Voces ensortijadas. 325. La curiosidad por el cuarzo. María Gabriela López Suárez

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Voces ensortijadas  


La curiosidad por el cuarzo
María Gabriela López Suárez

Leonora decidió caminar rumbo al vivero que estaba por la casa de su abuelito Joaquín, tenía ganas de comprar una planta, aún no se decidía si quería un árbol frutal, un árbol de bugambilia en tono coral o una orquídea. Mientras iba al vivero iba pensando por cuál propuesta se decidiría. Se acordó que un elemento primordial era el espacio del que disponía para poder tener un árbol frutal o uno de bugambilia. No sabía qué árbol frutal sería, quizá limón, naranja o limón mandarina. De lo que si estaba segura era de que sus bugambilias favoritas eran las de color coral. ¿Y qué tipo de orquídea elegiría? Su mente era una maraña de pensamientos. Se centró en su camino y decidió que su corazón la guiaría para la elección.

Al entrar al vivero la recibió un letrero muy llamativo y bonito que decía: Bienvenidas las personas amantes de la vida y la naturaleza, este espacio es para ustedes. Entró al lugar y siguió la señalética, minutos después la recibió Olivia, una chica que se presentó y dijo que estaría atenta para brindarle la información que Leonora necesitara.

A medida que iba caminando y adentrándose en el vivero Leonora encontró varias rutas, sombra, sol, suculentas y cactáceas, frutales y huerto, orquídeas. Eligió ir primero por las suculentas y cactáceas. Se dejó atrapar por toda la belleza de las suculentas, con toda la calma fue leyendo los nombres y observando las características de cada una, Echeveria Purple Pearl, fue una de las que llamó su atención. Estaba tan absorta en el tema que no se percató que un niño estaba a su lado.

̶ ¡Hola! ¿Cómo te llamas? ̶ dijo el niño, con alrededor de siete años.
̶ ¡Hola! Soy Leonora, ¿cuál es tu nombre?
̶ Me llamó Mati, ¿qué haces acá? ¿Vienes por plantas o por un cuarzo?
̶ ¿Cuarzo? ¿Acaso venden minerales y piedras también? ̶ preguntó Leonora.

Mati dijo que no, le pidió que lo acompañara y le mostraría su tesoro. Leonora aceptó la invitación. En el camino él le fue platicando que el cuarzo era su piedra favorita y que tenía muchas. Dijo cómo había ido conociendo de las piedras. Terminaron la ruta de suculentas, pasaron plantas de sombra, sol, al final había un árbol con un par de bancos. Hasta ahí llegaron con Mati, él le pidió que ella se sentara, se fue y regresó en menos de un par de minutos. Llevaba entre sus manos una cajita de madera rústica, muy bella. Antes de que la abriera le pidió a Leonora que cerrara los ojos, le mostraría su tesoro. Una vez que Mati dio la indicación, Leonora abrió los ojos y quedó maravillada ante la cantidad de piedras de cuarzo que había dentro de la cajita. Todas las piezas eran de cuarzo en bruto.

Luego de una amena charla con Mati, él le obsequió una piedrita. Se despidió de ella y se escabulló entre las rutas del vivero. Leonora buscó el camino de regreso y volvió al de las suculentas y cactáceas. Sin lugar a dudas eligió llevarse una Echeveria Purple Pearl, la curiosidad por el cuarzo la había llevado a seguir otra ruta, finalmente había regresado a la ruta que la había atrapado. Agradeció desde el corazón a Mati por el cuarzo y la ayuda, que sin saber, le había dado para su elección y buscó a Olivia para comprar la suculenta.

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Fotografía: Mr. Pugo: https://www.pexels.com/photo/close-up-of-clear-quartz-crystal-on-dark-surface-35451967/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 324. Las hojas que el viento se lleva. María Gabriela López Suárez

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Voces ensortijadas


Las hojas que el viento se lleva
María Gabriela López Suárez

En menos de lo que esperaba Inés llegaron las tan ansiadas vacaciones de Semana Santa. Se sintió afortunada de haber ahorrado para pagar sus pasajes y poder ir a visitar a su familia. Estaba consciente de que su padre hacia un gran esfuerzo por sostener el pago de los estudios de licenciatura que ella cursaba en otro estado de la República Mexicana. Además de ella, don Benito tenía una hija y un hijo que estudiaban la preparatoria y secundaria. La madre de Inés había muerto dos años antes de que ella ingresara a la universidad.

Partió para su terruño con una maleta en donde llevaba pocas cosas, entre ellas unos dulces regionales para compartir con su familia y eso sí, el corazón lleno de emoción, cariño y ganas de abrazar a sus seres queridos.

El asiento que había elegido Inés estaba justo a la mitad del autobús, en ventanilla. Se había prometido que aprovecharía al máximo para observar el paisaje antes de que tuviera ganas de dormir. Tenía la ventaja de haber comprado su boleto con salida antes de las 3 de la tarde, le tocaría contemplar el atardecer. Calculó que llegaría a casa alrededor de las 7 de la mañana.

El camión inició su recorrido, el cupo iba lleno. Inés tenía como compañera de asiento a una señora adulta mayor, buena conversadora, quien no tardó en tomar una siesta. Inés se colocó sus audífonos, eligió escuchar a Jorge Drexler y se puso a contemplar el paisaje. Estaban por salir de la ciudad cuando el autobús se detuvo casi cerca de un crucero. Al principio Inés pensó que era por el alto del semáforo, pero el tiempo se prolongó. Se asomó un poco más a la ventana y se percató que había más coches y camiones en espera. No tardaron algunas personas pasajeras en levantarse a preguntar qué había sucedido. Inés alcanzó a escuchar que había un accidente. Tenían que esperar. Decidió no estresarse. Volteó a ver a su compañera de asiento, dormía profundamente.

En tanto el camión retomaba su curso Inés siguió atenta al paisaje. Observó que había tres adolescentes, dos chicas y un chico, con atuendo de payasos, ensayaban malabares con pelotas sobre un pequeño camellón. Estaban bajo la sombra de un árbol de tamaño mediano. Inés admiraba con qué habilidad podían mover sus manos sin que las pelotas se cayeran. De pronto, la atención de ella se centró en las fuertes ráfagas de viento que hicieron caer muchas hojas amarillas del árbol -que cubría del sol a las chicas y el chico-. Como si fuera una especie de imagen animada, las hojas no cesaban de caer. Para Inés fue una imagen muy bella y a la vez muy fuerte, lo tomó como una metáfora, que las hojas que el viento se lleva eran como los recuerdos y experiencias tristes y desagradables, que ya no necesitaban estar en su vida, pero a las que agradecía porque sin duda había aprendido a partir de ellas. Mientras el camión reanudaba su camino Inés siguió observando el paisaje, al tiempo que tarareaba, cada uno da lo que recibe. Y luego recibe lo que da. Nada es más simple. No hay otra norma. Nada se pierde. Todo se transforma. Todo se transforma.
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Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 323. Los sonidos que habitan el caminar. María Gabriela López Suárez

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Voces ensortijadas

Los sonidos que habitan el caminar
María Gabriela López Suárez


El tour que había organizado Miranda y sus amistades para recorrer una ciudad ubicada al sur del estado donde vivían era para el fin de semana. Todas estaban conscientes que era un gran reto, querían visitar espacios naturales, recorrer calles, visitar mercados, museos y degustar el café que era una de las bebidas tradicionales más recomendadas del lugar.

Después de ponerse de acuerdo, que no fue un proceso tan fácil, Reyna, Ricardo, Miranda, Felipe e Iris comenzaron a hacer la visitar por el lugar. Decidieron primero dar un recorrido por las principales calles, ahí fueron conociendo callejones más visitados, observaron murales, bellos jardines y calles limpias. Para Miranda eso fue algo muy importante. El centro de la ciudad era pequeño pero la basura estaba depositada en los botes, tal parecía que la gente que habitaba ahí también ponía su esfuerzo porque Miranda observó con atención cómo la gente hacía uso de los botes para poner ahí envolturas, mientras consumían algún alimento en la calle.

A Felipe y Reyna les tocó guiar el recorrido a dos museos que había, uno era público y el más pequeño privado. Reyna era historiadora así que fue una experiencia muy enriquecedora para el grupo. La visita a los mercados fue una de las actividades que más gustó a las amistades. Iris solía cocinar comida local, así que se dio a la búsqueda de los lugares donde vendían platos tradicionales y alimentos que podían comprar para llevar y compartir con sus familias.

La degustación del café quedó a cargo de Ricardo, no era barista, pero era de lo que más solían tomar café y solía preguntar mucho sobre esta bebida a cada cafetería que iba. También gustaba ir a eventos donde había catación de café. Fueron a dos cafeterías, en ambos el café era delicioso. Los estilos de los lugares eran distintos y ambos eran agradables.

Tocó el turno a Miranda, ella indagó sobre los espacios naturales de la ciudad. Eligió un jardín botánico, un aviario y un parque que era una especie de reserva. Miranda era amante de estos espacios, así que disfrutó al máximo esa visita. Mientras recorría cada espacio iba en silencio. En cada lugar hizo un pequeño descanso, entre tanto el grupo de sus amistades se adelantaba. En esos descansos prestó suma atención a los sonidos, todos eran bellos. Algunos más intensos, otros más sutiles. Hizo memoria de los sonidos que había en los recorridos anteriores, en calles, mercados, cafeterías, museos. Pensó también en los sonidos de sus amistades, las charlas, las risas y en sus propios sonidos, los que sentía en su cuerpo en cada recorrido, eran importantes.

El fin de semana había sido intenso, se había logrado el propósito, pero Miranda había tenido un regalo más, identificar y sentir los sonidos que habitan el caminar.
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Fotografía: Alexander Sampietro: https://www.pexels.com/photo/pouring-coffee-in-cafe-22230650/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 322. Bienvenida primavera. María Gabriela López Suárez

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Voces ensortijadas  


Bienvenida primavera
María Gabriela López Suárez


Aún entre el ajetreo cotidiano Rosario siempre tenía presente regar las flores de su pequeño jardín. Cada vez que regresaba a casa le gustaba contemplar el verde de las hojas y las distintas flores que tenía cada maceta, como si fuera una especie de apapacho que le daban. Con el tiempo había ido aprendiendo a conocer poco a poco a cada una de sus flores. Se daba cuenta cuándo tenían sed o estaban demasiado húmedas y no requerían ser regadas.

Una tarde observó que una de sus macetas colgantes no tenía flores. Se quedó pensando cuánto tiempo tenía de no ver las bellas flores amarillas que eran como una especie de pequeños pompones que alegraban la vista. La época de florecer había pasado meses atrás, ya tenía casi un año sin flores.

Rosario recordó que su abuelita Emilia solía platicar con sus flores, sus árboles, sus plantas cuando se enfermaban o pasaban tiempo sin dar frutos. Doña Emilia decía que era bueno conversar con la naturaleza, que siempre escuchaba y percibía el cariño que se tiene a cada arbolito, planta o flor. Asimismo, que era muy importante abonar a las plantitas, regarlas y cuidarlas de las plagas.

Esa tarde mientras Rosario le quitaba unas hojas marchitas a su maceta colgante, comenzó a platicar con ella, le dijo lo bellas que eran sus flores, que tenía rato de no verlas, le preguntó por qué estaba triste. Le hizo saber el cariño que sentía por ella. Terminó de regar a sus demás macetas y retomó sus actividades.

Cerca de la fecha de inicio de la primavera Rosario comenzó a observar que en calles aledañas a su casa comenzaban a proliferar las flores que salen en las grietas de banquetas o pequeñas paredes, el diente de león no podía faltar. Cuando llegó a casa, por la tarde, se acordó que era momento de regar las macetas. Comenzó a hacerlo, poco a poco, observando a cada una. Al llegar el turno a la maceta colgante Rosario tuvo un bello regalo, las flores de nuevo estaban presentes, los pequeños pompones amarillos comenzaban a brotar de manera discreta. Su corazón y sus ojos se llenaron de emoción. Luego le agradeció a la planta por ese florecer. No cabía duda que la había escuchado. Agradeció también los consejos de la abuelita Emilia, al tiempo que decía en voz alta: Bienvenida primavera, me alegras el corazón.
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Fotografía de Hòa Lê Đình: https://www.pexels.com/photo/yellow-blossoms-against-clear-blue-sky-36583581/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 321. Tras bambalinas, la escucha al corazón. María Gabriela López Suárez

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Tras bambalinas, la escucha al corazón
María Gabriela López Suárez


Mireya observó con atención las butacas vacías del teatro. El espacio era imponente. Volteó a ver a sus compañeras y compañeros, estaban concentrados leyendo el guion de la obra que, en un par de horas, presentarían al público. Luego volvió la mirada a su celular, buscó los diálogos del personaje que había elegido interpretar.

La directora de la obra convocó a actrices y actores, harían un ensayo general, aún tenían un buen espacio de tiempo antes de que iniciara la puesta en escena.
Mireya estaba con emociones encontradas, ver hacia el área donde estaría el público le generaba nervios, pero también alegría y ganas de estar actuando frente al escenario.
Después de su participación en el ensayo, recordó la invitación que había recibido un par de años atrás por parte de Victoria y Genaro, amistades de la universidad, para integrarse a un grupo de teatro. Cada que estaba por salir al escenario se le venía a la mente ese recuerdo y siempre les agradecía la invitación.

Mientras esperaba que terminara el ensayo se sentó en uno de los pequeños bancos que había detrás de las cortinas del escenario. Desde ahí pudo estar atenta a la actuación de cada personaje. Se deleitó con las participaciones. Se sintió privilegiada de tener la oportunidad de estar ahí. En esa parte del escenario salían a flote los nervios, la alegría, uno que otro enfado por si se olvidaban de alguna frase de los diálogos, pero también ahí estaba presente una parte importante de cada actriz y actor, el acompañamiento, el ánimo y el dar los mejores deseos para que les fuera muy bien en la obra de teatro.

Tras bambalinas, la escucha al corazón era importante. Mireya lo sabía.

El ensayo terminó y anunciaron la primera y segunda llamada. Mireya se asomó a través de una cortina para ver si el escenario ya tenía público, los asientos ya estaban ocupándose. Se colocó cerca del escenario. Sintió con más fuerza los latidos de su corazón cuando escuchó, ésta es tercera llamada, tercera, comenzamos.
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Fotografía de Elena Yunina: https://www.pexels.com/photo/person-standing-in-dark-room-8910207/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 320. Entre los espacios íntimos y colectivos. María Gabriela López Suárez

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Voces ensortijadas  


Entre los espacios íntimos y colectivos
María Gabriela López Suárez


Con gratitud y amor, a mi mamá, heroína en mi vida.

Admiro a muchas mujeres en la vida; las que forman parte de mi linaje son grandes maestras, han forjado el andar y me han brindado muchas enseñanzas a lo largo de los años. Mujeres valientes que desafiaron a su época y a quienes agradezco el estar aquí y ahora. Entre las enseñanzas que tengo está el gusto por la lectura y la escritura.

En días recientes tuve la oportunidad de participar en la edición 16 del Festival Internacional Grito de Mujer Sin Fronteras, en el marco del 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres. Este año el Festival está dedicado a las mujeres y niñas inmigrantes, el mundo y sus pasos que construyen futuro, a partir de la invitación que me hizo la maestra Chary Gumeta.

El compartir espacio con Rocío, Karen, Ámbar, Angélica, Luz, Ixhi, Jhenyfeer y Chary, que escriben poesía, es una experiencia que me brindó muchos aprendizajes. Escuchar las voces de mujeres que nos narran historias que parten de lo que las rodea, de sus experiencias y de las personas con las que interactúan, que retratan y comunican contextos, diversidades, lenguajes, latitudes, cuerpos, territorios, resiliencia, encuentros y desencuentros, permitiendo la creación de un tejido colectivo a partir de la escritura.

En cada texto, en cada poema se perciben los colores, detalles, aromas, añoranzas, ausencias, retratos, maternidades, anécdotas, pero también la escritura se convierte en un valioso refugio, donde a través de la palabra escrita y de su compartir en la lectura podemos encontrar actos de resistencia y a la escritura como un acto político.
Escribir implica un acto de valor, pero también de amor, de esperanza, de empatía, de abrazar los instantes diversos que nos impulsan y motivan a deslizar la pluma. En cada texto escuchado y leído hay una apuesta para conectar con las emociones, para vibrar, soñar, denunciar, tejer la memoria colectiva y motivar el andar en un mundo tan lleno de vicisitudes.

Compartir la escritura, sea en poesía o en prosa, es una manera de vibrar, de seguir tejiendo nuestras historias y crear redes entre los espacios íntimos y colectivos, espacios necesarios para gritar, manifestarse, retomar el valor de la escucha y recordar que no estamos solas, solos, que es importante no callar y reconocernos en un mundo tan diverso, ávido de volver la mirada al valor y respeto de los derechos de las personas, de sus sentimientos y de su palabra.

#8M ¡Nos queremos vivas! ¡Nos queremos respetadas! ¡Nos queremos libres de violencias!
Photo by Vero Andrade: https://www.pexels.com/photo/women-protesting-on-the-street-12027279/
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Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 319. La abundancia en la vida. María Gabriela López Suárez

Fotografía por Star Zhang: https://www.pexels.com/photo/autumn-leaves-on-water-flowing-over-roof-tiles-29905997/
Voces ensortijadas  


La abundancia en la vida
María Gabriela López Suárez


El golpeteo de la lluvia sobre el tejado de su casa distrajo a Roberta, quien estaba esperando que se terminara de cargar la batería de su celular. Estaba sola en casa y se sentía aburrida. Se asomó a la puerta que daba al pequeño patio que tenían.
̶ ¿En qué momento comenzó a llover? ¡Bien dicen que febrero loco y marzo otro poco! ̶ dijo para sí, mientras se sentaba en el piso para contemplar la lluvia.
Roberta recordó que desde pequeña solía disfrutar el aroma a tierra mojada, le provocaba una especie de cercanía con la naturaleza, era como una forma de sentirse cerca del campo; también le hacía evocar momentos de reunión con su familia y eso le alegraba el corazón.
Observó el techo de la casa y cómo la lluvia que caía recorría como una especie de cascada las tejas de barro. ¿Cuánto tiempo tenía ese tejado que era tan resistente a la lluvia, al calor, a los sismos? Se acordó que la mayor parte de viviendas en su barrio tenían esa estructura en el techo, tejas de barro, algunas ya muy oscuras, parte del color que toman con el paso del tiempo.
La lluvia de esa tarde no cesaba, no era intensa pero sí persistente. Los arbolitos de Trinitaria, los rosales y los geranios que tenían en el patio, se veían relucientes. Roberta estaba segura que disfrutaban tanto la lluvia como ella.
Contemplando ese paisaje, se le vino a la mente la palabra abundancia. Se acordó que en alguna parte había escuchado hablar de la abundancia y de la importancia que tiene en la vida de las personas. En esa conversación hablaban de la abundancia de los bienes materiales. Ahora que lo pensaba para ella tenía un significado que no implicaba el tema de lo material; como si fuera una especie de diálogo interno, fue identificando qué sentido le daba a la abundancia, estaba relacionado con el reconocimiento de lo que le permitía sentirse bien, de vivir en un espacio donde la naturaleza estaba presente, de tener un hogar con amor, tener salud física y espiritual y agradecer por eso.
La lluvia fue disminuyendo hasta cesar. Roberta se levantó, sin prisa alguna. Esa tarde de lluvia le había permitido salir del aburrimiento que le ocasionaba no usar el celular. La abundancia en la vida era un tema importante, estar consciente del significado de esto lo era aún más.
Fotografía por Star Zhang: https://www.pexels.com/photo/autumn-leaves-on-water-flowing-over-roof-tiles-29905997/
Fotografía por Star Zhang: https://www.pexels.com/photo/autumn-leaves-on-water-flowing-over-roof-tiles-29905997/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

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Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 318. Atardecer lejos de casa. María Gabriela López Suárez

Imagen: MGLS
Voces ensortijadas  


Atardecer lejos de casa
María Gabriela López Suárez



Martina decidió tomarse un descanso después de su semana laboral. Viajó a un pueblo cercano de su ciudad natal. En el viaje invitó a Charo y a Benito, sus amistades de toda la vida. La amistad que había iniciado hace varios ayeres era de las que resisten viento y marea, estar en las buenas y no tan buenas experiencias que les tocaba vivir. En ese viaje tan repentino se sumaron a la invitación de Martina, sin objeción alguna.

Las actividades del día sábado por la mañana las hicieron en conjunto. Estar en contacto con la naturaleza era uno de los puntos en común del que gustaban disfrutar, así que visitaron un parque que era una de las atracciones principales del pueblo y también recorrieron algunos senderos. Se la pasaron muy bien, sin embargo, el clima caluroso les agotó, sobre todo a Charo y a Benito.

Por la tarde Martina no tuvo a sus amistades de seguidores para ir a recorrer la plaza del pueblo, así que emprendió el andar sola. El calor había disminuido, eso le animó a caminar un rato alrededor del parque y luego, decidió ir a tomar algo en una de las cafeterías cercanas.

Después de buscar en qué cafetería se quedaría, Martina eligió una que estaba frente al parque. Mientras le llegaban a tomar la orden, se agradeció la elección del lugar donde se había sentado, tenía una hermosa vista al pequeño kiosco y sus alrededores.

Aunque el calor había disminuido y comenzaba a percibirse un viento agradable, Martina degustó una naranjada fría acompañada de una rebanada de pastel de zanahoria. Sin habérselo propuesto esa tarde tenía una cita con ella y había que disfrutarla al máximo. Contempló a la gente que recorría el parque caminando, mujeres artesanas vendiendo blusas, a lo lejos, un par de músicos con sus guitarras, niñas y niños corriendo, algunas personas degustando helados y sentadas en las bancas del parque. Al fondo se percibían los primeros brotes del ocaso y el bello paisaje sonoro de las aves que se preparaban para irse a sus moradas.
Mientras terminaba su pastel y daba el último sorbo a su naranjada agradeció esa pausa que necesitaba en su andar, sin duda, era un gran regalo tener la oportunidad de contemplar un atardecer lejos de casa.
Imagen: MGLS
Imagen: MGLS

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 317. Mantener el equilibrio. María Gabriela López Suárez

Fotografía de José Andrés Pacheco Cortes: https://www.pexels.com/photo/a-cardinal-perched-on-a-branch-5772422/
Voces ensortijadas  

Mantener el equilibrio
María Gabriela López Suárez


El fin de semana llegó con gran recibimiento para Priscila. Había ansiado tener un receso de las actividades escolares y laborales después de una intensa semana. Le gustaba estudiar y trabajar para poder ayudar a su familia en el pago a sus estudios y sostenerse fuera de su ciudad de origen. Sin embargo, el ritmo de esa semana la había agotado y necesitaba una pausa.
Sin percatarse de la fecha en la que se encontraba, el viernes por la tarde Priscila vio mucho movimiento en las calles. Preguntó a sus amistades a qué se debía tanto alboroto, calles con venta de flores, dulces, globos. Le respondieron que era por la víspera del 14 de febrero, día del amor y la amistad.
El sábado la alarma del despertador no sonó. Priscila agradeció poder dormir un poquito más. La despertó el canto de las aves que trinaban contentas en los árboles vecinos a donde ella vivía. Se levantó con buen ánimo, había dormido profundamente. Era buena hora para ir al mercado.
En el trayecto a su destino se encontró con más movimiento que el día anterior. Calles abarrotadas de ventas con detalles con corazones, muñecos de peluches de todos tamaños, ramos de flores y negocios con bocinas fuera de sus locales con música a todo volumen. Priscila recordó que sus amistades del trabajo habían organizado una cena ese sábado por la noche. Aprovecho que iría al mercado para incluir en su despensa ingredientes para preparar una botana. Al interior del mercado se topó con adornos alusivos a la fecha, en algunos negocios hasta había promociones en la compra de más productos. Priscila compró lo que necesitaba, llevaba justo la cantidad aproximada para no excederse en gastos. Recordó que llamaría a su familia y amistades para recordarles su cariño, aunque eso solía decírselos en todas fechas, pero ese día también era especial. Mientras caminaba a casa, observó un árbol grande, con extensas ramas que estaban cambiando de hojas; lo que atrapó su atención fue que en lo más alto de una rama había un pájaro pequeño, que posaba con gran seguridad, sin balancearse. Priscila permaneció ahí algunos minutos, atenta a qué hacía el ave. Se veía muy a gusto, sin perder el equilibrio. Esa escena era un bello ejemplo de la naturaleza; el reto para las personas era cómo mantener el equilibrio en un mundo donde se vive con prisa, donde prevalece lo comercial y el tener más cosas. Se quedó pensando en cuántas personas compartirían como regalo contemplar los paisajes que regala la naturaleza. Se alegró de darse una pausa para vivir ese momento, era su regalo del 14 de febrero.
Fotografía de José Andrés Pacheco Cortes: https://www.pexels.com/photo/a-cardinal-perched-on-a-branch-5772422/
Fotografía de José Andrés Pacheco Cortes: https://www.pexels.com/photo/a-cardinal-perched-on-a-branch-5772422/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 316. Renovarse como una ceiba. María Gabriela López Suárez

Fotografía de Nikolass Graff: https://www.pexels.com/photo/close-up-of-ceiba-tree-trunk-with-spikes-34041295/
Voces ensortijadas  

María Gabriela López Suárez

Renovarse como una ceiba

Karina se abrigó bien y se colocó la bufanda; la época invernal aún no había terminado y había sorprendido a la población por llegar más gélida que en años anteriores. Mientras recordaba el dicho de febrero loco y marzo otro poco, se cercioró bien de que la bufanda no fuera a desanudarse. Se colocó su bolso y emprendió el camino para el trabajo.
Al salir de casa percibió las fuertes ráfagas de viento, se sintió aliviada de haberse puesto la bufanda. Metió las manos en las bolsas de su chamarra y continuó su paso.
En el nuevo año se había propuesto caminar más y disfrutar de los paisajes. Por fortuna, la ciudad donde vivía le permitía trasladarse caminando, o bien, tomar transporte público. Trabajaba en una tienda grande donde vendían productos naturistas, llevaba la contabilidad del negocio.
Decidió irse por la vía más transitada, tenía ganas de caminar por esa zona. Le favoreció que era temprano y había poco tráfico. Así que fue observando el paisaje. La mayor parte de las personas iban abrigadas, no era habitual ver así a la gente en la ciudad. El clima solía ser cálido la mayor parte del año, incluso en la temporada invernal.
Observó con atención que la flora había comenzado a cambiar, varios árboles tenían pocas hojas, algunos florecían, como los de matilisguate. Aprovechó los minutos que tenía de tiempo a favor para contemplar esas bellezas. A lo lejos, los árboles de matilisguate tenían una vista preciosa y al pasar cerca de ellos era asombrosa la sensación percibida.
Tomó un atajo y salió por otras calles aledañas donde había pequeños andadores, a unos pasos estaba un frondoso árbol de ceiba. Karina recordó que, de niña, le gustaba observar las espinas cónicas que tenían en su tallo las ceibas y cómo cambiaba conforme el árbol iba madurando.
El viento sopló nuevamente, con fuerza, justo cuando ella iba pasando bajo el árbol. Se detuvo un momento y alzó la vista. La imagen fue hermosa. El árbol sin hojas, que permitía ver sus frutos como en forma de cápsulas grandes y el movimiento de sus ramas al compás del viento. La ceiba estaba en su ciclo de renovación. Mientras continuaba su camino, Karina pensó en la importancia de la renovación constante, sin que tuviera que iniciar un nuevo año. La naturaleza era uno de los más bellos ejemplos; a ella le gustaría intentar renovarse como una ceiba. Quizá ya había comenzado, el caminar era parte de eso.
Fotografía de Nikolass Graff: https://www.pexels.com/photo/close-up-of-ceiba-tree-trunk-with-spikes-34041295/
Fotografía de Nikolass Graff: https://www.pexels.com/photo/close-up-of-ceiba-tree-trunk-with-spikes-34041295/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.