Paso de fuego. Eurípides. David Andrade

Por David Andrade*


Eurípides

Nací en la tierra calcinada por la luz,
ciudad famosa por sus templos.
Crecí en el renacimiento de la muerte;
fui el encargado de llevar el fuego sacro de Apolo
a hogares donde regresaban los derrotados.
Soporté el peso de la guerra,
hui del pensar,
crucé los mares de Salamina, 
visité a Polignoto de Tasos, el de los colores violentos.
En la isla de Skiro encontré los huesos del mítico Teseo;
vi cómo asesinaban en Tracia a héroes.  
No encontraba mi camino,
en los murales de Mégara sólo hallé el drama humano,
¡desfiguré el mito para entender la realidad de la vida!
Construí la historia en cada muro 
de la derruida Atenas;
di forma al lenguaje, 
en la tragedia encontré la totalidad de la existencia;
deploré el destino de la mujer,
esencia indestructible de la materia de los sofistas. 
(Encadenados al fuego 2019).      
Fotografía: Shitterphoto.

*Sobre el autor:

David Andrade. Yajalón, Chiapas. Estudió en el VII Diplomado en Creación Literaria en la Escuela de Escritores (SOGEM) en San Cristóbal de Las Casas en el 1999. Es coautor de libro Del Caos a la Palabra en 2001. Dirigió la revista Espejo Humeante. Autor del libro Encadenados al Fuego en 2019. Es miembro de los colectivos literarios Los Amorosos del Espacio y Abriendo Caminos José Antonio Reyes Matamoros.

**Sobre el poema:

«Eurípides», poema de la colección Encadenados al fuego, 2019, editorial Tifón.

Paso de fuego. Las ruinas de Troya. David Andrade

Por David Andrade*

Las ruinas de Troya

Todas las mañanas 
los pájaros me miran en los espejos, 
devoran mi sombra y mi negro destino;
dejan sobre la mesa el lápiz duro 
y la verdad muerta,
el canto disecado de las aves: 
¿sólo los caballos sabrán de mi muerte?
 
En el estudio donde todas las noches escribo
siguen los libros abiertos
en las mismas páginas,
en los mismos planos, 
las calles de la ciudad de altos muros. 
Ahora estoy postrado en la cama, 
no recuerdo nombres
ni fechas.
 
La luz se filtra entre las flores, 
las hiere 
hasta envejecerlas
                                y
arrancarles su perfume: 
fin último de la naturaleza.
 
 
La oscuridad es una vela que juega con el viento, 
quiere contarme el secreto de la geometría, 
imagen negándose
en la luz.
 
Ahora que no puedo ver
sólo existen las sombras 
de los objetos que nombro.
Todo dentro de mí gira:
estoy en Argos, 
soy la ciudad de Príamo; 
tengo las joyas de Helena,
estoy casado con una griega,
no me permiten seguir escavando en tu nombre      
                                                                                        Homero.  
 
¿Cuál es la medida exacta de mis ojos? 
Ahora me veo con el cuerpo herido 
lleno de llagas
a punto de morir.
Quién no ha muerto en el hilo de Ariadna,
en el violín ciego y oscuro;
tantas horas leyendo las mismas fojas,
buscando algo que me acercara a tu verdad;
pero tú te alejas como los albatros 
por el mar que borra huellas y ciudades. 
 
Nadie me recuerda, 
¿y si me recodaran? Qué sabrían de mí: 
¿todos los idiomas en que te busqué? 
¿Las figuras de barro? 
¿Esa sed de dromedario sin palabras?
¿En qué desierto me curé de tu piel? 
 
Agua y fuego el alfabeto
que marcó mi destino,
oráculo de noche sin estrellas,
días que calan los huesos.      
Fotografía: Shitterphoto.

*Sobre el autor:

David Andrade. Yajalón, Chiapas. Estudió en el VII Diplomado en Creación Literaria en la Escuela de Escritores (SOGEM) en San Cristóbal de Las Casas en el 1999. Es coautor de libro Del Caos a la Palabra en 2001. Dirigió la revista Espejo Humeante. Autor del libro Encadenados al Fuego en 2019. Es miembro de los colectivos literarios Los Amorosos del Espacio y Abriendo Caminos José Antonio Reyes Matamoros.

**Sobre el poema:

«Las ruinas de Troya», poema de la colección Encadenados al fuego, 2019, editorial Tifón.

Paso de fuego. Soñar Grecia. Alejandro Aldana Sellschopp

Soñar Grecia

Por Alejandro Aldana Sellschopp

para: Luz y Emiliano

La tragedia encendida de los hombres es al mismo tiempo un espacio expresivo: el poema, y un espacio geográfico: Grecia. Sin duda no hay una cultura más citada y reelaborada que la griega, Jorge Abarca regresa a Itaca para observar con sus modernos ojos el mundo de Pericles del siglo V a.C., camina por las empolvadas veredas de los pueblos donde surgió parte de la filosofía presocrática, relee sus preceptos, y escucha a lo lejos las rapsodias homéricas. 

            Jorge escribe sus poemas entendiendo que Occidente debe los puntales más profundos de su civilización a Grecia, por lo que ubica a los griegos como uno de los padres de las artes y las ciencias; pero sobre todo del humanismo. 

            Abarca explora los conceptos antiguos: poema y poeta. Si bien, para Platón el más grande poeta es Homero, Jorge posa su mirada tanto en la épica homérica, como en la  lírica de Arquíloco:  

“Su nombre lleva el peso de un demonio 

con la llama en la punta de su lanza, 

quemante partitura con que avanza 

en los inmensos mares de los Jonios».

            Vemos al poeta rebelde, su lanza mata al enemigo; pero también destila versos rabiosos, ahí va cruzando el mar de los Jonios dispuesto a contribuir a la colonización de tasos. Arquíloco es pieza fundamental en el libro, ya que conjuga los dos oficios que alimentan a su vena poética: Arquíloco fue a la vez soldado y poeta. 

            En Arquíloco podemos ubicar al poeta que se constriñe a su individualidad, canta su sentir desde su propia experiencia; sin embargo, Jorge Abarca nos muestra la otra cara, la voz épica en Homero:

“Soy Homero, la nota más brillante

del alfabeto y su música de aliento,

en los amaneceres palpitantes

de toda la amplitud del firmamento”.

  En ambos poemas, los versos fluctúan en aproximaciones silábicas al endecasílabo; los ritmos se modulan a partir de la temática y la naturaleza del lenguaje elegido. Al hablar de Arquíloco, el autor lo hace a través de una voz poética que se ubica en la omnisciencia, observa y retrata; por el contrario en Homero la voz enuncia desde la primera persona, su grandeza se describe en la fuerza de los versos. Homero se presenta como la nota más brillante del alfabeto, un alfabeto creado desde las florituras de los Fenicios; pero también a partir del lenguaje primigenio del poema.

            El soneto que abre el poemario centra su temática en la guerra, una constante en todo el libro. El poema lucha desde los recursos de la estética contra la inmisericorde guerra a grado tal que la convierte en sujeto, ésta se desenvuelve en toda su ferocidad, se yergue  en el ritmo de los versos para llenarse de contenidos semánticos. La Guerra es ahora un ser que se individualiza, adquiere personalidad y nueva fuerza. Abarca nos muestra el siguiente terceto: 

“Profundo es el latido de la Tierra,

del insaciable músculo de Guerra

encerrado en la música que nombro”.

            Jorge Abarca realiza sus prolegómenos anunciándonos la naturaleza estética de su libro, el músculo de Guerra está encerrado en la música de los poemas. Y es menester decir que nuestro autor construye su poesía desde una rigurosa elaboración de estructuras musicales, tonos y semitonos, metros clásicos y versos libres que se armonizan para conseguir excelentes pasajes poéticos. Sus sonetos y tercetos encadenados parten de tonos altos, rozando en muchas ocasiones los ecos del canto.

            Jorge Abarca escribe sobre Grecia sabiendo que los filósofos y héroes que aparecen en sus versos han sido soñados por miles de hombres y mujeres durante siglos, entiende que sus creaturas son parte de ese sueño inmemorial, y esa es su apuesta, invitarnos a soñarnos en la Grecia antigua.             En el poema Los minoicos  nos aproxima a la grandeza griega, es decir el poeta tiene una organización cronológica de su material, los minoicos aparecen como ese pueblo prehelénico que habitó la isla de Creta, la siguiente estrofa es ejemplar:

“En todo el esplendor del firmamento 

    de los antiguos cretenses, como Minos, 

una forma de luz su pensamiento: 

sobre el olivo, los vinos y el trigo”.

 Jorge Abarca encuentra su respiración “natural” en el endecasílabo, este tipo de verso lo encontremos en todo el poemario, por momentos recurre a las rimas asonantes y en otras a las consonantes. Abarca refiere a la cultura minoica como un momento de esplendor, Minos representa a los antiguos habitantes de la isla de Creta, y realiza la comparación trópica al decirnos que el pensamiento de dicho pueblo era luminoso, y el remate del cuarteto goza de singular belleza en su construcción de enumeración, colores y texturas, sonidos, tonos y semitonos. Los sustantivos: olivo, vinos y trigo, tienen la combinación fonética parecida, fijando los sonidos rectores en dos vocales, la i y o, el orden a su vez es preciso, primero la i y después la o.

            Jorge Abarca presenta al poema a la manera de Antonio Quillis, al comprender al poema como un texto lingüístico en el cual el lenguaje, tomado en su conjunto de significante y significado como materia artística, alcanza una nueva dimensión formal, que, en virtud de la intención del poeta, se realiza potenciando los valores expresivos del lenguaje por medio de un ritmo pleno. 

            La combinación de significante y significado y sus diversas implicaciones estéticas se encuentran sumamente cuidadas por Abarca, jamás pierde de vista que, a pesar de las rigurosas estructuras que utiliza, está frente a una materia artística, sentimiento, visión sensual y técnica logran acoplarse para generar una forma nueva de expresión. Abarca potencializa los valores expresivos del lenguaje mediante el cuidado de los ritmos. Nuestro autor marca su tonalidad en lo alto, la partitura se compone desde ese primer acorde.

            La tragedia encendida de los hombres es una invitación para viajar por un sueño, recorrer en la cresta del ritmo lugares ignotos y familiares, ver nuestro propio rostro en el brillante escudo de los héroes homéricos, observar a la humanidad en los ojos de Príamo y en el noble gesto de Aquiles, escuchar el eco de la luz en el profundo pensamiento de los filósofos y sus elucubraciones. Este libro es una puerta de excelentes versos hacia el infinito.  

Fotografía: Tobias Rehbein.

Paso de fuego. Encadenados al fuego. David Andrade

David Andrade*

Encadenados al fuego**
                              A Alejandro Aldana
 
 
El fuego se devora a sí mismo,
verdad encadenada rebelándose:
llama doble. 
                     
Sombras salen de las cavernas
del monte Helicón,
armonía de dioses ciegos
que saben y dominan todo.
 
Como los hombres ahogados
dejan su rastro en la noche,
asesinan el cielo, 
cazan buitres en la roca del Cáucaso:
naturaleza herida de nombrar las cosas,
vacío de llenar la oscuridad.
 
Nada los detiene, ni la misma Nada,
ni la tierra ni su nombre 
que niega sus pasos.
¿De qué dioses están hechos,
que siguen encadenados al fuego?
Fotografía: Shitterphoto.

*Sobre el autor:

David Andrade. Yajalón, Chiapas. Estudió en el VII Diplomado en Creación Literaria en la Escuela de Escritores (SOGEM) en San Cristóbal de Las Casas en el 1999. Es coautor de libro Del Caos a la Palabra en 2001. Dirigió la revista Espejo Humeante. Autor del libro Encadenados al Fuego en 2019. Es miembro de los colectivos literarios Los Amorosos del Espacio y Abriendo Caminos José Antonio Reyes Matamoros.

**Sobre el poema:

«Encadenados al fuego», poema de la colección Encadenados al fuego, 2019, editorial Tifón.

Paso de fuego. 4. Cuentos de mar. Luz Helena Horita

Cuentos del mar de Luis Antonio Rincón

por Luz Helena Horita Pérez

Cuentos del mar es el libro de la Editorial Tifón en su Colección Pinolillo, que esta tarde nos convoca, y agradezco a Juventino Sánchez la invitación a compartir mi experiencia de lectura, y a todos ustedes por acompañar el viaje.  

El mar como fondo, música, estridencia que atraviesa un breve libro de 63 páginas en formato de bolsillo, se convierte en escenario y actor para tres cuentos del narrador Luis Antonio Rincón. El efecto KenoEl hijo del mar y Embravecido son textos de diferente aliento, a partir de los cuales el autor nos va acercando a un universo marino si no mareño, dibujando trazos del imaginario que lo circunda, recuperando mitos y presentando personajes relacionados íntimamente con esa inmensidad, tan generosa como implacable, que es el mar.

En El efecto Keno, el autor nos presenta la premisa que atraviesa el libro: el mar como seducción. Aquí es esa obsesión de aprehenderle, de enfrentarle y vencerle, nadando a través de él, es lo que explica la existencia de Keno en un mundo de fantasías. Aquí, Luis Antonio elige un narrador en primera persona que recuerda a este personaje de la infancia, el loco del pueblo, con una voz adulta que evoca desde el hoy; en esta actualización del pasado, Keno se convierte en signo vivo de todos aquellos que alguna vez hemos encontrado vagando en sus propias fantasías, y cuya condición explicamos por el alcohol, drogas o condiciones de salud mental; sin embargo, nos dice Rincón, no es sino el mar lo que habita y arroba a estas personas. La voz de la primera persona es natural, reflexiva y confidente, nos presenta a Keno recuperando apreciaciones del niño, pero explicando desde la experiencia del adulto; es inevitable conectar experiencias que hemos tenido con otros Kenos en otros espacios y momentos de nuestras historias. Y esta cercanía con la voz narrativa se afianza con un giro hacia la segunda persona, en el que nos habla directamente, y en un guiño nos deja la pregunta de si “Luisito” es quien hoy nos convoca a conversar sobre aquel “loco de mar”.

El hijo del mar, es el segundo relato que nos presenta Luis Antonio, también desde la primera persona, nuevamente un adulto en la reconstrucción de sus memorias. Aquí el narrador se rememora a sus ocho años, cuando un niño desconocido llega al pueblo pesquero, casi de su misma edad, con cabellos amarillos (que no rubio, sino la cabellera quemada de sol), piel tostada y ojos azules: Lo único que traía consigo era un short de mezclilla, que le quedaba grande, y un pedazo de nombre: Nun

En dos líneas logra la impresión de abandono en el niño que, con la naturalidad infantil, se integra a una comunidad que lo recibe, para descubrir poco a poco su vínculo especial con el mar. En este cuento la voz narrativa comparte espacio con breves fragmentos de diálogo que permiten escuchar eco del habla de la costa, escenas significativas en que se toca el tema de la pesca, el hambre, el amor, el despecho y la muerte. Quienes tenemos historia vinculada al mar, el texto de Luis Antonio nos regala la oportunidad de evocar también vivencias, reconocer la inocencia Nun ajena a preocupaciones más allá del juego, la comida, el sueño, y el disfrute de la pesca. En el breve cuento la evolución de Nun se plantea desde la relación y cariño que manifiesta el narrador: la distancia desde la cual el adulto recupera sus memorias permite de forma efectiva hacer observaciones sobre los hechos, enfatiza la peculiaridad del joven en que se convierte Nun, los intereses que se construyen alrededor de él y la resolución desde la cual recupera finalmente su libertad. Y es que finalmente es el mar como símbolo de libertad lo que subyace en el libro de Luis Antonio Rincón, cuya atracción de fuerza centrípeta nos llama, a pesar de cualquier advertencia sobre sus riesgos.

Embravecido es el relato en el cual Luis Antonio nos sumerge en su universo, en una aproximación a la vida de la costa chiapaneca. El tercer texto del libro se trata de una quimera que difícilmente dejará ceñirse a cualquier etiqueta que queramos colgarle, ya que el género de cuento sólo lo justifica en función de que narra algo en un espacio breve de “texto” (este en su concepción semiótica como generador de sentido). Rincón completa la presentación de su tesis sobre el mar a través de una narrativa híbrida. Algunos podrán apreciarlo como un ejercicio hipertextual, término que hace referencia a la construcción de textos que pueden ser abordados sin tener un orden preestablecido, y que es el lector quien decide la ruta en la cual accede a lo escrito. Este es el tipo de textos a los cuales accedemos vía nuestros dispositivos, donde existen diferentes ligas que proporcionan información sobre el tema de interés. 

Así la pregunta, ¿Embravecido es un hipertexto? No necesariamente, ya que no existe una pauta estructural que transgreda la lineal, es decir, a diferencia de la novela hipertextual por excelencia, Rayuela de Julio Cortázar, en el cuento de Luis Antonio no hay una invitación expresa para hacer la lectura en un orden distinto al que se presenta el texto, a pesar de presentar información fragmentada en formatos de diversa naturaleza: narración lineal, guion cinematográfico, gráfico (dibujos), diagramación de Prensa, pronunciamiento oficial y diálogos, que de manera independiente logran unidades de sentido, pero que al articularlas en un todo, proporcionan pistas para completar el relato. 

Así, lo que caracteriza al texto es la diversidad de formatos o soportes en los cuales corre la historia; la selección de cada uno de estos formatos no es fortuita, proporcionan información desde diferentes perspectivas y personajes, nos acercan al lenguaje local y temas cotidianos, plásticamente conectan con experiencias cercanas y entrañables, y en conjunto alcanzan la verosimilitud tan buscada por los narradores comprometidos con el trabajo creativo.

Podemos identificar entonces el tercer texto como una narrativa transmedia, vigente en diferentes propuestas metatextuales que incluyen video, plástica, montaje escénico, producción literaria y aplicaciones digitales, cuyo impacto radica en la creación de puntos de contacto entre los universos creados y la realidad en que transitamos. Robert Pratten enfatiza que la naturaleza de este tipo de narrativa no radica en la diversidad de medios en que se presenta la información, sino en la travesía emocional en la cual se involucra el lector a través del acceso al texto. 

Los diferentes soportes en que Rincón construye el relato permiten intensificar la experiencia de lectura, exigiéndonos como lectores una re-construcción de la realidad que nos presenta el autor. Compartimos el discurrir de pensamientos de Perico ante el hambre y la pobreza, lo acompañamos junto a Chema en su travesía, alternativa al negocio de mula tan frecuente en la zona; apreciamos los dibujos hechos por un hijo y leemos sus textos infantiles ante la ausencia paterna, observamos la representación escénica de cómo se vive la tragedia de los perdidos en el mar por todos los que quedan varados en su cotidiano, somos informados oficialmente de los resultados de las búsquedas y rescates, asistimos a la extrañeza de los reporteros ante un reencuentro no esperado y, finalmente, nos quedamos con un relato cuya conclusión parimos.

De esta forma cada uno de los “segmentos” son unidades de sentido, hilos cuya urdimbre no existe sino hasta el momento en que, al leer, tejemos. Experiencia en que nos reconocemos participantes a través del sentido generado, y donde una sensación nos deja suspendidos con el ¿acaso final? del cuento Embravecido.

Cuentos del mar es un libro en formato de bolsillo con 10×13 cm. Texto compacto, sintético, cuya unidad de impresión está innegablemente asociada al mar, a la seducción que ejerce sobre muchos de nosotros, su fuerza e inmensidad, donde las posibilidades del viaje nos las obsequia Luis Antonio Rincón en 63 páginas. 

¡Enhorabuena! Querido Luis Antonio.

14 de marzo de 2020, San Cristóbal de Las Casas, Chiapas.

Fotografía: Juventino Sánchez Vera.