Polvo del camino/ 339
Evocadas páginas de otro libro/ XX
Penetrar el misterio
Héctor Cortés Mandujano
Federico se escapó, dice un ciprés caviloso.
Pregúnteselo al dolor, que sabe más que nosotros.
De la canción “Federico”, de Alberto Cortez
Lo vi, desde la tranca de la finca, que estaba en la parte alta, caminar hacia el arroyo de la parte baja. Apenas se había despedido de mí y vuelto el cuerpo para irse, cuando le apareció en un flanco la imagen etérea de una mujer; en los dos primeros pasos, otra se le puso en el otro flanco y luego una más lo comenzó a seguir. Y otra.
No llevaba ni diez pasos y varios niños lo rodeaban, apenas dibujados por el aire circundante. Lo vi ya en los terrenos bajos y no sólo iban, revoloteando a su lado, mujeres y niños, sino también dos caballos (uno pinto, otro melado) y varias vacas. Todos eran ectoplasmas que él parecía no ver, pero para mí eran claramente distinguibles.
También se empezó a formar un batallón de sus amigos queridos, a los que pude reconocer no obstante que eran fantasmas.
El caminante real era mi padre. Mi madre no iba en la orquesta fantasmal. Ni yo. Sólo sus amantes y sus otros hijos.
Vi cuerpos muertos a los lados del camino. A mi abuela –su madre– y a un sinnúmero de gente que igual parecía vitorearlo que injuriarlo.
Él cantaba, podía oír su voz afinada.
Desde mi atalaya se veían los árboles enormes que crecían a la vera del agua, y debajo de sus sombras majestuosas, aunque el día era luminoso, la oscuridad borraba cualquier posibilidad de penetrar con mi vista lejana la negrura compacta.
Enfrente del hombre, entonces, comenzó a crecer una montaña que poco a poco comenzó a volverse un par de gigantescas piernas femeninas, abiertas como alas, cuyo centro coincidía exactamente con la oscuridad que producía la sombra arbórea.
Mi padre no se detuvo y se metió completo, sin dudar, en medio de las piernas, en el misterio del sexo...
Y nunca más volví a verlo.
[“Salía al campo y lo seguía una orquesta de seres inanimados” escribió Carlos Monsiváis en “El teólogo de avanzada y su repertorio anacrónico”, de su libro Nuevo catecismo para indios remisos (Siglo XXI, 1982, p. 59).]

*Sobre el autor:
Héctor Cortés Mandujano
Narrador, dramaturgo y periodista cultural
Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.
Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.
Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).
Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.
Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com