Polvo del camino. 326. Negocios. Héctor Cortés Mandujano

         Polvo del camino/326

Evocadas páginas de otro libro/ XIX

Negocios
Héctor Cortés Mandujano

Cuando llegué a hacer trámites a esa oficina no me di cuenta de cómo era la persona que me atendía detrás de la ventanilla. Oí sólo su voz femenina y joven. Para la segunda o la tercera vez me preguntó mi nombre. En la cuarta o la quinta platicamos brevemente, porque la cola se hacía cada vez más larga y la gente comenzó a protestar.
Le pedí mejor su número, a la siguiente, y me envió un wasap. Comenzamos a platicar y nos hicimos amigos telefónicos, hasta que quedamos de vernos para tomar un café, que terminó en la cama de un motel.
No nos preguntamos demasiado en ninguna de nuestras sesiones, que eran cada vez más frecuentes, hasta que un día me dijo que saldría de vacaciones y estaría fuera durante un mes.
Le mandé un mensaje y no me contestó. Me dejó en visto.
Encogí los hombros. Una más.

Mi secretaría me dijo que había un hombre esperándome. Que quería tratar conmigo algo personal.
—Dígale que pase.
Era un joven, no mal vestido, bien rasurado, de buenos modales.
Me saludó con mucha cortesía.
—¿En qué le puedo servir?
No lo pensó. Pareció un discurso ensayado.
—Mire, la muchacha con la que ha estado viéndose en moteles es mi esposa. No lo vine a ver para reclamarle, aunque creo que, siendo yo su esposo, tengo ciertos derechos sobre ella y le voy a pedir que me pague por las veces que la ha tenido. No sé cuántas sean, pero por lo menos han sido dos. ¿Le parece que está bien esta cantidad?
Me dio un papelito donde venía una cifra, multiplicada por dos.
—¿Cómo sé que en realidad usted es su esposo?
—Porque traigo el acta de matrimonio, si quiere verla, y ella está fuera del edificio, esperando. Si quiere la llamo…
Pensé con rapidez y decidí pagarle.
Él recibió los billetes en silencio. Se puso de pie y me extendió la mano.
—Agradezco su comprensión –me dijo.
Ya estaba por salir cuando regresó hasta mí.
—¿Quiere verla otra vez? Ahora ya sabe la tarifa.

[Dice Onelio Jorge Cardoso, narrador cubano, en “El hombre marinero” (Cuentos. Editorial Pueblo y Educación, 1990, p. 141): “…matar o hacer lo que hizo un tipo una vez, que le cobró un peso a su rival en trance de haberlo descubierto con su mujer y luego se fue de la casa para darle a entender a su compañera de diez años, que así se trata a las mujeres que pueden ser de otro cualquiera además de uno”.]


Ilustración: Luis Daniel Pulido.
Ilustración: Luis Daniel Pulido.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Deja un comentario