Puerta vaivén

Por Bibiana López

Hace un rato que tengo el título de “la puerta vaivén”, siempre me han llamado la atención por que en las casas en que he vivido siempre hay una de ellas.

La he relacionado con la existencia del ser humano, con la vida… cómo es que a veces va y viene de diferentes circunstancias, unas veces más caóticas, otras veces más en calma; siempre en movimiento aunque a veces sea tan leve que no nos damos cuenta que el tiempo avanza.

Pienso que hay que disfrutar y dejarnos sentir sea cuál sea el momento por el que se esté pasando. Cuando la vida se pone “complicada” empezamos a valorar más los pequeños detalles de la vida. Mi directora de teatro, una gran persona de la cual espero escribir también, cita mucho: “en los detalles está Dios”, porque siempre los detalles son lo que hacen sobresalir la obra (sea teatral o no). Ahora entiendo un poco más esa idea, son en los pequeños pero más importantes detalles cuando recuerdas a las personas, sus frases, sus ideas, sus conocimientos, su acciones diarias y sus sentimientos.

La puerta vaivén me recuerda que un momento estás sonriendo y en otro estás llorando, pero, es eso, un momento. Y saldrás y regresarás a él cuando tenga que ser.

Leí la columna «La presencia del cenzontle», de una querida persona, y cuando lo hice espere y le dije a ella misma que ojalá la vida me regalara mensajes misteriosos.

Por la tarde del miércoles, a mi madre y a mí nos visitó un ser, y con el corazón deseé que fuera uno de esos «mensajes misteriosos»:

Sentadas en el mismo sillón un pequeño pajarito nos visitó.

–Mamá: ábrele la ventana para que pueda salir.

Me paré y abrí la puerta por si éste se iba hacia allá, mas voló hacia una ventana, nos volteó a ver por un instante y desapareció. La ventana estaba cerrada, no habría podido atravesarla. Lo buscamos, no dejó rastro.Alguna corriente de aire, no sé, la puerta vaivén de mi casa rechinó como si me recordara que ese era uno de esos momentos, instantes, que hay que valorar, vivir.

Fotografía:  Harrison Haines

Sobre la autora*
Bibiana B. López Álvarez
Comitán de Domínguez, estudiante de la licenciatura de Comunicación Intercultural en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), fue estudiante de intercambio en la Universidad Católica del Salvador (UNICAES) en Santa Ana, El Salvador.
Tallerista de teatro universitario. 
Fue parte de la creación de la obra "Caites o el destiempo de oficios a olvidar".