Revista

Universo breve. 2. Recordatorio oportuno. Damaris Disner

Destacado

Recordatorio oportuno 

La gata café se acurrucó sobre la mesa. En esa posición era tan parecida al gato blanco. Recordó que desde que él murió no se sentaba a escribir en la terraza. Una notificación de Facebook le hacía saber que esa noche se colocaban las veladoras para las mascotas muertas. El golpe seco en el techo fue idéntico al que se oía en sus salidas nocturnas. No tuvo duda, fue su reclamo por pensar que regresaría en una gata; lo machista nunca se le iba a quitar. 

De faros y foros. SOBRE TODAS LAS COSAS. Luis Daniel Pulido

Foto de Oğuzhan Karataş: https://www.pexels.com/es-es/foto/ciudad-gente-calle-verano-27603657/


SOBRE TODAS LAS COSAS

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Su memoria filma, fotografía, se deja llevar por la corriente electrizante de los pájaros infinitos de las palabras, las que domina y responden, ya, a un montón de títulos, libros que ha escrito. Y, ojo, hablo de libros no como razón y evidencia, sino como barcos navegables. Porque qué miedo y qué aburridos son los libros, dicen quienes no saben vencer ballenas gigantes en medio del océano, quien no ha llegado a la luna en busca de su erizo muerto, el que no sabe escuchar el silencio del iceberg en la noche inmensa...

Mi amigo escribe libros para adultos, niños, niñas, señoras elegantes, amas de casa, vaqueros y heroínas de su tierra: la frailesca, y hasta da cursos y talleres porque no se trata de perpetuar la soledad de los libros en el estante. Mi amigo le pone alas y patitas a los libros y por eso hay mucha gente que lo lee. Y para el colmo, hace teatro, sube a sus amigos y amigas a ese ring que es el escenario. Quizá, y creo que mi amigo estará de acuerdo, y si no, pues ya ni modo (de todas maneras es una cita de Freud que dice): “Hay un camino de regreso de la fantasía a la realidad, y es el Arte”.

Mi amigo, del que les hablo, tiene un nombre, y por cierto, muy rimbombante; damas y caballeros, con ustedes: Héctor Cortés Mandujano.

2

PRIORIDADES

Se analizaba la suerte de principiante de un poeta, los ojos verdes de la escritora que recién ganó un premio, el lugar donde comeríamos sin remordimientos; que si bien hay bombardeos, devastaciones, un país donde se exige el cese al fuego, sombras que nos confunden con árboles tétricos de casas abandonadas, pequeños murmullos de hojarasca seca, los poetas están sobre todo eso: es su gracia y privilegio. Cosas que imagino una vez que me alejo de quienes escuchan jazz o la Sonata 17 para piano de Beethoven y dicen, se supone, cosas importantes.

La verdad yo vine por la comida y el vino y a reírme de sus tesis sociales, a escribir en los márgenes de las ediciones piropos o versos de mayor impacto que los versos más tristes de todas las noches: “son todos ustedes unos mamones”.

Una vez cometida la fechoría vuelvo a ser parte de la población rural de los que nos gusta ver mujeres de los calendarios antes del recuento de los libros que leímos al año.

Luis Daniel Pulido


Sobre el autor:

Luis Daniel Pulido (Tuxtla Gutiérrez, Chiapas).

Ha publicado los libros Pollito Card, UNICAH; Prohibido degollar patos, Editorial Almada Broders; Nunca sonrías a Optimus Prime, Espejitos de papel Editores, Puerto Rico; Bruce Wayne y la generación X (un concierto de rock para Chulpan Khamatova); Baxter Memories (vida y obra de Víctor Von Doom), Tifón editorial. Lo puedes seguir en su Blog poético Popotitos 22.

Liminar 10. Desnuda, moribunda. V. Balltre

Photo by Rafael Minguet Delgado: https://www.pexels.com/photo/close-up-macro-shot-of-moth-on-leaf-40361230/

Liminar

Desnuda, moribunda
V. Balltre

21 de junio, 2026


Muero de frío. Estoy expuesta.
Tengo el pecho abierto al aire. Mi corazón está helado y la sangre derramada. Me quiero arrancar la piel, trascender lejos de aquí. Miro al cielo buscando a un Dios, preguntándole por qué siento demasiado.
Me siento desnuda y estoy envuelta de cabeza a los pies, hecha un nido, con la cabeza a mil por hora martillándome de dolor. Siento ese vacío… El vacío en el pecho de nuevo.
Me arden los pies, me estorba la ropa, me estorba la piel. Estoy en catarsis; me quiero arrancar el cabello a tirones para sentir algo además de vacío y tristeza. Agonía que me ahoga en lágrimas, inundándome en un mar de dudas.
Me pregunto muchas cosas, en su mayoría tonterías, porque sé la respuesta: me desangro más rápido.
Me siento en un limbo, expuesta, desnuda. Moribunda.


Liminar es una puerta de entrada para escritores emergentes que nos han brindado sus escritos para colaborar con este ejercicio de generosidad que implica la escritura. Bienvenidos.

*Sobre la autora:

V. Balltre

Escritora emergente

Valeria Trejo, para conocer en el mundo literario como V. Balltre, es una escritora emergente
originaria de Chiapas. Su obra se centra principalmente en la poesía, los cuentos cortos y las
prosas, formatos con los que explora las emociones y la cotidianidad de manera profunda.
Aunque su trayectoria es aún incipiente y se podría considerar amateur, ha realizado algunas
publicaciones en páginas web y ha creado un compendio de libros propios aún inéditos. Para V.
Balltre, este espacio representa un importante paso en su camino literario.
Sus escritos se nutren de las pequeñas cosas de la vida diaria y onírica, que ella transforma ya sea en belleza o en melancolía, plasmando esas sensaciones en sus textos con sinceridad y sensibilidad.

Casa de citas. 818. Sexo y luz: cinco libros de Anne Carson(Cuarta de cinco). Héctor Cortés Mandujano

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Casa de citas/ 818

Sexo y luz: cinco libros de Anne Carson
(Cuarta de cinco)

Héctor Cortés Mandujano

Seguimos con La antropología del agua de Anne Carson: En “Hacia Samos” oye a una mujer llorar cerca de ella (de noche, en un hostal) y decide cantarle una canción de la guerra civil, que le cantaba su mamá (p. 916): “a cada hora, Miguel, amor mío, me eres más querido:/ ¿es esa la razón, Miguel, amor mío, de que no estés conmigo?”. Funciona. La mujer deja de llorar.
Escribe en “Palas del Rey” (pp. 925-926): “Cuesta arriba y siguiendo los caminos de las tierras bajas de Galicia envueltos en la niebla. Formas de vida surgen y se desvanecen ante nosotros, esperpénticas. La niebla fomenta la imaginación. No nos gusta estar rodeados por absurdos esperpentos, somos animales que se dedican a encontrar formas en lo deforme. […] Las formas de la vida cambian a medida que las miramos, nos cambian al mirarlas”.
En el texto: “Muy estrecha: Introducción a Sólo por la emoción”, cuenta sobre sí misma: la pérdida de razón de su padre y un amante que le dijo, al conocer su casa, que su cama era muy estrecha. No entra en detalles sobre ese amor o amorío: (p. 990-991): “Afortunadamente el amor es una historia que se cuenta sola. No me gustan las novelas románticas y carezco de talento para las efusiones líricas, y sin embargo me descubrí durante los días de la aventura amorosa llenando muchos cuadernos con datos. Había algo que necesitaba explicarme a mí misma. […] Descubrí que la afinidad entre un hombre y una mujer puede ser algo excesivo, pleno, estupendo y rico en lenguaje. Pero también puede que sea algo mudo. ¿Tiene eso sentido?”.
Su padre le dice algo absurdo, sin sentido, ya en la pérdida irreversible de la razón. Se calla. Ella lo ve (p. 993): “Nunca he visto a un ser humano más desnudo. Su rostro era el rostro de un polluelo, al borde de la tarde infantil en que abandona el nido, en el intacto terror donde chapotea. A veces alcanzas un límite que simplemente se rompe”.
Llega a estas ideas que desarrollará en el ensayo siguiente: Sólo por la emoción (pp. 994-995): “El hombre es esto y la mujer es esto otro, los hombres hacen esto y las mujeres hacen cosas diferentes, la mujer quiere una cosa y el hombre quiere otra y nadie a lo largo de los siglos parece haber entendido cómo se supone que funcione. ‘Todos los días regresaba de los campos y arrojaba su viejo sombrero cochambroso sobre mi mantel limpio donde íbamos a comer… ¡con la parte sudada hacia abajo!’ protesta mi madre, todavía furiosa, ¿y hace cuánto que murió? Ya hace años”.
Escribe en Sólo por la emoción: Un ensayo sobre las diferencias entre mujeres y hombres de un viaje que hace con un antropólogo que trabaja en China. Lleva libros para practicar el idioma (p. 1003): “Bueno, fue más o menos hace un año, nos hicimos amantes, lo único que yo quería era que cesara la atracción. Atracción atracción atracción. Me atraía los brazos. Me atraía los ojos. Me atraía los pulmones. Me atraía el sudor en los muslos. Me atraía de noche, me atraía todo el día, atrayéndome sin dejarme caer, sin quemar, sin importar” (antes ha dicho, siguiendo la sabiduría china, que ‘en el amor las mujeres obtienen lo que quieren, los hombres lo que necesitan’)”.
Al amante anterior, del libro anterior, lo llamaba Mío Cid; a éste, Emperador de China (p. 1012): “Desear y ser deseado, ¿qué podría ser más simple? Una mujer no puede contar una historia sencilla, solía decir mi padre. Bueno, así es como se ve en una cinta de video. Ves cómo el deseo emprende viaje hacia el país completamente a oscuras de otra alma, hacia un lugar donde acaba el acantilado”.
Le da vueltas al asunto de hombres y mujeres (p. 1016): “Pienso en los matrimonios concertados, en su economía. Primero os casáis, luego os conocéis, luego os enamoráis. Esas tres cosas”. Un recuerdo (p. 1022): “puedo oír su voz diciendo: Por amor de Dios, no acabes siendo una de esas mujeres inútiles. Mi padre era un hombre que sabía cómo se hacen las cosas”. La mujer (p. 1023): “El ideograma original chino para mujer la muestra haciendo una reverencia. Más tarde el carácter se redujo al de alguien arrodillado. Para facilitar la escritura”.
Los hombres (pp. 1028-1029): “¿Qué es lo que quieren los hombres? Hablan del placer. Se desenfrenan, renquean, se quedan dormidos. ¿Hay algo que no estoy entendiendo? […] La naturaleza última del agua es como el placer de los hombres. La naturaleza última del placer de los hombres no es como el placer de las mujeres”.
El Emperador, dice Anne (p. 1030): “A veces cierra los ojos y dice: ‘Haz de mí tu putito’ ”. Recuerda la primera vez con él, que, cuenta más adelante, fue su primera vez con un hombre (p. 1038): “Nos quedamos junto a la cama. Martes. Parte de mi mente estaba atenta al exterior en calma, parte le miraba horrorizada mientras me desabrochaba los botones del vestido. Empezando por el de arriba. Uno por uno. Algunos hombres son tan ordenados como las mujeres, pensaba. ¿Sangraré? Y dije: ‘me siento tan sola’, y él respondió: ‘Túmbate y háblame de ello’ ”.
Una mujer, un hombre (p. 1053): “El viento me hace cantar. Pensar en todas las mujeres que soy. El emperador sin embargo es poderosamente uno solo, un erudito del placer, siempre en el pico del buitre. Una vez en medio del proceso de seducir a una mujer, me cuenta, se quemó al servir el agua para el té. El resultado fue hacer el amor toda la noche con la mano izquierda en una cubeta con hielos”.
Datos personales (p. 1068): “Bueno, es cierto que no soy capaz de contar una historia sencilla. Viví sola durante muchos años satisfecha con mi vida de reclusa. Te felicito si eres capaz de entenderlo. Pero a los emperadores les da por aparecer”.
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Contactos: hectorcortesm@gmail.com




Photo by zhang kaiyv: https://www.pexels.com/photo/27514716/
Fotografía: Zhang Kaiyv: https://www.pexels.com/photo/27514716/




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Líneas de desnudo. 186. No creo en la cultura del esfuerzo. Manuel Pérez-Petit

Líneas de desnudo/ 186

No creo en la cultura del esfuerzo
Por Manuel Pérez-Petit

No creo en la cultura del esfuerzo, tal como afirmé en mi último Líneas de desnudo en esta admirable Letras, ideaYvoz, Una cosa de locos. La cultura del esfuerzo es un paradigma del capitalismo más ortodoxo y salvaje mediante el cual las personas deberían vivir para trabajar y, en la mayor medida posible, nunca trabajar para vivir, pues así se cumplen los deseos revolucionarios y fundadores de igualdad, controlan los medios de producción y la generación de una riqueza que se emplea luego en alimentar la llamada sociedad del bienestar, monumento a la fraternidad, invento socialdemócrata y demócrata cristiano –los constructores reales e históricos de la Europa actual– en la conformación de la sociedad Occidental “avanzada”, apoyado, como decíamos, en el exacerbado desarrollo tecnológico y el galimatías burócratico de las denominadas prestaciones sociales, que las hay para todos –aunque más para los de fuera que llegan que para los de dentro que permanecen o regresan– y para todo, en cuya naturaleza pretenden afincar el último –y en la práctica denostado– de los ideales revolucionarios, base de todo, la libertad. Y es la libertad –eso a lo que muchos apelan pero pocos practican pues no hay margen apenas para hacerla realidad– lo que hay en juego, y cada vez más, y más observando el advenimiento imparable del inefable y a todas luces inevitable fin de los tiempos occidentales tal como los conocemos hoy. La pandemia permitió, como denuncié en no pocas ocasiones desde esta misma tribuna, usos y modos bastardos y otrora inaceptables pero hoy por hoy ya naturales de ejercer el gobierno, y en la Era Distópica actual, de la cual estamos en el año sexto, me vuelvo a preguntar, como en mi Distopía VI: La nueva era (1): ¿Quién cree hoy ya en la democracia si en aras al terrible “bien común”, los dirigentes democráticos son capaces de tomar medidas impensables en una democracia, que atentan contra el sentido de lo democrático, por ejemplo, o hasta los expertos más sesudos reconocen que estamos en el umbral de una nueva Era, como se ve en el famoso texto de veinte puntos basado en las opiniones de 50 expertos que la revista The Economist publicó en el último trimestre de 2020? 
En lo que creo es en la cultura de la voluntad, pues a la par de la inexorable pérdida de la libertad optar por el camino capitalista del esfuerzo no sirve para nada. Nadie puede hablar más de esfuerzo que yo. Nadie, ni mis más acérrimos enemigos, pueden negármelo. No conozco a nadie que haya trabajado con tanto esfuerzo y tanto denuedo como yo. ¿Y para qué? Para nada o casi nada, pues de nada sirve partirse el alma miles de horas sin parar, incluso con lucidez, salvo para vivir en el agotamiento y, en última instancia, ni siquiera vivir. Sin embargo, la voluntad es divina, pues pone las bases para la realización plena de cada cual, lo cual es una promesa de que la distopía pudiera ser que no triunfe del todo.
Salzburgo, Austria, 2015.
Fotografía: © Ana Maribel Rojas.

*Sobre el autor:

Manuel Pérez-Petit

Escritor, editor, gestor cultural y periodista.

Sevilla, España, 1967. He vivido de todo. Creer, crecer y crear. Todo lo que tengo y soy es para darlo. Ya no tengo círculos por cerrar. Solo me queda una cosa por cumplir.
Y si quieren saber de mí, miren: https://letrasideayvoz.com/revista/lineas-de-desnudo-manuel-perez-petit/

Polvo del camino. 355. La mucha muerte. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: HCM.

Polvo del camino/ 355

La mucha muerte
Héctor Cortés Mandujano

La muerte es un lugar común en la literatura. Sobre ella se han escrito novelas, obras de teatro, poemas, ensayos, etcétera. Yo he leído sobre miles de muertes en los muchos libros que he leído. “La felicidad es literariamente improductiva”, como dice Vargas Llosa.
Por saber eso me sorprendió que me quedaran dando vueltas dos muertes imprevistas en dos novelas breves que leí casi una después de otra y que no son los libros más conocidos de estos célebres autores. (Hace tiempo me asestó también un mazazo brutal la muerte de Platero, el burrito de Platero y yo, de Juan Ramón Jiménez, quien muere de una página a otra, sin decir agua va.)
El primer libro es Bajo la rueda (Anaya Editores, 1975), de Herman Hesse, y el segundo es El pequeño Arquímedes (Grupo Editorial Tomo, 2009), de Aldous Huxley.
Bajo la rueda se publicó en 1906, originalmente, y cuenta la historia de Hans, un muchacho inteligente a quien su padre despótico obliga a que estudie en un seminario. Allá conoce la amistad, y está cerca del homosexualismo, la ruindad, la muerte de un cercano; al final, decepcionado, se escapa del sinsentido de la disciplina y la injusticia. Es decir, huye de lo que ha sido su vida de huérfano de madre, con un padre primero, y unos maestros después, que le quieren dictar punto por punto su vida.
Vuelve al pueblo y piensa en sus opciones (p. 152): “No sentía ninguna ilusión por ser mecánico ni escribiente”. Tampoco acepta el sexo que le ofrece, con descaro, Emma, una muchacha con ansias de aventura. Se vuelve ayudante de un cerrajero. Asiste al derrumbe de lo que suponían los demás que iba a ser. Un día se emborracha y no llega a dormir a su casa. Su padre está enojado y el narrador nos dice, cuando el padre se logra dormir (pp. 181-182): “A la misma hora, corriente abajo el río arrastraba, silenciosa y reposadamente, el tan amenazado Hans. El asco, la vergüenza y el dolor habían huido de su lado: en su cuerpo delgado y fluctuante se contemplaba la fría y azulada noche otoñal. Jugueteaban las aguas con sus manos, sus cabellos y sus labios pálidos, y los juncos parecían inclinarse a su paso. Mansamente, se deslizaba sin que nadie le viera”.
¿Para esto vivir?, se interroga Jaime Sabines en su desconsolado poema Algo sobre la muerte del mayor Sabines.

El pequeño Arquímedes se publicó en 1924 y trata también, coincidentemente, de un niño inteligente, Guido, a quien el narrador conoce en un viaje a Italia. Guido convive con los hijos del narrador, pero es evidentemente un niño con una enorme claridad mental, a quien los padres ven como un niño cualquiera.
No sólo el narrador descubre la capacidad de Guido, sino también la vieja que es patrona de sus padres y quien con engaños se lo lleva para usarlo después para sus propios fines. No deja que nadie lo vea y el niño extraña a sus padres, su casa, su campo y muere de tristeza, de manera sorpresiva.
La narración también es escueta y no prepara la sorpresa. Cuenta que el niño se siente abandonado, la línea siguiente dice (215): “Aquí está –me dijo Carlos”, luego el narrador describe brevemente un panteón: “Lo enterraron aquí”.
Tal vez eso fue lo que me hizo quedarme en el círculo de esas vidas ficticias: un golpe que no estaba esperando.
También vi una película que no conocía, Sin fin (1985), de mi admirado Krzysztof Kieslowski. Allí, una joven viuda termina lo que su esposo abogado dejó pendiente y con tranquilidad prepara su suicidio. Pero, bueno, basta de tanta muerte...

[Octubre 2026. Estoy muy agradecido por toda la gente que llegó y participó en la presentación de mi novela Mar en movimiento y Surimbia, crónicas y adioses, el libro de mi amigo Sarelly Martínez, ambos dentro de la colección Lecturas que transforman, de la Secretaría de Educación. Gracias al público por su atención, sus risas (pasaron cosas chistosas) y sus aplausos. Agradezco en especial lo dicho por mi querido amigo Sarelly Martínez, sobre mí y sobre la novela, y la intervención halagadora del Dr. Oswaldo Chacón, rector de la UNACH, quien además, en la clausura de la FIL-UNACH, remarcó su distinción hacia mi persona y mi trabajo de escritor. Muchas gracias.]


Ilustración: HCM.
Ilustración: HCM.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Líneas de desnudo. 185. Una cosa de locos. Manuel Pérez-Petit

Líneas de desnudo/ 185

Una cosa de locos
Por Manuel Pérez-Petit

Nací cocinero aunque siempre le cedí el puesto a otros, negando mi condición, incluso de instrumento. Fue mi salida recurrente para afincarme en la comodidad de lavarme las manos. Una mala salida. Pese a mi denodado y continuo empeño en mi reconstrucción, escribo con lagunas de memoria sin saber siquiera lo que me espera, perdido en este papel sin salida, una vez ya soy consciente de mi pertinaz autoabandono, raíz de todo lo borroso, pero lleno de todo un arsenal de esperanza, por lo que persisto arraigado en las antípodas de los poetas suicidas, pese a lo cual pido prestada a uno de ellos, Cesare Pavese (1908-1950), la famosa frase que dejó en un libro justo el día en que murió por decisión propia: “Perdono a todos y a todos pido perdón. ¿Está bien?”

Sirva el preámbulo expresado acá en forma de epígrafe para dejar constancia de mi visión de una sociedad, la que me toca, que sabe de su identidad y su deriva menos que yo mismo de las mías, por lo que debo quizá sentirme un iluminado, pero también como arranque de una reflexión. 
No seré yo en ningún caso quien rompa una lanza por la cultura del esfuerzo y mucho menos por la llamada sociedad del bienestar, claves del mundo Occidental “avanzado” en que el desarrollo tecnológico y las prestaciones sociales son bandera ineludible para constituir un mundo consagrado a la desigualdad y, lo que es peor, lleno de personas tristes. Subsidiadas, sí, pero llenas de tristeza hasta decir basta.
Y mientras son miles y miles los que llegan a la vieja Europa desde otros lares en la noble búsqueda de la prosperidad son también miles y miles los que sueñan con irse a nuevos horizontes en que vivir la alegría de estar vivo, realidad casi extinta en las sociedades autodenominadas “avanzadas”, que en su afán de lavarse las manos por perder han perdido hasta el color.
Quizá debamos perdonar a todos y a todos pedir perdón, descorrer las cortinas de casa e irnos a tierras fértiles, pero esto de vivir es cada día cada vez más un “¿está bien?” que termina siendo, en su sentido malo, que parece el único posible, una cosa de locos.
La vieja Europa ha perdido hasta el color.
Fotografía: © Ana Maribel Rojas. Tomada en Austria, en 2014.

*Sobre el autor:

Manuel Pérez-Petit

Periodista, editor, escritor y gestor cultural

Sevilla, España, 1967.

Periodista por la Universidad de Navarra y diplomado en pedagogía en lengua y literatura por la Universidad Complutense de Madrid, es especialista en literatura comparada y un experimentado docente y gestor cultural. Es editor desde hace más de 30 años, habiendo tenido a su cargo en proyectos propios y ajenos más de medio millar de ediciones de títulos de todos los géneros. En 2010, se trasladó a México y fundó Sediento Ediciones. Ha dirigido proyectos editoriales y culturales de ámbito latinoamericano y dictado conferencias y cursos en países de Europa y América desde hace 20 años. Como periodista trabaja desde hace muchos años en diarios y publicaciones periódicas de España y México y medios de internet y radio. Ha sido director de Comunicación en el Servicio Andaluz de Salud, director editorial de intereconomia.com, adjunto a la presidencia del Instituto Europeo de Márketing, Comunicación y Publicidad, director de opinión de France Telecom España, director de relaciones públicas de la Fundación Leo Matiz o director editorial de AlmuzaraMéxico, entre otros puestos de responsabilidad. Es profesor invitado en la Bluefields Indian & Caribbean University (Bicu), de Bluefields, Nicaragua. Desde junio de 2011, la biblioteca de Yolotepec, comunidad indígena otomí de Santiago de Anaya, Hidalgo, México, lleva su nombre, y desde octubre de 2022 también la biblioteca de la comunidad indígena purépecha de la isla de Yunuén, Pátzcuaro, Michoacán, México. En 2017 fundó la causa Libros por Yolotepec para la recolección de libros en donación para bibliotecas y la promoción de la lectura de los ámbitos rural y marginal urbano de México. Es autor de nueve libros individuales en poesía y narrativa. Su obra ha sido publicada, antologada o premiada en media docena de países. En 2020 fundó Kolaval, plataforma, agencia literaria y editorial de ámbito hispanoamericano. En la actualidad se dedica a la consultoría de alta dirección y a la docencia. Mantiene la columna Líneas de desnudo en la revista mexicana de fomento a la lectura Letras, ideaYvoz, en la que escribe tres artículos a la semana.

Voces ensortijadas. 354. Los amores que permanecen. María Gabriela López Suárez

Fotografía:MGLS.

Voces ensortijadas


Los amores que permanecen
María Gabriela López Suárez



Matilde y Rebeca se levantaron tempranito, antes de las siete de la mañana ya estaban en el mercado para comprar las flores, el papel picado, las frutas, el dulce de calabaza y los tamales que pondrían como ofrenda en el altar por la celebración del Día de Muertos.
Rebeca había aprendido a preparar el atole agrio con su abuelita Esther, así que por la bebida no se preocupaban. Mientras Matilde compraba algunas cosas, Rebeca buscaba lo que necesitaba para el atole agrio.

El mercado comenzó a llenarse de clientela, aunque era temprano. Mientras la atendían en uno de los puestos Matilde observó con detalle que, en esta ocasión, el mercado tenía una decoración distinta, muchos elementos que antes no se veían. Le gustó el colorido, pero le pareció que eso era influencia de otros lugares. Concentró su atención en recibir su mercancía. Luego se encontró con Rebeca y regresaron a casa.

En el camino platicaron de los recuerdos de cada familiar que había fallecido, de cómo las celebraciones en el Día de Muertos habían cambiado y que ahora en muchos lugares tenía un toque comercial. Llegaron a su casa, ahí estaban doña Tomasita, su mamá y don Ricardo, su papá, que terminaron de tomar café con pan y las esperaban para comenzar a poner el altar.

La tarea empezó a llevarse a cabo. Rebeca tenía la encomienda de preparar el atole agrio, mientras el resto de la familia colocaba la ofrenda y decoraba el altar. Los aromas de flores, frutas y tamales se percibían, dándole una mezcla muy agradable. Matilde colocó los retratos de los familiares a quienes honraban con la ofrenda. Doña Tomasita fue por las veladoras que ya tenían reservadas y don Ricardo a recibir unas cañas que le llevarían.

Matilde hizo una pausa, observó el altar, recorrió con la mirada a cada retrato, intentando traer al presente alguno de los tantos recuerdos vividos. Halló más de uno, sintió varios nudos en la garganta. Respiró profundo, se limpió las lágrimas. No tenía duda que para los amores que permanecen la mejor forma de honrarlos, además del altar con las ofrendas es tenerlos presentes en el corazón y en la memoria. ¡Qué bonito nos está quedando el altar!, dijo en voz alta mientras sonreía.

Fotografía:MGLS.
Fotografía:MGLS.

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Casa de citas. 817. Sexo y luz: cinco libros de Anne Carson (Tercera de cinco partes). Héctor Cortés Mandujano

Photo by Mustafa Yılmaz: https://www.pexels.com/photo/cat-seen-from-a-window-15775024/


Casa de citas/ 817

Sexo y luz: cinco libros de Anne Carson
(Tercera de cinco partes)
Héctor Cortés Mandujano

El libro cuarto de Agua corriente de Anne Carson, “La vida de las ciudades”, lo constituyen poemas breves, que aluden a una en particular, que nunca es la misma (pp.661-662):

Ciudad Entegegenwärtigung

Oí cómo me perseguías.
Como un león sobre los mástiles y.
Sentí los edificios.
Balancearse a lo largo de la calle y yo.
Me quedé agachada apoyada en los talones.
En medio de la habitación.
Mirando fijamente.
Luego se abrieron los puntos de sutura.
Tú pasaste de largo.

Son los suyas en este libro historias que señalan, no siempre, claro, una descomposición humana. La ciudad como depositaria de lo salvaje, de lo brutal (pp. 665-666):

Ciudad suerte

Mientras cavaba un agujero.
Para enterrar vivo a su hijo.
Para que pudiera comprarle comida a su anciana madre.
Un día.
Un hombre encontró oro.

Desolación, desamor (pp. 684-685):

Ciudad del amor asimétrico (pero todo amor es asimétrico)

Si me hubiera amado me habría visto.
En una ventana del piso de arriba golpeando la frente contra el vidrio.

4

El quinto y último libro es La antropología del agua. Está conformado por básicamente crónicas del camino de Compostela y varios ensayos. En “Zambullida: Introducción a la antropología del agua”, escribe (pp. 699-700): “El agua es algo que no puedes retener. Como los hombres. Lo he intentado. Padre, hermano, amante, verdaderos amigos, ávidos fantasmas y Dios, uno a uno se me escapan de las manos. Quizá es así como tiene que ser: lo que los antropólogos llaman ‘peligro normal’ en el encuentro con otra cultura”.
En “Ciertos tipos de agua: Un ensayo sobre el camino de Compostela” escribe (pp. 790-791): “¿Cómo es la conversación de unos amantes? Comparada con una charla normal, es como comparar el pan con las piedras”.
“Carrión de los Condes” tiene esta idea, cuando habla de un personaje que se halló en el camino (p. 829): “su tendencia a rescatar doncellas no es algo que pueda explicarte, o dramatizar: soy una peregrina (no una novelista) y la única historia que puedo contar es la del propio camino. Además, nadie puede escribir una novela sobre un camino, en la medida que tampoco es posible escribir una novela sobre Dios, simplemente porque no puedes verlo por detrás. Un personaje redondo es uno que puedes ver desde todos los ángulos”.
Cada crónica tiene un epígrafe, éste corresponde a “León”. Me gusta (pp. 856-858): “cuando en la frontera de Ausaka/ el caballo que tributó Mochizuki/ vea su reflejo/ en el agua clara/seguramente saldrá huyendo: ZEAMI”.
Es de “Órbigo” este epígrafe (pp. 86”6-868): “como mi casa se quemó ahora tengo/ una mejor vista/ de la luna creciente: MASAHIDE”.
Otro. De “O Cebreiro” (pp. 904-906): “en la ciudad de Kowata/ había caballos de alquiler/ pero te amaba tanto/ que hice descalzo todo el camino: KANAME”.
En “O Cabreiro” escribe: (pp. 908-909): “Galicia es un lugar sorprendente, a mi parecer. Y aquí defienden sorprendentemente bien la autenticidad. Por ejemplo, en este hotel, un enorme lobo blanco nos vigila durante toda la noche. Tiene una mirada tremenda y lánguida y está echado entre las lechugas, inmóvil como una estatua salvo por sus ojos negros que recorren incansables de un lado a otro los terrenos bañados por la luna. ¿Quién habría pensado que alcanzaríamos la zona de mayor peligro para descubrir que aquí los lobos son los hospitaleros?”.

Contactos: hectorcortesm@gmail.com




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Fotografía: Mustafa Yılmaz: https://www.pexels.com/photo/cat-seen-from-a-window-15775024/




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

De faros y foros. USTED ESTÁ AQUÍ. Luis Daniel Pulido

Ilustración proporcionada por el autor.


USTED ESTÁ AQUÍ

Estuve en la presentación del libro La copa del mundo frente al Sistema Penal en la Feria del libro de la Unach 2026. Lo hice como mero curioso que, pasando por ahí, se queda a escuchar. El libro es la suma de artículos que abarcan el Derecho Fiscal en un evento de gran magnitud como es un Mundial de Futbol, donde se lava dinero en cantidades estratosféricas y se deja que el gran negociador sea el crimen organizado en complicidad con el gobierno mexicano, así como el Derecho Civil, todo lo que trasgrede a la libertad cotidiana: el respeto a tu propiedad, a los espacios de convivencia de colonias y barrios, a que transites las calles sin que éstas sean tomadas por las logísticas del evento; el libro, pues, en su objetivo, es darte certezas jurídicas para defenderte de conductas ilícitas que incluyen el robo, la discriminación, entre otros. Pero hay un apartado, el de tráfico de personas y la explotación sexual infantil, donde el coordinador del libro, el Doctor Miguel Ontiveros, explica cómo México es el paraíso de la explotación sexual infantil y cómo se ocultan las cifras, se esconden porque los grandes consumidores, los que la pagan, pertenecen a la élite política de México (izquierda, centro, derecha, todos). Y más: el Estado mexicano permite que el Crimen Organizado impulse leyes a través de sus políticos cooptados: “Si usted promueve, facilita o gestiona el turismo sexual de niñas y no obtiene beneficio económico, entonces usted no tiene de qué preocuparse porque no es delito. Así lo establece la Ley antitrata, impulsada en el 2012 por el crimen organizado, y vigente en México actualmente”, dice uno de los párrafos del libro. Sin beneficio no hay delito. “Según la ley no habrá pornografía, turismo sexual ni explotación de niños y niñas si el explotador no se beneficia de ello. Esto significa que según la Ley Antitrata se puede explotar a las personas impunemente, siempre que el explotador no obtenga beneficio alguno”, recalcó el Doctor Miguel Ontiveros Alonso. Caen los obreros, chivos expiatorios, para desviar la atención y proteger a los que de verdad manejan el tráfico y la explotación de personas, de niños y niñas. Pero el monstruo que apapacha el gobierno mexicano no termina ahí: sigue con el tráfico de órganos y la desaparición forzada de personas humanas (sic) y sobre todo de niños en situación de calle. Las cifras, o son manipuladas o son escondidas, o simplemente no existen. Y acá entra al escenario Chiapas y la otra mafia, los millonarios de este país, por la desaparición de niños indígenas para extraerles órganos. ¿Cómo se explica que un rico en cuestión de días tenga un órgano para un transplante, algo que lleva meses o años en conseguirlo? ¿Esto es soberanía y orgullo nacional? Un país de pedófilos es un país infame. Atentar contra otro ser humano es ruin. Asesinar a niños y niñas y que no sean ni fantasmas, que sean borrados de la memoria e historia trágica de este país, dice mucho, o todo de nosotros: qué cobardes y miserables somos.

Luis Daniel Pulido

*Miguel Ontiveros Alonso, Licenciado en Derecho, UNAM y Doctor en Derecho Penal y Derechos Humanos por la Universidad de Salamanca. Presidente de la Academia Mexicana de Ciencias Penales.





Ilustración proporcionada por el autor.
Ilustración proporcionada por el autor.

Sobre el autor:

Luis Daniel Pulido (Tuxtla Gutiérrez, Chiapas).

Ha publicado los libros Pollito Card, UNICAH; Prohibido degollar patos, Editorial Almada Broders; Nunca sonrías a Optimus Prime, Espejitos de papel Editores, Puerto Rico; Bruce Wayne y la generación X (un concierto de rock para Chulpan Khamatova); Baxter Memories (vida y obra de Víctor Von Doom), Tifón editorial. Lo puedes seguir en su Blog poético Popotitos 22.

Polvo del camino. 354. La italiana desnuda. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: HCM.

Polvo del camino/ 354

Lo que hubiera quedado en el tintero/ VI
La italiana desnuda
Héctor Cortés Mandujano

Hace muchos años, en 1994, Raúl Mendoza Vera, amigo y videoasta, me invitó a dirigir un video que él produjo y fotografió. Está en YouTube. Se llama “Algo sobre la poesía de Jaime Sabines”.
Raúl decidió los poemas, las locaciones, los actores y actrices, la música, casi todo, salvo la dirección de escena, que fue mi responsabilidad.
Con el proyecto viajamos a varios lados del estado, y participó mucha gente, incluidas varias personas que eran mis amigas en aquellos tiempos y que, por fortuna, siguen siéndolo ahora.
En el proyecto, y a resultas de lo que decían los poemas, Raúl necesitaba a una actriz que no tuviera problemas para desnudarse, y no sé cómo conoció y convenció a una muchacha italiana, Silvia Pogianttis, quien vino al estado a recabar material y a conocer los lugares que mencionaba en sus libros y poemas Rosario Castellanos, sobre quien escribía su tesis.
Raúl le dijo que yo (a quien ella aún no conocía) podía ayudarla, que si iba con nosotros a las locaciones tendría tiempo de sobra para platicar conmigo sobre Rosario y sus libros. Apenas nos conocimos, ella arrancó la charla sobre el tema que le interesaba.
En el trabajo de video hay muchas horas muertas: mientras se espera que el sol (cuando la toma es al aire libre) esté en condiciones; mientras se prepara la escena, se colocan las luces, alguien se cambia de vestuario o se maquilla, etcétera. Silvia, después de una escena desnuda, que tal vez se repitiera, no se ponía ropa y platicaba conmigo sobre Rosario. No sé si alguien tomó fotos de eso, pero era curioso verla pasear completamente desnuda entre las mujeres y los hombres del proyecto, que estábamos vestidos.
Hicimos un día de filmación en el mar, que fue pesado, porque el sol estaba tremendo. En la tarde, cuando se hizo la pausa para comer en la única palapa abierta (se buscó una playa solitaria), vi que había un tambo lleno de agua junto al lavadero. Pedí permiso al dueño para bañarme y él me dio incluso un jaboncito.
Me desnudé detrás del tambo y comencé a echarme agua. Silvia se separó del grupo (ya estaban sentados comiendo y bebiendo) y vino hacia mí.
—¿Me puedo bañar contigo?
—Estoy desnudo.
—A mí no me importa, ¿a ti sí?
—No.
Se quitó la ropa en un segundo y se puso a mi lado, le di la jicara para que se echara agua y luego le di el jabón. Yo tenía 33 años y ella veintitantos. Platicamos, mientras nos bañamos, como dos niños felices a quienes la desnudez no les importa: sin deseo y sin morbo.
Terminamos el video poco después y ella se regresó a Italia. Nunca más la he vuelto a ver.

[Octubre 2026: Mil gracias a dos amigos queridos: Joaquín Gutiérrez me regaló el poemario Canto desierto, de Alberto Blanco, y Damaris Disner su más reciente libro: ¿Papá es un pez?, ilustrado por Panchito. Un abrazo a ambos.]




Ilustración: HCM.
Ilustración: HCM.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com