Polvo del camino/ 20

La empatía de los heterosexuales

Héctor Cortés Mandujano

 
Lo más común es oír a los miembros de la comunidad LGBTTTIQ (lesbianas, gays, bisexuales, travestis, transgéneros, transexuales, intersexuales, queers) quejarse de que, casi exclusivamente, los heterosexuales los discriminan, los insultan, les hacen bulling…
            El documental Circus of Books (2020), en Netflix, sobre la apertura y cierre de una tienda porno gay en Los Ángeles, dirigido por Rachel Mason, muestra la otra cara.
            Barry y Karen Mason, padres de la directora, fundaron en los ochenta, cuando eran recién casados, y porque no hallaban en el campo laboral nada que les redituara lo suficiente para vivir dignamente, la tienda de libros, películas, discos y juguetes sexuales, Circus of Books, especializada en el mundo gay. 
            Lo curioso es que ambos eran, son heterosexuales.
            Les nacieron tres hijos, y ante ellos, los familiares y los amigos, ocultaron sus actividades comerciales que, además, se diversificaron cuando comenzaron a producir cintas pornográficas, homoeróticas. Eran adorados por la comunidad y enfrentaron amenazas de cierre y cárcel, sin cejar en su empeño de tener disponible para los gays lo mejor y más diverso en materia de productos sexuales.
            Pero llegó el internet y el negocio comenzó a dejar de serlo; también los hijos crecieron y uno de ellos les confesó que era homosexual. Sisma familiar. El padre lo tomó muy bien, pero para la madre fue una tragedia. Era un contrasentido que ella, tan amiga de tantos con esa opción sexual no pudiera serlo de su hijo.
           Pero fueron a charlas, conversaron, aprendieron y se volvieron, desde hace tiempo, y hasta hoy que son dos ancianos (él muy sonriente, ella muy adusta), parte del conglomerado humano que, sin ser gays, defiende las causas de la comunidad LGBTTTIQ.
           Hubo que cerrar la tienda.
           Pero el ejemplo ahí está: los seres humanos somos lo mismo –tan iguales, tan hermanos–, aunque tengamos distintos modos de ejercicio sexual.
 
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[Antonio Vázquez García fue, entre otras cosas, el hermano de mi mujer, mi cuñado. Durante casi cuarenta años tuve con él una amistad sin fisuras, y fui testigo de su bonhomía; su buen humor sin pausas; su sencillez, su humildad y su facilidad para hacerse amigo de cualquiera, de todos.
            Fue secuestrado y muerto, injustamente. No se le tuvo la piedad que merecen las buenas personas.
            Bendigo su vida, su recuerdo, su espíritu, y abrazo con estas líneas a mis amadas sobrinas Dayi y Lupita, y a mi adorable comadre Lety, su viuda.
            Con toda seguridad, mi compadre, tan noble y bueno que era, habrá perdonado a sus victimarios que sólo tienen como santo y seña la espiral oscura de la violencia para conseguir dinero manchado de sangre. Con seguridad descansa en paz, mi querido compadre Tono.]
Ilustración: Nadia Carolina Cortés Vázquez.