Entonces, escribo 2. Las cuatro estaciones de Atenea y Azul. Damaris Disner Lara

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ENTONCES, ESCRIBO

Las cuatro estaciones de Atenea y Azul
Damaris Disner


El día 11 de octubre se conmemora el Día Internacional de la Niña, establecido por la Asamblea General de las Naciones Unidas, en el año 2011. Por lo que me parece pertinente compartir el cuestionamiento de Eunice Atenea, durante nuestro taller de Escritura Creativa. Me preguntó si me gustaba mi trabajo de escritora, sin dudarlo le dije que sí. Sonrío complacida. Creo que en cada sesión de los martes yo aprendo más de ellas, que ellas de mí. Publico la exploración literaria que realizaron Atenea y Azul, ambas niñas de 10 años.

Previamente, escuchamos las “Cuatro Estaciones” de Vivaldi, visualizamos los olores, sonidos y colores que relacionan con cada una y escribieron textos, donde parte del juego era incluir onomatopeyas. He aquí el resultado. Los cuatro primeros son de Eunice Atenea y los cuatro últimos de Azul. Espero que los disfruten tanto como yo al leerlos. Cuando una niña escribe y publica hay un estandarte de libertad que se eleva con aplomo y belleza.


Primavera
Eunice Atenea

Las flores nacen
en las hierbas verdes.
El sol brillante
ilumina el camino.
Yo veo el cielo azul.
Las flores huelen
a amor y a paz.


Verano
Eunice Atenea


Llega el verano,
el sol calienta
mis hombros,
las hojas risueñas
pintan el arcoíris.

Otoño
Eunice Atenea


El otoño dice:
¡Clas, clas, tructru!
Es una canción.
Las hojas caen
como lluvia.

Al poco rato
llueven hojas
de colores


Invierno
Eunice Atenea


El invierno tiene frío
¡Brrrrrrrr!
Todos llevan suéter,
hacemos fogatas.
El 24 y el 25 son
los mejores días.
Destapamos
regalos,
comemos
dulces.
Nos desvelamos.
Cuando el sol sale
abrimos los ojos
con frío y amor.


Primavera
Azul

Los pájaros cantan
alegremente,
las mariposas vuelan
por todas partes.

¡Bzzz! Hacen las abejas.
El sol brillante
refleja la felicidad.
Un deslumbrante
arcoíris aparece
en el cielo azul.
Y aunque hace
tanto calor
todos viven
entre
paz y amor.




Verano
Azul


¡Ñam! ¡Ñam!
En verano como
muchos helados.
¡Piii! ¡Piii!
Hacen los autos
porque ya quieren
llegar a las lágrimas azules.
Y casi la onomatopeya
me atropella.


Otoño
Azul


Llega el otoño
¡Crash, crash!
Hacen las hojas,
las pisan
las personas
que pasan.

¡Fuuuh!
Hace el viento
mientras que lágrimas
empiezan a caer
desde el cielo azul,
que poco a poco
se vuelve grisáceo.

Prendo una fogata
y me pongo una manta.

Invierno
Azul


¡Chap! ¡Chap!
Hacen las botas
mientras pisan
la nieve blanca.

¡Brrr! Tengo tanto frío,
se me congelan
las pestañas.

Cuando llega
la cena navideña
nadie siente frío
porque es más grande
el amor, la paz
y la tranquilidad.


Es importante dar a conocer los siguientes datos obtenidos textualmente de la página oficial de la ONU y de su apartado: Objetivos para las niñas: ¿Qué ha cambiado para las niñas?Los derechos de las adolescentes a lo largo de 30 años


● Actualmente, 133 millones de niñas no asisten a la escuela.
● Las adolescentes de entre 15 y 19 años tienen más probabilidades de no asistir a la escuela, no tener un empleo ni recibir formación que sus homólogos masculinos.
● Casi 4 de cada 10 adolescentes y mujeres jóvenes no terminan la educación secundaria superior.
● Casi 1 de cada 4 adolescentes de entre 15 y 19 años que han estado casadas o han tenido pareja han sufrido violencia por parte de su pareja a lo largo de su vida.
● Más de un tercio de los adolescentes de entre 15 y 19 años consideran que está justificado que un marido pegue a su mujer en determinadas circunstancias.
● En todo el mundo, las niñas de entre 5 y 14 años dedican 160 millones de horas diarias más al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado que los niños de la misma edad.

Por ello, que las niñas escriban y publiquen en libertad es un paso importante, mucho más importante de lo que la mayoría de los adultos consideran.


Colofón Columnístico

El viernes 23 de octubre a las 5 PM, en la FIL Unach se presentarán con lectura de textos propios Atenea y Azul, además de Samantha Velasco Barajas, moderando Vanya Pinto Camacho. Una mesa de niñas escritoras. Gracias infinitas a la poeta Rosy Vázquez por su confianza en el talento de la niñez. Entrada libre.

El poemario de mi autoría ¿Papá es un pez? con ilustraciones de Panchito de Espantapájaros editorial, se presentará el miércoles 21 de octubre a las 4:30 PM en el Lobby del Centro de Convenciones de la FIL Unach. Gracias a Nayeli Moreno y a Mar Camacho por el espacio otorgado. Entrada libre.

Contacto:

disner03@gmail.com






Photo by Noemí Jiménez: https://www.pexels.com/photo/empowering-feminist-march-in-mexico-city-31227623/
Photo by Noemí Jiménez: https://www.pexels.com/photo/empowering-feminist-march-in-mexico-city-31227623/

Sobre la autora:

Damaris Disner

Dramaturga, periodista y tallerista

Es originaria de Tonalá, Chiapas. Estudió la licenciatura en Ciencias de la Comunicación en la Universidad Autónoma de Chiapas. Ha cursado tres diplomados nacionales convocados por el INBA y diversas instituciones, en la disciplina de teatro. También ha participado en varias ferias y festivales nacionales e internacionales.

Ha recibido los siguientes reconocimientos “Raíces y Anhelos”, Expresiones Artísticas, (Ayuntamiento de Tonalá, Chiapas y Fundación Casa del Aguila. 2024); Galardón por su trayectoria cultural (Revista Tendencia y AMMJE 2024); “Pergamino Juan Rulfo” (Asociación de Escritores y Poetas Chiapanecos A.C. 2023); Primer lugar (dramaturgia) en el 2do. Concurso Nacional de Literatura para Niños y Niñas (Gobierno de Guanajuato. 2021).

Desde hace once años dirige la Galería Rodolfo Disner, espacio cultural independiente, donde se encuentra la Sala de Lectura para la Niñez Cáscara de Mar.

Entre sus publicaciones para las infancias están el Memorama de Poesía Cáscara de Mar (2018), el álbum ilustrado Las Cuentas de Mara (2021), el poeMIAUrio Malabarista de Azotea (poemas para leer en el tejado) en el año 2022, el CuaderMIAUrio de actividades literarias y Heriberto (rompecabezas literario) 2023.
Se dedica, desde hace 23 años, a impartir talleres y escribir para la niñez.

Entonces, escribo. 1. Las revoluciones sociales sin evolución espiritual son bucles de poder. Damaris Disner Lara

¿Papá es un pez?, cartel.
ENTONCES, ESCRIBO

Las revoluciones sociales sin evolución espiritual son bucles de poder
DAMARIS DISNER LARA

Para el abuelo Jorge Disner Duvoski (1902-1994), en vísperas del aniversario de su natalicio, sobreviviente a la revolución rusa, lejana geográficamente, pero cercana a la mexicana y a las del mundo, cuyas heridas aún supuran en los descendientes.


Disfruto sentarme en el sillón reclinable de mi papá. Obsequio de mi hermana cuando la Galería estaba en su primera sede. Desde ese lugar, él podía ver la puerta de la entrada, las noticias en la televisión o platicar en la sala.

Y en ese reposet, donde mis pensamientos se enredan o se desenredan, han llegado grandes revelaciones. Si estoy indecisa en algo, aterriza la certeza de cómo debo proceder, aunque he de confesar que mis mayores iluminaciones han sucedido en el baño. Y tiene su lógica: Cuando sueltas, recibes; disculpen la imagen escatológica.

Hace unos momentos leí “Fusilados” de Nelly Campobello, ilustrado por Jessica Ocampo, de la colección “Vientos del Pueblo” del Fondo de Cultura Económica. El relato puerta es “Cuatro soldados sin 30-30”. A mi mente aterrizó el poema “El seminarista de los ojos negros” de Miguel Ramos Carrión, semejante en la distancia de la niña que mira a alguien pasar cotidianamente y un último doloroso adiós en silencio. 

Comparto breves frases de Campobello en “Fusilados”, las que me confirman que la poesía nunca es lejana a la buena narrativa: “Había hambre en su risa”, “los zapatos me parecían dos casas arrastradas torpemente”, “los hilos de su vida los tenía el centinela dentro de sus ojos”, “los ojos de mamá, hechos grandes de Revolución, no lloraban, se habían endurecido recargados en el cañón de un rifle de su recuerdo”, “dijimos con la curiosidad en el filo de los ojos”, “se incrustaron en su cuerpo hinchado de alcohol y cobardía”, “el muerto tímido había sido robado por alguien, la tierra se quedó dibujada y sola”, “Parral de noche es un pueblo humilde, sus foquitos parecen botones en camisa de pobres”, “adormecido de dolor recitaba una historia dorada de balas”, entre otras.

La narradora es la pequeña Nelly, quien vivió la Revolución Mexicana, recreada en su edad adulta espejea cómo transita la niñez por hechos traumáticos y una manera de transmutarlos es en la literatura. Recomendaría su lectura a partir de los 13 años, es cruda, sí, y la edición ni las ilustraciones están diseñadas para joven público, pero con una adecuada mediación lectora es posible abordar la historia de nuestro país desde esta mirada. 

Es acertado acercarse a Nelly Campobello (1900-1986), porque es un referente en la literatura mexicana, considerada entre los novelistas de la revolución junto a Mariano Azuela y Martín Luis Guzmán, además, engrandece la mirada sabia y valiente de una niña. No hay otra forma de enfrentar la actualidad que, disertando sobre el pasado para resignificarlo, de la mano del arte y la fortaleza de la identidad nacional, que fueron también logros de la Revolución Mexicana.

Las revoluciones sociales nacen de la semilla de la injusticia, pero casi nunca cosechan la equidad permanente porque el poder obnubila.

En la contracubierta de “Fusilados” se lee: “…es una de las tres partes de Cartucho, la obra más representativa de Campobello, donde narra desde un punto de vista infantil, lo más crudo de la lucha revolucionaria en el norte del país…”

Y ahora que reviso la columna, me doy cuenta de que por vez primera firmo con mis dos apellidos, lo hice de manera espontánea. Lo dejo así porque es tiempo de hacerle más caso a la intuición, la gran inteligencia que nutre a la inteligencia creadora. Vuelvo al sillón para imaginarme al abuelo y a mi padre en una charla donde ya no existen las revoluciones externas sino la evolución espiritual; esa que nos hace pegar el brinco para unir las piezas de un rompecabezas genealógico y … universal.

Colofón columnístico

Atenta invitación: El miércoles 7 de octubre, a las 7 de la noche, en la Galería Rodolfo Disner, ubicada en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas; se presentará el poemario ¿Papá es un pez?, de mi autoría, ilustrado por Panchito (¿Villa?) de Espantapájaros Editorial. El libro tendrá un costo de 190 pesos, por el momento tenemos preventa de 150 pesos. El día del evento, y en los subsecuentes, se entregarán los ejemplares. Entrada libre.


Contacto: disner03@gmail.com


¿Papá es un pez?, cartel.
¿Papá es un pez? Cartel.

Sobre la autora:

Damaris Disner

Dramaturga, periodista y tallerista

Es originaria de Tonalá, Chiapas. Estudió la licenciatura en Ciencias de la Comunicación en la Universidad Autónoma de Chiapas. Ha cursado tres diplomados nacionales convocados por el INBA y diversas instituciones, en la disciplina de teatro. También ha participado en varias ferias y festivales nacionales e internacionales.

Ha recibido los siguientes reconocimientos “Raíces y Anhelos”, Expresiones Artísticas, (Ayuntamiento de Tonalá, Chiapas y Fundación Casa del Aguila. 2024); Galardón por su trayectoria cultural (Revista Tendencia y AMMJE 2024); “Pergamino Juan Rulfo” (Asociación de Escritores y Poetas Chiapanecos A.C. 2023); Primer lugar (dramaturgia) en el 2do. Concurso Nacional de Literatura para Niños y Niñas (Gobierno de Guanajuato. 2021).

Desde hace once años dirige la Galería Rodolfo Disner, espacio cultural independiente, donde se encuentra la Sala de Lectura para la Niñez Cáscara de Mar.

Entre sus publicaciones para las infancias están el Memorama de Poesía Cáscara de Mar (2018), el álbum ilustrado Las Cuentas de Mara (2021), el poeMIAUrio Malabarista de Azotea (poemas para leer en el tejado) en el año 2022, el CuaderMIAUrio de actividades literarias y Heriberto (rompecabezas literario) 2023.
Se dedica, desde hace 23 años, a impartir talleres y escribir para la niñez.

Universo breve. 22. Todas las niñas deberían tener un gato. Damaris Disner

Todas las niñas deberían tener un gato
Microficciones

1
Israel
Ahora, hay más niños que gatos; los primeros sobreviven comiéndolos.

2
Palestina
Era tan supersticiosamente negro que ocultaba la bondad en sus bigotes. Acariciaban, al descuido, al niño mutilado.

3
Chenalhó
La lluvia no deslava las pesadillas del niño que tirita escondido en el matorral.

Photo by Plato Terentev on Pexels.com

Fotografía:  Matilda Wormwood 

Sobre la autora:

Damaris Disner

Dramaturga, periodista y tallerista

Es originaria de Tonalá, Chiapas. Estudió la licenciatura en Ciencias de la Comunicación en la Universidad Autónoma de Chiapas. Ha cursado tres diplomados nacionales convocados por el INBA y diversas instituciones, en la disciplina de teatro. También ha participado en varias ferias y festivales nacionales e internacionales.

Ha recibido los siguientes reconocimientos “Raíces y Anhelos”, Expresiones Artísticas, (Ayuntamiento de Tonalá, Chiapas y Fundación Casa del Aguila. 2024); Galardón por su trayectoria cultural (Revista Tendencia y AMMJE 2024); “Pergamino Juan Rulfo” (Asociación de Escritores y Poetas Chiapanecos A.C. 2023); Primer lugar (dramaturgia) en el 2do. Concurso Nacional de Literatura para Niños y Niñas (Gobierno de Guanajuato. 2021).

Desde hace once años dirige la Galería Rodolfo Disner, espacio cultural independiente, donde se encuentra la Sala de Lectura para la Niñez Cáscara de Mar.

Entre sus publicaciones para las infancias están el Memorama de Poesía Cáscara de Mar (2018), el álbum ilustrado Las Cuentas de Mara (2021), el poeMIAUrio Malabarista de Azotea (poemas para leer en el tejado) en el año 2022, el CuaderMIAUrio de actividades literarias y Heriberto (rompecabezas literario) 2023.
Se dedica, desde hace 23 años, a impartir talleres y escribir para la niñez.

Universo breve. 21. Ruptura. Damaris Disner

Ruptura

Por Damaris Disner

No le fastidiaba limpiar tres veces el lavavajillas, lo imperdonable siempre fue que dejara migajas sobre la basura acumulada.

Fotografía:  Matilda Wormwood 

Universo breve. 20. Espejos. Damaris Disner

Espejos

Por Damaris Disner

Dos, tres, cuatro, cinco, seis veces y la manija aún seguía apretada entre las manos de Raquel. No importaban los juicios, lo relevante era la posición exacta de cómo debía quedar. Cerciorarse que estaba cerrada. Nuestras miradas se cruzaron mientras intentaba no perder el  conteo frenético de mis pasos.

Fotografía:  Thiago Matos

Universo breve. 19. Origen. Damaris Disner

Origen

Por Damaris Disner

Salió de su casa, le dijo el hombre de gorra, al señalar lo que parecía una cuerda gruesa enroscada. Lilith le replicó que en su hogar no había serpientes, mientras su lengua bífida se asomaba irreverente por su dentadura.

Fotografía: Lucas Ricardo Ignacio.

Universo breve. 18. Linaje. Damaris Disner

Linaje

Por Damaris Disner

Sólo le faltó un pedazo para restaurar el jarrón familiar. Lo buscó en el suelo, entre su ropa e incluso en la suela de sus zapatos. Parecía no ser de porcelana porque se evaporó entre botes y pinceles. Lu había pasado semanas resanando. Igualar colores y secar por horas, cada fragmento, era su tarea obsesiva de aquel invierno. Por más que intentó olvidar, siempre tuvo presente que era del mismo color del vestido que su tío subió hasta la cintura, esa vez que su abuela la dejó sola.

.

Fotografía: Suzy Hazelwood 

Universo breve. 17. Sinergia. Damaris Disner

Sinergia

Por Damaris Disner

A mi gata nada le asusta, excepto quedarse sin comida. La que se  asusta por todo soy yo, más cuando la veo comer. Aunque ahora entiendo porqué tiene esa bolsa de piel y pelos que le cuelga de la panza. Su mamá supo imaginarla, sabía que la necesitaría como bodega de alimentos. También mamá me imaginó bien aunque por mucho tiempo no lo entendí. Tengo la capacidad de doblar mis extremidades hasta parecer un pequeño bolso de mano. Me coloco arriba de la mesa. Soy hábil para guardarme. Cuando a  mamá se le hace tarde para irse al trabajo, se despide con un apresurado —Nos vemos en la tarde, cariño. Echa de manera rápida a su gran bolsa marrón el monedero en el que me convertí. Mamá es tan despistada que desde hace años hago lo mismo y aún no se da cuenta. No lo hago diario. Solo cuando aparento estar enferma y debo quedarme sola en casa, porque no hay quien me cuide. Cuando llega a su trabajo y se distrae, que es muy seguido, salgo presurosa a esconderme debajo de su escritorio. Escucho las conversaciones, lo mal que a veces la trata su jefe o la constante tristeza de sentir que no ocupa su lugar en el mundo. Me gustaría decirle que a menudo me siento también así. Cuando regresamos a casa su bolsa cae sobre el sillón, mientras va a su cuarto a cambiarse aprovecho para huir al mío, así cuando llegue me vea dormida en la cama. Besa mi frente y suspira. Mi gata pasea entre sus piernas exigiéndole la cena, ella presurosa la sirve. Y hasta ese día entendí porqué. No lograba dormir. Me levanté para servirme un vaso de leche caliente. Ahí estaba mamá en medio de la sala, levantando los brazos, moviéndose de manera extraña hasta convertirse en un alto perchero de madera oscura. Parecía extender lo que imaginaba eran sus brazos. Entendí que mi lugar era colgarme en una extremidad. Comencé a doblarme justo encima de ella. Quedé en la posición exacta. Nunca me había sentido tan bien. Estoy segura que mamá tampoco. Por primera vez dormimos profundamente. Nos despertó la claridad que entró por el ventanal. Sin mediar palabras nos transformamos en nuestros cuerpos humanos. En un instante pensé si lo había soñado pero la pijama mojada fue la certeza, nuestra gata celosa orinó su pertenencia. Pero un día a mamá la corrieron del trabajo. Poco a poco la despensa se terminó. Ahora, preferimos ser perchero y bolsa, así no sentimos hambre. Las mamás siempre saben cómo imaginarnos.

.

Fotografía: Stephanie Ho.

Universo breve. 16. Veintiuno. Damaris Disner

Veintiuno

Por Damaris Disner

— ¿Mamá, cuándo cumplo cuatlo años?

— En septiembre.

— ¿Cuánto falta pala septiemble?

— Dos meses.

— No quielo.

— Neto, tu abue te traerá pastel y una piñata. La quebraremos en la cancha.

— Dicen que ya estalé glande para estal aquí.

— Tú siempre serás mi pequeño.

— Me quedo contigo, di que sí.

— Ven acá, te abrazo.

— ¿Vendlán de nuevo las bestias?

— No son bestias, se llaman perros y algunos quieren mucho a los niños.

— Paco dice que son bestias que comen a los niños en la noche, pero como duelmen con sus mamás se asustan y se van. Por eso llegan con soldados.

— No le hagas caso a Paco. Además hoy no vendrán.

— Yo te cleo a ti, mamá.

— Y yo a ti, Neto.

— Mamá…

—Ya duérmete, Neto. Mañana tenemos visita.

— Mamá, quielo sel siemple un niño de cuatlo años para estal contigo siemple.

— Neto, si te quedas después de los cuatro ya no podrás salir por estos barrotes.

— Entonces, ¿tú nunca vas a salil porque ya tienes 21, mamá?

.

Fotografía: Julia Sakelli.

Universo breve. 15. Los tiempos de mamá. Damaris Disner

Los tiempos de mamá

Por Damaris Disner

—¿Y hasta cuándo, mamá, podré salir al parque? 

— Cuenta con tus deditos diez.

— Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve… uno, dos…

— Después del nueve, ¿qué sigue?

— Salir de aquí, mamá. Eso sigue.

— Tina, aún no. Contarás hasta diez, después lo vas a multiplicar por cuatro.

— ¿Diez por cuatro, mamá?

— Sí.

— No me gustan las matemáticas, yo solo quiero salir de casa.

— Serán sólo unos días, luego podrás ir al parque.

— ¿Y con quién?

— Pues conmigo, Tina.

— Mamá, pero ya para qué, cuando te lo pedía nunca tenías tiempo.

— Ahora sí tengo.

— De qué sirve tener a mamá todo el día sino puede llevarme al parque. Ay, mamá, porque no eres como Cleo que deja a sus hijos jugar en los tejados. No le pone hora ni condiciones.

— Cleo es una gata, Tina. Los gatos pueden andar en los tejados.

— Yo soy una niña y puedo andar en los parques.

— Tina, vete a dormir.

— ¿Vendrás conmigo?

— Sabes que no puedo, tu tía se asustaría al verme. Aún no deja de llorar mi muerte.

.

Fotografía:  Rafael Guajardo.