Revista

Voces ensortijadas 139. Hasta siempre. María Gabriela López Suárez

Hasta siempre

Por Maria Gabriela López Suárez

Esa mañana Joaquina sintió ganas de sentarse en el banquito que solía usar Benjamín, su hijo, cuando tenía dos años y hacerse pequeña, taparse con una cobija la cabeza y quedarse ahí un largo rato para luego destaparse y volver a la realidad, sin sentir tristeza. Sin embargo, eso no era posible.
 
La noticia del fallecimiento de su amiga Irene la tomó por sorpresa, tenía rato de no verla. Sus rumbos tomaron distintas rutas y eso no les permitió frecuentarse como antes. Si de algo estaban seguras era que el cariño permanecía en sus corazones, a pesar de las distancias físicas. Y eso siempre lo tuvieron presente.

Joaquina no pudo evitar traer a la mente la pregunta que alguna vez le hizo Joaquín cuando tenía cuatro años,

– Mami, ¿de qué tamaño es nuestro corazón?

La respuesta de Joaquina fue:

– El corazón tiene el tamaño de un pequeño mundo.

Y en ese mundo le dijo que estaban las personas que cada uno amaba y también  se guardaban los momentos que no eran felices. Justo estaba sintiendo uno de esos momentos, la partida de Irene. Su mente evocó el rostro de su amiga, sonriente, pizpireta, un rostro amable que inspiraba confianza y sinceridad. Las anécdotas compartidas fueron asomando una a una, todas llenas de cariño, risas, aventuras y andanzas que formaban parte de su memoria y de su corazón. Estaban ahí y las agradecía.

Joaquina se asomó frente a la ventana de su cocina, el sol no tenía muchos ánimos de salir, los tonos grises del cielo se ponían acorde al sentir de esa mañana, nostálgico. Dejó que las lágrimas fueran aflorando poco a poco hasta que no pudo contenerse, era necesario fluir.

El sonido del teléfono le hizo volver la atención. Era Cristina, otra de sus amigas que le llamaba para ponerse de acuerdo y que fueran a despedir a Irene. El teléfono volvió a sonar, era Benjamín, su hijo, que ya se había enterado de la noticia y se ofrecía a llevar a Cristina y a ella a la terminal de camiones. Joaquina comenzó a preparar su maleta; mientras empacaba tuvo sentires encontrados, regresaría al terruño de su amiga donde habían estado tantas veces, solo que ahora para darle la despedida, más bien el hasta siempre.

Photo by Frank Cone on Pexels.com

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Doctora en Estudios Regionales por la Universidad Autónoma de Chiapas y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Docente investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH). Es integrante  de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES), del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), del Colectivo Fotográfico Tragameluz y del Colectivo Reminiscencia, este último aborda el tema de los feminicidios. Desde 2008 colabora en diferentes medios en Chiapas. Fue corresponsal en Chiapas de la Agencia Informativa Conacyt. Actualmente es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz; colabora también en la Red de Comunicadores Boca de Polen. A.C.

Polvo del camino. 139. Las fuerzas que habitan el lenguaje. Héctor Cortés Mandujano

Las fuerzas que habitan el lenguaje 

Héctor Cortés Mandujano

Disfruté leyendo Ensayos bonsái (Seix Barral, 2007), del poeta, novelista y ensayista argentino Fabián Casas (1965). Sus ensayos son varios ramales, lecturas analíticas y lúdicas de libros disímbolos, muestrario de su conocimiento del futbol, evidencia de su relación necesariamente problemática con los nombres clásicos de la literatura de su país (Borges, Cortázar, Sabato, Aira), textos donde aparecen sus cercanos: amigos, padres, colegas…  
	Me gustó su libro desde el epígrafe de David Duchovny (p. 9): “Lo que yo busco en la performance de cada actor es el Hamartía, un término de arquería que se refiere a la forma en que se yerra, no a la forma en que se acierta”.
	Pone un apodo muy bonito al whisky (p. 40): “el psicólogo rubio”. [En Cuaderno salmón, número 4, primavera de 2007, publican poemas de Fabián y repite la idea en ‘Carta abierta a tres personas del Perú’ (p. 74): “le estuve recitando sus poemas/ a la botella de JB, mi psicólogo rubio”.]
	Habla en varios textos de Carlos Castaneda, autor del mítico Las enseñanzas de Don Juan, entre muchos otros, y cuenta (p. 74): “Según sus enseñanzas, cuando llega la hora, el Nagual arde interiormente y, en vez de morir, pasa a otra dimensión. Pero cuando se le apareció Caronte, el cuerpo pesado de Castaneda no ardió interiormente, sino que crepó en su cama de un cáncer de hígado. Sus discípulas más cercanas –las brujas que él protegía y que formaban la jerarquía principal de la secta– desaparecieron y, se presume, se suicidaron”. Hay que leer a Castaneda (p. 75): “Una cosa es el hombre y lo que este hace con su vida y otra cosa son los libros que escribe”.
	Fabián Casas sostiene en varios momentos posturas controvertibles (p. 82): “Soy un gran prejuicioso y pienso que una persona que tiene un celular es un imbécil hasta que se demuestre lo contrario”.
	Cita fragmentos de una novela de Andrés Caicedo, Cartas del Yagé, que no he leído y que cuenta sobre la violencia en Cali, Colombia. Caicedo le habla a quien se acuesta con un asesino (p. 124): “Y a usted, jovencita, ¿no le asquea saber que comparte su vagina con un hombre que a pesar de las lociones que se unta huele a los cadáveres que lleva sobre sus hombros?”.
	Cita y cito a Marcelo Cohen (p. 128): “Mallarmé, Valéry, también Lezama Lima y buena parte de las vanguardias nos acostumbraron a que el poeta no escribe tanto para expresar algo –tampoco para comunicarlo–, como para hacer manifiestas las fuerzas que habitan el lenguaje”.
	Al finalizar su ensayo sobre el poema Segovia, de Daniel Durand, del que cita varios fragmentos, dice (pp. 145-146): “Leed Segovia, muchachas y muchachos de mi patria. Y si alguna vez se cruzan por la calle con quien escribió estas líneas, les pediría –como sugiere Gombrowicz en el prólogo de su Ferdydurke– que si Segovia les gustó se toquen, al verme, su oreja derecha. Y hagan lo mismo con la izquierda si no les gustó”.
	Propone este origen, esta conclusión (p. 151): “El genio descubre su estupidez –que es infinita–, sus limitaciones y su pobreza. Y a partir de ahí escribe. O a pesar de eso”.
	Los versos de Leónidas Lamborghini, que cita, me encantaron (p. 216): 

Habla
di tu palabra
	y si eres poeta
	eso
será poesía. 

Contactos: hectorcortesm@gmail.com.

Ilustración: Juan Ángel Esteban Cruz**




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

**Sobre Juan Ángel Esteban Cruz:

**Juan Ángel Esteban Cruz. Cintalapa, Chiapas, México. Diseñador gráfico, maestro en mercadotecnia y publicidad. Su trabajo se ha publicado en numerosos diarios, libros y revistas de México y el extranjero.

Cajón de rubores. 23. La máscara (1). Antonio Florido

La máscara (1)

Por Antonio Florido

Fumar y rayar es imposible. Lo intenté de nuevo esta mañana; la luz, esa grácil presencia recién nacida, me acarició el rostro y me sentí dichoso, pero aun así el humo y la mano no lograban concordar en el asunto. Era sencillo. Es sencillo. Iba por la primera página. Leí. Una palabra, una frase… Sentí como un cuchillo en mi corazón. 
Se trataba de un sufrimiento desconocido que me nacía de lo más hondo. Un significado había penetrado, de pronto, en el torrente seco de mis venas y creí que me desmayaría de un momento a otro. Fue, quizás, una nostalgia que gritaba, un posible que tal vez jamás existió. Al momento noté la llegada del hambre y aspiré el cigarrillo con la fiera de un humano y raspé la hoja con la punta acerada del lapicero; con fuerza, con rabia, con miedo. Estaba excitado. Y temía que aquello que me podía, huyera; así, sin más, dejando mi alma podrida y sola en aquella primera hora de la mañana, en el momento irrepetible de la emoción por la lectura extrema de un autor extremo, callado. 
El niño ante mí.
No hubo cuadro ni fotografía, sólo la elocuencia parda de una descripción desnuda y atroz. 
Dijo: “Ríe como engañando, pero no es feliz: sufre. Mírenlo”
Y era cierto…
El pelo rubito sobre unas cejas incipientes, una frente clara, la nariz apuntando un rosa cálido acompañando a unas mejillas de flor eclosionada. Cerré los ojos y le vi ante mí. ¡Qué hermosa criatura! ¡Qué delicioso orgullo saber de la Creación, de la labor imprescindible de nuestro Señor de los cielos!
Luego, mi mano consiguió enderezar una línea gris bajo el negro escrito. Me detuve en un suspiro. Pensé. Gocé como sólo se logra en algunos momentos olvidados de la vida. Abrí de nuevo mi pensamiento y me dejé llevar a esa parte ignota en la que algunos de nosotros depositamos nuestras ilusiones. 
El pequeño, efectivamente, sonreía de una manera delicada, casi invisible. Había que poseer una sutilísima perspicacia para entender que esta criatura no era feliz. Era un joven escondido tras una caricatura, tímido y cándido, pero consciente, -a esa edad en la que todo se abre de pronto-, de que aquello que observaba era sólo una apariencia. El niño buscaba con ansia un amor que le protegiese. Se le notaba en la mirada trémula, en la delicadísima desviación de sus ojos, en la inclinación, también deliciosa y casi ridícula, de su cabeza, de su cuello un poco tenso; se le apreciaba, insisto, en que con los ojos imploraba, con el arco apuntado de sus comisuras, suplicaba, pedía, gritaba en silencio, con una sonrisa macabra y falsa, compuesta. 
Tuve que abandonar el lapicero sobre la hoja curva del libro. Me aparté de esa realidad transmitida con el arte singular del que pocos entienden. Fumé el resto del cigarrillo (tal vez de otro cigarrillo, distinto) frente a la luz que crecía ante mí, frente al rayo pertinaz y claro que me decía tantas cosas, que me engatusaba. 
¡Qué dolor, Dios!
Dazai sostiene su rostro triste con una mano inocente. Mira hacia abajo, pero en verdad os digo que su mirada produce una angustia indescriptible; una mirada ciega, eterna, sin esperanzas, sin rumbo; un ensayo por seguir intentando comprender el mundo, su mundo; el sombrío sentido de la existencia. 
Arrojé al suelo la colilla, hastiado; pisoteé con ira el rabioso humo que se empeñaba en sobrevivir. Y retorné a la hoja rayada. Leí. Volví a hacerlo, sí. Leí frenéticamente, como un loco al que le falta todo, como al que no entiende nada. Leí hasta la exasperación, preguntándome si me había dejado algo a la deriva, si había perdido algún minúsculo e imperceptible detalle de lo expresado. De nuevo pasé la vista por la descripción maravillosa que ese hombre, que esa máscara triste, con su cara sostenida por una mano sin remedio, había escrito. Y el niño, ese niñito sonriente, ese niñito que sólo existía en mi imaginación, me dijo cosas, me susurró al oído. Ese niño rodeó mi cuello tembloroso y me pasó sus dedos por unos ojos ciegos, húmedos. 
¡No puedo! 
¡No puedo más!
¡Perdónenme!
 

De la serie Personas – Personajes – Máscaras; Justyna Kopania, (Varsovia, Polonia)




*Sobre el autor:

Antonio Florido Lozano

Narrador, ensayista y poeta

Carmona, España, 1965.

Desde 2011 ha publicado ocho novelas y tres libros de cuentos. Su obra ha merecido una docena de premios nacionales en España. Su novela Blattaria (2015) fue llevada al cine en 2019 en una coproducción peruana-española. Afirma ser “un autor neoexistencialista que aborda asuntos éticos y de actualidad, como la violencia (interior, de contexto y doméstica), el maltrato a los ancianos, la muerte digna, la intolerancia hacia la homosexualidad, la decadencia moral del ser humano…”, y le gusta ser considerado “un escritor vertical y conceptual”.

Colaborador habitual de numerosas revistas de arte y literatura de varios países hispanoamericanos, desde hace quince años es también columnista en diversos medios de comunicación.

Nota rimada. 1. Crítica arrimada. Maclovio Fernández

Crítica arrimada
Por Maclovio Fernández


Pleito de comadres

La oposición no logra composición
su destino anticipado
ya en el ambiente se nota,
llegará desangelado
para su final derrota…

El Pan, de aceite, es espeso
y el  Pri, ya de agua es aguado.
Al querer juntarse en mezcla
resulta un desaguisado.

Desamarrar lo de marras
es sugerencia incisiva
que el canto de las cigarras
canta al pri y su directiva



…Se cae la sopa

del traste, en contraste

Persistente el alacrán,
tras un grillo va con ansia
y acortando la distancia
tiene listo su aguijón.

Al punto, en un vuelo raso,
una lechuza se abate
y de un duro picotazo
al alacrán le da mate.

Enseña este caso dado
que, aunque te den por perdido,
aún no eres pan comido
mientras no estés en la boca.



Maclovio Fernández


Fotografía: Pexel

Voces ensortijadas 138. La escritura por placer. María Gabriela López Suárez

La escritura por placer

Por Maria Gabriela López Suárez

Al público lector de las Voces ensortijadas

El canto de las aves me acompaña mientras tecleo en la computadora. El paisaje de hoy es  nublado, con tintes de nostalgia y alegría -eso percibo en los días lluviosos-, en segundo plano se escucha el barullo que hacen los gansos, más allá el ladrido de un perro y uno que otro coche que pasa en la calle. 

Escribo con el gusto y ánimo de cada semana, como lo hago desde hace cinco años y en esta entrega quiero compartir con ustedes, público lector, la alegría que me da la publicación de la Antología I, 2020-2021 de las Voces ensortijadas con el sello de la Editorial Tifón. Me siento muy agradecida con el Creador del Universo, con mi familia, con quienes cada semana leen estas líneas y con quienes han compartido su valiosa colaboración para esta publicación, Roger Octavio Gómez, editor de la Revista Letras, ideaYvoz por el estímulo para realizar el proyecto y por el patrocinio; Damaris Disner por el acompañamiento desde el inicio de esta columna; Erik García por compartir tu arte y  Editorial Tifón, casa editorial chiapaneca, por el trabajo realizado.

La Antología I, integra 100 textos de estas Voces ensortijadas, en cada uno de ellos va un cachito de mi corazón, con la intención de compartirles diversos instantes de las realidades que están presentes y cómo las percibo o se perciben, teniendo como herramienta en varias ocasiones un tinte de ficción. 

La escritura por placer, además de ser grata compañera para echar a volar la imaginación o retomar momentos cotidianos de lo que acontece -dentro de lo más común, en el día a día – es una bella manera de sanar el alma, de conectar con otras personas y de comunicarnos, más allá de las fronteras territoriales. 

Escribir por placer tiene sus retos, tener disciplina -como me suelen recordar Damaris y Erik-, es necesaria una dosis de ánimo, entusiasmo y ganas de compartir. También está el cómo se organiza la historia, el relato o el texto que se redactará, que las ideas afloren y vayan tomando forma. Es todo un entramado de colores que se van entretejiendo y que cuando se ven plasmadas las ideas llenan de alegría, más cuando conectan con quienes las leen.

En este proyecto he tenido una serie de avatares en la publicación, al ser un proyecto independiente se convierte en una labor de autogestión y por supuesto, implica inversión de tiempo, dinero y esfuerzo, además de estar pendiente de todas las etapas del proceso. Sin embargo, en esta red de puentes que se van integrando en la vida, es importante contar con quienes se sumen, colaboren, compartan desde el corazón y animen a continuar con los proyectos. Desde ahí va mi agradecimiento para quienes han estado en este proyecto personal que se ha tornado colectivo.

Al público lector, nuevamente, les agradezco el dar lectura a las Voces ensortijadas, compartir sus comentarios, anécdotas y experiencias con las que resuenan, son una parte importante para continuar con la escritura por placer. Les invito a estar pendientes de las presentaciones de la Antología para poderla adquirir.

Photo by Marina Hinic on Pexels.com

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Doctora en Estudios Regionales por la Universidad Autónoma de Chiapas y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Docente investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH). Es integrante  de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES), del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), del Colectivo Fotográfico Tragameluz y del Colectivo Reminiscencia, este último aborda el tema de los feminicidios. Desde 2008 colabora en diferentes medios en Chiapas. Fue corresponsal en Chiapas de la Agencia Informativa Conacyt. Actualmente es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz; colabora también en la Red de Comunicadores Boca de Polen. A.C.

Trabajo en alturas. 29. ¿Qué sabrá él de alguien? Roger Octavio Gómez

¿Qué sabrá él de alguien?
Por Roger Octavio Gómez Espinosa

Hace ya más de un año me pidieron que compartiera, en un foro, un poema que me gustara. Pasé la vista por mi memoria y por los libros de mis modestos libreros. Varios poetas se ofrecieron de voluntarios. Fue difícil. Pensé en Pesoa, Szymborska (que la amaría si estuviera viva pero la venero en sus letras), Paz, Pacheco. Las antologías de Julio Ortega y Ovidio Jiménez. Sor Juana Inés De la Cruz. Mi admirado Miguel Hernández. Nunca consideré a Jaime Sabines ni a Rosario Castellanos, pero me tentó mucho la poesía de Efraín Bartolomé y Oscar Oliva. Pizarnik. José Lezama Lima. 
          Al final, una decisión había que tomar: Me decanté por la contemporaneidad de un poeta que disfruto leer aunque en el mundo es quizá poco conocido, que no dora las palabras pero trabaja en las imágenes y aborda temáticas complejas con un desparpajo aparente: Luis Daniel Pulido (Con su eterónimo Víctor Von Doom):

Jao contra Jao (canto al pie de tu montaña)
Yo, Gran Jefe Apache
casarme con mujer empoderada:
destello rápido de pájaros,
dice: lava los trastes

Mujer se va a marchas
con mujeres inmortales;
amigas de mujer no tener miedo
a Manitú, oso Grizzli, SAT,
notificaciones de Hacienda

Mujer agarra ratón de coleta
y mata ratón;
ya no pedir pisotón de Gran Jefe,
ya no pedir que cambie foco fundido,
ya no necesitar mi llave Stilson

Yo, Gran Jefe Apache,
casarme con mujer empoderada;
ella ya no ave de suave plumaje,
ella ave de todas las tormentas:
prohibido fumar pipa en sala,
subir pies en mesa,
ver el juego de los Redskins de Washington,
buscar mar al alba en la cama

Mujer no sabe que yo bloquearla de Facebook
y que mañana beberé cerveza con mis amigos

El tambor de guerra es mío,
sonoridad ser puñal sin filo

--Yo sí le voy, le voy a Gran Jefe --iluminan
los espíritus la montaña


***
El pasado 5 de septiembre de 2022 coincidí en Tuxtla Gutiérrez con Luis Daniel Pulido, le pedí permiso para compartir hoy su poema en esta revista, accedió gustoso. Me obsequió también un ejemplar de su más reciente libro: ¿Qué se yo de nadie?, Editorial Arboleda, Costa Rica, 2021; una antología con lo mejor del trabajo del poeta. En hora buena para Daniel y para sus lectores.
***

Bibliografía:
Pulido, Luis Daniel (2018). Baxter Memories (Vida y obra de Víctor Von Doom), México: Editorial Tifón. 

Fotografía: ROGE

Absenta 32. Bibliotecas, incendio y recuerdos. Erik García Briones

Malabares
A mi amigo  y maestro "Tata Hermelindo"... 
EGB
...cuando un viejo muere es como si una biblioteca entera fuera incendiada, no queda en la tierra constancia de su conocimiento, su saber o su magia, salvo el inexacto recuerdo de los afortunados que lo conocimos.

Sobre el autor:

Erik García Briones

Tapachula, Chiapas, México, 1983

Ilustrador, artista visual y diseñador gráfico

Soy un fuerte creyente de que el conocimiento es Poder y de que el cambio está en la autogestión, no solo para un cambio en nuestro interior sino en el medio que nos rodea llegando a cada persona. He explorado la pintura, la ilustración y el diseño desde el 2013 con mi primera explosión en resonancia con los oficios; la creación de la marca Chiapas Wo’oj me permitió mostrar los colores típicos de Chiapas a través de diseño.

Poco a poco la escritura fue enriqueciendo las formas en las que me expresaba, ahora experimento con la narrativa gráfica y los cómics porque me parece que el texto y la imagen establecen un fuerte vínculo que proporciona variedad y riqueza a mi narrativa.

Polvo del camino. 138. 不要忘记. Héctor Cortés Mandujano

不要忘记
(Minificción)

Héctor Cortés Mandujano





Como a millones en el mundo, el libro de fotografías de Xuan Peng, No olvidar, editado y distribuido en su lengua original, me dejó impactado. Eran, son imágenes de guerra. En éstas el fotógrafo parece estar a centímetros de lo que su cámara muestra. 
	Sin duda, la secuencia más terrible es la serie de diez fotos donde vemos “correr”, huir desesperadamente a un hombre joven, delgado, oriental, a quien falta un brazo y no puede usar una de sus piernas. La imagen capta a la perfección el movimiento externo y la desesperación interna; en la cuarta foto, como muestra de su prodigiosa técnica, el fotógrafo toma el momento exacto en que una bala se impacta en el muñón del brazo; aun así, con remarcado gesto de dolor, el muchacho continúa su escape.
	El nuevo impacto, en la fotografía número siete, le da en la espalda y lo derrumba; la ocho es su rostro agonizando, la nueve es ya la muerte tomándolo por completo y la diez, como complemento lógico de la tragedia (si hay lógica en matar a un ser humano desarmado, a un ser humano), es una fotografía –sin duda tomada con zoom– del soldado que baja el rifle asesino y sonríe satisfecho.
	La secuencia se volvió un libro en sí misma. En América Latina se hizo una edición de gran formato a la que titularon simplemente “Asesinato”. Luego se hizo una película y una novela de filiación filosófica, que basaba su argumento en la Crítica de la razón pura, de Kant, donde, en términos generales, la guerra se etiquetaba como fenómeno y la fotografía como noúmeno. Curiosamente, aunque la obra fue atacada por filósofos, porque era imprecisa en la aplicación de los términos kantianos, se volvió un fenómeno (kantianos abstenerse) de ventas. 
	Lo llamativo de todo el boom que inició con las fotografías es que se identificó al asesinado y se le hizo un homenaje, se atendió las necesidades de su familia; se identificó al soldado y se le condenó a cadena perpetua, pero Xuan Peng logró evadir las hordas que lo buscaban y se volvió una especie de fantasma. Sí había fotos suyas de escuela y cosas así, pero no se le conocía suficientemente, pese a la fama que le había venido encima como un alud. 
	Yo, por supuesto, fui un seguidor de esta escalada mediática (compré varias versiones del libro, vi la película, leí la novela) y nunca esperé que en mi carácter de oficinista de provincia un día iba a vivir lo que viví.
	Soy un fotógrafo aficionado y cuando iba a casa –vivía en ese tiempo, decía, en un poblado provincial, lejano de multitudes– un hombre frente a mí cayó como fulminado. Fui a auxiliarlo con rapidez; me di cuenta de inmediato que estaba muerto. Marqué al número oficial para hacer el reporte y para no dejar el cadáver solo, decidí quedarme; en la espera me nació la idea de tomarle una foto. Luego de una lucha interna sobre lo ético del acto, lo hice.
	Se llevaron el cadáver y poco a poco se desenredó la madeja. El muerto era Xuan Peng y mi fotografía se volvió oro molido. 
        Ahora, gracias a eso, soy una celebridad. Esa es mi historia.

Contactos: hectorcortesm@gmail.com. 
Ilustración: HCM

*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

de México y el extranjero.

Voces ensortijadas 137. Emprender el vuelo. María Gabriela López Suárez

Emprender el vuelo

Por Maria Gabriela López Suárez

La tarde de verano era lluviosa, con tintes de nostalgia, o al menos así lo percibía Rosaura quien observó con atención mientras Ernesto se perdía en el andén número 8  para abordar el autobús que lo llevaría a su nuevo destino. Antes de subir volvió la vista hacia Rosaura y Joaquín, su  mamá  y su papá, les dijo adiós moviendo la mano derecha y enviándoles un  beso. Rosaura sintió que el corazón se le estremecía y se le hicieron nudos en la garganta, sin poder evitar sollozar. Joaquín la abrazó al tiempo que le decía con los ojos llenos de lágrimas,

—Nuestro muchacho estará bien, ten en cuenta que ha decidido cambiar de ruta para iniciar su camino profesional.

Rosaura no pudo hablar, solo asintió mientras dejaba que fluyera el llanto.

Al llegar a casa hubo un silencio prolongado por parte de Joaquín y Rosaura, el ambiente era de nostalgia ante la ausencia de Ernesto. Se echaban de menos las noches con música de rock  alternativo, jazz, blues o reggae, algunos de los géneros que solía escuchar su hijo. Neska, su gata, rompió el silencio, llegaba no solo a saludar sino a recordarles que era hora de su cena.

Rosaura la abrazó y colocó en su regazo para acariciarla, mientras Joaquín iba por el alimento. En cuanto Neska se dio cuenta que ya tenía su cena, saltó de inmediato para ir en busca de ella. Joaquín le volvió la vista a Rosaura y sonrieron. También era hora de cenar para ellos.

—¿Qué te parece si hoy preparamos crepas dulces lopara la cena? Aún hay mermelada de guayaba que preparé —comentó Rosaura.

—Muy buena idea y la acompañamos con un té chai con leche —señaló Joaquín.

Rosaura prendió la computadora, buscó música de jazz latino y la dejó como fondo. No pudo evitar que los recuerdos asomaran a su mente, Ernesto en sus distintos momentos, siempre optimista y con entusiasmo para llevar cabo sus actividades y proyectos, alegrándoles cada momento.

Comenzaron a preparar la cena, la sirvieron y se sentaron a degustarla. 
Neska, por su parte, estaba ya en su cojín, aplicando aquello de ‘barriga llena, corazón contento’.

Joaquín y Rosaura hicieron varios brindis, por el nuevo proyecto de vida de Ernesto, para que le fuera muy bien, la separación les daba tristeza pero a la vez era una alegría que tuviera la oportunidad de emprender el vuelo para iniciar su carrera profesional. Un brindis por la vida que les permitía estar juntos y disfrutar esta nueva etapa en pareja y otro más por la compañía de Neska quien les recordaba que la vida continúa y que en familia se disfruta más. De fondo sonaba una pieza de bossa nova arrullando la noche, como augurio del inicio de una nueva etapa en la vida.

Photo by Marina Hinic on Pexels.com

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Doctora en Estudios Regionales por la Universidad Autónoma de Chiapas y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Docente investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH). Es integrante  de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES), del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), del Colectivo Fotográfico Tragameluz y del Colectivo Reminiscencia, este último aborda el tema de los feminicidios. Desde 2008 colabora en diferentes medios en Chiapas. Fue corresponsal en Chiapas de la Agencia Informativa Conacyt. Actualmente es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz; colabora también en la Red de Comunicadores Boca de Polen. A.C.

Absenta 31. Malabares. Erik García Briones

Malabares

 

EGB
Nunca pierdas el tiempo lamentando errores. Basta con que no los olvides.

Sobre el autor:

Erik García Briones

Tapachula, Chiapas, México, 1983

Ilustrador, artista visual y diseñador gráfico

Soy un fuerte creyente de que el conocimiento es Poder y de que el cambio está en la autogestión, no solo para un cambio en nuestro interior sino en el medio que nos rodea llegando a cada persona. He explorado la pintura, la ilustración y el diseño desde el 2013 con mi primera explosión en resonancia con los oficios; la creación de la marca Chiapas Wo’oj me permitió mostrar los colores típicos de Chiapas a través de diseño.

Poco a poco la escritura fue enriqueciendo las formas en las que me expresaba, ahora experimento con la narrativa gráfica y los cómics porque me parece que el texto y la imagen establecen un fuerte vínculo que proporciona variedad y riqueza a mi narrativa.