Voces ensortijadas. 355. . María Gabriela López Suárez

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Voces ensortijadas


María Gabriela López Suárez

Entre sonrisas y sueños

Rebeca se despertó varios minutos antes de que sonara la alarma de su celular. Su reloj biológico ya estaba acostumbrándose al nuevo horario de trabajo que tenía. Había llegado a laborar a una comunidad rural, ella era nueva integrante de una asociación civil que realizaba acciones educativas para la niñez y estaría una temporada de tiempo en ese lugar para llevar a cabo un proyecto.

Era la primera ocasión que tenía la oportunidad de estar en una comunidad rural. Rebeca tenía emociones encontradas, por un lado, le generaba mucha alegría y entusiasmo y por otro, sentía nervios por conocer un nuevo territorio y el compromiso de trabajar con niñas y niños.

Después de mudarse a la comunidad, Rebeca comenzó a interactuar con las personas que vivían ahí. No tardó en darse cuenta que era muy afortunada en haber llegado a ese territorio. La gente le habría brindado su confianza y también su colaboración. Dos de los lugares que atraparon su corazón fueron las canchas deportivas y el mercado del lugar. En el primero solían interactuar no solo niñas, niños y jóvenes sino también sus familias. En cuanto al mercado era un espacio de encuentro de varias generaciones y otras comunidades que llegaban a intercambiar productos, además de la riqueza de alimentos que se encontraban, de la organización que tenían y del cuidado que daban al mercado.

Esa mañana mientras preparaba su café contempló la montaña que se veía desde la ventana de la cocina, los rayos del sol comenzaban a salir. Eso le daba un toque hermoso. Recordó a Macrina, una de las niñas de la comunidad, muy tímida cuando la conoció. Conforme había pasado el tiempo era más sociable, participativa y con muchas ganas de aprender y compartir lo que sabía. Josué era uno de los niños más pequeños, siempre curioso y atento a la escucha, le gustaba que le contaran cuentos. A su mente fueron viniendo más nombres, Felipe, Martina, Rita, Horacio, Benito, Julieta, Beti, Marcos. Como si los tuviera frente a ella, los rostros se hicieron presentes, los pensó entre sonrisas y sueños.

El trabajo con las niñas y niños era de las experiencias que más llenaban el corazón de Rebeca, había encontrado entusiasmo, participación, creatividad, juegos, conocimientos diversos de las culturas de sus ancestras y ancestros, mucho compromiso y también amor y respeto a su terruño.

Respiró profundo mientras bebía su último trago de café. Cada niña y niño era importante, historias de vida que tendrían que acompañarse desde y con respeto, amor, motivación, alegría, seguridad, escucha y haciendo valer sus derechos. Su mirada volvió a la montaña que ya tenía sobre ella los rayos del sol con todo el fulgor. La niñez era justo eso, pensó, los rayitos del sol que llenaban su corazón en el día a día.

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Fotografía: NIKOLAOS CHALKIDIS: https://www.pexels.com/es-es/foto/cafe-por-favor-15085494/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 354. Los amores que permanecen. María Gabriela López Suárez

Fotografía:MGLS.

Voces ensortijadas


Los amores que permanecen
María Gabriela López Suárez



Matilde y Rebeca se levantaron tempranito, antes de las siete de la mañana ya estaban en el mercado para comprar las flores, el papel picado, las frutas, el dulce de calabaza y los tamales que pondrían como ofrenda en el altar por la celebración del Día de Muertos.
Rebeca había aprendido a preparar el atole agrio con su abuelita Esther, así que por la bebida no se preocupaban. Mientras Matilde compraba algunas cosas, Rebeca buscaba lo que necesitaba para el atole agrio.

El mercado comenzó a llenarse de clientela, aunque era temprano. Mientras la atendían en uno de los puestos Matilde observó con detalle que, en esta ocasión, el mercado tenía una decoración distinta, muchos elementos que antes no se veían. Le gustó el colorido, pero le pareció que eso era influencia de otros lugares. Concentró su atención en recibir su mercancía. Luego se encontró con Rebeca y regresaron a casa.

En el camino platicaron de los recuerdos de cada familiar que había fallecido, de cómo las celebraciones en el Día de Muertos habían cambiado y que ahora en muchos lugares tenía un toque comercial. Llegaron a su casa, ahí estaban doña Tomasita, su mamá y don Ricardo, su papá, que terminaron de tomar café con pan y las esperaban para comenzar a poner el altar.

La tarea empezó a llevarse a cabo. Rebeca tenía la encomienda de preparar el atole agrio, mientras el resto de la familia colocaba la ofrenda y decoraba el altar. Los aromas de flores, frutas y tamales se percibían, dándole una mezcla muy agradable. Matilde colocó los retratos de los familiares a quienes honraban con la ofrenda. Doña Tomasita fue por las veladoras que ya tenían reservadas y don Ricardo a recibir unas cañas que le llevarían.

Matilde hizo una pausa, observó el altar, recorrió con la mirada a cada retrato, intentando traer al presente alguno de los tantos recuerdos vividos. Halló más de uno, sintió varios nudos en la garganta. Respiró profundo, se limpió las lágrimas. No tenía duda que para los amores que permanecen la mejor forma de honrarlos, además del altar con las ofrendas es tenerlos presentes en el corazón y en la memoria. ¡Qué bonito nos está quedando el altar!, dijo en voz alta mientras sonreía.

Fotografía:MGLS.
Fotografía:MGLS.

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 353. La escritura me habita. María Gabriela López Suárez

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Voces ensortijadas


La escritura me habita
María Gabriela López Suárez


A todas las escritoras que me han acompañado e inspirado,
en especial a las mujeres de mi linaje, quienes desde su narrativa oral
me incentivaron el gusto y amor a la escritura.


Si tengo la oportunidad de poder comentar cómo y cuándo decidí comenzar a escribir, no dudo en evocar mis primeras líneas hace varios años. La lectura ha sido una gran aliada, pero también las distintas experiencias que he tenido en el paso de mis andares.

La serie de vicisitudes y anécdotas que he vivido son ahora los momentos que me permiten darle sentido a lo que plasmo en mis letras. Volteo a ver a mi niña interior y descubro esa inquietud por escribir, qué, no lo sé, no recuerdo con exactitud. Lo que si tengo presente es la inquietud, la curiosidad, el anhelo de que el texto o la imagen que leía y veía, encontrara un eco en algo que muchos años después hallaría en mi escritura.

Los textos sueltos que aún guardo y releo, dan cuenta de esa inquietud que continuó incrementándose y buscando lugar, de una u otra forma para poder plasmarlos. Es importante compartir que he tenido estímulos, las letras y textos plasmados en libros, cuentos, columnas, poesías, que me han contagiado el ánimo para seguir en este camino. Lo agradezco desde el corazón.

Hace tiempo escuché en la presentación de un libro la frase, ‘soy aprendiz de escritor’. Me gustó esa frase, la asocié con mi sentir. No me considero una escritora sino una mujer inquieta y apasionada de la escritura, a quien le gusta plasmar sus textos, ideas, reflexiones y lecturas de lo que sucede en mis contextos, terruños y en lo cotidiano.

A nueve años de escribir esta columna periodística, sin dudarlo puedo compartir que la escritura forma parte de mí, de mi día a día. La escritura me habita y eso es un gran regalo en mi vida.

Photo by Bornil Sarker: https://www.pexels.com/photo/black-and-white-image-of-handwriting-in-progress-35088399/
Fotografía: Bornil Sarker: https://www.pexels.com/photo/black-and-white-image-of-handwriting-in-progress-35088399/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 352. Vibrar al ritmo de la música. María Gabriela López Suárez

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Voces ensortijadas


Vibrar al ritmo de la música
María Gabriela López Suárez


La feria del pueblo había iniciado, para Mariela eran fechas que esperaba con mucha emoción. De las cosas que más le gustaban eran los bailables que se presentaban y la música de los grupos tradicionales que llegaban de pueblos cercanos. Desde pequeña había aprendido a apreciar esas actividades; en su familia participaban en la feria con la preparación de dulces en conserva que vendían en un pequeño puesto en la plaza.

A Mariela le gustaba participar en bailables cuando estudió la primaria, después disfrutó más observarlos. Luego de terminar la secundaria comenzó a tener más interés en la música, le gustaba ir a presentaciones de grupos musicales de la región. En ocasiones iba con su familia, a veces con sus amistades.

En esta celebración de la feria Mariela tenía la encomienda de ir a ayudar a su familia en la venta de dulces. Eso le gustaba, pero lo que más le atraía era la posibilidad de poder estar cerca del escenario donde se llevarían a cabo los bailables y tocarían los grupos de música.

La primera ocasión que hubo ambas actividades Mariela no pudo asistir, habían tenido la fortuna de tener mucha demanda de dulces. El jueves se presentaría otro grupo de danza y habría música de tambor y flauta de carrizo, eso le hizo mucha ilusión a Mariela.
La tarde del jueves de nueva cuenta comenzó a llegar bastante clientela, Mariela ya no alcanzó a ver la presentación del grupo de danza. Pero para su buena suerte una de las clientas fue su tía Domi, a quien le pidió que la cubriera un rato en la venta de dulces. Sin dudarlo la tía Domi aceptó.

El corazón de Mariela latía con más rapidez, no sabía si de la emoción o de los nervios por haberse salido del puesto. Lo cierto era que valía la pena. Llegó en el momento oportuno. El grupo comenzaba a tocar. Buscó un lugar estratégico para poder ver y escuchar bien. Tres personas integraban el grupo, un señor tocaba la flauta, una chica y un chico los tambores. Las melodías trajeron muchos recuerdos para Mariela. Las tres personas ejecutaban sus instrumentos con tanta pasión, que ella sintió su corazón vibrar al ritmo de la música. Si alguien le hubiera preguntado en ese momento qué sentía, no habría podido responder con palabras porque la música es un hermoso lenguaje que se siente en todo el cuerpo. La presentación terminó. Mariela se sumó a aplaudir, su corazón vibraba de alegría y gratitud.

Photo by Diego Cancino: https://www.pexels.com/photo/colorful-parachicos-festival-in-chiapa-de-corzo-mexico-32784529/
Fotografía: Diego Cancino: https://www.pexels.com/photo/colorful-parachicos-festival-in-chiapa-de-corzo-mexico-32784529/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 351. Mantener el vuelo. María Gabriela López Suárez

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Voces ensortijadas


Mantener el vuelo

María Gabriela López Suárez


Margarita revisó qué hora era, 13:45. Suspiró profundo. Se levantó de su asiento, necesitaba estirarse un momento. Tenía casi tres horas trabajando en la máquina de coser. Bebió un poco del agua que tenía en su bote. Caminó hacia la ventana. Sintió los rayos del sol que fueron un grato regalo para su pausa. Estiró la espalda y llevó los brazos hacia arriba. Permaneció así unos segundos, sintió que la espalda le agradecía ese movimiento.

Volteó a ver la máquina, su herramienta de trabajo. Aún le faltaba terminar la encomienda que le había dado su tía Elisa. Margarita tenía seis meses trabajando con su tía, quien era costurera. Doña Elisa le enseñó cuestiones básicas y Margarita aprendió pronto. Por cuestiones económicas Margarita había dejado de estudiar al concluir la preparatoria. Una de sus metas era ser maestra de educación preescolar. Encontró en la costura una manera de poder ayudarse para ahorrar y pagar sus estudios.

El trabajo en la costura había sido de muchos aprendizajes para Margarita, casi siempre terminaba sus encomiendas antes del tiempo establecido. Esta ocasión era diferente, tenía más pedidos de la tía Elisa y el tiempo de entrega era menor que en veces anteriores. Ese día se sentía con tensión en la espalda. De ahí que había decidido hacer una pausa.
Se quedó contemplando unos minutos el paisaje que tenía frente a la ventana. La concentración en el trabajo le había hecho olvidar que el pueblo en el que vivía era hermoso. La casa de su tía Elisa estaba ubicada en una parte alta, desde ahí la vista era muy bella. Para el deleite de su vista y su corazón vio pasar varias aves, algunas solas, otras en parvadas. Tuvo la oportunidad de observar a algunas desde que emprendían el vuelo hasta perderlas de vista.

Algo que maravillaba a Margarita era cómo las aves podían mantener el vuelo. Veía en ellas hacer unos aleteos seguidos, luego pausaban el aleteo y volaban nuevamente, aleteaban casi de manera sincronizada, hacían pausa y mantenían el vuelo. Mientras seguía observando a las aves, el rostro de Margarita dibujó una sonrisa, se imaginó que ella era una de esas aves. Había emprendido el vuelo cuando decidió costurar para poder ir a la universidad, ahora tenía un gran reto, mantener el vuelo para llegar a cumplir esa meta. Perdió de vista a las aves. Era hora de regresar a su encomienda.

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Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 350. Rayitos de sol. María Gabriela López Suárez

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Voces ensortijadas


Rayitos de sol
María Gabriela López Suárez


Llegaron las dos de la tarde, era la hora en la que Patricia tenía un espacio para comer. En su lugar de trabajo les daban media hora para hacerlo. Ella normalmente llevaba sus alimentos y se reunía con sus compañeras y compañeros en algún espacio de una de las fondas que había cerca. En esta ocasión no alcanzó a preparar su comida y decidió que iría a la fonda de doña Julieta. Ese lugar era el que más frecuentaban.

El clima estaba fresco; a Patricia se le antojó un caldito de pollo con sopa de arroz. Deseó que algo parecido estuviera en el menú del día. Se apresuró, tenía mucha hambre. Con las prisas no preguntó a Norma y Elías si irían a esa fonda, supuso que ya estarían ahí. Sintió el viento frío que comenzaba a soplar. Alzó la vista, vio que el cielo estaba nublado. Recordó que por la mañana el paisaje era con sol resplandeciente, bellos tonos azules y ninguna nube que se hiciera presente.

Entró a la fonda, no halló a nadie de sus amistades. Revisó el menú y para su buena fortuna había caldo de pollo con verduras. El aroma de la comida y el sabor le hizo recordar experiencias muy bonitas con sus seres queridos. Se le vinieron a la mente muchas anécdotas que escuchaba cuando era niña, que el caldo de pollo además de nutrir el organismo apapachaba el alma, que era muy eficaz para los resfriados, que, si le agregaban tortillas cortadas en trocitos al caldo caliente, éste se enfriaba pronto. Terminó de comer, pagó y se despidió de doña Julieta. Le agradeció la sazón de la comida. Mientras iba rumbo a su lugar de trabajo sintió de nuevo la presencia del viento. Frotó sus manos para generar un poquito de calor y luego las metió dentro de las bolsas de su pantalón. Se alegró de haber llevado el cabello suelto ese día, le hacía sentir menos el frío sobre la espalda.

Levantó la vista al cielo, pensó que estaba más nublado. El paisaje que observó la hizo detenerse un momento, dos nubes muy grandes con tonos grisáceos predominaban y en medio de ellas, el sol se asomaba tímidamente en esa tarde. Para Patricia esos rayitos de sol significaron tanto, se le figuró que justo así era la vida, a veces había sentido que todo se nublaba por lo complicado de algunas situaciones. Pero era importante prestar atención a los rayitos que aparecían, de distintas maneras, para dejar que su luz alumbrara el camino. Sonrió y apresuró su paso. Revisó el reloj, eran las dos con veintiocho minutos. Estaba justo en tiempo para el regreso al trabajo..

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Fotografía: Alex Fu: https://www.pexels.com/photo/black-and-white-photo-of-sun-shining-from-behind-the-clouds-12466092/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 349. Agüita para acompañar el caminar. María Gabriela López Suárez

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Voces ensortijadas


Agüita para acompañar el caminar
María Gabriela López Suárez



La mañana de ese miércoles era soleada, Natalia recordó que don Joseito, su abuelo paterno, decía que en la temporada de lluvias cuando un día amanecía con mucho sol y el calor estaba en su apogeo, era lluvia segura. Suspiró profundo. Los tiempos han cambiado mucho, pensó, mientras acomodaba las pequeñas suculentas que tenía en uno de los estantes a la entrada de su vivero que no solo era un espacio de trabajo sino una de sus pasiones.

Algo de lo que disfrutaba mucho Natalia era apapachar a cada una de las plantas y flores que habitaban en el vivero. No tenía rutinas porque cada día era distinta la dinámica. Más de una ocasión su clientela le había preguntado qué cómo le hacía para poder cuidar tantas flores y plantas. Natalia sonreía y decía que era un vivero mágico. Esa respuesta dejaba sorprendidas a las personas. Lo cierto era que la magia la hacía ella en su mayor parte y también contaba con la ayuda de Patricio, su hijo de 9 años, quien había aprendido con las enseñanzas de ella.

Natalia era bióloga de profesión y aunque le había costado emprender su propio espacio laboral estaba contenta y agradecida por haber tomado la decisión. Cada detalle era importante, conocer cuáles son las plantas y flores que requieren más o menos sombra, el tipo de tierra, sustrato y riego que necesitan, el cariño que les brindaba, entre muchos detalles más.

Ese día llegarían por un pedido de hortensias y geranios. En total eran 14 maceteras que vendería, todas lucían bellamente con las flores y los detalles con los que decoraba las macetas. Natalia se despidió de cada una de las flores deseándoles que disfrutaran su nuevo hogar. Revisó que todo estuviera en orden con el pedido.

En menos de lo que se percató el cielo se había nublado. Los rayos comenzaron a tronar. La lluvia no tardó en caer. Recordó que tenía que abrir el espacio donde captaba agua que luego usaban para el riego. Revisó qué hora era, apenas mediodía. Faltaba poco para que llegaran por las flores. Antes de que su mente decidiera otra cosa, se dejó llevar por el gusto de contemplar la lluvia. Se sintió muy agradecida por cada gota que caía. Agüita para acompañar el caminar es la frase que se le vino en ese momento. Volteó a ver el vivero, justo era parte de ese caminar que le gustaba compartir con Patricio.
Photo by Nata Pokydko : https://www.pexels.com/photo/water-droplets-on-green-leaves-12214150/
Fotografía: Nata Pokydko : https://www.pexels.com/photo/water-droplets-on-green-leaves-12214150/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 348. ¿Viva México? ¡Que viva México! María Gabriela López Suárez

Photo by David Rosales: https://www.pexels.com/photo/man-resting-on-bench-in-puebla-mexico-33365315/


Voces ensortijadas 348

¿Viva México? ¡Que viva México!
María Gabriela López Suárez




Hortensia se resistía a salir de casa después de la celebración de las fiestas patrias. Le daba una especie de flojera. Sin embargo, la despensa en casa ya no tenía más víveres para cocinar. Emprendió el camino no tan temprano, después de las diez de la mañana. Se dispuso a hacerlo con la mejor actitud para no tardar en volver a casa.

Se topó con la buena fortuna que el trayecto de su recorrido tenía poca gente, era día feriado y no todos los comercios estaban abiertos. La ciudad se veía distinta, más tranquila. El día era bellamente soleado.

A unos pocos metros de haber caminado vio que permanecían las vallas que ponían para el evento del desfile. La actividad ya había terminado. El paisaje de las calles no era agradable, mucha basura regada por todos lados, vasos desechables, envolturas de alimentos, papeles, popotes. Vio a su alrededor y la basura estaba tirada muy cerca de los botes que tenía la labor de recolectarla. A Hortensia le costaba comprender cómo es que habiendo donde colocar la basura, más de una persona decidía tirarla al piso.

Respiró profundo y siguió su camino. A los pocos pasos vio a una señora adulta mayor, sentada en una gradita, a la entrada de una nevería, a un lado tenía una cajita llena de pequeños dulces. Los estaba vendiendo. Observó el rostro de la señora, no estaba atenta a vender sino entretenida viendo una pantalla grande dentro de la nevería, había una película.

Caminó un poquito más y se topó con un señor adulto mayor que cargaba una mochila al hombro, el peso era no liviano. El rostro del señor se veía cansado. Por la mente de Hortensia pasaron preguntas, ¿dónde está la familia de estas personas adultas mayores? ¿Tendrán un hogar? Lo que veía era contrastante con la serie de adornos coloridos en verde, blanco y rojo, los colores patrios de la bandera mexicana que decoraban las calles y algunos comercios que estaban abiertos.

Apresuró el paso e hizo la compra de su despensa. Regresó casi por la misma ruta, tenía la intención de comprarle dulces a la señora que estaba en la nevería. Ahí estaba, en el mismo lugar, aún tenía muchos dulces en venta. Hortensia se los compró todos. La señora mostró el rostro de alegría y le agradeció la compra.

Mientras regresaba a casa Hortensia pensó en las distintas realidades que pasaban en la patria, en el terruño y la frase que se solía decir en las fiestas patrias, pero la puso como pregunta, ¿Viva México? Recordó el rostro de la señora cuando le compró los dulces y sin titubear Hortensia dijo para sí, ¡Que viva México!
Photo by David Rosales: https://www.pexels.com/photo/man-resting-on-bench-in-puebla-mexico-33365315/
Fotografía: David Rosales: https://www.pexels.com/photo/man-resting-on-bench-in-puebla-mexico-33365315/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 347. A las faldas de la montaña. María Gabriela López Suárez

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Voces ensortijadas 347

A las faldas de la montaña

María Gabriela López Suárez


Beatriz llegó mas temprano que el resto de sus compañeras para la reunión que habían organizado. Estaban por emprender un nuevo proyecto y todas estaban entusiasmadas. El punto de reunión era la escuela primaria que había en el pueblo donde vivían. Doña Carmina, una de las personas que trabajaban en la escuela la dejó pasar. Beatriz la saludó y dijo que esperaría a sus compañeras Lulú, Martina y Patricia. Se sentó en una de las banquitas que había en el pequeño jardín.

Mientras Beatriz esperaba a sus compañeras revisó los materiales que le tocaba llevar, les dio una breve lectura, verificó que todo estuviera en orden y los guardó. Una ráfaga de viento frío la hizo buscar su suéter. Se lo puso. Miró su reloj, faltaban diez minutos para el horario acordado.

Se levantó de la banquita y caminó para observar el jardín. Le pareció muy bello. Tenía apenas un par de años de haber llegado a vivir al pueblo y era la segunda ocasión que estaba adentro de la primaria. Observó que las banquitas tenían diversos colores, eso le daba un toque alegre a la vista. Había árboles que seguramente daban muy buena sombra en días soleados. Esa tarde tenía dos paisajes en el cielo, por un lado, se apreciaban tonos grisáceos y del otro tenía pinceladas en tono azul decorado con nubecitas blancas. Percibió que el viento se tornaba más frío.

El jardín estaba cercado, Beatriz identificó que era con llantas que tenían detalles tan bien cuidados que le daban un toque especial y combinaban con los colores de las banquitas. Se sintió contenta que ahí fuera su lugar de reunión.

Volvió a sentarse en la banquita donde había dejado sus cosas. Tenía frente a ella el paisaje de las montañas que rodeaban a la escuela. Contempló lo imponente del paisaje. Recordó que de niña siempre le gustaba dibujar montañas. Imaginaba lo que había en ellas, las definía con trazos circulares y coloreaba en tono verde oscuro. Esa tarde estaba frente a uno de los paisajes que más le impresionaba. Admiró lo hermoso de la naturaleza. Se sintió sumamente agradecida de estar ahí, en ese momento respirando, con mucha paz, a las faldas de la montaña.

A lo lejos escuchó que alguien tocaba el portón de la escuela. Se levantó para abrir. Eran Martina y Lulú. La reunión no tardaba en comenzar.
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Fotografía: Maria M.: https://www.pexels.com/photo/breathtaking-mountain-landscape-scenic-view-33603099/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 346. La poesía, estímulo para la vida. María Gabriela López Suárez

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Voces ensortijadas 346

La poesía, estímulo para la vida
María Gabriela López Suárez


Marlene revisó la cartelera de actividades culturales que habría en el transcurso de la semana. Halló en ella una variedad de eventos, desde exposiciones fotográficas, pictóricas, proyección de películas, presentaciones de libros, conciertos de diversos géneros musicales, tertulias literarias, círculos de poesía, obras de teatro y ferias de libros. Leyó la cartelera más de una vez, en realidad quería ir a varios eventos, pero solo podría ir a dos actividades en la semana.

Llamó a Felipe y Mariela, dos de sus mejores amistades, para invitarles a los eventos. Normalmente iban juntos a actividades culturales. Aceptaron ir con ella a ver una obra de teatro, pero no coincidían para la primera actividad que Marlene eligió, ir a un círculo de poesía.

Aunque le costó decidirse para ir sola, Marlene se dio la oportunidad de realizar una nueva actividad que le llamaba mucho la atención. En realidad, ella no escribía poesía, ni leía, pero si disfrutaba mucho de literatura como novelas y cuentos. Así que tenía un referente para ella importante.

El evento del círculo de poesía era la primera actividad que estaba en su agenda. Miró el reloj, faltaba alrededor de hora y media. Se entretuvo revisando algunos pendientes en su casa y cuando se dio cuenta ya faltaba media hora para que el evento iniciara. Así que se apresuró para salir y llegar a tiempo.

Marlene llegó al centro cultural, bellamente decorado por unos árboles de bugambilia en tonos blanco, rosa y morado, vio en el patio central un círculo formado por sillas y justo en ese momento una chica hacia el llamado para que se integraran. Marlene se sentó y enseguida comenzaron a sentarse otras personas a su alrededor. La chica que dirigía la actividad se presentó y explicó la dinámica. Marlene sintió alivio cuando escuchó que no era necesario escribir o leer poesía para estar ahí.

Cada participante fue compartiendo su interés por estar ahí. Ámbar, la chica que guiaba, generó un clima de confianza entre las personas asistentes. De tal forma que se fue creando un espacio ameno, sensible, donde la palabra fluía. En menos de lo que pensó Marlene estaba escuchando y conversando sobre los diferentes temas sobre los que se escribe poesía. Ámbar leyó un par de poemas de unos libros que llevaba. Sin duda alguna, esa tarde Marlene no solo se había dado la oportunidad para hacer una nueva actividad, sino que ella y las personas que acompañaron el círculo de poesía habían coincidido no solo en el espacio y el tiempo sino en que es la poesía, estímulo para la vida, además de una bella forma de interacción y de acercar corazones.
Photo by Stiven Rivera: https://www.pexels.com/photo/young-woman-sitting-at-a-table-and-speaking-on-a-microphone-17558082/
Fotografía: Stiven Rivera: https://www.pexels.com/photo/young-woman-sitting-at-a-table-and-speaking-on-a-microphone-17558082/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.