Revista

Voces ensortijadas. 340. Instantes para agradecer. María Gabriela López Suárez

Fotografía: MGLS.
Voces ensortijadas  

Instantes para agradecer
María Gabriela López Suárez

A mis familiares y amistades por su presencia y cariño.


Elvira revisó el calendario, anhelaba tener el periodo de vacaciones. Eran pocos días, pero los necesarios para tener un receso y recuperar energías. La última semana laboral previo al periodo vacacional se le pasó muy lenta. Finalmente llegó la fecha tan esperada. Se le vino a la mente el refrán No hay fecha que no llegue, ni plazo que no se cumpla. ¡Qué certeza había en los refranes!

Elvira procuraba atender los pendientes no laborales en sus vacaciones. Sentía que disponía de más tiempo para esas actividades cotidianas que, por la rutina del trabajo normalmente, no alcanzaba a atender o no se daba el tiempo necesario para hacerlo.
En algunas ocasiones se tomaba un par de días para salir de paseo a algún lugar y la mayor parte del tiempo la pasaba en casa leyendo, cocinando postres o entretenida con el cuidado de sus flores.

En esta ocasión decidió hacer otras actividades, entre ellas incluyó paseos por lugares que tenía ganas de conocer y otros para reconocer, dentro y fuera de su terruño. La lectura por placer también fue tomada en cuenta. Recordó que tenía que agradecer a su cuerpo físico, espiritual y mental por lo que integró caminatas para estar en contacto con la naturaleza. Un ingrediente importante fue estar en contacto con sus seres queridos y amistades, destinó tiempos para la convivencia familiar.

Para su mayor sorpresa comenzó a levantarse temprano en sus días de descanso, eso era algo que al principio no asimiló, pero terminó agradeciendo, no solo porque le permitió distribuir mejor sus tiempos sino porque la hizo sentirse muy bien.

Una de las tardes, mientras saboreaba una nieve de guanábana, Elvira escuchaba con atención las anécdotas de tía Conchi y tío Pedro, sentía el corazón bien contento. Luego de esa plática Elvira reflexionó sobre el gran valor que tiene destinar tiempo para compartir con los seres queridos, entablar pláticas, conocer qué han hecho, escuchar historias, anécdotas, obtener nuevos aprendizajes, pero sobre todo tener presente que esos momentos tan gratos son valiosos instantes para agradecer, memoriar, estar juntos y hacer pausas entre el mundo ajetreado, envuelto entre la tecnología, el estrés, lo inmediato y lo individual.

Fotografía: MGLS.
Fotografía: MGLS.

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Casa de citas. 803. Vivir para morir mil veces. Héctor Cortés Mandujano

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Casa de citas/ 803

Vivir para morir mil veces
Héctor Cortés Mandujano



Aquí entró,
como el alba por un prado

Lope de Vega,
en El perro del hortelano

Leo El perro del hortelano y El castigo sin venganza (Editorial Castalia, 2001) del clásico español Félix Lope de Vega (1562-1635).
Las obras de teatro del Siglo de Oro parecen, en general, escritas con fórmulas y los enredos casi siempre se desatan de la misma fortuita forma. Pero la poesía de Lope de Vega es otra cosa. Dice Tristán en El perro… sobre lo que cambia la gente con ropa elegante (p. 93): “Toda es vana arquitectura,/ porque dijo un sabio un día/ que a los sastres se debía/ la mitad de la hermosura”.
Me llama la atención una expresión del mismo Tristán (p. 102): “¡Oxte, Puto!”; en el pie de página se explica que oxte es “apártate, quítate” y que se usaba “comúnmente cuando tomamos en las manos alguna cosa… mui caliente […] y no la afecta la palabra puto por sí sola que vale homosexual”.
La obra trata de enredos amorosos y hay varios sonetos de amor; en uno de ellos estos versos (p. 107): “que como el color sale a la cara,/ sale a la lengua lo que el alma altera”. Otro símil del amor (p. 195): “árboles son amores desdichados,/ a quien el hielo marchitó floridos”.
En Castigo sin venganza, Batín dice algo que me pasa a mí y, creo, a cualquiera: si está pensando en un balcón teme aventarse de él y, en fin (p. 274), “dame gana de reír/ si voy en algún entierro”. Federico propone algo complejo (p. 287): “Y si muriera, quisiera/ poder volver a vivir/ mil veces, para morir/ cuantas a vivir volviera”.

***

María Isabel Pachón Varón, joven escritora colombiana (nació en 1994), ganó el Premio Internacional de Novela Breve Rosario Castellanos 2001 con Sobre tierra quemada que, en forma fragmentaria, cuenta del narcotráfico desde el desamor de Emilia, desde la desaparición de Miguel.
Hay un espacio para la cita precisa (p. 101): “Cuenta también Plutarco que cuando Platón se encontraba con personas que obraban torpemente, se volvía a sí mismo y se preguntaba: ‘¿Seré yo como ellos?’. Para que la censura hacia la vida de otro no sea inútil y vacía hay que observar la propia vida y cambiarla en dirección contraria de aquello que se censura”.

***
El pueblo, muchas veces,
ha sido excusa para atacar así
a la inteligencia

Guillermo Sheridan
en Los Contemporáneos ayer

Leo Los contemporáneos ayer (FCE, 1985), de Guillermo Sheridan. Como suele suceder con los libros de este autor, el ensayo sobre el famoso “grupo sin grupo” resulta una enriquecedora experiencia, porque Sheridan es acucioso y de enorme sapiencia.
Escribe en su introducción (p. 11): “Los Contemporáneos es un lugar imaginario en el que coincidieron diversos discursos y maneras de ejercer el quehacer literario y cultural entre los años de 1920 y 1932 y alrededor de un cierto número de empresas como revistas, grupos de teatro y sociedades de conferencias. […] Ellos mismos se asombraban de haberse configurado como ‘grupo’ dada la variedad enorme de sus caracteres e intereses y así lo hicieron notar en diversos, lúcidos, artículos”.
Cierra su introducción con una declaración de Paz a Monsiváis, en 1966 (p. 21): “en un sentido estrictamente intelectual casi todo lo que se está haciendo ahora en México les debe algo a los ‘Contemporáneos’, a su ejemplo, a su rigor, a su afán de perfección”.
Dentro de lo que se podía hablar en 1921, dice Sheridan, está el tema (p. 28) “de que María Conesa había sido la mejor India Bonita del concurso nacional de indias bonitas”.
Una cita del Vasconcelos apasionado (p. 100): “Aprovecha la lección del sol. No basta resplandecer. El ser a quien buscas… ha de ser capaz de deslumbrar”.
A los Contemporáneos los acusaron, entre otras cosas, de ser homosexuales y de ser extranjerizantes. De lo primero ni hablar, porque los ejercicios sexuales no debieran ser tema descalificatorio nunca. La escritura es pública, la sexualidad es privada y no hay una forma de ejercerla más correcta que otra, siempre que los practicantes sean adultos y lo hagan por consenso. De lo otro hace Sheridan un análisis, en la página 344, que echa por tierra la acusación; sin embargo, como (p. 345) “la machacaron tantas veces y desde foros tan diversos, que la etiqueta logró serle fijada”.
Los Contemporáneos, por el nombre de la revista y el “movimiento”, se relacionan generalmente con los nombres de Jaime Torres Bodet, Bernardo Ortiz de Montellano, Enrique González Rojo, José Gorostiza, Xavier Villaurrutia, Salvador Novo, Jorge Cuesta y Gilberto Owen. Escribe Sheridan (p. 369): “Nunca hubo un grupo detrás de Contemporáneos: lo que hubo fue un director que perteneció a un grupo y que llevó la revista por lo que supuso que eran las directrices de él. Los ocho escritores de la generación con que hemos trabajado en este libro, jamás estuvieron reunidos –en tanto grupo– alrededor de la mesa de las decisiones”.
Las revistas en nuestro país suelen aparecer y desaparecer con rapidez. Contemporáneos logró cuarenta y tres entregas, contra viento y marea. Eso solo se logra, como dice Paz del grupo, con rigor, talento, afán de perfección, lo que fue santo y seña de los que pertenecieron a este “archipiélago de soledades”…

Contactos: hectorcortesm@gmail.com

Photo by José Nicolás  Castellanos Ramírez: https://www.pexels.com/photo/man-using-typewriter-while-sitting-on-floor-13789221/
Fotografía: José Nicolás Castellanos Ramírez: https://www.pexels.com/photo/man-using-typewriter-while-sitting-on-floor-13789221/




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Polvo del camino. 340. Dos libros póstumos. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: Camilo Herrera Cortés.


Polvo del camino/ 340

Dos libros póstumos
Héctor Cortés Mandujano

Carlos Fuentes (1928-2012) fue el gran novelista mexicano (La región más transparente, Terra Nostra, Cristóbal nonato…) y también dejó huella en el ensayo, el cuento y el teatro. Estaba trabajando un manuscrito cuando murió: Aquiles o El guerrillero y el asesino (Mondadori-FCE, 2016).
La novela, que editó Julio Ortega luego de la muerte de Fuentes, es sobre la realidad de la guerrilla omnipresente en Colombia. Kike se enorgullece de su trabajo independiente de sicario, porque no trabaja ni para la guerrilla (la droga) ni para el gobierno (la política), sino para las venganzas personales (p. 156): “Lo contrató un vecino para matar a su vecino porque le jodía que tocara la música tan fuerte. Lo contrató una concursante de Miss Colombia para que eliminara a la triunfadora del concurso si no era ella. No lo fue. Lo contrataron para entrar a los hospitales y ultimar a una víctima mal herida por quien lo contrató, para que de ningún modo se salvara. Lo contrató el delantero de un equipo de fútbol para asesinar al árbitro que le había impuesto un penalti injusto. Cada una de esas muertes llenaba a Kike de satisfacción".
¡Cómo se aprende a matar? ¿A quién se elige? (p. 185): “Al primero que pase. De espaldas y sin verle la cara. La vida es una mierda. Le haces un favor al que matas”.

Albert Camus (1913-1960) nació en Argel y emigró a París, donde hizo sus estudios; escribió varios libros fundamentales, en el género novelístico: El extranjero, La peste, La caída… Exploró el teatro, el ensayo, la filosofía, además de la novela. Ganó el Premio Nobel de Literatura en 1957. Murió en un accidente automovilístico.
Leo El primer hombre (Editores Mexicanos Unidos, 2021), con prólogo y traducción de Jorge Rodríguez Galicia (p. 7): “El primer hombre es una novela póstuma, en la que Camus trabajaba en el momento de su muerte. El manuscrito se encontró en una bolsa entre los restos de su coche. Permaneció inédito hasta la primavera de 1994”.
Es biográfica, aunque el protagonista se llama Jacques. Camus nació en el seno de una familia muy pobre. Quedó huérfano de padre, por la guerra. Su inteligencia hizo que maestros y familia se aliaran para ayudarlo a seguir sus estudios. Carga con el peso de la guerra y por eso, cuando tiene que enfrentarse a golpes con un compañero de su escuela y le gana, se alegra un instante y reflexiona (p. 121): “Y entonces supo que la guerra no es buena, porque vencer a un hombre es tan amargo como ser vencido”.
La abuela también aportaba dichos (p. 128): “Cuando se informaba de la muerte de alguien en presencia de la abuela, ‘Bueno’, decía, ‘ya no se tirará un pedo’ ”.
Todavía en la infancia descubrió su condición de pobre al llenar un formulario. Padre muerto y madre, sirvienta (p. 155): “Un niño no es nada por sí mismo; son sus padres quienes lo representan. Es a través de ellos que se define a sí mismo, que se define a los ojos del mundo”; después, “la familia es juzgada a su vez por el hijo convertido en hombre”.
Ilustración: Camilo Herrera Cortés.
Ilustración: Camilo Herrera Cortés.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Voces ensortijadas. 339. ¿Agua para todas las personas? María Gabriela López Suárez

Photo by Narmin Aslanli: https://www.pexels.com/photo/monochrome-rainy-street-with-blurred-silhouette-29705459/
Voces ensortijadas  


¿Agua para todas las personas?
María Gabriela López Suárez


Marcela y su familia viven en una ranchería. Ella tiene cinco años de edad. Por las tardes suele pararse, a través del corral de su casa, a observar el paso constante de dos carros, uno azul y otro blanco, son como camionetas largas. Llevan algo en la parte de atrás, como una especie de tubo grueso acostado, así lo llama ella. Inés, su mamá, dice que son pipas de agua y que son muy caras.

Una tarde mientras Marcela toma un descanso después de hacer su tarea, se pregunta, si los señores que manejan esos carros no se cansan de llevar tanta agua. A veces ha contado las vueltas que dan, pero al otro día se le olvida. El sonido de las chicharras que anuncia lo cálido de la tarde distrae a la niña y la hace regresar a su libreta y a su lápiz.

La mirada atenta de la madre se posa en la niña. Se queda reflexionando sobre qué tanto pensará su pequeña Marce cuando hace una pausa y observa a las pipas que van y regresan.

A lo lejos se puede ver a Antonio, el papá de Marce, quien sujeta con fuerza el lazo que sostiene la cubeta con la que saca agua del pozo. La bomba se ha descompuesto. No hay dinero para comprar otra. Ahora tiene que hacerlo como lo hacía antes, de manera manual, mientras reúne la cantidad necesaria para tener una nueva bomba.

Es verano. La gente espera con ansias la temporada de lluvia. El estiaje ya ha tardado mucho. El sonido de las chicharras se escucha con frecuencia, de mañanita, casi al tiempo que se despierta el sol, luego al mediodía y por la tarde. Es un sonido incesante.

Marce escucha que Inés y Antonio dicen que son muy afortunados, el agua no les falta. A veces algunos de sus vecinos llegan con cubetas para pedir que les vendan agua. Inés y Antonio piensan que el agua no se vende, así que les comparten algunos botes.

Marce ha aprendido que el agua se cuida, que no se vende, que no se desperdicia y por eso se queda pensando, a dónde van esos carros que regresan con agua. Por su mente ha pasado que quizá hay un túnel secreto lleno de agua, y de ahí es donde sacan el líquido. Le surge una duda, ¿esos carros acabarán con el agua?

Esa tarde el canto de las chicharras se escucha con más intensidad, el calor está muy fuerte. Antonio dice que lloverá. Inés lo escucha con atención y observa el cielo. Las nubes grises siguen su camino. Un par de truenos se escuchan. Marce se pone de pie y alza su vista al cielo, levanta la mano izquierda y grita: ¡Ahí viene la lluvia!

*Este texto se redactó por la autora de esta columna en el marco del Taller Cine y ética para una cultura de paz, realizado en junio y julio de 2026 y facilitado por la UNAM.

Photo by Narmin Aslanli: https://www.pexels.com/photo/monochrome-rainy-street-with-blurred-silhouette-29705459/
Fotografía: Narmin Aslanli: https://www.pexels.com/photo/monochrome-rainy-street-with-blurred-silhouette-29705459/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Casa de citas. 802. Abstracto. Héctor Cortés Mandujano

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Casa de citas/ 802

Abstracto
Héctor Cortés Mandujano

Arte abstracto (Taschen, 2017, traducido por Francisco Caro), de Dietmar Elger, es un libro de gran formato, y al mismo tiempo un ensayo y un catálogo.
En las primeras páginas define su tema central (pp. 7-9): “Antes, la expresión artística tenía un carácter mimético: reproducía el mundo tal como lo veía el artista. [...] la pintura abstracta abre nuevas e insospechadas posibilidades: Puede ser autónoma y no tiene por qué referirse a una realidad conocida. [...] En la pintura abstracta, los colores y las formas subsisten sin el sistema de referencia de un mundo objetual exterior”.
Después del ensayo general, Elger hace un ensayo por cada artista y cada cuadro que se publica con la calidad garantizada de Taschen (esta editorial está especializada en pinturas, fotografías, obras de arte). Dice Picasso (p. 28): “El arte abstracto no existe. Siempre tienes que empezar por algo. Después puedes eliminar todas las huellas de la realidad. Entonces no existe ningún peligro más porque la idea de la cosa ha ido dando lugar a un signo imperecedero”.
En sus ensayos, generalmente cita al autor. Dice Kasimir Malevich (p. 36): “El realismo del cuadro consiste en la presencia simultánea de tres grandes requisitos pictóricos: las líneas, las formas y los colores”; dice Elger sobre el suprematismo (una corriente de la pintura abstracta de 1915, p. 38): “Con el suprematismo, la pintura desechó por primera vez su función de instrumento que ofrece una descripción de la realidad para convertirse en una parta autónoma de la misma. El realismo de la pintura de Malevich consiste en el realismo de los cuadriláteros de colores” (Elger se refiere específicamente al cuadro “Suprematismo”, de 1915, de Kasimir Malevich).
Escribe Dietmar Elger sobre Paul Klee (p. 52): “Las obras de Klee no son abstracciones puras; al menos el título las reduce a un orden figurativo u objetual (habla del cuadro “Caminos principales y caminos laterales”). Klee es un verdadero maestro de la invención de signos abreviados y claves referenciales”.
Piet Mondrian opina (p. 56): “La emoción de la belleza se ve entorpecida siempre por la aparición de la ‘cosa’; por eso, la cosa ha de desaparecer de la representación plástica”.
Jackson Pollock chorreaba o aventaba la pintura al cuadro, sin buscar ninguna representación figurativa; por eso (p. 58) “las composiciones no presentan ningún sentido espacial, no hay arriba ni abajo. El artista trataba la superficie pictórica con la misma intensidad en todas partes. Una vez acabada la composición, el pintor decidía la orientación del lienzo para su presentación en la pared”.
George Mathieu introdujo el concepto de velocidad en la pintura (pp. 66-67): “Ante más de dos mil personas, Mathieu pintó un lienzo de doce metros en veinte minutos. [...] ‘Creo que la velocidad del acto creativo es una de las principales premisas de mi pintura. En todo caso, soy el primer pintor que introduce el concepto de velocidad en la pintura occidental. Estoy convencido de que solo la velocidad de la acción hace posible captar y expresar aquello que emerge de las profundidades del espíritu sin que su manifestación espontánea se vea contenida y modificada por la reflexión y la intervención racional”.
Ad Reinhardt hizo algo radical (p. 78): “A principios de los años cincuenta desterró de la pintura la visibilidad de las pinceladas y la profusión colorista. Desde entonces fue simplificando cada vez más sus composiciones. En lo sucesivo, el artista confeccionará la estructura de sus imágenes empleando exclusivamente superficies geométricas de colores rojos, azules y negros en diferentes matices. Desde 1960 hasta su temprana muerte en 1967, Reinhardt pintó únicamente lienzos negros de formato cuadrado de 60 por 60 pulgadas (152,6 cm)”.
Hay gente que se planta ante un cuadro y pregunta qué es. Sucede con más frecuencia ante la pintura abstracta. Habría que contestar lo que dice Frank Stella (p. 82): “Lo que ves es lo que ves”.

***

Leo Muertos incómodos (falta lo que falta), novela policiaca escrita a cuatro manos entre el Subcomandante Marcos y Paco Ignacio Taibo II, editada por Joaquín Mortiz en 2005.
Para los capítulos que le tocó escribir, los pares, Taibo II usa a su personaje más famoso, Héctor Belascoarán Shayne, y para los que escribe el Subcomandante inventa a un miembro del EZ, Elías Contreras, quien, como representante de la Comisión de Investigación, une sus esfuerzos de investigación y deducción con Belascoarán para detener a un ubicuo Morales, responsable de demasiados delitos para ser un solo individuo.
En la novela confluyen muchos personajes reales (periodistas, políticos, etcétera) a quienes se les llama por su nombre. En los capítulos donde aparece Elías, el Subcomandante es una presencia constante (no como narrador, sino como personaje).
Por la costumbre que tienen muchos de leer mientras defecan, uno de los personajes entra a un baño reluciente donde hay un póster que dice (p. 32): “El estreñimiento promueve la lectura”.
Elías tiene que salir de la Selva Lacandona e ir a la Ciudad de México para realizar su investigación. Tiene para eso que explicar sus razones, aunque los demás inventan algunas. Julio Secreto dice (p. 51) “que Elías iba para averiguar cuándo era la Marcha del Orgullo Gay en la que Sub se haría presente y saldría, simultáneamente, de la selva y del clóset”.
Conversan mientras juegan dominó y hablan de la propensión de los presidentes a hablar de que todo va bien (p. 73): “Que siempre dice que estamos creciendo, que la economía crece, y dice números, que el siete, que el cinco, que el trece, que el medio. ¿De dónde los saca? No coinciden con los números de nadie. Si este güey dirigiera la Lotería Nacional no le tocaba a nadie nunca. ¿Cuál economía que crece? Será la suya, chingá -dice el Gallo, que no solía ser vehemente en cuestiones políticas, pero que sabía bastante de matemáticas”.
Hablan de un presidente específico, antes de que lo fuera (p. 89): “A López Obrador lo atacan no porque le tengan miedo por ser populista o de izquierda. No es ni una cosa ni otra. En sus cuatro años de gobierno no ha hecho sino tratar de congraciarse con los de arriba. Lo que pasa es que él va adelante en la carrera por el premio mayor”.
Elías se vuelve amigo de un travesti, en vías de trans (p. 115): “Y entonces ella me dijo que no es una ella sino un él. Y entonces, como no muy le entendí, ella se levantó la falda y ahí se miró su ése-cómo-se-llama haciendo bulto en su calzón”.
La novela es muy woke y muy política. Bastante entretenida.

Contactos: hectorcortesm@gmail.com

Photo by Júlia Isanta Muñoz: https://www.pexels.com/photo/black-and-white-photo-of-bags-of-herbs-at-a-market-24345843/
Fotografía: Júlia Isanta Muñoz: https://www.pexels.com/photo/black-and-white-photo-of-bags-of-herbs-at-a-market-24345843/




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Polvo del camino. 339. Penetrar el misterio. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: HCM.

Polvo del camino/ 339
Evocadas páginas de otro libro/ XX
Penetrar el misterio
Héctor Cortés Mandujano

Federico se escapó, dice un ciprés caviloso.
Pregúnteselo al dolor, que sabe más que nosotros.

De la canción “Federico”, de Alberto Cortez

Lo vi, desde la tranca de la finca, que estaba en la parte alta, caminar hacia el arroyo de la parte baja. Apenas se había despedido de mí y vuelto el cuerpo para irse, cuando le apareció en un flanco la imagen etérea de una mujer; en los dos primeros pasos, otra se le puso en el otro flanco y luego una más lo comenzó a seguir. Y otra.
No llevaba ni diez pasos y varios niños lo rodeaban, apenas dibujados por el aire circundante. Lo vi ya en los terrenos bajos y no sólo iban, revoloteando a su lado, mujeres y niños, sino también dos caballos (uno pinto, otro melado) y varias vacas. Todos eran ectoplasmas que él parecía no ver, pero para mí eran claramente distinguibles.
También se empezó a formar un batallón de sus amigos queridos, a los que pude reconocer no obstante que eran fantasmas.
El caminante real era mi padre. Mi madre no iba en la orquesta fantasmal. Ni yo. Sólo sus amantes y sus otros hijos.
Vi cuerpos muertos a los lados del camino. A mi abuela –su madre– y a un sinnúmero de gente que igual parecía vitorearlo que injuriarlo.
Él cantaba, podía oír su voz afinada.
Desde mi atalaya se veían los árboles enormes que crecían a la vera del agua, y debajo de sus sombras majestuosas, aunque el día era luminoso, la oscuridad borraba cualquier posibilidad de penetrar con mi vista lejana la negrura compacta.
Enfrente del hombre, entonces, comenzó a crecer una montaña que poco a poco comenzó a volverse un par de gigantescas piernas femeninas, abiertas como alas, cuyo centro coincidía exactamente con la oscuridad que producía la sombra arbórea.
Mi padre no se detuvo y se metió completo, sin dudar, en medio de las piernas, en el misterio del sexo...
Y nunca más volví a verlo.

[“Salía al campo y lo seguía una orquesta de seres inanimados” escribió Carlos Monsiváis en “El teólogo de avanzada y su repertorio anacrónico”, de su libro Nuevo catecismo para indios remisos (Siglo XXI, 1982, p. 59).]


Ilustración: HCM.
Ilustración: HCM.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Voces ensortijadas. 338. Tardecita veraniega. María Gabriela López Suárez

Fotografía: MGLS:
Voces ensortijadas  


Tardecita veraniega

María Gabriela López Suárez


Amalia terminó de hacer las labores de casa al tiempo que escuchaba los truenos que anunciaban la lluvia que comenzaba a caer y que quizá podía permanecer toda la tarde. Recordó que su comadre Lupita la había invitado a comer ese día. Amalia la llamó para decirle que esperaría a que terminara de llover para ir a la comida.

La lluvia se prolongó un par de horas. De tal modo que Amalia se quedó a comer en su casa y llamó nuevamente a Lupita para decirle que llegaría más tarde para que tomaran café con pan. Ella llevaría el pan.

Cuando Amalia salió de casa observó el cielo, se había despejado casi por completo. Algunos nubarrones grises se asomaban en el lado poniente de la ciudad. Percibió que la lluvia había dejado ese grato aroma a tierra mojada que le recordaba su niñez y también un viento fresco que acompañaba la tarde.

Observó que había mucho tráfico vehicular, además de gente que, como ella, iba y venía caminando, algunos con sus mascotas. Parecía como que la lluvia había dado tregua, esto era un detonante para que la gente saliera de sus casas, o al menos eso imaginaba Amalia. El paisaje de la tarde era muy agradable.

En su camino a la panadería contempló la algarabía de los zanates que se posaban en la parte baja de algunos árboles, además de otras aves que entonaban sus cantos desde las ramas más altas. La lluvia había dejado varios espejos de agua, así les llamaba Amalia a los charcos que se formaban. Le encantaba ver el reflejo de las imágenes sobre el agua, para ella semejaban a espejos. Y también contempló las alfombras de pétalos que se formaban bajo los árboles de flamboyant.

Agradeció la lluvia que había caído, por haber refrescado el clima, y también porque ella tenía la oportunidad de disfrutar esa tardecita veraniega.

El aroma a pan comenzó a sentirse, ya estaba a menos de una cuadra para llegar a la panadería. Comenzó a pensar en qué panes compraría para compartir el cafecito con la comadre Lupita.
Fotografía: MGLS:
Fotografía: MGLS:

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Casa de citas. 801. Curar la enfermedad de las palabras. Héctor Cortés Mandujano

Photo by Alex Dos Santos: https://www.pexels.com/photo/silhouette-of-student-reading-on-classic-staircase-37826162/

Casa de citas/ 801

Curar la enfermedad de las palabras
Héctor Cortés Mandujano

Una idea, para ser admitida, debe probar su ancianidad;
una obra de arte, para agradar, debe inspirarse en un modelo antiguo

Sartre,
en ¿Qué es la literatura?

Aunque tiene muchos años de publicado (mi ejemplar es de Losada, 1950, traducción de Aurora Bernárdez, regalo de mi amiga Linda Esquinca), el ensayo ¿Qué es la literatura?, de Jean-Paul Sartre, me parece que aún tiene mucha actualidad. Vean si no. Dice Sartre en la introducción sobre el papel histórico de los escritores (p. 8): “Antes, el poeta se tenía por un profeta y resultaba algo muy digno; luego se convirtió en un paria y un réprobo, lo que todavía era aceptable. Pero, hoy, ha descendido a la categoría de los especialistas”.
Sartre sabe de lo que habla, porque atacó varios géneros: la novela, el cuento, el ensayo, la dramaturgia y, claro, la filosofía. El escritor se parece al político, dice (p. 40): “Lo que se sabe es poca cosa y debe decidir a partir de lo que sabe”.
¿Qué conoce el escritor? Las palabras, el lenguaje (pp. 47-48): “Para el poeta, el lenguaje es una estructura del mundo exterior. El que habla está situado en el lenguaje, cercado por las palabras; estas son las prolongaciones de sus sentidos, sus pinzas, sus antenas, sus lentes; ese hombre las maneja desde dentro, las siente como siente su cuerpo, está rodeado de un cuerpo verbal del que apenas tiene conciencia y que extiende su acción por el mundo”.
Sartre busca modos de presentar sus ideas, de que se entiendan (p. 61): “Un sollozo completamente desnudo no es bonito: molesta. Un buen razonamiento molesta también, como Stendhal lo había advertido. Pero un razonamiento que oculte un sollozo es precisamente lo que buscamos”.
Se vale de ejemplos, de cuentos (p. 67): “Un aprendiz de pintor preguntaba a su maestro: ‘¿cuándo debo estimar que mi cuadro está acabado?’. Y el maestro contestó: ‘Cuando puedas contemplarlo con sorpresa, diciéndote: ‘¡Soy yo quien ha hecho esto!’. Lo que equivale a decir: nunca. Pues esto equivaldría a contemplar la propia obra con ojos ajenos y a revelar lo que se ha creado”.
Escribe (p. 73): “La belleza de la naturaleza no tiene nada de comparable con el arte. La obra de arte no tiene finalidad; estamos de acuerdo con Kant. Pero es en sí misma un fin”.
Un escritor no lo es sin lector (pp. 75-76): “El autor escribe para dirigirse a la libertad de los lectores y requerirla a fin de que haga existir la obra. […] Cuando disfruto de un paisaje, sé muy bien que no soy yo quien lo ha creado, pero sé también que, sin mí, las relaciones que se establecen ante mis ojos entre los árboles, los follajes, la tierra y la hierba no existirían en modo alguno”.
El medio y el público (p. 92): “El medio es determinante: el medio produce al escritor. […] El público, por el contrario, llama al autor, es decir, plantea problemas a su libertad”, porque (p. 94) “debe satisfacer cierta demanda”. Además (p. 97): “En el fondo, no se paga al escritor: se le alimenta, bien o mal, según las épocas. No puede ser de otro modo, porque su actividad es inútil; no es modo alguno útil y es a veces perjudicial que la sociedad adquiera conciencia de sí misma”.
Los escritores escriben para las clases ilustradas, las privilegiadas y (p. 101) “no se les pide ya que sean guardianes de los dogmas, sino simplemente que no sean sus detractores. […] El público del escritor continúa siendo estrictamente limitado. En su conjunto, es denominado la sociedad y este nombre designa una fracción de la corte, del clero, de la magistratura y de la burguesía rica”. No pertenece generalmente a esos ámbitos (p. 112): “El escritor disfruta a veces de los favores de una marquesa, pero se casa con la criada o con la hija del albañil”.
El siglo XVIII, dice Sartre, no era pan comido para un escritor (p. 116): “Una obra del espíritu era entonces un acto por partida doble, porque producía ideas que iban a ser el origen de trastornos sociales y porque ponía en peligro a su autor”. Eso pasó, ahora la burguesía ha absorbido a la nobleza y los autores atienden a este público unificado (p. 118): “Han perdido toda esperanza de salir de su clase de origen. Hijos de padres burgueses, leídos y pagados por burgueses, seguirán siendo burgueses: la burguesía les ha encerrado como en una prisión”.
Si quiere triunfar, el escritor no debe ser difícil (p. 120): “La facilidad se vende mejor: es el talento encadenado y que se resuelve contra sí mismo, el arte de asegurar con discursos armoniosos y previstos y de mostrar con campechanía que el mundo y el hombre son mediocres, transparentes, sin sorpresa, sin amenazas y sin interés”. Es la receta (p. 122): “No se le pide que restituya la extrañeza y opacidad del mundo, sino que lo disuelva en impresiones elementales y subjetivas que hagan más fácil la digestión del mismo: tampoco se le pide ya que vuelva a encontrar en lo más profundo de su libertad los más íntimos movimientos del corazón, sino que confronte sus ‘experiencias’ con la de sus lectores”. Así (p. 123): “El público no teme ninguna sorpresa; puede comprar a ojos ciegos. Pero la literatura ha sido asesinada. […] No es casualidad que hayan escrito malos libros; si han tenido talento, ha sido necesario esconderlo. Los mejores se han negado […] la unificación radical de su público induce al autor a escribir por principio contra todos sus lectores”.
Dice que varios autores clásicos han dicho de distintas maneras esto (p. 130): “Es con los buenos sentimientos como se hace mala literatura”. Paulhan escribe y lo cita Sartre (p. 147): “Todos saben que hay en nuestro tiempo dos literaturas: la mala, que es propiamente ilegible –es muy leída–; y la buena, que no se lee”.
En las notas de final de un capítulo cita varias ideas no necesariamente suyas (p. 153): “Creo que la multitud, el rebaño, será siempre odioso. Lo único importante es un reducido grupo de inteligencias, siempre las mismas, que se pasan la antorcha (Croiste, 3 de septiembre de 1871)”, y “El pueblo es un eterno menor de edad y siempre estará en la última fila, ya que el número, la masa, es ilimitado”.
Escribe (p. 237): “La función de un escritor es llamar al pan pan y vino al vino. Si las palabras están enfermas, a nosotros toca curarlas”.

Contactos: hectorcortesm@gmail.com


Photo by Alex Dos Santos: https://www.pexels.com/photo/silhouette-of-student-reading-on-classic-staircase-37826162/
Photo by Alex Dos Santos: https://www.pexels.com/photo/silhouette-of-student-reading-on-classic-staircase-37826162/




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Polvo del camino. 338. Rumbo al infierno. Héctor Cortés Mandujano

La ilustración es de Juan Ángel Esteban Cruz.

  
Polvo del camino/ 338

Apuntes de oído/ 26
Rumbo al infierno
Héctor Cortés Mandujano

Creo que fue “Sin precaución” la primera rola que escuché del grupo San Pascualito Rey (del álbum Valiente, de 2011). Me sorprendió y me gustó su inicio sin vueltas: “Espero que detrás de tus ojos/ no haya un barranco con rumbo al infierno/ porque voy corriendo”.
De los fundadores, arrancaron en el 2000, sólo están en el grupo Pascual Reyes y Juan Morales (batería y coros). Pascual es la voz del grupo. Me gusta: es grave, masculina y se mueve muy bien en el rock, en las baladas, en los varios ritmos que explora el grupo.
Sigue: “Que tus manos no guarden/ espinas podridas que escondan algún veneno/ porque desnudo me acerco”.
La voz profunda, la música lenta. Hay un notorio rastro de dolor en la interpretación. Parece que quien canta pasó por ese espinero. Dice el estribillo: “Sin precaución andaré, no preguntaré de tus heridas, de tus silencios y batallas perdidas.
“Sin precaución andaré, no preguntaré. Con los ojos cerrados y el futuro olvidado estaré a tu lado”.
Tienen muchas producciones, muchos videos y conciertos que pueden verse en redes, pero esta canción, tal vez porque fue la primera que escuché de ellos, me sigue gustando mucho: “El instinto me lleva a ti/ como al animal que quiere morir/ que quiere olvidar/ que quiere dejar su vida en la orilla/ en un misterio/ en tu mar abierto/ en tus secretos/ en tus recuerdos”.
No es que parezcan roqueros los del grupo; su vocalista, incluso, parece un chavo muy alivianado, vestido con normalidad y un corte de pelo tradicional: escribo esto recordando su concierto, en 2018, en el Cervantino de Guanajuato, disponible en YouTube: todos los demás van de negro, el vocalista con camisa clara, chaleco café, jeans, cabello corto y bigote rasurado.
Lo que sí es que su música tira más a lo oscuro. Han dicho que el estilo del grupo es “Dark guapachoso”, “Mariachi cósmico” o “Durangótico”, entre otras definiciones. “Sin precaución”, sin embargo, aunque tiene un arreglo rockero –con un amago calentón, de trópico– y Pascual tiene un timbre de hombre devastado, es más bien una canción de amor.
Su final es abrupto. Hay sólo silencio después de que él dice, por segunda vez: “Espero que detrás de tus ojos no haya un barranco”...

La ilustración es de Juan Ángel Esteban Cruz.
La ilustración es de Juan Ángel Esteban Cruz.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Voces ensortijadas. 337. El tiempo, un acompañante en la vida. María Gabriela López Suárez

Fotografía: MGLS.
Voces ensortijadas  
El tiempo, un acompañante en la vida
María Gabriela López Suárez


A mi niña interior, que algún día soñó con escribir.
Al público lector y radioescucha de las Voces ensortijadas.



Observo el cielo, hay un bello paisaje soleado, el verde acompaña a la naturaleza, qué gusto me da contemplar el paisaje. Me siento agradecida y afortunada de estar en un espacio laboral rodeado de árboles y montañas. La temporada de lluvias también favorece este regalo.

Estoy en un aula, mi labor este día es aplicar un examen de nuevo ingreso a la universidad. Hay rostros diversos de chicas y chicos, sonrientes, serios, se perciben los nervios y la incertidumbre. No es para menos, están en un examen para ingresar a estudiar la carrera que han elegido. El esfuerzo y ánimo de sus familias también está puesto en eso.

Ver a las juventudes me genera entusiasmo y me evoca a mi etapa en la licenciatura. Los exámenes siempre me daban nervios (aún me siguen dando). Recuerdo que cuando los presentaba tenía el tiempo de poder hacer un repaso para corroborar las respuestas. En una ocasión para una certificación en inglés no me percaté que había que escribir con lapicero una historia, lo hice a lápiz. Pocos minutos antes de que terminara el tiempo para entregar la prueba me di cuenta. Mi corazón latió más fuerte, me centré en ir repintando el texto con lapicero y borrando cuidadosamente el rastro del lápiz. Terminé en tiempo y forma.

Ahora escucho el movimiento de las hojas del cuadernillo de preguntas, el sonido del borrador que usan, algún lápiz o sacapuntas que cae y también varios bostezos. Observó movimientos de pies, lo percibo como inquietud y nervios. El paisaje sonoro de las aves se escucha por instantes, con algarabía. El sonido de mis pasos se oye levemente, entre el recorrido que hago al interior del aula.

El tiempo puede ser muy breve, pausado, fugaz o eterno, quizá depende de dónde estamos, con quiénes, en qué época del año y las actividades que hagamos. Como en este examen, las chicas y chicos seguramente quieren que el tiempo sea lento. Para mí el tiempo es un acompañante en la vida. El paso de los años puede permitir verlo como un aliado.

Hablando del tiempo, escribo estas líneas con profunda gratitud en el marco del noveno aniversario de esta columna. Para mí ha sido una hermosa oportunidad de aprendizajes, de nuevas experiencias, de conocer personas, divulgar historias, crear personajes, recorrer territorios, compartir perspectivas, reflexionar sobre distintos temas y desarrollar la escritura por placer.

Gracias por el espacio a Letras, idea y voz que me ha permitido divulgar esta columna, a Radio Siberia a través de Tropikalia por la oportunidad de que la columna sea en formato radiofónico. Gracias al público lector y radioescucha que la hace suya y resuena con ella.
Fotografía: MGLS.
Fotografía: MGLS.

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.