Espejos

Por Damaris Disner

Dos, tres, cuatro, cinco, seis veces y la manija aún seguía apretada entre las manos de Raquel. No importaban los juicios, lo relevante era la posición exacta de cómo debía quedar. Cerciorarse que estaba cerrada. Nuestras miradas se cruzaron mientras intentaba no perder el  conteo frenético de mis pasos.

Fotografía:  Thiago Matos