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Paso de fuego. Fractal. Alejandro Aldana

Por Alejandro Aldana*

Fractal
Breve historia del neoliberalismo

                                Para Luz y Emiliano






Rafael Lemus, aquel enfant terrible de la revista Letras Libres, presentó apenas unas semanas su Breve Historia de nuestro neoliberalismo. Lemus realiza un profundo análisis sobre la génesis y desarrollo del neoliberalismo en México, así como su influencia en los diversos grupos culturales de nuestro país. La mirada de Rafael Lemus se convierte en un punto de vista privilegiado, ya que formó parte del Consejo Editorial de la revista Letras Libres, es decir conoce de primera mano de lo que habla, convivió al rededor de diez años con los escritores de dicha publicación. 

	El libro puede leerse como una larga continuación a la carta que Lemus publicó el cinco de diciembre de 2013, donde renunciaba a la revista Letras Libres. En la misiva Rafael Lemus afirmaba que se separaba de la revista porque censuraba toda práctica de izquierda. En uno de los párrafos nuestro autor dice: “Ocupada en censurar toda práctica de izquierda, la revista desatiende sistemáticamente asuntos que me parecen cruciales: la desigualdad, la exclusión, la precariedad económica. Consagrada a defender un liberalismo que terminó por volverse hegemónico, apenas si hace la crítica de nuestro presente, de las sociedades capitalistas y democracias liberales en que vivimos”. 
	Rafael Lemus coloca el foco epistemológico de su estudio en el nacimiento del neoliberalismo mexicano a partir del gobierno de Miguel de la Madrid Hurtado (1982-1988), recordemos que Carlos Salinas de Gortari fue el flamante Secretario de Propagación y Presupuesto de esa administración priísta, y muy seguramente tuvo mucho que ver en ese viraje de la política mexicana. Una vez consumado el fraude electoral de Salinas, el neoliberalismo alcanza su momento de mayor hegemonía, vinieron las privatizaciones, las reformas a la Constitución de 1917, sobre todo en materia agraria, se aplicó un liberalismo económico intenso, se privilegió controlar las estadísticas macroeconómicas en detrimento de los sectores más empobrecidos de nuestro país. 
	Nuestro autor perfila el nacimiento y desarrollo hegemónico del neoliberalismo, desde la participación de los grupos culturales más poderosos de México: me refiero a los miembros de las revistas Plural y Vuelta fundadas por Octavio Paz, y Nexos. Para Lemus estos intelectuales fueron gradualmente virando sus posiciones políticas hasta convertirse en los verdaderos propagandistas del neoliberalismo, para ello formularon un discurso mediante el cual se criticó con acritud cualquier signo de populismo, se declaró finalizado el radicalismo político, se esmeraron en promover la visión tecnocrática, se sostuvo que conceptos como libertad individual y sistema de mercado eran inseparables, donde otro sistema económico por su “naturaleza” eran antidemocráticos, se exaltó a la estructura empresarial del Estado. Ahora se requerían empresarios, emprendedores y no luchadores sociales, defensores de los Derechos Humanos, ni mucho menos disidentes al régimen que eran inmediatamente señalados de violentos, desestabilizadores y en el mejor de los casos se les estigmatizaba como trasnochados ideológicos.
	En Breve historia de nuestro liberalismo podemos apreciar los virajes ideológicos de Octavio Paz, quién tuvo una juventud inclinada hacia el socialismo, después coqueteó sin definirse realmente en su praxis como anarquista, para posteriormente perfilarse como un intelectual liberal, terminando en su vejes como un ideólogo abierto del neoliberalismo. Paz finalizó sus años anclado en una derecha anquilosada, contribuyó desde sus artículos y estudios a darle el tiro de gracia al nacionalismo-revolucionario que durante años fue la bandera del PRI, durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), Paz se regodea en su relación estrecha con el gobierno, expande en sus revistas la bienvenida a un sistema que privilegiaba el individualismo económico y la democracia liberal representativa, ahora era el mercado quien se encargaría de regular al Estado.
	El libro es un interesante viaje histórico a través de nuestra historia resiente, y logra explicar de alguna forma, la posición claramente conservadora de intelectuales como Enrique Krause, Héctor Aguilar Camín, Gabriel Zaid, entre muchos otros, frente al presente gobierno. Intelectuales y escritores que al paso de los tres años de haber tomado el poder Andrés López Obrador se han convertido en los abajo firmantes  más entusiastas, aún cuando dicha posición política los coloque como voceros de la clase empresarial más reaccionaria de México.  
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Sobre Alejandro Aldana Sellschopp

Investigador, promotor cultural, editor, ensayista y narrador.

Ha sido becario de: FOESCA (Emisiones 1999-2000 y 2000-2001), PACMYC, fue becario del FONCA (2003-2004) en el programa de Jóvenes Creadores en la modalidad de novela. Está incluido en la antología del FONCA – Jóvenes Creadores generación 2003-2004.

Ha publicado: Tiempo a Contrapunto (UNAM- Espacio Cultural Jaime Sabines),  Nudo de Serpientes (Novela). Su cuento Diario de un lobo está incluido en la antología Inventa la memoria (Alfaguara). La novela en Chiapas, antología (Consejo Estatal para las Culturas y las Artes de Chiapas en el 2018).

Voces ensortijadas. 77. Las visitantes. María Gabriela López Suárez

Voces ensortijadas 77

Por María Gabriela López Suárez

Las visitantes

 

Las despedidas no eran de los temas preferidos de Martina, le dejaban un dejo de nostalgia y a veces, como en esta ocasión, un poco más allá de eso. Para ella cada despedida era distinta, estaban aquellas con las que tenía la fortuna de volver a encontrarse con las personas o seres que amaba, despedidas momentáneas, por decirlo de alguna manera. A veces los encuentros eran más próximos, otros más lejanos.
Pero también estaban las que más le pesaban, esas que de manera sorpresiva cambian el rumbo del caminar y desafortunadamente, los encuentros no vuelven a darse, por la trascendencia de los seres amados.

Aunque había tenido experiencias diversas aún no lograba asimilar del todo las despedidas para siempre. Esa semana de verano sería inolvidable para ella y su familia, la noticia de que sus tres perritas, fieles compañeras habían trascendido dio un vuelco en sus sentimientos. La mente y el corazón hicieron conexión de inmediato, como una especie de película fueron viniendo uno a uno los recuerdos y anécdotas con cada una, los momentos alegres, las travesuras que hacían, las veces que dejó que la acariciaran y dejaran su ropa llena de lodo, las sacudidas que se daban cuando tenían poco ánimo de ser bañadas, los paseos vespertinos que tuvieron juntas y una de las imágenes más bellas verlas correr en el campo, libremente y felices.

El ambiente se percibía nostálgico para la familia. El ritmo de la vida no sería el mismo, las carreras y juegos entre ellas habían cesado, se hacían presentes los silencios en la seguía; aún con el dolor que sentía, estaba muy agradecida con la divinidad y la vida de haber tenido la oportunidad de que las perritas llegaran a ser parte de su familia. La mirada de cada una de ellas la llevaba grabada en su mente y corazón.

Mientras les depositaba una ofrenda floral e intentaba respirar profundo se quedó observando el ambiente. Ahora la morada de las tres fieles compañeras estaba bajo árboles, se escuchaba el canto de los pájaros, se sentían los rayos del sol. El día era bello, como un recordatorio para Martina que aunque haya momentos grises en el cielo, este se despeja y el sol brilla con intensidad en otro instante. Comenzaron a hacer presencia bellas mariposas, de colores diversos, en tonos naranja, azul, blanco y amarillo. Para Martina era una muestra de que sus perritas estaban de vuelta, ellas eran las visitantes. Cerró suavemente los ojos, dejándose acariciar por el viento que mecía las hojas, mientras sentía cómo sus ojos se humedecían y las lágrimas rodaban sobre sus mejillas.

Fotografía: Pexels

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Doctora en Estudios Regionales por la Universidad Autónoma de Chiapas y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Docente investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH). Es integrante  de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES), del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), del Colectivo Fotográfico Tragameluz y del Colectivo Reminiscencia, este último aborda el tema de los feminicidios. Desde 2008 colabora en diferentes medios en Chiapas. Fue corresponsal en Chiapas de la Agencia Informativa Conacyt. Actualmente es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz; colabora también en la Red de Comunicadores Boca de Polen. A.C.

Polvo del camino. 77. ¡Ah, la pobreza! Héctor Cortés Mandujano

Polvo del camino/ 77

¡Ah, la pobreza!

Héctor Cortés Mandujano




La llamaron en español Las pobres gentes (Editora Nacional, 1950, traducción de Alfonso Nadal). Es un error, que quizás no lo era cuando se publicó, agregarle una ese al sustantivo, pues la palabra gente es plural. Es la primera novela de Fedor Dostoiewski, publicada en 1846, en la revista rusa “Anales de la Patria”.
	Tuvo una historia previa singular. Dostoiewski tenía un compañero de vivienda, Grigorovich, a quien  –nos cuenta Nadal en la Noticia preliminar– leyó Fedor la novela de un tirón (p. 15) “sin descansar un momento”; después (p. 16), “Dostoieswski ha contado en su diario cómo (Grigorovich) le arrebató el manuscrito y se lo llevó inmediatamente a Nekrassov”, a quien se lo leyó, también, “en voz alta”. Nekrassov “dio a conocer el manuscrito a Bielinski” y éste lo hizo publicar. Lecturas en voz alta, de un tirón: maravillas que se han perdido.
	[Yo, modestamente, leí también en voz alta y sin pausa, a mi mujer y mi hija, mi novela Aún corre sangre por las avenidas, cuando recién la terminé de escribir. Las dos me escucharon atentas. Un beso desde estas líneas para ambas.]
	Las pobres gentes está escrita a base de cartas entre el pobre viejo Makar Dyevushkin y la joven huérfana Varvara Alexyevna, de quien está enamorado sin esperanzas (el tema lo usó Fedor con frecuencia. En La tímida (Editora Nacional, 1960), por ejemplo, otra de sus novelas breves, que recién leí, los personajes son muy parecidos. De hecho, el propio Dostoieswki, cuando ya era mayor, se casó con una jovencita). Los dos personajes son pobres en extremo (el título de esta columna la tomé de una de las exclamaciones de Makar), de allí que la decisión de Varvara sea dejar atrás al viejo enamorado y a la pobreza, aunque eso no le reporte necesariamente felicidad.
	Fedor no entronizaba su labor. Hace decir a su personaje (p. 154): “La novela es una estupidez escrita estúpidamente, sólo para entretener gente ociosa. […] Shakespeare es también un necio que escribió una serie de necedades para hacer reír a la gente”.
	Makar se sabe perdido cuando conoce a su rival en amores: es rico y, además, lo contrario que él (p. 229) “es un hombre guapo, guapo, muy guapo”; pero no entiende por qué una mujer puede aceptar a un hombre si no es por amor. Su pregunta a Varvara, sobre los lujos en el vestido, me hizo gracia (p. 242): “¿Para qué quieres golillas y perifollos?”.
	Con esta novela bien tramada (las cartas se mezclan con textos de diarios y trascripciones de libros) nació a la fama pública un hombre que sería capaz de escribir y regalarnos varias obras maestras; aunque Dostoiewski, dice mi ejemplar, nació en Moscú, en 1821, y murió, con toda precisión, “en San Petersburgo el 28 de enero de 1881, a las 8:38 de la noche”, evidentemente, sigue vivo.



Contactos: hectorcortesm@gmail.com

Ilustración Héctor Ventura




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Polvo del camino. 76. Evocadas páginas de otro libro/1. Héctor Cortés Mandujano

Polvo del camino/ 76

Evocadas páginas de otro libro/ 1
Uno de los condenados

Héctor Cortés Mandujano





Dos meses y diecisiete días después de que Noé cumplió seiscientos años, comenzó el diluvio. Ya tenía él construida el arca con todos los detalles –trescientos codos de longitud, cincuenta codos de anchura y treinta de altura– que Dios le había indicado.
	Esperaba ver aparecer en el horizonte de su vista las parejas de animales no limpios y las siete parejas de animales limpios que subirían a la amplia barca que sería la única donde sobrevivirían él, su extensa familia y los animales rastreros, volátiles, ápteros, silvestres y domesticados. Los elegidos. No sabía muy bien en qué consistía su limpieza, pero creía, confiaba en que los animales sí.
	No discutía órdenes y sabía que los demás seres humanos y toda carne que se moviera sobre la tierra, una vez que el arca abandonara la dársena donde se hallaba dispuesta (también eso le había sido especificado), serían muertos por Dios.
	No sabía ni estaba interesado en saber cómo se enterarían los animales de estos designios, pero no fue sorpresa para él ver la enorme fila que venía, con la naturalidad de los milagros, en dirección al arca. Algunos ejemplares le gruñían o silbaban, le barritaban o zureaban y a todos respondía Noé con monosílabos, un poco aburrido de esas menudencias, porque le había sido otorgado el don de las lenguas humanas y animales para realizar esta misión que, pensaba, sería conocida y repetida, quizá, en el futuro infinito.
	No eran conversaciones, por supuesto, sino sólo alguna palabra animal dicha como júbilo o alarma, como profecía o como bienaventuranza. A Noé le daba igual lo que le dijeran, porque él podía conversar con el mayor poder del mundo, de modo que poco le interesaba lo que le dijera este urogallo o aquel rinoceronte ignorantes de la amplitud del cielo, el fuego de los volcanes, la profundidad del mar.
	Resultaba cansado para Noé esperar a que la inmensa fila fuera acomodándose en la espaciosa arca y no era cómoda la lluvia que, fina y fuerte, se metía en sus ojos y volvía pastosos sus cabellos blancos. No era exactamente un portero, porque los animales sabían su cuento y su cuenta, ni verificaba a las parejas que en una y siete entraban a veces mudas y a veces, decíamos, con una exclamación. 
	No se le ocurrió que algún humano o gigante (“había gigantes en la tierra en aquellos días”) o animal no elegido llegara hasta allí, porque de esa separación entre los que serían sobrevivientes o asesinados por designio divino él no había sido más que informado.
	Al final de la inmensa fila que, por suerte, pensó Noé, ya estaba en su mayoría dentro de la barca, había un solo animal extraño. Noé preguntó sobre su pareja y escuchó su voz terrosa, pedregosa.
	—Soy el único, el último.
	—Dios no me habló de ti, ¿cómo te llamas?
	—Vanterro –dijo.
	—No creo que puedas subir. Sólo se admiten parejas.
	—¿Entonces?
	—Quédate. Estás condenado a morir.

Cuando Noé soltó amarras vio que aquel ser ya no estaba completamente en la superficie: parecía penetrar en la tierra, vivir debajo, como si fuera lodo reseco, piedra. Levantó la mano y le dijo adiós. 
El ser no hizo ningún movimiento en respuesta. Siguió hundiéndose, hasta desaparecer.



Contactos: hectorcortesm@gmail.com

Fotografía Nadia Carolina Cortés Vázquez




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

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Voces ensortijadas. 76. Escribir para compartir. María Gabriela López Suárez

Voces ensortijadas 76

Por María Gabriela López Suárez

Escribir para compartir


El clima cálido que se percibe en esta temporada lluviosa me acompaña en este texto que voy redactando para ustedes. Vienen a mi mente varias de las experiencias, personajes, relatos, sucesos, instantes que han ido  nutriendo cada entrega semanal de las Voces ensortijadas.

La imaginación sumada a lo que se puede observar en lo cotidiano son ingredientes que he ido descubriendo en cada texto que escribo. Uno de los elementos que disfruto del género periodístico de la columna es su flexibilidad para abordar la diversidad de temas sobre los que uno se interese. Así, en estas Voces ensortijadas, ustedes han leído algunos escritos informativos, otros que buscan ser una especie de relatos con personajes creados que nos dejan enseñanzas o nos invitan a la reflexión. 

Cada semana es un nuevo reto que tengo para ir definiendo y eligiendo qué temática habré de trabajar que pueda ser de interés para el público lector. Estas Voces ensortijadas son un tejido en colectivo, las líneas escritas dejan de pertenecer a la autora cuando ustedes las hacen suyas, cuando resuenan con algo del texto, se identifican con sus personajes o con los mensajes que lleva implícita cada entrega.

Hoy les comparto con agradecimiento y emoción que este proyecto que puse en marcha en 2017 llega a su cuarto aniversario. Escribir para compartir es uno de los regalos más bellos que hoy tengo. La escritura es tan noble que permite no solo plasmar en ella emociones, inquietudes, preocupaciones, reflexiones, evocaciones, sino que se convierte en una compañera inseparable, esa consejera que es sabia y nos guía cuando lo requerimos. Se escribe por placer y eso alimenta el espíritu.

En este cuarto aniversario de las Voces ensortijadas agradezco desde el corazón a quienes forman parte de esa inspiración cotidiana, a cada lector, lectora que dedica espacio de su valioso tiempo para no solo leer sino escribir sus comentarios, hacerme llegar sus opiniones, sugerencias, reflexiones y las anécdotas que evocan. Cada mensaje es un estímulo que me inspira y anima a seguir con la escritura.  Gracias por permitirme llegar a ustedes y por brindarme un espacio en su caminar.

Agradezco el valioso apoyo de la Revista Letras, ideaYvoz por brindarme espacio para la divulgación; a mis compañeros, compañeras que me han invitado a que las Voces ensortijadas también sean grabadas y se divulguen en espacios radiofónicos como Palabras Sonoras y Tropikalia. De igual manera, doy gracias a la divinidad y al universo por permitirme llegar a este cuarto aniversario y que las ideas sigan fluyendo con el mismo ánimo y entusiasmo de la vez primera.
  
 

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Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Doctora en Estudios Regionales por la Universidad Autónoma de Chiapas y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Docente investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH). Es integrante  de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES), del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), del Colectivo Fotográfico Tragameluz y del Colectivo Reminiscencia, este último aborda el tema de los feminicidios. Desde 2008 colabora en diferentes medios en Chiapas. Fue corresponsal en Chiapas de la Agencia Informativa Conacyt. Actualmente es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz; colabora también en la Red de Comunicadores Boca de Polen. A.C.

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Voces ensortijadas. 75. Un mar de fueguitos. María Gabriela López Suárez

Voces ensortijadas 75

Por María Gabriela López Suárez

Un mar de fueguitos

Lucina y su familia estaban en la sobremesa, Joaquina, su madre preguntó a Rogelio el hermano mayor de Lucina, un adolescente, que les contara sobre el libro que estaba leyendo. Vio que lo había dejado sobre un sillón de la sala. Rogelio empezó a relatar que el libro era interesante, le había llamado mucho la atención primero por el título El libro de los abrazos, apenas llevaba leyendo 25 páginas, pero le gustaban los relatos de su autor, Eduardo Galeano.
Joaquina dibujó una sonrisa en su rostro, ella le había recomendado leer esa obra. Mientras tanto Lucina escuchaba atenta lo que decían, para tomar parte en la conversación.

—¿Roge de qué hablan en ese libro?

En ese momento por la mente de Lucina pasó el anhelo de poder aprender a leer bien para que ella también pudiera entender mejor las conversaciones de la gente mayor. 

–De muchas  cosas Lucina, de la gente, de pueblos, de historias, de países. Hay cosas que no entiendo muy bien, pero vuelvo a leer y busco las palabras que no sé, más cuando habla de cosas históricas, así siento que voy aprendiendo. Pero el primer relato es uno de mis favoritos, dejen les leo. 

Fue por el libro y comenzó la lectura.

“Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende”.

Joaquina le felicitó por su interés en la lectura, compartió que a ella también le gustaba ese relato, El mundo, era uno de sus favoritos. Lucina se quedó callada, pensativa. Joaquina se percató y le preguntó.

—¿Qué pasó Lucina? ¿No te gustó el relato?

Los ojos de Lucina expresaban asombro.

—Es que me quedé pensando eso de los fuegos, ¿cómo puedo saber si tengo uno de esos fuegos que dice el libro? ¿Y si no lo tengo, qué pasa? —preguntó con preocupación.

Rogelio quería comentar pero observó a su mamá quien había tomado la iniciativa, se acercó y abrazó a Lucina.

—No tienes por qué preocuparte, conforme vayas creciendo te darás cuenta  que todos somos un mar de fueguitos, tú ya tienes un fueguito que irá creciendo y cambiando con el paso del tiempo. Lo importante es que sepas que lo tienes y es muy valioso, por eso Galeano, el autor del relato nos recuerda que cada persona brilla con luz propia.

El rostro de Lucina sonrió y volteó a ver a Rogelio, quien estaba atento a  ellas. 

—Cuando aprenda a leer bien quiero que me prestes tu libro Roge.

—Sí, con mucho gusto Luci. Ahora qué les parece si comemos el postre. Hay helado de sabor napolitano.  
 

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Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Doctora en Estudios Regionales por la Universidad Autónoma de Chiapas y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Docente investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH). Es integrante  de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES), del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), del Colectivo Fotográfico Tragameluz y del Colectivo Reminiscencia, este último aborda el tema de los feminicidios. Desde 2008 colabora en diferentes medios en Chiapas. Fue corresponsal en Chiapas de la Agencia Informativa Conacyt. Actualmente es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz; colabora también en la Red de Comunicadores Boca de Polen. A.C.

Polvo del camino. 75. Con él, conmigo, con nosotros tres. Héctor Cortés Mandujano

Polvo del camino/ 75

Con Él, conmigo, con nosotros tres*

Héctor Cortés Mandujano

¿Acaso no son los amantes casi siempre inocentes?

Maurice, en El fin de la aventura,
de Graham Greene



Por azar leí al hilo dos novelas, cuyas tramas son muy parecidas. Los títulos tienen, también, semejanza. Una es El fin de la aventura (Editorial Selecciones, 1955), de Graham Greene, traducida por Ricardo Baeza, y la otra El último encuentro (Ediciones Salamandra, 1999), de Sándor Márai, traducida por Judith Xantus Szarvas.
Los autores no fueron nada cercanos. Graham Greene (1904-1991) fue inglés y publicó originalmente El fin de la aventura en 1951; Sándor Márai era húngaro, publicó originalmente El último encuentro en 1942, nació en 1900 y se quitó la vida en 1989.
Las dos novelas tratan de dos hombres y una mujer casada con uno de ellos y amante del otro. La mujer se enferma y muere, en ambas ficciones, y los dos hombres, luego del deceso, se reúnen para hablar de ella. Ambos la amaban.

En El fin de la aventura Henry y Sarah son los casados, y Maurice el amante, cuyo oficio es escribir novelas. Comparto contigo lector, lectora algunas líneas que me interesaron. El epígrafe es de Léon Bloy y dice (p. 7): “El hombre tiene lugares en su corazón que todavía no existen, y para que puedan existir entra en ellos el dolor”.
Cuando está lleno de dudas sobre el amor-odio que siente por Henry y por Sarah, Maurice escribe (p. 28): “¿Habríamos sido capaces de decir, sólo por sus actos, quién, del celoso Judas o del medroso Pedro, fue el que amó realmente a Cristo?”.
Maurice, el amante, contrata a un detective para saber si Sarah lo engaña. El detective le consigue un diario de ella, que él lee y comparte con los lectores. Sarah, quien tiene otro amante, además de Maurice, escribe (p. 87): “Si soy una puta y una farsante, ¿no habrá nadie capaz de querer a una puta y una farsante?”. También escribe en una plegaria (p. 111): “Necesito a Maurice. Necesito el amor humano corriente y corrompido, Señor”.
Hay una reflexión sobre el tiempo, que dice a Maurice un sacerdote (p. 164): “San Agustín se preguntaba de dónde venía el tiempo. Decía que venía del futuro, que aún no existía el presente, que no tenía duración e iba al pasado que había dejado de existir”.

En El último encuentro Henrik y Krisztina son los casados (en las dos novelas el cornudo se llama Enrique, qué coincidencia) y Konrád, el amante. Henrik y Konrád fueron amigos, casi hermanos, dejaron de verse por 41 años y se reúnen cuando cumplieron los 73. Son dos viejos militares.
La novela es casi un largo monólogo de Henrik, quien dice (p. 94): “Las personas que entregan su alma y su destino a la soledad no tienen fe. Sólo esperan”.
Cree que Konrád le envidiaba (p. 120): “El deseo de ser diferentes de quienes somos: no puede latir otro deseo más doloroso en el corazón humano”.
Filosofa (p. 151): “En la vida de un hombre no sólo ocurren las cosas […] Uno también construye lo que le ocurre”.
Otra de las frases de Henrik, definen el destino de los dos hombres de esta novela, y también el de los otros personajes de Graham Green (p. 182): “Nosotros dos hemos sobrevivido a una mujer”.

*El título es una de línea del enorme poema “Muerte sin fin”, de José Gorostiza


Contactos: hectorcortesm@gmail.com

Ilustración Alejandro Nudding




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

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Voces ensortijadas. 74. Agradecer la vida. María Gabriela López Suárez

Voces ensortijadas 74

Por María Gabriela López Suárez

Agradecer la vida


Ese jueves Lluvia se despertó temprano, era su cumpleaños y deseaba aprovechar al máximo cada minuto de ese día especial. Cumplía 11 años y no había pedido un regalo en específico, así que daría la bienvenida a los obsequios que le hicieran llegar sus familiares. Entre ellos aceptó la invitación que le hizo su mamá de llevarla a una reunión donde llegarían mujeres adultas, jóvenes, adolescentes y niñas para platicar sobre temas de interés para todas.

Aunque a Lluvia no le quedaba claro de qué hablarían en la reunión le hacía ilusión el que justo en su día de cumpleaños pudiera conocer a otras personas y que fueran de diversas edades. Además la reunión sería por la tarde y daría espacio a que la felicitaran en su casa con la partida de pastel por la noche.

Para la reunión pidieron llevar ropa cómoda y lo que las participantes quisieran compartir. Azucena, la mamá de Lluvia preparó un ramo de gerberas de diversos colores, unas peras y unas varitas de incienso, además de una bella vela aromática.

Lluvia se puso un pantalón de colores, que no solo era cómodo sino uno de sus favoritos, una playera en tono rojo carmín y sus tenis azules.

Llegaron puntuales a la reunión, Azucena saludó a algunas amigas y también Lluvia, así como a algunas de las hijas de ellas. Cuando inició la reunión les pidieron dirigirse al patio de la casa, ahí había una especie de ofrenda en el piso con flores haciendo la forma de un corazón y unas varitas de incienso que aromatizaban de manera agradable. Les pidieron depositar en la ofrenda lo que habían llevado y que se sentaran en el piso alrededor de ésta, formando un círculo.

Dinorah era la persona que guiaría la actividad. Se presentó y mencionó la intención del círculo de mujeres como un espacio para reflexionar entre ellas sobre diferentes temáticas. En esa ocasión el tema era el agradecimiento por la vida.

La primera ronda fue la presentación de cada una, luego la guía pidió que si alguien de ellas tenía una intención especial, mensaje o experiencia que compartir lo dijera en voz alta si así lo deseaba, o solo llevara las manos al corazón y desde su interior lo hiciera mientras las demás la acompañaban en silencio. Fueron participando algunas mujeres. Después de cuatro participaciones Lluvia, que estaba sentada al lado de Azucena, vio que su mamá levantó la mano, pidió la palabra. Le generó curiosidad sobre qué diría su mamá, sintió que su corazón empezaba a latir más rápido.

Azucena compartió que esa tarde quería agradecer el regalo de celebrar un nuevo año en la vida de Lluvia, su tono fue muy emotivo, tomó la vela aromática entre sus manos, la prendió y se la entregó a Lluvia para que la pusiera en el centro, donde estaban las ofrendas. Lluvia tomó la vela con las manos temblorosas, se sentía muy emocionada y a la vez con algo de timidez. Se levantó y la puso al lado de unas rosas amarillas. Mientras hacía eso, pasaban por su mente varios momentos, los alegres, los tristes, los de emoción y ahora ese cumpleaños.

En ese momento Lluvia sentía que los ojos se le llenaban de agua, sin duda era una experiencia muy emotiva. Al llegar a su lugar quiso externar el agradecimiento por esa intención, no sabía bien qué decir, pero tampoco pudo hacerlo verbalmente porque sintió varios nudos en la garganta. Se llevó las manos al corazón y cerró suavemente los ojos, sintiendo cómo las lágrimas fluían por sus mejillas. Esa tarde Azucena le había obsequiado el bello regalo de agradecer la vida.

Fotografía por Pexels

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Doctora en Estudios Regionales por la Universidad Autónoma de Chiapas y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Docente investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH). Es integrante  de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES), del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), del Colectivo Fotográfico Tragameluz y del Colectivo Reminiscencia, este último aborda el tema de los feminicidios. Desde 2008 colabora en diferentes medios en Chiapas. Fue corresponsal en Chiapas de la Agencia Informativa Conacyt. Actualmente es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz; colabora también en la Red de Comunicadores Boca de Polen. A.C.

Polvo del camino. 74. Retrato del pospretérito móvil. Héctor Cortés Mandujano

Polvo del camino/ 74

Retrato del pospretérito móvil

Héctor Cortés Mandujano

A Herminio y Carmen, por supuesto



Ella era delgada, tímida, blanca, con un corazón como diente de león deshaciéndose en el centro de un remolino, con la mudez que le fue impuesta por un padre muerto y una madre dominante e inmersa en la vorágine del himeneo incesante.
	Él era risueño, cantador, mago, domador de caballos, con un corazón como la corriente de una cascada que dejaba con rapidez e indiferencia, detrás suyo, amores, hijos, lo que fuera, y vivía feliz un presente perpetuo, sin memoria.
	Ella deambulaba por los terrenos cerriles de aquella finca, buscando un espacio de soledad humana para llorar, pues su llanto era la palabra que mejor sabía, que la interpretaba con mayor cabalidad, que más sacaba lo que no era capaz de explicitar con palabras.
	Él iba a la aventura de comprar o vender semovientes, y también con el ojo puesto en los árboles y el cielo; con los oídos abiertos al canto de los pájaros, a las palabras del viento; con la anuencia implícita de aceptar todo aquello que el azar le pusiera enfrente.
	Ella caminaba solitaria, silente.
	Él montaba su caballo retinto y silbaba, alegre, la tonadilla de moda.
	Ella era una rama tierna, pero ya seca de las puntas, con el tallo expuesto, las hojas caídas.
	Él era una selva llena de bejucos, árboles inmensos y plantas floridas.
	Ella, la luna cubierta con nubes negras.
	Él, un sol en el descaro de la mitad del cielo, mostrándose en su consciente e inconsciente lubricidad. 
	Ella, la sombra que trataba de esconder el cuerpo real, la inmovilidad de la piedra.
Él, un retablo de maravillas en movimiento, lleno de focos multicolores, con regalos al pie y una estrella en la cúspide que sería capaz de alumbrar la más lóbrega de sus desgracias.

Él la vio y en ese momento, presentáneo como era, decidió que le gustaba, que la enamoraría, que le propondría huir con él. Cómo no, si era un ángel flotando sobre el camino polvoso, una ninfa del bosque de cabellos rubios, una aparición bella e inexplicable, una nueva mujer para su falo insaciable.
	Ella lo vio y vio una orquesta de monos, un elefante de trompa inconmensurable y colmillos majestuosos, un centauro que con su lazo podía amarrar la luna en un árbol seco del patio, un río de variada corriente, un viento capaz de sacarla de esta realidad pacata y llevarla al cielo de las fantasías vastas e innúmeras.
	Él tal vez le dijo:
	—¿Quieres huirte conmigo, chula?
	Y ella no respondió, bajó los ojos y estiró la mano para que él la jalara y la montara en las ancas de su retinto. Lo abrazó como si no fuera un hombre, sino un regalo largamente esperado.
	Se fueron juntos. Yo comencé a latir en las bombas de dinamita de él, en la tierra ávida de ella. Algún día los vería, me verían, y les diría papá y mamá, y me llamarían con el nombre que firma esta página del móvil pospretérito que me hizo aparecer en el mundo.




Contactos: hectorcortesm@gmail.com

Herminio y Carmen




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

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Paso de fuego. La muerte de los héroes. Alejandro Aldana

Por Alejandro Aldana*

La muerte de los héroes

                                Para Luz y Emiliano




Carlos García Gual es conocido entre otras cosas por sus excelentes traducciones y los más de doscientos libros sobre los griegos,  que ha coordinado para la Biblioteca Clásica Gredos. Es sin lugar a dudas uno de los mayores especialistas en la cultura griega y su influencia en el mundo occidental. En La muerte de los héroes se refrenda su erudición, sentido del humor y una prosa que se disfruta en cada momento de la lectura. 
	Carlos García estudia la muerte de veinticinco héroes, realiza una profunda búsqueda en fuentes antiguas y modernas. El concepto de muerte fue uno de los primeros misterios que los mitos trataron de expresar, unas veces se presentaba como solución a una vida tormentosa, en otras como una verdadera calamidad; sin embargo esos mitos ofrecían una estilización del fenómeno, mas no lograban convertirse en una verdadera respuesta a la pregunta: ¿qué es la muerte?
	El acto de morir se convierte en el otro absoluto, como lo definió magistralmente Vernant, donde la alteridad permite conocer lo diverso desde la unidad. Los hombres y mujeres son mortales, pasajeros, efímeros, su existencia se esfuma en su contingencia, esa es su naturaleza; sin embargo, los hombres pueden trascender esa vida efímera, ya Homero refiere a lo que se denomina “la muerte heroica”, mediante la cual el hombre se eleva sobre su propia vida, para que en la muerte en el campo de batalla lo inmortalice.
	Por extraño que pueda parecernos, la muerte de los héroes y los dioses en muchas ocasiones no son narradas, se prefiere contar las hazañas. Sabemos muy bien que en la Iliada no se dice casi nada sobre la muerte de Aquiles, tan sólo Héctor derrotado por el propio Aquiles y presto a morir predice la muerte del pélida; sin embargo no existe ningún canto que nos narre in extenso ese hecho tan importante. 
	Nuestro autor explora las diversas versiones de la muerte del héroe, Estacio dirá que fue asesinado por Paris con una flecha que le da en el talón, también se dice que lo mató con un cuchillo cuando Aquiles iba a visitar a una princesa troyana, otras versiones afirman que el dios Apolo guió la fecha para no fallar e incluso se llegará a mencionar que quien verdaderamente lo mata es el mismísimo Apolo. 
	Sirva esto como mero ejemplo de las interesantes búsquedas de Carlos García mediante una sensibilidad literaria digna de encomio. Nuevamente leemos la muerte de los héroes reescritos por la habilidad estilística de nuestro autor. 
	Para el mundo griego la muerte no hacía distingos, lo mismo murieron Aquiles y Ulises, Heracles y Edipo, sin embargo también fallecieron miles de esclavos, la diferencia se ubicaba en la forma de morir, el héroe sabía que para lograr la inmortalidad era tan importante la manera de vivir como de morir. 
	¿Cómo murieron los héroes griegos? Es la pregunta que guía el excelente trabajo de Carlos García Gual, ¿En qué condiciones perecieron? Veremos que no siempre las circunstancias fueron tan heroicas, algunas incluso presentan una mirada irónica, otras son francamente ridículas. 
	La muerte de los héroes  es un verdadero agasajo de claridad, síntesis y amor por la cultura de los inmortales griegos.
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Sobre Alejandro Aldana Sellschopp

Investigador, promotor cultural, editor, ensayista y narrador.

Ha sido becario de: FOESCA (Emisiones 1999-2000 y 2000-2001), PACMYC, fue becario del FONCA (2003-2004) en el programa de Jóvenes Creadores en la modalidad de novela. Está incluido en la antología del FONCA – Jóvenes Creadores generación 2003-2004.

Ha publicado: Tiempo a Contrapunto (UNAM- Espacio Cultural Jaime Sabines),  Nudo de Serpientes (Novela). Su cuento Diario de un lobo está incluido en la antología Inventa la memoria (Alfaguara). La novela en Chiapas, antología (Consejo Estatal para las Culturas y las Artes de Chiapas en el 2018).