Polvo del camino/ 337
El nacimiento del 10 de mayo en México
Héctor Cortés Mandujano
Leo El 10 de mayo (SEP, 1982), de Marta Acevedo, un libro que es parte de una colección elegante, con fotografías e ilustraciones. Pensé que sería un libro banal y no.
La celebración de este día y la exaltación de la madre como ejemplo de abnegación, amor, sacrificio (habrán madres así, sin duda) y demás cursilerías con que suelen adornarlas fue resultado de una propuesta publicada en el diario Excélsior, el 13 de abril de 1922, como respuesta a lo que llamó su autor, Rafael Alducin, también director del diario (p. 10), “el reparto de folletos inmorales”, en Yucatán, entre marzo y abril de ese año, que en realidad, fuera de los planteamientos más bien ideológicos, proponían a los eventuales padres y madres un básico control natal.
Alducin en Excélsior, en cambio, proponía, como respuesta a la (p. 9) “campaña suicida y criminal en contra de la maternidad […] hacer un monumento de amor y de ternura a la que nos dio el ser”.
El gobernador de Yucatán, a partir del 1 de febrero de 1922, era Felipe Carrillo Puerto, organizador del Partido Socialista Obrero (p, 14), “que más tarde se convertiría en el Partido Socialista del Sureste” y que propuso, entre otras cosas (p. 15), “la regulación de la natalidad”.
Excélsior y su director, en su cruzada para establecer el 10 de mayo como Día de las Madres, tuvieron como fáciles aliados (p. 32) “a la escuela, la Iglesia, el espectáculo, la beneficencia y el comercio”, que repitieron lo escrito por Alducin (p. 40): “La madre mexicana, por sus virtudes, por su bondad ingénita, por su abnegación sin límites, por su amor incomparable al honor y a la familia, donde halla sus mayores goces y sus más altas reflexiones es acreedora a nuestro respeto y constante veneración”. Dice Marta Acevedo (p. 42): “la industria cultural, el radio y el cine primero, la televisión y las fotonovelas después, han machacado con constante uniformidad en la imagen patrocinada por Excélsior”.
Alducin y el diario se fueron de frente y lograron que se erigiera, en la Ciudad de México, el monumento a la madre. En cambio, el 10 de mayo de 1971, las Mujeres en Acción Solidaria hicieron una manifestación de protesta, en el centro del país, con volantes que, entre otras cosas, decían de la madre (p. 65): “Es una ciudadana de segunda clase, puesto que no se le considera como elemento productivo dentro de la economía. La niña, la mujer, la madre, somos muñecas de cuerda con disco atrás; funcionamos conforme a lo que está grabado en el disco, desde generaciones atrás. ¡Dejemos de ser muñecas!”.
En otros volantes dicen (p. 66): “El mito de la madre consiste en exaltar la función biológica de la mujer para encubrir el hecho de como ser humano pensante y autónomo no se le deja desarrollarse. [...] Sí, nos dio a vida, pero no vemos que por ese hecho deba sacrificar sus ambiciones y desarrollo individual. Casi siempre el renunciar a ellos impone a los hijos una relación cargada de opresión y culpa”.
Evidentemente, yo habría estado no con Excélsior, sino con las mujeres de Yucatán, en 1922, y con las Mujeres en Acción Solidaria, en 1971. Nunca tuve mamitis.

*Sobre el autor:
Héctor Cortés Mandujano
Narrador, dramaturgo y periodista cultural
Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.
Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.
Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).
Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.
Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com