Polvo del camino/ 338
Apuntes de oído/ 26
Rumbo al infierno
Héctor Cortés Mandujano
Creo que fue “Sin precaución” la primera rola que escuché del grupo San Pascualito Rey (del álbum Valiente, de 2011). Me sorprendió y me gustó su inicio sin vueltas: “Espero que detrás de tus ojos/ no haya un barranco con rumbo al infierno/ porque voy corriendo”.
De los fundadores, arrancaron en el 2000, sólo están en el grupo Pascual Reyes y Juan Morales (batería y coros). Pascual es la voz del grupo. Me gusta: es grave, masculina y se mueve muy bien en el rock, en las baladas, en los varios ritmos que explora el grupo.
Sigue: “Que tus manos no guarden/ espinas podridas que escondan algún veneno/ porque desnudo me acerco”.
La voz profunda, la música lenta. Hay un notorio rastro de dolor en la interpretación. Parece que quien canta pasó por ese espinero. Dice el estribillo: “Sin precaución andaré, no preguntaré de tus heridas, de tus silencios y batallas perdidas.
“Sin precaución andaré, no preguntaré. Con los ojos cerrados y el futuro olvidado estaré a tu lado”.
Tienen muchas producciones, muchos videos y conciertos que pueden verse en redes, pero esta canción, tal vez porque fue la primera que escuché de ellos, me sigue gustando mucho: “El instinto me lleva a ti/ como al animal que quiere morir/ que quiere olvidar/ que quiere dejar su vida en la orilla/ en un misterio/ en tu mar abierto/ en tus secretos/ en tus recuerdos”.
No es que parezcan roqueros los del grupo; su vocalista, incluso, parece un chavo muy alivianado, vestido con normalidad y un corte de pelo tradicional: escribo esto recordando su concierto, en 2018, en el Cervantino de Guanajuato, disponible en YouTube: todos los demás van de negro, el vocalista con camisa clara, chaleco café, jeans, cabello corto y bigote rasurado.
Lo que sí es que su música tira más a lo oscuro. Han dicho que el estilo del grupo es “Dark guapachoso”, “Mariachi cósmico” o “Durangótico”, entre otras definiciones. “Sin precaución”, sin embargo, aunque tiene un arreglo rockero –con un amago calentón, de trópico– y Pascual tiene un timbre de hombre devastado, es más bien una canción de amor.
Su final es abrupto. Hay sólo silencio después de que él dice, por segunda vez: “Espero que detrás de tus ojos no haya un barranco”...

*Sobre el autor:
Héctor Cortés Mandujano
Narrador, dramaturgo y periodista cultural
Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.
Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.
Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).
Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.
Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com