Polvo del camino. 336. No madres, mujeres. No brujas, madres. Héctor Cortés Mandujano

Polvo del camino/ 336

No madres, mujeres. No brujas, madres
Héctor Cortés Mandujano

Vi el documental Brujas (escrito y dirigido por Elizabeth Sankey, 2024) que analiza, entre otras cosas, a partir de su propia experiencia, la salud mental post-parto y, aún más, la falta de amor e incluso el rechazo que algunas madres sienten por sus hijos.
Como suele ocurrirme con algunas de las cosas que leo y veo, decidí pensar en un caso cercano y específico: mi mamá y yo.
Creo, desde mi propia experiencia, que las madres no tienen la obligación de querer a sus hijos. Lo comenté con dos mujeres al azar y sus posiciones fueron extremas: “¿Para qué abren las patas, entonces”; “Si no quieren tener hijos, que los aborten”. Les dije que no era tan fácil, que no hay información suficiente ni dinero ni capacidad de enfrentar al marido (a veces es él quien dizque quiere tener hijos), a la familia, a la sociedad. No se movieron de sus trece. En fin.
Me parece que los hijos alteran, para bien y para mal, la vida de las mujeres en especial (los padres se cuecen aparte), ya sea que tengan trabajos formales o no, ambiciones, expectativas, deseos que no se colmen con cuidar niños (que, dicho en general, son una lata de tiempo completo). Quedar embarazada es un asunto biológico: con tener relaciones sexuales en ciertos días basta, no hay filtros. Cualquiera –con las excepciones del caso– puede quedar embarazada y tener descendencia. El asunto viene después: ¿Qué hago con este bicho que no me deja dormir, que requiere cuidados todo el tiempo y que después quiere atención y tiempo, más tiempo, más tiempo?
Si se le ve al futuro, un hijo puede ser una piedra que habrá que arrastrarse de por vida. Puede ser muy enfermizo de bebé y de niño, y convertir la vida de cualquiera en un infierno; puede ser un adolescente terrible y no dejar de joder sin pausa; y luego puede volverse drogadicto, borracho, tener mal humor, ser un cabrón o un haragán. El papá lo mandará al diablo en cuanto pueda, pero lo más seguro es que la mamá esté pendiente de él, lo cuide e incluso lo quiera. Aplíquese lo mismo a una hija, porque aquí sí hay igualdad de géneros. Y a quien sea de LGBTQ+, aquí sí hay inclusión total.
¿Qué es un hijo para una mamá? No tengo idea.
Mi madre, pobre, tuvo varios, varias, y creo que ninguna, ninguno le halló el modo. Tenía sus tipicidades, como cualquiera. No imagino cómo podría haber sido el hijo ideal para ella. La verdad es que, en mi caso, vivimos separados mucho tiempo; después de largas temporadas en mi niñez, en que nos vimos poco, la distancia entre los dos, como dice José Alfredo, se hizo cada día más grande.
No pasaríamos ni ella ni yo el examen de madre-hijo típicos. Podíamos vivir el uno sin el otro, sin problemas ni reclamaciones. Desde que dejé la finca El Ciprés, donde viví hasta los once años, me daba igual verla una vez al año o nunca. No me brincaba el corazón si la veía ni me produjo nunca, creo, sentimientos dulces ni terribles. Era mi madre, nomás, ese viejo trasto conceptual con tanta basura emocional encima. Tejimos entre los dos, me parece, una indiferencia, que a mí siempre me vino bien.
Como podrá notarse, la imagen de la madre abnegada me da flojera. Las mujeres no son madres, son mujeres. No son brujas, son madres. Seres humanos, pues.
No sé si mi mamá me quiso de bebé (mi primo Miguel dice que me adoraba), pero no me molesta la idea, a la luz del documental Brujas, que no hubiera querido tenerme ni me hubiera querido en ningún momento. Tenía todo el derecho del mundo. Estoy agradecido con ella por haberme parido y cuidado el tiempo que lo hizo. Y ya. Que además me quisiera, como dice una canción de Sabina, sería pedirle demasiado.
Entiendo, pues, que las madres no quieran a sus hijos. Me parece normal, también, que los hijos les paguen con la misma moneda.

Ilustración: HCM.
Ilustración: HCM.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

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