Voces ensortijadas. 348. ¿Viva México? ¡Que viva México! María Gabriela López Suárez

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Voces ensortijadas 348

¿Viva México? ¡Que viva México!
María Gabriela López Suárez




Hortensia se resistía a salir de casa después de la celebración de las fiestas patrias. Le daba una especie de flojera. Sin embargo, la despensa en casa ya no tenía más víveres para cocinar. Emprendió el camino no tan temprano, después de las diez de la mañana. Se dispuso a hacerlo con la mejor actitud para no tardar en volver a casa.

Se topó con la buena fortuna que el trayecto de su recorrido tenía poca gente, era día feriado y no todos los comercios estaban abiertos. La ciudad se veía distinta, más tranquila. El día era bellamente soleado.

A unos pocos metros de haber caminado vio que permanecían las vallas que ponían para el evento del desfile. La actividad ya había terminado. El paisaje de las calles no era agradable, mucha basura regada por todos lados, vasos desechables, envolturas de alimentos, papeles, popotes. Vio a su alrededor y la basura estaba tirada muy cerca de los botes que tenía la labor de recolectarla. A Hortensia le costaba comprender cómo es que habiendo donde colocar la basura, más de una persona decidía tirarla al piso.

Respiró profundo y siguió su camino. A los pocos pasos vio a una señora adulta mayor, sentada en una gradita, a la entrada de una nevería, a un lado tenía una cajita llena de pequeños dulces. Los estaba vendiendo. Observó el rostro de la señora, no estaba atenta a vender sino entretenida viendo una pantalla grande dentro de la nevería, había una película.

Caminó un poquito más y se topó con un señor adulto mayor que cargaba una mochila al hombro, el peso era no liviano. El rostro del señor se veía cansado. Por la mente de Hortensia pasaron preguntas, ¿dónde está la familia de estas personas adultas mayores? ¿Tendrán un hogar? Lo que veía era contrastante con la serie de adornos coloridos en verde, blanco y rojo, los colores patrios de la bandera mexicana que decoraban las calles y algunos comercios que estaban abiertos.

Apresuró el paso e hizo la compra de su despensa. Regresó casi por la misma ruta, tenía la intención de comprarle dulces a la señora que estaba en la nevería. Ahí estaba, en el mismo lugar, aún tenía muchos dulces en venta. Hortensia se los compró todos. La señora mostró el rostro de alegría y le agradeció la compra.

Mientras regresaba a casa Hortensia pensó en las distintas realidades que pasaban en la patria, en el terruño y la frase que se solía decir en las fiestas patrias, pero la puso como pregunta, ¿Viva México? Recordó el rostro de la señora cuando le compró los dulces y sin titubear Hortensia dijo para sí, ¡Que viva México!
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Fotografía: David Rosales: https://www.pexels.com/photo/man-resting-on-bench-in-puebla-mexico-33365315/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 347. A las faldas de la montaña. María Gabriela López Suárez

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Voces ensortijadas 347

A las faldas de la montaña

María Gabriela López Suárez


Beatriz llegó mas temprano que el resto de sus compañeras para la reunión que habían organizado. Estaban por emprender un nuevo proyecto y todas estaban entusiasmadas. El punto de reunión era la escuela primaria que había en el pueblo donde vivían. Doña Carmina, una de las personas que trabajaban en la escuela la dejó pasar. Beatriz la saludó y dijo que esperaría a sus compañeras Lulú, Martina y Patricia. Se sentó en una de las banquitas que había en el pequeño jardín.

Mientras Beatriz esperaba a sus compañeras revisó los materiales que le tocaba llevar, les dio una breve lectura, verificó que todo estuviera en orden y los guardó. Una ráfaga de viento frío la hizo buscar su suéter. Se lo puso. Miró su reloj, faltaban diez minutos para el horario acordado.

Se levantó de la banquita y caminó para observar el jardín. Le pareció muy bello. Tenía apenas un par de años de haber llegado a vivir al pueblo y era la segunda ocasión que estaba adentro de la primaria. Observó que las banquitas tenían diversos colores, eso le daba un toque alegre a la vista. Había árboles que seguramente daban muy buena sombra en días soleados. Esa tarde tenía dos paisajes en el cielo, por un lado, se apreciaban tonos grisáceos y del otro tenía pinceladas en tono azul decorado con nubecitas blancas. Percibió que el viento se tornaba más frío.

El jardín estaba cercado, Beatriz identificó que era con llantas que tenían detalles tan bien cuidados que le daban un toque especial y combinaban con los colores de las banquitas. Se sintió contenta que ahí fuera su lugar de reunión.

Volvió a sentarse en la banquita donde había dejado sus cosas. Tenía frente a ella el paisaje de las montañas que rodeaban a la escuela. Contempló lo imponente del paisaje. Recordó que de niña siempre le gustaba dibujar montañas. Imaginaba lo que había en ellas, las definía con trazos circulares y coloreaba en tono verde oscuro. Esa tarde estaba frente a uno de los paisajes que más le impresionaba. Admiró lo hermoso de la naturaleza. Se sintió sumamente agradecida de estar ahí, en ese momento respirando, con mucha paz, a las faldas de la montaña.

A lo lejos escuchó que alguien tocaba el portón de la escuela. Se levantó para abrir. Eran Martina y Lulú. La reunión no tardaba en comenzar.
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Fotografía: Maria M.: https://www.pexels.com/photo/breathtaking-mountain-landscape-scenic-view-33603099/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 346. La poesía, estímulo para la vida. María Gabriela López Suárez

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Voces ensortijadas 346

La poesía, estímulo para la vida
María Gabriela López Suárez


Marlene revisó la cartelera de actividades culturales que habría en el transcurso de la semana. Halló en ella una variedad de eventos, desde exposiciones fotográficas, pictóricas, proyección de películas, presentaciones de libros, conciertos de diversos géneros musicales, tertulias literarias, círculos de poesía, obras de teatro y ferias de libros. Leyó la cartelera más de una vez, en realidad quería ir a varios eventos, pero solo podría ir a dos actividades en la semana.

Llamó a Felipe y Mariela, dos de sus mejores amistades, para invitarles a los eventos. Normalmente iban juntos a actividades culturales. Aceptaron ir con ella a ver una obra de teatro, pero no coincidían para la primera actividad que Marlene eligió, ir a un círculo de poesía.

Aunque le costó decidirse para ir sola, Marlene se dio la oportunidad de realizar una nueva actividad que le llamaba mucho la atención. En realidad, ella no escribía poesía, ni leía, pero si disfrutaba mucho de literatura como novelas y cuentos. Así que tenía un referente para ella importante.

El evento del círculo de poesía era la primera actividad que estaba en su agenda. Miró el reloj, faltaba alrededor de hora y media. Se entretuvo revisando algunos pendientes en su casa y cuando se dio cuenta ya faltaba media hora para que el evento iniciara. Así que se apresuró para salir y llegar a tiempo.

Marlene llegó al centro cultural, bellamente decorado por unos árboles de bugambilia en tonos blanco, rosa y morado, vio en el patio central un círculo formado por sillas y justo en ese momento una chica hacia el llamado para que se integraran. Marlene se sentó y enseguida comenzaron a sentarse otras personas a su alrededor. La chica que dirigía la actividad se presentó y explicó la dinámica. Marlene sintió alivio cuando escuchó que no era necesario escribir o leer poesía para estar ahí.

Cada participante fue compartiendo su interés por estar ahí. Ámbar, la chica que guiaba, generó un clima de confianza entre las personas asistentes. De tal forma que se fue creando un espacio ameno, sensible, donde la palabra fluía. En menos de lo que pensó Marlene estaba escuchando y conversando sobre los diferentes temas sobre los que se escribe poesía. Ámbar leyó un par de poemas de unos libros que llevaba. Sin duda alguna, esa tarde Marlene no solo se había dado la oportunidad para hacer una nueva actividad, sino que ella y las personas que acompañaron el círculo de poesía habían coincidido no solo en el espacio y el tiempo sino en que es la poesía, estímulo para la vida, además de una bella forma de interacción y de acercar corazones.
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Fotografía: Stiven Rivera: https://www.pexels.com/photo/young-woman-sitting-at-a-table-and-speaking-on-a-microphone-17558082/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 345. Gracias desde el corazón. María Gabriela López Suárez

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Voces ensortijadas  


Gracias desde el corazón

María Gabriela López Suárez

A Pánfilo, integrante de nuestra bandita peluda. Gracias por tanto.

El viento comenzó a soplar ligeramente, era una especie de arrullo para el corazón. También era una manera de anunciar que el otoño se acercaba. La montaña que rodeaba el lugar donde vivía Consuelo le daba un hermoso toque al paisaje, el verde oscuro de la vegetación recordaba lo bello de la naturaleza, la importancia de su cuidado y de no perder la capacidad de asombro ante ella.

Consuelo acababa de llegar a casa. En vísperas de inicio de ciclo escolar su día había estado ajetreado. Su lugar de trabajo era una pequeña papelería que tenían como negocio familiar. En la colonia donde vivía había pocas papelerías. Consuelo y su familia siempre buscaban dar varias opciones de productos de buena calidad y tener precios al alcance de los bolsillos. Sin embargo, en los últimos dos meses el negocio había tenido bajos ingresos, así que ahora habían aprovechado las ventas.

Esa tarde ella se había adelantado a casa, la alcanzarían en un rato más, su papá René, su mamá Esther y su hermana Priscila. Consuelo iba a preparar la cena. Mientras buscaba cosas en la alacena y el refrigerador escuchó un alboroto en el patio. Tenían varios árboles con bellos follajes, justo ahí era el escenario de la algarabía. Se asomó para escuchar con atención el trinar de los pájaros. Solo alcanzaba a ver que las ramas se movían mientras seguía deleitándose con los cantos de las aves.

Recordó que, en otras ocasiones, al pasar por el parque de su colonia, había escuchado esa algarabía en los árboles. Esto solía pasar alrededor de las seis de la tarde o unos minutos después. Era un trinar casi fugaz, mientras las aves se acomodaban en las ramas y luego, como un acto de magia, salían volando nuevamente o daban vueltas alrededor. Ahora le tocó presenciarlo en el patio de su casa.

Regresó a la cocina. Ya no tardaría en llegar su familia para cenar. Encontró tortillas de maíz y de harina, frijoles y quesillo. Así que decidió preparar unas dobladitas de frijol y quesadillas. El clima había refrescado un poco, así que eligió que tomarían chocolate con canela.

Mientras preparaba la bebida, Consuelo recordó la alegría que le brindó el escuchar el canto de los pájaros. Pensó que, a veces entre tantas actividades, no se toman en cuenta esos regalos de la naturaleza, que a veces uno se olvida de dar gracias desde el corazón por cada instante y por cada experiencia vivida, aun cuando no sea del todo grata. Agradecer le da un toque distinto al día a día.

El aroma del chocolate con canela se esparció por la cocina. Estaba tan ensimismada que no se dio cuenta que su familia había llegado, hasta que escuchó a Priscila decir: ¡¡Qué rico huele!! Parece que la cena ya está lista.

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Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 344. Entre silencio y grillos. María Gabriela López Suárez

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Voces ensortijadas 344  

Entre silencio y grillos

María Gabriela López Suárez


Bianca respiró profundo. Su labor había sido intensa ese día. En un rato más llegarían sus primos a cenar y se habían ofrecido a llevar tacos dorados. Ella había dejado remojando jamaica para preparar una rica agua fresca.

El calor había estado menos intenso que el de días anteriores. Aún así, hacer las labores de aseo en la casa, lavar la ropa, limpiar la pecera y levantar las hojas secas de los árboles que tenía en el patio para incorporarlas a una pequeña composta que había hecho en casa la dejaron agotada.

El tiempo había pasado tan pronto que se olvidó de comer. Fue a la cocina se preparó un par de quesadillas con tortillas de maíz y una ensalada de pico de gallo y buscó en el refrigerador si aún tenía agua de limón con chía. Para su fortuna la jarra tenía un poco, le alcanzó a llenar un vaso pequeño.

Se metió a bañar para refrescarse y quitarse un poco el cansancio. El baño cumplió el propósito. Bianca se despejó y reactivó su energía. Revisó el reloj, faltaba alrededor de una hora con treinta minutos para que llegaran a cenar sus familiares.

Recordó que tenía que preparar el agua de jamaica, así que se apresuró a hacerlo. El color de la bebida era uno de sus favoritos, le recordaba a su infancia. Le gustaban las paletas de hielo que preparaba su tía Carmina y a las que le agregaba un toque de chamoy. Revisó si aún tenía en la cocina unos moldes para hacer paletas, le costó encontrarlos, pero los halló. Preparó el agua de jamaica. Reservó una parte, le agregó un poco más de dulce y llenó los moldes para paletas. Ojalá que se congelen rápido para que sea el postre, pensó.

Terminada la labor se dio el chance para sentarse un rato. Acostumbrada todo el tiempo a ir de un lado a otro, sin hacer pausitas, era algo poco común para ella. Ahora tenía el ánimo y ganas de sentarse, sin hacer nada más. Se acomodó en un pequeño pretil que tenía en el patio y se sentó a contemplar los árboles en silencio. Observó el hermoso follaje que tenían las ramas, las hojas en tono verde oscuro. El cielo estaba nublado, comenzó a sentir una sensación de un ligero viento que acompañaba la tarde. Permaneció ahí varios minutos, respirando profundo y observando ese paisaje. Comenzó a escuchar a unos grillos madrugadores que anunciaban que la noche estaba por llegar. Cerró los ojos unos instantes y el canto de los grillos se escuchó un poco más.

Entre silencio y grillos sintió mucha gratitud por darse ese bello regalo. Abrió los ojos. Levantó la vista y se dio cuenta que la luna ya estaba asomándose, estaba en etapa creciente, cubierta por una especie de nubosidad, pero aún así resplandecía entre las ramas de los árboles.

Se levantó para prender la luz. A lo lejos escuchó el sonido de un coche y enseguida el del claxon. Los primos anunciaban su llegada.

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Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 343. La montaña guardiana. María Gabriela López Suárez

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La montaña guardiana
María Gabriela López Suárez


Eran casi las seis con treinta minutos de la mañana. Gisela se amarró las agujetas de los tenis, ya era hora para salir al campamento en el que se había inscrito con sus compañeras y compañeros del trabajo. Tenía mucha emoción de poder viajar fuera de la ciudad donde vivía. Eran pocas las oportunidades que tenía para hacerlo, puesto que estudiaba y trabajaba, por eso quería aprovechar esta ocasión en la que tenía unos días de vacaciones en la universidad.

Pasaron por ella en el transporte que los llevaría a su destino. Era un grupo pequeño, diez personas. Se habían puesto de acuerdo para comprar alimentos para preparar y compartir en el camino.

El lugar al que iban era de clima frío, estaba aproximadamente a 2500 metros sobre el nivel del mar. Gisela había preguntado muchos detalles que eran importantes para ella, por ejemplo, cómo era el clima, qué tipo de vegetación había, cuál era la fauna silvestre y cuáles eran las frutas de temporada. Desde que era pequeña le había gustado mucho convivir con la naturaleza. Por eso había elegido estudiar Biología.

El tiempo de viaje fue alrededor de ocho horas, tuvieron la fortuna de que les tocara buen clima mientras iban en carretera. No hubo lluvia. Sin embargo, nadie podía negar que la lluvia era un elemento importante para embellecer más los paisajes naturales que se apreciaban en el camino. Prueba de ello era que Gisela permaneció despierta todo el tiempo, quería aprovechar al máximo la contemplación de los paisajes que tenía a la vista.

Una vez que llegaron a su destino y se instalaron en los dormitorios, Gisela quiso recorrer un poco alrededor del lugar donde estaban. El paisaje la impresionó desde que venían en la carretera. Caminó unos metros, se ubicó en una parte donde la vista era simplemente hermosa. Mucha vegetación de bosque de coníferas que le atrapó la mirada y el corazón.

Buscó un lugar donde sentarse y se quedó ahí, en silencio, contemplando frente a ella una montaña. Era la primera vez que tenía la oportunidad de estar en un espacio natural como ése. La montaña era imponente, en un bellísimo tono verde oscuro. Gisela sintió una sensación de paz y gratitud, estaba frente a la montaña guardiana de ese territorio.

Permaneció ahí unos minutos sintiendo los latidos de su corazón; a lo lejos escuchó unos pasos y luego una voz: ¡Gisela! ¿Dónde andas? ¡Vamos a tomar cafecito con pan! Era Rosario, una de sus compañeras. Era hora de volver con el resto del grupo.


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Fotografía: Laura Chouette: https://www.pexels.com/photo/evergreen-needle-branches-21753053/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 342. Poesía no sos vos. María Gabriela López Suárez

Cortesía Artistas de Casa
Voces ensortijadas  

Poesía no sos vos
María Gabriela López Suárez

El pasado 7 de agosto se conmemoró el 52 aniversario luctuoso de la escritora Rosario Castellanos. Artistas de Casa, espacio para la promoción y difusión del arte y la cultura organizó la segunda edición de Poesía no sos vos que tuvo lugar en el café cultural Casa Conejo en Tuxtla Gutiérrez. En el evento hubo lectura dramatizada en atril sobre un fragmento de la obra Eterno femenino escrita por Rosario Castellanos, así como lectura de textos originales de artistas locales y música en vivo.

Agradezco a la gestora cultural y actriz de teatro, Isabel Araujo, por la invitación a participar en el evento y a Casa Conejo por ser un espacio de divulgación cultural en el terruño tuxtleco. Hoy comparto el texto que leí en este evento cultural.


Poesía no es arrasar las montañas de los lugares que habitamos y dejar vacíos que devastan la vida.

Poesía no es contaminar el aire que respiramos, el agua de arroyos, ríos y mares, sin la menor consideración como la fuente de vida que tenemos.

Poesía no es talar los árboles que habitan en las ciudades, cuyas raíces no dañan a nadie.

Poesía no es incendiar bosques, erosionar el suelo, desperdiciar el agua, cubrir de asfalto áreas donde antes hubo árboles, hubo vida.

Poesía no es silencias las voces de niñas, niños, jóvenes que comienzan a recorrer el mundo y emprender el vuelo.

Poesía no es arrebatar la alegría, la calma y paz en los corazones por las desapariciones forzadas.

Poesía no es destrozar corazones y familias por los feminicidios de niñas y mujeres.

Poesía no es truncar vidas, sueños y proyectos a niñeces que han sido violentadas.

Poesía no es pasar indiferente ante la vida cotidiana, el clamor de justicia, de paz y de seguridad.

Poesía no es abusar del poder, dar cabida a la avaricia, a las injusticias, al sometimiento, la discriminación, la exclusión y la individualidad.

Poesía no es saquear los conocimientos ancestrales sin reconocer la autoría, el legado de las culturas, las lenguas diversas, los conocimientos de los pueblos y de las abuelas y abuelos.

Poesía no es encerrar las miradas, los gritos y las palabras escritas que se levantan para denunciar las injusticias.

Heme aquí, henos aquí, escuchando, leyendo, interactuando, qué nos deja cada palabra escuchada, resonada, interpretada.

Dónde están las esperanzas, las ilusiones, los sueños, las promesas, los artilugios.

Poesía es revolotear en las mentes, en los pasillos, en los corazones, en las almas, buscando alzar la voz, sembrar esperanza, luz, rebeldía en las diversidades que habitamos el aquí y el ahora.

Poesía somos nosotros, nosotras, nosotres, las que habitamos en los intentos, en los andares colectivos, en las distintas formas de significar, resignificar cuerpos, espacios, terruños y sonidos.

Poesía es estar hoy todos, todas, todes, escuchando historias, memorias, sentires, pensares, haciendo a un lado el silencio, dejando paso a la libertad, al amor, a comprender la palabra, las ideas, lo que resuena en los corazones, en las almas.
Cortesía Artistas de Casa
Ilustración: Cortesía Artistas de Casa

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 341. Habitar lo cotidiano. María Gabriela López Suárez

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Voces ensortijadas 341

Habitar lo cotidiano
María Gabriela López Suárez


Mercedes revisó el calendario, aún quedaban varios días de vacaciones. Tenía ganas de llevar de paseo a Martha y Mateo, su hija e hijo. Recordó que también venía la inversión por la compra de uniformes, calzado, útiles escolares, pago de inscripción en la primaria. No tenía fácil la tarea de ser mamá soltera.

Se puso a hacer cuentas para ver los ingresos que tenía en su tienda de abarrotes y hacer los apartados para cada pago, para los gastos de Martha y Mateo y verificar si quedaba dinero para poder ir de paseo, por lo menos a un lugar cercano.

A la hora de la comida, mientras su hija e hijo ayudaban a poner la mesa y ella estaba sirviendo la comida Mercedes puso atención en la plática que tenían. El tema de salir a pasear se había hecho presente. Se sentaron, comenzaron a comer y luego se dio el espacio para plantearle a Mercedes que tenían ganas de ir de paseo.

Mercedes escuchó las peticiones, se agradeció haber pensado antes el tema y también haber hecho cuentas para disponer de una cantidad muy módica para un pequeño paseo. Para su sorpresa Martha y Mateo le dijeron que habían ahorrado un poco del gasto que ella les daba para apoyarle en los gastos de la escuela y que podían tomar parte de ese dinero para ir de paseo. Ambos dijeron que también harían ajustes a sus útiles escolares para que no tuviera que comprar libretas nuevas. Ese gesto conmovió a Mercedes quien también les comentó que tenía un apartado de dinero para ir de paseo.

Les propuso dos lugares para pasear, primero su propio pueblo y el segundo lugar fue visitar a tía Carmen y tío Trini, primos de Mercedes quienes vivían en un pueblo localizado aproximadamente a dos horas. Con ellos irían un par de días.

El paseo en el pueblo que habitaban fue más interesante de lo que pensaron. Comenzaron el recorrido desde temprano, llevaron alimentos preparados en casa. Caminaron por las calles empedradas y fueron haciendo breves paradas, Mercedes les iba contando lo que recordaba de la historia del pueblo, relatos que habían compartido sus antepasados.

La parte más emotiva fue cuando contemplaron el atardecer, ahí estaban las tres siluetas en el kiosco del parque esperando el instante fugaz en que el sol se dispone a descansar para dar paso a la noche. De regreso a casa Mercedes escuchaba los comentarios de Mateo y Martha, decían que les había gustado el paseo. Ya era hora de descansar, al día siguiente viajarían al pueblo de sus familiares. Antes de dormir Mercedes se quedó pensando que habitar lo cotidiano es una linda manera de pasear y reconocer las bellezas que hay en el territorio.

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Fotografía: Matosuky: https://www.pexels.com/photo/elegant-gazebo-surrounded-by-trees-in-black-and-white-34095729/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 340. Instantes para agradecer. María Gabriela López Suárez

Fotografía: MGLS.
Voces ensortijadas  

Instantes para agradecer
María Gabriela López Suárez

A mis familiares y amistades por su presencia y cariño.


Elvira revisó el calendario, anhelaba tener el periodo de vacaciones. Eran pocos días, pero los necesarios para tener un receso y recuperar energías. La última semana laboral previo al periodo vacacional se le pasó muy lenta. Finalmente llegó la fecha tan esperada. Se le vino a la mente el refrán No hay fecha que no llegue, ni plazo que no se cumpla. ¡Qué certeza había en los refranes!

Elvira procuraba atender los pendientes no laborales en sus vacaciones. Sentía que disponía de más tiempo para esas actividades cotidianas que, por la rutina del trabajo normalmente, no alcanzaba a atender o no se daba el tiempo necesario para hacerlo.
En algunas ocasiones se tomaba un par de días para salir de paseo a algún lugar y la mayor parte del tiempo la pasaba en casa leyendo, cocinando postres o entretenida con el cuidado de sus flores.

En esta ocasión decidió hacer otras actividades, entre ellas incluyó paseos por lugares que tenía ganas de conocer y otros para reconocer, dentro y fuera de su terruño. La lectura por placer también fue tomada en cuenta. Recordó que tenía que agradecer a su cuerpo físico, espiritual y mental por lo que integró caminatas para estar en contacto con la naturaleza. Un ingrediente importante fue estar en contacto con sus seres queridos y amistades, destinó tiempos para la convivencia familiar.

Para su mayor sorpresa comenzó a levantarse temprano en sus días de descanso, eso era algo que al principio no asimiló, pero terminó agradeciendo, no solo porque le permitió distribuir mejor sus tiempos sino porque la hizo sentirse muy bien.

Una de las tardes, mientras saboreaba una nieve de guanábana, Elvira escuchaba con atención las anécdotas de tía Conchi y tío Pedro, sentía el corazón bien contento. Luego de esa plática Elvira reflexionó sobre el gran valor que tiene destinar tiempo para compartir con los seres queridos, entablar pláticas, conocer qué han hecho, escuchar historias, anécdotas, obtener nuevos aprendizajes, pero sobre todo tener presente que esos momentos tan gratos son valiosos instantes para agradecer, memoriar, estar juntos y hacer pausas entre el mundo ajetreado, envuelto entre la tecnología, el estrés, lo inmediato y lo individual.

Fotografía: MGLS.
Fotografía: MGLS.

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 339. ¿Agua para todas las personas? María Gabriela López Suárez

Photo by Narmin Aslanli: https://www.pexels.com/photo/monochrome-rainy-street-with-blurred-silhouette-29705459/
Voces ensortijadas  


¿Agua para todas las personas?
María Gabriela López Suárez


Marcela y su familia viven en una ranchería. Ella tiene cinco años de edad. Por las tardes suele pararse, a través del corral de su casa, a observar el paso constante de dos carros, uno azul y otro blanco, son como camionetas largas. Llevan algo en la parte de atrás, como una especie de tubo grueso acostado, así lo llama ella. Inés, su mamá, dice que son pipas de agua y que son muy caras.

Una tarde mientras Marcela toma un descanso después de hacer su tarea, se pregunta, si los señores que manejan esos carros no se cansan de llevar tanta agua. A veces ha contado las vueltas que dan, pero al otro día se le olvida. El sonido de las chicharras que anuncia lo cálido de la tarde distrae a la niña y la hace regresar a su libreta y a su lápiz.

La mirada atenta de la madre se posa en la niña. Se queda reflexionando sobre qué tanto pensará su pequeña Marce cuando hace una pausa y observa a las pipas que van y regresan.

A lo lejos se puede ver a Antonio, el papá de Marce, quien sujeta con fuerza el lazo que sostiene la cubeta con la que saca agua del pozo. La bomba se ha descompuesto. No hay dinero para comprar otra. Ahora tiene que hacerlo como lo hacía antes, de manera manual, mientras reúne la cantidad necesaria para tener una nueva bomba.

Es verano. La gente espera con ansias la temporada de lluvia. El estiaje ya ha tardado mucho. El sonido de las chicharras se escucha con frecuencia, de mañanita, casi al tiempo que se despierta el sol, luego al mediodía y por la tarde. Es un sonido incesante.

Marce escucha que Inés y Antonio dicen que son muy afortunados, el agua no les falta. A veces algunos de sus vecinos llegan con cubetas para pedir que les vendan agua. Inés y Antonio piensan que el agua no se vende, así que les comparten algunos botes.

Marce ha aprendido que el agua se cuida, que no se vende, que no se desperdicia y por eso se queda pensando, a dónde van esos carros que regresan con agua. Por su mente ha pasado que quizá hay un túnel secreto lleno de agua, y de ahí es donde sacan el líquido. Le surge una duda, ¿esos carros acabarán con el agua?

Esa tarde el canto de las chicharras se escucha con más intensidad, el calor está muy fuerte. Antonio dice que lloverá. Inés lo escucha con atención y observa el cielo. Las nubes grises siguen su camino. Un par de truenos se escuchan. Marce se pone de pie y alza su vista al cielo, levanta la mano izquierda y grita: ¡Ahí viene la lluvia!

*Este texto se redactó por la autora de esta columna en el marco del Taller Cine y ética para una cultura de paz, realizado en junio y julio de 2026 y facilitado por la UNAM.

Photo by Narmin Aslanli: https://www.pexels.com/photo/monochrome-rainy-street-with-blurred-silhouette-29705459/
Fotografía: Narmin Aslanli: https://www.pexels.com/photo/monochrome-rainy-street-with-blurred-silhouette-29705459/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.