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Beatus Ille. Wittgenstein

…filosofía para vos y para ti…

Por Teoría en pocos minutos*

Wittgenstein

PRIMER WITTGENSTEIN 
El primer Wittgenstein del Tractatus Lógico- Pshilosophicus (1922) nos va a decir lo siguiente: 
         “Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo”. Donde el mundo, sería el conjunto de la totalidad de los hechos (no de las cosas), estos hechos pueden constituir hechos complejos, así como los átomos conforman moléculas, y la realidad seria el entramado de hechos simples (positivos si son verdaderos y negativos si son falsos). 
          Su obra va a girar entorno, a la elucidación (única tarea de la filosofía) sobre lo que es un problema y un pseudoproblema (subproducto del lenguaje).  Apoyado en el empirismo lógico y la lógica proposicional, dirá que un problema es aquel que se puede resolver a partir de los hechos, es decir que las proposiciones validas son las que permiten ir a la realidad y darnos el veredicto de si tal proposición es falsa o verdadera. Ergo, un pseudoproblema serían las proposiciones que apelan a entidades metafísicas, el ejemplo más claro es el de Dios, por más filosofía que se haga si la proposición “Dios existe” no se puede remitir a los hechos, entonces no es un problema verdadero. 
           Entonces, no es que Wittgenstein fuera ingenuo, él no quería poner límites al pensamiento, sino a su expresión en lenguaje, por ello decía que de lo que no se puede hablar era mejor callar. 
           Para Wittgenstein habría un isomorfismo, entre la proposición lógica y los hechos, por ello un hecho verdadero debería encajar en la proposición de otros hechos verdaderos, de no ser así, tendríamos una contradicción insostenible. 

SEGUNDO WITTGEINSTEIN
El segundo Wittgenstein reconoce lo siguiente: 
         Hace cuatro años tuve ocasión de volver a leer mi primer libro (el Tractatus logico-philosophicus) y de explicar sus pensamientos. Entonces me pareció de repente que debía publicar juntos esos viejos pensamientos y los nuevos: que éstos sólo podían recibir su correcta iluminación con el contraste y en el trasfondo de mi viejo modo de pensar.
          Pues, desde que hace dieciséis años comencé a ocuparme de nuevo de filosofía, hube de reconocer graves errores en lo que había suscrito en ese primer libro. 
          Wittgenstein L (1953) Investigaciones de la Filosofía. Y aunque no negando su obra anterior de 1922, se va a centrar en la experiencia humana, y en las dificultades de compartirla fielmente, sino mediante el uso del lenguaje.            Llegando así a conclusiones insospechables sobre el  cómo entendemos la experiencia ajena. 
         Sería también posible -aunque no verificable- la suposición de que una parte de la humanidad tuviese una sensación de rojo y otra parte otra. 
Wittgenstein L (1953) Investigaciones Filosóficas
 
No puede decirse que los demás saben de mi sensación solo por mi conducta- pues de mí no puede decirse que sepa de ella. Yo la tengo. 
         Esto es correcto: tienen sentido decir de otros que están en duda sobre si yo tengo dolor; pero no decirlo de mí mismo. 
          Wittgenstein L (1953) Investigaciones Filosóficas 
 
También en esta obra, habla de los juegos del lenguaje, de como  más que un símbolo, lo importante es entender este en relación con su sistema: 
        La pregunta « ¿Qué es realmente una palabra?» es análoga a «¿Qué es una pieza de ajedrez?».
Wittgenstein L (1953) Investigaciones de Filosóficas
         
Así, en esta obra va a poner en tela juicio, la universalidad de la experiencia, si es que lo empírico de la experiencia del otro, no es más que aprehendido por los límites del lenguaje que empleo para entender tal experiencia.  

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*Sobre Teroría en pocos minutos:

“Teoría en pocos minutos” es un grupo de autores** y estudiosos que busca difundir su conocimiento sobre humanismo y hacerlo accesible al público en general. Puedes seguirlos en: Teoría en pocos minutos.

**Sobre los autores:

Alejandro Segura Chávez. México, 1994. Redactor sobre Ciencia, psicología, filosofía, política, tecnología, literatura y poesía. Es Licenciado en Psicología por la Universidad de Guadalajara. Director del podcast Psico-Filosofando en Spotify. Divulgador en YouTube.

Daniel Omar Stchigel. Argentina, 1968. Redactor oficial en Noticias sobre Filosofía. Autor de más de veinte libros de filosofía fenomenológica y epistemología. Doctor en Filosofía por la Universidad de Buenos Aires. Profesor Universitario y Mágister en Psicoanálisis por la Universidad Argentina John F. Kennedy. Por catorce años fue profesor titular de Filosofía, Lógica, Antropología filosófica, Bioética, Deontología de la profesión docente y Desarrollo de las Corrientes Filosóficas. Es experto en Husserl, sobre quien basó su tesis de doctorado, y en Lacan, sobre quien hizo su tesis de magisterio.

Everardo Ivaán Contreras Brito. México, 1998. Redactor oficial de Crítica y Reseña Literaria. Recientemente publicó Poesía Estándar: Antología (2019). Licenciante de la carrera en Relaciones Internacionales por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma de Chihuahua.

Francisco Tomás González Cabañas. Corrientes, Argentina, 1980. Ensayista. Licenciado en Filosofía por la USAL. Licenciado en Psicología por la UP. Licenciado en Ciencias Políticas por la UCA. Licenciado en Comunicación por la UCES.

Beatus Ille. Wittgenstein

…filosofía para vos y para ti…

Por Teoría en pocos minutos*

Wittgenstein

PRIMER WITTGENSTEIN 
El primer Wittgenstein del Tractatus Lógico- Pshilosophicus (1922)  nos va a decir lo siguiente: 
“Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo”
Donde el mundo, sería el conjunto de la totalidad de los hechos (no de las cosas), estos hechos pueden constituir hechos complejos, así como los átomos conforman moléculas, y la realidad seria el entramado de hechos simples (positivos si son verdaderos y negativos si son falsos). 
Su obra va a girar entorno, a la elucidación (única tarea de la filosofía) sobre lo que es un problema y un pseudoproblema (subproducto del lenguaje).  Apoyado en el empirismo lógico y la lógica proposicional, dirá que un problema es aquel que se puede resolver a partir de los hechos, es decir que las proposiciones validas son las que permiten ir a la realidad y darnos el veredicto de si tal proposición es falsa o verdadera. Ergo, un pseudoproblema serían las proposiciones que apelan a entidades metafísicas, el ejemplo más claro es el de Dios, por más filosofía que se haga si la proposición “Dios existe” no se puede remitir a los hechos, entonces no es un problema verdadero. 
Entonces, no es que Wittgenstein fuer ingenuo, él no quería poner límites al pensamiento, sino a su expresión en lenguaje, por ello decía que de lo que no se puede hablar era mejor callar. 
Para Wittgenstein habría un isomorfismo, entre la proposición lógica y los hechos, por ello un hecho verdadero debería encajar en la proposición de otros hechos verdaderos, de no ser así, tendríamos una contradicción insostenible. 

SEGUNDO WITTGEINSTEIN
El segundo Wittgenstein reconoce lo siguiente: 
Hace cuatro años tuve ocasión de volver a leer mi primer libro (el Tractatus logico-philosophicus) y de explicar sus pensamientos. Entonces me pareció de repente que debía publicar juntos esos viejos pensamientos y los nuevos: que éstos sólo podían recibir su correcta iluminación con el contraste y en el trasfondo de mi viejo modo de pensar.
Pues, desde que hace dieciséis años comencé a ocuparme de nuevo de filosofía, hube de reconocer graves errores en lo que había suscrito en ese primer libro. 
Wittgenstein L (1953) Investigaciones de la Filosofía
Y aunque no negando su obra anterior de 1922, se va a centrar en la experiencia humana, y en las dificultades de compartirla fielmente, sino mediante el uso del lenguaje. Llegando así a conclusiones insospechables sobre el  cómo entendemos la experiencia ajena. 
Sería también posible -aunque no verificable- la suposición de que una parte de la humanidad tuviese una sensación de rojo y otra parte otra. 
Wittgenstein L (1953) Investigaciones Filosóficas
 
No puede decirse que los demás saben de mi sensación solo por mi conducta- pues de mí no puede decirse que sepa de ella. Yo la tengo. 
Esto es correcto: tienen sentido decir de otros que están en duda sobre si yo tengo dolor; pero no decirlo de mí mismo. 
Wittgenstein L (1953) Investigaciones Filosóficas 
 
También en esta obra, habla de los juegos del lenguaje, de como  más que un símbolo, lo importante es entender este en relación con su sistema: 
La pregunta « ¿Qué es realmente una palabra?» es análoga
a «¿Qué es una pieza de ajedrez?».
Wittgenstein L (1953) Investigaciones de Filosóficas
Así, en esta obra va a poner en tela juicio, la universalidad de la experiencia, si es que lo empírico de la experiencia del otro, no es más que aprehendido por los límites del lenguaje que empleo para entender tal experiencia.  

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*Sobre Teroría en pocos minutos:

“Teoría en pocos minutos” es un grupo de autores** y estudiosos que busca difundir su conocimiento sobre humanismo y hacerlo accesible al público en general. Puedes seguirlos en: Teoría en pocos minutos.

**Sobre los autores:

Alejandro Segura Chávez. México, 1994. Redactor sobre Ciencia, psicología, filosofía, política, tecnología, literatura y poesía. Es Licenciado en Psicología por la Universidad de Guadalajara. Director del podcast Psico-Filosofando en Spotify. Divulgador en YouTube.

Daniel Omar Stchigel. Argentina, 1968. Redactor oficial en Noticias sobre Filosofía. Autor de más de veinte libros de filosofía fenomenológica y epistemología. Doctor en Filosofía por la Universidad de Buenos Aires. Profesor Universitario y Mágister en Psicoanálisis por la Universidad Argentina John F. Kennedy. Por catorce años fue profesor titular de Filosofía, Lógica, Antropología filosófica, Bioética, Deontología de la profesión docente y Desarrollo de las Corrientes Filosóficas. Es experto en Husserl, sobre quien basó su tesis de doctorado, y en Lacan, sobre quien hizo su tesis de magisterio.

Everardo Ivaán Contreras Brito. México, 1998. Redactor oficial de Crítica y Reseña Literaria. Recientemente publicó Poesía Estándar: Antología (2019). Licenciante de la carrera en Relaciones Internacionales por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma de Chihuahua.

Francisco Tomás González Cabañas. Corrientes, Argentina, 1980. Ensayista. Licenciado en Filosofía por la USAL. Licenciado en Psicología por la UP. Licenciado en Ciencias Políticas por la UCA. Licenciado en Comunicación por la UCES.

Beatus Ille. Heidegger

…filosofía para vos y para ti…

Por Teoría en pocos minutos*

Heidegger

Martin Heidegger (1889-1976) es considerado el filósofo más grande del siglo XX. Su objetivo fue, en la huella de la filosofía clásica, la medieval y la romántica, contra el saber científico-técnico, pero sin prescindir de él, recuperar para la filosofía la importancia de la tarea, olvidada, de pensar. ¿Y qué era pensar para Heidegger? Para él era ante todo una misión. Una misión que, por supuesto, en búsqueda de una verdad que vaya más allá del sentido común, entendido en su época como opinión pública, lo llevó a extraviarse, a ver en los movimientos de masas del pueblo alemán el nuevo despertar de la visión griega del mundo que nunca fue. 
     Quizás Heidegger fue demasiado optimista, y como suele pasar con los filósofos que creen oler en el aire de los acontecimientos radicales un fin de los tiempos de la decadencia y un nuevo renacer espiritual, se equivocó fatalmente. Sin embargo, no podemos negar la fuerza de su pensar, un pensar que mira las cosas que se le presentan de costado, buscando su lado de atrás, esa verdad que queda oculta generalmente por ese brillo de novedad y fuerza que en el caso del nazismo lo desorientó a él mismo. Pero luego de ese traspié, quizás imperdonable, Heidegger no volvió a caer en las garras del deslumbre por la novedad. Al contrario, frente a la imposición de un saber científico anónimo y antipoético, Heidegger no dejó nunca de notar lo que en su seducción de poder se escondía, lo que se olvidaba y perdía. Justamente si algo caracteriza a nuestra época es el olvido. 
     Heidegger decía: tras los entes queda escondido lo que los hace ser. Y es así cómo tras los actos del político elegido por el pueblo, que cree, engañosamente, que lo elije, como el político cree, engañosamente, que puede hacer con el poder, se oculta la verdad de que el poder es quien hace con nosotros. El poder es una fuerza más antigua que los hombres, y en la ilusión de querer dominarlo, tenerlo, y controlarlo, es él quien nos tiene a nosotros. 
     No otra cosa ocurre con la muerte, que lejos de producir angustia, como en los existencialistas, en Heidegger es lo que debe ser visto claramente para tomar la decisión de conducirse según el llamado del ser que se manifiesta como mandato a través de la voz de la conciencia, que no es moral, pues nos exige llegar a ser, y no quedarnos en la mera existencia, en ese mero estar arrojados a un mundo que no elegimos y que en esta civilización contemplamos como un espectáculo fascinante y pavoroso.
    Pensar, entonces, no es para Heidegger caer en el hechizo de la visión mágica del mundo. A diferencia de los pensadores románticos tiene en claro que los dioses han muerto. Pero está a la espera activa de dioses nuevos, pues no cree que estemos en el fin de los tiempos. 
     El Ser es un trasfondo inagotable, cada época es una manifestación suya, y aunque el proceso no tiene un sentido único, tampoco puede detenerse. Por eso, más que un dormir, el pensar de Heidegger es un despertar del hechizo de haber llegado a la consumación de la humanidad con el dominio científico técnico del mundo. Su rescate de la poesía como otra modalidad del lenguaje que revela el ser en un mundo diferente no es un refugio frente a una realidad desencantada sino la muestra y el anticipo de nuevos recorridos, que deben seguirse tímidamente. 
     Heidegger es consciente de que la democracia ruidosa coexiste con el silencio del bosque, que la supercarretera no acaba con los pequeños senderos que sólo los habitantes de una patria conocen. El taller del artesano no desaparece con el surgimiento de la máquina, ni la tranquila contemplación del paisaje se acaba con la televisión, que acerca las informaciones de los lugares más distantes y las pone en un mismo aquí y ahora que solo es ruido y confusión.
     Hay muchos mundos en el mundo, y el pensar del filósofo no puede descuidar ninguno, pues es el pastor del Ser, y en su palabra da cobijo a todos los mundos.  

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*Sobre Teroría en pocos minutos:

“Teoría en pocos minutos” es un grupo de autores** y estudiosos que busca difundir su conocimiento sobre humanismo y hacerlo accesible al público en general. Puedes seguirlos en: Teoría en pocos minutos.

**Sobre los autores:

Alejandro Segura Chávez. México, 1994. Redactor sobre Ciencia, psicología, filosofía, política, tecnología, literatura y poesía. Es Licenciado en Psicología por la Universidad de Guadalajara. Director del podcast Psico-Filosofando en Spotify. Divulgador en YouTube.

Daniel Omar Stchigel. Argentina, 1968. Redactor oficial en Noticias sobre Filosofía. Autor de más de veinte libros de filosofía fenomenológica y epistemología. Doctor en Filosofía por la Universidad de Buenos Aires. Profesor Universitario y Mágister en Psicoanálisis por la Universidad Argentina John F. Kennedy. Por catorce años fue profesor titular de Filosofía, Lógica, Antropología filosófica, Bioética, Deontología de la profesión docente y Desarrollo de las Corrientes Filosóficas. Es experto en Husserl, sobre quien basó su tesis de doctorado, y en Lacan, sobre quien hizo su tesis de magisterio.

Everardo Ivaán Contreras Brito. México, 1998. Redactor oficial de Crítica y Reseña Literaria. Recientemente publicó Poesía Estándar: Antología (2019). Licenciante de la carrera en Relaciones Internacionales por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma de Chihuahua.

Francisco Tomás González Cabañas. Corrientes, Argentina, 1980. Ensayista. Licenciado en Filosofía por la USAL. Licenciado en Psicología por la UP. Licenciado en Ciencias Políticas por la UCA. Licenciado en Comunicación por la UCES.

La desgarradura. Por Antonio Florido

Por Antonio Florido*

La desgarradura

La infancia encajonada, atraída en la distancia que otorgan los años, un cuadro arriba, en apariencia sencillo, uno de esos cuadros por el que casi todo el mundo pasaría deprisa en un museo. El pintor ha inventado un gris, un tono difuso, apagado, melancólico, para mí, que me limito a mirar, a ver, a observar el dibujo tirando de mí, atrayente, en su esencia desprendida. Y de pronto me detengo, a pesar de que me queda poco tiempo y de que el museo es enorme, el dibujo me atrapa y me obliga a volcar la mirada, a sentirla. Dos tarros de vidrio, de ese vidrio antiguo que aún no conocía bien el plomo y su magia, traspasando dos cabezas cortadas, de venganza, de odio, o de tristeza y de añoranza por lo perdido sin remedio. Abajo, escrutando sonriente como sólo lo saben hacer la ignorancia y la envidia, un ser espantoso, risueño, que acapara la visión y la enmudece. Cuatro esquinas abandonadas sobre la pared del museo, pendiente la tela de unos hilos finísimos, casi invisibles.
          Hay muchas personas que, como yo, lo miran. Pero luego siguen su prisa en la comedia de esta vida que te empuja, como en un circo donde el espectáculo sigue y sigue, sin pausa, hasta la desmesura, hasta que sientes llegar las arcadas que anuncian tu derrota.

Un pintor se detuvo, antes que yo, frente al lienzo, cuando éste se mostraba desnudo. Intentó algún trazo después de unos días frenéticos y de unas noches olvidadas, un hombre insomne, imaginando la locura tomando la forma engañosa de la cordura, para que después, con el tiempo, los demás comprendan. Ese pintor, solamente esboza, traza, figura sobre la tela, es decir, pinta, sólo eso, sin más, con el terror aún en el cuerpo, incapaz de sacar al exterior toda la savia de lo misterioso. Así, su cuadro no ha dejado nunca de ser un mero cuadro más, como tantos y tantos miles y millones de dibujos de niños grandes que juegan a entretenerse.
          Sin embargo, en este lienzo que observo hay algo distinto, algo que huele a destello, tal vez un grito callado, un lamento con los labios cosidos, una desgarradura del alma cuando desea salirse del cuerpo. No se trata, pues de un simple cuadro. Es arte. Una obra de arte. Porque el arte debe nacer del sufrimiento, del dolor, de la duda certera y perseverante, de la incongruencia, de la exacerbación. El arte, la obra de arte, no está hecha para la ignorancia. Huye de ella, se esconde, disimula, se oculta, desdeña a las masas que no comprenden -en la estulticia y en la embriaguez de las cosas terrenales- el dolor del artista cuando busca la soledad para abrir la cremallera de su pecho.
          Niña con cabeza de burro que mira de soslayo. ¿Es ella la que observa o el bruto? ¿Quién? Y un niño escondido, temeroso, que también huye de la esencia de la pincelada porque sabe con la inocencia de sus años, que más tarde que pronto estará ahí para siempre, representado con su atuendo ridículo, enorme, monstruoso. La inocencia me clama aquellos años del recuerdo. Tal vez no se trate más que una quebradura del artista al que se le irá, al que se le va, al que se le fue el padre, hace tanto. Quizás aparezca el recuerdo de un vigilante que le intimida detrás de la ventana, no sé, no sé, de manera insistente, abstrusa, engreída, un vigilante de mirada incisiva, acaparadora. Pero esas cabezas a cuajo es la pura ejecución donde el arte se ha desprendido de la mano del artista. Imagino el esbozo y los trazos principales, la figurativa y hermosa simetría, la belleza buscada; imagino, digo, insisto, el pincel sobre la paleta cargada de colores, con las cerdas retorcidas, la mano y los dedos apretando rabiosos sobre los distintos matices que ansía, y después, el aire roto porque el pincel se acerca lentamente a la tela y la besa suavemente, en un amor callado, en un odio callado, y todo lo forma con el nervio de sus brazos, por no querer gritar, por no querer llorar ni lamentarse, por renunciar a la rajadura que se presenta, inesperadamente. El artista destroza el pincel sobre la tela buscando precisamente esa pincelada impar, la pincelada del desempate, de la tristeza sacada de dentro, en el estudio lleno de recuerdos que suspiran, que gimen, que ruegan porque ese artista sea capaz de expresarlos en una simple tela sin marco.
          Una realidad subsumida en la plena realidad no necesita límites, ni separaciones, ni simulacros. Es ella. Ella misma la que se manifiesta de manera inconcusa como desdoble de la plena realidad aparente. La gente sigue pasando delante del lienzo, apenas una ligera mirada, y el temor a quedarse parado delante porque tal vez imaginen que sentirán lo mismo que yo, cuando lo hago.
          No intento analizar la obra, eso lo dejo para los expertos, para los pintores, es decir, para esos artistas fracasados que lo único que saben es pintar. Yo me limito a observar, a sentir, a padecer la enfermedad crónica que ya entró en mí. No hay por tanto, remedio. Estoy infectado. El arte es eso. Y cuando alguien lo consigue, se separa de la masa, y se sabe liberado. Ya la obra es ella misma. Un ente distinto. Sin nombre. ¿Acaso se puede nombrar el latigazo de un rayo, o la hermosura de una puesta de sol, o una mañana que se encara y se despereza ante ti? Hay cosas innombrables. Y el arte es una de ellas.

Vale.
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Ilustración: Luis Camacho Campoy

Sobre Antonio Florido Lozano

Narrador, ensayista y poeta.

Antonio Florido Lozano nació en Carmona, España, en 1965. Desde 2011 ha publicado ocho novelas y tres libros de cuentos. Su obra ha merecido una docena de premios nacionales en España. Su novela Blattaria (2015) fue llevada al cine en 2019 en una coproducción perruana-española. Afirma ser “un autor neoexistencialista que aborda asuntos éticos y de actualidad, como la violencia (interior, de contexto y doméstica), el maltrato a los ancianos, la muerte digna, la intolerancia hacia la homosexualidad, la decadencia moral del ser humano…”, y le gusta ser considerado “un escritor vertical y conceptual”.

Colaborador habitual de numerosas revistas de arte y literatura de varios países hispanoamericanos, desde hace quince años es también columnista del periódico digital español www.periodistadigital.com.

Sobre Luis Camacho Campoy

En la obra gráfica de Luis Camacho, ya sea en sus cuadros o dibujos, el óxido y la herrumbre, la suciedad y el metal se convierten en la pátina de la tristeza que cubre, absolutamente todo el universo agónico de un ser que espera; dejando, en larga agonía, habitaciones, puertas y pasillos vacíos sin retorno, sin un principio ni un fin, como ojos que al mirar exhalan angustia y olvido.

Soledad plúmbea habitada por una luz azulada y tibia, que tímidamente e inevitable ante las miradas, asoma por un escueto ángulo hacia la vida y la esperanza.

Lo puedes seguir en la Web: www.luiscamachocampoy.com

El iconoclasta de las apariencias. Por Antonio Florido

Por Antonio Florido*

El iconoclasta de las apariencias

Para comenzar nos basaremos en una premisa: Nadie sabe qué es el Arte. Esto es lo mismo que afirmar que cada uno tiene su propia opinión sobre este concepto. Sin embargo, curiosamente, todos ansiamos aprehender lo desconocido, como si agarrásemos una exquisita desenvoltura con la fuerza de un puño.
          Para Jorge Wagensberg (Ciencia Arte y revelación), «el arte es una forma de conocimiento cuyo método se basa en un único principio: El principio de la comunicabilidad de complejidades ininteligibles.»
          Empero, para el mismo Hegel (sí, el que todos estudiamos y que nadie comprendió en su momento), «el arte es la manifestación sensible (repito, sensible) de una idea.»
          Podríamos continuar con innumerables visiones, como la de J. L. Moraza (Arte y saber); G. Deleuze (Nietzsche y la filosofía); o la del mismo Séneca, cuando afirma que «En arte la forma es contenido y el contenido forma.»
          En fin…
 
La imagen que hoy comentamos ha causado cierto revuelo en pensamientos que parecen oscilar entre el conocimiento absoluto y su contrario. Hay quien sostiene que lo representado en la fotografía (composición reconocida como una Obra de Arte) es una simple mierda; otros, sin embargo, opinan de forma diferente. La cuestión no es lo que cada uno piense y exprese, sino el cómo se razona lo expresado. Es decir, dónde se encuentra la causa que motiva a una persona para comentar de forma arbitraria, irreflexiva y sin razonamiento alguno.
          No entraremos en la absurda opinión de algunos de que para criticar una obra artística hay que ser, inevitablemente, un perito en la materia. Se trataría, dado el caso, de una burda bajada al mundo de lo concreto, sin más recursos que la fácil pataleta propia y característica de la inexperiencia y de la ignorancia, también de los espíritus infantiles. No. Sigamos en otro nivel. La generalización cimentada en elementos cognoscibles, propios de los pensamientos que intentan ir más allá de lo meramente concreto. La abstracción como evidencia de la madurez, de lograr en poco tiempo lo que algunos tardan toda una vida.
          La supuesta obra de arte expuesta se compone, como puede apreciarse, de ocho botellas de plástico llenas de agua. Unidas unas a otras por un elemento que les impide cualquier posibilidad de movimiento, apoyadas en planos y sostenidas en su decadencia.
          Número, agua, plástico, atadura, curva de caída, elementos de apoyo…
          Cualquier persona con conocimientos elementales sabe, (hablo de instrucciones de colegio), que el agua es la sustancia que da y mantiene la existencia; sin ella no sería posible la presencia de eso que llamamos Vida y que nadie, de forma paradójica, es capaz de definirla sin temor a equivocarse. También es conocido que, de todas las materias, es la más extraña y anárquica en su comportamiento, la más estudiada a lo largo de las décadas. La más inquietante.
          Por otro lado, el plástico, al contrario que el agua, que la propia Naturaleza se encarga de fabricar, es un metamaterial (ningún árbol lo produce, no se siembra ni se recogen sus cosechas). Fruto del ingenio del hombre. La Naturaleza se encargó de crear la sustancia prima para que ahora, la especie que nos representa, pueda modificarla a su antojo y crear, así, ese elemento de largas cadenas moleculares al que llamamos plástico.
          El plano es un elemento ideal, como ya dejó apuntado la escuela filosófica que usted recuerda (no veo necesario citar algún nombre relevante para el caso).
          No digamos ya la curva, exactamente formulada por la ciencia estricta, que también cuenta en nuestra mente como un elemento ideal que la mantiene.
          Un hombre derrotado y extraño, hecho de agua, sostenido por su esperanza; un ser fracasado, que busca ampliar su espalda para que puedan palmear sobre ella de manera contundente; un hombre perdido entre el ego y el fuero interno que le confiesa que, haga lo que haga, nada es ni será importante (Camus); una tétrica (en la segunda acepción del término) idea de sí mismo, que le hunde al abismo oscuro donde se esconde su vida; la destrucción de la fachada; la pérdida frecuente de los aplausos; la soledad; la incapacidad para saberse y sentirse solo…
          El abismo que separa lo ininteligible de lo que sí es susceptible de ser comprendido. El ser manipulado e impedido, al que la sociedad le adoctrina, como esos elementos que agarran las botellas…
           Es fácil la palabra ligera y sin razón que ignora el esfuerzo que supone el detenimiento para reflexionar sobre lo que otro ha creado.
           Como obsesivo perseguidor de lo significado, escribo en un centro de fracaso. Sin otra perspectiva que alimentar y levantarme a cada párrafo, continúo en la brega.    Asumir la frustración y encarar el desafío que supone crear para sí. Esta asunción fortalece, te separa del ego, de la esclavitud de la adulación falsamente necesitada. Dejas de ser tú mismo; lo consigues cuando renuncias. Cuando tu creación cobra vida y queda aislada, sola, ajena a tu mano.
          «Te cortan el cordón umbilical, te dan una palmadita y ¡ya está¡, sales al mundo a la deriva, como un barco sin timón; ya eres un crack, un verdadero artista, un ser re-conocido al que todo el mundo rinde pleitesía» (Henry Miller en Trópico de Cáncer).
 
Da risa.
 
Y una gran pena por la miseria de todos nosotros.
 
Hay muchos que lo expresan mejor que yo, inmensamente mejor.
 
«No sé hacer nada a medias, no sé aceptar las ideas de los demás acerca de nada. Soy inventor a la fuerza (…) Soy un imbécil. No comprendo nada de lo que dice la gente, los autores. Tengo que volver a hacerlo en mi cabeza. Es penoso, pero tal vez eso sea la invención y la originalidad. (Henri Michaux).
 
En Diccionario de lugares comunes, Gustav Flaubert dice: «Burlarse de todo lo original, odiarlo, mofarse y si se puede, exterminarlo.»
 
¿Queremos otra opinión?
 
Odilón Redon afirma: «Toda mi originalidad consiste pues, en hacer vivir humanamente a seres inverosímiles conforme a las leyes de la verosimilitud, poniendo, en lo posible, la lógica de lo visible al servicio de lo invisible.»
 
Y todavía hay gente (el común que forma el mediocre mundo de la masa orteguiana) que se ríe y mofa de lo que otros, y no ellos, han creado.
 
Una vez escribí, y cada día que pasa la experiencia me lo afirma, que la sinceridad es un arma de destrucción masiva. Creo que la más potente que nunca el ser humano será capaz de fabricar.
          Pero como no soy nadie, termino con palabras de uno de mis ídolos (Chéjov): «Cambio de opinión cada día.»
 
Vale.
 
D.C.: No he querido entrar en la común opinión de que para que una creación pueda ser considerada una obra de arte ha de comunicar y brillar estéticamente: Lo he considerado superfluo, sobre todo para usted, que ha leído hasta aquí y que entiende.

Fotografía: Luis Camacho Campoy

Sobre Antonio Florido Lozano

Narrador, ensayista y poeta.

Antonio Florido Lozano nació en Carmona, España, en 1965. Desde 2011 ha publicado ocho novelas y tres libros de cuentos. Su obra ha merecido una docena de premios nacionales en España. Su novela Blattaria (2015) fue llevada al cine en 2019 en una coproducción perruana-española. Afirma ser “un autor neoexistencialista que aborda asuntos éticos y de actualidad, como la violencia (interior, de contexto y doméstica), el maltrato a los ancianos, la muerte digna, la intolerancia hacia la homosexualidad, la decadencia moral del ser humano…”, y le gusta ser considerado “un escritor vertical y conceptual”.

Colaborador habitual de numerosas revistas de arte y literatura de varios países hispanoamericanos, desde hace quince años es también columnista del periódico digital español www.periodistadigital.com.

Beatus Ille. Platón

…filosofía para vos y para ti…

Por Teoría en pocos minutos*

Platón

Acorde al canon de la filosofía, conocemos al primer gran pensador de forma más genuina, quien es Sócrates, gracias al, en primera instancia, poeta que nos atañe hoy, esto según los Grandes iniciados, y quien continuaría con el teatro en la Grecia Antigua. El retrato más vívido del primer filósofo, incluso más que otras menciones de éste, como las de Jenofonte, según la Historia de la Filosofía de Fraile, se las debemos a Platón. Entre la admiración y la dudosa veracidad de sus palabras, conocemos más profundamente a este sino en palabras del propio Platón, su discípulo al margen, primero en sobreponerse a esa barrera de transmisión de conocimiento (episteme) de forma oral, poniendo de manifiesto y por escrito, todas las vicisitudes del método mayéutico, con respecto de Sócrates y los sofistas que, en algún punto, la crítica ha procurado para saber si sus Diálogos son más un reflejo del maestro, Sócrates, o del gran discípulo y bello poeta, Platón. Fue este último, a su vez, el primer poeta que tocó el terreno de la filosofía.
            En sus Diálogos, podemos encontrar un sin número de conversaciones elevadas, de carácter tanto terrenal como simbólico, sobre las diferentes dudas y problemas a resolver por el hombre. Porque todo ser pensante es ser de duda, y un incansable persecutor de respuestas. Estos conversatorios entre Sócrates y los sofistas, iban desde temas como el amor, la belleza, la verdad, la poesía, del alma, amistad, templanza, valor, y todo cuanto es propio del pensamiento y la conducta humana, todo aquello que le importa al hombre para el bien vivir.
            Existen en Platón innumerables propuestas, y acaso todos los temas de la filosofía que nos siguen como bellas sombras esperando ser vistas, exceptuando algunas ramas contemporáneas que han surgido por el mismo adentramiento a otras áreas, como serían las ciencias empíricas, la psicología, la semiótica, entre algunas otras. Por eso, A. N. Whitehead señala, en algún sentido justo, que “Toda la filosofía occidental es una serie de notas a pie de página de la filosofía platónica.” Tenemos entonces en Platón el primer gran índice de tópicos y temas a tratar por la historia de la filosofía.
            Entre la importancia de sus líneas tenemos memorables pasajes, como los de la caverna, la postura del mundo sensible (imperfecto, terrenal, incapacitado para la verdadera bondad y belleza, espejismo de los valores perfectos) y la del mundo suprasensible (ideal, perfecto, en sí, refleja los valores más altos como la verdad, la bondad y la belleza, la pureza), y señalar que el mundo sensible no es sino tan sólo un reflejo vano del mundo suprasensible. Por ello, se dice que el hombre está en una constante búsqueda de estos elevados valores, y el espíritu se acerca a ello conforme el hombre les trata de rozar un poco con los dedos, con el alma. Platón no es un iluso como muchos piensan, creyendo en mundos soñadores e imaginarios, o que tengan en sí un fundamento sobre las cuestiones materiales en sentido estricto. Es sólo que, para él, algo es más real en cuanto perdura y se extiende por más tiempo, y no hay nada que perdure más que las esencias eternas, como la belleza en sí, o una verdad ontológica (del ser).
            Podemos decir que la alegoría de la Caverna de Platón es, junto al resto de su República, donde plasma su idea de una organización sociopolítica perfecta desde su cosmovisión, uno de las representaciones más conocidas del filósofo. Este mito no es sólo dirigido a una visión idealista, sino que se refiere a todo aquel que, al pensar, reflexionar, sale a buscar la verdad, cegadora y nada caprichosa, y cuando por fin puede aceptar su luz, vuelve adentro e intenta llevar a todos ese entendimiento, aquella verdad. A lo largo de la historia, podemos darnos cuenta que, en la mayoría de instancias, lo que menos le importa a la gente es saber la verdad o sobre ella, y menos cuando es incapaz de ajustarse a lo que les es más cómodo. Todo filósofo tiene como primer deber salir de la caverna, aun sabiendo que no todos le escucharán al volver dentro de ella. Por eso, con singular perpetuidad, el filósofo es la persona más incómoda en la sociedad, de vez en vez, de tiempo en tiempo.
            Otros de los grandes trayectos por los que Platón nos lleva, se muestra en el Symposio, o Banquete, donde, después de los cinco discursos de los otros asistentes a la mesa de embriaguez, Sócrates cierra con el sentido último del amor, del eros. Señala ahí que el amor es más como un pasadizo, como una unión, un puente entre lo mortal y lo inmortal, se puede amar el cuerpo, a lo mortal (Pandemo), y a lo inmortal, al alma (Uranio), Señala también ahí, que el amor es hijo de Penía (pobreza), y también de Poros (recurso), lo que nos lleva a esa contradicción de la unión, de una extraña interdependencia del mortal por abarcar lo inmortal, de la finitud por abarcar la atemporalidad. El deseo eterno del sumo bien. De lo que se carece, pero se busca inmortalizar desde la mortalidad.
            Con grata complacencia, podemos decir que el diálogo que retrata de la forma más sublime a su maestro, Sócrates, es su juicio y apología, el primero de los Diálogos platónicos. La actitud de Sócrates ante la injusta e inminente muerte no sino la de un mártir, y creo que antecede a lo dicho siglos después en la máxima romana del Derecho (Dura Lex, Sed Lex, o “La ley es dura, pero es ley”). Sócrates decide no irse al exilio y escapar de beber la cicuta, y, muy a pesar de ser injusto lo imputado como crimen por corromper a la juventud ateniense, prefiere quedarse a morir, como ciudadano, como hombre. Un caso totalmente contrario, fue el del estagirita, Aristóteles, quien, después de morir Alejandro el Grande, quien fue pupilo suyo, prefiere irse de Atenas, diciendo que en ese mismo lugar no se iba a cometer tal pecado dos veces, refiriéndose a Sócrates.
            Este último diálogo es el gran inicio de los Diálogos platónicos, pero el culmen del máximo deber del filósofo, del pensador entregado, para el cual la muerte no es sino el paso a topar de frente la verdad, y dejar de remar sin rumbo hacia donde apunta el sol al ocaso. Cuando pensemos en desear nuestras propias reflexiones, en emprender el camino del filósofo, antes de hacernos cualquier otra pregunta debemos hacernos la siguiente: ¿Estoy, dado el momento, dispuesto a beber de la cicuta de la infamia que envenena el alma; del nulo entendimiento de los otros; de la necedad social de las masas? Sólo entonces si el deseo de buscar la verdad es superior al miedo de las consecuencias, se puede ver el nacimiento de un nuevo filósofo.  

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*Sobre Teroría en pocos minutos:

“Teoría en pocos minutos” es un grupo de autores** y estudiosos que busca difundir su conocimiento sobre humanismo y hacerlo accesible al público en general. Puedes seguirlos en: Teoría en pocos minutos.

**Sobre los autores:

Alejandro Segura Chávez. México, 1994. Redactor sobre Ciencia, psicología, filosofía, política, tecnología, literatura y poesía. Es Licenciado en Psicología por la Universidad de Guadalajara. Director del podcast Psico-Filosofando en Spotify. Divulgador en YouTube.

Daniel Omar Stchigel. Argentina, 1968. Redactor oficial en Noticias sobre Filosofía. Autor de más de veinte libros de filosofía fenomenológica y epistemología. Doctor en Filosofía por la Universidad de Buenos Aires. Profesor Universitario y Mágister en Psicoanálisis por la Universidad Argentina John F. Kennedy. Por catorce años fue profesor titular de Filosofía, Lógica, Antropología filosófica, Bioética, Deontología de la profesión docente y Desarrollo de las Corrientes Filosóficas. Es experto en Husserl, sobre quien basó su tesis de doctorado, y en Lacan, sobre quien hizo su tesis de magisterio.

Everardo Ivaán Contreras Brito. México, 1998. Redactor oficial de Crítica y Reseña Literaria. Recientemente publicó Poesía Estándar: Antología (2019). Licenciante de la carrera en Relaciones Internacionales por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma de Chihuahua.

Francisco Tomás González Cabañas. Corrientes, Argentina, 1980. Ensayista. Licenciado en Filosofía por la USAL. Licenciado en Psicología por la UP. Licenciado en Ciencias Políticas por la UCA. Licenciado en Comunicación por la UCES.

Beatus Ille. ¿Para qué sirve la filosofía?

…filosofía para vos y para ti…

Por Teoría en pocos minutos*

¿Para qué sirve la filosofía?

En apariencia una pregunta sencilla. Cuatro personas que hemos leído  cantidades razonables de libros de filosofía, no pudimos responderla sin llevarnos a planteos como: ¿Es útil realmente?, ¿cuál sería su utilidad?, ¿qué es realmente la filosofía?  Citas, tras citas, el trabajo pudo haber sido interminable.
          No es este espacio un sitio para ahondar en la complejidad de la filosofía, sino para dar una pincelada para que aquellos que aún no tienen contacto con ella, puedan tener una idea de que estamos hablando. Dicho esto, de múltiples cantidades de texto que compartimos decidimos, nombrar cada uno, las caractacteristicas principales de nuestro filósofo favorito, concluimos lo siguiente:

El filósofo es alguien qué: 1) duda de todo, por obvio que parezca; 2) responde a la medida de lo posible las interrogantes que se hace; 3) pretende un sistema (argumentos lógicos) para explicar el mundo; 4) es humilde con su sabiduría, no ostenta saber lo que no sabe; 5) y aunque suele estar en rivalidad con el "Poder" que impone su verdad, este pese a su humildad termina por cimentar nuevas formas de pensar en la sociedad.

Entonces ¿Sirve la filosofía? Si la connotación que tiene el verbo “servir” tiene que ver con la obtención de un bien material, no, la filosofía es lo que en la economía podría entenderse como un bien improductivo, así como lo es la música, el cine, la comedia, la escritura; el arte. Sirven en la medida en que tienen un espacio en la vida anímica de las personas, cómo cuando estás triste y tu canción favorita mejora tu día. Esto, empero, no dice que la filosofía no pueda tener una consecuencia remunerable, empleos como profesor, redactor, escritor, periodista, analista, YouTube divulgador: pueden producir moneda.  
          Pero, ¿en sí misma, qué uso le podemos dar a la filosofía? 
          1) Ser menos afable al Poder, tener mayor capacidad de argumentación, por ende no ser una oveja más.
Ejemplo: Cuando un presidente dice “El pueblo es sabio, y el elige democráticamente al mejor” el filósofo no dudara en preguntarse: ¿Es verdad que elegimos democráticamente? ¿Dónde comienza la democracia y dónde termina? ¿Qué es una decisión sabía? Quizás no sea tan sabio el pueblo que vota a una propuesta irrealizable de nación, quizá. 
          2) Despertar intelectualmente, tú y a los que te rodean, razonar sirve para resolver problemas; pueden ser de carácter político, moral, ético, religioso, psicológico. 
Ejemplo: ¿Es bueno mentir? ¿Solo si eso traerá beneficios? ¿O debemos decir la verdad por más dolorosa que sea? Esto seguro pensaría un filósofo. 
          3) “Todos bebemos esta gaseosa liquida, por tanto es una buena opción”, el filósofo se preguntará ¿La suma de personas que hacen algo le da más validez a eso? ¿Realmente es buena esa gaseosa? ¿Cómo puedo proponer una evaluación de la calidad de una gaseosa?

Como vemos, la filosofía invita a darle uso a nuestra capacidad de reflexionar, preguntarnos, responder. Sobre cualquier tema. Por ende ayuda a resolver problemas que quien se abstenga de la filosofía jamás resolvería, quizás ni si quiera este enterado del ¿cuándo?, ¿cómo?, ¿por qué?, de lo que pasa, y eso es básicamente estar dormido, la filosofía es atreverse a abrir los ojos, es atreverse a saber.  

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*Sobre Teroría en pocos minutos:

“Teoría en pocos minutos” es un grupo de autores** y estudiosos que busca difundir su conocimiento sobre humanismo y hacerlo accesible al público en general. Puedes seguirlos en: Teoría en pocos minutos.

**Sobre los autores:

Alejandro Segura Chávez. México, 1994. Redactor sobre Ciencia, psicología, filosofía, política, tecnología, literatura y poesía. Es Licenciado en Psicología por la Universidad de Guadalajara. Director del podcast Psico-Filosofando en Spotify. Divulgador en YouTube.

Daniel Omar Stchigel. Argentina, 1968. Redactor oficial en Noticias sobre Filosofía. Autor de más de veinte libros de filosofía fenomenológica y epistemología. Doctor en Filosofía por la Universidad de Buenos Aires. Profesor Universitario y Mágister en Psicoanálisis por la Universidad Argentina John F. Kennedy. Por catorce años fue profesor titular de Filosofía, Lógica, Antropología filosófica, Bioética, Deontología de la profesión docente y Desarrollo de las Corrientes Filosóficas. Es experto en Husserl, sobre quien basó su tesis de doctorado, y en Lacan, sobre quien hizo su tesis de magisterio.

Everardo Ivaán Contreras Brito. México, 1998. Redactor oficial de Crítica y Reseña Literaria. Recientemente publicó Poesía Estándar: Antología (2019). Licenciante de la carrera en Relaciones Internacionales por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma de Chihuahua.

Francisco Tomás González Cabañas. Corrientes, Argentina, 1980. Ensayista. Licenciado en Filosofía por la USAL. Licenciado en Psicología por la UP. Licenciado en Ciencias Políticas por la UCA. Licenciado en Comunicación por la UCES.

La cuarta pared. 6. Colibrí

Colibrí

(Minificción)

Por Bibiana López

“Mucha fe mero le tengo, porque él a mí me lo avisa todo, él me dice cada cosa, cada cosa, que nadie se puede imaginar

EnraizArte en Audiolibro Cantadora de historias.

-–¿Has escuchado o leído la leyenda del colibrí? –preguntó Amaranta a su amiga mientras subían la montaña.

–Sí, una leyenda maya… creo, dicen que cuando te visita uno es porque un ser querido fallecido te está visitando.

–Exacto, aunque dicen que las aves son las portadoras de mensajes del más allá… ¿tú crees esas cosas?

-–No creo, no sé, no me ha pasado.

–Algo como los milagros, no crees en ellos hasta que te ocurren.

Después se tomaron un tiempo para dejar correr el silencio de sus voces y escuchar la naturaleza a su alrededor, era una caminata pesada, pero les habían dicho que llegar a la cima valía la pena.

Los señalamientos decían que estaban a aproximadamente 30 metros de llegar, pero Amaranta decía no poder más, se sentó en una piedra y le dijo a Martha que siguiera sola, ella la esperaría ahí, después de unos instantes de conflicto Martha siguió. Amaranta tenia un mundo en su cabeza, de pronto de algún lugar llegó un colibrí, imaginó que le decía: vamos, tu puedes

Impulsada por renovadas energías se levantó, parecía que aquel colibrí la escoltaba al frente; pasó a lado de Martha dejándola unos cuantos metros atrás, cuando llego a la cima, en efecto, valía la pena.

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Fotografía: BBLA. 

Sobre la autora*
Bibiana B. López Álvarez
Comitán de Domínguez, estudiante de la licenciatura de Comunicación Intercultural en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), fue estudiante de intercambio en la Universidad Católica del Salvador (UNICAES) en Santa Ana, El Salvador.
Tallerista de teatro universitario. 
Fue parte de la creación de la obra "Caites o el destiempo de oficios a olvidar".

Paso de fuego. Intuición. Jorge Abarca

Por Jorge Abarca*

 
Intuición
 
Cercada en la prisión de la cordura
de pronto: la intuición despierta y vuela
más allá de la cúspide en la altura,
mariposa de luz dejando estela.
 
Y rompe las cadenas de moldura
con sus alas doradas en que anhela:
el cisma que sacude a la atadura,
la razón y su traje que encarcela.
 
Y tejiendo los hilos de la tarde,
en los lienzos luminosos en que arde,
se abre paso en la cárcel que la atrapa.
 
Sismo en el corazón de la obediencia
y en el latir exacto de la ciencia,
una grieta por donde el mundo escapa.
      

Fotografía: Pixabay.

*Sobre el autor:

Jorge Abarca.

San Cristóbal de Las Casas; Chiapas. Egresado del Diplomado en Creación Literaria por El Espacio Cultural Jaime Sabines, San Cristóbal de Las Casas, Chiapas 2009-2010. Miembro de la Organización Cultural “Abriendo Caminos: José Antonio Reyes Matamoros”. Ha sido antologado en Universo poético de Chiapas. Itinerario del siglo XXCONECULTA, Chiapas 2017Autor del libro La tragedia encendida de los hombres. Abriendo Caminos Editores, 2019.

**Sobre el poema:

“Intuición”, poema de la colección La tragedia encendida de los hombres, Abriendo Caminos Editores 2019.

La cuarta pared. 5. Gatuna

Gatuna

Por Bibiana López

“El Génesis lo calla pero el gato debe de haber sido el primer animal sobre la tierra...”

José Emilio Pacheco en “Biografía del gato”.

…Cuando escogí tu nombre no sabía lo que sé hoy, supongo que de alguna manera mi ser en el fondo sabía que tenías que llamarte así porque te convertirías en una leyenda.

Las personas que tenemos animales en casa creamos tal vez otro tipo de amor, uno muy sincero e inexplicable. Cualquiera que te veía apreciaba tu belleza, mi Ching y chang, divino por tu pelaje negro y blanco, me acuerdo mucho que mi papá siempre me decía que le comprara cremas o algún producto a mi cabello para que se viera bien y yo hacia lo mismo contigo tratando de que tuvieras el mejor alimento para que tu pelaje luciera.

Aun puedo sentir tu cabeza en mis manos aquella noche, cuando te fuiste de esta vida, siento no haber podido hacer más por ti, ahora añoro despertar contigo en mis piernas, verte jugar, que nos acompañes a comer, ir a traerte por las mañanas cuando ya no podías cruzar tú sola el patio, tus ataques hacia mí en forma de juego y otros porque seguramente algo te había molestado, cuando regreso de algún mandado no estás esperándome en la puerta de la casa y sólo trato de ver tu ojos y escuchar tu maullido.

Ahora asimilo que terminó nuestro tiempo y que dejaste en mí una huella inconfundible.

Tu nombre es una leyenda porque te hiciste reconocible y destacada, mi amada y siempre tú: Rambo.

PD. En un mundo paralelo estamos juntas corriendo en el patio.

Fotografía: BBLA. 

Sobre la autora*
Bibiana B. López Álvarez
Comitán de Domínguez, estudiante de la licenciatura de Comunicación Intercultural en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), fue estudiante de intercambio en la Universidad Católica del Salvador (UNICAES) en Santa Ana, El Salvador.
Tallerista de teatro universitario. 
Fue parte de la creación de la obra "Caites o el destiempo de oficios a olvidar".