GUADALAJARA
Los domingos, ya sea a las nueve o las diez de la mañana, le marco a Gina o ella a mí, para hacer un recuento de la semana, para desarmar los modelos o las cargas de ser náufragos en una isla desierta donde nos quedan lejos las ciudades más pobladas y ruidosas que existen. Ambos no respondemos a figuras de éxito, a cielos donde jamás hay gente que ve la lluvia, hemos creado nuestro propio lenguaje, a veces un silencio, a veces un parpadeo lento o rápido, depende si estamos felices o tristes, igual platicamos –como cuando se le abre la panza a una rana en las clases de biología– para hacer efectivo el sarcasmo, el sentido del humor donde no obligamos a nadie a acompañarnos en el viaje que iniciamos. Ingenuos o simplemente porque de verdad habitamos el mismo cuarto de juegos, Gina me dice “Luis, por la calle que camino hay un carro incendiándose, deja lo grabo”. Como un haz de luz al que le huyen los conejos, dije: “Gina, creo que es un narcobloqueo…”. “Deja, me envía un mensaje mi amiga del trabajo, en un momento te marco”, me dice Gina y cuelgo.
El tiempo, otrora privilegio de aristócratas, paseo por acantilados, calma de mar adormitado, no es más un montoncito de peces saltando afuera de la red que los atrapa. Espero la llamada y Gina me dice: “Luis, hay narcobloqueos por todo Guadalajara, voy a casa, te marco desde allá”.
Un niño y una niña se abrazan y se esconden bajo la cama…
Luis Daniel Pulido

Sobre el autor:
Luis Daniel Pulido (Tuxtla Gutiérrez, Chiapas).
Ha publicado los libros Pollito Card, UNICAH; Prohibido degollar patos, Editorial Almada Broders; Nunca sonrías a Optimus Prime, Espejitos de papel Editores, Puerto Rico; Bruce Wayne y la generación X (un concierto de rock para Chulpan Khamatova); Baxter Memories (vida y obra de Víctor Von Doom), Tifón editorial. Lo puedes seguir en su Blog poético Popotitos 22.