Polvo del camino/ 166
Apuntes de oído/ 13
La pasión: debut y despedida
Héctor Cortés Mandujano
Acuérdate de mí, no me abandones tan solo,
que este abril me desespera.
No olvides que el amor vuela de noche
y anida en otro abril cualquiera.
Amaury Pérez,
en su canción “Acuérdate de abril”
En Diario de un seductor (publicado originalmente en 1843), de Soren Kierkegaard, Johannes, que es el posible origen del nombre Juan como sinónimo de tenorio, mujeriego, cuenta las peripecias que tiene que idear para conquistar a una dama y cómo, apenas poseyéndola, la pasión, el deseo desaparece.
Es normal, diría cualquiera que sabe de esas calenturas. La pasión, por definición, es pasajera (y qué bueno: sería horrible andar enfebrecido, sin pausa, por mucho tiempo). En su canción “Yamilé, la más bella flor”, Noel Nicola (del disco Así como soy, de 1980) dice que un buen jardinero cuando ve una flor, “por más bella que sea la flor, se lo come la ansiedad de mirar el jardín”. No hay jardineros fieles, aunque John le Carré (en su novela El jardinero fiel) diga lo contrario.
La vieja canción “Total” (de Ricardo García Perdomo), interpretada por muchas, muchos, lo plantea sin muchas vueltas, con claridad meridiana: “Pretendiendo humillarme pregonaste el haber desdeñado mi pasión. Y fingiendo una honda pena imaginaste, que moriría de desesperación. Total, si me hubieras querido, ya me hubiera olvidado de tu querer…”. Es decir, conocer a alguien en la intimidad es quitarse el velo de la imaginación. Dice Eduardo Galeano en un texto que Serrat musicalizó (“Secreta mujer”, en Sombras de la China, 1998): “Arránqueme, señora, las ropas y las dudas: desnúdeme, desdúdeme”.
Las caricias soñadas son las mejores, dice Eugenia León (Ven acá, 1989) en su versión de “La última carcajada de la cumbancha”, de Agustín Lara. La cotidianidad es el mejor remedio contra la lujuria, lo ha dicho, según yo, Jaime López en alguna de sus canciones.
La canción “Debutantes”, de Joan Manuel Serrat (del álbum Mi niñez, de 1970), para rematar, hace una disección de la pasión en los amantes. Comienza con la adolescencia:
Los amantes debutantes
comenzaron a bailar ayer.
Van girando, preludiando
la sinfonía del hombre y la mujer
La pasión los toma por completo: “Y nada vale nada a su alrededor, creen que inventaron el amor”. Como todos.
Un día, después de que susurraban sus nombres como una oración, “se marchitan y a una cita uno de los debutantes no vendrá”. El abandonado o la abandonada encontrará consuelo en otra, en otro: “Y la noria de esta historia sube del fondo del pozo hasta el brocal”.
El final de la canción es el vaivén de las olas, una muestra de que las pasiones amorosas van y vienen: “Buscando terciopelo en la mirada y abrazarse contra la almohada, con un amor de contrabando, pasas la vida debutando”. Es decir, nuestra pasión muere en una persona y renace en otra…
Ilustración: Héctor Ventura
*Sobre el autor:
Héctor Cortés Mandujano
Narrador, dramaturgo y periodista cultural
Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.
Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.
Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).
Polvo del camino/ 165
Evocadas páginas de otro libro/ IX
Disforia
Héctor Cortés Mandujano
El hada maléfica (no era su nombre, sino su característica principal) no fue invitada a la fiesta donde los reyes, por fin, presentaban a Rosa Silvestre, su anhelada hija. El pretexto baladí para no invitarla fue que sólo había en palacio doce platos de oro, y las hadas eran trece.
Llegó de todos modos y dijo, como las otras, en voz alta, la sentencia que se cumpliría inexorablemente cuando la recién nacida cumpliera quince años: “Se pinchara un dedo con la rueca y dormirá para siempre”.
Y se fue.
Otra de las hadas pudo matizar la maldición: “Dormirá cien años y podrá ser despertada por el beso de amor de un príncipe”.
Pasaron los años y muchos intentaron llegar al palacio que había sido tomado por los breñales, la flora feraz. Desistían.
Un forastero llegó y a fuerza de empeño diario fue haciendo un túnel en aquella tundra inextricable. Entró en el palacio y vio que los cocineros también habían quedado dormidos, lo mismo que los cerdos, las gallinas, los reyes, el fuego. En un rincón halló a una pareja (ella delgada, el gordo) en plena, aunque detenida sesión sexual. Se veían contentos.
Olía mal en el palacio.
Buscó en una de las recámaras y se dio cuenta de que de allí salía el peor mal olor. Disforia. Tal vez porque era el origen del sibilino castigo, la princesa apestaba a los mil demonios. Se tapó las narices y se acercó hasta donde ella dormía. Qué hediondez. ¿Y había que besarla?
No tuvo muchas dudas. Pensó que quizás ya estaba tan maloliente cuando quedó dormida y había pasado cien años sin bañarse, sin cepillarse los dientes.
“Mejor buscar otras aventuras” –se dijo– y se fue de allí.
[En Borges (Editorial Destino, 2006), de Adolfo Bioy Casares, cuenta que Álvaro Melián Lafinur (1889-1958) les leyó otras versiones de los cuentos clásicos: “Él descubrió lo que nadie: que después de un largo sueño la Bella Durmiente tenía feo olor”.]
Ilustración: Alejandro Nudding
*Sobre el autor:
Héctor Cortés Mandujano
Narrador, dramaturgo y periodista cultural
Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.
Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.
Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).
Polvo del camino/ 164
La compañía de mis dedos
(Minificción)
Héctor Cortés Mandujano
A mi amiga Tania Corzo
Me llegó a la cara una ráfaga de viento y agua, como si el bosque hubiera estornudado. Avanzaba con cuidado, porque el piso estaba muy húmedo y los grandes árboles creaban una suave nocturnidad en este medio día. Mis botas estaban barnizadas de lodo y ya había dejado de sudar, de tanto hacerlo, lo que suponía un problema, porque evidenciaba mi cansancio y un cuerpo que había agotado sus líquidos. Pero había un río cerca, eso pensé.
Tres cocodrilos, desde la playa de arenas toscas, ni siquiera cerraron sus bocas cuando me acerqué. Los tres tenían dentro sendos pájaros que limpiaban sus dentaduras, al mismo tiempo que se llenaban el buche. Una gorda serpiente me vio sin mostrar emociones, con sus hipnóticos ojos, desde su enredamiento en una rama baja y cercana.
Metí la cabeza en la corriente y luego, como si fuera un caballo o una cebra, tomé agua hasta sentir que mi estómago no podía estirarse más.
Me moví en sentido contrario de los grandes saurópsidos, sin saber adónde me llevaría esa errática vía. El río dejaba el bosque que poco a poco se convertía en un lomerío de montes bajos y escasos árboles. Mi atuendo era más adecuado para esta geografía, porque sólo tenía, aparte de las botas, un short y una camiseta. Nada en las bolsas, nada en las manos, más que la compañía de mis dedos.
Llegué hasta el corte abrupto del último cerro, donde el agua se volvía una cascada que caía hasta tal vez una poza profunda porque el chorro, tan abundante, habría horadado las rocas que hubiera allá abajo.
De pie, miré buscando alguna forma de bajar que no fuera aventarme por la caída líquida, la trenza de cabellos blancos que contrastaba con los cafés de las piedras y el azul del cielo. Nada. Era un abismo sólo apto para el vuelo.
Me senté en una ancha piedra, como cama, como mesa, y vi el horizonte lejano, de cirros, cúmulos y estratos. Serían tal vez, supuse, cerca de las dos de la tarde y en mi mente no hallé ningún plan que me hiciera avanzar o retroceder. Decidí quedarme allí hasta que alguna idea me llegara.
Me acosté en posición fetal y con los ojos abiertos escudriñé el pequeño estante de aguas sucias donde me hallaba. Toqué con mis dedos, en el centro de mi cuerpo, una resbalosa liana que parecía conectarme con algo más, cuyo extremo no podía alcanzar, pese a mis movimientos continuos, al estiramiento de mis brazos, a los tentaleos que sólo movían el agua oscura donde vivo.
Oigo su voz: “Mira, se está moviendo mucho, otra vez; tal vez le guste como a mí esta película de aventuras. Ese actor me encanta, tiene un cuerpo hermoso y una cara divina. Ojalá este bebé se parezca a él, cuando nazca, cuando sea grande. Ya, precioso, tranquilo, duérmete, mami te está cuidando”.
Me gusta su voz, me calma, me adormece. Dejo de moverme, cierro los ojos y sigo en su vientre, soñando que algún día la conoceré y seré feliz junto a ella.
Ilustración: Alejandro Nudding
*Sobre el autor:
Héctor Cortés Mandujano
Narrador, dramaturgo y periodista cultural
Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.
Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.
Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).
María de Lourdes Morales Grajales (Tonalá, Chiapas, 1945) llama simplemente Él al teatro, como si fuera una persona, una entidad, en su libro Tercera llamada. El teatro: armonía interna. Mis memorias (Creativos7editorial, 2023). Lo conoció, sintió su llamada, “llena de curiosidad”, a los diecisiete años, en su ciudad natal.
Ya en Tuxtla Gutiérrez audicionó ante el maestro Luis Alaminos (a quien dedica el libro in memoriam) y fue con él con quien debutó y realizó sus primeros trabajos, sus primeros aprendizajes. Su estreno, en esta nueva vida, fue con Yo también hablo de la rosa, de Emilio Carballido, y aquí comienza una constante en su libro de memorias, que es la descripción de la obra y del montaje (vestuario, iluminación, trazo escénico). Cierra este primer capítulo con una certeza (p. 10): “Sí…, me había enamorado del teatro”.
En (p. 11) “los finales de la década de los años sesenta”, nos cuenta, deja de ser “la pequeña Lulú, Mariita, Lulita y otros apodos cariñosos” para convertirse en Malú Morales, que es como la conocemos y llamamos sus amigos. Sigue la puesta en escena de El tejedor de milagros, de Hugo Argüelles, y luego El centro delantero murió al amanecer, de Agustín Cuzzani, donde conoció la luz negra: un tubo de luz morada, que destacaba únicamente lo blanco y oscurecía lo demás.
Varios nombres que va desgranando Malú, en su recuento, son ahora parte de la historia de la literatura y el teatro, como el propio Alaminos y su esposa Martha Arévalo; el poeta Joaquín Vásquez, quien fue su compañero en varias experiencias teatrales; la famosa y querida amiga Lola Montoya, quien participó en el montaje de Olímpica, de Héctor Azar; el compositor Carlos Trejo Zambrano, Socorro Cancino y muchas y muchos más.
Son curiosos los vaivenes en los montajes donde participó Malú: pasaba de las ya mencionadas a, por ejemplo, Las sillas, de Ionesco, y después al Teatro de Orientación Campesina, en 1972, promovido por Eraclio Zepeda, a través de la Conasupo. Un espectro variopinto de géneros, épocas y propuestas.
El libro cuenta varias anécdotas divertidas y humanas de este proyecto orientado a comunidades campesinas que fue, sin duda, un cambio fundamental en la vida de Malú, pues allí encontró a su pareja, tuvo a su hija y dejó Chiapas. En la Ciudad de México estudió formalmente teatro con Héctor Azar, y fueron también sus maestros Sergio Jiménez y Carlos Ancira. Allá la contactó y eligió para uno de sus personajes, en Imán del viento, el reconocido dramaturgo Víctor Hugo Rascón Banda.
Volvió Malú a Chiapas y es curioso que desde entonces a la fecha su experiencia haya sido puesta al servicio del teatro religioso. Durante 15 años lo hizo en Tuxtla donde se convirtió, con la experiencia conseguida en las tablas, en directora.
Aunque lo menciona de paso, Malú ha sido también autora de cuatro libros de cuentos y de Natalia, una novela histórica. ¡La maté!, su primer libro, salió casi al mismo tiempo que mi segundo: Palabras agitadas, y desde entonces o desde antes somos amigos.
Luego de tanto Malú se fue otra vez de Chiapas, ahora a Culiacán, donde viven su hija y sus nietos, y allá se dedica a la docencia y, cómo no, al teatro.
Ha vuelto a Tuxtla Gutiérrez para presentarnos sus memorias teatrales, que atraviesan su devenir vital desde la adolescencia hasta nuestros días. Este libro de Malú Morales es, pues, su vida. Acerquémonos a él, a ella, como nos acercamos a una amiga que quiere abrirnos su corazón, que quiere compartir con nosotros lo que ha aprendido en su caminar por este mundo.
Te abrazo, te felicito y agradezco tu amistad, querida Malú. Muchas gracias.
[Palabras leídas en el presentación del libro Tercera llamada. El teatro: armonía interna. Mis memorias, de María de Lourdes Morales Grajales, el 23 de febrero de 2023, en el Auditorio de Centro Cultural Jaime Sabines, en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.]
Ilustración: Héctor Ventura.
*Sobre el autor:
Héctor Cortés Mandujano
Narrador, dramaturgo y periodista cultural
Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.
Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.
Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).
El melancólico laúd de un amante
(Resumen del prólogo, fragmento)
Héctor Cortés Mandujano
No sé hablar de amor con delicadezas,
sino decir directamente “Te amo”
William Shakespeare,
en Enrique VEl texto: Un día, por azar, supongo, llegó a mi mente la idea de hacer un libro conceptual: que no naciera de una experiencia, de un sueño, de algo que me contaron, sino de un concepto, de una idea preconcebida. Y pensé en que iniciara con una palabra y fuera ascendiendo hasta llegar, al final, a las 60 palabras. […]
Las ilustraciones: […] Pensé en números grandes (un Uno gigante al lado de la palabra Amor), que fueran disminuyendo de tamaño conforme el texto fuera creciendo. Pero a Juventino Tito Sánchez se le ocurrió que mejor fueran ilustraciones donde el número fuera el centro al que se le agregara algún o algunos elementos del texto desde la perspectiva del ilustrador o ilustradora. Estuve de acuerdo.
Las ilustradoras, los ilustradores: Fueron trece: Juventino Sánchez, Alfredo Espinoza, Nadia Carolina Cortés, Luis Daniel Pulido, Juan Ángel Esteban, Alejandro Nudding, Roxana Carbajal, Raúl Ortega, Paula Ortega, Jimena Ortega, Mónica Corzo, Efraín Bartolomé y yo. Hubo, pues, nuevos y experimentados en la labor de ilustrar; un par de muchachas, varias/varios jóvenes y algunos maduros; gente disímbola, cuya característica central es que están cercanas/cercanos a mi vida. Son amigas, amigos, que decidieron jugar conmigo en esta aventura loca que ahora se ha vuelto una realidad.
El título: Por cuarta o quinta vez estaba leyendo las obras completas de William Shakespeare. En el tomo III, Dramas históricos (Random House Mondadori, 2012), en una obra impensada para hallar un título sobre el amor, Enrique IV, parte 1, cuando conversan el príncipe Henry, que se volverá Enrique V, con Falstaff, éste dice que se siente triste (p. 640) “como un gato castrado o un oso con argolla en la nariz”. Henry agrega: “O un león sin melena, o el melancólico laúd de un amante”. Al leer la última frase sentí un mareo, como si mi inconsciente, por si mi consciente no estuviera muy espabilado, me hubiera dicho: ¡Allí está el título de tu libro!
El tiempo: Cuando empezamos a reunirnos para ilustrar ya había noticias, cada vez más alarmantes, sobre el Covid 19, y ya se hablaba de que harían que nos recluyéramos en nuestras casas. Algunos, algunas lo hicieron, pero mi pequeña tropa de inconscientes (Tito, Nadia, Luis Daniel, Alfredo y yo) nos seguimos reuniendo para tomar cervezas, comer papitas y hacer las muchas ilustraciones que cada cual fraguó desde su muy particular trinchera. […] Era sobre el amor. Y en eso se convirtió.
Cincuenta y tres
Primero mirada extática, haz de palabras dulces, pasión de mar acariciando sirenas.
Luego se ve en la mujer no al ángel, en el hombre no al milagro, se vuelve a los sustantivos de costumbre, el mar se vuelve calmo.
El festín que las bocas querían devorar ansiosamente es ahora comida sápida, bocado cotidiano…
[Presentamos el libro el viernes 10 de febrero, en Telar Teatro, con un público que rebasó el cupo del local. Nos amontonamos para que todas/todos cupieran y vieran los dos videos de la presentación. Uno, donde cada cual leyó el fragmentó que ilustró, y otro donde cada cual habló de su experiencia. Estoy muy agradecido con mis ilustradoras e ilustradores y con los que nos acompañaron e hicieron más alegre el suceso. Mil gracias.]
Ilustración: Juan Ángel Esteban Cruz
*Sobre el autor:
Héctor Cortés Mandujano
Narrador, dramaturgo y periodista cultural
Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.
Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.
Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).
Árbol-Jaguar/ 4
Miles de rugidos, el silencioHéctor Cortés Mandujano
Antes que yo, años atrás, alguien escribió la palabra Jaguar.
Y se escucharon cientos de rugidos.
Después, en una notita de un periódico de provincia (la casa del jaguar no está en las ciudades, sino en el monte) se pudo leer que alguien se ufanaba de haber matado a uno.
Un rugido menos.
Y hubo luego desplazamientos de gente a lugares donde antes sólo había árboles y animales en libertad.
Los jaguares buscaron mayores profundidades para esconderse.
Pero algunos cayeron abatidos.
Los mataron por deporte, por miedo, por ignorancia…
Muchos rugidos dejaron de oírse.
Los animales humanos son cada vez más,
los jaguares cada vez menos.
Yo escribo ahora, en 2023, la palabra Jaguar.
Y afinó lo más posible el oído.
Se oye aún, lejano, un rugido.
Pongo más palabras: “Salvemos los ecosistemas donde todavía vive este enorme y bello felino”.
Y más: “Salvemos al jaguar”.
Lo hagamos ya.
Antes de que alguien escriba la palabra Jaguar
y sólo se escuche el silencio.
«Autorretrato de mi sombra: HCM»
*Sobre el autor:
Héctor Cortés Mandujano
Narrador, dramaturgo y periodista cultural
Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.
Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.
Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).
Las disipadas fábulas del viento/ I"Algo sobre la muerte del mayor Sabines"
Héctor Cortés Mandujano
a
Jaime Sabines Gutiérrez nació el 25 de marzo de 1926 y murió, casi en un paralelismo, el 19 de marzo de 1999.
Su poesía, en un principio, molestó a los críticos y a varios otros poetas, pero encantó a la gente común porque su lenguaje parecía sencillo y dejaba puesta, exacta, a veces dentro de un verso deslumbrante, una palabrota.
Y luego estaba él: alto, apuesto, de ojos claros y enormes, de voz de galán de cine. Las faldas volaban a su alrededor como flores de carne en un jardín lúbrico.
Sabines hizo escuela en su manera de leer poesía. Su entonación, sus pausas, su modo de reconocer que más que un poeta alejado de las multitudes era un hombre metido en la faena de vivir, que vendía telas, se equivocaba políticamente, vivía en un rancho, sufría un accidente que lo dejaba sin poder caminar, leía en Bellas Artes ante un montón de lectores fanáticos que fueron a verlo como si se tratara de una estrella de rock.
Sus poemas brincaron al cine, por ejemplo, con Julissa desnuda leyendo “Los amorosos”, y a la música y al teatro y a todas las artes que se dejaron tocar por su voz masculina, poética, humana.
Nada más humano que su poema de largo aliento “Algo sobre la muerte del mayor Sabines” donde habla de la enfermedad de su padre, del dolor compartido con la familia que lo cuida, de su agonía, su muerte, su entierro y el recuerdo que tarda demasiado en dejar de ser tizón encendido en el centro de los corazones que lo amaron.
“Algo sobre la muerte del mayor Sabines” es el retrato de un Jaime Sabines sin miedo de mostrarnos su vulnerabilidad, su modo de llorar a gritos, su humanidad desenganchada de la educación inflexible que ha intentado enseñar a los hombres a no mostrar sus emociones. Pero no es este sólo un poema confesional, sino una muestra de saber poético. Si bien hay versos libres, no excluyen una infinidad de tropos (metáforas, metonimias, sinécdoques, hipálages, etcétera); hay también sonetos, casidas, incluso rezos, diversas formas poéticas que parecen escritas con la difícil facilidad de alguien que sabe que van a leerlo y, además, quiere que lo entiendan. En el terreno fonético, lo dice Esther Hernández Palacios, hay “isometrías, isorritmias, homometrías, homorritmias, rimas y figuras de repetición”.
Aquí escribe, pues, el poeta y nos habla el hombre.
[Este es el texto de presentación, leído por Ulises Peimberth, de la serie de poemas en atril (haremos diez, se supone), Las disipadas fábulas del viento I, con la intervención de Carlos Ariosto, Luis Daniel Pulido y Alfredo Espinoza. Se presentó, en su estreno, los días 20 y 21 de enero de 2023, en Telar Teatro, de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, bajo la dirección de Héctor Cortés Mandujano. Mil gracias al público que llenó las dos funciones.]
Contactos: hectorcortesm@gmail.com
Fotografía: Pascual Elí Méndez León
*Sobre el autor:
Héctor Cortés Mandujano
Narrador, dramaturgo y periodista cultural
Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.
Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.
Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).
Nuevo oficio
(Minificción)
Héctor Cortés Mandujano
En realidad, no importa quiénes fueron tus papás, lo importante es nacer
HCM, en Estanislao Musni lo contó un día
Llegué a la ciudad como vagabundo y hasta ahora, aún, hago trabajos de sobrevivencia. No siento haber dejado atrás algo importante ni ahondo nunca en mi biografía porque mi interés está centrado en este momento que pasa. Y nada más.
Ocupo una casa en las afueras, que no sé a quién pertenezca. Está a medio construir, a medio destruir, pero tiene un techo menoscabado en algo que he convertido en mi cuarto. Al principio dormía en el suelo, luego llevé cartones, después una colchoneta y ahora tengo un viejo colchón. Puse cerraduras básicas para que nadie entre en mi ausencia y he llenado de huellas alrededor para que sepan que estas ruinas, pese a que no tienen luz eléctrica, son la habitación, la vivienda de alguien.
No supe cómo ni cuándo ni con quién probé por primera vez la carne humana. Lo que sé es que su consumo me ha curado de los intensos dolores de cabeza, el insomnio, los líos gástricos. Por eso, porque mis preferencias no son aceptadas por la generalidad, he vivido en muchos pueblos y me he cambiado de nombre: me he llamado Arturo, José, Armando… Ahora he decidido llamarme Vladimir.
En el pueblo anterior hubo un hombre que me vendía carne humana, a buen precio. No tengo vicios, salvo un vino barato al que le agrego sangre (cuando la carne es todavía muy fresca); lo que gano lo invierto en comer, porque mi alimento no es fácilmente asequible.
Aquel hombre me dio el nombre de una mujer a la que contacté en un mercado de esta ciudad. Hablamos con brevedad y nos pusimos de acuerdo. No sé qué le atrajo de mí, porque incluso se volvió mi amante ocasional. Ella, me parece, tenía una perversidad, un halo siniestro, y nunca quise indagar dónde conseguía mi cuota semanal de carne y de sangre: la calentaba en una olla que ponía sobre las rocas del patio y luego la dejaba enfriar para agregarla a mi vino. La carne, en ocasiones, la volvía tiras y la secaba.
La mujer dejó de llegar y supe que la habían matado a cuchilladas (también se cambiaba de nombre; descubrí, con su muerte, que no se llamaba como me dijo). No comí en varios días, hasta que traté de comer otra carne, otras cosas y tuve fuertes vómitos, diarreas, dolores innumerables.
No supe qué hacer, hasta que tomé la decisión más importante de mi vida. Me he dedicado a muchos oficios de resistencia física y he robado, mentido, engañado, estafado a gente en el camino. Sin embargo, nunca había privado de su vida a nadie. Hoy, hace unos minutos, en la noche, en una calle oscura, maté a un muchacho desconocido, con un cuchillo pesado y filoso. Tomé de su cuerpo varios órganos y escapé sin que nadie me viera. Logré captar algo de su sangre.
Hoy cenaré su corazón, a las brasas.
Contactos: hectorcortesm@gmail.com
Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.
Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).
Doce libros para doce meses
Héctor Cortés Mandujano
Leí, según mis registros, 175 libros en 2022. De ellos escojo sólo doce para compartir contigo lector, lectora. De cada uno de éstos, me doy cuenta, he escrito en Polvo del camino o en Casa de citas pero, como voy muy adelantado en la escritura (lo que leíste en 2022 lo escribí en 2021, por ejemplo), no siempre se ha publicado ya. Ahí van…
1. Penélope y las doce criadas (2005), de Margaret Atwood, con traducción de Gemma Rovira Ortega. Penélope, desde el Hades, muchos años después de muerta, cuenta la historia desde su punto de vista; allí andan también los espíritus de sus criadas y, entre otros, de Ulises, quien para huir de los reclamos de las criadas a las que mató bebe aguas del olvido en el Leteo y renace incesantemente convertido en distintos hombres. La novela tiene breves capítulos que son escenas teatrales, canciones, poemas, sin que Penélope pierda el hilo de su historia, donde tienen intervención constante diosas y dioses sobre quienes no tiene una gran imagen.
2. El camino gozoso de buena fortuna (Editorial Tharpa, 1990), de Gueshe Kelsang Gyatso es un libro de enseñanzas budistas: nacimiento (“En realidad, todos los seres sintientes son nuestra madre”), muerte (“En el momento en que nos falle la respiración comenzará nuestra existencia futura”), percepción (“Los seres perciben los objetos de distintas maneras y con sentimientos dispares según su propio karma”), sentimientos (“Tantos los sufrimientos más pequeños como los más grandes surgen de la autoestima”), meditación (“Mantente siempre satisfecho”)… Es un libro para aprender a vivir en paz.
3. Borges (Ediciones Destino, 2006), de Adolfo Bioy Casares. Voluminoso, de 1663 páginas, con edición al cuidado de Daniel Merino, es un extracto de los diarios del autor “escritos a lo largo de más de cincuenta años”. Este librote sólo tiene como tema la relación cercanísima entre Bioy y Borges, sus charlas informales (que destilaban veneno, vulgaridades, finos juegos, reflexiones inteligentes, pleitos de comadres…), sus comidas cotidianas… Una delicia.
4. Alfred y Emily (Random House, 2017), de Doris Lessing, es primero la biografía inventada de sus padres: Alfred quería ser granjero y lo es en la ficción, y Emily, su madre, estuvo enamorada de un médico (y aquí se vuelve hasta su viuda); luego escribe la vida real de sus padres y varios episodios de ella, la propia Lessing, su hermano, su familia y su entorno en Inglaterra y en África. Lessing es garantía de escritura inteligente.
5. Diccionario Jázaro. Novela Léxico. Ejemplar masculino (Anagrama, 1989), de Milorad Pavić, traducción del serbocroata por Dalibor Soldatić, parte de la premisa, cierta o falsa (no importa), de que es la reconstrucción del Lexicon Cosri, de 1691, destruido en 1692. Lo que es propiamente la ¿novela? tiene entradas que aclaran a veces una palabra o un concepto o cuentan la historia de personajes jázaros, desde la perspectiva de tres diccionarios: “Libro rojo, fuentes cristianas sobre la cuestión jázara”; “Libro verde, fuentes islámicas sobre la cuestión jázara”, y “Libro amarillo, fuentes judías sobre la cuestión jázara”. Milorad no es fácil, pero es apasionante.
6. Antología, de Czeslaw Milosz (1911-2004), Premio Nobel de Literatura 1980. He leído varios libros suyos. Es un maestro. Leí, en la revista electrónica Poesía más poesía, una antología de sus poemas. Me gusta mucho Milosz. Aunque hable de lo cotidiano lo hace con la profundidad de quien sabe lo que dice. Escribe: “El fin de la poesía es recordarnos/ Cuan difícil es ser una persona/ Pues tenemos la casa abierta, no hay llaves en las puertas,/ E invisibles huéspedes entran y salen a su gusto”.
7. Felipe Ángeles (en Obras reunidas II, FCE, 2009), de Elena Garro, quien es, desde mi punto de vista y desde el de muchos, la mejor dramaturga de nuestro país. El “juicio” amañado para matar a este revolucionario que era incómodo para Carranza es tocado aquí con sobriedad y maestría. Dice Ángeles es un discurso que no ha envejecido, que puede aplicarse a la actualidad: “Siempre fui el mismo y siempre combatí para oponerme a lo que ustedes están haciendo ahora: reducirnos al estado de tribu, con un sacerdote mágico a la cabeza, pronunciando fórmulas sin sentido dizque para remediar los males de su pueblo”
8. La melancolía creativa (Debate, 2022), de Jesús Ramírez-Bermúdez, trata de la locura, como fue llamada entre los griegos; la melancolía, como se le dijo en el siglo XIX, y que ahora recibe distintos nombres: “depresión psicótica”, “psicosis maniaco-depresiva”, “trastorno afectivo bipolar”… Su estudio (él es médico especialista en neuropsiquiatría y doctor en Ciencias Médicas por la UNAM) toca dos aspectos: los desajustes emocionales-mentales y la creación. Lo hace con una prosa cuidada, atractiva.
9. S=EX². La ciencia del sexo, de Pere Estupinyà. Para escribirlo habló, entrevistó, participó, ensayó, probó, leyó y reflexionó, a partir de la ciencia, sobre asexuales, poliamorosos, transexuales, tántricos, discapacitados, sadomasoquistas y swingers… Hurgó donde pudo para presentarnos datos ya pasados por el método científico sobre el sexo en nuestras células, genitales, cerebro, mente, cama y consulta médica; en la naturaleza, evolución, bares, orgasmos, pornografía; en el hecho por placer y en sillas de ruedas, con distintas orientaciones sexuales e identidades.
10. El corazón del daño (Penguin Random House, 2021), de María Negroni. Aunque es breve, es una rápida biografía –de niña al día de hoy–, revisión personal de sus libros anteriores, el amor, la lucha, la salida de Buenos Aires a Nueva York y la vuelta, el matrimonio, el divorcio, su nueva actitud sexual. El tema central, sin embargo, es la relación conflictiva de la autora con su madre. El libro me parece genial.
11. La teoría sintérgica (UNAM, 1991), de Jacobo Grinberg-Zylberbaum. Tal vez su libro más famoso, porque contiene su teoría central, a la que dedicó –lo dice en su introducción– “15 años”. “El origen de la teoría sintérgica fue la pregunta acerca de cómo se realiza la transformación de la actividad cerebral en experiencia sensible”, y con la que utilizó herramientas disímbolas que van “desde la investigación Neurofisiológica pura hasta los estudios chamánicos y místicos”. El modelo sintérgico propone llegar “hasta la conciencia de unidad en donde no existen dicotomías y separaciones entre objetos y sujetos. En este nivel de fusión entre el observador y lo observado, la experiencia resultante es que la imagen se ve a sí misma y el sonido se oye a sí mismo”.
12. Transformaciones (Nordicalibros, 2021), de Anne Sexton, es un libro elegante y bellísimo, con ilustraciones de Sandra Rilova y traducción de María Ramos. Lo que transforma la autora son dieciséis cuentos de hadas de los hermanos Grimm. Los vuelve poemas que subvierten, deconstruyen, critican los papeles asignados especialmente a la mujer. Es, incluso, muy divertido. ¿Qué más pedir?
[Los libros que aparecen sin datos editoriales, los leí en mis lectores electrónicos.]
Contactos: hectorcortesm@gmail.com
Ilustración: Héctor Ventura
*Sobre el autor:
Héctor Cortés Mandujano
Narrador, dramaturgo y periodista cultural
Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.
Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.
Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).
Merecedor del Premio Chiapas en Artes en 1980, Héctor Ventura no sólo es el pintor más popular de Chiapas. Su obra representa la definición estética más puntual de la conjunción entre la naturaleza y el ser humano, producida en la época de la posguerra en Chiapas. (Fuente: Coneculta Chiapas)
Series y películas para doce meses
Héctor Cortés Mandujano
En 2022 vi, según mi registro, 242 películas/ series. De ellas elegí, para compartir contigo lector, lectora, sólo doce. Espero que te interesen.
1. La hija oscura (2021). Afortunado debut como directora de la actriz Maggie Gyllenhaal, que muestra con cierta ambigüedad el raro comportamiento del personaje interpretado magistralmente por Olivia Colman. Fuera de las peripecias mínimas (saluda o no saluda a los demás, roba una muñeca, etcétera) lo que vamos descubriendo es su pasado: abandonó a sus hijas, porque le estorbaban para su desarrollo personal. La película no plantea certezas: siembra dudas.
2. Stutz (2022) es un documental basado en una larga entrevista que el actor Jonah Hill, convertido aquí en director, hace a su psiquiatra Phil Stutz, quien ha transformado su vida con sus terapias. Le pareció que el hombre (de 74 años, con evidentes problemas de salud) puede ayudar a quien lo vea. Y así es. Hay que ver y oír a este psiquiatra, abierto a demostrar no sólo sus conocimientos, sino su vulnerabilidad.
3. Drive My Car (2021), dirigida por Ryusuke Hamaguchi. Es una película japonesa que se toma su tiempo para ir trenzando y destrenzando varias hebras: el amor incondicional de un actor y director de teatro por una mujer infiel (la ve, incluso, con su amante), su sapiencia para hacer el casting y dirigir “Tío Vania”, de Chéjov; su adaptación a las circunstancias. Hay elegancia y sobriedad en las actuaciones, y una producción irreprochable en esta adaptación de un cuento de Haruki Murakami
4. Stan & Ollie (2018), de Jon S. Baird, con Steve Coogan y John C. Reilly, que representan muy bien a los llamados El gordo y el Flaco, luego de que dejan de ser estrellas del cine y hacen una gira por teatros con diversa fortuna, pues muchos los consideraban retirados o muertos. Me parece que la película es, además, una gran lección sobre la amistad.
5. Duda razonable. Historia de dos secuestros (2021) es una miniserie de cuatro episodios, dirigida por Roberto Hernández, sobre cuatro tabasqueños acusados injustamente de secuestro, que estuvieron en la cárcel siete años (uno salió antes), pese a que se demuestra incuestionablemente que son inocentes. Es una terrible muestra de la injusticia de la justicia mexicana. Estar en la cárcel o fuera de ella, en nuestro país, si no eres millonario o amigo de los gobernantes, parece un azar, un volado. El documental logró que la Suprema Corte diera la libertad, el 8 de diciembre de 2022, a estos sentenciados a 50 años de cárcel. Sin el documental, seguirían allí, sin esperanza.
6. Rainbow (2022), coescrita y dirigida por el también actor y comediante español Paco León. No le fue bien creo con las críticas, pero su reformulación sobre El mago de Oz me parece una magnífica apuesta de imaginación e inclusión. Muy recomendable. Las brujas, interpretadas por Carmen Machi y Carmen Maura, son una delicia.
7. Noche de fuego (2021), escrita y dirigida por Tatiana Huezo, basada en la novela Prayers for the Stolen, de Jennifer Clement, es una historia que de nuevo retrata un México secuestrado por el narcotráfico, aunque esta vez el retrato está centrado en las adolescentes de una comunidad (que lamentablemente podría ser cualquiera) que deben esconderse (cortarse el pelo, vendarse los pechos) para que no las secuestren, violen y maten, y aun así hallar instantes de felicidad e ilusión.
8. Los ladrones. La verdadera historia del robo del siglo (2022). Es un documental sobre un espectacular robo de banco en Argentina, en 2006, dirigido por Matías Gueilburt. Lo cuentan, increíblemente, el hombre que lo ideó y todos sus cómplices. Esta original idea de asalto ha sido durante años la semilla de muchas películas y series. La casa de papel, esa exitosa serie, le debe todo a estos ladrones reales e inteligentes.
9. En todas partes al mismo tiempo (2022), dirigida por Dan Kwan y Daniel Scheinert. Fue un suceso mundial. Es una puesta en escena que pone claridad en la compleja teoría de los multiversos, con una acertadísima composición cómica y una mezcla de géneros que hace que, verla, sea muchas cosas al mismo tiempo. Una maravilla.
10. Comedians in Car Getting Coffee, una serie que tiene ya once temporadas (yo sólo he visto seis, comenzó en 2012) con el actor y comediante Jerry Seinfeld, que en pocos minutos muestra un coche, pasa por un o una comediante (están los famosos, los célebres y los emergentes de EUA), toma un café con él o ella y conversa. Aunque la charla suele ser divertida a mí me parece que en varios episodios logra tocar, con inteligencia, temas profundamente humanos.
11. Miss Revolución (2020), dirigida por Philippa Lowthorpe, es la historia, contada sin evidentes sectarismos, basada en hechos reales, de cómo surgió la lucha en contra de los concursos de belleza que volvían a las mujeres (en este caso mujeres bellas) un desfile de cosas, de objetos, de carne, y sólo preconizaban la superioridad de las mujeres blancas y de ciertos países. La cinta termina con un repunte de esperanza de que las cosas cambien, pero los concursos, en nuestros días, siguen existiendo sin grandes transformaciones.
12. Gladbeck: el drama de los rehenes (2022), documental dirigido por Volker Heise, hecho sólo con imágenes reales, sobre dos asaltantes armados (tres en realidad, con la novia de uno de ellos) que mantienen por 54 horas a rehenes, con final trágico, en agosto de 1988, en Alemania. Lo duro de las imágenes es que lo que vemos no son actuaciones, sino realidad filmada que hizo que, después de esta cobertura a detalle de los delincuentes, se legislara para que estos no se volvieran, como aquí, estrellas de televisión.
Contactos: hectorcortesm@gmail.com.
Fotografía: Raúl Ortega
*Sobre el autor:
Héctor Cortés Mandujano
Narrador, dramaturgo y periodista cultural
Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.
Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.
Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).
**Raúl Ortega (1963). Fotógrafo independiente. Ha participado en exposiciones individuales y colectivas en México, Alemania, Italia, Bélgica, Holanda, Francia, España y Estados Unidos. Su trabajo se ha publicado en numerosos diarios y revistas de México y el extranjero.
Entre otros reconocimientos, recibió en 1994 el Premio Especial del Jurado en la I Bienal de Fotoperiodismo; en 1996, el Premio del Público en la VI Bienal de Fotografía de Bellas Artes; en 1999, el Premio Individual de Vida Cotidiana en la III Bienal de Fotoperiodismo; en 2001 el Premio Fotoperiodismo Individual y Premio del Público en la IV Bienal de Fotoperiodismo.