PARA MÍ SIEMPRE SERÁ 1977
Hoy viajé a Tuxtla. Las nubes no acostumbran a cerrar filas por la melancolía del viajero; callo y asiento, resignado, porque donde vivo actualmente no hay fresnos ni álamos, sólo batallas diarias por un plato de comida.
Vamos varios en el transporte y hay una lucha invisible de todos contra todos: el que lleva prisa, el que no deja de teclear en su celular, el que escucha música sin audífonos, el albañil libidinoso, la joven que habla y habla y va feliz por haber asistido a un concierto de reguetón y ningún atisbo de piedad para la anciana con sus ojitos de selvas y manglares que viaja sola a su destino: el olvido. “Las gentes son horribles. Y uno es tan horrible como ellas”, sentenció José Revueltas.
Llegué a Tuxtla con el peso en el alma de todo lo que vi. Pero mi ciudad, como una foto de Win Wenders de 1977, sigue vigente, no se la comieron los pájaros, conserva su luz y su sombra, su sol voraz, las calles que me llevan a un amigo: el escritor Héctor Cortés Mandujano. Hay siglos que duran cuatro horas de conversación –esta vez analizando la estructura de La muerte me da, de Cristina Rivera Garza. Y de películas que ganaron el Oscar.
Pero como todos los días, tengo que regresar.
Y vuelvo a morir poco a poco.
Luis Daniel Pulido.

Sobre el autor:
Luis Daniel Pulido (Tuxtla Gutiérrez, Chiapas).
Ha publicado los libros Pollito Card, UNICAH; Prohibido degollar patos, Editorial Almada Broders; Nunca sonrías a Optimus Prime, Espejitos de papel Editores, Puerto Rico; Bruce Wayne y la generación X (un concierto de rock para Chulpan Khamatova); Baxter Memories (vida y obra de Víctor Von Doom), Tifón editorial. Lo puedes seguir en su Blog poético Popotitos 22.