Polvo del camino/ 340
Dos libros póstumos
Héctor Cortés Mandujano
Carlos Fuentes (1928-2012) fue el gran novelista mexicano (La región más transparente, Terra Nostra, Cristóbal nonato…) y también dejó huella en el ensayo, el cuento y el teatro. Estaba trabajando un manuscrito cuando murió: Aquiles o El guerrillero y el asesino (Mondadori-FCE, 2016).
La novela, que editó Julio Ortega luego de la muerte de Fuentes, es sobre la realidad de la guerrilla omnipresente en Colombia. Kike se enorgullece de su trabajo independiente de sicario, porque no trabaja ni para la guerrilla (la droga) ni para el gobierno (la política), sino para las venganzas personales (p. 156): “Lo contrató un vecino para matar a su vecino porque le jodía que tocara la música tan fuerte. Lo contrató una concursante de Miss Colombia para que eliminara a la triunfadora del concurso si no era ella. No lo fue. Lo contrataron para entrar a los hospitales y ultimar a una víctima mal herida por quien lo contrató, para que de ningún modo se salvara. Lo contrató el delantero de un equipo de fútbol para asesinar al árbitro que le había impuesto un penalti injusto. Cada una de esas muertes llenaba a Kike de satisfacción".
¡Cómo se aprende a matar? ¿A quién se elige? (p. 185): “Al primero que pase. De espaldas y sin verle la cara. La vida es una mierda. Le haces un favor al que matas”.
Albert Camus (1913-1960) nació en Argel y emigró a París, donde hizo sus estudios; escribió varios libros fundamentales, en el género novelístico: El extranjero, La peste, La caída… Exploró el teatro, el ensayo, la filosofía, además de la novela. Ganó el Premio Nobel de Literatura en 1957. Murió en un accidente automovilístico.
Leo El primer hombre (Editores Mexicanos Unidos, 2021), con prólogo y traducción de Jorge Rodríguez Galicia (p. 7): “El primer hombre es una novela póstuma, en la que Camus trabajaba en el momento de su muerte. El manuscrito se encontró en una bolsa entre los restos de su coche. Permaneció inédito hasta la primavera de 1994”.
Es biográfica, aunque el protagonista se llama Jacques. Camus nació en el seno de una familia muy pobre. Quedó huérfano de padre, por la guerra. Su inteligencia hizo que maestros y familia se aliaran para ayudarlo a seguir sus estudios. Carga con el peso de la guerra y por eso, cuando tiene que enfrentarse a golpes con un compañero de su escuela y le gana, se alegra un instante y reflexiona (p. 121): “Y entonces supo que la guerra no es buena, porque vencer a un hombre es tan amargo como ser vencido”.
La abuela también aportaba dichos (p. 128): “Cuando se informaba de la muerte de alguien en presencia de la abuela, ‘Bueno’, decía, ‘ya no se tirará un pedo’ ”.
Todavía en la infancia descubrió su condición de pobre al llenar un formulario. Padre muerto y madre, sirvienta (p. 155): “Un niño no es nada por sí mismo; son sus padres quienes lo representan. Es a través de ellos que se define a sí mismo, que se define a los ojos del mundo”; después, “la familia es juzgada a su vez por el hijo convertido en hombre”.

*Sobre el autor:
Héctor Cortés Mandujano
Narrador, dramaturgo y periodista cultural
Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.
Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.
Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).
Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.
Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com