Voces ensortijadas. 328. Concierto en madrugada. María Gabriela López Suárez

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Voces ensortijadas  


Concierto en madrugada
María Gabriela López Suárez


La ola de calor que había en la región tenía agotada a la población de la ciudad en la que vivía Hermila. En su colonia el tema del intenso calor se había vuelto una plática recurrente. A Hermila le gustaba escuchar las distintas estrategias que tenían las personas para mitigar el calor. Ponían atención cuando platicaban con su mamá. Doña Chepita, la vecina que tenían frente a su casa, recomendaba preparar cafecito y agregarle una pizca de azúcar, pedía que tuvieran cuidado para que no estuviera muy caliente, no fueran a quemarse la lengua. Don Isidro, otro vecino, sugería preparar café, endulzado al gusto, pero agregarle cubitos de hielo y tomarlo helado. Martina, hija de doña Chepita, prefería prepararse una limonada natural, agregar hielo, poca azúcar y una pizca de sal y bicarbonato, para ella era un suero casero.

Doña Estela, otra vecina, ponía a remojar una pequeña toalla en agua templada, ni fría ni caliente, la exprimía y se colocaba sobre el cuello. Había que estar al pendiente para que cuando se quitara lo fresco de la toalla se volviera a remojar y repetir el proceso. Jorge, el hijo de doña Estela y amigo de Hermila, contaba que para él lo mejor era comer paletas de hielo, eso le refrescaba.

A Hermila le gustaban las propuestas de bebidas frías y paletas. El sábado, al mediodía, se sentía agotaba. Intentó preparar el café helado. Algo falló en la cantidad de café que puso porque quedó demasiado amargo, para su gusto, y no lo tomó. Decidió prepararse una limonada. Le gustó cómo quedó el sabor, bien tanteado de azúcar, sal, bicarbonato y limón. Se bebió rápido la limonada. Después de comer sintió de nuevo las ganas de beber más limonada, para su mala suerte ya no había limones. Recordó que la vez más reciente que había ido al mercado el precio del kilo de limón estaba muy caro. Decidió no distraerse más. Tenía que leer un libro con más de 300 hojas para un reporte escolar que entregaría el lunes.

Fue a su cuarto, acomodó un tapete sobre el piso, abrió la ventana. Prendió el ventilador y se sentó para iniciar su lectura. Se recargó sobre la pared. Aunque el ventilador estaba a la máxima velocidad el aire se sentía muy caliente. Hermila comenzó a bostezar. Releyó una página más de tres veces. Se quedó dormida.

Una sensación de aire fresco la despertó. Un poco desconcertada buscó a tientas el apagador de la luz. ¿Qué hora era? ¿Cuánto tiempo había dormido? Era la 1:20 am. Se sentía renovada. El olor a tierra mojada invadió el cuarto. Había llovido, lo suficiente para generar esa ráfaga de aire que la despertó. Apagó el ventilador. Dejó la ventana abierta. Retomó la lectura, el ritmo comenzó a fluir. Después de unos minutos detuvo la lectura. Prestó atención, el canto de los grillos se escuchaba. Era un concierto en madrugada. Cerró el libro. Dejó que los grillos arrullaran su sueño.
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Fotografía: Rakhmat Suwandi: https://www.pexels.com/photo/grasshopper-on-dewy-green-leaves-in-darkness-36077121/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 327. Entre la escucha y la escritura. María Gabriela López Suárez

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Voces ensortijadas  

Entre la escucha y la escritura
María Gabriela López Suárez

Las gotas de lluvia comenzaron a caer, no eran ni las tres de la tarde. Mateo, el jefe de Sonia, le recordó que en una hora daría inicio el taller de escritura. Sonia se apresuró a la salita donde se llevaría a cabo la actividad. En el pasillo sintió el aroma a tierra mojada. Respiró profundo. Amaba ese aroma.

Al llegar a la salita revisó si las sillas estaban acomodadas. Se cercioró que la mesa estuviera con el mantel en color marrón y que también hubiera hojas blancas, lápices y bolígrafos al centro. Echó un vistazo hacia la ventana, el ruido de la llovizna le hizo recordar que el taller iniciaba pronto. Deseó que no hubiera una lluvia torrencial para que el público llegara.

Antes de salir de la pequeña sala, Sonia observó el lugar, aunque todo estaba en orden sentía que algo hacía falta. Cerca de la ventana vio un espacio para colocar un jarrón con flores. Sin dudarlo, fue a su oficina, compartiría las rosas blancas que la acompañaban ese día. Recordó cuando había llegado a trabajar a ese espacio cultural, llevó rosas, una blanca y una amarilla. Eran algo simbólico, la presencia de la naturaleza como parte de la vida. Regresó a su oficina. Preparó café y llevó la cafetera a la salita.

El deseo de Sonia se hizo escuchar, la lluvia cesó. Mateo fue a supervisar el lugar y posteriormente, se retiró. Sonia era la encargada de recibir a la escritora que facilitaría el taller. Estaba emocionada, a ella le gustaba leer y también se había inscrito.
La escritora Dinorah Jade llegó minutos antes del inicio. Sonia la saludó y le dio la bienvenida. Poco a poco fue llegando el público. El grupo era pequeño, 13 personas, en su mayoría mujeres, solo llegaron dos varones. Había varias generaciones, mujeres adolescentes, jóvenes y adultas mayores. En el caso de los varones, eran el hijo adolescente y el padre adulto joven.

Dinorah acompañó al grupo con distintas dinámicas. La intención no solo era escribir sino identificar por qué, para quién, sobre qué y cuándo escribir. Sonia estaba atenta a sus roles, como anfitriona en el espacio cultural y como participante en el taller.

Desarrollaron varios ejercicios de escritura, a partir de preguntas que implicaban conectar con sus emociones. Cuando tocó el turno de compartir lo escrito, Sonia sintió que su corazón latía más rápido. El grupo estaba atento a la escucha de cada texto. Dinorah compartía sus comentarios, alentando a seguir escribiendo. Sonia esperó hasta la segunda ronda de lectura para leer un texto. Su tono de voz mostró sus nervios, poco a poco fue tomando seguridad. Concluyó contenta.

En el cierre cada asistente agradeció a la tallerista, al espacio cultural y a cada participante. Esa tarde lluviosa le había dado muchos aprendizajes a Sonia y a las demás personas, entre la escucha y la escritura se podían generar herramientas valiosas para la convivencia cotidiana, respetuosa y amorosa.
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Photo by Albina White: https://www.pexels.com/photo/a-grayscale-of-a-wet-pavement-11792924/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 326. El asfalto en primavera. María Gabriela López Suárez

Fotografía: Michaela St.
Voces ensortijadas  

El asfalto en primavera

María Gabriela López Suárez

El reloj marcó las 8:40 de la mañana, Claudia observó atenta la hora, verificó que en las cajas estuvieran todos los productos de papelería que tenía que entregar a don Armando y a doña Gertrudis, dos de sus mejores clientes. Guardó cuidadosamente los pedidos en la cajuela de su coche y se dispuso a ir a dejar los materiales.

Al salir de casa sintió que el calor estaba fuerte, aunque era de mañana. Revisó la aplicación en su celular, indicaba 25 grados. Claudia pensó para sí que sería un día muy caluroso. Había sido buena idea salir a esa hora.

A pesar de lo anterior, el tráfico estaba lento, así que demoró para llegar a su primer destino. Decidió ir a entregar primero el pedido al domicilio más alejado, que era el de doña Gertrudis. Por lo regular, Claudia sabía ubicarse bien para encontrar las direcciones, pero esta vez se le había complicado un poco, sus referencias ya habían sido modificadas. Varias partes de esa colonia estaban irreconocibles, así que aplicó el refrán, preguntando se llega a Roma. Antes de consultar al Google maps prefirió preguntar a la gente. Más tardo en llegar al domicilio que en entregar el pedido.

Como el domicilio de don Armando estaba hacia el lado poniente de la ciudad y ella se hallaba en el oriente le pareció que para no demorarse más buscaría un atajo. Así lo hizo y de pronto, se encontró en una esquina en donde estaban reparando la calle y el paso para los coches era más que lento.

Antes de que empezara a ponerse nerviosa, Claudia decidió que esperaría con paciencia. Recordó que don Armando le había comentando que ese día cerraría su negocio al mediodía, así que Claudia tenía alrededor de una hora y treinta minutos para hacer la entrega del pedido.
El viento cálido se coló a través de la ventana de su coche. Vio pasar a varias personas con sombrilla en mano, los rayos del sol estaban intensos. Observó con detenimiento que cada vez había menos árboles en la ciudad. El calor se percibía sofocante mientras avanzaba el día. Su mirada se posó en el asfalto de las calles que podía divisar desde donde estaba esperando el avance de los coches. No cabía duda que cada día proliferaba más el asfalto en los distintos rincones de la ciudad. En lugar de poder apreciar áreas verdes, o el colorido de las flores como sucedía en otras ciudades, ahí el asfalto en primavera era lo más distintivo.

Respiró profundo. Anheló que pronto las lluvias pudieran refrescar un poco el ambiente y apapachar a la tierra, cada vez más cubierta por el concreto y el asfalto. El sonido de claxon del auto que estaba detrás de ella la hizo salir de su pensamiento. El tráfico comenzaba a fluir. Mientras avanzaba a su destino Claudia siguió deseando sentir el aroma a tierra mojada, aroma a vida y a naturaleza.
Fotografía: Michaela St.
Fotografía: Michaela St.

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 325. La curiosidad por el cuarzo. María Gabriela López Suárez

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La curiosidad por el cuarzo
María Gabriela López Suárez

Leonora decidió caminar rumbo al vivero que estaba por la casa de su abuelito Joaquín, tenía ganas de comprar una planta, aún no se decidía si quería un árbol frutal, un árbol de bugambilia en tono coral o una orquídea. Mientras iba al vivero iba pensando por cuál propuesta se decidiría. Se acordó que un elemento primordial era el espacio del que disponía para poder tener un árbol frutal o uno de bugambilia. No sabía qué árbol frutal sería, quizá limón, naranja o limón mandarina. De lo que si estaba segura era de que sus bugambilias favoritas eran las de color coral. ¿Y qué tipo de orquídea elegiría? Su mente era una maraña de pensamientos. Se centró en su camino y decidió que su corazón la guiaría para la elección.

Al entrar al vivero la recibió un letrero muy llamativo y bonito que decía: Bienvenidas las personas amantes de la vida y la naturaleza, este espacio es para ustedes. Entró al lugar y siguió la señalética, minutos después la recibió Olivia, una chica que se presentó y dijo que estaría atenta para brindarle la información que Leonora necesitara.

A medida que iba caminando y adentrándose en el vivero Leonora encontró varias rutas, sombra, sol, suculentas y cactáceas, frutales y huerto, orquídeas. Eligió ir primero por las suculentas y cactáceas. Se dejó atrapar por toda la belleza de las suculentas, con toda la calma fue leyendo los nombres y observando las características de cada una, Echeveria Purple Pearl, fue una de las que llamó su atención. Estaba tan absorta en el tema que no se percató que un niño estaba a su lado.

̶ ¡Hola! ¿Cómo te llamas? ̶ dijo el niño, con alrededor de siete años.
̶ ¡Hola! Soy Leonora, ¿cuál es tu nombre?
̶ Me llamó Mati, ¿qué haces acá? ¿Vienes por plantas o por un cuarzo?
̶ ¿Cuarzo? ¿Acaso venden minerales y piedras también? ̶ preguntó Leonora.

Mati dijo que no, le pidió que lo acompañara y le mostraría su tesoro. Leonora aceptó la invitación. En el camino él le fue platicando que el cuarzo era su piedra favorita y que tenía muchas. Dijo cómo había ido conociendo de las piedras. Terminaron la ruta de suculentas, pasaron plantas de sombra, sol, al final había un árbol con un par de bancos. Hasta ahí llegaron con Mati, él le pidió que ella se sentara, se fue y regresó en menos de un par de minutos. Llevaba entre sus manos una cajita de madera rústica, muy bella. Antes de que la abriera le pidió a Leonora que cerrara los ojos, le mostraría su tesoro. Una vez que Mati dio la indicación, Leonora abrió los ojos y quedó maravillada ante la cantidad de piedras de cuarzo que había dentro de la cajita. Todas las piezas eran de cuarzo en bruto.

Luego de una amena charla con Mati, él le obsequió una piedrita. Se despidió de ella y se escabulló entre las rutas del vivero. Leonora buscó el camino de regreso y volvió al de las suculentas y cactáceas. Sin lugar a dudas eligió llevarse una Echeveria Purple Pearl, la curiosidad por el cuarzo la había llevado a seguir otra ruta, finalmente había regresado a la ruta que la había atrapado. Agradeció desde el corazón a Mati por el cuarzo y la ayuda, que sin saber, le había dado para su elección y buscó a Olivia para comprar la suculenta.

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Fotografía: Mr. Pugo: https://www.pexels.com/photo/close-up-of-clear-quartz-crystal-on-dark-surface-35451967/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 324. Las hojas que el viento se lleva. María Gabriela López Suárez

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Voces ensortijadas


Las hojas que el viento se lleva
María Gabriela López Suárez

En menos de lo que esperaba Inés llegaron las tan ansiadas vacaciones de Semana Santa. Se sintió afortunada de haber ahorrado para pagar sus pasajes y poder ir a visitar a su familia. Estaba consciente de que su padre hacia un gran esfuerzo por sostener el pago de los estudios de licenciatura que ella cursaba en otro estado de la República Mexicana. Además de ella, don Benito tenía una hija y un hijo que estudiaban la preparatoria y secundaria. La madre de Inés había muerto dos años antes de que ella ingresara a la universidad.

Partió para su terruño con una maleta en donde llevaba pocas cosas, entre ellas unos dulces regionales para compartir con su familia y eso sí, el corazón lleno de emoción, cariño y ganas de abrazar a sus seres queridos.

El asiento que había elegido Inés estaba justo a la mitad del autobús, en ventanilla. Se había prometido que aprovecharía al máximo para observar el paisaje antes de que tuviera ganas de dormir. Tenía la ventaja de haber comprado su boleto con salida antes de las 3 de la tarde, le tocaría contemplar el atardecer. Calculó que llegaría a casa alrededor de las 7 de la mañana.

El camión inició su recorrido, el cupo iba lleno. Inés tenía como compañera de asiento a una señora adulta mayor, buena conversadora, quien no tardó en tomar una siesta. Inés se colocó sus audífonos, eligió escuchar a Jorge Drexler y se puso a contemplar el paisaje. Estaban por salir de la ciudad cuando el autobús se detuvo casi cerca de un crucero. Al principio Inés pensó que era por el alto del semáforo, pero el tiempo se prolongó. Se asomó un poco más a la ventana y se percató que había más coches y camiones en espera. No tardaron algunas personas pasajeras en levantarse a preguntar qué había sucedido. Inés alcanzó a escuchar que había un accidente. Tenían que esperar. Decidió no estresarse. Volteó a ver a su compañera de asiento, dormía profundamente.

En tanto el camión retomaba su curso Inés siguió atenta al paisaje. Observó que había tres adolescentes, dos chicas y un chico, con atuendo de payasos, ensayaban malabares con pelotas sobre un pequeño camellón. Estaban bajo la sombra de un árbol de tamaño mediano. Inés admiraba con qué habilidad podían mover sus manos sin que las pelotas se cayeran. De pronto, la atención de ella se centró en las fuertes ráfagas de viento que hicieron caer muchas hojas amarillas del árbol -que cubría del sol a las chicas y el chico-. Como si fuera una especie de imagen animada, las hojas no cesaban de caer. Para Inés fue una imagen muy bella y a la vez muy fuerte, lo tomó como una metáfora, que las hojas que el viento se lleva eran como los recuerdos y experiencias tristes y desagradables, que ya no necesitaban estar en su vida, pero a las que agradecía porque sin duda había aprendido a partir de ellas. Mientras el camión reanudaba su camino Inés siguió observando el paisaje, al tiempo que tarareaba, cada uno da lo que recibe. Y luego recibe lo que da. Nada es más simple. No hay otra norma. Nada se pierde. Todo se transforma. Todo se transforma.
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Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 323. Los sonidos que habitan el caminar. María Gabriela López Suárez

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Voces ensortijadas

Los sonidos que habitan el caminar
María Gabriela López Suárez


El tour que había organizado Miranda y sus amistades para recorrer una ciudad ubicada al sur del estado donde vivían era para el fin de semana. Todas estaban conscientes que era un gran reto, querían visitar espacios naturales, recorrer calles, visitar mercados, museos y degustar el café que era una de las bebidas tradicionales más recomendadas del lugar.

Después de ponerse de acuerdo, que no fue un proceso tan fácil, Reyna, Ricardo, Miranda, Felipe e Iris comenzaron a hacer la visitar por el lugar. Decidieron primero dar un recorrido por las principales calles, ahí fueron conociendo callejones más visitados, observaron murales, bellos jardines y calles limpias. Para Miranda eso fue algo muy importante. El centro de la ciudad era pequeño pero la basura estaba depositada en los botes, tal parecía que la gente que habitaba ahí también ponía su esfuerzo porque Miranda observó con atención cómo la gente hacía uso de los botes para poner ahí envolturas, mientras consumían algún alimento en la calle.

A Felipe y Reyna les tocó guiar el recorrido a dos museos que había, uno era público y el más pequeño privado. Reyna era historiadora así que fue una experiencia muy enriquecedora para el grupo. La visita a los mercados fue una de las actividades que más gustó a las amistades. Iris solía cocinar comida local, así que se dio a la búsqueda de los lugares donde vendían platos tradicionales y alimentos que podían comprar para llevar y compartir con sus familias.

La degustación del café quedó a cargo de Ricardo, no era barista, pero era de lo que más solían tomar café y solía preguntar mucho sobre esta bebida a cada cafetería que iba. También gustaba ir a eventos donde había catación de café. Fueron a dos cafeterías, en ambos el café era delicioso. Los estilos de los lugares eran distintos y ambos eran agradables.

Tocó el turno a Miranda, ella indagó sobre los espacios naturales de la ciudad. Eligió un jardín botánico, un aviario y un parque que era una especie de reserva. Miranda era amante de estos espacios, así que disfrutó al máximo esa visita. Mientras recorría cada espacio iba en silencio. En cada lugar hizo un pequeño descanso, entre tanto el grupo de sus amistades se adelantaba. En esos descansos prestó suma atención a los sonidos, todos eran bellos. Algunos más intensos, otros más sutiles. Hizo memoria de los sonidos que había en los recorridos anteriores, en calles, mercados, cafeterías, museos. Pensó también en los sonidos de sus amistades, las charlas, las risas y en sus propios sonidos, los que sentía en su cuerpo en cada recorrido, eran importantes.

El fin de semana había sido intenso, se había logrado el propósito, pero Miranda había tenido un regalo más, identificar y sentir los sonidos que habitan el caminar.
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Fotografía: Alexander Sampietro: https://www.pexels.com/photo/pouring-coffee-in-cafe-22230650/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 322. Bienvenida primavera. María Gabriela López Suárez

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Bienvenida primavera
María Gabriela López Suárez


Aún entre el ajetreo cotidiano Rosario siempre tenía presente regar las flores de su pequeño jardín. Cada vez que regresaba a casa le gustaba contemplar el verde de las hojas y las distintas flores que tenía cada maceta, como si fuera una especie de apapacho que le daban. Con el tiempo había ido aprendiendo a conocer poco a poco a cada una de sus flores. Se daba cuenta cuándo tenían sed o estaban demasiado húmedas y no requerían ser regadas.

Una tarde observó que una de sus macetas colgantes no tenía flores. Se quedó pensando cuánto tiempo tenía de no ver las bellas flores amarillas que eran como una especie de pequeños pompones que alegraban la vista. La época de florecer había pasado meses atrás, ya tenía casi un año sin flores.

Rosario recordó que su abuelita Emilia solía platicar con sus flores, sus árboles, sus plantas cuando se enfermaban o pasaban tiempo sin dar frutos. Doña Emilia decía que era bueno conversar con la naturaleza, que siempre escuchaba y percibía el cariño que se tiene a cada arbolito, planta o flor. Asimismo, que era muy importante abonar a las plantitas, regarlas y cuidarlas de las plagas.

Esa tarde mientras Rosario le quitaba unas hojas marchitas a su maceta colgante, comenzó a platicar con ella, le dijo lo bellas que eran sus flores, que tenía rato de no verlas, le preguntó por qué estaba triste. Le hizo saber el cariño que sentía por ella. Terminó de regar a sus demás macetas y retomó sus actividades.

Cerca de la fecha de inicio de la primavera Rosario comenzó a observar que en calles aledañas a su casa comenzaban a proliferar las flores que salen en las grietas de banquetas o pequeñas paredes, el diente de león no podía faltar. Cuando llegó a casa, por la tarde, se acordó que era momento de regar las macetas. Comenzó a hacerlo, poco a poco, observando a cada una. Al llegar el turno a la maceta colgante Rosario tuvo un bello regalo, las flores de nuevo estaban presentes, los pequeños pompones amarillos comenzaban a brotar de manera discreta. Su corazón y sus ojos se llenaron de emoción. Luego le agradeció a la planta por ese florecer. No cabía duda que la había escuchado. Agradeció también los consejos de la abuelita Emilia, al tiempo que decía en voz alta: Bienvenida primavera, me alegras el corazón.
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Fotografía de Hòa Lê Đình: https://www.pexels.com/photo/yellow-blossoms-against-clear-blue-sky-36583581/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 321. Tras bambalinas, la escucha al corazón. María Gabriela López Suárez

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Voces ensortijadas  


Tras bambalinas, la escucha al corazón
María Gabriela López Suárez


Mireya observó con atención las butacas vacías del teatro. El espacio era imponente. Volteó a ver a sus compañeras y compañeros, estaban concentrados leyendo el guion de la obra que, en un par de horas, presentarían al público. Luego volvió la mirada a su celular, buscó los diálogos del personaje que había elegido interpretar.

La directora de la obra convocó a actrices y actores, harían un ensayo general, aún tenían un buen espacio de tiempo antes de que iniciara la puesta en escena.
Mireya estaba con emociones encontradas, ver hacia el área donde estaría el público le generaba nervios, pero también alegría y ganas de estar actuando frente al escenario.
Después de su participación en el ensayo, recordó la invitación que había recibido un par de años atrás por parte de Victoria y Genaro, amistades de la universidad, para integrarse a un grupo de teatro. Cada que estaba por salir al escenario se le venía a la mente ese recuerdo y siempre les agradecía la invitación.

Mientras esperaba que terminara el ensayo se sentó en uno de los pequeños bancos que había detrás de las cortinas del escenario. Desde ahí pudo estar atenta a la actuación de cada personaje. Se deleitó con las participaciones. Se sintió privilegiada de tener la oportunidad de estar ahí. En esa parte del escenario salían a flote los nervios, la alegría, uno que otro enfado por si se olvidaban de alguna frase de los diálogos, pero también ahí estaba presente una parte importante de cada actriz y actor, el acompañamiento, el ánimo y el dar los mejores deseos para que les fuera muy bien en la obra de teatro.

Tras bambalinas, la escucha al corazón era importante. Mireya lo sabía.

El ensayo terminó y anunciaron la primera y segunda llamada. Mireya se asomó a través de una cortina para ver si el escenario ya tenía público, los asientos ya estaban ocupándose. Se colocó cerca del escenario. Sintió con más fuerza los latidos de su corazón cuando escuchó, ésta es tercera llamada, tercera, comenzamos.
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Fotografía de Elena Yunina: https://www.pexels.com/photo/person-standing-in-dark-room-8910207/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 320. Entre los espacios íntimos y colectivos. María Gabriela López Suárez

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Voces ensortijadas  


Entre los espacios íntimos y colectivos
María Gabriela López Suárez


Con gratitud y amor, a mi mamá, heroína en mi vida.

Admiro a muchas mujeres en la vida; las que forman parte de mi linaje son grandes maestras, han forjado el andar y me han brindado muchas enseñanzas a lo largo de los años. Mujeres valientes que desafiaron a su época y a quienes agradezco el estar aquí y ahora. Entre las enseñanzas que tengo está el gusto por la lectura y la escritura.

En días recientes tuve la oportunidad de participar en la edición 16 del Festival Internacional Grito de Mujer Sin Fronteras, en el marco del 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres. Este año el Festival está dedicado a las mujeres y niñas inmigrantes, el mundo y sus pasos que construyen futuro, a partir de la invitación que me hizo la maestra Chary Gumeta.

El compartir espacio con Rocío, Karen, Ámbar, Angélica, Luz, Ixhi, Jhenyfeer y Chary, que escriben poesía, es una experiencia que me brindó muchos aprendizajes. Escuchar las voces de mujeres que nos narran historias que parten de lo que las rodea, de sus experiencias y de las personas con las que interactúan, que retratan y comunican contextos, diversidades, lenguajes, latitudes, cuerpos, territorios, resiliencia, encuentros y desencuentros, permitiendo la creación de un tejido colectivo a partir de la escritura.

En cada texto, en cada poema se perciben los colores, detalles, aromas, añoranzas, ausencias, retratos, maternidades, anécdotas, pero también la escritura se convierte en un valioso refugio, donde a través de la palabra escrita y de su compartir en la lectura podemos encontrar actos de resistencia y a la escritura como un acto político.
Escribir implica un acto de valor, pero también de amor, de esperanza, de empatía, de abrazar los instantes diversos que nos impulsan y motivan a deslizar la pluma. En cada texto escuchado y leído hay una apuesta para conectar con las emociones, para vibrar, soñar, denunciar, tejer la memoria colectiva y motivar el andar en un mundo tan lleno de vicisitudes.

Compartir la escritura, sea en poesía o en prosa, es una manera de vibrar, de seguir tejiendo nuestras historias y crear redes entre los espacios íntimos y colectivos, espacios necesarios para gritar, manifestarse, retomar el valor de la escucha y recordar que no estamos solas, solos, que es importante no callar y reconocernos en un mundo tan diverso, ávido de volver la mirada al valor y respeto de los derechos de las personas, de sus sentimientos y de su palabra.

#8M ¡Nos queremos vivas! ¡Nos queremos respetadas! ¡Nos queremos libres de violencias!
Photo by Vero Andrade: https://www.pexels.com/photo/women-protesting-on-the-street-12027279/
Photo by Vero Andrade: https://www.pexels.com/photo/women-protesting-on-the-street-12027279/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 319. La abundancia en la vida. María Gabriela López Suárez

Fotografía por Star Zhang: https://www.pexels.com/photo/autumn-leaves-on-water-flowing-over-roof-tiles-29905997/
Voces ensortijadas  


La abundancia en la vida
María Gabriela López Suárez


El golpeteo de la lluvia sobre el tejado de su casa distrajo a Roberta, quien estaba esperando que se terminara de cargar la batería de su celular. Estaba sola en casa y se sentía aburrida. Se asomó a la puerta que daba al pequeño patio que tenían.
̶ ¿En qué momento comenzó a llover? ¡Bien dicen que febrero loco y marzo otro poco! ̶ dijo para sí, mientras se sentaba en el piso para contemplar la lluvia.
Roberta recordó que desde pequeña solía disfrutar el aroma a tierra mojada, le provocaba una especie de cercanía con la naturaleza, era como una forma de sentirse cerca del campo; también le hacía evocar momentos de reunión con su familia y eso le alegraba el corazón.
Observó el techo de la casa y cómo la lluvia que caía recorría como una especie de cascada las tejas de barro. ¿Cuánto tiempo tenía ese tejado que era tan resistente a la lluvia, al calor, a los sismos? Se acordó que la mayor parte de viviendas en su barrio tenían esa estructura en el techo, tejas de barro, algunas ya muy oscuras, parte del color que toman con el paso del tiempo.
La lluvia de esa tarde no cesaba, no era intensa pero sí persistente. Los arbolitos de Trinitaria, los rosales y los geranios que tenían en el patio, se veían relucientes. Roberta estaba segura que disfrutaban tanto la lluvia como ella.
Contemplando ese paisaje, se le vino a la mente la palabra abundancia. Se acordó que en alguna parte había escuchado hablar de la abundancia y de la importancia que tiene en la vida de las personas. En esa conversación hablaban de la abundancia de los bienes materiales. Ahora que lo pensaba para ella tenía un significado que no implicaba el tema de lo material; como si fuera una especie de diálogo interno, fue identificando qué sentido le daba a la abundancia, estaba relacionado con el reconocimiento de lo que le permitía sentirse bien, de vivir en un espacio donde la naturaleza estaba presente, de tener un hogar con amor, tener salud física y espiritual y agradecer por eso.
La lluvia fue disminuyendo hasta cesar. Roberta se levantó, sin prisa alguna. Esa tarde de lluvia le había permitido salir del aburrimiento que le ocasionaba no usar el celular. La abundancia en la vida era un tema importante, estar consciente del significado de esto lo era aún más.
Fotografía por Star Zhang: https://www.pexels.com/photo/autumn-leaves-on-water-flowing-over-roof-tiles-29905997/
Fotografía por Star Zhang: https://www.pexels.com/photo/autumn-leaves-on-water-flowing-over-roof-tiles-29905997/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.