Revista

Líneas de desnudo. 177. Deberá quedar. Manuel Pérez-Petit

Líneas de desnudo/ 177

Deberá quedar
Por Manuel Pérez-Petit

(…) no quiero poner paz entre mi corazón y mi cabeza, entre mi fe y mi razón;  quiero más bien que se peleen entre sí.

Miguel de Unamuno: Del sentimiento trágico de la vida, Akal bolsillo, Madrid, 1983, p. 168
Ando en estos días destruyendo escritos, aquellos que yo creo que no merecen la pena. Es mi deseo que quede este Líneas de desnudo de la admirable Letras, ideaYvoz, como único repositorio definitivo de mi obra breve. Por lo demás, tres novelas cortas (las de El año de las tormentas, que terminará siendo una sola), una novela extensa (que va por su decimotercera escritura), media docena de series de poemas, tres ensayos y un libro de memorias. Eso deberá quedar. Para ello, destruyo tres cuartas partes de mi obra, y aún así creo que rompo poco para lo que tendría que romper. Ya veré. Suelo tardar veinticinco o treinta años de media en escribir una novela, por corta que sea, pero esto no es la causa por la que estoy en la tarea de poner orden. Todo tiene explicación, y cada cosa llegará en su momento. Ahorita ando en lo que ando, que ya es bastante. 
            Cuando alcancé los cincuenta años me propuse dos objetivos para mi siguiente decenio: concluir mi trayectoria como editor y publicar mi obra. Tenía claro que a los sesenta (para cumplirlos me faltan seis meses) me retiraría, cumpliendo de paso mi sueño de desaparición. A partir de entonces a lo sumo me dedicaría a ayudar a gente a adquirir el oficio de escritor. Desde ese no tan lejano 2017 se han cumplido muchos sueños y se han cerrado muchos círculos, más de los que había imaginado, y también ha quedado alguna cosa por cumplir.
Tengo claro que al día de mi muerte deberá quedar de mí lo que sé que debe quedar de mí: poca cosa. Creo con toda convicción en la Providencia y en su brazo armado (mi ángel de la guarda) y que toda mi vida ha sido y es dejar que mi corazón y mi cabeza se peleen entre sí en este afán por creer, crecer y crear, y darme.
S/T.
Fotografía: © M. P.-P., 2026.

*Sobre el autor:

Manuel Pérez-Petit

Escritor, editor y gestor cultural

Sevilla, España, 1967.

Periodista por la Universidad de Navarra y diplomado en pedagogía en lengua y literatura por la Universidad Complutense de Madrid, ha publicado nueve libros de poesía y tres novelas así como numerosos artículos y ensayos, manteniendo en la actualidad y desde 2020 la columna Líneas de desnudo en la revista mexicana de fomento a la lectura Letras, ideaYvoz, que concibe como el repositorio de su obra breve. Su obra, que permanece en gran parte inédita, ha sido antologada o premiada en media docena de países. Inició su labor en el quehacer editorial en 1990, habiendo tenido a su cargo en proyectos editoriales propios y ajenos cerca de un millar de ediciones de títulos de todos los géneros y de autores de una veintena de países. En 2020 puso en marcha Kolaval, plataforma, agencia literaria y editorial de ámbito hispanoamericano. Después de 20 años de trabajo profesional en España, México y Andorra, en 2010 se estableció en México y creó Sediento Ediciones. Ha dirigido proyectos editoriales y culturales de ámbito latinoamericano y dictado conferencias y cursos en países de Europa y América. Viene participando en la organización de eventos culturales y para la promoción del libro y la lectura en diversos países e impartiendo cursos de literatura y talleres de creatividad y/o redacción tanto para particulares, de manera individual o grupal, como para empresas desde hace 20 años, ejerciendo la mentoría como base vocacional de su actividad cultural y docente. Como periodista ha trabajado en diarios y publicaciones periódicas de España y México y en medios de internet y radio, a los que sigue estando vinculado. Fue director de Comunicación en el Servicio Andaluz de Salud, director editorial de intereconomia.com, adjunto a la presidencia del Instituto Europeo de Márketing, Comunicación y Publicidad, director de opinión de France Telecom España, director de relaciones públicas de la Fundación Leo Matiz o director editorial de AlmuzaraMéxico, entre otros puestos de responsabilidad. Es profesor invitado en la Bluefields Indian & Caribbean University (Bicu), de Bluefields, Nicaragua. Desde junio de 2011, la biblioteca de Yolotepec, comunidad indígena otomí de Santiago de Anaya, Hidalgo, México, lleva su nombre, y desde octubre de 2022 también la biblioteca de la comunidad indígena purépecha de la isla de Yunuén, Pátzcuaro, Michoacán, México. En 2017 fundó la causa Libros por Yolotepec para la recolección de libros en donación y su distribución tanto en bibliotecas y espacios culturales existentes como para la creación de nuevos lugares destinados a ello de los ámbitos rural y marginal urbano de México.

Casa de citas. 800. Relaja todos tus músculos, excepto uno. Héctor Cortés Mandujano

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Casa de citas/ 800

Relaja todos tus músculos, excepto uno
Héctor Cortés Mandujano

Cada cien columnas celebro contigo lector, lectora, la maravilla que es saberte del otro lado de la página o la pantalla. ¡Llegamos a 800!
Muchas gracias, te abrazo.

***

Recuerdo algunas escenas de la versión cinematográfica, pero hasta ahora leo Bailando con lobos (Ediciones Grijalvo, 1998), de Michael Blake. Gocé su lectura. La novela se ciñe al modo clásico de contar y lo hace bien. Me gustaron mucho sus comparaciones, en especial ésta, que se refiere a un muchacho comanche cuando ve por primera vez al hombre blanco. No sabe qué hacer (p. 117): “Todo le daba vueltas, como semillas en una matraca”.

***

Vi la película Las niñas bien (2018, escrita y dirigida por Alejandra Márquez Abella), basada en el libro homónimo de Guadalupe Loaeza, que no he leído. La cinta es muy buena. De allí este chiste clasista, ubicado en el sexenio de López Portillo, que me encantó:
Le pregunta una niña de la Ibero a una niña de la Anáhuac:
—¿Tu papá está en la lista de los sacadólares?
—No.
—¡Qué naco!

***

¿Acaso una mujer no tiene lengua para eso?

Ethel Krauze,
en “Lo que su cuerpo me provoca”

Mi querida amiga Gladys Fuentes Milla me regaló su libro antológico Sobre seis letras cabalga el deseo (Editorial Canto de Zenzontle, 2023), donde la acompañan las también poetas Ethel Krauze, Gela Manzano, Kyra Galván, Leticia Luna y Socorro Trejo Sirvent.
Es un libro de poesía erótica, cuyos versos, a veces, son muy explícitos. Escribe, por ejemplo, Ethel Krauze, en “Lo que su cuerpo me provoca”, sobre su marido (p. 19): “Que su vara de varón/ parta mi mar/ en dos,/ y libere su simiente/ en la tierra que le tengo prometida”. Luego dice que a su marido lo llaman (p. 20): “el señor del Mástil y el Martillo/ por su en-verga-dura/ larga y dura”.
Gela Manzano escribe a su pareja en “Cuando llueve en Santa Clara” (p. 34): “Aullaremos como lobos torso a torso/ con el sudor a cuestas. […] oleremos a sal/ a musgo/ a alga marina”.
Gladys Fuentes Milla cuenta y canta en “Veinte” (pp. 55-56): “La vida es un vértigo desde que te apetezco/ desde que sueño abrirme para que mueras dentro/ […]/ y me desgarro en temores ancestrales por beber la delicia/ de tu semen/ ávida de llenarme en el sacro lugar de tu existencia/ con afán de aluzar estas penumbras/ de tener sobre el vientre tus locuras/ el empuje de tu ardor entre mi carne”.
Kyra Galván dice en “Mecánica de los cuerpos terrestres” (pp. 67-68): “porque tu lengua era mi madre alimentándome/ y tu miembro era mi padre./ Eras mi figura masculina y femenina a un tiempo./ Eras el vientre materno:/ mi boca llena de pechos, lenguas, falo,/ mi tajo colmado de saliva y músculo”. A ella pertenece el verso que titula esta columna y tiene una brevísima “Ars Erótica”, que trascribo completamente:

Me levantaste en un soplo
–pirueta en el aire–
y no nos desuncimos un milímetro.

Escribe Leticia Luna, en “La canción del alma” (p. 86 y 88): “La brasa de la noche es una pira/ cuando enciendes o exaltas,/ fragmentas o penetras/ en mi nombre furtivo./ […]/ tu falo adquiere mi vocación de orquídea,/ vive alegre, da floración perpetua”.
Socorro Trejo Sirvent, por último, escribe en “Invitación” (p. 101): “Acércate a la hoguera de mis senos:/ te auguro que no encontrarás mejor destino/ Derrama licores sobre mi pelvis de canela:/ no te alcanzará la vida para tanta muerte”.

***

Leo la extraña y divertida novela Griego busca griega (Tusquets, 1987), del suizo Friedrich Dürrenmatt: un oficinista cualquiera conoce a una mujer por un mensaje en el periódico al que alude el título. A partir de ese momento la gente importante comienza a saludarle, le dan un ascenso increíble en su trabajo, le regalan una mansión, su vida se vuelve una locura. La novela, al final, propone dos finales, uno feliz y otro desgraciado.
Inmediatamente después de terminar ésta, en un volantazo, que no lo fue tanto, leo Chin Chin el teporocho (SEP, 1985), del tepiteño Armando Ramírez. Aquí también Michelle transforma la vida de un don nadie y lo vuelve teporocho, por decepción. Es este borrachín quien cuenta la novela que no tiene ni acentos ni reglas ortográficas (quien lee debe decidir acentos, cambios de narrador y todas las zarandajas que suelen tener los libros correctos) y donde se le habla constantemente al lector, invitándolo a un trago, a que entienda que la historia es parte de “una enfermedad” que se llama vida, a que escriba en unas líneas lo que quiera…
Vi la película hace mucho y ya había leído esta novela que propone nuevas formas de contar, fuera del canon y la solemnidad, como varias mexicanas famosas: El vampiro de la colonia Roma, de Luis Zapata; La princesa del Palacio de Hierro, de Gustavo Sainz; La tumba y De perfil, de José Agustín, etcétera.
Es divertida y violenta. Me volvió a gustar.

Contactos: hectorcortesm@gmail.com

Photo by James Collington: https://www.pexels.com/photo/black-and-white-cinematic-camera-setup-outdoors-30697923/
Fotografía: James Collington: https://www.pexels.com/photo/black-and-white-cinematic-camera-setup-outdoors-30697923/




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Polvo del camino. 337. El nacimiento del 10 de mayo en México. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: HCM.

  
Polvo del camino/ 337

El nacimiento del 10 de mayo en México
Héctor Cortés Mandujano


Leo El 10 de mayo (SEP, 1982), de Marta Acevedo, un libro que es parte de una colección elegante, con fotografías e ilustraciones. Pensé que sería un libro banal y no.
La celebración de este día y la exaltación de la madre como ejemplo de abnegación, amor, sacrificio (habrán madres así, sin duda) y demás cursilerías con que suelen adornarlas fue resultado de una propuesta publicada en el diario Excélsior, el 13 de abril de 1922, como respuesta a lo que llamó su autor, Rafael Alducin, también director del diario (p. 10), “el reparto de folletos inmorales”, en Yucatán, entre marzo y abril de ese año, que en realidad, fuera de los planteamientos más bien ideológicos, proponían a los eventuales padres y madres un básico control natal.
Alducin en Excélsior, en cambio, proponía, como respuesta a la (p. 9) “campaña suicida y criminal en contra de la maternidad […] hacer un monumento de amor y de ternura a la que nos dio el ser”.
El gobernador de Yucatán, a partir del 1 de febrero de 1922, era Felipe Carrillo Puerto, organizador del Partido Socialista Obrero (p, 14), “que más tarde se convertiría en el Partido Socialista del Sureste” y que propuso, entre otras cosas (p. 15), “la regulación de la natalidad”.
Excélsior y su director, en su cruzada para establecer el 10 de mayo como Día de las Madres, tuvieron como fáciles aliados (p. 32) “a la escuela, la Iglesia, el espectáculo, la beneficencia y el comercio”, que repitieron lo escrito por Alducin (p. 40): “La madre mexicana, por sus virtudes, por su bondad ingénita, por su abnegación sin límites, por su amor incomparable al honor y a la familia, donde halla sus mayores goces y sus más altas reflexiones es acreedora a nuestro respeto y constante veneración”. Dice Marta Acevedo (p. 42): “la industria cultural, el radio y el cine primero, la televisión y las fotonovelas después, han machacado con constante uniformidad en la imagen patrocinada por Excélsior”.
Alducin y el diario se fueron de frente y lograron que se erigiera, en la Ciudad de México, el monumento a la madre. En cambio, el 10 de mayo de 1971, las Mujeres en Acción Solidaria hicieron una manifestación de protesta, en el centro del país, con volantes que, entre otras cosas, decían de la madre (p. 65): “Es una ciudadana de segunda clase, puesto que no se le considera como elemento productivo dentro de la economía. La niña, la mujer, la madre, somos muñecas de cuerda con disco atrás; funcionamos conforme a lo que está grabado en el disco, desde generaciones atrás. ¡Dejemos de ser muñecas!”.
En otros volantes dicen (p. 66): “El mito de la madre consiste en exaltar la función biológica de la mujer para encubrir el hecho de como ser humano pensante y autónomo no se le deja desarrollarse. [...] Sí, nos dio a vida, pero no vemos que por ese hecho deba sacrificar sus ambiciones y desarrollo individual. Casi siempre el renunciar a ellos impone a los hijos una relación cargada de opresión y culpa”.
Evidentemente, yo habría estado no con Excélsior, sino con las mujeres de Yucatán, en 1922, y con las Mujeres en Acción Solidaria, en 1971. Nunca tuve mamitis.
Ilustración: HCM.
Ilustración: HCM.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Líneas de desnudo. 176. Hortensias. Manuel Pérez-Petit

Líneas de desnudo/ 176

Hortensias
Por Manuel Pérez-Petit

Luis XIV (1638-1715), más conocido como Rey Sol, ha pasado a la historia, entre otros motivos, por ser el constructor del palacio de Versalles, al que dotó de hermosos y enormes jardines que aún hoy pueden visitarse. Para el ornato de los mismos, envió una expedición a Brasil a fin de buscar nuevas flores. Un grumete enclenque llamado Banet fue capturado al llegar a las costas brasileñas, con lo que el resto de la tripulación se puso a la labor de liberarlo, y consiguiéndolo al fin fue descubierto el secreto: Banet era una mujer deseosa de conocer mundo que se había disfrazado de marinero y en realidad se llamaba Hortensia, por lo que al regreso de la embarcación a Francia el rey bautizó con ese nombre a una de las flores recolectada. 
La palabra ‘hortensia’ referida a la flor es muy connotativa. Por un lado significa agotamiento y vulnerabilidad y, por el otro, feminidad y templanza. Por si fuera poco, tiene una leyenda negra, pues en el siglo XIX se extendió la creencia de que en la casa en la que hubiera hortensias a las mujeres no les llegaba nunca el matrimonio o si estaban casadas le iría mal en el mismo. También se hizo costumbre que, cuando un pretendiente no se sentía correspondido en su anhelo de amor, regalaba un ramo de hortensias a su amada para decirle que no tenía corazón, lo cual, en consecuencia, provocaba que otros hombres no se interesaran por ella.
Es una flor, por tanto, a evitar como a la peste en cuestiones de amor, pese a lo cual cada vez se ven más ramos de novias que la contienen de manera expresa, como reacción intencionada a su supuesto fatalismo.
Me niego a creer que las hortensias tengan mal fario, y yo las veo creativas, libérrimas, resistentes, diferentes, hermosas y gratas como muy pocas flores puedan existir.
S/T. Hortensias en Mineral del Chico.
Fotografía: © Mayté Flores Ayala MAncera. La imagen está tomada en Mineral del Chico, estado de Hidalgo, México.

*Sobre el autor:

Manuel Pérez-Petit

Escritor, editor y gestor cultural

Sevilla, España, 1967.

Periodista por la Universidad de Navarra y diplomado en pedagogía en lengua y literatura por la Universidad Complutense de Madrid, ha publicado nueve libros de poesía y tres novelas así como numerosos artículos y ensayos, manteniendo en la actualidad y desde 2020 la columna Líneas de desnudo en la revista mexicana de fomento a la lectura Letras, ideaYvoz, que concibe como el repositorio de su obra breve. Su obra, que permanece en gran parte inédita, ha sido antologada o premiada en media docena de países. Inició su labor en el quehacer editorial en 1990, habiendo tenido a su cargo en proyectos editoriales propios y ajenos cerca de un millar de ediciones de títulos de todos los géneros y de autores de una veintena de países. En 2020 puso en marcha Kolaval, plataforma, agencia literaria y editorial de ámbito hispanoamericano. Después de 20 años de trabajo profesional en España, México y Andorra, en 2010 se estableció en México y creó Sediento Ediciones. Ha dirigido proyectos editoriales y culturales de ámbito latinoamericano y dictado conferencias y cursos en países de Europa y América. Viene participando en la organización de eventos culturales y para la promoción del libro y la lectura en diversos países e impartiendo cursos de literatura y talleres de creatividad y/o redacción tanto para particulares, de manera individual o grupal, como para empresas desde hace 20 años, ejerciendo la mentoría como base vocacional de su actividad cultural y docente. Como periodista ha trabajado en diarios y publicaciones periódicas de España y México y en medios de internet y radio, a los que sigue estando vinculado. Fue director de Comunicación en el Servicio Andaluz de Salud, director editorial de intereconomia.com, adjunto a la presidencia del Instituto Europeo de Márketing, Comunicación y Publicidad, director de opinión de France Telecom España, director de relaciones públicas de la Fundación Leo Matiz o director editorial de AlmuzaraMéxico, entre otros puestos de responsabilidad. Es profesor invitado en la Bluefields Indian & Caribbean University (Bicu), de Bluefields, Nicaragua. Desde junio de 2011, la biblioteca de Yolotepec, comunidad indígena otomí de Santiago de Anaya, Hidalgo, México, lleva su nombre, y desde octubre de 2022 también la biblioteca de la comunidad indígena purépecha de la isla de Yunuén, Pátzcuaro, Michoacán, México. En 2017 fundó la causa Libros por Yolotepec para la recolección de libros en donación y su distribución tanto en bibliotecas y espacios culturales existentes como para la creación de nuevos lugares destinados a ello de los ámbitos rural y marginal urbano de México.

Voces ensortijadas. 336. El canto de las ranas. María Gabriela López Suárez

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Voces ensortijadas  

El canto de las ranas
María Gabriela López Suárez


El día había pasado volando. Irene preparó su cena. Tenía ganas de comer bolillo dorado, untado con mantequilla y una pizca de azúcar. Para tomar eligió preparar atole de amaranto. Se tomó su tiempo para cocinar. El aroma del atole se esparció por la pequeña cocina.

El clima había estado muy caluroso durante el día, comenzaba a refrescar. Abrió las ventanas que daban al comedor, percibió el viento y sintió una sensación tan agradable que le alegró el corazón.

Irene arregló la mesa, colocó su tapete favorito. Se sirvió atole en una de sus tazas preferidas, una de color rojo que tenía al frente una flor de margarita. Prendió la televisión para ver alguna película mientras cenaba. No tenía alguna elección en particular. Se quedó viendo Comer, rezar, amar, con Julia Roberts. La película llamó su atención. Empezó a resonar con algunos mensajes. Lo que más le agradó fue darse el tiempo para cocinar, disfrutar su cena sin prisa y seguir percibiendo el viento. Apagó el televisor.

Se asomó a la ventana y agradeció que sus vecinos tenían varios árboles. Para ella era un gran regalo, no solo le brindaban sombra durante el día, sino que, en días calurosos como ése, le permitían disfrutar del viento. Observó el cielo, se veía un poco nublado. Era difícil precisar si era por anuncio de lluvia o por la contaminación que últimamente lo cubría. Deseó que lloviera. Todas las personas de su colonia, los árboles, los pájaros y ella anhelaban ese regalo.

Recordó que cuando era niña había tenido experiencias muy agradables en casa de sus abuelitos. Las que anunciaban la lluvia eran las ranas. La primera vez que escuchó el canto de las ranas no supo identificar qué era, hasta que le dijeron. La sorprendió el sonido tan fuerte del canto, así como la bella armonía de escuchar el canto de varias ranas, eran como una especie de coro. Irene también se acordó de una historia del pueblo maya que había leído sobre la relación del canto de las ranas y Chaac, el dios de la lluvia.

Ya era hora de irse a dormir, tenía que madrugar al día siguiente. En su cama, Irene comenzó a escuchar a lo lejos el canto de las ranas y luego unos truenos en el cielo. No supo si era realidad o parte de sus sueños.
Photo by giovanni: https://www.pexels.com/photo/frog-on-ground-17052566/
Fotografía: Giovanni: https://www.pexels.com/photo/frog-on-ground-17052566/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Líneas de desnudo. 175. Maestro de escritura. Manuel Pérez-Petit

Líneas de desnudo/ 175

Maestro de escritura
Por Manuel Pérez-Petit

Si todos sin excepción fuéramos plomeros (fontaneros, para entendernos), el oficio de la plomería no existiría, dado que lo que es común no es distinguible. De un modo u otro todos hablamos y por esa razón no existe el oficio de hablar. Si hablar requiriera una capacitación específica y generara bienes y/o servicios a la comunidad sería un oficio que requeriría, además, de ciertos grados de especialización, y habría personas que ejercerían esa tarea bien, mal o regular como en cualquier otra ocupación humana. Cosa bien distinta es que se pueda hablar mejor o peor, lo cual depende de otros múltiples factores. Al final, todo es cuestión de lenguaje, y en el lenguaje está la cuestión. 
Todos hablamos ergo cada vez hay más personas que escriben o quieren escribir, pero escribir sí es un oficio y tanto por muy inmediato a todos que sea el lenguaje como por el hecho irrefutable de que, por principio, todos tenemos la potencialidad real de escribir, pues, hala, todos escribimos, aunque no sepamos hacer la “o” con un canuto. Da hasta pena ajena (vergüenza, según donde estemos), pero uno, que lleva no pocos años en la tarea de ayudar a adquirir el oficio de la escritura a multitud de personas que quiere crecer en el mismo, ve todo esto con pesimismo.
Mucha gente me considera “maestro de escritura”, y yo rechazo la mayor, pues en realidad no se puede ser maestro de escritura. Nadie puede. Todo lo más se puede llegar a ser maestro de lectura. A escribir se aprende leyendo, bien es cierto que con una lectura específica que tienda, como diría Juan Carlos Onetti (1908-1988), a robar si es necesario. Una lectura interesada y egoísta, dispuesta a sumar para la propia causa y encaminada a aprovechar lo de los otros para la gran clave de un buen escritor: mentir siempre.
Si no se sabe leer con ese paso corto, esa vista larga y esa mala uva, por bonito que parezca no se puede escribir.
Después no se frustren. Escribir es un oficio que no puede ser el de todos.
Seminario de creación literaria en la Bluefields Indian and Caribbean University (BICU), en Bluefields, Nicaragua, 2012.
Fuente de la imagen: Archivo personal de M. P.-P.

*Sobre el autor:

Manuel Pérez-Petit

Escritor, editor y gestor cultural

Sevilla, España, 1967.

Periodista por la Universidad de Navarra y diplomado en pedagogía en lengua y literatura por la Universidad Complutense de Madrid, ha publicado nueve libros de poesía y tres novelas así como numerosos artículos y ensayos, manteniendo en la actualidad y desde 2020 la columna Líneas de desnudo en la revista mexicana de fomento a la lectura Letras, ideaYvoz. Su obra, en gran parte inédita, ha sido antologada o premiada en media docena de países. Inició su labor en el quehacer editorial en 1990, habiendo tenido a su cargo en proyectos editoriales propios y ajenos cerca de un millar de ediciones de títulos de todos los géneros y de autores de una veintena de países. En 2020 puso en marcha Kolaval, plataforma, agencia literaria y editorial de ámbito hispanoamericano. Después de 20 años de trabajo profesional en España, México y Andorra, en 2010 se estableció en México y creó Sediento Ediciones. Ha dirigido proyectos editoriales y culturales de ámbito latinoamericano y dictado conferencias y cursos en países de Europa y América. Viene participando en la organización de eventos culturales y para la promoción del libro y la lectura en diversos países e impartiendo cursos de literatura y talleres de creatividad y/o redacción desde hace 20 años, ejerciendo la mentoría como base vocacional de su actividad. Como periodista ha trabajado en diarios y publicaciones periódicas de España y México y en medios de internet y radio, a los que sigue vinculado. Fue director de Comunicación en el Servicio Andaluz de Salud, director editorial de intereconomia.com, adjunto a la presidencia del Instituto Europeo de Márketing, Comunicación y Publicidad, director de opinión de France Telecom España, director de relaciones públicas de la Fundación Leo Matiz o director editorial de AlmuzaraMéxico, entre otros puestos de responsabilidad. Es profesor invitado en la Bluefields Indian & Caribbean University (Bicu), de Bluefields, Nicaragua. Desde junio de 2011, la biblioteca de Yolotepec, comunidad indígena otomí de Santiago de Anaya, Hidalgo, México, lleva su nombre, y desde octubre de 2022 también la biblioteca de la comunidad indígena purépecha de la isla de Yunuén, Pátzcuaro, Michoacán, México. En 2017 fundó la causa Libros por Yolotepec para la recolección de libros en donación y su distribución tanto en bibliotecas y espacios culturales existentes como para la creación de nuevos lugares destinados a ello de los ámbitos rural y marginal urbano de México.

Casa de citas. 799. Hacerse mundo. Héctor Cortés Mandujano

Photo by Luis Vargas: https://www.pexels.com/photo/adventurer-with-staff-overlooking-mexican-highlands-35888874/

Casa de citas/ 799

Hacerse mundo
Héctor Cortés Mandujano

Hoy el escritor creyendo bajar a los infiernos,
se contenta con bajar a la calle

Maurice Blanchot,
Citado por Ida Vitale,
en Resurrecciones y rescates

Ida Vitale (1923, Montevideo, Uruguay) es una poeta con muchísimas publicaciones y reconocimientos. El libro Resurrecciones y rescates (Fondo de Cultura Económica de España, 2019) no contiene poemas, sino una selección de los muchos artículos que ha publicado en varios medios de distintos países. La edición es elegante, cuidada.
Dice Ida (p. 37): “Citamos siempre ‘Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí’, de Monterroso, como el cuento más breve del mundo. Un poema de amor brevísimo y completo sería: ‘Quisiera ser convexo para tu mano cóncava’, si Gerardo Diego no hubiera cometido el error de prolongar lo ya suficiente”.
Cita a Quevedo (p. 66): “Cocodrilos descubiertos/ son poetas vengativos;/ que a los que se comen vivos/ los lloran después de muertos”.
Luigi Malerba, en 1980 (p. 72) “escribió Las gallinas pensativas, breves textos cuyas protagonistas son, como es obvio, gallinas”. No tienen nombre, salvo una –la más famosa de las 131 más quince añadidas después– que se llama Natalia: “Una gallina llamada Natalia había decidido escribir una novela, pero no le vinieron a la cabeza ni la trama, ni los personajes ni el título ni el estilo de la escritura. Fue así que aquella gallina veleidosa escribió en cambio sus recuerdos de infancia y tuvo mucho éxito entre las ocas”.
Escribe, cuando habla de César Aira (p. 129): “El mundo, no lo olvidemos, es un oxímoron en acción”.
En el texto que escribe sobre José Ángel Valente cita varios de sus versos. Me encantaron. Un fragmento (p. 217): “Tu cuerpo baja/ lento hacia mi deseo./ Ven. / No llegues”. Dos versos (p. 221): “La única forma perfecta del amor/ es la soledad”. Y estos (p. 223): “Un hombre ha muerto, pero dime que soy de verdad, que estoy en pie, que es cierto el aire, que no puedo morir”.
Habla de Octavio Paz (p. 247): “Paz aparece como el modelo más constante de un tipo de poeta que no acepta una actitud iluminada y vehicular. Que se mueve en un círculo denso de referencias, crea a partir de un análisis, analiza a partir de su creación y elabora paralelamente arte y teoría del arte. […] No se da hoy en lengua española un cuerpo tan coherente de creación poética y crítica como el que nos ofrece”.
No he leído al poeta Enrique Casaravilla Lemos, pero me gustaron mucho estos dos versos suyos (p. 298): “Ningún misterio iguálate, ninguna/ carne como la tuya; flor nocturna”.

***

Los libros de César Aira son generalmente breves, algunos incluso brevísimos. No ocurre así con La liebre (Editorial Era, 2017), que es una novela de extensión promedio (272 páginas) y que responde al modo de experimentación novelística de este justamente célebre autor argentino.
No puedo decir que me encantó el final, porque Aira decidió jugar con el procedimiento absurdo que tenía el teatro del Siglo de Oro español, que creaba una serie de enredos para rematar con que todos los personajes eran hijos y padres perdidos hasta ese momento. En fin…
La novela, aun así, supone páginas donde podemos gozar de la pericia narrativa y la imaginación de Aira. Clarke, el inglés protagonista, irá al desierto de Argentina (p. 27): “En un relámpago de intuición, en su cabeza pueril y veleidosa, llegó al fondo del darwinismo y le dio la vuelta completa. Toda transformación era una vuelta en redondo. La eternidad misma era una transformación, era el presente, la figura de la felicidad, y todas esas palabras podían reemplazarse unas por otras”.
En Argentina se encuentra con Cafulcurá, quien resulta todo un pensador y en una conversación le dice a Clarke (p. 34): “Al mundo se lo crea para que coincida con el sistema personal, para que el hombre se haga mundo”.
En toda la novela, Clarke (y Carlos y Gauna sus acompañantes) entra en contacto con distintas tribus indias, que tienen incluso teorías acerca de lo engañoso de la realidad (p. 93): “Era como encontrar bellas mujeres a cada paso, salvo que las mujeres no estaban, porque no había nadie, con lo que además se evitaban todos los engorros de la realidad”.

***


Lavoisier. La química moderna. La revolución está en el aire (RBA Coleccionables, 2023), de Adela Muñoz Páez, cuenta vida y obra de Antoine-Laurent Lavoisier (1743-1794), científico francés que dio lustre a su país, Francia, quien le correspondió guillotinándolo.
Este químico, cuyo nombre aparece en todos los libros que hablan de esa ciencia, no tuvo problemas económicos, porque heredó (p. 13) “una fortuna de su abuela”.
Durante años, la ciencia creyó que existía un elemento llamado flogisto que era (p. 32) “la materia y el principio del fuego, aunque no [el] fuego en sí mismo”, hasta que Lavoisier desmontó el equívoco y, además, inventó una palabra que ahora se usa comúnmente. La palabra oxígeno.
Francia y el mundo le debe mucho a los descubrimientos de este hombre, quien generó a su alrededor una serie de calumnias y de infundios, generados por la envidia, que lo llevaron a ser encarcelado y luego guillotinado el 8 de mayo de 1794.
Joseph-Louis Lagrange escribió un día después (p. 140): “No les ha hecho falta más que un momento para cortar su cabeza y puede que cien años no basten para producir una parecida”.

Contacto: hectorcortesm@gmail.com
Photo by Luis  Vargas: https://www.pexels.com/photo/adventurer-with-staff-overlooking-mexican-highlands-35888874/
Fotografía: Luis Vargas: https://www.pexels.com/photo/adventurer-with-staff-overlooking-mexican-highlands-35888874/




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Polvo del camino. 336. No madres, mujeres. No brujas, madres. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: HCM.

Polvo del camino/ 336

No madres, mujeres. No brujas, madres
Héctor Cortés Mandujano

Vi el documental Brujas (escrito y dirigido por Elizabeth Sankey, 2024) que analiza, entre otras cosas, a partir de su propia experiencia, la salud mental post-parto y, aún más, la falta de amor e incluso el rechazo que algunas madres sienten por sus hijos.
Como suele ocurrirme con algunas de las cosas que leo y veo, decidí pensar en un caso cercano y específico: mi mamá y yo.
Creo, desde mi propia experiencia, que las madres no tienen la obligación de querer a sus hijos. Lo comenté con dos mujeres al azar y sus posiciones fueron extremas: “¿Para qué abren las patas, entonces”; “Si no quieren tener hijos, que los aborten”. Les dije que no era tan fácil, que no hay información suficiente ni dinero ni capacidad de enfrentar al marido (a veces es él quien dizque quiere tener hijos), a la familia, a la sociedad. No se movieron de sus trece. En fin.
Me parece que los hijos alteran, para bien y para mal, la vida de las mujeres en especial (los padres se cuecen aparte), ya sea que tengan trabajos formales o no, ambiciones, expectativas, deseos que no se colmen con cuidar niños (que, dicho en general, son una lata de tiempo completo). Quedar embarazada es un asunto biológico: con tener relaciones sexuales en ciertos días basta, no hay filtros. Cualquiera –con las excepciones del caso– puede quedar embarazada y tener descendencia. El asunto viene después: ¿Qué hago con este bicho que no me deja dormir, que requiere cuidados todo el tiempo y que después quiere atención y tiempo, más tiempo, más tiempo?
Si se le ve al futuro, un hijo puede ser una piedra que habrá que arrastrarse de por vida. Puede ser muy enfermizo de bebé y de niño, y convertir la vida de cualquiera en un infierno; puede ser un adolescente terrible y no dejar de joder sin pausa; y luego puede volverse drogadicto, borracho, tener mal humor, ser un cabrón o un haragán. El papá lo mandará al diablo en cuanto pueda, pero lo más seguro es que la mamá esté pendiente de él, lo cuide e incluso lo quiera. Aplíquese lo mismo a una hija, porque aquí sí hay igualdad de géneros. Y a quien sea de LGBTQ+, aquí sí hay inclusión total.
¿Qué es un hijo para una mamá? No tengo idea.
Mi madre, pobre, tuvo varios, varias, y creo que ninguna, ninguno le halló el modo. Tenía sus tipicidades, como cualquiera. No imagino cómo podría haber sido el hijo ideal para ella. La verdad es que, en mi caso, vivimos separados mucho tiempo; después de largas temporadas en mi niñez, en que nos vimos poco, la distancia entre los dos, como dice José Alfredo, se hizo cada día más grande.
No pasaríamos ni ella ni yo el examen de madre-hijo típicos. Podíamos vivir el uno sin el otro, sin problemas ni reclamaciones. Desde que dejé la finca El Ciprés, donde viví hasta los once años, me daba igual verla una vez al año o nunca. No me brincaba el corazón si la veía ni me produjo nunca, creo, sentimientos dulces ni terribles. Era mi madre, nomás, ese viejo trasto conceptual con tanta basura emocional encima. Tejimos entre los dos, me parece, una indiferencia, que a mí siempre me vino bien.
Como podrá notarse, la imagen de la madre abnegada me da flojera. Las mujeres no son madres, son mujeres. No son brujas, son madres. Seres humanos, pues.
No sé si mi mamá me quiso de bebé (mi primo Miguel dice que me adoraba), pero no me molesta la idea, a la luz del documental Brujas, que no hubiera querido tenerme ni me hubiera querido en ningún momento. Tenía todo el derecho del mundo. Estoy agradecido con ella por haberme parido y cuidado el tiempo que lo hizo. Y ya. Que además me quisiera, como dice una canción de Sabina, sería pedirle demasiado.
Entiendo, pues, que las madres no quieran a sus hijos. Me parece normal, también, que los hijos les paguen con la misma moneda.

Ilustración: HCM.
Ilustración: HCM.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Líneas de desnudo. 174. Domingo. Manuel Pérez-Petit

Líneas de desnudo/ 174

Domingo
Por Manuel Pérez-Petit

El domingo es un invento extraño, irritante, contradictorio, doloroso, alegre y hasta una invitación a la melancolía. Según el Génesis, primer libro de la Biblia, Dios descansó el séptimo día, pero los judíos celebran el descanso al sexto día, el sábado, y los mulsumanes, el viernes. En el mundo anglosajón como en la semana litúrgica de la tradición cristiana –el Catecismo de la Iglesia Católica dice que “Jesús resucitó de entre los muertos el primer día de la semana”– el domingo no es el último sino el primer día. La convención internacional establece que es el último. Cristo resucitó en domingo. En la tradición de Occidente siempre fue día de asueto, feriado o festivo, lo cual fue incorporado al derecho laboral a partir de la Revolución francesa. 
Todo es muy confuso en relación al domingo. La mesada o paga semanal suele ser entregada por los padres a sus hijos los domingos. Para los trabajadores por cuenta ajena es depresivo pues al día siguiente se debe ir a trabajar. En muchos lugares es tradicional “vestirse” de domingo, o sea, con formalidad. De ahí proviene en parte el concepto de “dominguero”, relacionado con los que salen por la mañana y regresan por la noche, vestidos de campo o playa, a toda prisa.
Abundando en su diversidad, no pocos tienen la costumbre de vestirse casual, e incluso para muchos se trata de no quitarse el pijama, no peinarse y permanecer en cama o en el sillón, todo por ser el día que precede al lunes, que sí que es jodido.
Es el día más extraño de todos los posibles, el que más desorienta, y hasta está marcado en rojo en los almanaques. Empieza con alegría y termina con ansiedad, es un torbellino ante el que muchos prefieren poner la mente en blanco. Se trata de un invento extraño del que podríamos estar hablando y no parar. Tan extravagante es que me parece pertinente referirme a él en un mucho más rutinario miércoles, que estorba menos que un jueves, tiene un horizonte más claro que un martes, es menos temperamental que un viernes y no permite fiestas ni relajaciones largas como un sábado, día que precede al inefable y más divertido de observar que de vivir domingo.
Noche de domingo en Sevilla, 2014.
Fuente de la imagen: Archivo personal de M. P.-P. Fotografía: © Irma Martínez Hidalgo

*Sobre el autor:

Manuel Pérez-Petit

Escritor, editor y gestor cultural

Sevilla, España, 1967.

Periodista por la Universidad de Navarra y diplomado en pedagogía en lengua y literatura por la Universidad Complutense de Madrid, ha publicado nueve libros de poesía y tres novelas así como numerosos artículos y ensayos, manteniendo en la actualidad y desde 2020 la columna Líneas de desnudo en la revista mexicana de fomento a la lectura Letras, ideaYvoz, que concibe como el repositorio de su obra breve. Su obra, que permanece en gran parte inédita, ha sido antologada o premiada en media docena de países. Inició su labor en el quehacer editorial en 1990, habiendo tenido a su cargo en proyectos editoriales propios y ajenos cerca de un millar de ediciones de títulos de todos los géneros y de autores de una veintena de países. En 2020 puso en marcha Kolaval, plataforma, agencia literaria y editorial de ámbito hispanoamericano. Después de 20 años de trabajo profesional en España, México y Andorra, en 2010 se estableció en México y creó Sediento Ediciones. Ha dirigido proyectos editoriales y culturales de ámbito latinoamericano y dictado conferencias y cursos en países de Europa y América. Viene participando en la organización de eventos culturales y para la promoción del libro y la lectura en diversos países e impartiendo cursos de literatura y talleres de creatividad y/o redacción tanto para particulares, de manera individual o grupal, como para empresas desde hace 20 años, ejerciendo la mentoría como base vocacional de su actividad cultural y docente. Como periodista ha trabajado en diarios y publicaciones periódicas de España y México y en medios de internet y radio, a los que sigue estando vinculado. Fue director de Comunicación en el Servicio Andaluz de Salud, director editorial de intereconomia.com, adjunto a la presidencia del Instituto Europeo de Márketing, Comunicación y Publicidad, director de opinión de France Telecom España, director de relaciones públicas de la Fundación Leo Matiz o director editorial de AlmuzaraMéxico, entre otros puestos de responsabilidad. Es profesor invitado en la Bluefields Indian & Caribbean University (Bicu), de Bluefields, Nicaragua. Desde junio de 2011, la biblioteca de Yolotepec, comunidad indígena otomí de Santiago de Anaya, Hidalgo, México, lleva su nombre, y desde octubre de 2022 también la biblioteca de la comunidad indígena purépecha de la isla de Yunuén, Pátzcuaro, Michoacán, México. En 2017 fundó la causa Libros por Yolotepec para la recolección de libros en donación y su distribución tanto en bibliotecas y espacios culturales existentes como para la creación de nuevos lugares destinados a ello de los ámbitos rural y marginal urbano de México.

Liminar 9. Sísifo. V. Balltre

Photo by Tom Christensen: https://www.pexels.com/photo/close-up-of-dung-beetles-rolling-a-dung-ball-outdoors-32622809/

Liminar

Sísifo
V.Balltre


No me siento real hoy, no me siento real la mayor parte del tiempo.

Sin caer en el cliché de la simulación, pero en donde soy un fantasma en un mundo que me busca y me exige, donde yo solo actúo, veo y me levanto en automático. Siento, me entristezco, sonrío de vez en cuando, hablo, soy y, aun así, no me siento real hoy.

Me detuve a pensar en Nietzsche, en el nihilismo, el existencialismo, en Sísifo, me sentí Samsa al despertar esperando regresar conmigo misma al caer la noche y madrugada poder reconectar con mi espiritualidad.

¿Es así? ¿Es acaso que, si no es una piedra sobre una montaña, sea la noche que cae y regresa la mañana? ¿Es entonces, que estoy destinada a un ciclo eterno de irrealidad como Sísifo lo estuvo por castigo?

Me siento irreal, siento todo, pero ya lo dijo Plath, estoy limitada. ¿Es acaso que esta excitación, este escalofrío, la tristeza y las ganas de sentir miedo, son meramente reflejos del fantasma en el que me convierto?

Me pregunto entonces, si soy real, si a Gregorio realmente le preocupaba llegar tarde a trabajar o el mero hecho de su nueva realidad y los eventos que se perdería a posterioridad. Siento todo, y lo siento ahogado como si estuviera encerrada en vidrio que enmudece mis sentidos.

Desperté abrumada, cansada, no era un escarabajo, peor, era un fantasma.
Liminar es una puerta de entrada para escritores emergentes que nos han brindado sus escritos para colaborar con este ejercicio de generosidad que implica la escritura. Bienvenidos.

*Sobre la autora:

V. Balltre

Escritora emergente

Valeria Trejo, para conocer en el mundo literario como V. Balltre, es una escritora emergente
originaria de Chiapas. Su obra se centra principalmente en la poesía, los cuentos cortos y las
prosas, formatos con los que explora las emociones y la cotidianidad de manera profunda.
Aunque su trayectoria es aún incipiente y se podría considerar amateur, ha realizado algunas
publicaciones en páginas web y ha creado un compendio de libros propios aún inéditos. Para V.
Balltre, este espacio representa un importante paso en su camino literario.
Sus escritos se nutren de las pequeñas cosas de la vida diaria y onírica, que ella transforma ya sea en belleza o en melancolía, plasmando esas sensaciones en sus textos con sinceridad y sensibilidad.