Voces ensortijadas. 345. Gracias desde el corazón. María Gabriela López Suárez

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Voces ensortijadas  


Gracias desde el corazón

María Gabriela López Suárez

A Pánfilo, integrante de nuestra bandita peluda. Gracias por tanto.

El viento comenzó a soplar ligeramente, era una especie de arrullo para el corazón. También era una manera de anunciar que el otoño se acercaba. La montaña que rodeaba el lugar donde vivía Consuelo le daba un hermoso toque al paisaje, el verde oscuro de la vegetación recordaba lo bello de la naturaleza, la importancia de su cuidado y de no perder la capacidad de asombro ante ella.

Consuelo acababa de llegar a casa. En vísperas de inicio de ciclo escolar su día había estado ajetreado. Su lugar de trabajo era una pequeña papelería que tenían como negocio familiar. En la colonia donde vivía había pocas papelerías. Consuelo y su familia siempre buscaban dar varias opciones de productos de buena calidad y tener precios al alcance de los bolsillos. Sin embargo, en los últimos dos meses el negocio había tenido bajos ingresos, así que ahora habían aprovechado las ventas.

Esa tarde ella se había adelantado a casa, la alcanzarían en un rato más, su papá René, su mamá Esther y su hermana Priscila. Consuelo iba a preparar la cena. Mientras buscaba cosas en la alacena y el refrigerador escuchó un alboroto en el patio. Tenían varios árboles con bellos follajes, justo ahí era el escenario de la algarabía. Se asomó para escuchar con atención el trinar de los pájaros. Solo alcanzaba a ver que las ramas se movían mientras seguía deleitándose con los cantos de las aves.

Recordó que, en otras ocasiones, al pasar por el parque de su colonia, había escuchado esa algarabía en los árboles. Esto solía pasar alrededor de las seis de la tarde o unos minutos después. Era un trinar casi fugaz, mientras las aves se acomodaban en las ramas y luego, como un acto de magia, salían volando nuevamente o daban vueltas alrededor. Ahora le tocó presenciarlo en el patio de su casa.

Regresó a la cocina. Ya no tardaría en llegar su familia para cenar. Encontró tortillas de maíz y de harina, frijoles y quesillo. Así que decidió preparar unas dobladitas de frijol y quesadillas. El clima había refrescado un poco, así que eligió que tomarían chocolate con canela.

Mientras preparaba la bebida, Consuelo recordó la alegría que le brindó el escuchar el canto de los pájaros. Pensó que, a veces entre tantas actividades, no se toman en cuenta esos regalos de la naturaleza, que a veces uno se olvida de dar gracias desde el corazón por cada instante y por cada experiencia vivida, aun cuando no sea del todo grata. Agradecer le da un toque distinto al día a día.

El aroma del chocolate con canela se esparció por la cocina. Estaba tan ensimismada que no se dio cuenta que su familia había llegado, hasta que escuchó a Priscila decir: ¡¡Qué rico huele!! Parece que la cena ya está lista.

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Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 344. Entre silencio y grillos. María Gabriela López Suárez

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Voces ensortijadas 344  

Entre silencio y grillos

María Gabriela López Suárez


Bianca respiró profundo. Su labor había sido intensa ese día. En un rato más llegarían sus primos a cenar y se habían ofrecido a llevar tacos dorados. Ella había dejado remojando jamaica para preparar una rica agua fresca.

El calor había estado menos intenso que el de días anteriores. Aún así, hacer las labores de aseo en la casa, lavar la ropa, limpiar la pecera y levantar las hojas secas de los árboles que tenía en el patio para incorporarlas a una pequeña composta que había hecho en casa la dejaron agotada.

El tiempo había pasado tan pronto que se olvidó de comer. Fue a la cocina se preparó un par de quesadillas con tortillas de maíz y una ensalada de pico de gallo y buscó en el refrigerador si aún tenía agua de limón con chía. Para su fortuna la jarra tenía un poco, le alcanzó a llenar un vaso pequeño.

Se metió a bañar para refrescarse y quitarse un poco el cansancio. El baño cumplió el propósito. Bianca se despejó y reactivó su energía. Revisó el reloj, faltaba alrededor de una hora con treinta minutos para que llegaran a cenar sus familiares.

Recordó que tenía que preparar el agua de jamaica, así que se apresuró a hacerlo. El color de la bebida era uno de sus favoritos, le recordaba a su infancia. Le gustaban las paletas de hielo que preparaba su tía Carmina y a las que le agregaba un toque de chamoy. Revisó si aún tenía en la cocina unos moldes para hacer paletas, le costó encontrarlos, pero los halló. Preparó el agua de jamaica. Reservó una parte, le agregó un poco más de dulce y llenó los moldes para paletas. Ojalá que se congelen rápido para que sea el postre, pensó.

Terminada la labor se dio el chance para sentarse un rato. Acostumbrada todo el tiempo a ir de un lado a otro, sin hacer pausitas, era algo poco común para ella. Ahora tenía el ánimo y ganas de sentarse, sin hacer nada más. Se acomodó en un pequeño pretil que tenía en el patio y se sentó a contemplar los árboles en silencio. Observó el hermoso follaje que tenían las ramas, las hojas en tono verde oscuro. El cielo estaba nublado, comenzó a sentir una sensación de un ligero viento que acompañaba la tarde. Permaneció ahí varios minutos, respirando profundo y observando ese paisaje. Comenzó a escuchar a unos grillos madrugadores que anunciaban que la noche estaba por llegar. Cerró los ojos unos instantes y el canto de los grillos se escuchó un poco más.

Entre silencio y grillos sintió mucha gratitud por darse ese bello regalo. Abrió los ojos. Levantó la vista y se dio cuenta que la luna ya estaba asomándose, estaba en etapa creciente, cubierta por una especie de nubosidad, pero aún así resplandecía entre las ramas de los árboles.

Se levantó para prender la luz. A lo lejos escuchó el sonido de un coche y enseguida el del claxon. Los primos anunciaban su llegada.

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Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 343. La montaña guardiana. María Gabriela López Suárez

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Voces ensortijadas  

La montaña guardiana
María Gabriela López Suárez


Eran casi las seis con treinta minutos de la mañana. Gisela se amarró las agujetas de los tenis, ya era hora para salir al campamento en el que se había inscrito con sus compañeras y compañeros del trabajo. Tenía mucha emoción de poder viajar fuera de la ciudad donde vivía. Eran pocas las oportunidades que tenía para hacerlo, puesto que estudiaba y trabajaba, por eso quería aprovechar esta ocasión en la que tenía unos días de vacaciones en la universidad.

Pasaron por ella en el transporte que los llevaría a su destino. Era un grupo pequeño, diez personas. Se habían puesto de acuerdo para comprar alimentos para preparar y compartir en el camino.

El lugar al que iban era de clima frío, estaba aproximadamente a 2500 metros sobre el nivel del mar. Gisela había preguntado muchos detalles que eran importantes para ella, por ejemplo, cómo era el clima, qué tipo de vegetación había, cuál era la fauna silvestre y cuáles eran las frutas de temporada. Desde que era pequeña le había gustado mucho convivir con la naturaleza. Por eso había elegido estudiar Biología.

El tiempo de viaje fue alrededor de ocho horas, tuvieron la fortuna de que les tocara buen clima mientras iban en carretera. No hubo lluvia. Sin embargo, nadie podía negar que la lluvia era un elemento importante para embellecer más los paisajes naturales que se apreciaban en el camino. Prueba de ello era que Gisela permaneció despierta todo el tiempo, quería aprovechar al máximo la contemplación de los paisajes que tenía a la vista.

Una vez que llegaron a su destino y se instalaron en los dormitorios, Gisela quiso recorrer un poco alrededor del lugar donde estaban. El paisaje la impresionó desde que venían en la carretera. Caminó unos metros, se ubicó en una parte donde la vista era simplemente hermosa. Mucha vegetación de bosque de coníferas que le atrapó la mirada y el corazón.

Buscó un lugar donde sentarse y se quedó ahí, en silencio, contemplando frente a ella una montaña. Era la primera vez que tenía la oportunidad de estar en un espacio natural como ése. La montaña era imponente, en un bellísimo tono verde oscuro. Gisela sintió una sensación de paz y gratitud, estaba frente a la montaña guardiana de ese territorio.

Permaneció ahí unos minutos sintiendo los latidos de su corazón; a lo lejos escuchó unos pasos y luego una voz: ¡Gisela! ¿Dónde andas? ¡Vamos a tomar cafecito con pan! Era Rosario, una de sus compañeras. Era hora de volver con el resto del grupo.


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Fotografía: Laura Chouette: https://www.pexels.com/photo/evergreen-needle-branches-21753053/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 342. Poesía no sos vos. María Gabriela López Suárez

Cortesía Artistas de Casa
Voces ensortijadas  

Poesía no sos vos
María Gabriela López Suárez

El pasado 7 de agosto se conmemoró el 52 aniversario luctuoso de la escritora Rosario Castellanos. Artistas de Casa, espacio para la promoción y difusión del arte y la cultura organizó la segunda edición de Poesía no sos vos que tuvo lugar en el café cultural Casa Conejo en Tuxtla Gutiérrez. En el evento hubo lectura dramatizada en atril sobre un fragmento de la obra Eterno femenino escrita por Rosario Castellanos, así como lectura de textos originales de artistas locales y música en vivo.

Agradezco a la gestora cultural y actriz de teatro, Isabel Araujo, por la invitación a participar en el evento y a Casa Conejo por ser un espacio de divulgación cultural en el terruño tuxtleco. Hoy comparto el texto que leí en este evento cultural.


Poesía no es arrasar las montañas de los lugares que habitamos y dejar vacíos que devastan la vida.

Poesía no es contaminar el aire que respiramos, el agua de arroyos, ríos y mares, sin la menor consideración como la fuente de vida que tenemos.

Poesía no es talar los árboles que habitan en las ciudades, cuyas raíces no dañan a nadie.

Poesía no es incendiar bosques, erosionar el suelo, desperdiciar el agua, cubrir de asfalto áreas donde antes hubo árboles, hubo vida.

Poesía no es silencias las voces de niñas, niños, jóvenes que comienzan a recorrer el mundo y emprender el vuelo.

Poesía no es arrebatar la alegría, la calma y paz en los corazones por las desapariciones forzadas.

Poesía no es destrozar corazones y familias por los feminicidios de niñas y mujeres.

Poesía no es truncar vidas, sueños y proyectos a niñeces que han sido violentadas.

Poesía no es pasar indiferente ante la vida cotidiana, el clamor de justicia, de paz y de seguridad.

Poesía no es abusar del poder, dar cabida a la avaricia, a las injusticias, al sometimiento, la discriminación, la exclusión y la individualidad.

Poesía no es saquear los conocimientos ancestrales sin reconocer la autoría, el legado de las culturas, las lenguas diversas, los conocimientos de los pueblos y de las abuelas y abuelos.

Poesía no es encerrar las miradas, los gritos y las palabras escritas que se levantan para denunciar las injusticias.

Heme aquí, henos aquí, escuchando, leyendo, interactuando, qué nos deja cada palabra escuchada, resonada, interpretada.

Dónde están las esperanzas, las ilusiones, los sueños, las promesas, los artilugios.

Poesía es revolotear en las mentes, en los pasillos, en los corazones, en las almas, buscando alzar la voz, sembrar esperanza, luz, rebeldía en las diversidades que habitamos el aquí y el ahora.

Poesía somos nosotros, nosotras, nosotres, las que habitamos en los intentos, en los andares colectivos, en las distintas formas de significar, resignificar cuerpos, espacios, terruños y sonidos.

Poesía es estar hoy todos, todas, todes, escuchando historias, memorias, sentires, pensares, haciendo a un lado el silencio, dejando paso a la libertad, al amor, a comprender la palabra, las ideas, lo que resuena en los corazones, en las almas.
Cortesía Artistas de Casa
Ilustración: Cortesía Artistas de Casa

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 341. Habitar lo cotidiano. María Gabriela López Suárez

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Voces ensortijadas 341

Habitar lo cotidiano
María Gabriela López Suárez


Mercedes revisó el calendario, aún quedaban varios días de vacaciones. Tenía ganas de llevar de paseo a Martha y Mateo, su hija e hijo. Recordó que también venía la inversión por la compra de uniformes, calzado, útiles escolares, pago de inscripción en la primaria. No tenía fácil la tarea de ser mamá soltera.

Se puso a hacer cuentas para ver los ingresos que tenía en su tienda de abarrotes y hacer los apartados para cada pago, para los gastos de Martha y Mateo y verificar si quedaba dinero para poder ir de paseo, por lo menos a un lugar cercano.

A la hora de la comida, mientras su hija e hijo ayudaban a poner la mesa y ella estaba sirviendo la comida Mercedes puso atención en la plática que tenían. El tema de salir a pasear se había hecho presente. Se sentaron, comenzaron a comer y luego se dio el espacio para plantearle a Mercedes que tenían ganas de ir de paseo.

Mercedes escuchó las peticiones, se agradeció haber pensado antes el tema y también haber hecho cuentas para disponer de una cantidad muy módica para un pequeño paseo. Para su sorpresa Martha y Mateo le dijeron que habían ahorrado un poco del gasto que ella les daba para apoyarle en los gastos de la escuela y que podían tomar parte de ese dinero para ir de paseo. Ambos dijeron que también harían ajustes a sus útiles escolares para que no tuviera que comprar libretas nuevas. Ese gesto conmovió a Mercedes quien también les comentó que tenía un apartado de dinero para ir de paseo.

Les propuso dos lugares para pasear, primero su propio pueblo y el segundo lugar fue visitar a tía Carmen y tío Trini, primos de Mercedes quienes vivían en un pueblo localizado aproximadamente a dos horas. Con ellos irían un par de días.

El paseo en el pueblo que habitaban fue más interesante de lo que pensaron. Comenzaron el recorrido desde temprano, llevaron alimentos preparados en casa. Caminaron por las calles empedradas y fueron haciendo breves paradas, Mercedes les iba contando lo que recordaba de la historia del pueblo, relatos que habían compartido sus antepasados.

La parte más emotiva fue cuando contemplaron el atardecer, ahí estaban las tres siluetas en el kiosco del parque esperando el instante fugaz en que el sol se dispone a descansar para dar paso a la noche. De regreso a casa Mercedes escuchaba los comentarios de Mateo y Martha, decían que les había gustado el paseo. Ya era hora de descansar, al día siguiente viajarían al pueblo de sus familiares. Antes de dormir Mercedes se quedó pensando que habitar lo cotidiano es una linda manera de pasear y reconocer las bellezas que hay en el territorio.

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Fotografía: Matosuky: https://www.pexels.com/photo/elegant-gazebo-surrounded-by-trees-in-black-and-white-34095729/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 340. Instantes para agradecer. María Gabriela López Suárez

Fotografía: MGLS.
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Instantes para agradecer
María Gabriela López Suárez

A mis familiares y amistades por su presencia y cariño.


Elvira revisó el calendario, anhelaba tener el periodo de vacaciones. Eran pocos días, pero los necesarios para tener un receso y recuperar energías. La última semana laboral previo al periodo vacacional se le pasó muy lenta. Finalmente llegó la fecha tan esperada. Se le vino a la mente el refrán No hay fecha que no llegue, ni plazo que no se cumpla. ¡Qué certeza había en los refranes!

Elvira procuraba atender los pendientes no laborales en sus vacaciones. Sentía que disponía de más tiempo para esas actividades cotidianas que, por la rutina del trabajo normalmente, no alcanzaba a atender o no se daba el tiempo necesario para hacerlo.
En algunas ocasiones se tomaba un par de días para salir de paseo a algún lugar y la mayor parte del tiempo la pasaba en casa leyendo, cocinando postres o entretenida con el cuidado de sus flores.

En esta ocasión decidió hacer otras actividades, entre ellas incluyó paseos por lugares que tenía ganas de conocer y otros para reconocer, dentro y fuera de su terruño. La lectura por placer también fue tomada en cuenta. Recordó que tenía que agradecer a su cuerpo físico, espiritual y mental por lo que integró caminatas para estar en contacto con la naturaleza. Un ingrediente importante fue estar en contacto con sus seres queridos y amistades, destinó tiempos para la convivencia familiar.

Para su mayor sorpresa comenzó a levantarse temprano en sus días de descanso, eso era algo que al principio no asimiló, pero terminó agradeciendo, no solo porque le permitió distribuir mejor sus tiempos sino porque la hizo sentirse muy bien.

Una de las tardes, mientras saboreaba una nieve de guanábana, Elvira escuchaba con atención las anécdotas de tía Conchi y tío Pedro, sentía el corazón bien contento. Luego de esa plática Elvira reflexionó sobre el gran valor que tiene destinar tiempo para compartir con los seres queridos, entablar pláticas, conocer qué han hecho, escuchar historias, anécdotas, obtener nuevos aprendizajes, pero sobre todo tener presente que esos momentos tan gratos son valiosos instantes para agradecer, memoriar, estar juntos y hacer pausas entre el mundo ajetreado, envuelto entre la tecnología, el estrés, lo inmediato y lo individual.

Fotografía: MGLS.
Fotografía: MGLS.

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 339. ¿Agua para todas las personas? María Gabriela López Suárez

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Voces ensortijadas  


¿Agua para todas las personas?
María Gabriela López Suárez


Marcela y su familia viven en una ranchería. Ella tiene cinco años de edad. Por las tardes suele pararse, a través del corral de su casa, a observar el paso constante de dos carros, uno azul y otro blanco, son como camionetas largas. Llevan algo en la parte de atrás, como una especie de tubo grueso acostado, así lo llama ella. Inés, su mamá, dice que son pipas de agua y que son muy caras.

Una tarde mientras Marcela toma un descanso después de hacer su tarea, se pregunta, si los señores que manejan esos carros no se cansan de llevar tanta agua. A veces ha contado las vueltas que dan, pero al otro día se le olvida. El sonido de las chicharras que anuncia lo cálido de la tarde distrae a la niña y la hace regresar a su libreta y a su lápiz.

La mirada atenta de la madre se posa en la niña. Se queda reflexionando sobre qué tanto pensará su pequeña Marce cuando hace una pausa y observa a las pipas que van y regresan.

A lo lejos se puede ver a Antonio, el papá de Marce, quien sujeta con fuerza el lazo que sostiene la cubeta con la que saca agua del pozo. La bomba se ha descompuesto. No hay dinero para comprar otra. Ahora tiene que hacerlo como lo hacía antes, de manera manual, mientras reúne la cantidad necesaria para tener una nueva bomba.

Es verano. La gente espera con ansias la temporada de lluvia. El estiaje ya ha tardado mucho. El sonido de las chicharras se escucha con frecuencia, de mañanita, casi al tiempo que se despierta el sol, luego al mediodía y por la tarde. Es un sonido incesante.

Marce escucha que Inés y Antonio dicen que son muy afortunados, el agua no les falta. A veces algunos de sus vecinos llegan con cubetas para pedir que les vendan agua. Inés y Antonio piensan que el agua no se vende, así que les comparten algunos botes.

Marce ha aprendido que el agua se cuida, que no se vende, que no se desperdicia y por eso se queda pensando, a dónde van esos carros que regresan con agua. Por su mente ha pasado que quizá hay un túnel secreto lleno de agua, y de ahí es donde sacan el líquido. Le surge una duda, ¿esos carros acabarán con el agua?

Esa tarde el canto de las chicharras se escucha con más intensidad, el calor está muy fuerte. Antonio dice que lloverá. Inés lo escucha con atención y observa el cielo. Las nubes grises siguen su camino. Un par de truenos se escuchan. Marce se pone de pie y alza su vista al cielo, levanta la mano izquierda y grita: ¡Ahí viene la lluvia!

*Este texto se redactó por la autora de esta columna en el marco del Taller Cine y ética para una cultura de paz, realizado en junio y julio de 2026 y facilitado por la UNAM.

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Fotografía: Narmin Aslanli: https://www.pexels.com/photo/monochrome-rainy-street-with-blurred-silhouette-29705459/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 338. Tardecita veraniega. María Gabriela López Suárez

Fotografía: MGLS:
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Tardecita veraniega

María Gabriela López Suárez


Amalia terminó de hacer las labores de casa al tiempo que escuchaba los truenos que anunciaban la lluvia que comenzaba a caer y que quizá podía permanecer toda la tarde. Recordó que su comadre Lupita la había invitado a comer ese día. Amalia la llamó para decirle que esperaría a que terminara de llover para ir a la comida.

La lluvia se prolongó un par de horas. De tal modo que Amalia se quedó a comer en su casa y llamó nuevamente a Lupita para decirle que llegaría más tarde para que tomaran café con pan. Ella llevaría el pan.

Cuando Amalia salió de casa observó el cielo, se había despejado casi por completo. Algunos nubarrones grises se asomaban en el lado poniente de la ciudad. Percibió que la lluvia había dejado ese grato aroma a tierra mojada que le recordaba su niñez y también un viento fresco que acompañaba la tarde.

Observó que había mucho tráfico vehicular, además de gente que, como ella, iba y venía caminando, algunos con sus mascotas. Parecía como que la lluvia había dado tregua, esto era un detonante para que la gente saliera de sus casas, o al menos eso imaginaba Amalia. El paisaje de la tarde era muy agradable.

En su camino a la panadería contempló la algarabía de los zanates que se posaban en la parte baja de algunos árboles, además de otras aves que entonaban sus cantos desde las ramas más altas. La lluvia había dejado varios espejos de agua, así les llamaba Amalia a los charcos que se formaban. Le encantaba ver el reflejo de las imágenes sobre el agua, para ella semejaban a espejos. Y también contempló las alfombras de pétalos que se formaban bajo los árboles de flamboyant.

Agradeció la lluvia que había caído, por haber refrescado el clima, y también porque ella tenía la oportunidad de disfrutar esa tardecita veraniega.

El aroma a pan comenzó a sentirse, ya estaba a menos de una cuadra para llegar a la panadería. Comenzó a pensar en qué panes compraría para compartir el cafecito con la comadre Lupita.
Fotografía: MGLS:
Fotografía: MGLS:

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 337. El tiempo, un acompañante en la vida. María Gabriela López Suárez

Fotografía: MGLS.
Voces ensortijadas  
El tiempo, un acompañante en la vida
María Gabriela López Suárez


A mi niña interior, que algún día soñó con escribir.
Al público lector y radioescucha de las Voces ensortijadas.



Observo el cielo, hay un bello paisaje soleado, el verde acompaña a la naturaleza, qué gusto me da contemplar el paisaje. Me siento agradecida y afortunada de estar en un espacio laboral rodeado de árboles y montañas. La temporada de lluvias también favorece este regalo.

Estoy en un aula, mi labor este día es aplicar un examen de nuevo ingreso a la universidad. Hay rostros diversos de chicas y chicos, sonrientes, serios, se perciben los nervios y la incertidumbre. No es para menos, están en un examen para ingresar a estudiar la carrera que han elegido. El esfuerzo y ánimo de sus familias también está puesto en eso.

Ver a las juventudes me genera entusiasmo y me evoca a mi etapa en la licenciatura. Los exámenes siempre me daban nervios (aún me siguen dando). Recuerdo que cuando los presentaba tenía el tiempo de poder hacer un repaso para corroborar las respuestas. En una ocasión para una certificación en inglés no me percaté que había que escribir con lapicero una historia, lo hice a lápiz. Pocos minutos antes de que terminara el tiempo para entregar la prueba me di cuenta. Mi corazón latió más fuerte, me centré en ir repintando el texto con lapicero y borrando cuidadosamente el rastro del lápiz. Terminé en tiempo y forma.

Ahora escucho el movimiento de las hojas del cuadernillo de preguntas, el sonido del borrador que usan, algún lápiz o sacapuntas que cae y también varios bostezos. Observó movimientos de pies, lo percibo como inquietud y nervios. El paisaje sonoro de las aves se escucha por instantes, con algarabía. El sonido de mis pasos se oye levemente, entre el recorrido que hago al interior del aula.

El tiempo puede ser muy breve, pausado, fugaz o eterno, quizá depende de dónde estamos, con quiénes, en qué época del año y las actividades que hagamos. Como en este examen, las chicas y chicos seguramente quieren que el tiempo sea lento. Para mí el tiempo es un acompañante en la vida. El paso de los años puede permitir verlo como un aliado.

Hablando del tiempo, escribo estas líneas con profunda gratitud en el marco del noveno aniversario de esta columna. Para mí ha sido una hermosa oportunidad de aprendizajes, de nuevas experiencias, de conocer personas, divulgar historias, crear personajes, recorrer territorios, compartir perspectivas, reflexionar sobre distintos temas y desarrollar la escritura por placer.

Gracias por el espacio a Letras, idea y voz que me ha permitido divulgar esta columna, a Radio Siberia a través de Tropikalia por la oportunidad de que la columna sea en formato radiofónico. Gracias al público lector y radioescucha que la hace suya y resuena con ella.
Fotografía: MGLS.
Fotografía: MGLS.

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 336. El canto de las ranas. María Gabriela López Suárez

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Voces ensortijadas  

El canto de las ranas
María Gabriela López Suárez


El día había pasado volando. Irene preparó su cena. Tenía ganas de comer bolillo dorado, untado con mantequilla y una pizca de azúcar. Para tomar eligió preparar atole de amaranto. Se tomó su tiempo para cocinar. El aroma del atole se esparció por la pequeña cocina.

El clima había estado muy caluroso durante el día, comenzaba a refrescar. Abrió las ventanas que daban al comedor, percibió el viento y sintió una sensación tan agradable que le alegró el corazón.

Irene arregló la mesa, colocó su tapete favorito. Se sirvió atole en una de sus tazas preferidas, una de color rojo que tenía al frente una flor de margarita. Prendió la televisión para ver alguna película mientras cenaba. No tenía alguna elección en particular. Se quedó viendo Comer, rezar, amar, con Julia Roberts. La película llamó su atención. Empezó a resonar con algunos mensajes. Lo que más le agradó fue darse el tiempo para cocinar, disfrutar su cena sin prisa y seguir percibiendo el viento. Apagó el televisor.

Se asomó a la ventana y agradeció que sus vecinos tenían varios árboles. Para ella era un gran regalo, no solo le brindaban sombra durante el día, sino que, en días calurosos como ése, le permitían disfrutar del viento. Observó el cielo, se veía un poco nublado. Era difícil precisar si era por anuncio de lluvia o por la contaminación que últimamente lo cubría. Deseó que lloviera. Todas las personas de su colonia, los árboles, los pájaros y ella anhelaban ese regalo.

Recordó que cuando era niña había tenido experiencias muy agradables en casa de sus abuelitos. Las que anunciaban la lluvia eran las ranas. La primera vez que escuchó el canto de las ranas no supo identificar qué era, hasta que le dijeron. La sorprendió el sonido tan fuerte del canto, así como la bella armonía de escuchar el canto de varias ranas, eran como una especie de coro. Irene también se acordó de una historia del pueblo maya que había leído sobre la relación del canto de las ranas y Chaac, el dios de la lluvia.

Ya era hora de irse a dormir, tenía que madrugar al día siguiente. En su cama, Irene comenzó a escuchar a lo lejos el canto de las ranas y luego unos truenos en el cielo. No supo si era realidad o parte de sus sueños.
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Fotografía: Giovanni: https://www.pexels.com/photo/frog-on-ground-17052566/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.