Por Alejandro Aldana*

Te ∞: el sendero del signo luminoso *

                                Para Luz y Emiliano

Continuación:


III.- Te ∞ e intertextualidad
 
La intertextualidad establece una estrecha relación con el concepto de sujeto. Desde la modernidad se estatuyó una noción de sujeto que implicaba la idea de creación artística vinculada a la originalidad de los productos estéticos. La posmodernidad cambiará el paradigma, en un proceso paulatino se disuelven dichas características del antiguo concepto de autor. El autor deja de ser una realidad individualizada (Foucault), donde su existencia sólo se perfecciona en el acto mismo de escritura, que como mencionamos anteriormente es el texto, el texto como acto/acción.
            Desde esta perspectiva el texto es un espacio de confluencias textuales, un diálogo de diferentes enunciaciones, su realidad deja de ser puramente textual para convertirse en intertextual. Te ∞ cuenta con una vertiente intertextual interesante; sin embargo, los factores de esa intertextualidad no son evidentes, el autor juega con la información mediante la maleabilidad del ritmo y la música, los discursos que se funden en el poema no se plantean como una burda transposición de significados e intenciones de sentido, por el contrario la traslación se hace a partir de patrones fonéticos, logrando una resignificación, por lo que los enunciados aparecen con un nuevo contenido poético:
 
            Otrora in mundo el iracundo Sol salvaje
            empero ahora solamente
            un astro dominado
            sol domesticado
            estrella fulminada
            que lluvia gira alrededor de ti
            en cenizas
                           de perseidas
            su eterno                   polvo enamorado.
 
La composición de los versos nos remite al soneto de Francisco de Quevedo Amor constante, más allá de la muerte, la relación o referencialidad se establece por lo menos en dos niveles de significación, la primera y más evidente es el diálogo entre los versos de Ulises Córdova y los de Quevedo, pero además se plantea una intercomunicación que se ubica en el subtexto. Veamos el poema de Quevedo:
 
            Cerrar podrá mis ojos la postrera
            sombra que me llevare el blanco día,
            y podrá desatar esta alma mía
            hora a su afán ansioso lisonjera;
 
            mas no, de esotra parte, en la ribera,
            dejará la memoria, en donde ardía:
            nadar sabe mi llama la agua fría,
            y perder el respeto a ley severa.
 
            Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
            venas que humor a tanto fuego han dado,
            medulas que han gloriosamente ardido,
 
            su cuerpo dejará, no su cuidado;
            serán ceniza, mas tendrá sentido;
            polvo serán, mas polvo enamorado.
   
Córdova resignifica la palabra ceniza, la pluraliza y la hace dialogar con el tejido significativo de su poema, la palabra encuentra su justo espacio dentro del discurso desde dos vertientes, por un lado cumple una función semántica y de sentido, las “cenizas” dan continuidad al verso “que lluvia gira alrededor de ti”, una lluvia que se precipita desde un sol domesticado, la ceniza tiene un efecto de levedad, una caída lenta e ingrávida, inmediatamente se engarza con el verso “de perseidas”, palabra en sí misma musical, haciendo referencia a la lluvia de meteoros, el sentido está pues perfectamente construido, el lector/receptor que intente leer desde una textualidad rígida o convencional se perderá del verdadero poema. En todo poema textual siempre hay por lo menos otro poema que se expresa desde el subtexto. La segunda relación dialógica se establece desde la interrelación de sentido desde la naturaleza subtextual. Quevedo habla de un dios que ha sido prisión, Ulises refiere un iracundo Sol salvaje; el sol en diversas culturas se ha concebido como dios, es importante observar el planteamiento gráfico del verso, la palabra Sol está escrita en mayúsculas, no sólo para convertirlo en sujeto, sino también para manifestar su importancia jerárquica, en posición de Dios. El poeta español configura un mapa conceptual desde el fuego, utilizando las palabras: fuego, ardido, ceniza. Córdova construye el suyo desde esa relación: Sol salvaje, sol domesticado, estrella, cenizas, perseidas. La intertextualidad, si bien tiene su origen en conceptos tradicionales como imitatio o aemulatio, en los poemas de Ulises esa concepción está muy lejana, el autor no busca imitar a Quevedo, es evidente que el objetivo es otro, rompe con la autoridad del poeta español, estableciendo una incorporación de los versos desde una realidad de igualdad, los dioses del Olimpo de la poesía son retirados de sus altos y enmohecidos nichos, para secularizarlos. El poema se convierte así en una confluencia de relaciones con la tradición o tradiciones, es innegable que la producción poética de Ulises Córdova tiene como una de sus tradiciones a la poesía española, podemos observarla desde su primer libro Manual para no olvidar morir.

(Continua en la siguiente entrega)...

Fotografía: Miguel Á. Padriñán, por Pexels

*Sobre el texto:

Te ∞: el sendero del signo luminoso” es un ensayo que analiza la obra del libro de Ulises Córdova, poeta mexicano nacido en San Cristobal de Las Casas.

En esta revista estaremos compartiendo, en las próximas cuatro entregas, el ensayo completo del maestro Aldana.

Sobre Alejandro Aldana Sellschopp

Investigador, promotor cultural, editor, ensayista y narrador.

Ha sido becario de: FOESCA (Emisiones 1999-2000 y 2000-2001), PACMYC, fue becario del FONCA (2003-2004) en el programa de Jóvenes Creadores en la modalidad de novela. Está incluido en la antología del FONCA – Jóvenes Creadores generación 2003-2004.

Ha publicado: Tiempo a Contrapunto (UNAM- Espacio Cultural Jaime Sabines),  Nudo de Serpientes (Novela). Su cuento Diario de un lobo está incluido en la antología Inventa la memoria (Alfaguara). La novela en Chiapas, antología (Consejo Estatal para las Culturas y las Artes de Chiapas en el 2018).