Polvo del camino. 333. Catorce libros. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: HCM.

Polvo del camino/333

Catorce libros
(Cuento corto)
Héctor Cortés Mandujano


El crítico y ensayista Beronni me parece admirable por tres razones: la primera por usar sólo un nombre y no dar ningún dato biográfico en sus libros ni ceder a las presiones –supongo que las tendrá o las tuvo– de dar entrevistas o aparecer en algún lado diciendo que él o ella es él o ella; la segunda es que no juega a mostrarse en ningún otro género que el ensayo literario, y la tercera es haber tenido la claridad desde el principio de hacer los únicos libros que, creo, quiso hacer: catorce, que llevan los títulos de los días de la semana I y II.
No hay en su caso, como en muchos otros, el libro escondido, el que encontró algún crítico en una remota librería; el manuscrito escondido en una caja misteriosa ni ninguna de otras zarandajas que las editoriales usan para vender basura de famosos.
Hace no mucho, en uno de mis sueños, al salir de un extraño zoológico, me hallé los catorce libros suyos, puestos en rimero y en orden en una de las bancas de la salida. Pertenecen a su primera edición, de gran formato, en un papel que simula el cartón, cuyas portadas sólo tienen su nombre y el título: Beronni Domingo I, Beronni Domingo II, Beronni Lunes I, Beronni Lunes II…
No sé cómo le hizo, pero los libros aparecieron al mismo tiempo en varios idiomas (inglés, francés, alemán, italiano, español, ruso…), de modo que adivinar el posible dato de su nacionalidad se terminó con eso; por otra parte, sus libros no suelen privilegiar un continente y así leemos la convivencia entre autores de México con los clásicos de China, Portugal y África; no hay prevalencia entre Francia y Egipto ni parecen importarle más los daneses que los escritores de Puerto Rico.
Se pensaría que leyó todos los libros del mundo y luego, con humor, inteligencia y erudición encontró el hilo negro, el agua tibia que antes de él o ella (el suyo es un nombre ambiguo o un apellido: Beronni) nadie había imaginado siquiera.
Leí sus libros, recuerdo, en la biblioteca de uno de mis amigos ricos (Salatiel), antes de que se fuera a vivir al extranjero. Recuerdo aún la tipografía amable y grande, el interlineado generoso, los blancos que regalaban a cada página el aire necesario para que las palabras no parecieran dentro de una jaula, sino bailando en un campo de gladiolas blancas, flores de vida y de muerte.
Aunque sean el mayor referente, el único más bien, de las literaturas de todos los países de todos los tiempos no tuvieron lo que pudiera llamarse una campaña internacional; aparecieron con modestia (es un decir, la primera edición es lujosa), con sus propias panoplias para la lucha descarnada entre los lanzamientos de best sellers, los nuevos libros de autores consagrados y los miles de novedades diarias.

Cuando vi aquella colección puesta ante mí, en una banca solitaria, por supuesto que pensé en robármelos, pero no llevaba coche, no había ningún taxi (hay que caminar un tramo largo para salir a la carretera) y tuve miedo de que fuera una prueba para exhibirme como ladrón. Hojeé, eso sí, aquí y allá, varios volúmenes y me detuve en la página 63 de Miércoles II donde analiza en un párrafo no tan largo unos diez libros canónicos para llegar a la conclusión de que un buen libro debe combinar con sabiduría la dramaturgia, la novela, el cuento, la poesía, el guion cinematográfico, la música, la pintura, la escultura, la danza, todas las artes…
No podría trascribir alguna línea de lo que leí, porque lamentablemente olvidé casi todo en el momento en que desperté de aquel sueño.
Ilustración: HCM.
Ilustración: HCM.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Polvo del camino. 332. Los otros enemigos. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: Julio Antonio.

 Polvo del camino/332 

Los otros enemigos
Héctor Cortés Mandujano

1

Aunque la palabra bestia tiene un carácter peyorativo cuando se aplica a los humanos (persona ruda e ignorante), no la tiene para nombrar a las que sí lo son.
La Real Academia de la Lengua sólo contempla tres posibilidades sobre estos animales. Son bestias los cuadrúpedos, los domésticos de carga y los monstruos o seres fantásticos.
Julio Antonio, en este espléndido libro de grabados, Colección de bestias, amplía el significado y agrega incluso a los insectos y a los moluscos.
La imaginación, además, hace que el oso hormiguero vuele o parezca volar; el caracol parezca coronado de flores y el pangolín sea un pequeño árbol móvil.
El libro se complementa con textos breves de Diana Itzel Bonilla Córdova.

2

Es notoria la ausencia de animales que vuelen, salvo el escarabajo que no es el mayor ejemplo de conquista aérea.
Tiene poca destreza para el vuelo: es una caja, un estuche con alas.

3

El cielo abierto y el agua explícita están también fuera de esta colección, aunque la tortuga, el cocodrilo y el cangrejo sugieran el líquido ausente; aunque encima de cada uno de ellos esté la sempiterna capa que cubre la tierra.
Es esta una colección de animales e insectos rastreros, que viven –lo mismo que los animales bípedos y ápteros, que somos nosotros– sobre la superficie terráquea que nos da certeza para andar y sustento, vida.

4

El grabado es una técnica que pone un toque de misterio al dibujo. Las líneas gruesas y la delgadez en el trazo, la tinta pródiga, cierta saturación en el espacio que ha elegido Julio Antonio hace que cada imagen sugiera territorios; por ejemplo, la lluvia parece caer encima y al lado del cocodrilo que sale de la oscuridad donde ha quedado invisible su cola.

5

El cangrejo, en cambio, muestra unas patas, cuya semejanza con las flores es evidente (belleza peligrosa, hermosas pinzas) y un laberinto donde parece habitar, como si su actividad principal fuera el pensamiento, dar vueltas en la caverna de la contemplación permanente.

6

El elemento principal en los grabados de Julio Antonio son las flores, muy escasamente desenvueltas; son en general capullos cerrados en sí mismos, sin querer mostrarse con la impudicia de lo abierto, con su beldad a salvo de miradas extrañas.
Son acompañantes de estos animales, de estos insectos, de estos moluscos que aquí, lo mismo que las flores, están saliendo de su cueva, de su hogar, y también se guardan con timidez de las miradas de los otros animales enemigos, especialmente de nosotros, los humanos…

[Prólogo del libro Colección de bestias, Tifón, 2024]
Ilustración: Julio Antonio.
Ilustración: Julio Antonio.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

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Polvo del camino. 331. ¿Literatura o realidad? Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: Luis Daniel Pulido.

Polvo del camino/ 331

Lo que hubiera quedado en el tintero/ IV

¿Literatura o realidad?
Héctor Cortés Mandujano

Escribí a cuatro manos, con mi amigo Roger Octavio Gómez Espinosa, la novela Tesoros en el naufragio (Editorial Tifón, 2024).
Cuando decidimos presentarla, dado que él vive en Guadalajara y yo en Chiapas, con la asesoría y el trabajo comprometido de otro de nuestros amigos, Alfredo Espinoza, pudimos conectarnos desde Casa Conejo en Tuxtla, hasta El Forito, en Guadalajara. Nuestra presentación fue, así, presencial y virtual, alternativamente.
Roger y yo ya habíamos platicado que, sin querer, la novela fue tomando cosas nuestras, especialmente de nuestras infancias. En la presentación mencioné una escena de Tesoros…, que yo escribí: el abuelo de nuestro personaje, Víctor, es asesinado en el campo, sin que nunca se sepa quién lo mató. Eso ocurrió con mi abuelo materno. La escena es autobiográfica.
Roger me sorprendió cuando dijo que pensó que esa escena me la había contado. A su abuelo también lo mataron en el campo y nunca se supo quién.
Tremenda coincidencia en un hecho que no es tan usual, creo.

Roger tuvo como presentadora en Guadalajara a Nadia Arce y yo, en Tuxtla, a Mónica Corzo. Como había problemas de enlace, mientras lo solucionaban, mi querida Mónica y yo comenzamos a hablar de la novela, en una charla frente al público, aunque con los micrófonos apagados, y llegamos a otra escena donde Víctor, ya adulto, luego de salir de una depresión terrible, le pregunta a Vero, quien es su amiga desde niña, si ella en algún momento ha estado enamorada de él. Vero le dice que todo el tiempo. Que es el amor de su vida y que por eso nunca quiso separarse de él; al mismo tiempo nunca quiso tenerlo como compañero amoroso, porque eso destruiría más tarde o más temprano su amor. “Y yo quiero estar enamorada para siempre de ti”, le dice.
Moni me contó que eso le ha pasado a ella. Uno de sus mejores amigos es su amor desde niña. Nunca ha querido que él lo sepa, porque prefiere seguir enamorada de él a que la decepcione la rutina, el desgaste…
Mejor la ilusión que la realidad.
“Esas páginas del libro -me dijo-, me tocaron profundamente, porque hablan de algo que era muy secreto, que nadie sabía, que nadie sabe.”
La novela, pues, dejó la ficción y se metió en varias vidas.
La realidad se volvió literatura y la literatura, realidad.

Ilustración: Luis Daniel Pulido.
Ilustración: Luis Daniel Pulido.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

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Polvo del camino. 330. Ahora les toca a ustedes/ VI. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: HCM.


Polvo del Camino/ 330

Ahora les toca a ustedes/ VI
Héctor Cortés Mandujano

[Escojo lo que creo puede resultar interesante de lo que me mandan. Esto es un resumen y una antología. Ustedes hablan aquí...]

Abril 2025

Sobre Casa de citas/ 736, “Gato vivo, gato muerto” escriben Tania Corzo: “muy bueno, sabía casi nada del famoso gato de Schrödinger”, Roger Octavio Gómez: “Por cierto, mi gato se llama Darín Romero Schrödinger. Así lo bautizaron mis hijos” y Rocío Molina: “Preciosa la verdadera historia de la bella y la bestia”.
Luis Daniel Pulido escribe sobre Casa de citas/ 736, “Gato vivo, gato muerto” y sobre Polvo del camino 272, “Amar la marimba”: “Lo de la historia de la marimba es maravilloso. Para mí es como un sueño que tuve porque cuando Jaime estuvo por acá más o menos coincidió con algunas charlas que tuvimos. No sé cuántos días estuvo en Chiapas pero una semana después me preguntaste dónde podía tomar el transporte para que viniera a Chiapa de Corzo y días después, en tu consultorio, él dejó sus maletas porque, creo, iban a ir a Tapachula. Y viajaron y me mostraste unos videos. Una lluvia los sorprendió en el camino. No he visto el documental, lo voy a buscar, pero el texto es hermoso y conmovedor.
“Y lo de la novela de La Bella y la Bestia, la parte donde tenía ‘internet’ es de película. Una proyección que pude ver paso a paso, obra a obra, canto a canto”.
También, sobre las dos columnas, dice Roxana Carbajal: “Me quedo con las ganas de leer esa versión de La Bella y la Bestia, y ver el documental de Jaime. Lo busqué en YouTube en la cuenta del Canal 22 pero no lo hallé. Muchas gracias por la palabra feérica, nunca la había leído, hasta hoy”.


Sobre el libro Chiapas, las tareas de Sísifo, que coescribí con Jorge López Arévalo y Óscar Alejandro Figueroa Gutiérrez han hablado, con palabras halagüeñas, Osvaldo Chacón, rector de la Unach, y el empresario Alejandro Escanero... Dice Marirrós Bonifaz: “Ya leí Chiapas, las tareas de Sísifo, muchas felicidades, es un gran esfuerzo. La primera parte es demoledora, la segunda esperanzadora. [...] ¿Qué sigue? Veo que Chiapas, las tareas de Sísifo puede ser el inicio de un gran cambio, un cambio en el que me gustaría mucho participar”.


Sobre Polvo del camino 272, “Amar la marimba”, dice Linda Esquinca: “Conocí y fui amiga de Óscar Ventura (hermano de Héctor); él construyó nuestra marimba. [...] (pude) ver cómo trabajaba cada tecla para alcanzar el tono de cada nota... [...] Siempre disfruto y admiro tu capacidad de lectura, pero lo de la marimba me trajo muchos recuerdos”.

Ilustración: HCM.
Ilustración: HCM.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

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Polvo del camino. 329. “Tenemos que hablar contigo”. Héctor Cortés Mandujano

La ilustración es de HCM.


Polvo del camino/ 329

“Tenemos que hablar contigo”
Héctor Cortés Mandujano

Me gustan mucho las películas, cuyo final reformula la historia, la desmiente incluso. Hay que tener claridad y atención extrema en el guion y la puesta en escena para que los últimos minutos nos digan que lo que vimos antes no era eso sino esto. Me siento un niño feliz cuando se descubre en una peli la falsedad con maestría sutil.
El ejemplo más socorrido y popular es El sexto sentido (1999, de M. Night Shyamalan) que, justo cuando termina, nos explica por qué el psicólogo puede hablar con el niño que ve muertos. La brevísima escena final nos propone, espléndidamente, una historia distinta a la que acabamos de ver. Yo habría quitado, incluso, el reembobinado rapidísimo que el autor-director nos regala para que quede claro el engaño.
Otro ejemplo es Swimming Pool (2003, de François Ozon). La trama minuciosa lleva a una escritora inglesa a una casa de Francia donde ocurre un asesinato y vemos durante largo rato, en pelotas, a la bellísima Ludivine Sagnier. Pero el último minuto hace que nos demos cuenta de que la película en realidad apostó más a la imaginación que a la realidad. Gran trabajo actoral de Charlotte Rampling.
Nunca había visto, eso sí, que en películas de dibujos animados por computadora ocurriera algo así, hasta que vi la fantasía musical Hechizados (2024, dirigida por Vicky Jenson, con guion de Linda Woolverton, Lauren Hynek y Elizabeth Martin), una peli para niños que casi inicia con un secreto que la princesa Ellian y su corte han guardado bien hasta ese momento: los reyes, sus padres, se han convertido, desde hace un año, en monstruos indomables.
Sus padres fueron al Bosque Oscuro de la Oscuridad Eterna y allí ocurrió algo que los transformó. La princesa, quinceañera, tiene que ir con ellos al bosque para recuperar a sus padres y salvar el reino.
En la cinta, que es divertida, con muchas canciones, ocurren un sinnúmero de peripecias, que entretienen y divierten, hasta que se llega al secreto de la transformación: el rey Solon y la reina Ellsmere se volvieron monstruos porque se la pasaban peleando.
La solución, para que la vida de ambos pueda tener felicidad y paz, es que no vivan juntos, que se separen. La hija sufre al principio con esa decisión. La entiende después, y sus padres reinan desde castillos distintos.
La princesa, entonces, vive contenta.
O sea, la película explica el divorcio a los niños, con una historia disfrazada de cuento de hadas. No sé si los pequeños entenderán a cabalidad el sentido no tan obvio de la cinta, pero creo que para los adultos se presenta una oportunidad magnífica de abrir la conversación...

La ilustración es de HCM.
La ilustración es de HCM.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

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Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

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Polvo del camino. 328. En la raya. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: Luis Daniel Pulido.


Polvo del camino/ 328

En la raya
Héctor Cortés Mandujano

Por el Polvo del camino 318, “Leer y vivir”, donde cuento la experiencia de un lector que decidió probar si el estrangulamiento produce placer y eyaculación, recibí varios mensajes de, curiosamente, lectoras.
Rocío: “La pareja que experimentó lo que leyó en tu libro. Impactante”.
Andrómeda: “Qué buena anécdota”.
Leonora: “Buenísimo. ¿Ya ves, tocayo? Tú también educas, como Rosseau”.
Tania: “Y qué buen polvo... el que tuvo el amigo. Como dices, ese sí es un lector comprometido”.
Natividad: “¡Qué lector tan arriesgado! Afortunadamente vive para contarlo”.
Damaris: “Jaja, buenísimo. También me surgió la duda, peroooo 1) no tengo quién me baje de la silla, 2) ¿En las mujeres también pasa?, 3) ¿Venirse es irse?”.
Google dice que “la asfixia erótica, que involucra el ahorcamiento para buscar placer, es una práctica documentada desde el siglo XVII, inicialmente usada para tratar disfunciones sexuales y vinculada a la erección y eyaculación en víctimas de ahorcamientos públicos (erección mortal)”.
La hipoxifilia, como se le llama técnicamente, es una práctica que puede ser mortal. Han muerto muchas celebridades en el intento, aparte de los miles anónimos. Hay muchas novelas, cuentos, películas que han tocado el tema, y su estudio (erección y eyaculación incluida) es parte de la materia de derecho penal.
Lamentablemente, la respuesta placentera que cuenta el técnico forense en mi novela Aún corre sangre por las avenidas, sólo ocurre (por cuestiones de nuestra diferencia genital) en los hombres, aunque ahora está de moda, entre jóvenes y adolescentes, el ahorcamiento femenino para buscar placer. Escribe Cecilia Barría (BBC News Mundo) en “Asfixia erótica: los peligros de una práctica de moda entre los jóvenes que pone en riesgo especialmente a las mujeres”, que investigadores de la Universidad de Hamburgo publicaron en 2024 que en Alemania (y en Estados Unidos) el 40% de los adultos menores de 40 años han incorporado el sexo violento consensuado (azotar, tirar del cabello, asfixiar) en sus relaciones íntimas... En Islandia el porcentaje sube a 44% y en Australia es del 50%. México ya es, también, obvio, parte de esta moda...
En El invencible verano de Liliana (Random House, 2023), Cristina Rivera Garza cita la investigación de Jacquelyn Campbell, “enfermera especialista en violencia doméstica y violencia íntima de pareja”, quien cita como factores de riesgo específicos (p. 53) “las amenazas de muerte, la estrangulación, o el sexo forzado”.

Ilustración: Luis Daniel Pulido.
Ilustración: Luis Daniel Pulido.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

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Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

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Polvo del camino. 327. Borges, una película. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: HCM.


Polvo en el camino/ 327

Borges, una película
Héctor Cortés Mandujano

Tanta soberbia el hombre, y no sirve más que pa juntar moscas

JLB,
en “El hombre de la esquina rosada”


Me hallé de casualidad, en YouTube, con la película Hombre de la esquina rosada (dirigida por René Mugica, en 1962), título famoso de Borges, donde, como una rareza en su producción cuentística, usa el lunfardo, el lenguaje orillero (arrabalero) de Argentina, con mucha soltura.
La historia no sólo se ha vuelto cine, sino también teatro, ballet, una suite que escribió Borges y musicalizó Astor Piazzolla, e incluso una moneda conmemorativa.
No le gustó, cuando se volvió famoso, que su cuento fuera tan popular (“cometí la imprudencia de escribir un cuento titulado El hombre de la esquina rosada”), pero ante la decisión del público el artista poco tiene que hacer. Se publicó por primera vez, con otro título (“Leyenda policial”), en 1927, en la revista Martín Fierro, y después de otras publicaciones formó y forma parte del célebre volumen Historia universal de la infamia, desde 1935.
Comencé a ver la cinta sin muchas expectativas y me fue sorprendiendo: qué bien hecha está, qué bien actuada, qué bien adaptaron la historia, qué bella es La Lujanera (la actriz Susana Campos). El barrio, donde trascurre mayormente la trama, es retratado con solvencia; Francisco Real, el Corralero, es encarnado por un actor que sabe su oficio (Francisco Petrone), lo mismo que Rosendo Juárez, el Pegador (Jacinto Herrera).
La lucha entre ambos, donde triunfa el primero, se escenifica con sapiencia.
El personaje que da título a la narración y a la película (en el cuento es quien cuenta el cuento, se supone que a Borges; en la película aparece desde el principio) me pareció en la cinta débil, incluso afeminado. Eso, sin embargo, vuelve más potente el relato, porque subraya mejor la hazaña; es decir, no hay enemigo pequeño, el aparentemente insignificante puede vencer al diestro: David mató a Goliat.
Hay tantas escenas con bailes y tumultos que fluyen como si fueran reales. El director tomó las mejores decisiones para contar la fatal historia de un cuchillero experto que pierde la gloria y la vida ante un contrincante bisoño, que no da muerte al otro por venganza, sino porque él, antes, ha humillado a su ídolo.
Dijo Borges de esta película (tomo la cita de Wikipedia): “De todas las adaptaciones cinematográficas de mi obra, sólo hubo una buena: el mal cuento Hombre de la esquina rosada inspiró un excelente film con el mismo título, dirigido por René Mugica.
“Era éste un film admirable, muy superior al relato endeble en el cual se inspiró. Lo demás que se ha hecho prefiero callarlo. […] También hicieron otras películas de las cuales no quiero acordarme. […] Aunque participé en alguno de los guiones, luego todo aquel trabajo fue transformado de tal manera –quizá mejorado– que yo no lo reconocí al ver el producto final”.


Ilustración: HCM.
Ilustración: HCM.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

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Polvo del camino. 326. Negocios. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: Luis Daniel Pulido.

         Polvo del camino/326

Evocadas páginas de otro libro/ XIX

Negocios
Héctor Cortés Mandujano

Cuando llegué a hacer trámites a esa oficina no me di cuenta de cómo era la persona que me atendía detrás de la ventanilla. Oí sólo su voz femenina y joven. Para la segunda o la tercera vez me preguntó mi nombre. En la cuarta o la quinta platicamos brevemente, porque la cola se hacía cada vez más larga y la gente comenzó a protestar.
Le pedí mejor su número, a la siguiente, y me envió un wasap. Comenzamos a platicar y nos hicimos amigos telefónicos, hasta que quedamos de vernos para tomar un café, que terminó en la cama de un motel.
No nos preguntamos demasiado en ninguna de nuestras sesiones, que eran cada vez más frecuentes, hasta que un día me dijo que saldría de vacaciones y estaría fuera durante un mes.
Le mandé un mensaje y no me contestó. Me dejó en visto.
Encogí los hombros. Una más.

Mi secretaría me dijo que había un hombre esperándome. Que quería tratar conmigo algo personal.
—Dígale que pase.
Era un joven, no mal vestido, bien rasurado, de buenos modales.
Me saludó con mucha cortesía.
—¿En qué le puedo servir?
No lo pensó. Pareció un discurso ensayado.
—Mire, la muchacha con la que ha estado viéndose en moteles es mi esposa. No lo vine a ver para reclamarle, aunque creo que, siendo yo su esposo, tengo ciertos derechos sobre ella y le voy a pedir que me pague por las veces que la ha tenido. No sé cuántas sean, pero por lo menos han sido dos. ¿Le parece que está bien esta cantidad?
Me dio un papelito donde venía una cifra, multiplicada por dos.
—¿Cómo sé que en realidad usted es su esposo?
—Porque traigo el acta de matrimonio, si quiere verla, y ella está fuera del edificio, esperando. Si quiere la llamo…
Pensé con rapidez y decidí pagarle.
Él recibió los billetes en silencio. Se puso de pie y me extendió la mano.
—Agradezco su comprensión –me dijo.
Ya estaba por salir cuando regresó hasta mí.
—¿Quiere verla otra vez? Ahora ya sabe la tarifa.

[Dice Onelio Jorge Cardoso, narrador cubano, en “El hombre marinero” (Cuentos. Editorial Pueblo y Educación, 1990, p. 141): “…matar o hacer lo que hizo un tipo una vez, que le cobró un peso a su rival en trance de haberlo descubierto con su mujer y luego se fue de la casa para darle a entender a su compañera de diez años, que así se trata a las mujeres que pueden ser de otro cualquiera además de uno”.]


Ilustración: Luis Daniel Pulido.
Ilustración: Luis Daniel Pulido.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

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Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

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Polvo del camino. 325. Antes, en y después de los aplausos/ V. Héctor Cortés Mandujano

Imágen porporcionada por el autor.

Polvo del camino/ 325

Háctor
Antes, en y después de los aplausos/ V
Imágenes nómadas, 3 de 4

Llegamos a Chilpancingo, Guerrero, como parte de la gira de La divinidad del monstruo (Gira Nacional por Espacios Independientes promovida por el Teatro Helénico, 2021), y una atenta señora joven nos llevó hasta las instalaciones de De la Mancha, el grupo de teatro que fue nuestro perfecto anfitrión. El escenario, de madera, estaba construido en el patio y la casa tenía dos cuartos que fueron puestos amablemente a nuestro servicio.
Alfredo y Dalí tomaron uno, y mi hija Nadia y yo descansamos en el otro. Fue la primera vez que nos separamos, porque hasta antes de aquí (en Oaxaca y en Puebla) convivíamos, como dice Cri Cri, desde la mañanita hasta el anochecer, en el mismo cuarto, en las mismas actividades. De todos modos, aquí nos seguíamos moviendo como cardumen, juntos a todos lados.
Creo que fue después de que regresamos de comer (fuimos a una plaza comercial), que conocimos a Víctor, staff y todólogo en De la mancha, un hombre que se volvió entrañable para nosotros, porque no cesó de darnos su amable compañía, su conocimiento, su solidaridad. Se volvió un amigo que parecía serlo de toda la vida.
Víctor nos llevó a una mezcalería; el dueño, cuyo nombre no recuerdo, viene de una dinastía dedicada a ello, pero es también doctor en antropología y su casa está llena de máscaras. No hay un espacio donde no haya una. Nos explicó sobre varias, las que le preguntamos, con una sapiencia total y una voz pausada. Nos invitó muchos caballitos de mezcal y compramos varias botellas. Fue a nuestra primera función, que tuvo una excelente entrada, y al final nos hizo un comentario que cambió la música de la obra, en cuanto Daniel Dávila, nuestro músico, lo supo en nuestro regreso a Chiapas.
La gente aplaudió y preguntó mucho en esa primera función, y el after fue muy feliz, muy animado.
Una muchacha, miembro del grupo anfitrión, nos contó al día siguiente (la función tuvo incluso gente de pie) que a ella la obra la había hecho reflexionar sobre su vida y que había decidido ir a visitar a sus conocidos y amigos para invitarlos a que fueran a vernos. De allí el tumulto.
Alfredo baila en la obra y Víctor, que es gordito, veía a mi compañero en escena pasado de peso. Al ver la agilidad que Alfredo muestra en el escenario, le reclamó: “Los gordos no bailamos, ni podemos hacer los movimientos que tú haces: eres un falso gordo”.
En la segunda función, al final, la conversación se fue volviendo muy larga, porque la gente no dejaba de levantar las manos para hacer alguna pregunta. “Tres más y ya”, dijimos. En la respuesta de la pregunta final, dije que normalmente las obras de teatro intentan acariciar las emociones (hacen llorar, reír, sentir angustia, tensión, etcétera) y que yo había querido, con mi obra, acariciar la inteligencia de los espectadores.
El público nos aplaudió de nuevo y cuando se levantaban para irse, un joven dijo en voz muy alta: “A mí sí la obra me acarició la inteligencia, me estimuló el cerebro, me hizo eyacular por dentro: no sólo tocó mi mente, la masturbó”.
Nos pareció un elogio muy divertido.
Creo que los cuatro integrantes regresamos de Guerrero llenos de sentimientos lindos. Y así, llegamos a Chiapas...


Imágen porporcionada por el autor.
Imágen porporcionada por el autor.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Polvo del camino. 324. Demasiadas mujeres, demasiados hombres. Héctor Cortés Mandujano

La ilustración es de Luis Daniel Pulido.

Polvo del camino/ 324

Apuntes de oído/ 25
Demasiadas mujeres, demasiados hombres
Héctor Cortés Mandujano

Cuando eres joven todo son filetes,
pero con el tiempo debes pasar a los cortes más baratos

Monsieur Gustave (Ralph Fiennes),
en la cinta El gran hotel Budapest,
de Wes Anderson

“Demasiadas mujeres”, que interpreta C. Tangana en el álbum El madrileño (2021), compuesta por varios autores (Bizarrap, Don Patricio y más), y “Hombres”, compuesta e interpretada por Tessa Ía, del álbum Correspondencia (2015), hablan de mujeres y hombres como instrumentos de placer, o con la condescendiente mirada del hombre y la mujer que ve al otro sexo desde el recuerdo o con el fugaz interés de una posible sesión erótica. Pareciera que da lo mismo una que otra, otro que uno... O quién sabe, tal vez en la diversidad que plantea uno y otra late el deseo de hallar una/uno que sea el/la más o menos definitiv@.
Las visiones no se parecen demasiado. En la canción de C. Tangana el hombre es quien, en general, se asume culpable de que las relaciones no funcionen; en la de Tessa ella ve a los hombres y los clasifica, pero no sabemos qué piensa ella de sí misma...
Dice C. Tangana: “Desfilaba en Milán, con 21 campañas de Prada y ahora duerme aquí. ¿Cuánto faltará para que empiece a odiar la forma que tengo de amarla tan mal, mi manera de huir, que no puedo parar?”.
Dice Tessa: “Hombres que huelen a puro cubano, les tienden la cama y les besan la mano. Hombres que huelen a silla de cuero, regalan anillos con hilos. Hombres con tronos que truenan los dedos...”.
Dice C. Tangana: “No he olvidado el olor de la que me follé en el baño de un garito, borracho en Berlín, escuchando un techno que me hacía empujarla como un animal, música del infierno que sonará el día de mi funeral. Aún me acuerdo de ti”.
Dice Tessa: “Extiendes la mano, la toman de regalo. Prometen amor, pero, ¡neh!: Festín de promesas y tragos sin fondo. Arriba, en las mesas, son juegos del ego”.
Otras mujeres más de C. Tangana: “No me puedo olvidar de la que me dijo que siempre pa’ siempre estaría pa’ mí; de la que decía que solo una noche, y después no hubo más; de la que se fue con mis ganas de amar, mis ganas de vivir: no las he vuelto a encontrar”.
Otros hombres de Tessa: “Hombres de traje, parecen tatuajes. Pechito palomo y plumas de pavorreal, es todo lo que necesitan para impresionar”.
El estribillo de C. Tanga es: “Demasiadas mujeres, demasiadas mujeres, demasiadas mujeres...”.
El estribillo de Tessa es: “Y no entiendo su tienda del amor, y no entiendo su tienda del amor...”.
No sé si los retratos sean sacos que todos y todas se puedan poner, pero alguna razón han de tener él y ella... Cada cual que decida.

La ilustración es de Luis Daniel Pulido.
La ilustración es de Luis Daniel Pulido.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com