Los tiempos de mamá

Por Damaris Disner

—¿Y hasta cuándo, mamá, podré salir al parque? 

— Cuenta con tus deditos diez.

— Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve… uno, dos…

— Después del nueve, ¿qué sigue?

— Salir de aquí, mamá. Eso sigue.

— Tina, aún no. Contarás hasta diez, después lo vas a multiplicar por cuatro.

— ¿Diez por cuatro, mamá?

— Sí.

— No me gustan las matemáticas, yo solo quiero salir de casa.

— Serán sólo unos días, luego podrás ir al parque.

— ¿Y con quién?

— Pues conmigo, Tina.

— Mamá, pero ya para qué, cuando te lo pedía nunca tenías tiempo.

— Ahora sí tengo.

— De qué sirve tener a mamá todo el día sino puede llevarme al parque. Ay, mamá, porque no eres como Cleo que deja a sus hijos jugar en los tejados. No le pone hora ni condiciones.

— Cleo es una gata, Tina. Los gatos pueden andar en los tejados.

— Yo soy una niña y puedo andar en los parques.

— Tina, vete a dormir.

— ¿Vendrás conmigo?

— Sabes que no puedo, tu tía se asustaría al verme. Aún no deja de llorar mi muerte.

.

Fotografía:  Rafael Guajardo.