Voces ensortijadas. 342. Poesía no sos vos. María Gabriela López Suárez

Cortesía Artistas de Casa
Voces ensortijadas  

Poesía no sos vos
María Gabriela López Suárez

El pasado 7 de agosto se conmemoró el 52 aniversario luctuoso de la escritora Rosario Castellanos. Artistas de Casa, espacio para la promoción y difusión del arte y la cultura organizó la segunda edición de Poesía no sos vos que tuvo lugar en el café cultural Casa Conejo en Tuxtla Gutiérrez. En el evento hubo lectura dramatizada en atril sobre un fragmento de la obra Eterno femenino escrita por Rosario Castellanos, así como lectura de textos originales de artistas locales y música en vivo.

Agradezco a la gestora cultural y actriz de teatro, Isabel Araujo, por la invitación a participar en el evento y a Casa Conejo por ser un espacio de divulgación cultural en el terruño tuxtleco. Hoy comparto el texto que leí en este evento cultural.


Poesía no es arrasar las montañas de los lugares que habitamos y dejar vacíos que devastan la vida.

Poesía no es contaminar el aire que respiramos, el agua de arroyos, ríos y mares, sin la menor consideración como la fuente de vida que tenemos.

Poesía no es talar los árboles que habitan en las ciudades, cuyas raíces no dañan a nadie.

Poesía no es incendiar bosques, erosionar el suelo, desperdiciar el agua, cubrir de asfalto áreas donde antes hubo árboles, hubo vida.

Poesía no es silencias las voces de niñas, niños, jóvenes que comienzan a recorrer el mundo y emprender el vuelo.

Poesía no es arrebatar la alegría, la calma y paz en los corazones por las desapariciones forzadas.

Poesía no es destrozar corazones y familias por los feminicidios de niñas y mujeres.

Poesía no es truncar vidas, sueños y proyectos a niñeces que han sido violentadas.

Poesía no es pasar indiferente ante la vida cotidiana, el clamor de justicia, de paz y de seguridad.

Poesía no es abusar del poder, dar cabida a la avaricia, a las injusticias, al sometimiento, la discriminación, la exclusión y la individualidad.

Poesía no es saquear los conocimientos ancestrales sin reconocer la autoría, el legado de las culturas, las lenguas diversas, los conocimientos de los pueblos y de las abuelas y abuelos.

Poesía no es encerrar las miradas, los gritos y las palabras escritas que se levantan para denunciar las injusticias.

Heme aquí, henos aquí, escuchando, leyendo, interactuando, qué nos deja cada palabra escuchada, resonada, interpretada.

Dónde están las esperanzas, las ilusiones, los sueños, las promesas, los artilugios.

Poesía es revolotear en las mentes, en los pasillos, en los corazones, en las almas, buscando alzar la voz, sembrar esperanza, luz, rebeldía en las diversidades que habitamos el aquí y el ahora.

Poesía somos nosotros, nosotras, nosotres, las que habitamos en los intentos, en los andares colectivos, en las distintas formas de significar, resignificar cuerpos, espacios, terruños y sonidos.

Poesía es estar hoy todos, todas, todes, escuchando historias, memorias, sentires, pensares, haciendo a un lado el silencio, dejando paso a la libertad, al amor, a comprender la palabra, las ideas, lo que resuena en los corazones, en las almas.
Cortesía Artistas de Casa
Ilustración: Cortesía Artistas de Casa

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 341. Habitar lo cotidiano. María Gabriela López Suárez

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Voces ensortijadas 341

Habitar lo cotidiano
María Gabriela López Suárez


Mercedes revisó el calendario, aún quedaban varios días de vacaciones. Tenía ganas de llevar de paseo a Martha y Mateo, su hija e hijo. Recordó que también venía la inversión por la compra de uniformes, calzado, útiles escolares, pago de inscripción en la primaria. No tenía fácil la tarea de ser mamá soltera.

Se puso a hacer cuentas para ver los ingresos que tenía en su tienda de abarrotes y hacer los apartados para cada pago, para los gastos de Martha y Mateo y verificar si quedaba dinero para poder ir de paseo, por lo menos a un lugar cercano.

A la hora de la comida, mientras su hija e hijo ayudaban a poner la mesa y ella estaba sirviendo la comida Mercedes puso atención en la plática que tenían. El tema de salir a pasear se había hecho presente. Se sentaron, comenzaron a comer y luego se dio el espacio para plantearle a Mercedes que tenían ganas de ir de paseo.

Mercedes escuchó las peticiones, se agradeció haber pensado antes el tema y también haber hecho cuentas para disponer de una cantidad muy módica para un pequeño paseo. Para su sorpresa Martha y Mateo le dijeron que habían ahorrado un poco del gasto que ella les daba para apoyarle en los gastos de la escuela y que podían tomar parte de ese dinero para ir de paseo. Ambos dijeron que también harían ajustes a sus útiles escolares para que no tuviera que comprar libretas nuevas. Ese gesto conmovió a Mercedes quien también les comentó que tenía un apartado de dinero para ir de paseo.

Les propuso dos lugares para pasear, primero su propio pueblo y el segundo lugar fue visitar a tía Carmen y tío Trini, primos de Mercedes quienes vivían en un pueblo localizado aproximadamente a dos horas. Con ellos irían un par de días.

El paseo en el pueblo que habitaban fue más interesante de lo que pensaron. Comenzaron el recorrido desde temprano, llevaron alimentos preparados en casa. Caminaron por las calles empedradas y fueron haciendo breves paradas, Mercedes les iba contando lo que recordaba de la historia del pueblo, relatos que habían compartido sus antepasados.

La parte más emotiva fue cuando contemplaron el atardecer, ahí estaban las tres siluetas en el kiosco del parque esperando el instante fugaz en que el sol se dispone a descansar para dar paso a la noche. De regreso a casa Mercedes escuchaba los comentarios de Mateo y Martha, decían que les había gustado el paseo. Ya era hora de descansar, al día siguiente viajarían al pueblo de sus familiares. Antes de dormir Mercedes se quedó pensando que habitar lo cotidiano es una linda manera de pasear y reconocer las bellezas que hay en el territorio.

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Fotografía: Matosuky: https://www.pexels.com/photo/elegant-gazebo-surrounded-by-trees-in-black-and-white-34095729/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 340. Instantes para agradecer. María Gabriela López Suárez

Fotografía: MGLS.
Voces ensortijadas  

Instantes para agradecer
María Gabriela López Suárez

A mis familiares y amistades por su presencia y cariño.


Elvira revisó el calendario, anhelaba tener el periodo de vacaciones. Eran pocos días, pero los necesarios para tener un receso y recuperar energías. La última semana laboral previo al periodo vacacional se le pasó muy lenta. Finalmente llegó la fecha tan esperada. Se le vino a la mente el refrán No hay fecha que no llegue, ni plazo que no se cumpla. ¡Qué certeza había en los refranes!

Elvira procuraba atender los pendientes no laborales en sus vacaciones. Sentía que disponía de más tiempo para esas actividades cotidianas que, por la rutina del trabajo normalmente, no alcanzaba a atender o no se daba el tiempo necesario para hacerlo.
En algunas ocasiones se tomaba un par de días para salir de paseo a algún lugar y la mayor parte del tiempo la pasaba en casa leyendo, cocinando postres o entretenida con el cuidado de sus flores.

En esta ocasión decidió hacer otras actividades, entre ellas incluyó paseos por lugares que tenía ganas de conocer y otros para reconocer, dentro y fuera de su terruño. La lectura por placer también fue tomada en cuenta. Recordó que tenía que agradecer a su cuerpo físico, espiritual y mental por lo que integró caminatas para estar en contacto con la naturaleza. Un ingrediente importante fue estar en contacto con sus seres queridos y amistades, destinó tiempos para la convivencia familiar.

Para su mayor sorpresa comenzó a levantarse temprano en sus días de descanso, eso era algo que al principio no asimiló, pero terminó agradeciendo, no solo porque le permitió distribuir mejor sus tiempos sino porque la hizo sentirse muy bien.

Una de las tardes, mientras saboreaba una nieve de guanábana, Elvira escuchaba con atención las anécdotas de tía Conchi y tío Pedro, sentía el corazón bien contento. Luego de esa plática Elvira reflexionó sobre el gran valor que tiene destinar tiempo para compartir con los seres queridos, entablar pláticas, conocer qué han hecho, escuchar historias, anécdotas, obtener nuevos aprendizajes, pero sobre todo tener presente que esos momentos tan gratos son valiosos instantes para agradecer, memoriar, estar juntos y hacer pausas entre el mundo ajetreado, envuelto entre la tecnología, el estrés, lo inmediato y lo individual.

Fotografía: MGLS.
Fotografía: MGLS.

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 339. ¿Agua para todas las personas? María Gabriela López Suárez

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Voces ensortijadas  


¿Agua para todas las personas?
María Gabriela López Suárez


Marcela y su familia viven en una ranchería. Ella tiene cinco años de edad. Por las tardes suele pararse, a través del corral de su casa, a observar el paso constante de dos carros, uno azul y otro blanco, son como camionetas largas. Llevan algo en la parte de atrás, como una especie de tubo grueso acostado, así lo llama ella. Inés, su mamá, dice que son pipas de agua y que son muy caras.

Una tarde mientras Marcela toma un descanso después de hacer su tarea, se pregunta, si los señores que manejan esos carros no se cansan de llevar tanta agua. A veces ha contado las vueltas que dan, pero al otro día se le olvida. El sonido de las chicharras que anuncia lo cálido de la tarde distrae a la niña y la hace regresar a su libreta y a su lápiz.

La mirada atenta de la madre se posa en la niña. Se queda reflexionando sobre qué tanto pensará su pequeña Marce cuando hace una pausa y observa a las pipas que van y regresan.

A lo lejos se puede ver a Antonio, el papá de Marce, quien sujeta con fuerza el lazo que sostiene la cubeta con la que saca agua del pozo. La bomba se ha descompuesto. No hay dinero para comprar otra. Ahora tiene que hacerlo como lo hacía antes, de manera manual, mientras reúne la cantidad necesaria para tener una nueva bomba.

Es verano. La gente espera con ansias la temporada de lluvia. El estiaje ya ha tardado mucho. El sonido de las chicharras se escucha con frecuencia, de mañanita, casi al tiempo que se despierta el sol, luego al mediodía y por la tarde. Es un sonido incesante.

Marce escucha que Inés y Antonio dicen que son muy afortunados, el agua no les falta. A veces algunos de sus vecinos llegan con cubetas para pedir que les vendan agua. Inés y Antonio piensan que el agua no se vende, así que les comparten algunos botes.

Marce ha aprendido que el agua se cuida, que no se vende, que no se desperdicia y por eso se queda pensando, a dónde van esos carros que regresan con agua. Por su mente ha pasado que quizá hay un túnel secreto lleno de agua, y de ahí es donde sacan el líquido. Le surge una duda, ¿esos carros acabarán con el agua?

Esa tarde el canto de las chicharras se escucha con más intensidad, el calor está muy fuerte. Antonio dice que lloverá. Inés lo escucha con atención y observa el cielo. Las nubes grises siguen su camino. Un par de truenos se escuchan. Marce se pone de pie y alza su vista al cielo, levanta la mano izquierda y grita: ¡Ahí viene la lluvia!

*Este texto se redactó por la autora de esta columna en el marco del Taller Cine y ética para una cultura de paz, realizado en junio y julio de 2026 y facilitado por la UNAM.

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Fotografía: Narmin Aslanli: https://www.pexels.com/photo/monochrome-rainy-street-with-blurred-silhouette-29705459/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 338. Tardecita veraniega. María Gabriela López Suárez

Fotografía: MGLS:
Voces ensortijadas  


Tardecita veraniega

María Gabriela López Suárez


Amalia terminó de hacer las labores de casa al tiempo que escuchaba los truenos que anunciaban la lluvia que comenzaba a caer y que quizá podía permanecer toda la tarde. Recordó que su comadre Lupita la había invitado a comer ese día. Amalia la llamó para decirle que esperaría a que terminara de llover para ir a la comida.

La lluvia se prolongó un par de horas. De tal modo que Amalia se quedó a comer en su casa y llamó nuevamente a Lupita para decirle que llegaría más tarde para que tomaran café con pan. Ella llevaría el pan.

Cuando Amalia salió de casa observó el cielo, se había despejado casi por completo. Algunos nubarrones grises se asomaban en el lado poniente de la ciudad. Percibió que la lluvia había dejado ese grato aroma a tierra mojada que le recordaba su niñez y también un viento fresco que acompañaba la tarde.

Observó que había mucho tráfico vehicular, además de gente que, como ella, iba y venía caminando, algunos con sus mascotas. Parecía como que la lluvia había dado tregua, esto era un detonante para que la gente saliera de sus casas, o al menos eso imaginaba Amalia. El paisaje de la tarde era muy agradable.

En su camino a la panadería contempló la algarabía de los zanates que se posaban en la parte baja de algunos árboles, además de otras aves que entonaban sus cantos desde las ramas más altas. La lluvia había dejado varios espejos de agua, así les llamaba Amalia a los charcos que se formaban. Le encantaba ver el reflejo de las imágenes sobre el agua, para ella semejaban a espejos. Y también contempló las alfombras de pétalos que se formaban bajo los árboles de flamboyant.

Agradeció la lluvia que había caído, por haber refrescado el clima, y también porque ella tenía la oportunidad de disfrutar esa tardecita veraniega.

El aroma a pan comenzó a sentirse, ya estaba a menos de una cuadra para llegar a la panadería. Comenzó a pensar en qué panes compraría para compartir el cafecito con la comadre Lupita.
Fotografía: MGLS:
Fotografía: MGLS:

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 337. El tiempo, un acompañante en la vida. María Gabriela López Suárez

Fotografía: MGLS.
Voces ensortijadas  
El tiempo, un acompañante en la vida
María Gabriela López Suárez


A mi niña interior, que algún día soñó con escribir.
Al público lector y radioescucha de las Voces ensortijadas.



Observo el cielo, hay un bello paisaje soleado, el verde acompaña a la naturaleza, qué gusto me da contemplar el paisaje. Me siento agradecida y afortunada de estar en un espacio laboral rodeado de árboles y montañas. La temporada de lluvias también favorece este regalo.

Estoy en un aula, mi labor este día es aplicar un examen de nuevo ingreso a la universidad. Hay rostros diversos de chicas y chicos, sonrientes, serios, se perciben los nervios y la incertidumbre. No es para menos, están en un examen para ingresar a estudiar la carrera que han elegido. El esfuerzo y ánimo de sus familias también está puesto en eso.

Ver a las juventudes me genera entusiasmo y me evoca a mi etapa en la licenciatura. Los exámenes siempre me daban nervios (aún me siguen dando). Recuerdo que cuando los presentaba tenía el tiempo de poder hacer un repaso para corroborar las respuestas. En una ocasión para una certificación en inglés no me percaté que había que escribir con lapicero una historia, lo hice a lápiz. Pocos minutos antes de que terminara el tiempo para entregar la prueba me di cuenta. Mi corazón latió más fuerte, me centré en ir repintando el texto con lapicero y borrando cuidadosamente el rastro del lápiz. Terminé en tiempo y forma.

Ahora escucho el movimiento de las hojas del cuadernillo de preguntas, el sonido del borrador que usan, algún lápiz o sacapuntas que cae y también varios bostezos. Observó movimientos de pies, lo percibo como inquietud y nervios. El paisaje sonoro de las aves se escucha por instantes, con algarabía. El sonido de mis pasos se oye levemente, entre el recorrido que hago al interior del aula.

El tiempo puede ser muy breve, pausado, fugaz o eterno, quizá depende de dónde estamos, con quiénes, en qué época del año y las actividades que hagamos. Como en este examen, las chicas y chicos seguramente quieren que el tiempo sea lento. Para mí el tiempo es un acompañante en la vida. El paso de los años puede permitir verlo como un aliado.

Hablando del tiempo, escribo estas líneas con profunda gratitud en el marco del noveno aniversario de esta columna. Para mí ha sido una hermosa oportunidad de aprendizajes, de nuevas experiencias, de conocer personas, divulgar historias, crear personajes, recorrer territorios, compartir perspectivas, reflexionar sobre distintos temas y desarrollar la escritura por placer.

Gracias por el espacio a Letras, idea y voz que me ha permitido divulgar esta columna, a Radio Siberia a través de Tropikalia por la oportunidad de que la columna sea en formato radiofónico. Gracias al público lector y radioescucha que la hace suya y resuena con ella.
Fotografía: MGLS.
Fotografía: MGLS.

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 336. El canto de las ranas. María Gabriela López Suárez

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Voces ensortijadas  

El canto de las ranas
María Gabriela López Suárez


El día había pasado volando. Irene preparó su cena. Tenía ganas de comer bolillo dorado, untado con mantequilla y una pizca de azúcar. Para tomar eligió preparar atole de amaranto. Se tomó su tiempo para cocinar. El aroma del atole se esparció por la pequeña cocina.

El clima había estado muy caluroso durante el día, comenzaba a refrescar. Abrió las ventanas que daban al comedor, percibió el viento y sintió una sensación tan agradable que le alegró el corazón.

Irene arregló la mesa, colocó su tapete favorito. Se sirvió atole en una de sus tazas preferidas, una de color rojo que tenía al frente una flor de margarita. Prendió la televisión para ver alguna película mientras cenaba. No tenía alguna elección en particular. Se quedó viendo Comer, rezar, amar, con Julia Roberts. La película llamó su atención. Empezó a resonar con algunos mensajes. Lo que más le agradó fue darse el tiempo para cocinar, disfrutar su cena sin prisa y seguir percibiendo el viento. Apagó el televisor.

Se asomó a la ventana y agradeció que sus vecinos tenían varios árboles. Para ella era un gran regalo, no solo le brindaban sombra durante el día, sino que, en días calurosos como ése, le permitían disfrutar del viento. Observó el cielo, se veía un poco nublado. Era difícil precisar si era por anuncio de lluvia o por la contaminación que últimamente lo cubría. Deseó que lloviera. Todas las personas de su colonia, los árboles, los pájaros y ella anhelaban ese regalo.

Recordó que cuando era niña había tenido experiencias muy agradables en casa de sus abuelitos. Las que anunciaban la lluvia eran las ranas. La primera vez que escuchó el canto de las ranas no supo identificar qué era, hasta que le dijeron. La sorprendió el sonido tan fuerte del canto, así como la bella armonía de escuchar el canto de varias ranas, eran como una especie de coro. Irene también se acordó de una historia del pueblo maya que había leído sobre la relación del canto de las ranas y Chaac, el dios de la lluvia.

Ya era hora de irse a dormir, tenía que madrugar al día siguiente. En su cama, Irene comenzó a escuchar a lo lejos el canto de las ranas y luego unos truenos en el cielo. No supo si era realidad o parte de sus sueños.
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Fotografía: Giovanni: https://www.pexels.com/photo/frog-on-ground-17052566/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 335. Una nueva vuelta al sol. María Gabriela López Suárez

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Voces ensortijadas  

Una nueva vuelta al sol
María Gabriela López Suárez


Matilde percibió los rayos del sol que atravesaban la cortina de su cuarto. Antes de que la alarma de su reloj sonara ya estaba despierta. Imaginó que faltarían unos minutos antes de las seis de la mañana, confió en su intuición. Decidió quedarse unos instantes más en la cama. Agradeció a la divinidad ese día tan especial. Respiró profundo. El sonido de la alarma se escuchó.

−¡Vamos Matilde! Es hora de levantarse. ¡Hoy es tu cumpleaños! −se dijo, entre tanto se quitaba la cobija.

Se sentó en el borde de la cama. Comenzó a hacer los ejercicios de fisioterapia que tenía como rutina cada mañana. Se puso de pie, estiró sus brazos lo más que pudo y luego se relajó. Fue al baño. Cepilló sus dientes. Se lavó la cara con su jabón favorito, romero con lavanda. Se detuvo unos instantes frente al espejo. Contempló su rostro, las líneas de expresión estaban bien dibujadas, los hilos de plata decoraban sus cabellos. Se detuvo con especial atención en sus ojos, le gustó encontrar en ellos ese brillo que solía recordar en cada momento emotivo, como ese día.

Buscó su teléfono celular. Estaría pendiente de las llamadas de sus hijos, demás familiares y amistades. Lo dejó sobre la mesa del comedor. Fue a la cocina. Se le antojó prepararse un café con leche. Mientras hacía la bebida observó sus manos bellamente decoradas con pecas. Abrió y cerró las manos, agradeció el poder hacerlo sin malestar alguno. Buscó en la alacena si tenía algunas galletas, encontró unas de mantequilla que le había regalado su amiga Lucía.

Antes de revisar el celular, que ya había sonado con el tono de mensajes, buscó su taza favorita y un plato de los que usaba para las ocasiones especiales. Ahí puso sus galletas y se sentó a tomar su cafecito. Recordó su imagen frente al espejo. Era muy afortunada y bendecida en tener una nueva vuelta al sol. Se alegró de tener regalos tan valiosos como salud, familia, amistades, su entusiasmo por la vida, un techo donde vivir, alimentos que compartir y un cúmulo de experiencias diversas de las que había aprendido y agradecía.

El celular sonó, era Mercedes, su hija menor, quien la llamaba para cantarle las mañanitas y decirle que pasarían por ella en un rato más para ir a festejar la vida.
Photo by Marco Antonio  Casique Reyes: https://www.pexels.com/photo/dramatic-sunset-through-vintage-window-in-mexico-31520564/
Fotografía: Marco Antonio Casique Reyes: https://www.pexels.com/photo/dramatic-sunset-through-vintage-window-in-mexico-31520564/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 334. Después de la lluvia. María Gabriela López Suárez

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Voces ensortijadas  


Después de la lluvia

María Gabriela López Suárez



Esperanza revisó si había guardado el pequeño paraguas en su bolsa. Estaba lista para salir a comprar telas, hilos y encajes para los manteles que le habían encargado. La temporada de lluvias había llegado y una noche antes había llovido muy fuerte.

−Por si las dudas, mejor me llevo el paraguas, no me agarre el aguacero a medio camino −se dijo en voz alta, mientras dejaba una nota a sus hijos diciendo que iba a hacer un mandado y no tardaría en volver.

Para su sorpresa el cielo se estaba despejando, quedaban pocos tonos grises y se asomaban las nubes aborregadas. Ésas que son características después de una intensa noche lluviosa. El sol despertaba poco a poco y ya dejaba sentir sus cálidos rayos. Las calles conservaban restos de la lluvia, entre ellos varios charquitos y la sensación de humedad ya comenzaba a evaporarse.

En su camino Esperanza observó las hojas de los árboles que aún tenían gotas de lluvia y les daban un toque bello. Mientras avanzaba hacia la tienda de las telas, fue poniendo atención en todo el cambio que había generado la lluvia. A lo lejos contempló el verde de los cerros.
Escuchó el canto de las aves, alcanzó a identificar el canto del cenzontle y también de los zanates. Le pareció que era un canto de alegría, de gratitud, seguramente por el agua de la lluvia.

El paisaje de la naturaleza se había transformado. Los árboles florecían. Se deleitó la vista con las flores de mayo en diversos colores. Los árboles de flamboyant también presumían sus flores rojas y anaranjadas que hacían una hermosa combinación con el follaje verde de sus hojas.

Se alegró de haberse levantado temprano. Levantó la vista al cielo y luego bajó la mirada y se encontró uno de esos regalos, en los que muy raras veces se pone atención. Contempló a una hormiga que rápidamente avanzaba llevando un trocito del pétalo de alguna flor. Iba con tal prisa que a Esperanza se le asemejó que así solía andar ella cuando iba a hacer sus mandados, pero esa mañana no llevaba tal prisa. −Después de la lluvia hay tantos regalos que pueden pasar desapercibidos, −pensó. Siguió su camino, ya estaba cerca de la tienda.
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Photo by Juan J. Morales-Trejo: https://www.pexels.com/photo/leafcutter-ant-carrying-leaf-across-branch-36631972/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 333. El regalo de la escritura. María Gabriela López Suárez

Photo by Gimena Sotomayor: https://www.pexels.com/photo/contemplative-writing-in-mar-del-plata-argentina-31858379/
Voces ensortijadas  
El regalo de la escritura
María Gabriela López Suárez


Con respeto y gratitud:
A los grupos que facilité clases en este semestre.






Desde que descubrí que la escritura significa más que una herramienta valiosa para comunicarnos, para comunicarme, para intercambiar mensajes o redactar textos académicos, ésta ha tomado una parte clave en mi vida. En esta ocasión retomo parte de mi sentir como docente en el nivel de educación superior.

La etapa universitaria es importante, en ella se pueden desarrollar las habilidades que cada estudiante tiene y descubrir las que pueden adquirirse. Como docente tengo muchos retos con las nuevas generaciones a las que acompaño en su formación en licenciatura y posgrado, uno de ellos es: ¿cómo despertar el interés por la escritura más allá del ámbito académico ante el uso incesante de la tecnología, de los teléfonos celulares y ahora de la inteligencia artificial?

Hoy quiero compartir el regalo de la escritura que me brindó el grupo de cuarto semestre en Taller de géneros de opinión. Valoro desde el corazón la confianza y el esfuerzo en cada texto plasmado en sus columnas y crónicas. Les comparto que en las clases suelo pedir los textos escritos a mano y en cada ejercicio revisado logré percibir emociones diversas, alegrías, tristezas, retos, dificultades, incertidumbres, gusto por la música, la literatura, la escritura, el anime, los videojuegos, la gastronomía, la astronomía, el cine. En los textos la escritura fluyó, esa escritura que permite trascender fronteras, donde se percibe la seguridad en los temas que les gusta trabajar, con las que se puede resonar y con las que aprendí a conocer un poco más sobre cada estudiante.

La atmósfera que acompañó el ciclo escolar enero-junio de 2026 estuvo llena de distintas emociones, algunos días un poco más grises otros un tanto más soleados, llenos de ánimo y acompañados del canto de las aves, de la lluvia, del viento, pero también del silencio. Hay quienes iniciaron el ciclo y concluyeron, otros, otras, se quedaron en el camino. Sin duda, agradezco mucho los aprendizajes nuevos que cada estudiante y cada grupo me brindó. ¡Felices vacaciones!
Photo by Gimena Sotomayor: https://www.pexels.com/photo/contemplative-writing-in-mar-del-plata-argentina-31858379/
Fotografía: Gimena Sotomayor: https://www.pexels.com/photo/contemplative-writing-in-mar-del-plata-argentina-31858379/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.