Polvo del camino. 211. Surimbia, el pueblo de las esquinas redondas. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: Juventino Sánchez

                    

                        Casa de citas/ 211

           Surimbia, el pueblo de las esquinas redondas
           
            Héctor Cortés Mandujano

                                              Tocó la suavidad de su traje,
                                           pintado con cúrcuma y tinta añil

                                                           Sarelly Martínez,
                                                                en Surimbia

Surimbia (Tifón, 2023), de Sarelly Martínez (doctor en periodismo, fundador y catedrático de la carrera de Ciencias de la Comunicación, lector incurable), tiene el tamaño de un devocionario que se puede llevar en la bolsa de la camisa, y arranca con la fundación mítica del pueblo donde él nació: Suchiapa.
         El libro, en sus pequeñas páginas, encierra historia y cuentos, música, bailes, vestimentas, costumbres, y, entre otras riquezas, comidas en cantinas y casas, descritas con envidiable gracia y la mano maestra de este hombre al que debemos varios libros imprescindibles sobre la historia del periodismo, una biografía espléndida de Santiago Serrano –otro suchiapaneco célebre– e innumerables artículos de análisis político. Sarelly, sin embargo, tiene una pluma genial para el relato, que desgraciadamente no ocupa con frecuencia.
         El gentilicio familiar de los de Suchiapa no es suchiapaneco, sino surimbo y, dice Sarelly (p. 6): “Surimbo, por esas aventuras del idioma con sus encuentros y desencuentros, proviene de la voz chiapa que quiere decir amante del pozol”, que se tomaba acompañado del chile nambimba, ya extinguido (pp. 9-10): “Una plaga, en tiempos ingratos, había acabado con los sembradíos de chile nambimba, de calabaza, maíz y frijol”.
         Desapareció también Surimbia, el nombre original del pueblo. Por eso el libro rezuma nostalgia.
         Repartieron las tierras por cuadras, pero una pareja llegó tarde y, entonces, cada cual cedió su esquina y un viejo, “dueño de muchos misterios y secretos”, recortó las esquinas, unió los pedazos y formó una cuadra nueva (p. 18): “Hoy todavía puede verse que las esquinas más antiguas de Suchiapa están recortadas –como la esquina que me heredaron mis padres– y que de ellas emana la luminosa generosidad de sus antepasados”.
         Un diablo se casó por la iglesia con una muchacha de Surimbia. Escupió la hostia, apenas salir de la ceremonia, y unas abejas se la llevaron al bosque; eso dio pie a una fiesta donde animales y humanos se mezclaron, se emborracharon, se pelearon y (pp. 22-23) “en ese combate ahuyentaron a venados de cola blanca y tigres, los cuales sólo regresan en la festividad del calalá, en Corpus Christi”.
         Después de esta historia sigue un cuento de Sarelly, el más extenso, que yo incluiría en una antología que recogiera la certeza del lenguaje, la viveza de la tradición, la descripción de costumbres (que no estorban al relato), el logradísimo buen humor y el ingenio para contar tan redondamente, como las esquinas del pueblo, una historia con tantos meandros: Isaías Nangüelú Indilí, un joven de Suchiapa, bueno para las matemáticas, vive en EUA y se vuelve una celebridad mundial al resolver un enigma matemático; es invitado a regresar a su pueblo, donde se viste de tigre para las fiestas de Corpus Christi.
         Lo dice Cesare Pavese en un poema y Sabina en una canción: No debes volver al lugar donde has sido feliz. Isaías se viste de tigre y, como en un sortilegio de la tierra que no quiere dejar ir al hijo amado, todo se vuelve otra cosa.
         Este librito lo regaló Sarelly a sus amigos, entre los cuales tengo la fortuna de estar, en diciembre de 2023. Ojalá que algún día lo publique para todos. ¡Felicidades y gracias, querido amigo!

Ilustración: Juventino Sánchez
Ilustración: Juventino Sánchez




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Voces ensortijadas 210. El encanto de la oscuridad. María Gabriela López Suárez

                Voces ensortijadas

             El encanto de la oscuridad
            
María Gabriela López Suárez

El amanecer de ese sábado estuvo menos luminoso que el del día anterior. Al menos así le pareció a Leonor cuando despertó. Se quedó un rato más en su cama. No quiso ver qué hora era.
      —Seguramente nadie más se ha levantado en casa —dijo para sí, luego se acomodó y nuevamente se quedó dormida.
      El ruido del coche de don Genaro, papá de Leonor, la hizo levantarse. Había olvidado que ese domingo su familia tenía invitación a pasar el fin de semana con Gertrudis y Renato, amistades de la mamá y papá de Leonor. Revisó el reloj, eran las 10,30.
      —¡Uff! Es súper tarde. Apenas me dará tiempo de bañarme y desayunar —exclamó Leonor mientras se apresuraba.
       Cuando se asomó al comedor ya estaban ahí don Genaro, doña Marcela, mamá de Leonor y RIta, la hermana mayor. Por más que intentara pasar inadvertida no podía. Lejos del regaño que pensó le darían por despertar tarde, la integraron a la conversación.
Cerca del mediodía la familia partió rumbo a San Nicolás, la rancheria donde vivían Gertrudis y Renato. El paisaje en la carretera fue muy grato, la vegetación verde y con viento que aminoraba lo cálido del día.
       Una vez en casa de las amistades y de la amena bienvenida a la familia, se instalaron en los cuartos destinados y posteriormente, degustaron la comida.
       —¡Qué alegría nos da que estén con nosotros! Tanto tiempo sin verles —comentó Gertrudis.
       La plática se tornó muy amena. Después degustaron como postre un delicioso pay helado de limón.
       Mientras las amistades continuaban conversando Rita y Leonor se fueron al cuarto donde dormirían. Ambas decidieron tomar una siesta. Habían olvidado que en la ranchería solía haber fallas con la energía eléctrica y justo ese fin de semana les tocó vivir la experiencia.
Cuando Leonor despertó pensó que estaba soñando, la habitación estaba oscura y un ligero rayo de luz filtraba en la ventana. Era la luz de la luna. El canto de los grillos le hizo recordar donde estaba.
      —¡Uy ya se fue la luz! —susurró para no despertar a Rita. En lugar de refunfuñar cerró los ojos y escuchó el viento y el coro de grillos. Se levantó y caminó despacito hacia la ventana y se dispuso a disfrutar el encanto de la oscuridad.




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Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Doctora en Estudios Regionales por la Universidad Autónoma de Chiapas y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Docente investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH). Es integrante  de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES), del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), del Colectivo Fotográfico Tragameluz y del Colectivo Reminiscencia, este último aborda el tema de los feminicidios. Desde 2008 colabora en diferentes medios en Chiapas. Fue corresponsal en Chiapas de la Agencia Informativa Conacyt. Actualmente es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz; colabora también en la Red de Comunicadores Boca de Polen. A.C.

Polvo del camino. 210. Mis libros favoritos de 2023. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: Alejandro Nudding.

                      Polvo del camino/ 210


                  Mis libros favoritos de 2023
                   Héctor Cortés Mandujano

Leí el año pasado 258 libros. Escoger doce no fue fácil. Me quedé con éstos para invitarte a leerlos, si no lo has hecho, lector, lectora.
         1. El libro de Aurora. Textos, conversaciones y notas de Aurora Bernárdez (Alfaguara, 2017). Regalo de mi amigo Alfredo Espinoza. Para quienes crecimos leyendo a Julio Cortázar, el nombre de la argentina Aurora Bernárdez estuvo siempre asociado a él. Fue su primera esposa, luego su cuidadora final y su heredera principal, la responsable de que su obra siguiera vigente. Aurora no quiso publicar mientras vivía (este libro es póstumo), pero yo ya la adoraba, porque también agradecí/agradezco sus traducciones (cualquier libro que aparezca/apareciera con su nombre como traductora se volvía/se vuelve inmediatamente parte de mi biblioteca). Leí su libro como si ella fuera parte de mi familia.
        2. Nostalgia (Impedimenta, 2012), de Mircea Cărtărescu, con traducción de Marian Ochoa de Eribe e introducción de Piedad Bonnett. Regalo de mi amigo Roger Octavio Gómez Espinosa. Cărtărescu es considerado el más importante escritor rumano de la actualidad. Este libro, con cinco relatos, muestra por qué: no sólo es un extraordinario narrador, sino también un pensador y un poeta. El libro fue una de las grandes sorpresas literarias que tuve el año pasado.
        3. Persépolis (Random House, 2020, traducción de Carlos Mayor), de Marjane Satrapi, es un libro peculiar, porque está escrito y dibujado por la propia autora quien, a la vez, cuenta su historia, su biografía, y la historia política, militar y social de Teherán, Irán, su pueblo natal. El libro gráfico, en blanco y negro, supone sorpresas en el diseño y los dibujos que nos cuentan desde la infancia de Marji (de 10 años, en 1980), hasta que se va definitivamente (por lo menos en el libro) de su país, en 1994. La versión cinematográfica es una especie de síntesis de este libro genial.
        4. El peso de vivir en la tierra (Alfaguara, 2023), de David Toscana, ganó en el 2023, merecidamente, el Premio Internacional de Novela Mario Vargas Llosa. He leído varios libros de Toscana y cada uno me ha dejado con ganas de leer el siguiente. En El peso de vivir en la tierra, como en Evangelia (2016), David (Monterrey, México, 1961) saca a pasear su buen sentido del humor. Si en aquel logró poner muchos dardos en la diana, utilizando como base los relatos bíblicos, aquí se mueve con soltura en los personajes, las novelas, los relatos de los gloriosos rusos para contar los hechos y deshechos de Nicolás, un hombre de Monterrey, que enloquece, como Alonso Quijano, de tanto leer a Chéjov, Dostoyevski, Gogol, Tolstói, Bulgákov…
        5. Las dos amigas (un recitativo) (Lumen, 2023), de Toni Morrison, fue su único relato, traducido por Carlos Mayor Ortega, con un brillante epílogo de Zadie Smith. Dice Zadie sobre Morrison: “La autora no tiene textos improvisados ni ‘ensayos improvisados’, ni novelas de relleno, no daba palos de ciego, no se desviaba de su camino. Escribió once novelas y un relato, todo ello con unos propósitos e intenciones concretos”. En este de nuevo explora la compleja relación entre blancos y negros en EUA, su país natal. Extraordinaria, como siempre.
         6. El Fondo de Cultura Económica publicó la obra completa de Clarice Lispector. En el primer volumen de sus novelas (FCE, 2021) se hallan Cerca del corazón salvaje, El candil y La ciudad sitiada, con traducción de Romeo Tello G. La narrativa de Lispector, ucraniana-brasileña (1920-1977), no suele transitar por caminos trillados. En muchas ocasiones sus páginas no valen por la trama, por la intriga o la tensión narrativa, sino por el modo en que están escritas, por el extrañamiento, por la originalidad. Ella decía que con su escritura practicaba el “no-estilo”. Clarice Lispector se resiste al resumen y nada puede suplir el placer de leerla.
         7. Fue una delicia leer Meditaciones de cine (Reservoir Books/Random House, 2023), de Quentin Tarantino, traducido por Carlos Milla Soler, en especial porque el libro parece una apasionada y divertida charla de Quentin con un amigo, en este caso el lector, donde no se ahorran las interjecciones, las maldiciones, las palabrotas y, por supuesto, el profundo conocimiento cinematográfico de este célebre director norteamericano. Las películas de la infancia lo marcaron, pero en Meditaciones… hace una lista de las que le parecen le enseñaron algo (ritmo, emplazamientos, diálogo, cómo contar una historia) y que vale la pena revisar, conversar, volver a ver.
        8. En Curiosidad. Una historia natural (Almadía-Conaculta, 2015), de Alberto Manguel, traducido por Eduardo Hojman, se combinan las notas biográficas, con la pasión por leer proponiendo como vértebra de esta actividad la Divina comedia de Dante. Opina sobre las diferencias entre leer y escribir. Leer es expandir, dice: “Escribir, en cambio, es el arte de la renuncia. El escritor debe aceptar el hecho de que el texto final no será más que un borroso reflejo de la obra concebida en la mente, menos iluminador, menos sutil, menos conmovedor, menos preciso”. Manguel (Buenos Aires, 1948) es un grande.
        9. Son raros los clásicos instantáneos (es un decir, llevan su tiempo), los libros que parecen tocados por la magia y se convierten, casi de inmediato, en textos celebrados y amados por los lectores. Eso ocurrió, me parece, con El infinito en un junco. La invención de los libros en el mundo antiguo (Random House, 2021), de la española Irene Vallejo. Y cómo no, si la autora escribe con tal pasión por los libros, con tanto cuidado con las palabras; con sabiduría, conocimiento, erudición sobre el tema y con una voz (se la oye) cálida, dulce, amistosa. El libro es un prodigio.
         10. Continuación de ideas diversas (Jus, Libreros y Editores, 2014), de César Aira, es lo que dice el título: una reunión de textos de variada temática, escritos con la pluma inteligente de este argentino genial. Cita a Fontanelle (p. 43): “No hay pena que resista a una hora de lectura”, aunque apostilla: “Es cierto que hay quienes no leen nunca y se las arreglan con otros remedios”. Para mí, Aira es uno de mis indispensables. No me canso de leerlo.
         11. Lo primero que me llamó la atención de la norteamericana Lucia Berlin (1936-2004) fue su belleza. Parece más una estrella de cine, de las muy bonitas, que una escritora. Leo Manual para mujeres de la limpieza (Alfaguara, 2016), con edición e introducción de Stephen Emerson y traducción de Eugenia Vázquez Nacarino, que contiene 43 de los 66 cuentos que publicó en seis libros y en otras publicaciones. Lydia Davis, dice en el prólogo: “Las historias de Lucia Berlin son eléctricas, vibran y chisporrotean como unos cales pelados al tocarse”. Y es cierto. Su libro me encantó.
         12. La muerte me da (Tusquets, 2007), de Cristina Rivera Garza. Creo que, hasta el momento, es el libro que más me ha gustado de Cristina (cuentista, novelista, ensayista) de quien he leído varios, más y menos recientes que éste (ha escrito más, por supuesto), que son muy buenos: Nadie me verá llorar, La cresta de Ilión, Lo anterior, Los muertos indóciles, La Castañeda y Había mucha neblina o humo o no sé qué… El libro (no lo llamemos novela, porque rompe los estándares de ésta y qué bueno) es, por lo menos, tres libros y una muestra de la inteligencia, el conocimiento, el buen hacer de esta escritora mexicana.


Ilustración: Alejandro Nudding.
Ilustración: Alejandro Nudding.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Trabajo en alturas. 41. Amar, volar. Roger Octavio Gómez

Fotografía: Nadia Arce

Amar, volar
Por Roger Octavio Gómez Espinosa

... entre nosotros está mal visto hablar de amor

en materia de enseñanza. Intentadlo y veréis,

es como mencionar la soga en casa del ahorcado…

Daniel Pennac en Mal de escuela

Hace algunos años uno de mis profesores más queridos y apreciados me habló sobre Daniel Pennac y un libro que se llama Mal de escuela (2009), donde este escritor francés nos cuenta sobre la educación escolar desde la perspectiva de “el mal alumno”. Según su testimonio el brillante Pennac fue un mal alumno, y se dio a la tarea de analizar por qué lo fue. En su libro llega a una conclusión, algo que rescata y que que me parece insólito: lo que se necesita para que la trasmisión de conocimiento sea exitosa es: el amor. Si hay malos alumnos es quizá porque a muchos profesores les falto el ingrediente de salud amorosa para su cátedra. Bajo esa premisa, indagando más en el tema, podemos llegar a otra conclusión: que esta pedagogía no se limita a la educación escolar, pienso que cualquier afan de comunicación trascendente debería seguir ese principio. Pennac no es un improvisado y le creo.



Aunque soy ingeniero de profesión, por alguna rareza genética tengo aires de literato y he estado intentando desde que tengo memoria comprender la literatura y pretendiendo ser un escritor de esta. Escribir no tiene que ver únicamente con el arte y, escribir bien, no tiene tampoco que ver con profesiones; como seres sensibles que somos tenemos una necesidad de comunicar no sólo lo palpable sino esas voces que descubrimos en nosotros y que nos advierten que no somos nomás materia física, carne, entrañas, sino entes vibrantes de energía que buscan vias para tocar a los otros en niveles más allá del ambito social. Mi afección genética me ha llevado a estudiar literatura tanto en talleres como en prestigiosas universidades. Tengo dos posgrados relacionados con el humanismo y la literatura, una en el ITESM y otra por la Universidad de Salamanca, también tengo estudios en la rama profesional que me da sustento económico y, por mi profesión, tengo que tomar muchos talleres de manera constante. Es decir, he estudiado no mucho, pero bastante. No quiero sonar pedante, sólo quiero poner un punto sobre esta mesa: He aprendido a identificar a los buenos profesores. He tenido catedráticos con un basto conocimiento sobre sus materias, vaya que sí. Mas, solo con una de mis manos puedo contar a aquellos que fueron más allá de la simple cátedra y me hicieron sentir lo trascendente que puede ser aprender por medio de un maestro que ama enseñar.

Encontré en el libro Cómo echar a volar mi pluma. Manual aeronáutico de escritura de El Tintero Editorial, de la escritora, editora y fotógrafa independiente Nadia Arce la intención de trasmitir conocimiento desde una base pedagógica amorosa.

       Quienes han tenido la oportunidad de tomar un taller o una clase con Nadia Arce no me dejarán mentir. Los conceptos más complejos sobre técnicas narrativas y poéticas son clarificados con una sencillez tal que no deja lugar a las dudas. La sencillez, cuando aborda la complejidad, es signo de gran conocimiento, de experienca y de habilidad. Personas se descubren en sí mismos la capacidad de trasmitir por medio de la escritura un universo que antes era bruma en sus mentes. Es evidente el bagage cultural y la gran experiencia en el campo de la enseñanza que forman el aura de la Nadia profesora y pienso que está patente en este manual de escritura.



El Manual aeronáutico de escritura de El Tintero Taller Editorial es un libro que está hecho desde el principio aquel que mencionaba Pennac, desde el amor, y es por esto que quien lo haya ya leído o usado ha percibido esa trascendencia que da el aprendizaje así trasmitido. Es un manual ambicioso y su objetivo máximo es el de escribir hasta publicar cualquier tipo de texto. Sin embargo, quien lo siga al pie de la letra se sentirá acompañado por una mentora ideal, animado a escribir y dar lo mejor de sí.

      Escribir puede ser tu mejor legado, es otra de las máximas que rigen el manual de El Tintero, pero hacer que un texto vuele es su finalidad.

      Los invito pues a que entren por medio de este gran libro a una dimensión donde se atrevan a volar con sus plumas y a que se den la oportunidad de dejar uno de los mejores legados que como humanos podamos brindar: un libro.



                          ***


[Texto leído por Roger Octavio Gómez Espinosa en la presentación del libro Cómo echar a volar mi pluma. Manual aeronáutico de escritura de El Tintero Editorial, de Nadia Arce, el 24 de enero de 2024 en el marco del Festival Plástico. ColoreArte de Guadalajara en el Palacio de la Cultura y los Congresos PALCCO.]


Fotografía: Nadia Arce
Fotografía: Nadia Arce

*Sobre el autor:

Roger Octavio Gómez Espinosa

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, México, 1974.

Tiene el grado de Maestro en Estudios Humanísticos por el ITESM y Máster en Creatividad Literaria por la Universidad de Salamanca, donde se graduó con mención honorífica.

Autor de Acrofobia (Tifón, 2022); La lluvia en las hojas del platanar (Ediciones Animal, reeditado por Kolaval, España); Soltar las riendas (2019, Tifón). Anhelo de reposo. Antología poética (Coordinador editorial, Tifón, 2019). Bruñir la palabra frente a la hoguera (Autor antologado, Tifón, 2018). Mamá no va a llamar (Tifón, 2018).

Su cuento El rostro de marina, obtuvo dos primeros lugares en su adaptación radiofónica en la Tercera Convención Internacional de Radio y Televisión 2018, Varadero, Cuba.

Voces ensortijadas 209. Nada es para siempre. María Gabriela López Suárez

                Voces ensortijadas


                 Nada es para siempre
             María Gabriela López Suárez





El viento gélido de la noche anunció a Yasmina que algo había sucedido. Era como una especie de intuición, como cuando las cosas no van bien. La vida en la ciudad era más ajetreada. Mientras se dirigía a su domicilio comenzó a extrañar las tardes en el campo, que eran de sus momentos favoritos. Observar cómo el sol se despide cada tarde detrás de la montaña que rodea a la vivienda de su familia, formaba parte de las cosas comunes que solía hacer mientras estaba en casa. Aunque era tan cotidiano, siempre hallaba algún detalle nuevo que la dejaba asombrada.

Uno de los paisajes que más la deleitaba cada tarde era contemplar cómo las gallinas iban buscando el lugar para dormir entre las ramas de los árboles; varias preferían hacer eso a dormir en el gallinero. Con atención observaba cómo cada gallina iba escalando, por decirlo de alguna forma, entre las ramas hasta llegar a donde elegían dormir. En lo particular atrapaba su atención la gallina coquena, para Yasmina era el gran logro cada tarde cuando después de todo un recorrido la veía en la parte más alta de un árbol. Le asombraba la paciencia con la que iba haciendo la travesía, desde cuando estaba en el patio, daba un pequeño vuelo y así iba recorriendo diversas ramas hasta llegar a su lugar.

A Yasmina y a su mamá les gustaba observar cómo cada gallina respetaba el espacio que tenían para dormir. La coquena tenía un espacio que ocupaba cada tarde, ahí permanecía hasta el amanecer, aún en los días más lluviosos, con ventoleras o con mucho frío. Aunque Yasmina tenía cariño a todas las gallinas, no podía negar que tenía un cariño especial por la coquena. Desde que escuchó su canto por vez primera, antes de verla engalanada con su bello plumaje gris, llamó particularmente su atención.

Cada tarde que la veía subir entre las ramas que eran su dormitorio, le recordaba muchas cosas, entre ellas, la importancia de ser paciente, de poner atención en cada paso para llegar a donde se quiere y también de resistir ante las adversidades.

En eso estaba cuando escuchó el sonido de un mensaje en su celular, se esperó a llegar a casa para leerlo o escucharlo en el caso de que fuera un audio. Su intuición no había fallado, era doña Josefa, la mamá de Yasmina que anunciaba con tristeza que algunas gallinas se enfermaron y habían muerto, entre ellas la coquena. Yasmina sintió nudos en la garganta, se asomó a la ventana de su cuarto, alzó la vista al cielo. Nada es para siempre, se dijo para sí, mientras las lágrimas rodaban por sus mejillas y traía a su mente la postal del último atardecer con la coquena en la parte alta del árbol que le daba cobijo todas las tardes noches.

Photo by Engin Akyurt on Pexels.com

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Doctora en Estudios Regionales por la Universidad Autónoma de Chiapas y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Docente investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH). Es integrante  de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES), del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), del Colectivo Fotográfico Tragameluz y del Colectivo Reminiscencia, este último aborda el tema de los feminicidios. Desde 2008 colabora en diferentes medios en Chiapas. Fue corresponsal en Chiapas de la Agencia Informativa Conacyt. Actualmente es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz; colabora también en la Red de Comunicadores Boca de Polen. A.C.

Polvo del camino. 209. Mis películas y series favoritas de 2023. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: Héctor Ventura.

                        Polvo del camino/ 209


              Mis películas y series favoritas de 2023
                     Héctor Cortés Mandujano

Me he propuesto ver una película diaria. En 2023 lo conseguí y me pasé: vi 382 películas/ series. Es un lío elegir doce, porque hay que hacer balances (vi, por ejemplo, tres grandes cintas sobre guerra y me forcé a elegir una) para no insistir en un solo género, una misma temática, la cinematografía únicamente de un país, etcétera. Hubo, aleluya, dos de México. Ojalá te interesen lector, lectora.
        1. La maravillosa historia de Henry Sugar (2023), El cisne (2023), El desratizador (2023) y Veneno (2023). Estos cuatro cortos maravillosos son el resultado de unir dos personalidades que tienen estilos absolutamente originales: Roald Dahl, que es autor de los cuentos y un escritor imperdible, y Wes Anderson, que es un director con una visión personalísima y genial.
       2. RRR (2022), de S. S. Rajamouli, con NT Rama Jr., Ram Charan y Ajay Devgn. Es una película india (la más cara hasta la fecha) sorprendente, porque logra amalgamar sucesos trágicos con comedia, realismo con ficción, melodrama con bailes y canciones. Es un espectáculo fascinante, disfrutable, que debe verse sin prejuicios, sin pensar en géneros puros. Es una mezcla afortunada.
       3. Ojitos de huevo (2023), serie mexicana, de ocho episodios, creada por Santiago Limón y Big Drama, con Alexis “Ojitos de huevo” Arroyo y Kike Vázquez, en los papeles principales. No es usual que un ciego (Alexis) y una persona con parálisis cerebral (Kike) sean también comediantes. Eso da pie a esta serie, que no hubiera visto si no me la hubieran recomendado (me parece que el título no es muy atractivo). Está bien producida, bien actuada, con un guion inteligente y, albricias, con una comedia bien conseguida, que no excluye reflexiones profundas.
       4. Sin novedad en el frente (2022), de Edward Berger, con Felix Kammerer, Albrecht Schuch y Aaron Hilmer. Es una cinta alemana, basada en una novela de Erich Maria Remarque, de 1929. Tiene una antecesora, con el mismo título y la misma historia. Esta de Berger es impresionantemente bella en su retrato de la maldad, la estupidez, la violencia de la Primera Guerra Mundial. Las tomas donde sobre la nieve vemos el campo de batalla con cientos de muertos están filmadas con tal maestría que parecen pinturas mórbidas y geniales. La historia (un grupo de jóvenes que deciden ir al frente) es brutal y el desenlace no deja lugar a la esperanza.
       5. Nimona (2023), cinta de dibujos animados dirigida por Nick Bruno y Troy Quane, está basada en un personaje creado por ND Stevenson y su protagonista es una joven, casi niña, capaz de transformarse en cualquier cosa. Se alía con Ballister para derrocar al gobierno. Ballister tiene sus propias razones y, en un cambio sorpresivo para este tipo de películas, donde los héroes son masculinos, machos, en ellas está inmiscuida su amor por otro hombre. El amor homosexual es aquí expuesto, como debiera hacerse en todos los casos, con naturalidad. La película me parece buenísima.
       6. Desde dentro (Inside Man, 2022), miniserie británica de cuatro episodios creada y escrita por Steven Moffat y dirigida por Paul McGuigan. Es una historia de malos entendidos, que terminan en suicidio y asesinatos. La historia involucra a una periodista, una maestra de matemáticas, un sacerdote (su mujer y su hijo) y un recluso, representados por actores magníficos. La tensión arranca desde el principio y está muy bien sostenida hasta el final.
       7. El Conde (2023), cinta chilena dirigida por Pablo Larraín y coescrita por el director con Guillermo Calderón. Soy un seguidor de Larraín. Ninguna de su cintas, y he visto muchas, me ha decepcionado. En este caso, la película, en elegante blanco y negro, parte de una ficción: Pinochet, el dictador, era/ es en realidad un vampiro. La historia, además, está contada desde un muy bien logrado humor negro. Fue mal vista por ciertos sectores políticos, pero a mí, que me gustan las libertades creativas, por muy extravagantes que sean, me pareció una maravilla.
       8. Al filo de la democracia (2019), documental sobre la política contemporánea en Brasil, escrito y dirigido por Petra Costa. La historia, que Petra explica inteligente y claramente, involucra las decisiones de tres presidentes que ayudaron y dañaron al país: Lula da Silva, Dilma Rousseff y Jair Bolsonaro. Petra, además, no narra como una periodista objetiva, sino como una ciudadana que vive, ama y sufre su país. Me encantó.
      9. Buena suerte, Leo Grande (2022), de Sophie Hyde. Una mujer mayor nunca ha sentido un orgasmo y harta de no haber gozado del sexo con el único hombre que ha tenido (su marido) decide contratar a un joven prostituto para que la haga gozar. Ese es el resumen. La peli es mucho más, claro, y es una lección de actuación de mi adorada Emma Thompson, aunque Daryl McCormack, su joven contraparte, hace también un excelente trabajo.
      10. Camarón. The Film (2018), documental español narrado con Juan Diego y dirigido por Alexis Morante. Una de mis deudas era conocer y entender el flamenco. Este documental, narrado con una enorme simpatía por Juan Diego, no sólo explica el nacimiento, gloria y muerte del mítico cantante Camarón de la Isla, sino, también, del flamenco. Imperdible para quienes conocen o quieran conocer sobre ese cantante magistral y esa música del alma popular española.
       11. De Palma (2015), documental donde el mítico director Brian de Palma analiza, una a una, todas sus películas, dirigido por Noah Baumbach y Jake Paltrow. Este documental lo pude ver hasta el año pasado y es una gloria ver la cara de este hombre, casi siempre sonriente, hablando de sus películas (de la primera a la última): cómo decidió el reparto, cómo consiguió el financiamiento, cómo fue recibida por el público, cómo se le ocurrió escribirla y hacerla… Para mí fue como una borrachera feliz.
       12. No voy a pedirle a nadie que me crea (2023), película mexicana dirigida y coescrita (con Camila Arias) por Fernando Frías de la Parra, basada en la novela del mismo título del también mexicano Juan Pablo Villalobos. Me parece un prodigio, porque logra hacer un balance entre el narcotráfico, como peste de nuestro país; la intromisión terrible de los padres en la vida de los hijos; los líos del amor y la vida en común; la literatura, el feminismo, mezclados con el humor y con un modo distinto de poner la cámara, hacer un ambiente y contar una historia. No le fue muy bien, creo, con la crítica, pero a mí me pareció una gran película que, evidentemente, está muy lejos de lo que se llama generalmente “popular”.

Ilustración: Héctor Ventura.
Ilustración: Héctor Ventura.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Librero del uroboro. 44. Apuntes del subsuelo. Ilse Ibarra Baumann

                   Apuntes del subsuelo de Dostoyevski


He leído el existencialismo de Sartre en “La náusea”. Fue algo maravilloso. Un hombre común y corriente habla de su común y corriente vida. Entonces descubrí que mi vida, también común y corriente, se podía contar desde esa misma perspectiva. El chiste es saber cómo cuentas lo común y corriente; con qué palabras comunes y corrientes puedo salvar o condenar mi vida; o simplemente ni salvarla ni condenarla, nada más dejarla en un azar (cero objetivo), jalando aire; yendo y viniendo autómata, tratando de sobrevivir en el mundo como persona: hija, madre, hermana, pareja, cuñada, tía, vecina, amiga…
Cuánta palabrería para decir que “Apuntes del subsuelo” me parece una de las primeras obras del existencialismo sin que su autor, del siglo XIX, lo supiera.

“era increíble no enamorarse de ella, o por lo menos no apreciar su amor. ¿Pero por qué ha de ser increíble? En primer lugar, no podía enamorarme porque, repito, el amor para mí equivalía a tiranizar e imponer mi superioridad moral. Nunca, en mi vida, he sido capaz de imaginar otra especie de amor, hasta el extremo de pensar, a veces que el amor consiste en el derecho, libremente otorgado al amante, de tiranizar a la amada. (…) quería que desapareciese. Quería tranquilidad, que me dejaran solo en mi subsuelo. Tan inhabituado estaba en la “vida real” que ésta me oprimía hasta el punto de que apenas me dejaba respirar.”

Afortunadamente existen otro tipo de amores.
Fotografíá: IMIB

Sobre la autora:

Ilse Ibarra Baumann. Es Licenciada en Lengua y Literatura Hispanoamericanas por la Universidad Autónoma de Chiapas, México. Máster en Creatividad Literaria en Español por La Universidad de Salamanca, España.

En 2023 su novela Gotas de adelfa fue seleccionada por el Consejo Editorial de CONECULTA Chiapas para ser parte de su programa editorial y presentada en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2023.

Voces ensortijadas 208. El pijiji. María Gabriela López Suárez

                   Voces ensortijadas

             María Gabriela López Suárez

                     El pijiji

Ernestina solía tener un gusto especial por observar las aves, de vez en vez se imaginaba que era una garza blanca que atravesaba un largo río, o que volaba por la noche sobre la ciudad que dormía. Aunque apenas tenía once años una de las profesiones que más le gustaba y anhelaba era poder ser bióloga. Recordó la ocasión que conoció un quetzal en un zoológico, quedó maravillada por los colores de su plumaje y a la vez tuvo una sensación de tristeza porque el ave no estaba en libertad.
      —¿Por qué les gusta poner a los pájaros en prisión? —era la pregunta que Ernestina solía hacer desde pequeña cuando veía a las aves en jaulas y la ocasión que vio al quetzal no fue la excepción.
     La familia de Ernestina había comprado más de una vez canarios o gorriones, sin embargo, no tardaban encerrados en la jaula, la niña se las ingeniaba para dejarlos en libertad.
       Durante las vacaciones de invierno, Alfredo y Miriam, papá y mamá de Ernestina decidieron que viajarían unos días a visitar a la prima Judith, una de las tías consentidas de la niña porque tenía muchas aves de corral.
     Apenas se enteró Ernestina saltó de gusto. Una vez en casa de la tía Judith se apresuró para proponerse a ayudar en las labores del cuidado de las gallinas, patos y guajolotes. Le gustaba observar cómo estaban en un patio muy grande, cercado por una ligera malla cubierta de vegetación. A Ernestina le parecía como una selva donde los animales se la pasaban muy a gusto.
      Al día siguiente que llegaron, observó a las gallinas y los guajolotes, le gustaba verlos comer; el graznido de un pato llamó su atención. Se preguntó, ¿por qué el sonido es distinto? Fijó su atención, el tono era agudo y constante. Le surgió la curiosidad por conocer al pato. Se dirigió hacia donde venía el canto,
      —¿Oye tía Judith ese patito es distinto?
      Antes que la tía pudiera dar respuesta, Ernestina se respondió.
     —Tiene el cuerpo diferente, es un poco más alto que los demás patos, tiene las patitas y cuello un poco más largo y además, mira, qué bello color de pico tiene en tono naranja y también su plumaje es como más escaso.
      —Ese patito que mencionas, es un pato silbador, más conocido como pijiji. Un día me di cuenta que estaba por acá, seguramente voló de algún lado, ahora se ha unido a los demás patos, como si fuera de la misma familia.
     Los días siguientes Ernestina estuvo pendiente del pijiji, a diferencia de los demás patos que día y noche solían estar en constante movimiento, el pijiji no solo estaba de un lado a otro sino que se había convertido en quien guiaba a un grupo de patos y anunciaba su ruta por su constante silbido.
      Una tarde Ernestina preguntó a su mamá si había escuchado el silbido del pijiji, ni ella ni Alfredo se habían percatado de que la bulla tenía rato de no percibirse. Judith también notó la ausencia del animalito, se pusieron a buscarlo. No lo hallaron. Los demás patos estaban ahí menos el pijiji. Así como llegó se fue, sin dejar rastro. Ernestina se puso triste, la tía Judith la abrazó.
    —Hija, no te pongas triste. El pijiji estuvo contento el tiempo que permaneció por acá, se sintió en familia, nos deleitó con su silbido y nos permitió conocer de él. Cuando seas bióloga tendrás anécdotas que compartir de tu infancia.
     El rostro de Ernestina sonrió ligeramente, mientras se limpiaba las lágrimas que caían sobre sus mejillas.

Photo by Lisa Fotios on Pexels.com

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Doctora en Estudios Regionales por la Universidad Autónoma de Chiapas y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Docente investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH). Es integrante  de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES), del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), del Colectivo Fotográfico Tragameluz y del Colectivo Reminiscencia, este último aborda el tema de los feminicidios. Desde 2008 colabora en diferentes medios en Chiapas. Fue corresponsal en Chiapas de la Agencia Informativa Conacyt. Actualmente es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz; colabora también en la Red de Comunicadores Boca de Polen. A.C.

Polvo del camino. 208. Mi música favorita en 2023. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: Juan Ángel Esteban Cruz.

               
   Polvo en el camino/ 208

                  Mi música favorita en 2023
                   Héctor Cortés Mandujano

Como en años anteriores, Spotify me manda la lista de la música –cien temas–, que más oí en 2023. Como en años anteriores, la comparto contigo lector, lectora.
Dice que exploré 111 géneros musicales. Te cuento lo oído del uno al doce.

Uno: “Requiem In D Minor, K.626: 1. Introitus: Requiem”, de Mozart, bajo la dirección de Karajan. Decidí usar esta misa para ambientar la lectura en atril “Algo sobre la muerte del mayor Sabines”, de Jaime Sabines, y la oí varias veces, para interiorizarla. La leyenda dice que fue un encargo misterioso que hicieron a Mozart. Fue su última composición, en ocho bloques, que no concluyó (el introito sí es completamente suyo). Murió en 1791. El Requiem, completo y en partes, es una maravilla.
Dos: “Always Alright” (“Siempre bien”), de Alabama Shakes, del álbum Silver Linings Playbook, de 2012. Esta canción la oí como tema de la espléndida película Buena suerte, Leo Grande (2022, dirigida por Sophie Hyde, con Emma Thompson y Daryl McCormack). La bailan los protagonistas en una escena muy linda. Me encantó de principio a fin; especialmente me gusta que termine con estas palabras: “Bueno, está bien./ Siempre estamos bien./ Estamos bien./ Siempre estamos bien”.
Tres: “Seminare”, de Serú Girán. Escrita por David Lebon y Charly García, fue publicada como sencillo en 1978. La cantan los dos. Es considerada una de las mejores canciones del rock argentino. Dice, entre otras cosas: “Te doy pan, quieres sal./ Nena, nunca te voy a dar/ lo que me pides./ Te doy Dios, quieres más./ ¿Es que nunca comprenderás/ a un pobre pibe?”.
Cuatro: “Camille”, de Morbo y Mambo, del álbum Noches de morbo, volumen uno, de 2016. Morbo y Mambo son un septeto integrado por marplatenses que combinan dub, funk, stoner, rock y jazz. Dicen que sus presentaciones en vivo son “una verdadera experiencia sensorial”. “Camille”, una pieza instrumental, me atrapó desde la primera vez que la oí.
Cinco: “¿Qué hago ahora?”, de Silvio Rodríguez, del álbum Mujeres, de 1978. Esta breve y viejísima canción de Silvio es de mis favoritas desde que tengo 18 años, tal vez porque la relacioné, desde entonces, con algunas pérdidas amorosas. Comienza por todo lo alto: “¿Dónde pongo lo hallado/ en las calles, los libros, la noche,/ los rostros en que te he buscado?”. Y sigue con nuevas preguntas: “¿Qué le digo a la muerte, tantas veces llamada a mi lado/ que al cabo se ha vuelto mi hermana?”. El final es desolador: “¿Qué hago ahora contigo?/ Las palomas que van a dormir a los parques/ ya no hablan conmigo./ ¿Qué hago ahora contigo?/ Ahora que eres la luna, los perros,/ las noches, todos los amigos”.
Seis: “Starman”, de David Bowie. Fue inicialmente un sencillo publicado en 1972. Bowie se transformaba (vestuario, maquillaje, pelucas, peinados) para encarnar algunos personajes de sus discos.”Starman” es Ziggy Stardust, una creación performática de Bowie. Es una canción de esperanza, un mensaje cósmico que un niño escucha por la radio y se lo cuenta a otro: “Hay un hombre-estrella esperando en el cielo./ Nos ha dicho que no lo estropeemos,/ porque vale la pena, me dijo”.
Siete: “Vamos a morir”, de Paté de Fuá, del álbum Película muda, de 2014. A esta agrupación –con músicos talentosísimos de distintas nacionalidades– la empecé a seguir desde su primer disco. Compré los cd hasta el que comento, antes de migrar a Spotify. “Vamos a morir” le encantaba a mi nieto Jacobo, cuando era un pequeñín. Parece un contrasentido, pero la canción, aunque no se priva de nada macabro, es muy alegre, muy vital. Su estribillo repite el título: “Vamos a morir, vamos a morir, vamos a morir”. La cantan Yayo González, el vocalista de Paté, y Catalina García. Me gusta mucho. Dice en su inicio: “Cuando llegue aquel instante/ ya no habrá misterio,/ con los pies por delante,/ rumbo al cementerio,/ todos elegantes,/ con el gesto serio,/ aunque hayas sido pobre/ o dueño de un imperio;/ cuando nos entierran,/ nada nos llevamos”.
       Ocho: “Canción del jinete”, letra de Federico García Lorca, música de Paco Ibáñez, interpretada por Ángel Parra, en el álbum: Ángel Parra chante Paco Ibáñez, de 2011. La oí varias veces y escribí sobre ella en un proyecto literario con mis amigos Roger Octavio Gómez Espinosa y Luis Daniel Pulido. Es una historia trágica. Mataron a un hombre, a un bandolero, que va atravesado sobre la montura: “Ay, caballito negro, ¿dónde llevas tu jinete muerto?”.
       Nueve: “Castillos de arena”, de Jaime López, interpretada por Cecilia Toussaint, en el álbum Sirena de trapo, de 1993. Es una canción sensual, sabrosa, con la perfección en voz e interpretación de la Toussaint: “Te presiento y despierto de un sueño que ladra,/ a mis sábanas llegas a salto de mata,/ se te siente venir de un rincón de la selva,/ acechando detrás de la oscura melena:/ es así como amamos por estas veredas […] es aquí donde hace el amor la marea”.
Diez: “Trap de terraplanismo”, de Jaime Altozano, lanzada en 2018. Altozano es un músico español, a quien sigo en sus publicaciones en YouTube. Es inteligente, simpático y sabe muchísimo. He hecho listas de música siguiendo sus consejos. Esta pieza es divertida e irónica; juega con defender la idea de que la tierra es plana: “No se enteran que la tierra bola/ ya no está de moda/ ahora es plana. […] Si la tierra es redonda/ por qué la llaman PLANeta”.
Once: “La leyenda del tiempo”, de Camarón de la Isla, con letra de Federico García Lorca, en el álbum del mismo nombre, de 1979. Vi un documental y una serie sobre Camarón de la Isla y he oído toda su producción. Creo que ya entiendo y siento el flamenco. El álbum significó la ruptura musical con su amigo Paco de Lucía –otro grande– y abrió nuevos campos al flamenco con la fusión no comprendida cuando apareció y hoy celebrada: “El sueño va sobre el tiempo/ flotando como un velero./ Nadie puede abrir semillas/ en el corazón del sueño”.
Doce: “Dulce capricho”, de David Haro, del álbum Live, in Los Ángeles, California, de 2000. Abre fuerte: “Nos entendemos bien:/ me llenas de mentiras. […] Sabes igual que yo/ que hay un estrecho espacio/ justo para soñar/ y para compartir/ tu cofradía oscura/ tu libro del I-Ching/ tu risa. […] Nos entendemos bien/ me llevas a tu antojo/ a donde quiero ir”.

Ilustración: Juan Ángel Esteban Cruz.
Ilustración: Juan Ángel Esteban Cruz.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Librero del uroboro. 43. También soy escritura. Ilse Ibarra Baumann

                    También soy escritura


Antes de hablar del libro, debo decir que leer a Octavio Paz me hace dudar, siento a mi escritura terrible: como una hormiga queriendo ser pájaro. Admiro que con tres palabras puede dar imagen, sentimientos y hechos redondos, completos, completísimo de su vida como en este poema:

“Mi madre, niña de mil años,
madre del mundo, huérfana de mí,
abnegada, feroz, obtusa, providente,
jilguera, perra, hormiga, jabalina,
carta de amor con faltas de lenguaje,
mi madre: pan que yo cortaba
con su propio cuchillo cada día”

Y luego, vi cómo lo plagiaron al usar esta cita: “Después de nacer, es lo más importante que me has pasado”. Por fortuna no me he quedado pasmada en la literatura.

Julio Hubard dio vida a este libro recortando sucesos de la obra de Octavio Paz. Los puso en un orden cronológico: desde su primer recuerdo de la infancia hasta su última enfermedad.

“El mal no viene de afuera, viene de nosotros mismos. Soy yo mismo el que sufre y el que me hace sufrir. El dolor nos devuelve a nosotros mismos y, al mismo tiempo, nos entrega a nuestro enemigo. (…) Si logramos sobreponernos, nos damos cuenta de que nuestra vulnerabilidad es la de todos. Los otros también sufren, todos sufrimos. Fraternidad no con los muertos —¿qué sabemos de ellos qué saben ellos de nosotros?—sino con los vivos sufrientes y mortales. En esto, el cristianismo, al inventar la caridad, superó a la filosofía pagana más alta y pura: no la comunión de las mentes, sino la del sufrimiento.”

La cita anterior está casi al fin de esta… ¿biografía? Hoy la siento con más ferocidad de la que viviría en otra situación. Pero hay tanto y tan hermoso que prefiero terminar con otra cita.

“cada herida es una fuente. (…) El hombre es alimento del hombre. El saber no es distinto del soñar, el soñar del hacer. La poesía ha puesto fuego a todos los poemas. Se acabaron las palabras, se acabaron las imágenes.
      Abolida, la distancia entre el hombre y la cosa, nombrar es crear; imaginar, nacer.”
Fotografíá: IMIB

Sobre la autora:

Ilse Ibarra Baumann. Es Licenciada en Lengua y Literatura Hispanoamericanas por la Universidad Autónoma de Chiapas, México. Máster en Creatividad Literaria en Español por La Universidad de Salamanca, España.

En 2023 su novela Gotas de adelfa fue seleccionada por el Consejo Editorial de CONECULTA Chiapas para ser parte de su programa editorial y presentada en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2023.