Revista

Polvo del camino. 28. La palabra aguda es grave/III . Héctor Cortés Mandujano

Polvo del camino/ 28

La palabra aguda es grave/III
(Y el diente de oro vuelve a brillar)

Héctor Cortés Mandujano

 

Nada tan fácilmente controlable (antes de las redes sociales) que la música popular. Por un lado, el gobierno, a través de una de sus secretarías, podía impedir que una canción no se reprodujera; por el otro, lo hacían las propias compañías de grabación que no querían perder dinero sacando una canción inapropiada.
            [Es paradigmático el cambio que, por presiones de la Benemérita Liga de la Decencia –que existió, no es un chiste–, se hizo a la letra de una canción de Agustín Lara: “Aunque no quiera Dios, lo quieres tú, lo quiero yo”, decía. ¡¿Qué!? Imposible, no se puede pasar por encima de la voluntad de Dios. La canción, por eso, dice ahora: “Aunque no quieras tú, ni quiera yo, lo quiere Dios”. Rodrigo de la Cadena comentó en Noche, boleros y son, en Canal Once, algo que había olvidado: José Antonio Méndez escribió en “La gloria eres tú”: “Dios dice que la gloria está en el cielo, que es de los mortales el consuelo al morir. Desdigo a Dios, porque al tenerte yo en vida, no necesito ir al cielo tisú, si alma mía: la gloria eres tú”. Oh, nadie puede desdecir a Dios y entonces la palabra cambió por Bendigo a Dios o Bendito Dios, aunque ambas hagan ilógica la idea original.]
            Por otra parte, la música se oía sólo en la radio, luego en los tocadiscos, después en la televisión (mi trazo histórico es de anchos brochazos), y se necesitaba que tuviera un máximo de minutos: cualquiera que se pasara de los tres, ya tenía problemas para reproducirse.
            Estaba, además, el asunto de los temas, que podrían reducirse a muy pocos: 1). Yo te amo-te amé-te amaré y tú me amas-me amaste-me amarás, donde cabe la mayoría de las canciones que reproducía la radio; 2). Yo te amo y tú no, y su reverso: tú me amas y yo no (me engañaste, me dejaste, te dejé por otra, etcétera): si un extraterrestre hubiera llegado a la tierra y hubiera decidido conocer a los terrícolas por sus canciones, se había encontrado que todo se refería al amor y al desamor; 3). Temas locales (“Qué bonito es Chihuahua”), 4). Nacionalistas (“Yo soy mexicano”, “México lindo y querido”) 5). Generales (“Madrigal”, “La feria de las flores”) y 6). Música para fiestas, que podía decir más o menos lo que fuera, pero no lógico ni serio (“El bobo de la yuca”, “La múcura”, “La pollera colorá”). Mis ejemplos son, obvio, de los años 40, 50, 60, los tiempos donde la radio era la reina.
            En términos de libertad expresiva, la televisión no hizo ni un mínimo cambio: el gobierno era el que mandaba y se buscaba “decencia”; más libertad había en el cine y el teatro, pero esos son otros rumbos.
            Dice Pável Granados, en Apague la luz… y escuche (Biblioteca del ISSSTE, 1999:73) que “la XEX comienza su admirable labor vetando algunas canciones pecaminosas”, entre ellas “Aventurera”, “Juan Charrasqueado”, “Pecadora”… pero “dicen que los compositores se ponían felices cuando les prohibían sus canciones, porque entonces se volvían éxitos seguros”.
            Pero las canciones entraban (entran) al cerebro y al corazón de los oyentes. Dice José Joaquín Blanco, en Crónica de la literatura reciente en México (1950-1980), editada por el INAH, en 1982, que fueron las “canciones de la radio, las exageraciones cachondas, sensibleras o claramente masturbatorias que hicieron de los autores de letras radiales, y hasta de las cantantes, la verdadera voz lírica”, en letras y voces de “José Alfredo Jiménez, Julio Jaramillo, Lolita de la Colina, Juan Gabriel, Rigo Tovar, Lucha Villa, Armando Manzanero, Gabriel Ruiz, Angélica María, José José, etcétera”.
            En una entrevista que hice a Armando Jiménez (en el desaparecido semanario Este Sur, hace años), autor de la célebre Picardía mexicana y cuya firma era un gallito inglés al que, como dice el versito sicalíptico, si “le quitas el pico y los pies”, es básicamente un falo erecto, la salida de su libro, en 1960, que ponía en letras de imprenta todas las groserías que los hombres escriben en el baño, fue el canto de cisne de la Liga de la Decencia. Si le creemos, a partir de allí se pudo decir casi lo que fuera en las canciones que se oían por la radio en forma de sugerencias: “¿Quieres ser mi amante?” (1974), de Camilo Sesto, o explícitamente: “Hoy tengo ganas de ti” (1976), de Miguel Gallardo, y “I Feel Love” (1977), de Donna Summer, que hace gráfica la posesión erótica mientras dice, en inglés: “Oh, es tan bueno, el cielo sabe, siento el amor”.
            Rotas las prohibiciones acerca del sexo y las groserías dichas con todas sus letras, quedaba por romper la más difícil, porque iba en contra directamente de los anuncios, es decir, del negocio: la duración de la pieza. Y aquí no hubo ninguna canción desafiante hasta que llegó una que rompió todos los esquemas que la radio y la televisión cuidaban con escrúpulo (lo importante en las programaciones eran los comerciales), porque duraba no los tres minutos consabidos, sino ¡7 minutos, 26 segundos!
            [Hay piezas, de blues y jazz fundamentalmente, que rebasaban los diez minutos, incluso: pero no las programaban en las radios comerciales ni tocaban en programas de televisión la versión completa.]
            La canción se llama “Pedro Navaja”, del álbum Siembra, de 1978. Rubén Blades, su compositor e intérprete, es un hombre al que se le notan las lecturas: la canción está inspirada en “Mack The Knife”, escrita por Bertolt Brecht para La ópera de los tres centavos (que grabó después Louis Armstrong, y que Blades canta a veces en vivo como preámbulo a su “Pedro…”); en la línea final de “Pedro Navaja”(antes del locutor que da el parte policiaco) dice Blades: “Como en una novela de Kafka, el borracho dobló por el callejón”.           
            En 1987, Blades grabó con la agrupación Seis del solar el álbum Agua de luna, cuyas canciones están inspiradas en cuentos de Gabriel García Márquez. El título más evidente es “Ojos de perro azul”, porque es el nombre de uno de los libros del Nobel de Literatura, pero si se las oyen y se conoce la obra de GGM es muy fácil relacionarlas. En el coro de “Isabel” dice “llueve en Macondo, relámpago, limpia un dolor ancestral”, que es casi el título del escritor colombiano: “Isabel viendo llover en Macondo” incluido, justamente, en su colección de cuentos Ojos de perro azul.
            García Márquez dijo, como un cumplido al músico, que nada le hubiera gustado más en el mundo que escribir “la historia hermosa y terrible de Pedro Navaja” (El País, 1 de diciembre de 1982). Y no hubo mejor piropo.

            Contactos: hectorcortesm@gmail.com
Ilustración: HCM.

*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Paso de fuego. La ausencia. Yet q’am. Isabel Pascual Andrés

Por Isabel Pascual Andrés*

 

La ausencia *
En medio de tus pensamientos,
veo mudar una flor,
una ilusión de vientos grises
que acaricia el horizonte de mi piel.

En tu ausencia,
canto el dolor con el alma, 
tus palabras,
me tienen prisionera entre sus brazos..


Yet q’am
A x’ol a nabal,
chi wil toj jun an x’umaq’
chi toj x’ol jun q’aheb q’eq’ taq’ yili 
chi eq’ masasoq’ yin in tx’umal.

Yet q’an ach
x’ol yayilal chi bitni in pix’an 
maq’chibil in aj yuj a q’anej.

Fotografía: Johannes Plenio.

*Sobre el texto:

«La ausencia» es parte de la colección Anhelo de reposo. Antología poética, Editorial Tifón, 2019, la cual reúne poemas bilingües de escritores de la zona altos de Chiapas, sur de México.

En esta revista estaremos compartiendo, en las próximas entregas, textos y poemas extraídos de dicha antología.

Sobre el autor:

Isabel Pascual Andrés. Poeta y traductora en lengua q’anjoba’l, licenciada en educación primaria, curso el diplomado en creación literaria en la Escuela de Escritores (SOGEM) de san Cristóbal de las Casas, Chiapas, México, y el Seminario en Composición Literaria en CELALI. Ha sido antalogada en Universo Poético de Chiapas. Itinerario del siglo XX (CONECULTA, 2017).

Universo breve. 21. Ruptura. Damaris Disner

Ruptura

Por Damaris Disner

No le fastidiaba limpiar tres veces el lavavajillas, lo imperdonable siempre fue que dejara migajas sobre la basura acumulada.

Fotografía:  Matilda Wormwood 

La cuarta pared. 3. Inspiración. Bibiana López

Inspiración

Por Bibiana López

Cuando menos lo espero mi mejor amigo llama y siempre al finalizar la llamada nos decimos te quiero, no hablamos tan seguido y nos vemos muy pocas veces al año, pero sé que está ahí.

Sé también que están esas otras personas con espíritu inspirado por la yoga, por el arte, por el bordado, por la cocina… por muchas otras cosas, aquellas que me dicen “estoy orgulloso/a de ti”, “A seguir caminando”, “Eres fuerte”, “Sé que puedes hacer algo que me sorprenda”, “Eres importante”. Nadie más que la persona que recibe esas palabras sabe cuan especiales son esos comentarios. ¿Por qué no hacerlo más seguido? 

Una grata sorpresa como el te quiero de mi mejor amigo a kilómetros de distancia, cuando es inesperado, mejor.

Pero, ¿por qué no nos lo decimos a nosotros mismos?

Cuándo fue la ultima vez en la que me abracé a mi misma. Cuándo te abrazaste a ti y te reconociste por haber llegado hasta donde estas. Tú sabes lo que te costó superar cada obstáculo y si hay otro, sabes que lo superarás.

Detente un momento: ¿ya te reconociste, hoy?

Fotografía: B. B. L. A. 

Sobre la autora*
Bibiana B. López Álvarez
Comitán de Domínguez, estudiante de la licenciatura de Comunicación Intercultural en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), fue estudiante de intercambio en la Universidad Católica del Salvador (UNICAES) en Santa Ana, El Salvador.
Tallerista de teatro universitario. 
Fue parte de la creación de la obra "Caites o el destiempo de oficios a olvidar".

Voces ensortijadas. 27. La necesidad de compartir historias. María Gabriela López Suárez

Voces ensortijadas 27

La necesidad de compartir historias

Por María Gabriela López Suárez

«Creo en mi corazón, el que yo exprimo

para teñir el lienzo de la vida...»

Gabriela Mistral en «Credo»

¿A quiénes de ustedes les gusta compartir historias? Quizá digan, ¿historias sobre qué? No hablo de la historia como ciencia social, más bien de las historias cotidianas, que refieren relatos comunes, las del día a día, que tiene cada persona y que se relacionan con su terruño, su familia, sus amistades, sus actividades laborales, pasatiempos, gustos, experiencias y demás.

¿Se han preguntado la importancia que tiene para cada persona compartir historias? Yo sí, es como cuando el corazón está envuelto de alguna emoción y se quiere decir, expresar, sea triste, alegre, incierta, colérica, lo que se anhela es que salga del ronco pecho, como se dijera coloquialmente. Decirla es dar una respiración profunda que alivia el interior. Haciendo una vuelta a mi experiencia recuerdo que en la niñez me gustaba escuchar las historias que contaban mis abuelitas, mis tías, tíos, las amistades mayores de la familia. Por cierto, la mayoría de personas que contaban historias eran mujeres. En mi mente y corazón quedaron grabadas esas voces, las entonaciones en sus relatos, las carcajadas, los nudos en la garganta, las lágrimas, las experiencias y enseñanzas que cada historia tenía.  

La oralidad es un medio importante para conocer y preservar las historias, esta actividad de destinar un momento en el día, para sentarse y escuchar a otras personas,  porque no solo es importante contar sino que escuchemos o nos escuchen. Ésa es una de claves fundamentales. Pero las historias no solo se cuentan, también se escriben o se registran de alguna manera, y cuando una lee un texto de un relato con el que resuena se crean conexiones, más allá de las épocas o diferencias culturales. Recuerdo que a mi abuelita materna le gustaba escribir detalles de eventos que ella consideraba importantes, tenía sus libretas, ahí anotaba fechas, nombres y algunas veces también los agregaba a las fotos. 

Ya que hablo de fotos, ahora tenemos una diversidad de medios para compartir historias, a través de las fotografías, de los videos, de los audios y producciones radiofónicas. En esta incesante proliferación de medios digitales en la actualidad, se hallan una serie de relatos compartidos en las redes sociales que me resultan asombrosos, los hay de todos los estilos y lenguajes, breves y extensos, ilustrados o no. 

El compartir relatos se ha vuelto más cotidiano, o al menos eso parece, ante tanta información que se divulga. Quizá valdría la pena profundizar en algún otro momento sobre lo que se difunde en redes sociales y cómo es la narrativa. Las historias que más me siguen cautivando son las que puedo escuchar de viva voz, las que puedo leer, de preferencia en textos escritos a mano, impresos o  visualizar a través de una imagen fija o en movimiento.

De manera personal, una manera muy agradable de contar historias es a través de la escritura, porque   podemos escribir para liberar aquello que traemos cargando y resulta complicado soltar; escribir para sanar heridas o instantes que causan dolor; escribir para desarrollar la imaginación y creatividad; escribir para expresar alegría o esperanza; escribir para llenar y apapachar el corazón. De ahí la necesidad de compartir historias, una acción cargada de emociones.

 





Fotografía:  Maria Tyutina

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Doctora en Estudios Regionales por la Universidad Autónoma de Chiapas y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Docente investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH). Es integrante  de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES), del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), del Colectivo Fotográfico Tragameluz y del Colectivo Reminiscencia, este último aborda el tema de los feminicidios. Desde 2008 colabora en diferentes medios en Chiapas. Fue corresponsal en Chiapas de la Agencia Informativa Conacyt. Actualmente es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz; colabora también en la Red de Comunicadores Boca de Polen. A.C.

Paso de fuego. Versos como espadas. Jchol a’yej bit’il a’tejibal. Antonio Guzmán Gómez

Por Antonio Guzmán Gómez*

 

Versos como espadas*
Blando un verso endecasílabo como a una espada 
y con su acento de aguda rima
arremeto contra el universo de la poesía.

Mis ojos observan al mundo,
atento a la vida con la explosión inevitable de su
muerte,
me arroja al remolino de su constante duelo.

Todo agoniza
en bandada de palomas
suaves,
tranquilas
torpes y astutas en la paz de su blancura.

El viejo viento las agita,
caen al fondo de mis sueños, 
descansan sus alas en mis versos
donde hace siglos, despliego mi guerra.

En esa fracción de vida que no acaba, 
átomo de tiempo
donde enciendo cometas y galaxias, 
acentos como estrellas,
polvo de luces perpetuas, 
elevo mi sangre
sobre los abismos de la tierra.


Jchol a’yej bit’il a’tejibal
Ya tsak jchol a’yej ta bulucheb ts’ib bit’il a’tejibal 
sok k’un snuk’ulel sp’alap’al ts’ib
ya jtik’ ba sok slum k’inal nichimal k’op.

Ya sk’abuj sit te lum k’inal,
ya smakli kuxlejal sok sp’olemal stalel slajel, 
ya ch’oba ta yolilal sbatel k’op.

Spisil ya xk’unub
ta tsobtsob tsumutetik 
k’un,
jun yo’tanik
xnijet sok sbolilik
ta sakil slekilal.

Te mamal ik’ ya syuk’ila, 
ch’ayik koel ta yalan waychil, 
ya xkux xik’ ta chol k’op ka’yej 
banti nameytal, ya pas k’op.

Ta jujukaj kuxlejal te ma sna’ xlaje,
xch’ujch’ulel k’aal
banti ya tsum xch’alel ch’ulchan, 
snuk’ulel bit’il ek’etik,
ts’ubilel k’ajk’ ta komon,
jtoy jch’ich’el
ta sba muk’ul ch’en ta balamilal.


Fotografía: Johannes Plenio.

*Sobre el texto:

«Versos como espadas» es parte de la colección Anhelo de reposo. Antología poética, Editorial Tifón, 2019, la cual reúne poemas bilingües de escritores de la zona altos de Chiapas, sur de México.

En esta revista estaremos compartiendo, en las próximas entregas, textos y poemas extraídos de dicha antología.

Sobre el autor:

Antonio Guzmán Gómez. Poeta y traductor tseltal. Miembro activo de la Organización Cultural Abriendo Caminos: José Antonio Reyes Matamoros. Coautor del libro “Sab Xojob” / “Vapor de luz” (antología poética, 2007), autor del libro de poemas “Kuxinel bit’il k’ajk’” / “Vivir como fuego” (2017), y coautor del libro Ts’unun: los sueños del colibrí, poemario en cuatro lenguas de Chiapas: Chol, tsotsil, zoque y tseltal (2017). Actualmente asiste al taller literario de creación poética impartida por  el escritor Alejandro Aldana Sellschopp.

Polvo del camino. 27. Labor recomendada. Héctor Cortés Mandujano

Polvo del camino/ 27

Labor recomendada

Héctor Cortés Mandujano
(Minificción)

 

Sonó el teléfono rojísimo y yo contesté, desganado, el número desconocido. Era de tarde y yo arrastraba una afonía inexplicable. La voz masculina del otro lado de la línea sonaba joven. Luego de varios circunloquios me preguntó si estaba disponible esa noche. Le dije mis honorarios y no puso ningún reparo. Me dio los datos y quedé de estar en punto de las diez.
            Se sorprendió cuando me vio llegar.
            Lo imaginaba más joven –me dijo.
            Yo, en cambio, no los suponía tanto.
            Los dos eran una postal de apostura rayando en la adolescencia. Él, con el cuerpo trabajado en gimnasio, y ella radiante, de primorosa dentadura y mirada dulce. Helena y Paris redivivos. 
            ¿Y cuál es el problema?
            Mi novia no alcanza el orgasmo, pese a mis esfuerzos, y nos dijeron que usted es especialista en relaciones sexuales satisfactorias. Queremos que nos enseñe.
            Muy bien, ¿podemos ir a la recámara?
            ¿Quiere tomar algo antes?
            Sí, si me acompañan. Una copa de vino. 
            No supe si el muchacho mentía, porque cuando llegamos a la recámara, la joven y yo nos besamos, la desnudé y sin poner mucha sapiencia en el juego comenzó a jadear, y luego tuvo un orgasmo lleno de gritos y contorciones. Él no se perdió ningún detalle y cuando me pagó me dio una propina fuera de toda proporción. 
Quedó de recomendarme con sus amigos.
 
***
 
La cinta La vieja guardia (The Old Guard, 2020), recién estrenada en Netflix, es una exitosa muestra de corrección política. Fuera de que cuenta bien la historia de aventuras y está bien producida, dirigida y actuada, se amolda a los tiempos donde se pide inclusión: la dirige una mujer morena (Gina Prince-Bythewood), la protagonista es una blanca, pero no joven (Charlize Theron), líder de La vieja guardia (un grupo de justicieros inmortales); su evidente sucesora es una joven afroamericana (Kiki Layne). Tres mujeres en primeros planos: una morena, de 51 años; una blanca, de 45 años, y una jovencita, 28 años, afroamericana.
            El reparto lo complementan un belga (Matthias Schoenaerts), dos actores que son pareja gay en la trama: Marwan Kenzari (de nacionalidad neerlandesa) y Luca Marinelli (italiano); también actúan Chiwetel Ejiofor (británico) y la actriz que deja abierta la puerta a la secuela: Ngô Thanh Vân (vietnamita).
            Mujeres en los puestos principales, una pareja gay y un coctel interracial. Todos los requisitos bien cumplidos sin que salten, sin que choquen. La peli es entretenida, palomera. No tiene ninguna pretensión filosófica, pero se ponen buenos los chingadazos.

            Contactos: hectorcortesm@gmail.com
Ilustración: Alejandro Nudding.

*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Universo breve. 20. Espejos. Damaris Disner

Espejos

Por Damaris Disner

Dos, tres, cuatro, cinco, seis veces y la manija aún seguía apretada entre las manos de Raquel. No importaban los juicios, lo relevante era la posición exacta de cómo debía quedar. Cerciorarse que estaba cerrada. Nuestras miradas se cruzaron mientras intentaba no perder el  conteo frenético de mis pasos.

Fotografía:  Thiago Matos

Polvo del camino. 26. La ética de los asesinos. Héctor Cortés Mandujano

Polvo del camino/ 26

La ética de los asesinos

Héctor Cortés Mandujano

 

La primera película que vi del director inglés Ben Wheatley (1972) fue El rascacielos (High-Rise, 2015), con el popular Tom Hiddleston –Loki, malvado hermano de Thor, en las películas de superhéroes– a la cabeza del reparto.
            Me llamó la atención la certeza, el firme trazo del director detrás del entramado de este rascacielos como metáfora de las clases sociales. Supe que tenía varias películas más y me lancé a verlas. 
            Sightseers (Turistas, 2012) supuso una sorpresa para mí, porque fue cuando comencé a disfrutar su estilo. Vaya que lo tiene: inicia de la cotidianidad más superflua hasta llegar a la hondura de, en su mayor parte, el corazón lóbrego de los asesinos en el que este director parece especializarse. Uno ve una peli que parece muy simple, cuando de pronto nos mete al remolino de lo siniestro, lo sanguinario, lo cruel. Esta cinta fue escrita por los propios protagonistas y no sólo vale la pena por todos los minutos en que nos tienen alucinados, sino también por el final que, en segundos, nos da un bofetón en la cara.
            Free Fire (Fuego cruzado, 2016) lo puso en las grandes ligas, pero le quitó bastante de su alma independiente. Es su película a lo Tarantino (los dos son muy buenos en la violencia gráfica, no exenta de humor negro), con Scorsese en la producción y un reparto multiestelar. Es la que menos me gusta.
            Down Terrace (La mafia, 2009) fue su debut en largometraje y es una cinta tremenda, genial. En una de las escenas, un verdugo es citado a un hogar donde padre e hijo son delincuentes, para que torture (le quite una oreja) a un hombre que suponen traidor. Llega el verdugo, pero con su hijo de tres años en brazos, a quien no pudo encargar con nadie. Ni siquiera lleva cuchillos y la madre es quien ofrece a su elección, de su cocina, el que guste. Humor de la más concentrada negrura. La madre tiene otra gran escena: uno de los matones, luego de comer algo que ella le preparó, muestra signos de alarma y le dice: “Me va a dar una embolia, Maggie, llama a una ambulancia”, y ella le contesta, con un gesto de hastío, de aburrimiento: “Te envenené, Eric”. 
            Vi también A Field in England (2013), en blanco y negro, extraña, violenta, genial, pero a la que quiero referirme es a Kill List (creo que por obviedad no le pusieron título en español, 2011), porque en ella hay también asesinos. Cuando los dos sicarios protagonistas cumplen sus encargos, uno de ellos nota que la víctima de la lista tiene abierta una página en su computadora y que algo veía. El asesino se enfurece por lo que ve y le pregunta sobre quién es el que hace eso. El otro se lo dice, antes de ser ultimado. Y el asesino se siente con la obligación moral de matar a quien es responsable de lo que ha visto en pantalla. Es un criminal a sueldo, pero el siguiente asesinato lo hará gratis, por su cuenta, por ética. Y eso hará que su destino se tuerza. 
            Hay que ver a Wheatley.
***
 
Dos queridos amigos me han dado sorpresas agradables en estos días: 
          1). Mónica Alejandra Robles Corzo (Mona Robot, como ha decidido llamarse artísticamente), a quien conozco y admiro desde que ella era adolescente, está a punto de estrenar la serie Onyx Equinox, que se transmitirá por la plataforma Crunchy Roll, especializada en anime. Moni hizo en Onyx el arte conceptual, el desarrollo visual y la investigación (la serie está ubicada en la mesoamericana precolombina y las letras de las canciones, en maya); 
          2). Roger Octavio Gómez Espinosa ha sido invitado oficialmente a presentar la ponencia La flama y la cicuta, en el IV Congreso Internacional Autores en busca de Autor, a celebrarse los próximos 17 y 18 de septiembre de 2020 (él estará el 17, a las 16:45), en el salón de actos de la Facultad de Filología, de la Universidad Complutense de Madrid. Su charla girará en torno a tres libros: Los viajeros al otro mundo, de Domingo de la Torre y Anselmo Pérez; Los últimos dioses, de Marceal Méndez, y a su propia novela: La lluvia en las hojas del platanar.
            Lo que más me gusta es que estos dos jóvenes, talentosos e inteligentes amigos míos han conseguido esto sin cobijarse en ninguna institución, sin que los proponga ninguna instancia gubernamental o universitaria, sino desde la independencia. Qué maravilla. ¡Felicidades! Como dicen en Villaflores: Nadita somos ve.

            Contactos: hectorcortesm@gmail.com
Ilustración: H. C. M.

*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Voces ensortijadas. 26. Resistir desde el amor. María Gabriela López Suárez

Voces ensortijadas 26

Resistir desde el amor

Por María Gabriela López Suárez

Celeste despertó, se asomó a la ventana, el paisaje aún estaba cargado de neblina densa, y como dijera coloquialmente, ni las luces del solecito.  Miró el reloj, las siete de la mañana. Fue a la cocina, se preparó un café y se dispuso a beberlo mientras contemplaba el paisaje.

La semana había sido ardua, así lo percibía. Por instantes se había sentido abrumada, triste, abatida, algo así como estar gris. Con todo y que el gris puede ser un color lindo, para Celeste era el tono que definía parte de  su sentir esa semana. El canto de los pájaros le hizo recordar que también estaban los destellos de esperanza y amor que había tenido. Se le vinieron a la mente los colores amarillo, naranja y verde para asociar a la otra parte de su sentir, colores de vida, motivación y alegría. 

Mientras daba sorbos a su café seguía observando el amanecer, poco a poco se iba despejando. Le pareció que algo así era en la vida, cuando sentía no poder más porque había nubarrones que impedían ver, el universo enviaba señales a manera de luz en el camino,  para recordar que la lucha debe ser constante, sin claudicar. Antes de darse por vencida, valía la pena luchar desde el corazón.

Se puso a reflexionar en una imagen que un amigo suyo le había enviado, el ojo de una ballena, al inicio le había causado incertidumbre, nervios, miedo. Después de varios días volvió a verla y con todo lo que había pasado, le halló otro sentir, más profundo, la importancia de la autobservación en la vida. Ejercicio que podría resultar complejo por implicar una vuelta al interior pero que podría ser muy útil para el día a día. Sobretodo si se hacía desde el amor.

Esbozó una sonrisa al recordar que, entre vicisitudes, la presencia de la naturaleza era  uno de los regalos en esa semana, sus plantas eran destellos de luz, el canto de los pájaros que alegraban los  momentos del día, así como el amor de sus seres queridos a quienes percibía a través de la distancia.  Vino a su  mente el poema que años atrás escribiera una amiga suya  y le obsequiara, Si una rosa de oriente llorara

Inhaló profundamente y exhaló, sus ojos se llenaron de brillo. El sol la saludaba con sus rayos matutinos. El café había estado delicioso; ese espacio de reflexión le había hecho sentir mucho mejor. Ahora había que seguir caminando y resistir desde el amor.

 





Fotografía: Cole Keister  .

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Doctora en Estudios Regionales por la Universidad Autónoma de Chiapas y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Docente investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH). Es integrante  de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES), del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), del Colectivo Fotográfico Tragameluz y del Colectivo Reminiscencia, este último aborda el tema de los feminicidios. Desde 2008 colabora en diferentes medios en Chiapas. Fue corresponsal en Chiapas de la Agencia Informativa Conacyt. Actualmente es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz; colabora también en la Red de Comunicadores Boca de Polen. A.C.