Polvo del camino/ 354
Lo que hubiera quedado en el tintero/ VI
La italiana desnuda
Héctor Cortés Mandujano
Hace muchos años, en 1994, Raúl Mendoza Vera, amigo y videoasta, me invitó a dirigir un video que él produjo y fotografió. Está en YouTube. Se llama “Algo sobre la poesía de Jaime Sabines”.
Raúl decidió los poemas, las locaciones, los actores y actrices, la música, casi todo, salvo la dirección de escena, que fue mi responsabilidad.
Con el proyecto viajamos a varios lados del estado, y participó mucha gente, incluidas varias personas que eran mis amigas en aquellos tiempos y que, por fortuna, siguen siéndolo ahora.
En el proyecto, y a resultas de lo que decían los poemas, Raúl necesitaba a una actriz que no tuviera problemas para desnudarse, y no sé cómo conoció y convenció a una muchacha italiana, Silvia Pogianttis, quien vino al estado a recabar material y a conocer los lugares que mencionaba en sus libros y poemas Rosario Castellanos, sobre quien escribía su tesis.
Raúl le dijo que yo (a quien ella aún no conocía) podía ayudarla, que si iba con nosotros a las locaciones tendría tiempo de sobra para platicar conmigo sobre Rosario y sus libros. Apenas nos conocimos, ella arrancó la charla sobre el tema que le interesaba.
En el trabajo de video hay muchas horas muertas: mientras se espera que el sol (cuando la toma es al aire libre) esté en condiciones; mientras se prepara la escena, se colocan las luces, alguien se cambia de vestuario o se maquilla, etcétera. Silvia, después de una escena desnuda, que tal vez se repitiera, no se ponía ropa y platicaba conmigo sobre Rosario. No sé si alguien tomó fotos de eso, pero era curioso verla pasear completamente desnuda entre las mujeres y los hombres del proyecto, que estábamos vestidos.
Hicimos un día de filmación en el mar, que fue pesado, porque el sol estaba tremendo. En la tarde, cuando se hizo la pausa para comer en la única palapa abierta (se buscó una playa solitaria), vi que había un tambo lleno de agua junto al lavadero. Pedí permiso al dueño para bañarme y él me dio incluso un jaboncito.
Me desnudé detrás del tambo y comencé a echarme agua. Silvia se separó del grupo (ya estaban sentados comiendo y bebiendo) y vino hacia mí.
—¿Me puedo bañar contigo?
—Estoy desnudo.
—A mí no me importa, ¿a ti sí?
—No.
Se quitó la ropa en un segundo y se puso a mi lado, le di la jicara para que se echara agua y luego le di el jabón. Yo tenía 33 años y ella veintitantos. Platicamos, mientras nos bañamos, como dos niños felices a quienes la desnudez no les importa: sin deseo y sin morbo.
Terminamos el video poco después y ella se regresó a Italia. Nunca más la he vuelto a ver.
[Octubre 2026: Mil gracias a dos amigos queridos: Joaquín Gutiérrez me regaló el poemario Canto desierto, de Alberto Blanco, y Damaris Disner su más reciente libro: ¿Papá es un pez?, ilustrado por Panchito. Un abrazo a ambos.]

*Sobre el autor:
Héctor Cortés Mandujano
Narrador, dramaturgo y periodista cultural
Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.
Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.
Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).
Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.
Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com