrero, miles de campesinos indígenas tomaron 40 propiedades que abarcaban más de 2.000 hectáreas en Chilón. A lo largo de la primavera y el verano siguieron más invasiones”. Los terratenientes, que comprobaron que las autoridades no iban a realizar desalojos, decidieron mejor (p. 209) “cooperar con los planes de adquisición del gobierno”.
En el terreno de los hechos, pues, las invasiones se volvieron legales. Algunos terratenientes, entonces (p. 219), “organizaron las invasiones de sus propias tierras por grupos campesinos que se prestaban a cooperar. Los dirigentes indígenas campesinos también manipularon las invasiones en beneficio propio”.
Pasaron antes varios conflictos (p. 220): “A principios de los setenta, a pesar de las intervenciones del ejército mexicano en favor de los terratenientes ladinos, los tsotsiles de San Andrés Larráinzar libraron una exitosa campaña para proscribir a los residentes no indígenas del municipio. De San Andrés, las confrontaciones entre indígenas y ladinos se desparramaron a Simojovel, Teopisca, Venustiano Carranza, Chalchihuitán, Mitontic y Chenalhó”.
Después de las invasiones, el paisaje cambió en Chilón (p. 232): “Casas de tablones de pino se elevan en los campos donde alguna vez pastó el ganado, y de noche el humo azul de los fogones y el aroma de tortillas de maíz suspendidos en el aire de los que alguna vez fueron los pastizales más productivos de Chilón”. La diferencia es que (p. 235) “los ladinos, me dice Rodolfo Domínguez, invierten en la producción con el objetivo de crear ganancias, mientras que los indígenas ‘cultivan para el consumo del hogar, no por la producción’. O como lo aclara Miguel Utrilla, ‘Los indígenas solo trabajan por necesidad, para comprar cosas que necesitan en aquel momento, y después paran de trabajar’ ”.
En las páginas finales, Aaron Bobrow-Strain habla de que en la campaña de Pablo Salazar Mendiguchía, gobernador de Chiapas de 2000 a 2006, después de una reunión, donde las expectativas eran polos opuestos (p. 297), “los líderes indígenas me dijeron que confiaban en que el candidato apoyara la continuación de la reforma agraria, mientras que los ladinos me aseguraron que, una vez elegido, Salazar iba a empezar de inmediato a expulsar a los invasores […] No obstante, a fin de cuentas, la victoria de Salazar no produjo ni la oleada de la nueva redistribución agraria que algunos líderes indígenas esperaban ni satisfizo el hambre de desahucios y ‘orden’ que tenían los terratenientes”.
Contactos: hectorcortesm@gmail.com

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Fotografía: Peter Caretta: https://www.pexels.com/photo/black-and-white-wooden-pergola-pathway-in-park-32550881/




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Polvo del camino. 335. Imágenes nómadas, 4 de 4. Héctor Cortés Mandujano

Cortesía del autor.

Polvo del camino/ 335

Háctor
Antes, durante y después de los aplausos/ VI
Imágenes nómadas, 4 de 4

Después de hacer funciones en Oaxaca, Puebla y Guerrero, volvimos a Chiapas para hacer cuatro representaciones de mi obra La divinidad del monstruo, en San Cristóbal y Tuxtla, como cierre de Gira Nacional por Espacios Independientes promovida por el Teatro Helénico, en 2021.
En San Cristóbal dimos la primera presentación con la sala llena en el Teatro Petul; nuestros anfitriones, Lupita y su esposo, con su equipo, son muy amables con nosotros, lo mismo que el público. Es reconfortante, después de estar en los varios lados donde estuvimos, sentir la calidez de nuestra gente, en nuestro estado. El diálogo fluye natural, como arroyo de montaña, después de la función.
Al día siguiente, como nos quedamos todos en una casa airbnb, y nos acompañan los que no fueron a la gira (mi mujer, mi sobrino Daniel, mis nietos y Daniel Dávila, quien puso música a la canción que canta Nadia), les contamos anécdotas de lo que nos pasó. Nos detenemos en lo que nos dijo un espectador, doctor en antropología, en Guerrero: que la obra es ritualista, que mi personaje es una divinidad y el personaje que interpreta Alfredo es un hombre que no puede acercarse a mí, que no me puede tocar, que me baila, que me rinde pleitesía...
La canción que usamos hasta ahora es más bien un rock, y Danny, el músico, a quien le cae el veinte en ese momento, se propone hacer otra versión: una música donde nadie cante, donde sólo se oigan susurros, mi voz que dice el texto y mis risas burlonas. Grabamos la nueva versión y la estrenamos en Tuxtla. Quedó muy bien, nos gusta mucho, y es la que seguimos y seguiremos usando en las funciones del futuro.

En Tuxtla nos presentamos en el lugar donde se estrenó la obra: Telar Teatro, de nuestro querido e inolvidable amigo Carlos Ariosto, muerto lamentablemente en su mejor momento.
En el estreno tuvimos que dar dos funciones, porque no cupo la gente que llegó a vernos. Carlitos estaba feliz; él fue, creemos, el mayor admirador de La divinidad..., porque siempre estuvo en cada función fascinado por la conexión que la obra hacía con el público.
En todos nuestros programas de mano, en todas las funciones de ésta y de otras obras, que sin excepción estrenamos en Telar, mientras él estuvo vivo, estuviera presente o ausente, agradecíamos su bondad, su alegría contagiosa, su generosidad, su hacernos sentir como en casa. A mí, incluso, me dio las llaves para que pudiéramos entrar en cualquier momento. Más confianza que ésa, imposible.
Carlitos ha sido para nosotros, los que integramos no sólo el equipo de La divinidad..., sino también para los otros grupos creativos (de los montajes de Acrofobia, Algo sobre el mayor Sabines, Lamentación de Dido, Audiencia de Los Confines, Al lado de una tumba abierta, etcétera), un elemento más, tan importante y tan valioso como cualquiera de nosotros. Era parte de los grupos y estaba con nosotros en escena, aunque fuera espectador.
Mónica Corzo, cuando Carlitos estaba enfermo, dijo algo que define la amistad que tuvimos con él: “He tratado de encontrarle defectos y no he podido”.
Por fortuna, tanto en público como en privado, yo tuve la suerte de decirle a nuestro amado amigo lo mucho que agradecía su apoyo constante y total, y cuánto lo quería por su maravillosa humanidad, por su amistad a toda prueba.
Estas palabras son un abrazo fraternal para ti, querido Carlitos, dondequiera que estés...
Cortesía del autor.
Cortesía del autor.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

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Polvo del camino. 334. Ahora les toca a ustedes/ VII. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: HCM.

Polvo del camino/ 334
Ahora les toca a ustedes/ VII
Héctor Cortés Mandujano

[Escojo lo que creo puede resultar interesante de lo que me mandan. Esto es un resumen y una antología. Ustedes hablan aquí...]

Abril 2025
ARENILLA
CARTA A MARIANA, DONDE SE DICE QUE EL LIBRO HACE BIEN
Alejandro Molinari

Querida Mariana: en la carta de ayer te dije que el 23 de abril se celebra el Día Internacional del Libro. ¡Ah, qué buen guateque! Dicho día se celebra con diversos actos.
Para Chiapas es buena noticia saber que un día después, el 24 de abril 2025, en el año donde el mundo celebra el Centenario del Nacimiento de Rosario Castellanos, los tres autores del libro “Chiapas. Las tareas de Sísifo”, estarán en el auditorio del primer piso del edificio B, del Palacio Legislativo de San Lázaro, en la Ciudad de México. Irán para presentar en la Cámara de Diputados, altísima tribuna del país, el libro que escribieron. Como comentaristas estarán Jesús Ramírez Cuevas, Efraín Gurría Penagos y como moderador el diputado Joaquín Zebadúa Alba.
Este libro ya se presentó en la Universidad Autónoma de Chiapas (mi universidad), que ahora celebra sus cincuenta años de fundación; en la Universidad Descartes y ahora se presentará en el Palacio Legislativo de San Lázaro. ¡Bien! Ahí, al lado de los comentaristas y moderador estarán los tres autores chiapanecos: Héctor Cortés Mandujano, Jorge López Arévalo y Óscar Alejandro Figueroa Gutiérrez.
Bien, porque es un libro que, de manera sencilla explica un tema complejísimo: “¿por qué en Chiapas, que es tan evidentemente rico, hay gente tan pobre?” “Chiapas no crece, ¡decrece!”
Mi amigo Héctor, amigo de hace muchísimos años, vino a Comitán y en la terraza de la casa de Paco sostuvimos una agradable charla, él habló y yo escuché. Cuando vino Consuelo Sáizar a dar una conferencia acerca de Rosario Castellanos dijo, en un momento, que ella de chavala no había tenido conciencia de estar cerca de grandes intelectuales. A mí no me sucede eso. Siempre procuro ser consciente de estar frente a un personaje, así me pasa con Héctor. Sé que él es mi gran amigo, pero también sé que cuando estoy con él estoy frente a uno de los grandes creadores de Chiapas; quienes lo conocen saben que él tiene una altísima cultura y posee una gran capacidad para seducir a las audiencias con su plática sabrosa. Lo escuché. Hice bien. Una vez que estuve en el municipio donde Héctor nació: Villaflores, porque la Rial Academia de la Lengua Frailescana me hizo el honor de concederme el galardón “Sombrero de la Ocurrencia” (reconocimiento que también obtuvo Héctor), después que Javier Espinosa Mandujano recibió su galardón y dio su mensaje, me paré frente al micrófono y dije que cuando la inteligencia habla yo hago silencio.
En este libro, la inteligencia de Héctor, la de Jorge y la de Óscar Alejandro ¡hablan!, lo hacen por todos nosotros, quienes vivimos en este espléndido y, a la vez, miserable estado de Chiapas.
El texto de presentación del libro está a cargo del Doctor Oswaldo Chacón Rojas, quien recientemente ocupó la rectoría de la UNACH, hombre también de gran inteligencia y dispuesto a hacer brillar nuestra universidad. ¿Qué tal que, como siempre, hago silencio y dejo que él hable, para que mirés por dónde va el libro?
Te paso copia del fragmento que aparece en la contraportada y que es un extracto de la presentación escrita por nuestro rector:


“Chiapas. Las tareas de Sísifo” es, en síntesis, un libro que analiza sin condescendencias muchas problemáticas de esta entidad del sur: la migración, el analfabetismo, las varias aristas que tienen los problemas económicos, la desaparición de los bosques, el desempleo, la pobreza, el poco provecho que tiene para Chiapas su enorme riqueza hídrica…
“Al mismo tiempo, propone proyectos realizables para dejar de ser el estado con los últimos lugares en casi todos los rubros. Hay aquí, pues, análisis y propuestas que merecen conocerse”.


Posdata: en este libro hay “análisis y propuestas que merecen conocerse”, dice el doctor Oswaldo. Sí, estoy de acuerdo. Hoy, en la Cámara de Diputados muchas personas conocerán estos análisis y propuestas. Es un libro, como dicen los clásicos, ¡de avanzada! Nuestro estado necesita esta reflexión. ¿A poco no todo mundo dice que Chiapas es un estado riquísimo, pero, asimismo y contradictoriamente, es un estado pobrísimo? ¿Por qué?
Mi amigo Héctor, brillante escritor, nos presenta un análisis chipocludo en forma sencilla, comprensiva. ¡Bien! ¡Qué buena celebración del libro, un día después de su día internacional!

¡Tzatz Comitán!
Ilustración: HCM.
Ilustración: HCM.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

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Polvo del camino. 333. Catorce libros. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: HCM.

Polvo del camino/333

Catorce libros
(Cuento corto)
Héctor Cortés Mandujano


El crítico y ensayista Beronni me parece admirable por tres razones: la primera por usar sólo un nombre y no dar ningún dato biográfico en sus libros ni ceder a las presiones –supongo que las tendrá o las tuvo– de dar entrevistas o aparecer en algún lado diciendo que él o ella es él o ella; la segunda es que no juega a mostrarse en ningún otro género que el ensayo literario, y la tercera es haber tenido la claridad desde el principio de hacer los únicos libros que, creo, quiso hacer: catorce, que llevan los títulos de los días de la semana I y II.
No hay en su caso, como en muchos otros, el libro escondido, el que encontró algún crítico en una remota librería; el manuscrito escondido en una caja misteriosa ni ninguna de otras zarandajas que las editoriales usan para vender basura de famosos.
Hace no mucho, en uno de mis sueños, al salir de un extraño zoológico, me hallé los catorce libros suyos, puestos en rimero y en orden en una de las bancas de la salida. Pertenecen a su primera edición, de gran formato, en un papel que simula el cartón, cuyas portadas sólo tienen su nombre y el título: Beronni Domingo I, Beronni Domingo II, Beronni Lunes I, Beronni Lunes II
No sé cómo le hizo, pero los libros aparecieron al mismo tiempo en varios idiomas (inglés, francés, alemán, italiano, español, ruso…), de modo que adivinar el posible dato de su nacionalidad se terminó con eso; por otra parte, sus libros no suelen privilegiar un continente y así leemos la convivencia entre autores de México con los clásicos de China, Portugal y África; no hay prevalencia entre Francia y Egipto ni parecen importarle más los daneses que los escritores de Puerto Rico.
Se pensaría que leyó todos los libros del mundo y luego, con humor, inteligencia y erudición encontró el hilo negro, el agua tibia que antes de él o ella (el suyo es un nombre ambiguo o un apellido: Beronni) nadie había imaginado siquiera.
Leí sus libros, recuerdo, en la biblioteca de uno de mis amigos ricos (Salatiel), antes de que se fuera a vivir al extranjero. Recuerdo aún la tipografía amable y grande, el interlineado generoso, los blancos que regalaban a cada página el aire necesario para que las palabras no parecieran dentro de una jaula, sino bailando en un campo de gladiolas blancas, flores de vida y de muerte.
Aunque sean el mayor referente, el único más bien, de las literaturas de todos los países de todos los tiempos no tuvieron lo que pudiera llamarse una campaña internacional; aparecieron con modestia (es un decir, la primera edición es lujosa), con sus propias panoplias para la lucha descarnada entre los lanzamientos de best sellers, los nuevos libros de autores consagrados y los miles de novedades diarias.

Cuando vi aquella colección puesta ante mí, en una banca solitaria, por supuesto que pensé en robármelos, pero no llevaba coche, no había ningún taxi (hay que caminar un tramo largo para salir a la carretera) y tuve miedo de que fuera una prueba para exhibirme como ladrón. Hojeé, eso sí, aquí y allá, varios volúmenes y me detuve en la página 63 de Miércoles II donde analiza en un párrafo no tan largo unos diez libros canónicos para llegar a la conclusión de que un buen libro debe combinar con sabiduría la dramaturgia, la novela, el cuento, la poesía, el guion cinematográfico, la música, la pintura, la escultura, la danza, todas las artes…
No podría trascribir alguna línea de lo que leí, porque lamentablemente olvidé casi todo en el momento en que desperté de aquel sueño.
Ilustración: HCM.
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*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

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Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

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Polvo del camino. 332. Los otros enemigos. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: Julio Antonio.

 Polvo del camino/332 

Los otros enemigos
Héctor Cortés Mandujano

1

Aunque la palabra bestia tiene un carácter peyorativo cuando se aplica a los humanos (persona ruda e ignorante), no la tiene para nombrar a las que sí lo son.
La Real Academia de la Lengua sólo contempla tres posibilidades sobre estos animales. Son bestias los cuadrúpedos, los domésticos de carga y los monstruos o seres fantásticos.
Julio Antonio, en este espléndido libro de grabados, Colección de bestias, amplía el significado y agrega incluso a los insectos y a los moluscos.
La imaginación, además, hace que el oso hormiguero vuele o parezca volar; el caracol parezca coronado de flores y el pangolín sea un pequeño árbol móvil.
El libro se complementa con textos breves de Diana Itzel Bonilla Córdova.

2

Es notoria la ausencia de animales que vuelen, salvo el escarabajo que no es el mayor ejemplo de conquista aérea.
Tiene poca destreza para el vuelo: es una caja, un estuche con alas.

3

El cielo abierto y el agua explícita están también fuera de esta colección, aunque la tortuga, el cocodrilo y el cangrejo sugieran el líquido ausente; aunque encima de cada uno de ellos esté la sempiterna capa que cubre la tierra.
Es esta una colección de animales e insectos rastreros, que viven –lo mismo que los animales bípedos y ápteros, que somos nosotros– sobre la superficie terráquea que nos da certeza para andar y sustento, vida.

4

El grabado es una técnica que pone un toque de misterio al dibujo. Las líneas gruesas y la delgadez en el trazo, la tinta pródiga, cierta saturación en el espacio que ha elegido Julio Antonio hace que cada imagen sugiera territorios; por ejemplo, la lluvia parece caer encima y al lado del cocodrilo que sale de la oscuridad donde ha quedado invisible su cola.

5

El cangrejo, en cambio, muestra unas patas, cuya semejanza con las flores es evidente (belleza peligrosa, hermosas pinzas) y un laberinto donde parece habitar, como si su actividad principal fuera el pensamiento, dar vueltas en la caverna de la contemplación permanente.

6

El elemento principal en los grabados de Julio Antonio son las flores, muy escasamente desenvueltas; son en general capullos cerrados en sí mismos, sin querer mostrarse con la impudicia de lo abierto, con su beldad a salvo de miradas extrañas.
Son acompañantes de estos animales, de estos insectos, de estos moluscos que aquí, lo mismo que las flores, están saliendo de su cueva, de su hogar, y también se guardan con timidez de las miradas de los otros animales enemigos, especialmente de nosotros, los humanos…

[Prólogo del libro Colección de bestias, Tifón, 2024]
Ilustración: Julio Antonio.
Ilustración: Julio Antonio.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

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Polvo del camino. 331. ¿Literatura o realidad? Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: Luis Daniel Pulido.

Polvo del camino/ 331

Lo que hubiera quedado en el tintero/ IV

¿Literatura o realidad?
Héctor Cortés Mandujano

Escribí a cuatro manos, con mi amigo Roger Octavio Gómez Espinosa, la novela Tesoros en el naufragio (Editorial Tifón, 2024).
Cuando decidimos presentarla, dado que él vive en Guadalajara y yo en Chiapas, con la asesoría y el trabajo comprometido de otro de nuestros amigos, Alfredo Espinoza, pudimos conectarnos desde Casa Conejo en Tuxtla, hasta El Forito, en Guadalajara. Nuestra presentación fue, así, presencial y virtual, alternativamente.
Roger y yo ya habíamos platicado que, sin querer, la novela fue tomando cosas nuestras, especialmente de nuestras infancias. En la presentación mencioné una escena de Tesoros…, que yo escribí: el abuelo de nuestro personaje, Víctor, es asesinado en el campo, sin que nunca se sepa quién lo mató. Eso ocurrió con mi abuelo materno. La escena es autobiográfica.
Roger me sorprendió cuando dijo que pensó que esa escena me la había contado. A su abuelo también lo mataron en el campo y nunca se supo quién.
Tremenda coincidencia en un hecho que no es tan usual, creo.

Roger tuvo como presentadora en Guadalajara a Nadia Arce y yo, en Tuxtla, a Mónica Corzo. Como había problemas de enlace, mientras lo solucionaban, mi querida Mónica y yo comenzamos a hablar de la novela, en una charla frente al público, aunque con los micrófonos apagados, y llegamos a otra escena donde Víctor, ya adulto, luego de salir de una depresión terrible, le pregunta a Vero, quien es su amiga desde niña, si ella en algún momento ha estado enamorada de él. Vero le dice que todo el tiempo. Que es el amor de su vida y que por eso nunca quiso separarse de él; al mismo tiempo nunca quiso tenerlo como compañero amoroso, porque eso destruiría más tarde o más temprano su amor. “Y yo quiero estar enamorada para siempre de ti”, le dice.
Moni me contó que eso le ha pasado a ella. Uno de sus mejores amigos es su amor desde niña. Nunca ha querido que él lo sepa, porque prefiere seguir enamorada de él a que la decepcione la rutina, el desgaste…
Mejor la ilusión que la realidad.
“Esas páginas del libro -me dijo-, me tocaron profundamente, porque hablan de algo que era muy secreto, que nadie sabía, que nadie sabe.”
La novela, pues, dejó la ficción y se metió en varias vidas.
La realidad se volvió literatura y la literatura, realidad.

Ilustración: Luis Daniel Pulido.
Ilustración: Luis Daniel Pulido.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

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Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

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Polvo del camino. 330. Ahora les toca a ustedes/ VI. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: HCM.


Polvo del Camino/ 330

Ahora les toca a ustedes/ VI
Héctor Cortés Mandujano

[Escojo lo que creo puede resultar interesante de lo que me mandan. Esto es un resumen y una antología. Ustedes hablan aquí...]

Abril 2025

Sobre Casa de citas/ 736, “Gato vivo, gato muerto” escriben Tania Corzo: “muy bueno, sabía casi nada del famoso gato de Schrödinger”, Roger Octavio Gómez: “Por cierto, mi gato se llama Darín Romero Schrödinger. Así lo bautizaron mis hijos” y Rocío Molina: “Preciosa la verdadera historia de la bella y la bestia”.
Luis Daniel Pulido escribe sobre Casa de citas/ 736, “Gato vivo, gato muerto” y sobre Polvo del camino 272, “Amar la marimba”: “Lo de la historia de la marimba es maravilloso. Para mí es como un sueño que tuve porque cuando Jaime estuvo por acá más o menos coincidió con algunas charlas que tuvimos. No sé cuántos días estuvo en Chiapas pero una semana después me preguntaste dónde podía tomar el transporte para que viniera a Chiapa de Corzo y días después, en tu consultorio, él dejó sus maletas porque, creo, iban a ir a Tapachula. Y viajaron y me mostraste unos videos. Una lluvia los sorprendió en el camino. No he visto el documental, lo voy a buscar, pero el texto es hermoso y conmovedor.
“Y lo de la novela de La Bella y la Bestia, la parte donde tenía ‘internet’ es de película. Una proyección que pude ver paso a paso, obra a obra, canto a canto”.
También, sobre las dos columnas, dice Roxana Carbajal: “Me quedo con las ganas de leer esa versión de La Bella y la Bestia, y ver el documental de Jaime. Lo busqué en YouTube en la cuenta del Canal 22 pero no lo hallé. Muchas gracias por la palabra feérica, nunca la había leído, hasta hoy”.


Sobre el libro Chiapas, las tareas de Sísifo, que coescribí con Jorge López Arévalo y Óscar Alejandro Figueroa Gutiérrez han hablado, con palabras halagüeñas, Osvaldo Chacón, rector de la Unach, y el empresario Alejandro Escanero... Dice Marirrós Bonifaz: “Ya leí Chiapas, las tareas de Sísifo, muchas felicidades, es un gran esfuerzo. La primera parte es demoledora, la segunda esperanzadora. [...] ¿Qué sigue? Veo que Chiapas, las tareas de Sísifo puede ser el inicio de un gran cambio, un cambio en el que me gustaría mucho participar”.


Sobre Polvo del camino 272, “Amar la marimba”, dice Linda Esquinca: “Conocí y fui amiga de Óscar Ventura (hermano de Héctor); él construyó nuestra marimba. [...] (pude) ver cómo trabajaba cada tecla para alcanzar el tono de cada nota... [...] Siempre disfruto y admiro tu capacidad de lectura, pero lo de la marimba me trajo muchos recuerdos”.

Ilustración: HCM.
Ilustración: HCM.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Polvo del camino. 329. “Tenemos que hablar contigo”. Héctor Cortés Mandujano

La ilustración es de HCM.


Polvo del camino/ 329

“Tenemos que hablar contigo”
Héctor Cortés Mandujano

Me gustan mucho las películas, cuyo final reformula la historia, la desmiente incluso. Hay que tener claridad y atención extrema en el guion y la puesta en escena para que los últimos minutos nos digan que lo que vimos antes no era eso sino esto. Me siento un niño feliz cuando se descubre en una peli la falsedad con maestría sutil.
El ejemplo más socorrido y popular es El sexto sentido (1999, de M. Night Shyamalan) que, justo cuando termina, nos explica por qué el psicólogo puede hablar con el niño que ve muertos. La brevísima escena final nos propone, espléndidamente, una historia distinta a la que acabamos de ver. Yo habría quitado, incluso, el reembobinado rapidísimo que el autor-director nos regala para que quede claro el engaño.
Otro ejemplo es Swimming Pool (2003, de François Ozon). La trama minuciosa lleva a una escritora inglesa a una casa de Francia donde ocurre un asesinato y vemos durante largo rato, en pelotas, a la bellísima Ludivine Sagnier. Pero el último minuto hace que nos demos cuenta de que la película en realidad apostó más a la imaginación que a la realidad. Gran trabajo actoral de Charlotte Rampling.
Nunca había visto, eso sí, que en películas de dibujos animados por computadora ocurriera algo así, hasta que vi la fantasía musical Hechizados (2024, dirigida por Vicky Jenson, con guion de Linda Woolverton, Lauren Hynek y Elizabeth Martin), una peli para niños que casi inicia con un secreto que la princesa Ellian y su corte han guardado bien hasta ese momento: los reyes, sus padres, se han convertido, desde hace un año, en monstruos indomables.
Sus padres fueron al Bosque Oscuro de la Oscuridad Eterna y allí ocurrió algo que los transformó. La princesa, quinceañera, tiene que ir con ellos al bosque para recuperar a sus padres y salvar el reino.
En la cinta, que es divertida, con muchas canciones, ocurren un sinnúmero de peripecias, que entretienen y divierten, hasta que se llega al secreto de la transformación: el rey Solon y la reina Ellsmere se volvieron monstruos porque se la pasaban peleando.
La solución, para que la vida de ambos pueda tener felicidad y paz, es que no vivan juntos, que se separen. La hija sufre al principio con esa decisión. La entiende después, y sus padres reinan desde castillos distintos.
La princesa, entonces, vive contenta.
O sea, la película explica el divorcio a los niños, con una historia disfrazada de cuento de hadas. No sé si los pequeños entenderán a cabalidad el sentido no tan obvio de la cinta, pero creo que para los adultos se presenta una oportunidad magnífica de abrir la conversación...

La ilustración es de HCM.
La ilustración es de HCM.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

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Polvo del camino. 328. En la raya. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: Luis Daniel Pulido.


Polvo del camino/ 328

En la raya
Héctor Cortés Mandujano

Por el Polvo del camino 318, “Leer y vivir”, donde cuento la experiencia de un lector que decidió probar si el estrangulamiento produce placer y eyaculación, recibí varios mensajes de, curiosamente, lectoras.
Rocío: “La pareja que experimentó lo que leyó en tu libro. Impactante”.
Andrómeda: “Qué buena anécdota”.
Leonora: “Buenísimo. ¿Ya ves, tocayo? Tú también educas, como Rosseau”.
Tania: “Y qué buen polvo... el que tuvo el amigo. Como dices, ese sí es un lector comprometido”.
Natividad: “¡Qué lector tan arriesgado! Afortunadamente vive para contarlo”.
Damaris: “Jaja, buenísimo. También me surgió la duda, peroooo 1) no tengo quién me baje de la silla, 2) ¿En las mujeres también pasa?, 3) ¿Venirse es irse?”.
Google dice que “la asfixia erótica, que involucra el ahorcamiento para buscar placer, es una práctica documentada desde el siglo XVII, inicialmente usada para tratar disfunciones sexuales y vinculada a la erección y eyaculación en víctimas de ahorcamientos públicos (erección mortal)”.
La hipoxifilia, como se le llama técnicamente, es una práctica que puede ser mortal. Han muerto muchas celebridades en el intento, aparte de los miles anónimos. Hay muchas novelas, cuentos, películas que han tocado el tema, y su estudio (erección y eyaculación incluida) es parte de la materia de derecho penal.
Lamentablemente, la respuesta placentera que cuenta el técnico forense en mi novela Aún corre sangre por las avenidas, sólo ocurre (por cuestiones de nuestra diferencia genital) en los hombres, aunque ahora está de moda, entre jóvenes y adolescentes, el ahorcamiento femenino para buscar placer. Escribe Cecilia Barría (BBC News Mundo) en “Asfixia erótica: los peligros de una práctica de moda entre los jóvenes que pone en riesgo especialmente a las mujeres”, que investigadores de la Universidad de Hamburgo publicaron en 2024 que en Alemania (y en Estados Unidos) el 40% de los adultos menores de 40 años han incorporado el sexo violento consensuado (azotar, tirar del cabello, asfixiar) en sus relaciones íntimas... En Islandia el porcentaje sube a 44% y en Australia es del 50%. México ya es, también, obvio, parte de esta moda...
En El invencible verano de Liliana (Random House, 2023), Cristina Rivera Garza cita la investigación de Jacquelyn Campbell, “enfermera especialista en violencia doméstica y violencia íntima de pareja”, quien cita como factores de riesgo específicos (p. 53) “las amenazas de muerte, la estrangulación, o el sexo forzado”.

Ilustración: Luis Daniel Pulido.
Ilustración: Luis Daniel Pulido.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

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Polvo del camino. 327. Borges, una película. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: HCM.


Polvo en el camino/ 327

Borges, una película
Héctor Cortés Mandujano

Tanta soberbia el hombre, y no sirve más que pa juntar moscas

JLB,
en “El hombre de la esquina rosada”


Me hallé de casualidad, en YouTube, con la película Hombre de la esquina rosada (dirigida por René Mugica, en 1962), título famoso de Borges, donde, como una rareza en su producción cuentística, usa el lunfardo, el lenguaje orillero (arrabalero) de Argentina, con mucha soltura.
La historia no sólo se ha vuelto cine, sino también teatro, ballet, una suite que escribió Borges y musicalizó Astor Piazzolla, e incluso una moneda conmemorativa.
No le gustó, cuando se volvió famoso, que su cuento fuera tan popular (“cometí la imprudencia de escribir un cuento titulado El hombre de la esquina rosada”), pero ante la decisión del público el artista poco tiene que hacer. Se publicó por primera vez, con otro título (“Leyenda policial”), en 1927, en la revista Martín Fierro, y después de otras publicaciones formó y forma parte del célebre volumen Historia universal de la infamia, desde 1935.
Comencé a ver la cinta sin muchas expectativas y me fue sorprendiendo: qué bien hecha está, qué bien actuada, qué bien adaptaron la historia, qué bella es La Lujanera (la actriz Susana Campos). El barrio, donde trascurre mayormente la trama, es retratado con solvencia; Francisco Real, el Corralero, es encarnado por un actor que sabe su oficio (Francisco Petrone), lo mismo que Rosendo Juárez, el Pegador (Jacinto Herrera).
La lucha entre ambos, donde triunfa el primero, se escenifica con sapiencia.
El personaje que da título a la narración y a la película (en el cuento es quien cuenta el cuento, se supone que a Borges; en la película aparece desde el principio) me pareció en la cinta débil, incluso afeminado. Eso, sin embargo, vuelve más potente el relato, porque subraya mejor la hazaña; es decir, no hay enemigo pequeño, el aparentemente insignificante puede vencer al diestro: David mató a Goliat.
Hay tantas escenas con bailes y tumultos que fluyen como si fueran reales. El director tomó las mejores decisiones para contar la fatal historia de un cuchillero experto que pierde la gloria y la vida ante un contrincante bisoño, que no da muerte al otro por venganza, sino porque él, antes, ha humillado a su ídolo.
Dijo Borges de esta película (tomo la cita de Wikipedia): “De todas las adaptaciones cinematográficas de mi obra, sólo hubo una buena: el mal cuento Hombre de la esquina rosada inspiró un excelente film con el mismo título, dirigido por René Mugica.
“Era éste un film admirable, muy superior al relato endeble en el cual se inspiró. Lo demás que se ha hecho prefiero callarlo. […] También hicieron otras películas de las cuales no quiero acordarme. […] Aunque participé en alguno de los guiones, luego todo aquel trabajo fue transformado de tal manera –quizá mejorado– que yo no lo reconocí al ver el producto final”.


Ilustración: HCM.
Ilustración: HCM.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

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Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com