Polvo del camino/ 2

Chiapa’s

Héctor Cortés Mandujano

Chiapas se encuentra en el extremo sur de México. Ha sido parte durante más años de Guatemala que de la República Mexicana, a la que se incorporó en último lugar, cuando México ya estaba aparentemente completo, delimitado. 

El lenguaje, la comida, las costumbres de su gente (no en todos los estratos, claro) son más centroamericanas que mexicanas. Tiene, junto con otros estados del sureste, un alto porcentaje de población indígena y es uno de los más pobres; durante muchos, muchos años ha “ganado” el deshonroso primer lugar en analfabetismo.

Tuxtla Gutiérrez es su capital. Se supone que su origen fue un asentamiento zoque. En esta ciudad trabajo y por las mañanas, cuando atravieso su avenida central rumbo a mis labores, me llama la atención cómo este lugar tan atrasado, tan pluriétnico, tan ignorante de su historia (quizá por eso), ha borrado de sus anuncios todo vestigio ya no digamos del zoque, sino del español.

Me sorprende cuando la gente parece enfurecida con Trump, porque me sorprenden los nacionalismos hipócritas: el nuestro es el país de la Coca Cola, de las hamburguesas, del hot dog. EUA nos ha colonizado. La población chiapaneca, en general, no ha leído ni a Paz ni a Borges ni siquiera a Sabines, pero trata de incluir (o incluye sin que lo sepa), en su lenguaje cotidiano, el inglés básico que también usan los locutores de radio, de televisión, la gente que ha sido hipnotizada por las redes.

Y eso se nota en los negocios. Paso frente a la Universidad de Chiapas y me fijo en los nombres de los negocios de las siguientes cuadras y son, uno tras otro, los siguientes: Good Year, Domino’s (el apóstrofe y la ese final se usan en inglés, no en español, para indicar pertenencia), Holiday Inn, Vips, Citibanamex, Chedraui, Liverpool, Sanborns, Sears…

Pero estas cuadras no son la excepción, sino la regla. Tal vez pronto los de Chiapa de Corzo no escriban “soy de Chiapa”, sino “Chiapa’s”.