Revista

Polvo del camino. 324. Demasiadas mujeres, demasiados hombres. Héctor Cortés Mandujano

La ilustración es de Luis Daniel Pulido.

Polvo del camino/ 324

Apuntes de oído/ 25
Demasiadas mujeres, demasiados hombres
Héctor Cortés Mandujano

Cuando eres joven todo son filetes,
pero con el tiempo debes pasar a los cortes más baratos

Monsieur Gustave (Ralph Fiennes),
en la cinta El gran hotel Budapest,
de Wes Anderson

“Demasiadas mujeres”, que interpreta C. Tangana en el álbum El madrileño (2021), compuesta por varios autores (Bizarrap, Don Patricio y más), y “Hombres”, compuesta e interpretada por Tessa Ía, del álbum Correspondencia (2015), hablan de mujeres y hombres como instrumentos de placer, o con la condescendiente mirada del hombre y la mujer que ve al otro sexo desde el recuerdo o con el fugaz interés de una posible sesión erótica. Pareciera que da lo mismo una que otra, otro que uno... O quién sabe, tal vez en la diversidad que plantea uno y otra late el deseo de hallar una/uno que sea el/la más o menos definitiv@.
Las visiones no se parecen demasiado. En la canción de C. Tangana el hombre es quien, en general, se asume culpable de que las relaciones no funcionen; en la de Tessa ella ve a los hombres y los clasifica, pero no sabemos qué piensa ella de sí misma...
Dice C. Tangana: “Desfilaba en Milán, con 21 campañas de Prada y ahora duerme aquí. ¿Cuánto faltará para que empiece a odiar la forma que tengo de amarla tan mal, mi manera de huir, que no puedo parar?”.
Dice Tessa: “Hombres que huelen a puro cubano, les tienden la cama y les besan la mano. Hombres que huelen a silla de cuero, regalan anillos con hilos. Hombres con tronos que truenan los dedos...”.
Dice C. Tangana: “No he olvidado el olor de la que me follé en el baño de un garito, borracho en Berlín, escuchando un techno que me hacía empujarla como un animal, música del infierno que sonará el día de mi funeral. Aún me acuerdo de ti”.
Dice Tessa: “Extiendes la mano, la toman de regalo. Prometen amor, pero, ¡neh!: Festín de promesas y tragos sin fondo. Arriba, en las mesas, son juegos del ego”.
Otras mujeres más de C. Tangana: “No me puedo olvidar de la que me dijo que siempre pa’ siempre estaría pa’ mí; de la que decía que solo una noche, y después no hubo más; de la que se fue con mis ganas de amar, mis ganas de vivir: no las he vuelto a encontrar”.
Otros hombres de Tessa: “Hombres de traje, parecen tatuajes. Pechito palomo y plumas de pavorreal, es todo lo que necesitan para impresionar”.
El estribillo de C. Tanga es: “Demasiadas mujeres, demasiadas mujeres, demasiadas mujeres...”.
El estribillo de Tessa es: “Y no entiendo su tienda del amor, y no entiendo su tienda del amor...”.
No sé si los retratos sean sacos que todos y todas se puedan poner, pero alguna razón han de tener él y ella... Cada cual que decida.

La ilustración es de Luis Daniel Pulido.
La ilustración es de Luis Daniel Pulido.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Voces ensortijadas. 323. Los sonidos que habitan el caminar. María Gabriela López Suárez

Photo by Alexander Sampietro: https://www.pexels.com/photo/pouring-coffee-in-cafe-22230650/


Voces ensortijadas

Los sonidos que habitan el caminar
María Gabriela López Suárez


El tour que había organizado Miranda y sus amistades para recorrer una ciudad ubicada al sur del estado donde vivían era para el fin de semana. Todas estaban conscientes que era un gran reto, querían visitar espacios naturales, recorrer calles, visitar mercados, museos y degustar el café que era una de las bebidas tradicionales más recomendadas del lugar.

Después de ponerse de acuerdo, que no fue un proceso tan fácil, Reyna, Ricardo, Miranda, Felipe e Iris comenzaron a hacer la visitar por el lugar. Decidieron primero dar un recorrido por las principales calles, ahí fueron conociendo callejones más visitados, observaron murales, bellos jardines y calles limpias. Para Miranda eso fue algo muy importante. El centro de la ciudad era pequeño pero la basura estaba depositada en los botes, tal parecía que la gente que habitaba ahí también ponía su esfuerzo porque Miranda observó con atención cómo la gente hacía uso de los botes para poner ahí envolturas, mientras consumían algún alimento en la calle.

A Felipe y Reyna les tocó guiar el recorrido a dos museos que había, uno era público y el más pequeño privado. Reyna era historiadora así que fue una experiencia muy enriquecedora para el grupo. La visita a los mercados fue una de las actividades que más gustó a las amistades. Iris solía cocinar comida local, así que se dio a la búsqueda de los lugares donde vendían platos tradicionales y alimentos que podían comprar para llevar y compartir con sus familias.

La degustación del café quedó a cargo de Ricardo, no era barista, pero era de lo que más solían tomar café y solía preguntar mucho sobre esta bebida a cada cafetería que iba. También gustaba ir a eventos donde había catación de café. Fueron a dos cafeterías, en ambos el café era delicioso. Los estilos de los lugares eran distintos y ambos eran agradables.

Tocó el turno a Miranda, ella indagó sobre los espacios naturales de la ciudad. Eligió un jardín botánico, un aviario y un parque que era una especie de reserva. Miranda era amante de estos espacios, así que disfrutó al máximo esa visita. Mientras recorría cada espacio iba en silencio. En cada lugar hizo un pequeño descanso, entre tanto el grupo de sus amistades se adelantaba. En esos descansos prestó suma atención a los sonidos, todos eran bellos. Algunos más intensos, otros más sutiles. Hizo memoria de los sonidos que había en los recorridos anteriores, en calles, mercados, cafeterías, museos. Pensó también en los sonidos de sus amistades, las charlas, las risas y en sus propios sonidos, los que sentía en su cuerpo en cada recorrido, eran importantes.

El fin de semana había sido intenso, se había logrado el propósito, pero Miranda había tenido un regalo más, identificar y sentir los sonidos que habitan el caminar.
Photo by Alexander Sampietro: https://www.pexels.com/photo/pouring-coffee-in-cafe-22230650/
Fotografía: Alexander Sampietro: https://www.pexels.com/photo/pouring-coffee-in-cafe-22230650/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Polvo del camino. 323. Libros muertos. Héctor Cortés Mandujano

La ilustración es de HCM.

Polvo del camino/ 323

Libros muertos
(Cuento corto)
Héctor Cortés Mandujano

Fue tan natural que no podría decir que me asombró: vi a una niña en una esquina de la ciudad (yo iba a tomarme un café), ella me vio a los ojos y ¡desapareció!
No hice ni gestos. Pensé que estaba cansado, que era una ilusión o un truco barato, pero bien hecho. Hasta que la vi de nuevo.
Se acercó y me dijo:
—¿Cómo le haces para verme?
—Te veo nomás.
—Nadie más que tú me ve. Estoy muerta, soy un fantasma.
—¿Ah, sí? No lo pareces.
Se volvió aire.
Supongo que ella le dijo a otros muertos: a la anciana que me esperó a la entrada de mi casa; a la muchacha que me encontré, cruzada de piernas, en mi sala; a los dos niños que me acompañaron hasta mi oficina…
Ninguno me pidió algo en especial. No recordaban, dijeron a mi pregunta, a ningún familiar, a nadie. Estaban en todas partes, aunque no los vieran. Se les hacía una maravilla platicar naderías conmigo, porque yo les contaba de olores, sabores, sentimientos que ellos ya no tenían. Era su puente con la vida.
Actuaban con discreción y en la calle o frente a los demás, aunque a veces me rodeaban, no me dirigían la palabra ni me interrumpían ni me preguntaban. Les dije que los iría viendo en mi casa en ciertas horas, por grupos, para conversar, y llegaban en gran número. Los tomé como un trabajo agradable.
Hasta que llegó Armonio.
Era un hombre mayor, vestido con elegancia y de muy correcto trato.
Me dijo que era un vampiro muerto. Le habían clavado en el corazón una estaca y la idea de Stoker, en Drácula, era una falsedad: “No nos volvemos polvo, sólo morimos”.
Era bastante instruido, parecía dominar muchos temas.
—Me encanta leer –me confesó.
—¿Y qué lees?
—Tenemos varias bibliotecas.
—¿Tenemos?
—Pertenezco a un grupo de vampiros lectores.
—¿Y podrías traerme un libro?
—Con gusto.
El libro no lo podría ver nadie ni leer ningún humano. ¿Por qué yo sí? No sé. Se llamaba La estructura de la nada, de G. M. Gandolf. Y era un libro de ciencia muy avanzado.
Se lo devolví, luego de disfrutarlo.
En mi cumpleaños, Armonio me dijo que invitaría a su sociedad de vampiros cultos. Y llegaron con sus colmillos largos, vestidos hasta con capas, muy cinematográficos. Cada uno me regaló un libro.
Ahora, aparte de mis ejemplares físicos y electrónicos, tengo una biblioteca en crecimiento de libros invisibles, de libros muertos, que renacen cada vez que pongo mis ojos en sus líneas iluminadoras…
La ilustración es de HCM.
La ilustración es de HCM.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Voces ensortijadas. 322. Bienvenida primavera. María Gabriela López Suárez

Photo by Hòa Lê Đình: https://www.pexels.com/photo/yellow-blossoms-against-clear-blue-sky-36583581/
Voces ensortijadas  


Bienvenida primavera
María Gabriela López Suárez


Aún entre el ajetreo cotidiano Rosario siempre tenía presente regar las flores de su pequeño jardín. Cada vez que regresaba a casa le gustaba contemplar el verde de las hojas y las distintas flores que tenía cada maceta, como si fuera una especie de apapacho que le daban. Con el tiempo había ido aprendiendo a conocer poco a poco a cada una de sus flores. Se daba cuenta cuándo tenían sed o estaban demasiado húmedas y no requerían ser regadas.

Una tarde observó que una de sus macetas colgantes no tenía flores. Se quedó pensando cuánto tiempo tenía de no ver las bellas flores amarillas que eran como una especie de pequeños pompones que alegraban la vista. La época de florecer había pasado meses atrás, ya tenía casi un año sin flores.

Rosario recordó que su abuelita Emilia solía platicar con sus flores, sus árboles, sus plantas cuando se enfermaban o pasaban tiempo sin dar frutos. Doña Emilia decía que era bueno conversar con la naturaleza, que siempre escuchaba y percibía el cariño que se tiene a cada arbolito, planta o flor. Asimismo, que era muy importante abonar a las plantitas, regarlas y cuidarlas de las plagas.

Esa tarde mientras Rosario le quitaba unas hojas marchitas a su maceta colgante, comenzó a platicar con ella, le dijo lo bellas que eran sus flores, que tenía rato de no verlas, le preguntó por qué estaba triste. Le hizo saber el cariño que sentía por ella. Terminó de regar a sus demás macetas y retomó sus actividades.

Cerca de la fecha de inicio de la primavera Rosario comenzó a observar que en calles aledañas a su casa comenzaban a proliferar las flores que salen en las grietas de banquetas o pequeñas paredes, el diente de león no podía faltar. Cuando llegó a casa, por la tarde, se acordó que era momento de regar las macetas. Comenzó a hacerlo, poco a poco, observando a cada una. Al llegar el turno a la maceta colgante Rosario tuvo un bello regalo, las flores de nuevo estaban presentes, los pequeños pompones amarillos comenzaban a brotar de manera discreta. Su corazón y sus ojos se llenaron de emoción. Luego le agradeció a la planta por ese florecer. No cabía duda que la había escuchado. Agradeció también los consejos de la abuelita Emilia, al tiempo que decía en voz alta: Bienvenida primavera, me alegras el corazón.
Photo by Hòa Lê Đình: https://www.pexels.com/photo/yellow-blossoms-against-clear-blue-sky-36583581/
Fotografía de Hòa Lê Đình: https://www.pexels.com/photo/yellow-blossoms-against-clear-blue-sky-36583581/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Polvo del camino. 322. Regalo de cumpleaños. Héctor Cortés Mandujano

La ilustración se explica en el texto.

Polvo del camino/ 322

Lo que hubiera quedado en el tintero/III

Regalo de cumpleaños
Héctor Cortés Mandujano

Efraín Bartolomé y yo somos amigos desde hace muchos años. Escribimos/ escribí incluso un libro biográfico sobre él: Los versos y la sangre. En el vientre del atanor (Unicach-Coneculta, 2010) y recién terminamos el segundo volumen.
He presentado, por eso, a su invitación, muchos de sus libros, y hemos viajado juntos, con nuestras mujeres, la Güera y Pillita, a varias partes del estado, del país y del extranjero.
Generalmente pasan en Chiapas sus cumpleaños, generalmente nos invitan y generalmente le/ les regalo un libro que pienso puede gustarles, interesarles. En 2024, un poco antes del cumpleaños de Efraín, el 15 de diciembre, se me ocurrió juntar los varios textos que he escrito sobre él y su obra, y publicar un libro que sería su regalo.
Revisé los archivos de mi computadora y un disco duro externo donde tengo textos de otros tiempos y fui armando el rompecabezas. Recordé de pronto el texto que escribimos juntos para presentar Los versos y la sangre, donde jugábamos con la idea de que había un mariachi contratado que nunca aparecía en escena. Pillita, Efraín y yo presentamos el libro con este divertimento en Tuxtla, Cintalapa, Arriaga, Tuxtla Chico, Tapachula, San Cristóbal de Las Casas, Comitán y Ocosingo, en Chiapas, y en el Palacio de Bellas Artes, en la Ciudad de México.
Pasaron los años y ahora que buscaba ese texto no lo hallé por ningún lado en mis archivos electrónicos. Decidí pedírselo a él. Para que no pudiera hacerse una idea del regalo que tramaba le conté una mentira: que había contado a mis amigos Sharon Hernández y Eric Cruz, cantantes de ópera, del espectáculo aquel, pero no había encontrado el texto para leérselos. Me lo envió y me dijo que le gustaría volver a montarlo. Le dije que sí. Invitamos a que se nos uniera Eric y, catorce años después, volvimos a presentar Los versos y la sangre, y Dos tipos de cuidado, en una primera función, el 07 de diciembre de 2024, en Tuxtla, en Casa Conejo, y luego en casa de nuestra amiga Linda Esquinca, el 21 de febrero de 2025.
Sin explicarles mucho, pedí a Sharon y a Eric que si Efraín les decía algo sobre una charla que se supone habíamos tenido sobre el espectáculo reaccionaran con normalidad. Así lo hicieron. Efraín, luego de la función, les leyó una nota que él escribió en Facebook sobre la “charla” que había sido responsable de lo que acabábamos de representar con gran éxito.
Yo seguí armando el libro, con la complicidad, el diseño y la impresión a cargo de Juventino Sánchez, que entregué al poeta el 16 de diciembre, un día después de su cumpleaños. Es un libro único, por supuesto, fuera de comercio. Total felicidad de Efraín y Pillita, que mereció abrazos y brindis, ante aquello que nunca se esperaron: un libro, en gran formato, que titulé Algo sobre la obra de Efraín Bartolomé y que tiene, en portada y contraportada, dos fotos espléndidas tomadas a nosotros por Guadalupe Belmontes Stringel, Pillita, en Nueva York.
Allí les conté que la charla con Sharon y Eric fue una invención mía, para pedirle el texto sin levantar sospechas. Efraín dijo algo cierto y simpático: “Y esa mentira dio origen a que de nuevo nos subiéramos a escena y la pasáramos tan bien”.

La ilustración se explica en el texto.
Fotografía de: Guadalupe Belmontes Stringel.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Liminar 8. Querida Marilyn. V. Balltre

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Liminar

Querida Marilyn
V. balltre

Se rumoreaba que John F. Kennedy tenía un amorío contigo, siéndole infiel entonces a Jackie, la esposa legitima, la mujer que tomó su apellido y era la señora de la casa Kennedy, la primera dama, la elegida.
Jackie era seguridad, amor, comida hecha, compañía.
Tú, por otro lado, diversión, piel, cuerpo; la llamada de medianoche.
Fue entonces, en el cumpleaños del señor presidente, cuando su rostro, hecho poema, te miraba de pie cantando para él en un lugar prohibido, donde no estaba su mujer, pero tú tampoco eras bienvenida. Poco después, y con la visita de la muerte, tu nombre quedó flotando como un mito de Hollywood.
Jackie era rutina, estabilidad, la mujer a la que se vuelve.
Tú eras el escape. La piel usada para olvidar. El cuerpo al que se llama cuando el amor ya no alcanza.
Desde entonces hay dos tipos de mujeres: Jackies y Marilyns.
Eres Jackie si te aman a la luz del día, si te eligen cuando hay calma, si eres la principal, si eres amor, felicidad, seguridad, hogar. Eres Marilyn si eres la del cajón, la que toman una noche de pelea con la esposa, la que nunca eligen; piel, calor, cuerpo, pasión y deseo sin sostén.
Me juré no ser tú una vez más. Te menosprecié, pero entiéndeme: estaba harta de ser la otra, de ser piel, de ser cuerpo y no corazón.
Hoy te escribo porque, de nuevo, estoy en tus tacones rojos viendo cómo llegó una Jackie a las manos de mi John y me quitó lo que creí era el título de primera dama. Quizá nunca fue mío. Quizá solo seré, otra vez, la rubia de las pantallas.
Te odié por parecerme a ti. Te desprecié porque estaba cansada de ser carne y no casa, cuerpo y no nombre, deseo y nunca destino.
Hoy te escribo desde el mismo lugar que juré no pisar otra vez. Viendo cómo otra mujer llega y ocupa el sitio que yo creí mío.
No me quitaron un título. Me recordaron cuál era el mío desde el principio.
No fui la primera dama. Fui la historia que no se cuenta completa, la que se apaga cuando llega la correcta, la rubia que a veces se recuerda, pero no se elige porque no es la correcta.
No te escribo esto como reclamo. No fue tu culpa ni la de Jackie. Fue John, que no supo qué hacer con el amor y la pasión. Lamento lo que te pasó, pero lamento más que de nuevo me pasó a mí.
Querida Marilyn, no sé qué tan bien me vería en un saco de papas como el tuyo, pero sé que las lágrimas nos sientan igual de mal a las dos como el rojo corrido del labial.
Liminar es una puerta de entrada para escritores emergentes que nos han brindado sus escritos para colaborar con este ejercicio de generosidad que implica la escritura. Bienvenidos.

*Sobre la autora:

V. Balltre

Escritora emergente

Valeria Trejo, para conocer en el mundo literario como V. Balltre, es una escritora emergente
originaria de Chiapas. Su obra se centra principalmente en la poesía, los cuentos cortos y las
prosas, formatos con los que explora las emociones y la cotidianidad de manera profunda.
Aunque su trayectoria es aún incipiente y se podría considerar amateur, ha realizado algunas
publicaciones en páginas web y ha creado un compendio de libros propios aún inéditos. Para V.
Balltre, este espacio representa un importante paso en su camino literario.
Sus escritos se nutren de las pequeñas cosas de la vida diaria y onírica, que ella transforma ya sea en belleza o en melancolía, plasmando esas sensaciones en sus textos con sinceridad y sensibilidad.

Voces ensortijadas. 321. Tras bambalinas, la escucha al corazón. María Gabriela López Suárez

Photo by Elena Yunina: https://www.pexels.com/photo/person-standing-in-dark-room-8910207/
Voces ensortijadas  


Tras bambalinas, la escucha al corazón
María Gabriela López Suárez


Mireya observó con atención las butacas vacías del teatro. El espacio era imponente. Volteó a ver a sus compañeras y compañeros, estaban concentrados leyendo el guion de la obra que, en un par de horas, presentarían al público. Luego volvió la mirada a su celular, buscó los diálogos del personaje que había elegido interpretar.

La directora de la obra convocó a actrices y actores, harían un ensayo general, aún tenían un buen espacio de tiempo antes de que iniciara la puesta en escena.
Mireya estaba con emociones encontradas, ver hacia el área donde estaría el público le generaba nervios, pero también alegría y ganas de estar actuando frente al escenario.
Después de su participación en el ensayo, recordó la invitación que había recibido un par de años atrás por parte de Victoria y Genaro, amistades de la universidad, para integrarse a un grupo de teatro. Cada que estaba por salir al escenario se le venía a la mente ese recuerdo y siempre les agradecía la invitación.

Mientras esperaba que terminara el ensayo se sentó en uno de los pequeños bancos que había detrás de las cortinas del escenario. Desde ahí pudo estar atenta a la actuación de cada personaje. Se deleitó con las participaciones. Se sintió privilegiada de tener la oportunidad de estar ahí. En esa parte del escenario salían a flote los nervios, la alegría, uno que otro enfado por si se olvidaban de alguna frase de los diálogos, pero también ahí estaba presente una parte importante de cada actriz y actor, el acompañamiento, el ánimo y el dar los mejores deseos para que les fuera muy bien en la obra de teatro.

Tras bambalinas, la escucha al corazón era importante. Mireya lo sabía.

El ensayo terminó y anunciaron la primera y segunda llamada. Mireya se asomó a través de una cortina para ver si el escenario ya tenía público, los asientos ya estaban ocupándose. Se colocó cerca del escenario. Sintió con más fuerza los latidos de su corazón cuando escuchó, ésta es tercera llamada, tercera, comenzamos.
Photo by Elena Yunina: https://www.pexels.com/photo/person-standing-in-dark-room-8910207/
Fotografía de Elena Yunina: https://www.pexels.com/photo/person-standing-in-dark-room-8910207/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Polvo del camino. 321. Aquella única vez. Héctor Cortés Mandujano

La ilustración es de HCM.

Polvo del camino/ 321

Aquella única vez
(Cuento corto)
Héctor Cortés Mandujano


Mi mamá era una mujer común física, emocional y espiritualmente; Alma, en cambio, nuestra vecina, madre de Enrique, mi mejor amigo, era excepcional: bellísima, una artista en sus movimientos (parecía bailar cuando caminaba), que cantaba como los ángeles, con un cuerpo que era una apología a la perfección femenina.
Mi madre, además, soportó todos los años que vivió a mi padre, que era un asno, y Alma no vivió mucho tiempo con ningún hombre, porque era autosuficiente, culta e inteligente, con variados trabajos que asumía con profesionalismo y probada capacidad. Nos dio prestado dinero para sacarnos de distintos atolladeros y no tardé demasiado en descubrir, desde niño, que estaría irremediablemente enamorado de ella, que no habría nadie que pudiera desplazarla o superarla.
Pasé muchas noches en casa de Enrique y varias veces tuve la oportunidad de que Alma me estrechara contra su pecho. Dormía feliz, entonces, y mi día siguiente era el mejor de todos. Me besó en la frente, en las mejillas, y para mí aquellas ocasiones eran visitas al paraíso.
Pasó el tiempo.
Papá murió y mis dos hermanas y yo comenzamos a trabajar para traer dinero a casa. Enrique siguió siendo mi mejor amigo y Alma, la mujer a la que seguía viendo hipnotizado y la única habitante de mis sueños.
A mis 19 años, resuelto a no tener a ninguna que no fuera parecida o se acercara un poco a mi diosa, era célibe. Quedé solo en casa porque mi madre y ms hermanas hicieron un viaje al mar cercano. No quise ir. Me bañé para leer un rato antes de dormir.
Tocaron a la puerta y pensé que era Enrique. Fui a abrir, con la toalla enredada a mi cintura. Era Alma. Entró y antes de que hablara, por un movimiento torpe que hice, la toalla cayó y quedé desnudo frente a ella.
Me vio, me pareció, entre admirada y divertida.
—Vaya con el niño –dijo.
No me moví. Sentí que tal vez haría el ridículo más espantoso si hiciera la confesión que guardaba desde niño, pero la hice:
—Alma, siempre he estado enamorado de ti.
—Lo sé, precioso –dijo y me abrazó. Luego me empujó con suavidad hasta mi recámara.
Lo que pasó después no podría describirlo con palabras: nací, morí y volví a nacer y a morir, sucesivamente.
Ella, ya vestida, me besó con ternura los labios y me dijo al oído:
—Esto nunca pasó ni volverá a pasar, ¿okey? Sé feliz sin mí, niño hermoso.
Se fue. Oí un ruido en la ventana que daba al patio y que no se me ocurrió cerrar ni cubrir. Era Enrique. Nos había visto, quedaba claro.
Busqué a mi amigo al día siguiente; salimos a caminar, en silencio. Le dije:
—Sé que me odias por lo que pasó ayer.
Suspiró, antes de contestarme:
—No, no te odio, te envidio.

La ilustración es de HCM.
La ilustración es de HCM.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Voces ensortijadas. 320. Entre los espacios íntimos y colectivos. María Gabriela López Suárez

Photo by Vero Andrade: https://www.pexels.com/photo/women-protesting-on-the-street-12027279/
Voces ensortijadas  


Entre los espacios íntimos y colectivos
María Gabriela López Suárez


Con gratitud y amor, a mi mamá, heroína en mi vida.

Admiro a muchas mujeres en la vida; las que forman parte de mi linaje son grandes maestras, han forjado el andar y me han brindado muchas enseñanzas a lo largo de los años. Mujeres valientes que desafiaron a su época y a quienes agradezco el estar aquí y ahora. Entre las enseñanzas que tengo está el gusto por la lectura y la escritura.

En días recientes tuve la oportunidad de participar en la edición 16 del Festival Internacional Grito de Mujer Sin Fronteras, en el marco del 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres. Este año el Festival está dedicado a las mujeres y niñas inmigrantes, el mundo y sus pasos que construyen futuro, a partir de la invitación que me hizo la maestra Chary Gumeta.

El compartir espacio con Rocío, Karen, Ámbar, Angélica, Luz, Ixhi, Jhenyfeer y Chary, que escriben poesía, es una experiencia que me brindó muchos aprendizajes. Escuchar las voces de mujeres que nos narran historias que parten de lo que las rodea, de sus experiencias y de las personas con las que interactúan, que retratan y comunican contextos, diversidades, lenguajes, latitudes, cuerpos, territorios, resiliencia, encuentros y desencuentros, permitiendo la creación de un tejido colectivo a partir de la escritura.

En cada texto, en cada poema se perciben los colores, detalles, aromas, añoranzas, ausencias, retratos, maternidades, anécdotas, pero también la escritura se convierte en un valioso refugio, donde a través de la palabra escrita y de su compartir en la lectura podemos encontrar actos de resistencia y a la escritura como un acto político.
Escribir implica un acto de valor, pero también de amor, de esperanza, de empatía, de abrazar los instantes diversos que nos impulsan y motivan a deslizar la pluma. En cada texto escuchado y leído hay una apuesta para conectar con las emociones, para vibrar, soñar, denunciar, tejer la memoria colectiva y motivar el andar en un mundo tan lleno de vicisitudes.

Compartir la escritura, sea en poesía o en prosa, es una manera de vibrar, de seguir tejiendo nuestras historias y crear redes entre los espacios íntimos y colectivos, espacios necesarios para gritar, manifestarse, retomar el valor de la escucha y recordar que no estamos solas, solos, que es importante no callar y reconocernos en un mundo tan diverso, ávido de volver la mirada al valor y respeto de los derechos de las personas, de sus sentimientos y de su palabra.

#8M ¡Nos queremos vivas! ¡Nos queremos respetadas! ¡Nos queremos libres de violencias!
Photo by Vero Andrade: https://www.pexels.com/photo/women-protesting-on-the-street-12027279/
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Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Polvo del camino. 320. Nuestros propios sepulcros. Héctor Cortés Mandujano

La ilustración es de Jacobo Herrera Cortés.

Polvo del camino/ 320

Nuestros propios sepulcros
Héctor Cortés Mandujano

Veo difícil que la poesía se encarne en el hombre bruto

Fernando Aramburu,
en Vetas profundas

Fernando Aramburu (San Sebastián, 1959) escribió un libro donde habla de 40 poemas que le gustan: Vetas profundas (Tusquets, 2019). Dice el autor (p. 10): “Este es el libro, no de un experto, tampoco de un lego, sino de un degustador que de manera razonada y, a poder ser, clara intenta trasmitir sus sensaciones de lectura, a menudo con relación a hechos de su experiencia vital”.
Está, en los 40, “Voy a dormir”, de Alfonsina Storni (1892-1938), el último de sus poemas, que dice en uno de sus versos (p. 26): “Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame”. Lo escribió en octubre de 1938; (p. 29) “en la madrugada del 25 de octubre, la escritora se llega bajo la lluvia hasta una escollera y se arroja a las aguas frías. Por la mañana, dos obreros encuentran su cadáver en la playa”. El título, dice Aramburu, quiso decir “Voy a morir” y a la nodriza a quien habla es la muerte, su muerte.
“Sé que escribo bien y eso es todo. Pero no me sirve para que me quieran” (p. 86), cita Aramburu a Alejandra Pizarnik, otra poeta suicida.
Reflexiona Fernando sobre lo que hace que nazca el “prodigio poético”. Son tres componentes (pp. 101- 102): “El primero es la escritura o, si se prefiere, la técnica. […] El segundo componente es la emoción fundida en el lenguaje […] Y el tercero consiste en la variedad de asuntos, visiones, ideas, que constituyen el universo intelectual del poeta”.
Escribe cuando habla del poema “Gritando no morir”, de Blas de Otero (p. 132): “Para el poeta, Dios, al crear la vida, creó la muerte”.
El famoso Soneto V, de Garcilaso de la Vega, termina con estos versos definitivos (p. 166): “por vos nací, por vos tengo la vida,/ por vos he de morir, y por vos muero”. Los dedicó a Isabel Freyre, la mujer de quien estaba enamorado. Aramburu dice que él lo dijo al oído a alguna muchacha, con quien no tuvo suerte. Se pregunta (p. 170): “¿Me habría consolado saber que Isabel Freyre, lejos de caer rendida al lenguaje superior de Garcilaso, se casó con otro?”.
“[Represéntase la brevedad de lo que se vive y cuán nada parece ser lo que se vivió]”, de Francisco de Quevedo, dice en dos versos (p. 196): “Ayer se fue; mañana no ha llegado; […] soy un fue, y un será, y un es cansado”. Dice Aramburu (p. 200): “Desde los pañales del recién nacido hasta la mortaja del difunto, la vida (hoy, mañana y ayer) se ha pasado en un soplo; una vida en la que uno, testigo de sus incesantes defunciones, es tumba donde yacen sus anteriores edades. Quevedo enuncia este pensamiento en una célebre carta de 1635 dirigida a Manuel Serrano del Castillo: ‘Hoy cuento con cincuenta y dos años, y en ellos cuento otros tantos entierros míos. Mi infancia murió irrevocablemente; murió mi niñez, murió mi juventud, murió mi mocedad; ya también falleció mi edad varonil. Pues ¿cómo llamo vida una vejez que es sepulcro donde yo propio soy entierro de cinco difuntos que he vivido?’ ”.


La ilustración es de Jacobo Herrera Cortés.
La ilustración es de Jacobo Herrera Cortés.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com