Polvo en el camino/ 327
Borges, una película
Héctor Cortés Mandujano
Tanta soberbia el hombre, y no sirve más que pa juntar moscas
JLB,
en “El hombre de la esquina rosada”
Me hallé de casualidad, en YouTube, con la película Hombre de la esquina rosada (dirigida por René Mugica, en 1962), título famoso de Borges, donde, como una rareza en su producción cuentística, usa el lunfardo, el lenguaje orillero (arrabalero) de Argentina, con mucha soltura.
La historia no sólo se ha vuelto cine, sino también teatro, ballet, una suite que escribió Borges y musicalizó Astor Piazzolla, e incluso una moneda conmemorativa.
No le gustó, cuando se volvió famoso, que su cuento fuera tan popular (“cometí la imprudencia de escribir un cuento titulado El hombre de la esquina rosada”), pero ante la decisión del público el artista poco tiene que hacer. Se publicó por primera vez, con otro título (“Leyenda policial”), en 1927, en la revista Martín Fierro, y después de otras publicaciones formó y forma parte del célebre volumen Historia universal de la infamia, desde 1935.
Comencé a ver la cinta sin muchas expectativas y me fue sorprendiendo: qué bien hecha está, qué bien actuada, qué bien adaptaron la historia, qué bella es La Lujanera (la actriz Susana Campos). El barrio, donde trascurre mayormente la trama, es retratado con solvencia; Francisco Real, el Corralero, es encarnado por un actor que sabe su oficio (Francisco Petrone), lo mismo que Rosendo Juárez, el Pegador (Jacinto Herrera).
La lucha entre ambos, donde triunfa el primero, se escenifica con sapiencia.
El personaje que da título a la narración y a la película (en el cuento es quien cuenta el cuento, se supone que a Borges; en la película aparece desde el principio) me pareció en la cinta débil, incluso afeminado. Eso, sin embargo, vuelve más potente el relato, porque subraya mejor la hazaña; es decir, no hay enemigo pequeño, el aparentemente insignificante puede vencer al diestro: David mató a Goliat.
Hay tantas escenas con bailes y tumultos que fluyen como si fueran reales. El director tomó las mejores decisiones para contar la fatal historia de un cuchillero experto que pierde la gloria y la vida ante un contrincante bisoño, que no da muerte al otro por venganza, sino porque él, antes, ha humillado a su ídolo.
Dijo Borges de esta película (tomo la cita de Wikipedia): “De todas las adaptaciones cinematográficas de mi obra, sólo hubo una buena: el mal cuento Hombre de la esquina rosada inspiró un excelente film con el mismo título, dirigido por René Mugica.
“Era éste un film admirable, muy superior al relato endeble en el cual se inspiró. Lo demás que se ha hecho prefiero callarlo. […] También hicieron otras películas de las cuales no quiero acordarme. […] Aunque participé en alguno de los guiones, luego todo aquel trabajo fue transformado de tal manera –quizá mejorado– que yo no lo reconocí al ver el producto final”.

*Sobre el autor:
Héctor Cortés Mandujano
Narrador, dramaturgo y periodista cultural
Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.
Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.
Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).
Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.
Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com