Polvo del camino/ 27

Labor recomendada

Héctor Cortés Mandujano
(Minificción)

 

Sonó el teléfono rojísimo y yo contesté, desganado, el número desconocido. Era de tarde y yo arrastraba una afonía inexplicable. La voz masculina del otro lado de la línea sonaba joven. Luego de varios circunloquios me preguntó si estaba disponible esa noche. Le dije mis honorarios y no puso ningún reparo. Me dio los datos y quedé de estar en punto de las diez.
            Se sorprendió cuando me vio llegar.
            Lo imaginaba más joven –me dijo.
            Yo, en cambio, no los suponía tanto.
            Los dos eran una postal de apostura rayando en la adolescencia. Él, con el cuerpo trabajado en gimnasio, y ella radiante, de primorosa dentadura y mirada dulce. Helena y Paris redivivos. 
            ¿Y cuál es el problema?
            Mi novia no alcanza el orgasmo, pese a mis esfuerzos, y nos dijeron que usted es especialista en relaciones sexuales satisfactorias. Queremos que nos enseñe.
            Muy bien, ¿podemos ir a la recámara?
            ¿Quiere tomar algo antes?
            Sí, si me acompañan. Una copa de vino. 
            No supe si el muchacho mentía, porque cuando llegamos a la recámara, la joven y yo nos besamos, la desnudé y sin poner mucha sapiencia en el juego comenzó a jadear, y luego tuvo un orgasmo lleno de gritos y contorciones. Él no se perdió ningún detalle y cuando me pagó me dio una propina fuera de toda proporción. 
Quedó de recomendarme con sus amigos.
 
***
 
La cinta La vieja guardia (The Old Guard, 2020), recién estrenada en Netflix, es una exitosa muestra de corrección política. Fuera de que cuenta bien la historia de aventuras y está bien producida, dirigida y actuada, se amolda a los tiempos donde se pide inclusión: la dirige una mujer morena (Gina Prince-Bythewood), la protagonista es una blanca, pero no joven (Charlize Theron), líder de La vieja guardia (un grupo de justicieros inmortales); su evidente sucesora es una joven afroamericana (Kiki Layne). Tres mujeres en primeros planos: una morena, de 51 años; una blanca, de 45 años, y una jovencita, 28 años, afroamericana.
            El reparto lo complementan un belga (Matthias Schoenaerts), dos actores que son pareja gay en la trama: Marwan Kenzari (de nacionalidad neerlandesa) y Luca Marinelli (italiano); también actúan Chiwetel Ejiofor (británico) y la actriz que deja abierta la puerta a la secuela: Ngô Thanh Vân (vietnamita).
            Mujeres en los puestos principales, una pareja gay y un coctel interracial. Todos los requisitos bien cumplidos sin que salten, sin que choquen. La peli es entretenida, palomera. No tiene ninguna pretensión filosófica, pero se ponen buenos los chingadazos.

            Contactos: hectorcortesm@gmail.com
Ilustración: Alejandro Nudding.

*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com