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Estuve en la presentación del libro La copa del mundo frente al Sistema Penal en la Feria del libro de la Unach 2026. Lo hice como mero curioso que, pasando por ahí, se queda a escuchar. El libro es la suma de artículos que abarcan el Derecho Fiscal en un evento de gran magnitud como es un Mundial de Futbol, donde se lava dinero en cantidades estratosféricas y se deja que el gran negociador sea el crimen organizado en complicidad con el gobierno mexicano, así como el Derecho Civil, todo lo que trasgrede a la libertad cotidiana: el respeto a tu propiedad, a los espacios de convivencia de colonias y barrios, a que transites las calles sin que éstas sean tomadas por las logísticas del evento; el libro, pues, en su objetivo, es darte certezas jurídicas para defenderte de conductas ilícitas que incluyen el robo, la discriminación, entre otros. Pero hay un apartado, el de tráfico de personas y la explotación sexual infantil, donde el coordinador del libro, el Doctor Miguel Ontiveros, explica cómo México es el paraíso de la explotación sexual infantil y cómo se ocultan las cifras, se esconden porque los grandes consumidores, los que la pagan, pertenecen a la élite política de México (izquierda, centro, derecha, todos). Y más: el Estado mexicano permite que el Crimen Organizado impulse leyes a través de sus políticos cooptados: “Si usted promueve, facilita o gestiona el turismo sexual de niñas y no obtiene beneficio económico, entonces usted no tiene de qué preocuparse porque no es delito. Así lo establece la Ley antitrata, impulsada en el 2012 por el crimen organizado, y vigente en México actualmente”, dice uno de los párrafos del libro. Sin beneficio no hay delito. “Según la ley no habrá pornografía, turismo sexual ni explotación de niños y niñas si el explotador no se beneficia de ello. Esto significa que según la Ley Antitrata se puede explotar a las personas impunemente, siempre que el explotador no obtenga beneficio alguno”, recalcó el Doctor Miguel Ontiveros Alonso. Caen los obreros, chivos expiatorios, para desviar la atención y proteger a los que de verdad manejan el tráfico y la explotación de personas, de niños y niñas. Pero el monstruo que apapacha el gobierno mexicano no termina ahí: sigue con el tráfico de órganos y la desaparición forzada de personas humanas (sic) y sobre todo de niños en situación de calle. Las cifras, o son manipuladas o son escondidas, o simplemente no existen. Y acá entra al escenario Chiapas y la otra mafia, los millonarios de este país, por la desaparición de niños indígenas para extraerles órganos. ¿Cómo se explica que un rico en cuestión de días tenga un órgano para un transplante, algo que lleva meses o años en conseguirlo? ¿Esto es soberanía y orgullo nacional? Un país de pedófilos es un país infame. Atentar contra otro ser humano es ruin. Asesinar a niños y niñas y que no sean ni fantasmas, que sean borrados de la memoria e historia trágica de este país, dice mucho, o todo de nosotros: qué cobardes y miserables somos.
Luis Daniel Pulido
*Miguel Ontiveros Alonso, Licenciado en Derecho, UNAM y Doctor en Derecho Penal y Derechos Humanos por la Universidad de Salamanca. Presidente de la Academia Mexicana de Ciencias Penales.

Sobre el autor:
Luis Daniel Pulido (Tuxtla Gutiérrez, Chiapas).
Ha publicado los libros Pollito Card, UNICAH; Prohibido degollar patos, Editorial Almada Broders; Nunca sonrías a Optimus Prime, Espejitos de papel Editores, Puerto Rico; Bruce Wayne y la generación X (un concierto de rock para Chulpan Khamatova); Baxter Memories (vida y obra de Víctor Von Doom), Tifón editorial. Lo puedes seguir en su Blog poético Popotitos 22.