Revista

Casa de citas. 806. Cosas que nunca vuelven. Héctor Cortés Mandujano

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Casa de citas/ 806

Cosas que nunca vuelven
Héctor Cortés Mandujano

¿Quién nos ha traído aquí desde el limo primordial?
¿Adónde nos encaminamos? ¿Cuál es el gran plan?

Don DeLillo

He leído varias novelas de Don DeLillo. Leo ahora Fin de campo (Seix Barral, 2016), la segunda que escribió, con traducción de Javier Calvo.
Aunque el tema central es el futbol americano y sus practicantes, evidentemente se mueve hacia otros temas; hacia el lenguaje, por ejemplo (p. 102): “Las palabras no explican, no clarifican, no expresan. Son calmantes. Todo se vuelve abstracto”.
Gary Harkness, el protagonista, platica sobre el futbol americano con Zapalac, quien le dice (p. 194): “Rechazo la noción del futbol americano entendido como guerra. La guerra es la guerra. No nos hacen falta sustitutos porque ya tenemos el original. El futbol es disciplina. Es amor de equipo. Es razón más pasión”.
Esta es una descripción interesante de lo que pasa en las regaderas de los equipos (p. 203): “En uno de los retretes había alguien intentando vomitar. Era un ruido conmovedor, monumentalmente ronco, apasionado y extrañamente carente de urgencia. Una manada de focas”.
Una ampliación al concepto del juego (p. 234): “El futbol americano es un complejo de sistemas. No se parece a ningún otro deporte. Cuando se juega como es debido, es el entrelazamiento de una serie de sistemas. El individuo. El pequeño grupúsculo del que forma parte. La unidad mayor, el grupo de once. La gente hace énfasis en la violencia. Pero ése es el menor de sus componentes. El futbol americano sólo es brutal visto de lejos. En el centro hay calma, hay tranquilidad. Los jugadores aceptan el dolor. Hay una sensación de orden incluso al final de una jugada de carrera de esas que dejan el campo lleno de cuerpos tirados. Cuando los sistemas se entrelazan, el juego produce una satisfacción que no se puede imitar. Se genera armonía”.
Se reflexiona sobre muchas cosas, porque no es esta una novela escrita para convertirse en bestseller (p. 248): “El amor es una vía de salvación. Nos hace menos imperfectos y nos acerca a la inmortalidad”.

***

Excepto tú mismo tal vez nadie puede ser
tu enemigo

Emily Dickinson,
poema 384

Leo un libro que tiene casi todos los poemas que escribió Emily Dickinson, a la que leo sin pausa desde hace mucho. El libro se llama Poemas (Editorial Planeta, 2019), traducido por Silvina Ocampo.
Dice su síntesis biográfica (p. 5): “Al cumplir veinte años decidió alejarse del mundo, manteniendo el contacto con un número reducido de amistades en intensas y exigentes relaciones epistolares a las que hoy recurren aquellos que desean ahondar en la singular personalidad de Dickinson. Sin salir de su casa de Amherst, escribió casi dos mil poemas”.
Los poemas solo tienen como título un número consecutivo. Escribe en el 191 (pp. 61-62): “¡Los cielos no pueden guardar secretos!/ ¡Lo dicen a las montañas!–/ las montañas las dicen al vergel–/ y el vergel– a los narcisos. [...] ¿si el verano fuera un axioma?–/ qué brujería tendría la nieve?”.
En 254 dice: “ ‘Esperanza’ es algo con plumas–/ que se posa en el alma–/ y canta una melodía sin palabras–/ y nunca se detiene –totalmente–”.
Lo he dicho en otras ocasiones que he citado a mi admirada Dickinson: sus poemas tienen guiones a los que no hay que hacerles mucho caso. Así los dejó en sus poemas. En el poema 288 habla sobre la poca importancia de lo que somos (p. 84): “¡Soy nadie! ¿Quién eres?/ ¿Eres –nadie– también? ¡Somos entonces un par! [...] ¡Qué horrible –ser– alguien! Qué impudicia –como una rana–/ decir nuestro nombre –todo el santo día–/ a un admirativo pantano”.
Hay verdades rotundas en sus versos. El 335 (p. 100) dice: “No es morir lo que duele más–/ es vivir”.
Dice en el 413 (p. 120): “Si Dios pudiera hacer una visita–/ o dormir una siestita–/ para no vernos–/ pero dicen/ que él mismo –es un telescopio/ perenne que nos mira”.
En el 443 (p. 129): “Tenemos una bomba–/ que llevamos sobre el pecho”.
En el 861 escribe (p. 263): “Parte la alondra –y encontrarás su música–/ bulbo tras bulbo, en plata envuelto” y en el 887 (p. 263): “Sobrevivimos al amor, como a otras cosas/ y lo guardamos en el cajón”.
Se ha dicho de varias formas (la más famosa está en El Principito), Dickinson lo dice así en el 998 (p. 281): “Las mejores cosas moran fuera de la vista”.
Muchos de sus poemas son brevísimos. El 1212 lo trascribo completamente (p. 310): “Algunos dicen/ que la palabra muere/ al ser dicha./ Yo digo que empieza/ a vivir/ ese día”.
Dice en el 1515 (p. 352): “Las cosas que nunca vuelven son numerosas–/ infancia–algunas formas de esperanza –los muertos”.
Un último, el 1640 completo (pp. 366-367): “Sacadme todo lo que tengo, pero dejadme el éxtasis,/ soy más rica que todos los hombres–/ me duele morar con tanta riqueza/ cuando a mi puerta hay quienes poseen mucho más,/ en abyecta miseria–”.

Contactos: hectorcortesm@gmail.com

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Fotografía: Efrem Efre : https://www.pexels.com/photo/bench-black-and-white-city-man-13907678/




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Polvo del camino. 343. Los contravenenos del día. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: HCM.

Polvo del camino/ 343

Los contravenenos del día
(Cuento)
Primera de dos partes
Héctor Cortés Mandujano

1

Es de mañana. Le cuento a mi mujer lo que soñé:
—Estábamos tú y yo en un salón lujosísimo, como de Las mil y una noches
—Nunca he estado en un salón de una novela o de una película, no sé en cuál de las dos te inspiraste para tu sueño.
—Imagínate tener todo el dinero del mundo y gastarlo sin medida: poner rubíes en trastos elegantes de cristal cortado, tener cuadros de colección, esculturas antiguas y modernas, el lujo a su máxima potencia. Las cucharas que había allí, por ejemplo, costaban lo que cuesta un coche de colección… Pero eso no importa, tú estabas en un ataque de rabia y allí descubrí lo que verdaderamente eras: una bruja.
—Mi vida, ten cuidado con lo que me vas a decir…
—Y entonces tu cara se transformaba y tus manos, con unas uñotas largas y pintadas de negro, las dirigías a todos lados y adonde llegaban los rayos que salían de tus dedos embrujabas las cortinas, los platos, las sillas, los objetos en general…
—Qué absurdo, para qué embrujar esas cosas. Conste que no era yo, sino tu sueño. La lógica, es un decir, de esta fantasía, es tuya, no mía.
—Y me mirabas, y allí me daba cuenta de que ibas a embrujarme y corría y me metía en un baño (¡la taza era de oro!), ponía la llave y el pasador, pero tú, con tus poderes, hacías que se abrieran. En ese instante yo tomaba una decisión: iba a fingir declararme vencido ante tu embrujo, pero iba a preservar una parte pequeña de mí, de mi interior, para ser testigo de tus maldades y tratar de, eventualmente, vencerte…
—¿Va a tardar mucho en pasar algo importante en tu sueño? Porque voy a salir.
—Cuando me dijiste “Oím sere, Rotceh”, con una voz profunda, levanté las manos, como si estuviera sonámbulo, y puse cara de tonto para que creyeras que ya estaba bajo tu poder…
—Supongo que no te costó demasiado; digo, porque eres buen actor. ¿Y qué fue lo que dije, en que idioma?
— “Héctor, eres mío”, al revés, así hablan las brujas.
—Ah.
—Salimos y yo te iba siguiendo. Por cierto, ibas muy bien vestidita: una bata negra y suelta de tela maravillosa, unas botas de brillo genial (se notaban muy finas) y tu cabello negrísimo. Frente a nosotros volaba un cuervo, que iba atento por si había enemigos. Llegamos a la orilla de una enorme laguna de aguas claras; entonces, me tomaste del pelo, me inclinaste y me convertiste en escoba, te montaste sobre mí y salimos volando. Llegamos a tu castillo tenebroso, alumbrado por candelabros. En la mesa había cráneos y olía tremendamente a mota…
—¿Y por qué sin luz? Si era una bruja poderosa pude haber contratado luz eléctrica, ¿no? Embrujar a la CFE.
—Espera. Eso hiciste, una brujería: el castillo se fue transformando en una casa de campo. El caballo que estaba afuera se volvió un coche negro, como el que se ve allí, detrás de la ventana, y la construcción se volvió ésta: una casa de campo, con una carretera al lado y un bosque enfrente…
—¿Es todo? Qué sueño tan chistoso.
—¿Te digo una cosa? Las brujas, desde que nacen, tienen el pelo blanco, es algo que no pueden evitar. Generalmente usan pelucas. Y ahora veo que, aunque tu cabello en este plano de la realidad es güero, rubio, tus raíces están blancas. ¿Por qué no dejas de fingir y me cuentas la verdad?
—Ay, mi amor, tengo las raíces blancas, porque tengo sesenta años. Hoy voy a ir al salón de belleza para que me pongan el tinte. Soy rubia desde niña, güera, por eso me dices así. Todos los días sueñas, no entiendo porque supones que anoche descubriste “el secreto mejor guardado de mi vida”: que tengo el pelo negro y soy dueña de un castillo tenebroso. ¿Qué quieres que te diga, que soy bruja? Está bien, eres muy sagaz y me descubriste…
—¡Lo sabía, lo sabía!
[Y entonces, y esto ya no se lo estoy contando a mi mujer, sino a ti lector, lectora, se me apagó el cerebro, supongo que por un pase mágico, y me quedé ido un momento… Regreso la próxima semana.]
Ilustración: HCM.
Ilustración: HCM.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Líneas de desnudo. 179. El último de una casta casi extinta. Manuel Pérez-Petit

Líneas de desnudo/ 179

El último de una casta casi extinta
Por Manuel Pérez-Petit

A mi tío Manolo, q.e.p.d.

Al alborear en horario español peninsular del día de hoy, martes 11 de agosto de 2026, en pie –que es la única forma de vivir que conoció en vida–, con las botas puestas, vivo, en la última batalla, con aún muchas cosas por hacer –pues no le dió tiempo tan ocupado como estuvo siempre–, cayó. 
Según sus documentos y el consenso familiar, contaba con una edad de 90 años. Era el alumno matriculado más longevo de la Universidad de Sevilla, la cual no hace mucho le dedicó una historia –lo que la mayoría llaman reel– en sus redes sociales. Era el último valiente de una casta de seres humanos en vías de extinción de los que transitan con bonhomía y creatividad singulares dentro y fuera del tiempo. Podría haber sido un personaje de una novela galdosiana o de los hermanos Machado. Era un escritor extraordinario, pero su obra maestra fue su familia y su afán de creer, crecer y crear, de cuestionárselo todo, de no ser nunca conformista, de levantarse por sistema fuera como fuera de dura cada caída, de no dejar nunca de ser un corazón pensante o un pensante corazón, que son dos cosas diferentes.
Deja viuda y seis hijos, uno de los cuales ya lleva tiempo esperándolo al otro lado de la trinchera, y lo expreso así porque su cuarto hijo, a la que no se le puede dar un abrazo físico, no ha dejado ni dejará nunca de estar presente.
Se le podría escribir un obituario al uso, lleno de datos y logros admirables, como es la costumbre por otra parte, pero en realidad lo de hoy no ha sido su última batalla sino la primera en nuestras mentes y corazones del nuevo mundo trascendente que, con las primeras luces del día sevillano, de la única forma de vivir que conoció en vida, ocupado y con cosas por hacer, en pie de guerra, con la mirada en esos horizontes que solo las mentes preclaras son capaces de otear. Y con ello, nos da la oportunidad de dedicar nuestra propia vida a recordar y sacar jugo de su vida como modelo, testimonio y fuente de enseñanzas.
Mi tío Manolo –Manuel Jesús Petit Caro– ahora puede descansar en paz sabiendo que aun cayendo como hoy cayó no se ha ido sino levantado.
La Universudad de Sevilla le homenajeó hace apenas unas semanas.
Fuente de la imagen: Captura de pantalla de la historia publicada por Universidad de Sevilla en sus redes sociales.

*Sobre el autor:

Manuel Pérez-Petit

Escritor, editor y gestor cultural

Sevilla, España, 1967.

Periodista por la Universidad de Navarra y diplomado en pedagogía en lengua y literatura por la Universidad Complutense de Madrid, ha publicado nueve libros de poesía y tres novelas así como numerosos artículos y ensayos, manteniendo en la actualidad y desde 2020 la columna Líneas de desnudo en la revista mexicana de fomento a la lectura Letras, ideaYvoz, que concibe como el repositorio de su obra breve. Su obra, que permanece en gran parte inédita, ha sido antologada o premiada en media docena de países. Inició su labor en el quehacer editorial en 1990, habiendo tenido a su cargo en proyectos editoriales propios y ajenos cerca de un millar de ediciones de títulos de todos los géneros y de autores de una veintena de países. En 2020 puso en marcha Kolaval, plataforma, agencia literaria y editorial de ámbito hispanoamericano. Después de 20 años de trabajo profesional en España, México y Andorra, en 2010 se estableció en México y creó Sediento Ediciones. Ha dirigido proyectos editoriales y culturales de ámbito latinoamericano y dictado conferencias y cursos en países de Europa y América. Viene participando en la organización de eventos culturales y para la promoción del libro y la lectura en diversos países e impartiendo cursos de literatura y talleres de creatividad y/o redacción tanto para particulares, de manera individual o grupal, como para empresas desde hace 20 años, ejerciendo la mentoría como base vocacional de su actividad cultural y docente. Como periodista ha trabajado en diarios y publicaciones periódicas de España y México y en medios de internet y radio, a los que sigue estando vinculado. Fue director de Comunicación en el Servicio Andaluz de Salud, director editorial de intereconomia.com, adjunto a la presidencia del Instituto Europeo de Márketing, Comunicación y Publicidad, director de opinión de France Telecom España, director de relaciones públicas de la Fundación Leo Matiz o director editorial de AlmuzaraMéxico, entre otros puestos de responsabilidad. Es profesor invitado en la Bluefields Indian & Caribbean University (Bicu), de Bluefields, Nicaragua. Desde junio de 2011, la biblioteca de Yolotepec, comunidad indígena otomí de Santiago de Anaya, Hidalgo, México, lleva su nombre, y desde octubre de 2022 también la biblioteca de la comunidad indígena purépecha de la isla de Yunuén, Pátzcuaro, Michoacán, México. En 2017 fundó la causa Libros por Yolotepec para la recolección de libros en donación y su distribución tanto en bibliotecas y espacios culturales existentes como para la creación de nuevos lugares destinados a ello de los ámbitos rural y marginal urbano de México.

Voces ensortijadas. 342. Poesía no sos vos. María Gabriela López Suárez

Cortesía Artistas de Casa
Voces ensortijadas  

Poesía no sos vos
María Gabriela López Suárez

El pasado 7 de agosto se conmemoró el 52 aniversario luctuoso de la escritora Rosario Castellanos. Artistas de Casa, espacio para la promoción y difusión del arte y la cultura organizó la segunda edición de Poesía no sos vos que tuvo lugar en el café cultural Casa Conejo en Tuxtla Gutiérrez. En el evento hubo lectura dramatizada en atril sobre un fragmento de la obra Eterno femenino escrita por Rosario Castellanos, así como lectura de textos originales de artistas locales y música en vivo.

Agradezco a la gestora cultural y actriz de teatro, Isabel Araujo, por la invitación a participar en el evento y a Casa Conejo por ser un espacio de divulgación cultural en el terruño tuxtleco. Hoy comparto el texto que leí en este evento cultural.


Poesía no es arrasar las montañas de los lugares que habitamos y dejar vacíos que devastan la vida.

Poesía no es contaminar el aire que respiramos, el agua de arroyos, ríos y mares, sin la menor consideración como la fuente de vida que tenemos.

Poesía no es talar los árboles que habitan en las ciudades, cuyas raíces no dañan a nadie.

Poesía no es incendiar bosques, erosionar el suelo, desperdiciar el agua, cubrir de asfalto áreas donde antes hubo árboles, hubo vida.

Poesía no es silencias las voces de niñas, niños, jóvenes que comienzan a recorrer el mundo y emprender el vuelo.

Poesía no es arrebatar la alegría, la calma y paz en los corazones por las desapariciones forzadas.

Poesía no es destrozar corazones y familias por los feminicidios de niñas y mujeres.

Poesía no es truncar vidas, sueños y proyectos a niñeces que han sido violentadas.

Poesía no es pasar indiferente ante la vida cotidiana, el clamor de justicia, de paz y de seguridad.

Poesía no es abusar del poder, dar cabida a la avaricia, a las injusticias, al sometimiento, la discriminación, la exclusión y la individualidad.

Poesía no es saquear los conocimientos ancestrales sin reconocer la autoría, el legado de las culturas, las lenguas diversas, los conocimientos de los pueblos y de las abuelas y abuelos.

Poesía no es encerrar las miradas, los gritos y las palabras escritas que se levantan para denunciar las injusticias.

Heme aquí, henos aquí, escuchando, leyendo, interactuando, qué nos deja cada palabra escuchada, resonada, interpretada.

Dónde están las esperanzas, las ilusiones, los sueños, las promesas, los artilugios.

Poesía es revolotear en las mentes, en los pasillos, en los corazones, en las almas, buscando alzar la voz, sembrar esperanza, luz, rebeldía en las diversidades que habitamos el aquí y el ahora.

Poesía somos nosotros, nosotras, nosotres, las que habitamos en los intentos, en los andares colectivos, en las distintas formas de significar, resignificar cuerpos, espacios, terruños y sonidos.

Poesía es estar hoy todos, todas, todes, escuchando historias, memorias, sentires, pensares, haciendo a un lado el silencio, dejando paso a la libertad, al amor, a comprender la palabra, las ideas, lo que resuena en los corazones, en las almas.
Cortesía Artistas de Casa
Ilustración: Cortesía Artistas de Casa

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Casa de citas. 805. Una avispa ciega en un castillo. Héctor Cortés Mandujano

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Casa de citas/ 805

Una avispa ciega en un castillo
Héctor Cortés Mandujano

En Del signo al discurso. Dimensiones de la poética, la política y la plástica (UAM Iztapalapa, 2005), Adrián Gimate-Welsh H., su autor, define a la retórica como (p. 68): “Un metalenguaje que tiene por objeto un discurso, es un discurso que habla sobre el discurso”.
También escribe que (p. 126): “Las palabras nuevas […] Jiménez Patón las define como ‘duras’, sólo se ablandan con el uso”.

***

Como decía el autor de Ulysses:
“Cuando trabajo, me gusta oír en el entorno
el ruido de la vida”

Eduardo Lizalde,
en “Tigre a las brasas”

Releo El vino que no acaba. Antología poética (1966-2011), de Eduardo Lizalde, inscrito en el Programa Nacional Salas de Lectura (Vaso roto ediciones, 2012), con prólogo de Jenaro Talens y selección de Marco Antonio Campos.
Me lo topé de nuevo, abrí la primera página y me fui de frente. ¿Cómo desperdiciar la oportunidad de volver a leer a este gran poeta mexicano?
Para abrir La zorra enferma (malignidades, epigramas, incluso poemas), de 1974, cita en extenso a Vicente Huidobro (p. 68): “[…] y acaso como decía el otro día mi grande amigo Doriante,/ la inteligencia en su origen haya sido sólo/ una enfermedad del cerebro,/ una epidemia en una familia especial de orangutanes;/ a esa epidemia debemos todo el dolor de la vida,/ el desequilibrio constante de nuestra vida y/ ella ha sido sin duda/ la enfermedad más grave que ha sufrido el ser humano”.
Escribe Lizalde en “Carta urgente al creador del universo” (p. 73): “Afortunadamente, Dios,/ afortunadamente para ti,/ no existes./ Se te hubiera mezclado en este horrendo asunto,/ si existieras”.
Y en “Otra vez Monelle” explica (p. 79): “Dulces señoras,/ lo verdaderamente despreciable/ no es prostituirse/ sino prostituirse a medias./ […] Una puta es un hecho contundente/ y respetable,/ siempre que se sepa su oficio/ y sea profesional,/ y no se adorne/ con galas extranjeras a su especie”.
En el fragmento XVIII, de “Caza mayor” habla de sus compañeros de parranda. De Sabines, por ejemplo (p. 106): “Jaime, poeta, le decimos, oye,/ no dejaremos que nos hagan parque,/ como a Rosario tu paisana,/ sino cantina, piquera o bar,/ si quieren”.
Eduardo Elizalde fue parte del Partido Comunista y habla en “Para dar pie a los impolutos” de los distintos revolucionarios que en el mundo han sido. Dice al final (p. 129): “Hubo ángeles ignaros y mílites mediocres,/ criminales abstemios/ y vírgenes dispsómanas de la Revolución./ Hoy somos todos, o casi,/ calmos burócratas/ o simplemente borrachos”.
“Kinderland” es un recorrido de lo que aprendemos o no mientras vivimos (p. 157): “Nacemos dioses, pero tenemos que entenderlo,/ y el tiempo que tenemos para el largo aprendizaje/ no basta para el tránsito vital./ Somos dioses, en verdad,/ con algo más de tiempo para repensar el mundo./ ¿Cuántos árboles tontos que su propia madera/ no sabrían modelar, viven tres siglos?/ Hay lerdos elefantes centenarios,/ hubo reptiles con cerebro de mosca/ que partieron el pastel de sus quinientos”.
Todos escribimos poesía, dice en “Poetastros y poetísimos”; no todos fueron ungidos, no todos lo logran (p. 160): “Shakespeare mismo –no digamos Cervantes–,/ escribía de pronto versos espantosos,/ endecasílabos con pústulas,/ sólo para intentarlo, para tensar la cuerda,/ para probar el arma, para vocalizar,/ y a veces colocaba una flecha en blanco venturoso, sin querer,/ en diez, en veinte, en cien disparos fallidos”.
El bellísimo tigre mata nomás y come, cuando de eso se trata, dice Elizalde en “Tigre al espejo” (p. 174): “Un tigre bien nutrido es un museo,/ es la National Gallery del crimen,/ y su alma, tan diminuta como su consciencia,/ vive extraviada en la espelunca laberíntica/ de sus lodosas entrañas/ como una avispa ciega en un castillo”.
En su último poema, “Tintos”, escribe como en varios otros de la cantina (p. 200): “Todos somos grandiosos/ en la cantina/ -dijo el poeta inédito levantando/ su primera cuba libre de ron blanco”.

***

Agatha Christie cita con soltura, en su novela policiaca El asesinato de Roger Ackroyd (Planeta DeAgostini, 2022, traducida por G. Bernard de Ferrer), publicada originalmente en 1926, a varios autores. Lo escribo porque a veces se le trata como si fuera una nadaquéverienta, y no lo es, no lo fue. Cito tres ejemplos.
Caroline, hermana del médico narrador, quien auxilia al célebre detective Hércules Poirot en sus investigaciones, es muy chismosa. Sugiere que pudiera utilizar algo dicho por Kipling, en Riki-Tiki-Tavi (p. 10): “El lema de la familia mangosta, según Rudyard Kipling, es: ‘Ve y entérate’ ”.
Habla de los coleccionistas, que pagan fortunas por objetos que usó alguna persona famosa (p. 37): “Eso de dar tanta importancia a algo porque alguien lo ha llevado me parece una tontería. La pluma que George Eliot usó para escribir El molino del Floss no es más que una pluma vulgar”.
El famosísimo Sherlock Holmes, de Arthur Conan Doyle, tiene como ayudante a un médico, Watson, quien escribe las historias. Dice el ayudante improvisado de Poirot (p. 149): “Como he dicho, mi relato hasta el lunes al atardecer pudo ser el de Poirot en persona. Él era Sherlock Holmes y yo el Dr. Watson”.

Contactos: hectorcortesm@gmail.com

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Fotografía: Alexander gomez: https://www.pexels.com/photo/cat-looking-out-through-the-door-of-a-dark-interior-20625620/




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Polvo del camino. 342. Encontré al diablo. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: HCM.

Polvo del camino/ 342

Encontré al diablo
Héctor Cortés Mandujano

Encontré al diablo (2010, dirigida por Kim Ji-woon) es una película surcoreana brutal e hiperrealista. Sigue el camino de Kyung Chul, un asesino serial, y nos muestra minuciosamente como golpea, sangra, descuartiza y degüella a sus víctimas.
[Me asombró verla sin bajar los ojos en las fuertes escenas, porque para mí, cuando era joven, fue traumático ver Cara cortada (Scarface, de Brian de Palma, 1983): no dormí, no comí, estuve deprimido varios días. Cuando salió Asesinos por naturaleza (Natural Born Killers, de Oliver Stone, 1994) hice todo un trabajo previo de autoconvencerme sobre la ficcionalidad de lo que enfrentaría y no la vi en cine, sino en un video controlado: cuando ya no podía más, ponía pausa.]
Kyung Chul mata, en la primera escena, a una joven embarazada. Es hija de un policía y está prometida al detective Kim Soo-hyeon, quien es el padre del bebé que lleva dentro. Ni eso convence al asesino para escuchar sus peticiones de piedad.
Kim lo busca, lo encuentra y lo tortura sin matarlo. Kyung Chul sigue en su tarea (mata a varios), pero cuando va a hacer lo mismo con una mujer, aparece Kim, quien lo apalea sin matarlo: quiere que sufra y se arrepienta.
Hay otro asesino que tiene su heladera llena de cadáveres, porque le encanta comer carne cruda. Lo vemos en una escena comer pedazos sanguinolentos. Es amigo del malo inicial. A ese también se enfrenta Kim y lo mata sin más.
Cuando se dan cuenta los compañeros policías de lo que está haciendo el joven detective, uno de los personajes dice: “Para castigar al monstruo, se está convirtiendo en un monstruo”.
Kyung Chul logra engañar a Kim y hace dos ataques para vengarse de él. Le vuelve a pegar donde más le duele, lo vuelve loco. Kim lo detiene, lo tortura y le pide explicaciones. Allí Kyung Chul hace un discurso que me parece empata a este ser cinematográfico con una de las criaturas inventadas por Shakespeare: Aarón, el malo de Tito Andrónico, un malvado sin entrañas y sin justificaciones.
Cito de memoria a Kyung Chul: No soy malo por nada en especial, me gusta hacer sufrir, gozo con el padecimiento de los demás, con torturarlos, con matarlos, no tengo piedad y no voy a cambiar; si quieres detenerme, mátame. No hay otra opción…
Los actores que encarnan a los protagonistas de esta cinta son magistrales: Choi Min-sik (quien es protagonista, también, de Oldboy, espléndida película sobre la venganza) es Kyung Chul, el psicópata, y Lee Byung Hun es el detective. La cinta –oscura, violenta, sádica– ganó una veintena de premios internacionales. Si eres muy sensible, no la veas…

Ilustración: HCM.
Ilustración: HCM.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Voces ensortijadas. 341. Habitar lo cotidiano. María Gabriela López Suárez

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Voces ensortijadas 341

Habitar lo cotidiano
María Gabriela López Suárez


Mercedes revisó el calendario, aún quedaban varios días de vacaciones. Tenía ganas de llevar de paseo a Martha y Mateo, su hija e hijo. Recordó que también venía la inversión por la compra de uniformes, calzado, útiles escolares, pago de inscripción en la primaria. No tenía fácil la tarea de ser mamá soltera.

Se puso a hacer cuentas para ver los ingresos que tenía en su tienda de abarrotes y hacer los apartados para cada pago, para los gastos de Martha y Mateo y verificar si quedaba dinero para poder ir de paseo, por lo menos a un lugar cercano.

A la hora de la comida, mientras su hija e hijo ayudaban a poner la mesa y ella estaba sirviendo la comida Mercedes puso atención en la plática que tenían. El tema de salir a pasear se había hecho presente. Se sentaron, comenzaron a comer y luego se dio el espacio para plantearle a Mercedes que tenían ganas de ir de paseo.

Mercedes escuchó las peticiones, se agradeció haber pensado antes el tema y también haber hecho cuentas para disponer de una cantidad muy módica para un pequeño paseo. Para su sorpresa Martha y Mateo le dijeron que habían ahorrado un poco del gasto que ella les daba para apoyarle en los gastos de la escuela y que podían tomar parte de ese dinero para ir de paseo. Ambos dijeron que también harían ajustes a sus útiles escolares para que no tuviera que comprar libretas nuevas. Ese gesto conmovió a Mercedes quien también les comentó que tenía un apartado de dinero para ir de paseo.

Les propuso dos lugares para pasear, primero su propio pueblo y el segundo lugar fue visitar a tía Carmen y tío Trini, primos de Mercedes quienes vivían en un pueblo localizado aproximadamente a dos horas. Con ellos irían un par de días.

El paseo en el pueblo que habitaban fue más interesante de lo que pensaron. Comenzaron el recorrido desde temprano, llevaron alimentos preparados en casa. Caminaron por las calles empedradas y fueron haciendo breves paradas, Mercedes les iba contando lo que recordaba de la historia del pueblo, relatos que habían compartido sus antepasados.

La parte más emotiva fue cuando contemplaron el atardecer, ahí estaban las tres siluetas en el kiosco del parque esperando el instante fugaz en que el sol se dispone a descansar para dar paso a la noche. De regreso a casa Mercedes escuchaba los comentarios de Mateo y Martha, decían que les había gustado el paseo. Ya era hora de descansar, al día siguiente viajarían al pueblo de sus familiares. Antes de dormir Mercedes se quedó pensando que habitar lo cotidiano es una linda manera de pasear y reconocer las bellezas que hay en el territorio.

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Fotografía: Matosuky: https://www.pexels.com/photo/elegant-gazebo-surrounded-by-trees-in-black-and-white-34095729/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Casa de citas. 804. Acariciar el ego. Héctor Cortés Mandujano

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Casa de citas/ 804

Acariciar el ego
Héctor Cortés Mandujano

Seduciendo a un extraño (2007, dirigida por James Foley) es una película de suspenso que se arruina, pienso, con la vuelta de tuerca final. Tiene diálogos ingeniosos. Una mujer le dice a otra: “Acaríciale el pito a un hombre y lo tendrás una noche. Acaríciale el ego y lo tendrás toda la vida”.
En otro momento se habla de la seducción femenina, de la belleza, y se dice: “Enséñame a una mujer hermosa y te enseñaré a un hombre harto de tirársela”.

***


Regalo de mi amigo Roger Octavio Gómez Espinosa, leo Nostalgia (Impedimenta, 2012), de Mircea Cărtărescu, con traducción de Marian Ochoa de Eribe e introducción de Piedad Bonnett.
Cărtărescu es considerado el más importante escritor rumano de la actualidad. Este libro, con cinco relatos, muestra por qué. En la introducción citan declaraciones de Mircea (p. 11): “Todos los hombres llevamos dentro a una hermana reprimida y todas las mujeres a un hermano reprimido”; “yo creo que todos somos andróginos, todos somos bisexuales”.
Dice Cărtărescu en “El ruletista” (p. 17): “Estoy harto de escribir sin la esperanza de superarme algún día, de poder saltar más allá de mi propia sombra” y más adelante insiste (p. 19): “Querrías sacudir el corazón del lector pero ¿qué hace él? A las tres termina tu libro y a las cuatro empieza con otro, por muy bueno que sea el libro que tú hayas depositado en sus manos”.
El narrador de esta primera historia (sobre un hombre que se dedica a ponerse una pistola en la cabeza, con una bala en el tambor, y dispara; luego serán dos balas, luego tres, luego cuatro…) reflexiona sobre sí mismo mientras cuenta la vida de su personaje. Al meterse a contar, sabe que él mismo es un personaje, un ser que escribe (p. 39): “Pero ¿qué puede hacer un hombre que ha dedicado toda su vida a escribir literatura? ¿Cómo puedes abandonar los arcanos del estilo?”.
En “El Mendébil” afirma que no se deben contar sueños (p. 47): “Dicen que el escritor pierde por cada sueño un lector”. En esta historia hay un grupo de niños que se imaginan los misterios del sexo; creen que los seres paren distintas cosas (pp. 68-69): “Las mujeres pueden detenerse en cualquier fase. Algunas darán a luz ranitas, otras, gatos. Pero la mayoría desea niños. Ellas podrían alumbrar a seres más perfectos que un niño, porque las etapas del nacimiento no se acaban con el hombre”.
Dice el Mendébil, el niño líder (p. 77): “Hay cuatro tipos de hombres: los que no han nacido, los que viven, los que han muerto y los que ni han nacido, ni viven, ni han muerto. Estos son las estrellas”.
En “Los gemelos” intenta rebatir la famosa idea de Borges. Creo que no lo logra (p. 103): “Los espejos y la paternidad no son abominables; lo es la belleza”.
En “REM” escribe (p. 222): “No me gustan las sustancias de las que se nutre la poesía: demasiado olor a éter, a laca de uñas. Tienes que comer de ti mismo […]. El verdadero narrador se alimenta de los otros”.
Uno de los personajes de REM dice (p. 274): “¡Cómo me gustaría ser una mujer –dijo Egor de repente–. Tú tienes suerte: serás una mujer. Nosotros, los hombres, no valemos para nada. Siempre buscamos cosas que, además, no conoceremos jamás. Destruimos nuestras vidas lejos de los demás por culpa de nuestra locura sin límites. El verdadero ser humano es la mujer. Nosotros somos unos simples seres modificados, tarados. Puesto que no podemos sacar el mundo de nuestro vientre, lo sacamos de nuestra cabeza. La mujer vive, el hombre escribe”.
REM es también una referencia a Borges. Dice el narrador (p. 302): “He leído recientemente una historia en español en la que REM, así percibido, recibía el nombre de El Aleph”. Argumenta sobre la escritura (pp. 302-303): “Un gran escritor no es más que un escritor. La diferencia es de matiz, no de raíz. Todos los saltadores de altura saltan, digamos, dos metros. Si uno salta dos metros y cinco centímetros, ya es un gran deportista. No, no merece la pena fatigarse siquiera con la idea de llegar a ser un pobre gran escritor, un desdichado escritor genial. Coge los mejores libros escritos jamás. Apenas son algo mejores que los libros mediocres. Todos son fundamentalmente libros, nada más. Te proporcionarán, cuando lo leas, un placer estético algo más intenso. Como un café un poco más dulce. Los soltarás al cabo de treinta páginas para prepararte un bocadillo o para ir al baño”.
Sigue (p. 304): “A través de lo que escribo intento expresar mi impotencia. Sé que no se puede decir nada, que nadie espera que digas nada, pero que también tienes que hacerlo. Sé que tienes que oponerte en cierto modo a la injusticia de ser hombre y de no poder ser Todo”. REM es la narración de este libro que más me gustó. Tal vez porque se consigue la ficción, a pesar de que se muestran las cartas del narrador sobre la escritura. Dice, por ejemplo, cuando ha pasado páginas de narración pura (p. 342): “¿Te has olvidado de mí, amado lector? Soy yo, el narrador. Es cierto que no he asomado mi graciosa cabecita, pero eso es porque he estado ocupado en un asunto completamente distinto”.
Me encantó el epígrafe de Thomas Mann, en “El arquitecto” (p. 347): “En definitiva, en el mundo hay un solo problema: ¿cómo lograrlo? ¿Cómo zarpar? ¿Cómo romper la crisálida y transformarte en mariposa?”.
Dicen las solapas de Nostalgia: “Mircea Cărtărescu nació en Bucarest en 1956. Es poeta, narrador y ensayista. […] Sus textos han sido vertidos a más de una decena de idiomas. Es el autor rumano más apreciado en el extranjero, y hay quienes consideran que podría ser el primer escritor en lengua rumana en obtener el Premio Nobel de Literatura”.
Fue una maravilla conocerlo, leerlo, disfrutarlo.


***


La revista Letras libres 292, abril 2023, dedica su número a Picasso. En “Poder y gloria de Pablo Picasso”, John Banville cita a John Richardson, biógrafo del pintor. Dice (p. 12): “Richardson, inevitablemente, dedica un capítulo al Guernica, que conmemora la destrucción de esa ciudad vasca por parte de la Luftwaffe. La atrocidad había sido planteada por Hermann Göring como regalo para Hitler por su cumpleaños, el 20 de abril, pero por razones logísticas tuvo que aplazarse hasta el 26 de ese mes. No obstante, el Führer quedó encantado con lo que el comandante de la operación describió en su diario como ‘absolutamente fabuloso […] un completo éxito técnico’. La ciudad fue arrasada y murieron más de mil quinientos civiles”.

Contacto: hectorcortesm@gmail.com
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Fotografía: Kaybee Photography : https://www.pexels.com/photo/children-pointing-at-movie-posters-in-black-and-white-30709445/




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Líneas de desnudo. 178. Eres el ángel que siempre va conmigo. Manuel Pérez-Petit

Líneas de desnudo/ 178

Eres el ángel que siempre va conmigo
Por Manuel Pérez-Petit

A mi ángel de la guarda


I

Eres mi ángel guardián y vas conmigo
desde antes de nacer en este osario
y cuento con las cuentas del rosario
cuánta vida me queda de testigo.

Me siento en el brasero de tu abrigo
y lloro convertido en relicario.
Yo me quiero morir en tu terrario
pero, mi amor, no muero: es mi castigo.

En la forma temblante de la hiedra
sentado en tu sepulcro, hecho un cordero,
me deshilacho en lágrimas de piedra.

Retumbo en el altar de tu letrero
entregado a tu nombre que me medra
y me quiero morir pero no muero.


II

En la losa que cubre tus vestigios
levanto este castillo centinela.
Me quedaré contigo en duermevela
para siempre sentarme en tus prodigios.

Envuelto por completo en los litigios
que niegan que yo exista en esta estela
planto versos con labios y una vela
para por fin negar los desprestigios.

Frente al mundo que clama por mi muerte
me visto con el mármol de tu vida,
entrego la cuchara y a mi suerte

derramo mi existencia adolorida.
Ya solo quiero ser el contrafuerte
en el que Dios nos salga por la herida.


III

Emprendo mi tarea en el albero
cubierto el laberinto de manojos
de pitones rellenos de rastrojos
en sus ansias de ser sepulturero.

En tanto me convierto en el herrero
tiemblo y templo el estoque de tus ojos,
aquel capaz de abrirnos los cerrojos
mientras forja las bases del sendero

de nuestra redención con los capotes
de esta suerte suprema en sus jardines.
Se fundirán entonces los barrotes,

tejeremos muletas con jazmines,
podremos ver a Dios en nuestros brotes
y estoquearemos todos los confines.
Lápida en el cementerio de San Fernando, Sevilla, España.
Fotografía: © M. P.-P., 2026.

*Sobre el autor:

Manuel Pérez-Petit

Escritor, editor y gestor cultural

Sevilla, España, 1967.

Periodista por la Universidad de Navarra y diplomado en pedagogía en lengua y literatura por la Universidad Complutense de Madrid, ha publicado nueve libros de poesía y tres novelas así como numerosos artículos y ensayos, manteniendo en la actualidad y desde 2020 la columna Líneas de desnudo en la revista mexicana de fomento a la lectura Letras, ideaYvoz, que concibe como el repositorio de su obra breve. Su obra, que permanece en gran parte inédita, ha sido antologada o premiada en media docena de países. Inició su labor en el quehacer editorial en 1990, habiendo tenido a su cargo en proyectos editoriales propios y ajenos cerca de un millar de ediciones de títulos de todos los géneros y de autores de una veintena de países. En 2020 puso en marcha Kolaval, plataforma, agencia literaria y editorial de ámbito hispanoamericano. Después de 20 años de trabajo profesional en España, México y Andorra, en 2010 se estableció en México y creó Sediento Ediciones. Ha dirigido proyectos editoriales y culturales de ámbito latinoamericano y dictado conferencias y cursos en países de Europa y América. Viene participando en la organización de eventos culturales y para la promoción del libro y la lectura en diversos países e impartiendo cursos de literatura y talleres de creatividad y/o redacción tanto para particulares, de manera individual o grupal, como para empresas desde hace 20 años, ejerciendo la mentoría como base vocacional de su actividad cultural y docente. Como periodista ha trabajado en diarios y publicaciones periódicas de España y México y en medios de internet y radio, a los que sigue estando vinculado. Fue director de Comunicación en el Servicio Andaluz de Salud, director editorial de intereconomia.com, adjunto a la presidencia del Instituto Europeo de Márketing, Comunicación y Publicidad, director de opinión de France Telecom España, director de relaciones públicas de la Fundación Leo Matiz o director editorial de AlmuzaraMéxico, entre otros puestos de responsabilidad. Es profesor invitado en la Bluefields Indian & Caribbean University (Bicu), de Bluefields, Nicaragua. Desde junio de 2011, la biblioteca de Yolotepec, comunidad indígena otomí de Santiago de Anaya, Hidalgo, México, lleva su nombre, y desde octubre de 2022 también la biblioteca de la comunidad indígena purépecha de la isla de Yunuén, Pátzcuaro, Michoacán, México. En 2017 fundó la causa Libros por Yolotepec para la recolección de libros en donación y su distribución tanto en bibliotecas y espacios culturales existentes como para la creación de nuevos lugares destinados a ello de los ámbitos rural y marginal urbano de México.

Polvo del camino. 341. Libros olvidados. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: HCM.

Polvo del camino/ 341

Libros olvidados
(Cuento corto)
Héctor Cortés Mandujano

Escribí varios libros, aunque ya no los tengo conmigo, ni siquiera en versiones digitales. Apenas los recuerdo, porque los escribí afiebrado, como si fueran un dictado divino o demoníaco.
El primero se llamaba Historia general de las cosas y estaba dividido en dos volúmenes; se llamaba Adarme uno y el otro, Adunar.
El segundo: Calígine.
El tercero se llamaba Historia general de la nada. Tenía muchas páginas.
Hubo un cuarto, que era un libro pequeño. Se llamaba Historia de un niño. Creo que, incluso, el niño al que se refería el libro no nacía. No sé.
Los libros eran, pues, se supone, una especie de mitología, incluso para mí. Y no, descubrí que no.

Hasta el cuchitril en que vivía llegó un anciano calvo, vestido con una túnica. Entró con sólo empujar la puerta, que nunca tenía puesto el pasador. Me dijo que sabía de los libros. Me pareció imposible, hasta que me dijo cada uno de los títulos. Yo estaba hambriento, ardía en fiebre, casi no alcanzaba a hablar. Temblaba no sé si de frío o de miedo o de hambre, porque en algún momento creí que ese viejo era la muerte, en este tiempo de transgéneros.
Me extendió, con su mano huesuda, un USB y me pidió que guardara allí los archivos.
—¿Por qué?, alcancé a preguntar.
—Porque esos libros los has escrito para cumplir tu sueño: conocer a la mujer más hermosa del mundo.
—¿Sí? No me creía tan banal. ¿Y esa mujer va a besarme, va a ser mía, va a acostarse conmigo, va a vivir aquí?
—Eso no me está permitido decírtelo.
No tenía fuerza para discutir, de modo que guardé los archivos. El viejo entonces tomó la computadora, la desconectó y la estrelló contra el piso. Puso los pies descalzos contra ella y la rompió lo más que pudo. Piel gruesa: ningún asomo de sangre.
—Así nadie más podrá tener estos libros…, dijo.
Me pidió acompañarlo. No sé si me dormí, me desmayé o caí muerto, porque no recuerdo nada del camino, si es que fuimos a alguna parte.
Abrí los ojos y frente a mí había una luz fortísima.
Oí la voz del viejo, detrás de mí.
—Ella es la mujer más bella del mundo.
—¿La luz?
—Sí.
—¿Cómo sé que es bella? Sólo veo luz.
—¿Quieres que la apague?
—Por favor.
Apagó la luz y vi en el lugar que debía estar la mujer un ser repugnante, lleno de babas, con fauces, de cuerpo amorfo y fofo. Un monstruo.
—Esa cosa es horrible.
—Sólo es bella cuando se ilumina, dijo el viejo.
—Esto es una tontería. Devuélvame mis libros.
—Los quemé. Nadie debía leerlos.
—¿Y qué hago ahora?
—Escribe lo que quieras. Nunca podrás llegar a la cúspide que suponía tu escritura con esos libros. No sé porque tú fuiste el escribano de algo tan profundo, tan sabio. Vete, vive tu miserable vida y olvida esto, como has olvidado casi todo.
Volví a mi cuarto. Estaba limpio, había comida y una computadora nueva. Comí. Escribí lo que me dictó el momento, un título: Me gustan las manzanas. Hice una pausa en mi escritura para contar lo que me pasó antes, cuando había escrito los otros libros que ya no recuerdo…

Ilustración: HCM.
Ilustración: HCM.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com