Voces ensortijadas. 326. El asfalto en primavera. María Gabriela López Suárez

Fotografía: Michaela St.
Voces ensortijadas  

El asfalto en primavera

María Gabriela López Suárez

El reloj marcó las 8:40 de la mañana, Claudia observó atenta la hora, verificó que en las cajas estuvieran todos los productos de papelería que tenía que entregar a don Armando y a doña Gertrudis, dos de sus mejores clientes. Guardó cuidadosamente los pedidos en la cajuela de su coche y se dispuso a ir a dejar los materiales.

Al salir de casa sintió que el calor estaba fuerte, aunque era de mañana. Revisó la aplicación en su celular, indicaba 25 grados. Claudia pensó para sí que sería un día muy caluroso. Había sido buena idea salir a esa hora.

A pesar de lo anterior, el tráfico estaba lento, así que demoró para llegar a su primer destino. Decidió ir a entregar primero el pedido al domicilio más alejado, que era el de doña Gertrudis. Por lo regular, Claudia sabía ubicarse bien para encontrar las direcciones, pero esta vez se le había complicado un poco, sus referencias ya habían sido modificadas. Varias partes de esa colonia estaban irreconocibles, así que aplicó el refrán, preguntando se llega a Roma. Antes de consultar al Google maps prefirió preguntar a la gente. Más tardo en llegar al domicilio que en entregar el pedido.

Como el domicilio de don Armando estaba hacia el lado poniente de la ciudad y ella se hallaba en el oriente le pareció que para no demorarse más buscaría un atajo. Así lo hizo y de pronto, se encontró en una esquina en donde estaban reparando la calle y el paso para los coches era más que lento.

Antes de que empezara a ponerse nerviosa, Claudia decidió que esperaría con paciencia. Recordó que don Armando le había comentando que ese día cerraría su negocio al mediodía, así que Claudia tenía alrededor de una hora y treinta minutos para hacer la entrega del pedido.
El viento cálido se coló a través de la ventana de su coche. Vio pasar a varias personas con sombrilla en mano, los rayos del sol estaban intensos. Observó con detenimiento que cada vez había menos árboles en la ciudad. El calor se percibía sofocante mientras avanzaba el día. Su mirada se posó en el asfalto de las calles que podía divisar desde donde estaba esperando el avance de los coches. No cabía duda que cada día proliferaba más el asfalto en los distintos rincones de la ciudad. En lugar de poder apreciar áreas verdes, o el colorido de las flores como sucedía en otras ciudades, ahí el asfalto en primavera era lo más distintivo.

Respiró profundo. Anheló que pronto las lluvias pudieran refrescar un poco el ambiente y apapachar a la tierra, cada vez más cubierta por el concreto y el asfalto. El sonido de claxon del auto que estaba detrás de ella la hizo salir de su pensamiento. El tráfico comenzaba a fluir. Mientras avanzaba a su destino Claudia siguió deseando sentir el aroma a tierra mojada, aroma a vida y a naturaleza.
Fotografía: Michaela St.
Fotografía: Michaela St.

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Polvo del camino. 326. Negocios. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: Luis Daniel Pulido.

         Polvo del camino/326

Evocadas páginas de otro libro/ XIX

Negocios
Héctor Cortés Mandujano

Cuando llegué a hacer trámites a esa oficina no me di cuenta de cómo era la persona que me atendía detrás de la ventanilla. Oí sólo su voz femenina y joven. Para la segunda o la tercera vez me preguntó mi nombre. En la cuarta o la quinta platicamos brevemente, porque la cola se hacía cada vez más larga y la gente comenzó a protestar.
Le pedí mejor su número, a la siguiente, y me envió un wasap. Comenzamos a platicar y nos hicimos amigos telefónicos, hasta que quedamos de vernos para tomar un café, que terminó en la cama de un motel.
No nos preguntamos demasiado en ninguna de nuestras sesiones, que eran cada vez más frecuentes, hasta que un día me dijo que saldría de vacaciones y estaría fuera durante un mes.
Le mandé un mensaje y no me contestó. Me dejó en visto.
Encogí los hombros. Una más.

Mi secretaría me dijo que había un hombre esperándome. Que quería tratar conmigo algo personal.
—Dígale que pase.
Era un joven, no mal vestido, bien rasurado, de buenos modales.
Me saludó con mucha cortesía.
—¿En qué le puedo servir?
No lo pensó. Pareció un discurso ensayado.
—Mire, la muchacha con la que ha estado viéndose en moteles es mi esposa. No lo vine a ver para reclamarle, aunque creo que, siendo yo su esposo, tengo ciertos derechos sobre ella y le voy a pedir que me pague por las veces que la ha tenido. No sé cuántas sean, pero por lo menos han sido dos. ¿Le parece que está bien esta cantidad?
Me dio un papelito donde venía una cifra, multiplicada por dos.
—¿Cómo sé que en realidad usted es su esposo?
—Porque traigo el acta de matrimonio, si quiere verla, y ella está fuera del edificio, esperando. Si quiere la llamo…
Pensé con rapidez y decidí pagarle.
Él recibió los billetes en silencio. Se puso de pie y me extendió la mano.
—Agradezco su comprensión –me dijo.
Ya estaba por salir cuando regresó hasta mí.
—¿Quiere verla otra vez? Ahora ya sabe la tarifa.

[Dice Onelio Jorge Cardoso, narrador cubano, en “El hombre marinero” (Cuentos. Editorial Pueblo y Educación, 1990, p. 141): “…matar o hacer lo que hizo un tipo una vez, que le cobró un peso a su rival en trance de haberlo descubierto con su mujer y luego se fue de la casa para darle a entender a su compañera de diez años, que así se trata a las mujeres que pueden ser de otro cualquiera además de uno”.]


Ilustración: Luis Daniel Pulido.
Ilustración: Luis Daniel Pulido.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Voces ensortijadas. 325. La curiosidad por el cuarzo. María Gabriela López Suárez

Photo by Mr. Pugo: https://www.pexels.com/photo/close-up-of-clear-quartz-crystal-on-dark-surface-35451967/
Voces ensortijadas  


La curiosidad por el cuarzo
María Gabriela López Suárez

Leonora decidió caminar rumbo al vivero que estaba por la casa de su abuelito Joaquín, tenía ganas de comprar una planta, aún no se decidía si quería un árbol frutal, un árbol de bugambilia en tono coral o una orquídea. Mientras iba al vivero iba pensando por cuál propuesta se decidiría. Se acordó que un elemento primordial era el espacio del que disponía para poder tener un árbol frutal o uno de bugambilia. No sabía qué árbol frutal sería, quizá limón, naranja o limón mandarina. De lo que si estaba segura era de que sus bugambilias favoritas eran las de color coral. ¿Y qué tipo de orquídea elegiría? Su mente era una maraña de pensamientos. Se centró en su camino y decidió que su corazón la guiaría para la elección.

Al entrar al vivero la recibió un letrero muy llamativo y bonito que decía: Bienvenidas las personas amantes de la vida y la naturaleza, este espacio es para ustedes. Entró al lugar y siguió la señalética, minutos después la recibió Olivia, una chica que se presentó y dijo que estaría atenta para brindarle la información que Leonora necesitara.

A medida que iba caminando y adentrándose en el vivero Leonora encontró varias rutas, sombra, sol, suculentas y cactáceas, frutales y huerto, orquídeas. Eligió ir primero por las suculentas y cactáceas. Se dejó atrapar por toda la belleza de las suculentas, con toda la calma fue leyendo los nombres y observando las características de cada una, Echeveria Purple Pearl, fue una de las que llamó su atención. Estaba tan absorta en el tema que no se percató que un niño estaba a su lado.

̶ ¡Hola! ¿Cómo te llamas? ̶ dijo el niño, con alrededor de siete años.
̶ ¡Hola! Soy Leonora, ¿cuál es tu nombre?
̶ Me llamó Mati, ¿qué haces acá? ¿Vienes por plantas o por un cuarzo?
̶ ¿Cuarzo? ¿Acaso venden minerales y piedras también? ̶ preguntó Leonora.

Mati dijo que no, le pidió que lo acompañara y le mostraría su tesoro. Leonora aceptó la invitación. En el camino él le fue platicando que el cuarzo era su piedra favorita y que tenía muchas. Dijo cómo había ido conociendo de las piedras. Terminaron la ruta de suculentas, pasaron plantas de sombra, sol, al final había un árbol con un par de bancos. Hasta ahí llegaron con Mati, él le pidió que ella se sentara, se fue y regresó en menos de un par de minutos. Llevaba entre sus manos una cajita de madera rústica, muy bella. Antes de que la abriera le pidió a Leonora que cerrara los ojos, le mostraría su tesoro. Una vez que Mati dio la indicación, Leonora abrió los ojos y quedó maravillada ante la cantidad de piedras de cuarzo que había dentro de la cajita. Todas las piezas eran de cuarzo en bruto.

Luego de una amena charla con Mati, él le obsequió una piedrita. Se despidió de ella y se escabulló entre las rutas del vivero. Leonora buscó el camino de regreso y volvió al de las suculentas y cactáceas. Sin lugar a dudas eligió llevarse una Echeveria Purple Pearl, la curiosidad por el cuarzo la había llevado a seguir otra ruta, finalmente había regresado a la ruta que la había atrapado. Agradeció desde el corazón a Mati por el cuarzo y la ayuda, que sin saber, le había dado para su elección y buscó a Olivia para comprar la suculenta.

Photo by Mr.  Pugo: https://www.pexels.com/photo/close-up-of-clear-quartz-crystal-on-dark-surface-35451967/
Fotografía: Mr. Pugo: https://www.pexels.com/photo/close-up-of-clear-quartz-crystal-on-dark-surface-35451967/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Polvo del camino. 325. Antes, en y después de los aplausos/ V. Héctor Cortés Mandujano

Imágen porporcionada por el autor.

Polvo del camino/ 325

Háctor
Antes, en y después de los aplausos/ V
Imágenes nómadas, 3 de 4

Llegamos a Chilpancingo, Guerrero, como parte de la gira de La divinidad del monstruo (Gira Nacional por Espacios Independientes promovida por el Teatro Helénico, 2021), y una atenta señora joven nos llevó hasta las instalaciones de De la Mancha, el grupo de teatro que fue nuestro perfecto anfitrión. El escenario, de madera, estaba construido en el patio y la casa tenía dos cuartos que fueron puestos amablemente a nuestro servicio.
Alfredo y Dalí tomaron uno, y mi hija Nadia y yo descansamos en el otro. Fue la primera vez que nos separamos, porque hasta antes de aquí (en Oaxaca y en Puebla) convivíamos, como dice Cri Cri, desde la mañanita hasta el anochecer, en el mismo cuarto, en las mismas actividades. De todos modos, aquí nos seguíamos moviendo como cardumen, juntos a todos lados.
Creo que fue después de que regresamos de comer (fuimos a una plaza comercial), que conocimos a Víctor, staff y todólogo en De la mancha, un hombre que se volvió entrañable para nosotros, porque no cesó de darnos su amable compañía, su conocimiento, su solidaridad. Se volvió un amigo que parecía serlo de toda la vida.
Víctor nos llevó a una mezcalería; el dueño, cuyo nombre no recuerdo, viene de una dinastía dedicada a ello, pero es también doctor en antropología y su casa está llena de máscaras. No hay un espacio donde no haya una. Nos explicó sobre varias, las que le preguntamos, con una sapiencia total y una voz pausada. Nos invitó muchos caballitos de mezcal y compramos varias botellas. Fue a nuestra primera función, que tuvo una excelente entrada, y al final nos hizo un comentario que cambió la música de la obra, en cuanto Daniel Dávila, nuestro músico, lo supo en nuestro regreso a Chiapas.
La gente aplaudió y preguntó mucho en esa primera función, y el after fue muy feliz, muy animado.
Una muchacha, miembro del grupo anfitrión, nos contó al día siguiente (la función tuvo incluso gente de pie) que a ella la obra la había hecho reflexionar sobre su vida y que había decidido ir a visitar a sus conocidos y amigos para invitarlos a que fueran a vernos. De allí el tumulto.
Alfredo baila en la obra y Víctor, que es gordito, veía a mi compañero en escena pasado de peso. Al ver la agilidad que Alfredo muestra en el escenario, le reclamó: “Los gordos no bailamos, ni podemos hacer los movimientos que tú haces: eres un falso gordo”.
En la segunda función, al final, la conversación se fue volviendo muy larga, porque la gente no dejaba de levantar las manos para hacer alguna pregunta. “Tres más y ya”, dijimos. En la respuesta de la pregunta final, dije que normalmente las obras de teatro intentan acariciar las emociones (hacen llorar, reír, sentir angustia, tensión, etcétera) y que yo había querido, con mi obra, acariciar la inteligencia de los espectadores.
El público nos aplaudió de nuevo y cuando se levantaban para irse, un joven dijo en voz muy alta: “A mí sí la obra me acarició la inteligencia, me estimuló el cerebro, me hizo eyacular por dentro: no sólo tocó mi mente, la masturbó”.
Nos pareció un elogio muy divertido.
Creo que los cuatro integrantes regresamos de Guerrero llenos de sentimientos lindos. Y así, llegamos a Chiapas...


Imágen porporcionada por el autor.
Imágen porporcionada por el autor.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

El tintero de Nadia. 31. La muerte en cámara lenta. Nadia Arce

Fotografía: Nadia Arce.

La muerte en cámara lenta 

Sentir, saber, ver, oír, que ella no muere ni vive, que no está pero sigue ahí, como Dinia (mi mejor amiga) al final de sus días, como mi amigo Óscar recién fallecido, como otros cuantos y cuantas que se han ido de mí, así como mi última relación, agonizando. No es fácil. Ni lo será. Montsy sigue en ese esqueleto, ella sigue siendo quien es y ha sido y a la vez es otra. No sé si me reconoce, no sé si la reconozco y al mismo tiempo sé que nos sabemos mirar. Observamos nuestro dolor, mutuas, unidas, lejanas sólo en distancia, juntas porque somos de siempre hermanas. Estoy con ella y con toda mi alma ahí, a su lado, aunque no pueda cuidarla o darle otra vez su medicamento como en mi juventud o infancia o hace algunos meses cuando mi pantorrilla no era tormento. La fibromialgia me abraza como a ella lo hace su delgadez, su tolerancia al dolor, su fortaleza invisible, su amiga la muerte, así como mi transformación.
Le he dicho a mi hija, la más chica, que no me deje estar así, que nada más me lleve al bosque o al mar, frente a un río o a un árbol, para dejarme morir. No voy a querer sondas, ni máquinas, ni medicamentos que perpetúen mi agonía aquí. Mucho menos alimento. No quiero digerir nada en esos días más que mis últimas vistas, memorias y alientos. Mi decisión es esa, vivo con fibromialgia y moriré para liberarme de ella, no la quiero seguir alargando, ni quiero sentirme todavía disautonoma en esas fechas. Espero que vengan en muchos años, eso sí y que mientras tanto logre quedarme aquí lo mejor posible.
Hoy, la muerte de mi hermana se corre en cámara lenta, me duele profundo; su degradación, su cuerpo rígido que deben mover para que no se paralice más, sus ojos en ese par de huecos que todavía rescatan a su pupila observando… no sé qué tanto mira si su alrededor es el mismo desde hace más de tres años, ese cuarto, esa cama fija, esa casa y a mi madre. Nuestra madre. Son estos dos, dos dolores distintos, es ella y es su cuidadora quien no podría estar más cansada y aún así cada día se agota más. Más de sesenta años de vida, sin precisión pues su adopción secreta nos dejó con los signos de interrogación en la piel. Oculta su existencia o no, ella, mi madre, es quien la cuida a diario, a mi hermana. No sé cuánto tiempo me queda con ambas y lamento el que sea que sea por hoy, pues la tristeza se instala de vez en cuando a decirme eso. Y lloro un poco más.
Porque Montsy, no está viva por completo, pero respira, no está enteramente muerta pero muere. Sigue caída, despierta y de pie en su espíritu, que da ese ejemplo de mujer que decidió encarnarse así como alma impoluta y sabia, pienso yo.
Escribo para sanarme, y sano un diminuto porcentaje esta situación de duelo anticipado. La amaré por siempre, la amo, las amo, así como sigo amando muchas cosas muertas, que dejaron vida inmensa en alguna parte de mí.

Nadia Arce
8 de abril 2026

Fotografía: Nadia Arce.
Fotografía: Nadia Arce.
Contacto:
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https://instagram.com/eltinterotallereditorial?igshid=NTc4MTIwNjQ2YQ==
https://www.youtube.com/@eltinterotallereditorial

www.eltinterotallereditorial.com.mx

*Sobre la autora:

Nadia Arce

Poeta, narradora, fotógrafa independiente, difusora cultural y editora.

Es fundadora y directora de El Tintero Taller Editorial, el cual ya cuenta con más de cuarenta
libros publicados desde poesía, cuento corto, autobiografía, novela y poesía.
Egresada el ITESO como Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Es coordinadora de talleres literarios, impartidos tanto en su país, México, como en el extranjero; es fotógrafa independiente y creadora del proyecto cultural Mil Mujeres.
Ha sido jurado de numerosos concursos literarios, como el reconocido concurso internacional de cuento: Juan Rulfo.
Fue Coordinadora del Taller Literario Elías Nandino en Cocula, Jalisco.

Reconocimientos:
Premio International Latino Book Awwards 2024 (ILBA24) otorgado a la antología poética Vivas las queremos: Voces del mundo contra el feminicidio, en coautoría.

●Autora seleccionada en el Calendario Literario Tiempo de Mujeres 2022 y en la publicación anual del Encuentro internacional de Poesía “Víctor Campio” de Ourense, España (2022). Además de otras publicaciones colectivas nacionales e internacionales.
● Antologada en el Diccionario de Escritores en Jalisco (2020) y Diccionario de
Escritoras en Guadalajara (2019), referenciada en la Enciclopedia de la Literatura en
México desde 2002.
● Ganadora del prestigioso concurso Cuento Corto Punto de Lectura en el marco de la
FIL de Guadalajara 2002, convocado por la editorial Punto de Lectura y el Diario
Milenio.

Obra publicada:
En el corazón del arce (El Tintero Taller Ed., 2024); Cómo echar a volar mi pluma. Manual de escritura de El Tintero Taller Editorial (El tintero Taller Ed.), 2023; Barco de palabras para soportar naufragios (2022, El Tintero Taller Ed.);
Bitácora Encendida (2019, Ed. Prometeo); Rayado Personal (2017, Ed. Serpiente de Papel);
Fuego Azul (2016, Ed. El Viaje). Brilla Palabra (2007. Ed. Cabos Sueltos); Dondequiera
poesía
(2005, RAIA Editorial).

Voces ensortijadas. 324. Las hojas que el viento se lleva. María Gabriela López Suárez

Photo by Valentin Cvetanoski: https://www.pexels.com/photo/golden-autumn-leaves-in-ohrid-north-macedonia-34912276/

Voces ensortijadas


Las hojas que el viento se lleva
María Gabriela López Suárez

En menos de lo que esperaba Inés llegaron las tan ansiadas vacaciones de Semana Santa. Se sintió afortunada de haber ahorrado para pagar sus pasajes y poder ir a visitar a su familia. Estaba consciente de que su padre hacia un gran esfuerzo por sostener el pago de los estudios de licenciatura que ella cursaba en otro estado de la República Mexicana. Además de ella, don Benito tenía una hija y un hijo que estudiaban la preparatoria y secundaria. La madre de Inés había muerto dos años antes de que ella ingresara a la universidad.

Partió para su terruño con una maleta en donde llevaba pocas cosas, entre ellas unos dulces regionales para compartir con su familia y eso sí, el corazón lleno de emoción, cariño y ganas de abrazar a sus seres queridos.

El asiento que había elegido Inés estaba justo a la mitad del autobús, en ventanilla. Se había prometido que aprovecharía al máximo para observar el paisaje antes de que tuviera ganas de dormir. Tenía la ventaja de haber comprado su boleto con salida antes de las 3 de la tarde, le tocaría contemplar el atardecer. Calculó que llegaría a casa alrededor de las 7 de la mañana.

El camión inició su recorrido, el cupo iba lleno. Inés tenía como compañera de asiento a una señora adulta mayor, buena conversadora, quien no tardó en tomar una siesta. Inés se colocó sus audífonos, eligió escuchar a Jorge Drexler y se puso a contemplar el paisaje. Estaban por salir de la ciudad cuando el autobús se detuvo casi cerca de un crucero. Al principio Inés pensó que era por el alto del semáforo, pero el tiempo se prolongó. Se asomó un poco más a la ventana y se percató que había más coches y camiones en espera. No tardaron algunas personas pasajeras en levantarse a preguntar qué había sucedido. Inés alcanzó a escuchar que había un accidente. Tenían que esperar. Decidió no estresarse. Volteó a ver a su compañera de asiento, dormía profundamente.

En tanto el camión retomaba su curso Inés siguió atenta al paisaje. Observó que había tres adolescentes, dos chicas y un chico, con atuendo de payasos, ensayaban malabares con pelotas sobre un pequeño camellón. Estaban bajo la sombra de un árbol de tamaño mediano. Inés admiraba con qué habilidad podían mover sus manos sin que las pelotas se cayeran. De pronto, la atención de ella se centró en las fuertes ráfagas de viento que hicieron caer muchas hojas amarillas del árbol -que cubría del sol a las chicas y el chico-. Como si fuera una especie de imagen animada, las hojas no cesaban de caer. Para Inés fue una imagen muy bella y a la vez muy fuerte, lo tomó como una metáfora, que las hojas que el viento se lleva eran como los recuerdos y experiencias tristes y desagradables, que ya no necesitaban estar en su vida, pero a las que agradecía porque sin duda había aprendido a partir de ellas. Mientras el camión reanudaba su camino Inés siguió observando el paisaje, al tiempo que tarareaba, cada uno da lo que recibe. Y luego recibe lo que da. Nada es más simple. No hay otra norma. Nada se pierde. Todo se transforma. Todo se transforma.
Photo by Valentin Cvetanoski: https://www.pexels.com/photo/golden-autumn-leaves-in-ohrid-north-macedonia-34912276/
Photo by Valentin Cvetanoski: https://www.pexels.com/photo/golden-autumn-leaves-in-ohrid-north-macedonia-34912276/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Polvo del camino. 324. Demasiadas mujeres, demasiados hombres. Héctor Cortés Mandujano

La ilustración es de Luis Daniel Pulido.

Polvo del camino/ 324

Apuntes de oído/ 25
Demasiadas mujeres, demasiados hombres
Héctor Cortés Mandujano

Cuando eres joven todo son filetes,
pero con el tiempo debes pasar a los cortes más baratos

Monsieur Gustave (Ralph Fiennes),
en la cinta El gran hotel Budapest,
de Wes Anderson

“Demasiadas mujeres”, que interpreta C. Tangana en el álbum El madrileño (2021), compuesta por varios autores (Bizarrap, Don Patricio y más), y “Hombres”, compuesta e interpretada por Tessa Ía, del álbum Correspondencia (2015), hablan de mujeres y hombres como instrumentos de placer, o con la condescendiente mirada del hombre y la mujer que ve al otro sexo desde el recuerdo o con el fugaz interés de una posible sesión erótica. Pareciera que da lo mismo una que otra, otro que uno... O quién sabe, tal vez en la diversidad que plantea uno y otra late el deseo de hallar una/uno que sea el/la más o menos definitiv@.
Las visiones no se parecen demasiado. En la canción de C. Tangana el hombre es quien, en general, se asume culpable de que las relaciones no funcionen; en la de Tessa ella ve a los hombres y los clasifica, pero no sabemos qué piensa ella de sí misma...
Dice C. Tangana: “Desfilaba en Milán, con 21 campañas de Prada y ahora duerme aquí. ¿Cuánto faltará para que empiece a odiar la forma que tengo de amarla tan mal, mi manera de huir, que no puedo parar?”.
Dice Tessa: “Hombres que huelen a puro cubano, les tienden la cama y les besan la mano. Hombres que huelen a silla de cuero, regalan anillos con hilos. Hombres con tronos que truenan los dedos...”.
Dice C. Tangana: “No he olvidado el olor de la que me follé en el baño de un garito, borracho en Berlín, escuchando un techno que me hacía empujarla como un animal, música del infierno que sonará el día de mi funeral. Aún me acuerdo de ti”.
Dice Tessa: “Extiendes la mano, la toman de regalo. Prometen amor, pero, ¡neh!: Festín de promesas y tragos sin fondo. Arriba, en las mesas, son juegos del ego”.
Otras mujeres más de C. Tangana: “No me puedo olvidar de la que me dijo que siempre pa’ siempre estaría pa’ mí; de la que decía que solo una noche, y después no hubo más; de la que se fue con mis ganas de amar, mis ganas de vivir: no las he vuelto a encontrar”.
Otros hombres de Tessa: “Hombres de traje, parecen tatuajes. Pechito palomo y plumas de pavorreal, es todo lo que necesitan para impresionar”.
El estribillo de C. Tanga es: “Demasiadas mujeres, demasiadas mujeres, demasiadas mujeres...”.
El estribillo de Tessa es: “Y no entiendo su tienda del amor, y no entiendo su tienda del amor...”.
No sé si los retratos sean sacos que todos y todas se puedan poner, pero alguna razón han de tener él y ella... Cada cual que decida.

La ilustración es de Luis Daniel Pulido.
La ilustración es de Luis Daniel Pulido.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Voces ensortijadas. 323. Los sonidos que habitan el caminar. María Gabriela López Suárez

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Voces ensortijadas

Los sonidos que habitan el caminar
María Gabriela López Suárez


El tour que había organizado Miranda y sus amistades para recorrer una ciudad ubicada al sur del estado donde vivían era para el fin de semana. Todas estaban conscientes que era un gran reto, querían visitar espacios naturales, recorrer calles, visitar mercados, museos y degustar el café que era una de las bebidas tradicionales más recomendadas del lugar.

Después de ponerse de acuerdo, que no fue un proceso tan fácil, Reyna, Ricardo, Miranda, Felipe e Iris comenzaron a hacer la visitar por el lugar. Decidieron primero dar un recorrido por las principales calles, ahí fueron conociendo callejones más visitados, observaron murales, bellos jardines y calles limpias. Para Miranda eso fue algo muy importante. El centro de la ciudad era pequeño pero la basura estaba depositada en los botes, tal parecía que la gente que habitaba ahí también ponía su esfuerzo porque Miranda observó con atención cómo la gente hacía uso de los botes para poner ahí envolturas, mientras consumían algún alimento en la calle.

A Felipe y Reyna les tocó guiar el recorrido a dos museos que había, uno era público y el más pequeño privado. Reyna era historiadora así que fue una experiencia muy enriquecedora para el grupo. La visita a los mercados fue una de las actividades que más gustó a las amistades. Iris solía cocinar comida local, así que se dio a la búsqueda de los lugares donde vendían platos tradicionales y alimentos que podían comprar para llevar y compartir con sus familias.

La degustación del café quedó a cargo de Ricardo, no era barista, pero era de lo que más solían tomar café y solía preguntar mucho sobre esta bebida a cada cafetería que iba. También gustaba ir a eventos donde había catación de café. Fueron a dos cafeterías, en ambos el café era delicioso. Los estilos de los lugares eran distintos y ambos eran agradables.

Tocó el turno a Miranda, ella indagó sobre los espacios naturales de la ciudad. Eligió un jardín botánico, un aviario y un parque que era una especie de reserva. Miranda era amante de estos espacios, así que disfrutó al máximo esa visita. Mientras recorría cada espacio iba en silencio. En cada lugar hizo un pequeño descanso, entre tanto el grupo de sus amistades se adelantaba. En esos descansos prestó suma atención a los sonidos, todos eran bellos. Algunos más intensos, otros más sutiles. Hizo memoria de los sonidos que había en los recorridos anteriores, en calles, mercados, cafeterías, museos. Pensó también en los sonidos de sus amistades, las charlas, las risas y en sus propios sonidos, los que sentía en su cuerpo en cada recorrido, eran importantes.

El fin de semana había sido intenso, se había logrado el propósito, pero Miranda había tenido un regalo más, identificar y sentir los sonidos que habitan el caminar.
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Fotografía: Alexander Sampietro: https://www.pexels.com/photo/pouring-coffee-in-cafe-22230650/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Polvo del camino. 323. Libros muertos. Héctor Cortés Mandujano

La ilustración es de HCM.

Polvo del camino/ 323

Libros muertos
(Cuento corto)
Héctor Cortés Mandujano

Fue tan natural que no podría decir que me asombró: vi a una niña en una esquina de la ciudad (yo iba a tomarme un café), ella me vio a los ojos y ¡desapareció!
No hice ni gestos. Pensé que estaba cansado, que era una ilusión o un truco barato, pero bien hecho. Hasta que la vi de nuevo.
Se acercó y me dijo:
—¿Cómo le haces para verme?
—Te veo nomás.
—Nadie más que tú me ve. Estoy muerta, soy un fantasma.
—¿Ah, sí? No lo pareces.
Se volvió aire.
Supongo que ella le dijo a otros muertos: a la anciana que me esperó a la entrada de mi casa; a la muchacha que me encontré, cruzada de piernas, en mi sala; a los dos niños que me acompañaron hasta mi oficina…
Ninguno me pidió algo en especial. No recordaban, dijeron a mi pregunta, a ningún familiar, a nadie. Estaban en todas partes, aunque no los vieran. Se les hacía una maravilla platicar naderías conmigo, porque yo les contaba de olores, sabores, sentimientos que ellos ya no tenían. Era su puente con la vida.
Actuaban con discreción y en la calle o frente a los demás, aunque a veces me rodeaban, no me dirigían la palabra ni me interrumpían ni me preguntaban. Les dije que los iría viendo en mi casa en ciertas horas, por grupos, para conversar, y llegaban en gran número. Los tomé como un trabajo agradable.
Hasta que llegó Armonio.
Era un hombre mayor, vestido con elegancia y de muy correcto trato.
Me dijo que era un vampiro muerto. Le habían clavado en el corazón una estaca y la idea de Stoker, en Drácula, era una falsedad: “No nos volvemos polvo, sólo morimos”.
Era bastante instruido, parecía dominar muchos temas.
—Me encanta leer –me confesó.
—¿Y qué lees?
—Tenemos varias bibliotecas.
—¿Tenemos?
—Pertenezco a un grupo de vampiros lectores.
—¿Y podrías traerme un libro?
—Con gusto.
El libro no lo podría ver nadie ni leer ningún humano. ¿Por qué yo sí? No sé. Se llamaba La estructura de la nada, de G. M. Gandolf. Y era un libro de ciencia muy avanzado.
Se lo devolví, luego de disfrutarlo.
En mi cumpleaños, Armonio me dijo que invitaría a su sociedad de vampiros cultos. Y llegaron con sus colmillos largos, vestidos hasta con capas, muy cinematográficos. Cada uno me regaló un libro.
Ahora, aparte de mis ejemplares físicos y electrónicos, tengo una biblioteca en crecimiento de libros invisibles, de libros muertos, que renacen cada vez que pongo mis ojos en sus líneas iluminadoras…
La ilustración es de HCM.
La ilustración es de HCM.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Voces ensortijadas. 322. Bienvenida primavera. María Gabriela López Suárez

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Voces ensortijadas  


Bienvenida primavera
María Gabriela López Suárez


Aún entre el ajetreo cotidiano Rosario siempre tenía presente regar las flores de su pequeño jardín. Cada vez que regresaba a casa le gustaba contemplar el verde de las hojas y las distintas flores que tenía cada maceta, como si fuera una especie de apapacho que le daban. Con el tiempo había ido aprendiendo a conocer poco a poco a cada una de sus flores. Se daba cuenta cuándo tenían sed o estaban demasiado húmedas y no requerían ser regadas.

Una tarde observó que una de sus macetas colgantes no tenía flores. Se quedó pensando cuánto tiempo tenía de no ver las bellas flores amarillas que eran como una especie de pequeños pompones que alegraban la vista. La época de florecer había pasado meses atrás, ya tenía casi un año sin flores.

Rosario recordó que su abuelita Emilia solía platicar con sus flores, sus árboles, sus plantas cuando se enfermaban o pasaban tiempo sin dar frutos. Doña Emilia decía que era bueno conversar con la naturaleza, que siempre escuchaba y percibía el cariño que se tiene a cada arbolito, planta o flor. Asimismo, que era muy importante abonar a las plantitas, regarlas y cuidarlas de las plagas.

Esa tarde mientras Rosario le quitaba unas hojas marchitas a su maceta colgante, comenzó a platicar con ella, le dijo lo bellas que eran sus flores, que tenía rato de no verlas, le preguntó por qué estaba triste. Le hizo saber el cariño que sentía por ella. Terminó de regar a sus demás macetas y retomó sus actividades.

Cerca de la fecha de inicio de la primavera Rosario comenzó a observar que en calles aledañas a su casa comenzaban a proliferar las flores que salen en las grietas de banquetas o pequeñas paredes, el diente de león no podía faltar. Cuando llegó a casa, por la tarde, se acordó que era momento de regar las macetas. Comenzó a hacerlo, poco a poco, observando a cada una. Al llegar el turno a la maceta colgante Rosario tuvo un bello regalo, las flores de nuevo estaban presentes, los pequeños pompones amarillos comenzaban a brotar de manera discreta. Su corazón y sus ojos se llenaron de emoción. Luego le agradeció a la planta por ese florecer. No cabía duda que la había escuchado. Agradeció también los consejos de la abuelita Emilia, al tiempo que decía en voz alta: Bienvenida primavera, me alegras el corazón.
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Fotografía de Hòa Lê Đình: https://www.pexels.com/photo/yellow-blossoms-against-clear-blue-sky-36583581/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.