Revista

Universo breve. 4. Extranjeros. Damaris Disner

Foto: Luis Quintero

Extranjeros 

Dámaris Disner

Caminamos por las calles de una ciudad en llamas, sofocadas por la mísera memoria de quien olvida a sus mujeres hechas cenizas, a favor de un turismo miope. Extranjeros de nosotros mismos en el Distrito Miraflores. Compradores de arte en el parque Kennedy. Coleccionistas de mapas turísticos. Han pasado meses de nuestro viaje a Lima, me confirman que hay recuerdos que no se compran en las tiendas, la política exterior los ha quitado del inventario.

Fotografía: Luis Quintero.

Universo breve. 3. Resistencia. Damaris Disner

Foto: InstaWalli

Resistencia 

Dámaris Disner


Él dice a menudo que le gusta dejarse llevar por mí, aunque desde sus ojos verdes cuestiona la posibilidad de un error. Su acento extranjero casi provoca corto circuito pero me desplazo segura por el hotel. Me sigue embelesado en todos los pasillos hasta la habitación. Le confiaría por dónde me conecto pero soy la robot con más visitas al taller de reparación, sufro de inexplicable humedad.

Fotografía: InstaWalli.

Voces ensortijadas. 3. Conciertos naturales. María Gabriela López Suárez

Foto: Andrés Chaparro.

Conciertos naturales
María Gabriela López Suárez

El fin de semana llegó, para Pilar y su familia era lo más esperado, irían a acampar al bosque. Salieron temprano de casa, el sol apenas despertaba; llegaron alrededor de las nueve de la mañana al parque donde acamparían. Había poca gente. El verde de los pinos regocijaba la vista.

Fernando y Pilar instalaron la casa de campaña, pidieron a Clara y Rogelio buscaran un espacio cercano para sentarse a desayunar. El canto de los pájaros estaba en su máximo esplendor. Había distintos tipos de aves, a Pilar le habría gustado saber más de ellas para identificar a cuáles pertenecía cada canto. Lo cierto era que disfrutaba esos paisajes sonoros.

Clara, la hija mayor, dijo que estaba muy contenta de haber ido al bosque, el paisaje la relajaba. Rogelio, el hijo menor le pidió a su papá, le ayudara a colocar la hamaca que habían llevado. Después, sentados en el pasto todos se dispusieron a jugar lotería. Quien ganara primero sería la persona que ocuparía el espacio en la hamaca para leer o tomar siesta.

Mientras jugaban, Pilar recordaba las veces que de niña salía con su familia a casa de sus abuelitos que vivían fuera de la ciudad. El canto de los pájaros no solo le gustaba sino que le alegraba el corazón. Era como el ingrediente que le daba sabor a las mañanas y tardes. Vino a su memoria el despertar con la algarabía de los cantos, era un despertar muy bonito, con alegría, emoción y animaba a iniciar el día con entusiasmo.

En la casa de sus papás también había conciertos matutinos, a esos se sumaba el de la parvada de loros que solía pasar todos los días, por las mañanas, casi a la misma hora. Esos loros eran una banda sonora que no podía pasar desapercibida, con vuelo sincronizado. Pilar siempre admiraba la organización con la que iban.

La sirena- dijo Clara.

-¡Lotería!- Gritó Fernando.


-¡No se vale!- señaló Rogelio. ¡Yo quería estar primero en la hamaca!

Mientras seguían en el alegato, Pilar sonreía, ya imaginaba que algo así sucedería. Su vista se perdió en la contemplación de los diferentes pinos que daban cobijo a las aves que continuaban su cantar. Nada mejor que escuchar los conciertos naturales en compañía de la familia, pensó para sí.

Fotografía: Andrés Chaparro.

Polvo del camino. 3. Polvo. Héctor Cortés Mandujano

Foto: Anugrah Lohiya

Polvo del camino/ 3

Polvo

Héctor Cortés Mandujano

Pero cuando aparece el peligro

ahí crece también el poder de la salvación

Hölderlin, citado por Heidegger

Uno de mis ensayistas de cabecera, George Steiner, escribió el libro Heidegger (Fondo de Cultura Económica, 1983), cuyo título no deja lugar a dudas: explora y trata de explicar una parte, básicamente El ser y el tiempo, de la vasta obra filosófica de Heidegger.

            Lo hace, como suele hacerlo, con la claridad de que está exponiendo no la verdad incontrovertible, sino su lectura (p. 52): “Hay tantos ‘Platones’ como metafísicas, epistemologías y posiciones políticas existen”.

            Es difícil hacer citas breves de algo complejo que, además, requiere adentrarse a la reelaboración de un lenguaje, pero algo puede compartirse (p. 219): “Heidegger proclama la absoluta primacía del lenguaje: ‘El lenguaje es la casa del ser. El hombre mora en esta casa. Los que piensan y los que crean poesía son los custodios de esta morada’ ”.  Los poetas son, para Heidegger, al menos tres: Hölderlin, Sófocles y Rilke.

            Y dice también, citado por Steiner (p. 226): “El artista es la fuente de la obra. La obra es la fuente del artista. No hay uno sin el otro”.

            En este volumen dice Steiner que (p. 159) la palabra “humano” viene de humus, “tierra” en latín. De allí el bíblico “Polvo eres y en polvo te convertirás”; de allí también el tajante dicho de Nuevo México, colonia de Villaflores donde cursé parte de mis estudios primarios, que se dice a quien presume mucho: “Chocante puño de tierra”. Ah, el conocimiento global que relaciona a este brillante ensayista (muerto recientemente), con los autores de la Biblia y con los campesinos de la frailesca chiapaneca.

Fotografía: Anugrah Lohiya.

Voces ensortijadas. 2. Voces, sonidos y experiencias. María Gabriela López Suárez

Voces ensortijadas


Voces, sonidos y experiencias
María Gabriela López Suárez


Hace varias entregas les compartí en esta columna, datos sobre la magia que se produce a través de la cajita de sonidos, como me gusta llamarle a la radio. Ese medio que nos acompaña, permite compartir historias, divulgar información y echar a volar la imaginación con la voz, música y efectos que son sus elementos básicos.


En esta ocasión retomo el tema porque quiero comentarles sobre un proyecto radiofónico que este mes llega a su catorce aniversario de estar al aire, el programa Los Colores de la Voz, producción de la Universidad Intercultural de Chiapas.
Este programa se transmite desde sus inicios a través de la radiodifusora XERA, Radio Uno, del Sistema Chiapaneco de Radio, Televisión y Cinematografía (SCHRTVyC). Este proyecto, al que me integré hace alrededor de tres años y del que me siento contenta de formar parte y aprender, nació hace catorce años; es producto de un trabajo en equipo donde se ha contado con la participación de estudiantes y docentes de la institución en la producción y conducción, a lo largo de su trayectoria.

Hacer radio implica varios elementos, no solo es estar frente a un micrófono y decir lo que nos viene a la mente, significa investigación, compromiso, entusiasmo, creatividad, constancia, responsabilidad y sobre todo, pasión para comunicar y fomentar en el público el interés por los temas que se abordan. Recordemos que una de las tareas fundamentales de la radio es educar y es parte de nuestros retos.

Los Colores de la Voz, es un espacio que nos ha permitido aprender en distintos ámbitos, por un lado, con las diversas temáticas que se han divulgado, por otro, del compartir de la gente entrevistada que ha brindado sus conocimientos locales, académicos, datos sobre literatura, lenguas originarias, cine, videodocumental, ciencia, culturas, género, derechos, música, entretenimiento, entre muchos temas más.

De igual manera, hemos aprendido con quienes han colaborado en intercambios radiofónicos al interior de la universidad, así como de manera interinstitucional y con otras radios universitarias, comunitarias, a nivel local, nacional e internacional con las que hemos ido tejiendo redes de colaboración.

Los aprendizajes han sido también parte de las experiencias que nos han brindado estudiantes de diversas generaciones de la Licenciatura en Comunicación Intercultural, así como docentes, quienes han sido pilares fundamentales en la realización de materiales radiofónicos, conducción y producción del programa.

Va mi reconocimiento y felicitaciones a todas las personas que han hecho posible Los Colores de la Voz, desde autoridades académicas, personal del SCHRTVyC, entrevistados y especialmente, a mis colegas radialistas apasionadas y apasionados, como suele llamarnos el maestro José Ignacio López Vigil, que semana tras semana nos hemos sumado a aportar nuestro granito de arena en el quehacer radiofónico para compartir voces, sonidos y experiencias.

Universo breve. 2. Recordatorio oportuno. Damaris Disner

Recordatorio oportuno 

La gata café se acurrucó sobre la mesa. En esa posición era tan parecida al gato blanco. Recordó que desde que él murió no se sentaba a escribir en la terraza. Una notificación de Facebook le hacía saber que esa noche se colocaban las veladoras para las mascotas muertas. El golpe seco en el techo fue idéntico al que se oía en sus salidas nocturnas. No tuvo duda, fue su reclamo por pensar que regresaría en una gata; lo machista nunca se le iba a quitar. 

Polvo del camino. 2. Chiapas’s. Héctor Cortés Mandujano

Foto: The Lazy Artist

Polvo del camino/ 2

Chiapa’s

Héctor Cortés Mandujano

Chiapas se encuentra en el extremo sur de México. Ha sido parte durante más años de Guatemala que de la República Mexicana, a la que se incorporó en último lugar, cuando México ya estaba aparentemente completo, delimitado. 

El lenguaje, la comida, las costumbres de su gente (no en todos los estratos, claro) son más centroamericanas que mexicanas. Tiene, junto con otros estados del sureste, un alto porcentaje de población indígena y es uno de los más pobres; durante muchos, muchos años ha “ganado” el deshonroso primer lugar en analfabetismo.

Tuxtla Gutiérrez es su capital. Se supone que su origen fue un asentamiento zoque. En esta ciudad trabajo y por las mañanas, cuando atravieso su avenida central rumbo a mis labores, me llama la atención cómo este lugar tan atrasado, tan pluriétnico, tan ignorante de su historia (quizá por eso), ha borrado de sus anuncios todo vestigio ya no digamos del zoque, sino del español.

Me sorprende cuando la gente parece enfurecida con Trump, porque me sorprenden los nacionalismos hipócritas: el nuestro es el país de la Coca Cola, de las hamburguesas, del hot dog. EUA nos ha colonizado. La población chiapaneca, en general, no ha leído ni a Paz ni a Borges ni siquiera a Sabines, pero trata de incluir (o incluye sin que lo sepa), en su lenguaje cotidiano, el inglés básico que también usan los locutores de radio, de televisión, la gente que ha sido hipnotizada por las redes.

Y eso se nota en los negocios. Paso frente a la Universidad de Chiapas y me fijo en los nombres de los negocios de las siguientes cuadras y son, uno tras otro, los siguientes: Good Year, Domino’s (el apóstrofe y la ese final se usan en inglés, no en español, para indicar pertenencia), Holiday Inn, Vips, Citibanamex, Chedraui, Liverpool, Sanborns, Sears…

Pero estas cuadras no son la excepción, sino la regla. Tal vez pronto los de Chiapa de Corzo no escriban “soy de Chiapa”, sino “Chiapa’s”.

Cotidianidades. 218. Luis Antonio Rincón García

Cotidianidades (218)…

A veces, en las mañanas frías, cuando el sol irrumpe dentro de la casa y me deslumbra con sus reflejos, recuerdo a mi abuelo Jorge, quien no era mi abuelo de sangre, pero que siempre me trató como a su nieto y me hizo sentir querido, me hizo sentir que tenía en él a un buen abuelo.

En su momento, él, como el sol de estas mañanas invernales, me deslumbró con sus trucos de magia, con las historias que contaba de cuando recorría esas carreteras de Chiapas de mediados del siglo pasado, y con su sonrisa que con enorme facilidad se convertía en carcajada al recordar momentos divertidos o grotescos de su vida. Él me enseñó, sin moralejas ni consignas, que era posible reírse de uno mismo y no pasaba nada, al contrario, esa era una oportunidad maravillosa para sembrar momentos de felicidad.

Eso sí, de frente y con palabras precisas, en medio de sus borracheras me contaba del terrible daño que provocaba el alcohol. Y estando sobrio insistía en remarcar aquello de que  “no hay borracho bonito”. En sus últimos años, además, al verlo sufrir por lo deterioradas que tenía las vías respiratorias, me demostró el daño doloroso que puede provocar fumar varios cigarros al día.

Lo recuerdo caminando sonriente por las calles del centro de la ciudad, con camisas claras y de telas delgadas, con sus pantalones de vestir ligeramente arremangados, como disfrutando cada paseo, quizá recordando las distintas épocas y aventuras que vivió en ese territorio. También lo recuerdo evocando con nostalgia su Mercury de los 40’s, y siempre enamorado de su vocho del 71, que gracias a la tenacidad de mi hermana, todavía circula por estas calles tuxtlecas.

La última vez que lo vi, llegué a su casa para despedirme de él, pues a los pocos días iba yo a emprender un viaje hacia Argentina que duraría al menos dos años. Lo descubrí tan cansado y agobiado por la tos, y a la vez tan desgastado por el tiempo, que al final me arrepentí; no tuve el ánimo de contarle que quizá ese fuera el último abrazo que nos daríamos. 

De todas maneras yo se lo di con fuerza, apretado, dándole las gracias en silencio y a la vez deseándole un buen camino, y cada vez que lo he vuelto a soñar, por alguna razón dentro de mi sueño yo sé que ya no anda entre nosotros, y aprovecho —consciente de que son instantes oníricos— para contarle que fue un honor ser su nieto.

Hoy, mientras descansaba unos minutos en una mecedora y disfrutaba el aire frío de la mañana, de pronto me acordé de mi abuelo Jorge, quizá porque por unos segundos me deslumbró el sol al rebotar contra una pared blanca, o tal vez porque a su modo, es decir, sin aspavientos y sin decir una palabra, también me enseñó que se puede ser feliz cualquier mañana del año con tan solo una taza de café hecho con cariño, con un poco de silencio y con una laguna de recuerdos en la cual puedas sumergirte así sea por un momento.

Hasta la próxima.

Síguelo en la página del autor en esta revista.

Voces ensortijadas. 1. Estoy aquí y ahora. Maria Gabriela López

Estoy aquí y ahora

María Gabriela López Suárez

Ximena revisó su reloj, ya estaba sobre la hora en que se llevaría a cabo la actividad a la que su amiga Catalina la había invitado, el círculo de mujeres. Encontró el domicilio que refería el mensaje de la invitación y tocó el timbre, estaba nerviosa y emocionada. Era la primera ocasión que participaba en esa actividad. Desde la puerta percibió el aroma a copal que se desprendía del interior. Eso le agradó.

El rostro sonriente de Estela le dio la bienvenida. Ximena la saludó, ya se encontraban ahí otras mujeres, de diversas edades, entre ellas Catalina. Estela le dijo que ocupara el espacio que gustara, en el salón habían varios cojines en el piso, acomodados de tal forma que hacían un círculo, aún había lugares por ocupar.  Ximena optó por sentarse cerca de una esquina, quedó frente a su amiga, la saludó de lejos.

Al centro había un altar, también de forma circular, estaban ahí elementos de la tierra como maíz de colores amarillo, blanco, azul y rojo, un corazón de cuarzo, flores y un corazón de tela que representaba la palabra. Estela, la chica que guiaría la actividad dijo que ésta daría inicio en unos minutos, estaban haciendo tiempo por si alguna compañera más se integraba. 

Mientras esperaban les indicó que depositaran alrededor del altar sus ofrendas, ahí pusieron frutas, semillas, flores, velas e incienso. El círculo de mujeres dio inicio con la explicación de Estela que les hizo saber que ése era un espacio para reencontrarse con su ser mujer, con lo sagrado femenino, así como para escucharse, compartir sus historias y acompañarse entre mujeres.

La respiración de Ximena comenzó a relajarse, escuchaba atenta los mensajes de la guía. Observaba los rostros de las demás mujeres, se veían contentas, también relajadas. Cada una le fue proyectando paz. Vino el momento de la meditación y Ximena se dejó guiar, el mundo de afuera que irrumpía con los sonidos de coches, música, murmullos de conversaciones, paso de personas, fue quedando en último plano hasta que solo escuchaba y sentía su respiración y la voz de Estela.

Al término de la meditación el ambiente se percibía con mucha armonía, los inciensos habían hecho su labor, sus aromas estaban presentes. Llegó el momento de compartir la palabra, cada participante fue haciendo uso del corazón de tela.  Ximena ahora le iba encontrando más sentido a la frase que había escuchado algunas veces, estar aquí y ahora. 

Al finalizar la ronda de compartires, Estela continuó compartiendo la importancia del acompañamiento en ese círculo de mujeres. El corazón de Ximena estaba contento, seguía escuchando con atención, ya no solo con la mente sino desde su sentir. En su interior ahora resonaba estoy aquí y ahora.

Universo breve. 1. Dique. Damaris Disner

Dique


No importa el día que elijas, pasarás la mano sobre cualquier mueble y ningún rastro de polvo se adherirá a tu piel. Las fotos colocadas estratégicamente en la sala estilo minimalista reflejan una familia perfecta: padre, madre, un hijo y una hija. Así, en ese orden, para que la jerarquía no se pierda. 
Contendrás el aliento por temor a contaminar el impecable blanco que resplandece en los sillones, las paredes y hasta el árbol de cerezo, artificial, colocado en la esquina izquierda de un espacio rectangular, sin recovecos ni grandes divisiones. 
Creerás que todo es real hasta que estreches la mano de la mujer que sale a tu encuentro y que se desmoronará como castillo de arena ante el implacable mar de angustias que la habitan. 

Felicidades, leíste un cuento completo