De faros y foros. SOBRE TODAS LAS COSAS. Luis Daniel Pulido

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SOBRE TODAS LAS COSAS

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Su memoria filma, fotografía, se deja llevar por la corriente electrizante de los pájaros infinitos de las palabras, las que domina y responden, ya, a un montón de títulos, libros que ha escrito. Y, ojo, hablo de libros no como razón y evidencia, sino como barcos navegables. Porque qué miedo y qué aburridos son los libros, dicen quienes no saben vencer ballenas gigantes en medio del océano, quien no ha llegado a la luna en busca de su erizo muerto, el que no sabe escuchar el silencio del iceberg en la noche inmensa...

Mi amigo escribe libros para adultos, niños, niñas, señoras elegantes, amas de casa, vaqueros y heroínas de su tierra: la frailesca, y hasta da cursos y talleres porque no se trata de perpetuar la soledad de los libros en el estante. Mi amigo le pone alas y patitas a los libros y por eso hay mucha gente que lo lee. Y para el colmo, hace teatro, sube a sus amigos y amigas a ese ring que es el escenario. Quizá, y creo que mi amigo estará de acuerdo, y si no, pues ya ni modo (de todas maneras es una cita de Freud que dice): “Hay un camino de regreso de la fantasía a la realidad, y es el Arte”.

Mi amigo, del que les hablo, tiene un nombre, y por cierto, muy rimbombante; damas y caballeros, con ustedes: Héctor Cortés Mandujano.

2

PRIORIDADES

Se analizaba la suerte de principiante de un poeta, los ojos verdes de la escritora que recién ganó un premio, el lugar donde comeríamos sin remordimientos; que si bien hay bombardeos, devastaciones, un país donde se exige el cese al fuego, sombras que nos confunden con árboles tétricos de casas abandonadas, pequeños murmullos de hojarasca seca, los poetas están sobre todo eso: es su gracia y privilegio. Cosas que imagino una vez que me alejo de quienes escuchan jazz o la Sonata 17 para piano de Beethoven y dicen, se supone, cosas importantes.

La verdad yo vine por la comida y el vino y a reírme de sus tesis sociales, a escribir en los márgenes de las ediciones piropos o versos de mayor impacto que los versos más tristes de todas las noches: “son todos ustedes unos mamones”.

Una vez cometida la fechoría vuelvo a ser parte de la población rural de los que nos gusta ver mujeres de los calendarios antes del recuento de los libros que leímos al año.

Luis Daniel Pulido


Sobre el autor:

Luis Daniel Pulido (Tuxtla Gutiérrez, Chiapas).

Ha publicado los libros Pollito Card, UNICAH; Prohibido degollar patos, Editorial Almada Broders; Nunca sonrías a Optimus Prime, Espejitos de papel Editores, Puerto Rico; Bruce Wayne y la generación X (un concierto de rock para Chulpan Khamatova); Baxter Memories (vida y obra de Víctor Von Doom), Tifón editorial. Lo puedes seguir en su Blog poético Popotitos 22.

De faros y foros. USTED ESTÁ AQUÍ. Luis Daniel Pulido

Ilustración proporcionada por el autor.


USTED ESTÁ AQUÍ

Estuve en la presentación del libro La copa del mundo frente al Sistema Penal en la Feria del libro de la Unach 2026. Lo hice como mero curioso que, pasando por ahí, se queda a escuchar. El libro es la suma de artículos que abarcan el Derecho Fiscal en un evento de gran magnitud como es un Mundial de Futbol, donde se lava dinero en cantidades estratosféricas y se deja que el gran negociador sea el crimen organizado en complicidad con el gobierno mexicano, así como el Derecho Civil, todo lo que trasgrede a la libertad cotidiana: el respeto a tu propiedad, a los espacios de convivencia de colonias y barrios, a que transites las calles sin que éstas sean tomadas por las logísticas del evento; el libro, pues, en su objetivo, es darte certezas jurídicas para defenderte de conductas ilícitas que incluyen el robo, la discriminación, entre otros. Pero hay un apartado, el de tráfico de personas y la explotación sexual infantil, donde el coordinador del libro, el Doctor Miguel Ontiveros, explica cómo México es el paraíso de la explotación sexual infantil y cómo se ocultan las cifras, se esconden porque los grandes consumidores, los que la pagan, pertenecen a la élite política de México (izquierda, centro, derecha, todos). Y más: el Estado mexicano permite que el Crimen Organizado impulse leyes a través de sus políticos cooptados: “Si usted promueve, facilita o gestiona el turismo sexual de niñas y no obtiene beneficio económico, entonces usted no tiene de qué preocuparse porque no es delito. Así lo establece la Ley antitrata, impulsada en el 2012 por el crimen organizado, y vigente en México actualmente”, dice uno de los párrafos del libro. Sin beneficio no hay delito. “Según la ley no habrá pornografía, turismo sexual ni explotación de niños y niñas si el explotador no se beneficia de ello. Esto significa que según la Ley Antitrata se puede explotar a las personas impunemente, siempre que el explotador no obtenga beneficio alguno”, recalcó el Doctor Miguel Ontiveros Alonso. Caen los obreros, chivos expiatorios, para desviar la atención y proteger a los que de verdad manejan el tráfico y la explotación de personas, de niños y niñas. Pero el monstruo que apapacha el gobierno mexicano no termina ahí: sigue con el tráfico de órganos y la desaparición forzada de personas humanas (sic) y sobre todo de niños en situación de calle. Las cifras, o son manipuladas o son escondidas, o simplemente no existen. Y acá entra al escenario Chiapas y la otra mafia, los millonarios de este país, por la desaparición de niños indígenas para extraerles órganos. ¿Cómo se explica que un rico en cuestión de días tenga un órgano para un transplante, algo que lleva meses o años en conseguirlo? ¿Esto es soberanía y orgullo nacional? Un país de pedófilos es un país infame. Atentar contra otro ser humano es ruin. Asesinar a niños y niñas y que no sean ni fantasmas, que sean borrados de la memoria e historia trágica de este país, dice mucho, o todo de nosotros: qué cobardes y miserables somos.

Luis Daniel Pulido

*Miguel Ontiveros Alonso, Licenciado en Derecho, UNAM y Doctor en Derecho Penal y Derechos Humanos por la Universidad de Salamanca. Presidente de la Academia Mexicana de Ciencias Penales.





Ilustración proporcionada por el autor.
Ilustración proporcionada por el autor.

Sobre el autor:

Luis Daniel Pulido (Tuxtla Gutiérrez, Chiapas).

Ha publicado los libros Pollito Card, UNICAH; Prohibido degollar patos, Editorial Almada Broders; Nunca sonrías a Optimus Prime, Espejitos de papel Editores, Puerto Rico; Bruce Wayne y la generación X (un concierto de rock para Chulpan Khamatova); Baxter Memories (vida y obra de Víctor Von Doom), Tifón editorial. Lo puedes seguir en su Blog poético Popotitos 22.

De faros y foros. PARA MÍ SIEMPRE SERÁ 1977. Luis Daniel Pulido

Photo by Edgar Rodrigo: https://www.pexels.com/photo/tuxtla-gutierrez-cathedral-16757182/

PARA MÍ SIEMPRE SERÁ 1977

Hoy viajé a Tuxtla. Las nubes no acostumbran a cerrar filas por la melancolía del viajero; callo y asiento, resignado, porque donde vivo actualmente no hay fresnos ni álamos, sólo batallas diarias por un plato de comida.

Vamos varios en el transporte y hay una lucha invisible de todos contra todos: el que lleva prisa, el que no deja de teclear en su celular, el que escucha música sin audífonos, el albañil libidinoso, la joven que habla y habla y va feliz por haber asistido a un concierto de reguetón y ningún atisbo de piedad para la anciana con sus ojitos de selvas y manglares que viaja sola a su destino: el olvido. “Las gentes son horribles. Y uno es tan horrible como ellas”, sentenció José Revueltas.

Llegué a Tuxtla con el peso en el alma de todo lo que vi. Pero mi ciudad, como una foto de Win Wenders de 1977, sigue vigente, no se la comieron los pájaros, conserva su luz y su sombra, su sol voraz, las calles que me llevan a un amigo: el escritor Héctor Cortés Mandujano. Hay siglos que duran cuatro horas de conversación –esta vez analizando la estructura de La muerte me da, de Cristina Rivera Garza. Y de películas que ganaron el Oscar.

Pero como todos los días, tengo que regresar.

Y vuelvo a morir poco a poco.



Luis Daniel Pulido.



Sobre el autor:

Luis Daniel Pulido (Tuxtla Gutiérrez, Chiapas).

Ha publicado los libros Pollito Card, UNICAH; Prohibido degollar patos, Editorial Almada Broders; Nunca sonrías a Optimus Prime, Espejitos de papel Editores, Puerto Rico; Bruce Wayne y la generación X (un concierto de rock para Chulpan Khamatova); Baxter Memories (vida y obra de Víctor Von Doom), Tifón editorial. Lo puedes seguir en su Blog poético Popotitos 22.

De faros y foros. PREGUNTAS DEL SÁBADO POR LA TARDE. Luis Daniel Pulido

Photo by dilara atik: https://www.pexels.com/photo/curious-kittens-peeking-through-fence-32093267/

PREGUNTAS DEL SÁBADO POR LA TARDE

¿Cómo se construye una persona buena? ¿En el lento avance del agua cuando cierro los ojos y sueño con eso; en una forma de vida moderada: un caracol bajo la lluvia, por ejemplo? ¿En y con Kierkegaard y su libro Los lirios del campo, las aves del cielo? ¿Rezando, orando? ¿O como hace unos años, solo, luchando, solo, contra la cocaína y los flashbacks que me ubicaban en una escuela con otros niños corriendo tras una pelota? ¿En la promesa –tan humana, por cierto, de no volver hacerlo? Y hacerlo. Y ver cómo ese mundo, tan ajeno, se desmoronaba. ¿En los perros y su dolorosa agonía por el abandono y la crueldad –ese despeñadero donde caemos todos? ¿En el juego diferido de la NFL cuando sólo había una tele? ¿En las manos de mi madre sobre mi rostro perdonándome todos mis pecados? ¿En las mismas manos de mi madre donde corrieron los galgos oscuros de la muerte tras la presa: un hombre que se devoraba a sí mismo? ¿En legítima defensa: exigiendo la ternura de los gatitos recién nacidos?

Luis Daniel Pulido




Sobre el autor:

Luis Daniel Pulido (Tuxtla Gutiérrez, Chiapas).

Ha publicado los libros Pollito Card, UNICAH; Prohibido degollar patos, Editorial Almada Broders; Nunca sonrías a Optimus Prime, Espejitos de papel Editores, Puerto Rico; Bruce Wayne y la generación X (un concierto de rock para Chulpan Khamatova); Baxter Memories (vida y obra de Víctor Von Doom), Tifón editorial. Lo puedes seguir en su Blog poético Popotitos 22.

De faros y foros. GUADALAJARA. Luis Daniel Pulido

Photo by Rodrigo Teixeira : https://www.pexels.com/photo/photograph-of-a-burning-car-8881892/

GUADALAJARA 

Los domingos, ya sea a las nueve o las diez de la mañana, le marco a Gina o ella a mí, para hacer un recuento de la semana, para desarmar los modelos o las cargas de ser náufragos en una isla desierta donde nos quedan lejos las ciudades más pobladas y ruidosas que existen. Ambos no respondemos a figuras de éxito, a cielos donde jamás hay gente que ve la lluvia, hemos creado nuestro propio lenguaje, a veces un silencio, a veces un parpadeo lento o rápido, depende si estamos felices o tristes, igual platicamos –como cuando se le abre la panza a una rana en las clases de biología– para hacer efectivo el sarcasmo, el sentido del humor donde no obligamos a nadie a acompañarnos en el viaje que iniciamos. Ingenuos o simplemente porque de verdad habitamos el mismo cuarto de juegos, Gina me dice “Luis, por la calle que camino hay un carro incendiándose, deja lo grabo”. Como un haz de luz al que le huyen los conejos, dije: “Gina, creo que es un narcobloqueo…”. “Deja, me envía un mensaje mi amiga del trabajo, en un momento te marco”, me dice Gina y cuelgo. 
         El tiempo, otrora privilegio de aristócratas, paseo por acantilados, calma de mar adormitado, no es más un montoncito de peces saltando afuera de la red que los atrapa. Espero la llamada y Gina me dice: “Luis, hay narcobloqueos por todo Guadalajara, voy a casa, te marco desde allá”.

Un niño y una niña se abrazan y se esconden bajo la cama…

Luis Daniel Pulido



Sobre el autor:

Luis Daniel Pulido (Tuxtla Gutiérrez, Chiapas).

Ha publicado los libros Pollito Card, UNICAH; Prohibido degollar patos, Editorial Almada Broders; Nunca sonrías a Optimus Prime, Espejitos de papel Editores, Puerto Rico; Bruce Wayne y la generación X (un concierto de rock para Chulpan Khamatova); Baxter Memories (vida y obra de Víctor Von Doom), Tifón editorial. Lo puedes seguir en su Blog poético Popotitos 22.

De faros y foros. PARA TERE. Luis Daniel Pulido

Photo by Nesrin Öztürk: https://www.pexels.com/photo/a-cat-prowling-for-fishes-14411787/

PARA TERE 

Mis amigos y yo pertenecemos a esa generación de trogloditas que en un brevísimo poema de Catulo podían deshilvanar cronologías de cisnes en flor o ponerse en cuclillas y analizar un juego del lunes de la NFL, cuando se cocinaba con manteca y la única función elíptica de la carne roja era activar nuestro organismo y no, como ahora, hacer de tu cuerpo un enclave de triglicéridos. Nuestra participación política fue y sigue siendo nuestra crisis más longeva: nos citamos en un viejo bar clandestino y lo primero que hacemos es hablar de música, de Deep Purple, Rolling Stones, Jimi Hendrix, Thin Lizzy, John Mayall, etc. Politólogos hijos de aquel espíritu idealista de 1900 sobre el de defender a muerte tu derecho a decir lo que piensas aun así no esté de acuerdo contigo. Románticos y sí, ridículos. Recordamos a las mujeres que amamos y cantamos por ellas. Sacamos del baúl donde siguen los viejos barcos dibujados con crayolas y los avioncitos de papel que sobrevolaron el holocausto, nuestras playeras de los Vaqueros de Dallas, los Broncos de Denver, los Jets de Nueva York, la de Flash Gordon. Y ahí estamos, sin suscripciones premiun, sin Netflix ni Spotify. Todo bajo sospecha: las instituciones de Bretton Woods, el capital y los Bancos y esos señores rabiosos que son los políticos. Casa por casa, piedra por piedra. Allá aquellos señoritos con su regulación del universo y sus coloquios, simposios, mesas redondas. Acá seguimos jugando en viejas canchas de lodo y no en cubículos donde se doblan apuestas sobre el futuro de un país o de unas académicas despedidas en el sur de México y donde se deja de hacer y se deja pasar, según convenga. Una pena que ya esté más cerca de los sesenta años. Que si no… ¡Otra cerveza, por favor!

"Hay quien dice que fui yo
El primero en olvidar
Cuando en un si bemol de Jacques Brel
Conocí a mademoiselle Amsterdam..."*


Luis Daniel Pulido



*Peces de ciudad, Joaquín Sabina.

Sobre el autor:

Luis Daniel Pulido (Tuxtla Gutiérrez, Chiapas).

Ha publicado los libros Pollito Card, UNICAH; Prohibido degollar patos, Editorial Almada Broders; Nunca sonrías a Optimus Prime, Espejitos de papel Editores, Puerto Rico; Bruce Wayne y la generación X (un concierto de rock para Chulpan Khamatova); Baxter Memories (vida y obra de Víctor Von Doom), Tifón editorial. Lo puedes seguir en su Blog poético Popotitos 22.

De faros y foros. MAMA, I’M COMING HOME. Luis Daniel Pulido

Fotografía: onat çipli: https://www.pexels.com/photo/neon-sign-on-a-brick-wall-15463194/

MAMA, I'M COMING HOME

Fui un niño solitario. Conocí la violencia dentro de lo que era mi casa. Ocho años, apenas, por un par de miserables, “dos hermanos” horribles, la parte chiapaneca. Me replegué en mi imaginación: mis propias reglas, mis silencios, mi ausencia de esta tierra. Conocí el rock y he sido feliz con esa música. Tuve amigos dentro de esos escenarios, crecí con ellos. Me salvaron. Hoy murió Ozzy Osbourne, el Príncipe de las Tinieblas; con él brinqué, sané, fui realmente feliz. Ningún terapeuta y ningún psicólogo hizo más que él por mí.

All Boys!

Descansa en paz, gordo querido

Luis Daniel Pulido

Yo soy el buzo, tú la estatua, no lo olvido jajaja. Se me olvidó: saludos al gran Roger.


Sobre el autor:

Luis Daniel Pulido (Tuxtla Gutiérrez, Chiapas).

Ha publicado los libros Pollito Card, UNICAH; Prohibido degollar patos, Editorial Almada Broders; Nunca sonrías a Optimus Prime, Espejitos de papel Editores, Puerto Rico; Bruce Wayne y la generación X (un concierto de rock para Chulpan Khamatova); Baxter Memories (vida y obra de Víctor Von Doom), Tifón editorial. Lo puedes seguir en su Blog poético Popotitos 22.

Desde la buhardilla. 9. Eclipses. Gabriel Mendoza García

Fotografía: proporcionada por el autor.


Eclipses

Parece una tarea imposible hablar sobre la nada. ¿Qué se puede decir al respecto? Quizás sea mejor pensar en decir algo que hablar de aquello que, por definición, carece de contenido. Sin embargo, hoy me enfrento a la necesidad de adentrarme en sus entresijos.

Una sensación de vacío me atraviesa, un desapego involuntario hacia el mundo y sus habitantes. Aquí, en este espacio inmaterial, sólo me tengo a mí. Me necesito porque me quiero, pero no me quiero porque me necesito. En esta paradoja personal resuena la contradicción existencial que Jean-Paul Sartre describía: la conciencia de la propia existencia se convierte en una carga, en un peso que arrastramos sin elección.

A mi alrededor, otras voces se desvanecen, convertidas en ruido y estática que reverberan en mis oídos. En el universo de las sensaciones, las palabras son frágiles, incapaces de contener la totalidad de lo que experimentamos. Me encuentro flotando en una galaxia de melancolía, anhelando el fin, pero temiéndolo a la vez. La contradicción más grande del ser humano reside en esta lucha interna: el deseo de desaparecer y, al mismo tiempo, la necesidad de ser reconocido.

No, no quiero ser visto; no busco atención. Lo que necesito es ser reconocido. Ya he dado demasiado, me he entregado sin reservas a quienes no respetan ni a los demás ni a sí mismos. ¿Cómo pueden respetarme quienes han olvidado su propio valor?

Vuelvo a los vacíos brazos de la nada, un refugio ideal para el ascetismo. Cuanto menos me relacione con mentes turbulentas, mejor podré calmar mis propios demonios. La tormenta ha cesado. Ha terminado una etapa de vida ensombrecida por problemas ajenos, por la exigencia constante de estar disponible… Mis heridas han cerrado, pero eso no significa que las haya olvidado. La tormenta pasó hace tiempo.

Fuera de la nada, me entrego a la luz del sol. Me uno, pues, a la súplica profesa: que, como el sol de los corazones, la luz de tu ser resplandezca. Eclipsa, por favor, eclipsa esta oscuridad.

GMG
15/03/2025

Fotografía: proporcionada por el autor.
Fotografía: proporcionada por el autor.

Sobre el autor:

Gabriel Mendoza García (Ciudad de México, 1984) escritor y creador de videos y contenido en redes sociales, fundamentalmente en la actualidad a través de la plataforma Alcance Tendencia Mx. Fan acérrimo del dúo musical europeo Lacrimosa, quienes representan su mayor fuente de inspiración, desde niño destacó por centrar sus esfuerzos cognitivos en mundos imaginarios y por valerse de su sensibilidad. Su primer intento literario fue El Oráculo de Gaia, una reinterpretación de El Señor de los Anillos, de la cual no queda ninguna evidencia. Su verdadera encomienda personal con la literatura es la saga Sofía, la única que tiene como epicentro la Ciudad de México, una obra coral, apocalíptica, empapada de misterio, acción, suspenso, drama, mitología, ciencia ficción, acción y aventura que, al modo de la mítica serie de televisión Lost, se centra en sus personajes y que comenzó a fraguarse en el otoño de 2007, cuyo primer fruto es Emanación. Es miembro del comité editorial de Almuzara México.

Desde la buhardilla. 8. Las cosas que odio. Gabriel Mendoza García

Foto proporcionada por Gabriel Mendoza García.


LAS COSAS QUE ODIO
No siempre se puede ser positivo ni mantener el mejor ánimo. Por eso, esta noche he decidido entregarme al arrebato, a la catarsis y a esa indiferencia que reposa en el enojo. Últimamente odio muchas cosas; odio lo que significan en mí, más no lo que son en realidad. Siempre hay que ver el hecho en sí, no en ti ni en mí. Por esa razón, me doy licencia para arrojar zopilotes como letras. No hay nada bueno que decir.
Odio el jodido Metrobús. Odio que cada estación me recuerde nuestros peores momentos. Largos recorridos de incertidumbre, llanto y caras tristes. No niego que extraño los besos robados en tu cuello, recargados sobre el gusano de conexión, mientras los ánimos se volvían más y más impropios. Pero esta noche gana por mucho el mal sabor de boca. Las amargas despedidas, las lágrimas, los sombreros y verte marchar sin siquiera esforzarte en dar la vuelta y regresar a mí. Nunca lo hiciste, porque ese es el papel del hombre, ¿no?
Lo peor del puto Metrobús es pasar por Centro Médico. En cada esquina, una desgracia: en una, la entrada por donde incontables veces recorrí el camino en busca de mi padre, recuperándose de un infarto; en la otra, te vi con él. Me cago en Centro Médico y me recago en el jodido Metrobús.
Odio las motocicletas, esas armas indispensables cuando ya no eres joven y no te queda mejor táctica para seguir buscando el apareamiento. Odio a los más versados, esos orfebres del «tener todo bajo control», que son siempre los primeros en accidentarse. Y peor aun cuando se es mayor y se padecen impedimentos físicos. Odio que no cedan el paso, que les valga verga la situación de los peatones. Así que, en este mismo bolso, me da la gana echar también a los jodidos ciclistas: los dueños de la moral y el civismo urbano.
Odio no tener control de mis emociones, lo cual me lleva a hacer el ridículo con estas demostraciones de visceralidad pura y dura. Odio que se me dé tan bien ser un nervio expuesto, una úlcera encarnizada, una olla exprés a punto de reventar. Odio que mis instintos más básicos se rijan por la pasión, por la profunda depresión, el odio más visceral, la risa más ruidosa (aunque en eso nadie compite con la tuya) o la euforia absoluta. Odio encerrar a mi cerebro bajo cuatro llaves; el pobre siempre pugna por que lo deje hablar, pero solo lo suelto cuando la culpa me carcome.
Odio que te hayas ido de mi vida como si hubieras muerto y yo visitara tu tumba todos los días, gritándote reproches que jamás escucharás. Odio tus oídos sordos y tu vista indiferente, tu cara de culo cuando te enojas. Pero nada, NADA, le gana al odio que le tengo a tu orgullo: ese orgullo mezquino, arraigado bajo el pretexto de que «así me enseñó a ser la vida». Y sí, odio a tus amiguitos. Los odio como ellos me odian a mí. Así que estamos a mano en odios.
Odio que me odies, porque yo no te odio. Solo odio unas cuantas cosas que me recuerdan lo que tuvimos. Y no es que haya sido malo, no. Eso lo atesoro… Odio que ya no lo tenemos. Odio todos los lugares que pisamos: tristes recordatorios del fracaso. Odio la comida y los helados. Odio ir al puto cine. Odio tener que ir a los conciertos de mi grupo favorito porque sé que allí estarás, allí estaremos, y odio saber que, para entonces, me atacarás con la más lapidaria indiferencia que puedas convocar.
Uno: para demostrarte que eres una cabrona, chingona, empoderada, que ya tiró la chancla y que ni loca la recoge.
Dos: para causarme el dolor que yo te haya causado.
Tres: para aparentar que nada de esto puede ser comprobado con hechos y que son solo ideas mías, que nacen, crecen y viven dentro de una batalla contra mí mismo.
Odio tener que recurrir al odio. Odio odiar, como dirían por ahí. Pero prefiero ser honesto conmigo mismo. Al mundo, que le den por culo. A veces se siente bien odiar, exudar la ira y el rencor. Después vendrá el llanto y, probablemente, en algún momento, la serenidad. Pero no será este día.
Hoy es día de dejarse llevar por los senderos de la furia. De sentir el sabor metálico en las encías. De rechinar la dentadura con paroxismo, azotar las manos contra la mesa y largarse a gritarle a la luna que es una mentirosa. No hay promesas que un astro tenga que cumplir.
Odio escribir esto, pero no lo pienso borrar.

Gabriel Mendoza García.

Foto proporcionada por Gabriel Mendoza García.
Foto proporcionada por Gabriel Mendoza García.

Sobre el autor:

Gabriel Mendoza García (Ciudad de México, 1984) escritor y creador de videos y contenido en redes sociales, fundamentalmente en la actualidad a través de la plataforma Alcance Tendencia Mx. Fan acérrimo del dúo musical europeo Lacrimosa, quienes representan su mayor fuente de inspiración, desde niño destacó por centrar sus esfuerzos cognitivos en mundos imaginarios y por valerse de su sensibilidad. Su primer intento literario fue El Oráculo de Gaia, una reinterpretación de El Señor de los Anillos, de la cual no queda ninguna evidencia. Su verdadera encomienda personal con la literatura es la saga Sofía, la única que tiene como epicentro la Ciudad de México, una obra coral, apocalíptica, empapada de misterio, acción, suspenso, drama, mitología, ciencia ficción, acción y aventura que, al modo de la mítica serie de televisión Lost, se centra en sus personajes y que comenzó a fraguarse en el otoño de 2007, cuyo primer fruto es Emanación. Es miembro del comité editorial de Almuzara México.

Desde la buhardilla. 7. Héroes públicos. Gabriel Mendoza García

Fotografía proporcionada por Gabriel Mendoza García.

Héroes públicos

Soñar despierto se ha normalizado tanto… Es un síntoma infectado de cotidianeidad. Damos por sentadas esas ideas maravillosas, descartándolas de antemano por su aparente imposibilidad. No, peor aún: asumimos que son solo sueños, y los sueños, sueños son. Pero eso no debería inquietar a nadie. Conseguir lo que se desea con el corazón es posible, aunque requiere empeño, disciplina, dedicación y trabajo. Sin embargo, no todos están dispuestos a pagar ese precio.

Ahora bien, todo esto no aplica para quienes nacieron bajo el estigma de una condición impuesta por voluntades ajenas. Niñez trastocada por una caducidad anticipada. ¿Quién puede negarles el derecho a soñar? Lo único que les queda es precisamente eso: la esperanza de ser la excepción a la regla. La esperanza de que, en este mundo, aún se puede creer en los milagros.

Eso fue lo que atestigüé en decenas de ojos iluminados por el sol.

«Queremos estar en el sol», dijeron, cuando, por prudencia, les pedimos que permanecieran en la sombra para evitar quemarse.

Confieso, con el corazón incendiado, que nunca le di importancia al sol. Desde pequeño di por sentado su brillo y su calor. Pero lo que yo piense sobre él es irrelevante. Lo que importa es entender cómo, para esos niños, el sol lo es todo.

Artistas en toda la extensión de la palabra. Artesanos también. Vi en sus obras —tareas que les encomiendan en el centro donde acuden— una mirada de esperanza pintada en colores y matices. No, analizar su pasado tormentoso, a menudo ignoto, es ocioso. Aquí se trata de vislumbrar las ganas que tienen de vivir.

Todos ellos se han inmortalizado en sus pinturas y creaciones. Todos y cada uno merecen vivir muchos años. Merecen no ser invisibles ante la amarga rutina. No nos olvidemos de ellos.

Podrán estar rotos por dentro en lo que respecta a la salud, pero en sus sonrisas atestigüé que están más enteros del alma que muchos de nosotros.

No pretendo ser ejemplo de nada. Lo más probable es que no lo sea. Pero sí puedo jactarme de mi empatía y del deseo genuino de que otros estén mejor. Por eso decidí compartir esto. No me interesa dar clases de moral ni convertirme en modelo de virtud. Solo quiero invitar a la reflexión, a apelar a esa empatía que todos albergamos en ese nudo en la garganta cuando se trata de corazones rotos.

Y que esto sirva también como un agradecimiento a la fundación altruista Héroes Públicos, quienes llevan más de diez años realizando estas misiones desinteresadas, con un único propósito: recordarles a los enfermos y olvidados que el sol sigue ahí afuera. Impaciente. Ansioso por volver a iluminar sus rostros y asegurarles que siempre, siempre hay esperanza.

Gabriel Mendoza García


Fotografía proporcionada por Gabriel Mendoza García.
Fotografía proporcionada por Gabriel Mendoza García.

Sobre el autor:

Gabriel Mendoza García (Ciudad de México, 1984) escritor y creador de videos y contenido en redes sociales, fundamentalmente en la actualidad a través de la plataforma Alcance Tendencia Mx. Fan acérrimo del dúo musical europeo Lacrimosa, quienes representan su mayor fuente de inspiración, desde niño destacó por centrar sus esfuerzos cognitivos en mundos imaginarios y por valerse de su sensibilidad. Su primer intento literario fue El Oráculo de Gaia, una reinterpretación de El Señor de los Anillos, de la cual no queda ninguna evidencia. Su verdadera encomienda personal con la literatura es la saga Sofía, la única que tiene como epicentro la Ciudad de México, una obra coral, apocalíptica, empapada de misterio, acción, suspenso, drama, mitología, ciencia ficción, acción y aventura que, al modo de la mítica serie de televisión Lost, se centra en sus personajes y que comenzó a fraguarse en el otoño de 2007, cuyo primer fruto es Emanación. Es miembro del comité editorial de Almuzara México.