Ingeniero en Comunicaciones y Electrónica por el IPN. Maestro en Finanzas Estratégicas por la UVG. Maestro en Estudios Humanísticos por el ITESM. Tiene estudios de Especialidad en Tecnologías de la Información por el ITTELMEX. Certificado como Co-Associated Project Manager por el PMI. Actualmente cursa el Master en Creatividad Literaria en Español en la Universidad de Salamanca. Promotor cultural y escritor. Ha publicado novela, cuento, artículos literarios y técnicos.
GUADALAJARA
Los domingos, ya sea a las nueve o las diez de la mañana, le marco a Gina o ella a mí, para hacer un recuento de la semana, para desarmar los modelos o las cargas de ser náufragos en una isla desierta donde nos quedan lejos las ciudades más pobladas y ruidosas que existen. Ambos no respondemos a figuras de éxito, a cielos donde jamás hay gente que ve la lluvia, hemos creado nuestro propio lenguaje, a veces un silencio, a veces un parpadeo lento o rápido, depende si estamos felices o tristes, igual platicamos –como cuando se le abre la panza a una rana en las clases de biología– para hacer efectivo el sarcasmo, el sentido del humor donde no obligamos a nadie a acompañarnos en el viaje que iniciamos. Ingenuos o simplemente porque de verdad habitamos el mismo cuarto de juegos, Gina me dice “Luis, por la calle que camino hay un carro incendiándose, deja lo grabo”. Como un haz de luz al que le huyen los conejos, dije: “Gina, creo que es un narcobloqueo…”. “Deja, me envía un mensaje mi amiga del trabajo, en un momento te marco”, me dice Gina y cuelgo.
El tiempo, otrora privilegio de aristócratas, paseo por acantilados, calma de mar adormitado, no es más un montoncito de peces saltando afuera de la red que los atrapa. Espero la llamada y Gina me dice: “Luis, hay narcobloqueos por todo Guadalajara, voy a casa, te marco desde allá”.
Un niño y una niña se abrazan y se esconden bajo la cama…
Luis Daniel Pulido
Ha publicado los libros Pollito Card, UNICAH; Prohibido degollar patos, Editorial Almada Broders; Nunca sonrías a Optimus Prime, Espejitos de papel Editores, Puerto Rico; Bruce Wayne y la generación X (un concierto de rock para Chulpan Khamatova); Baxter Memories (vida y obra de Víctor Von Doom), Tifón editorial. Lo puedes seguir en su Blog poético Popotitos 22.
Ahora les toca a ustedes/ IX Héctor Cortés Mandujano
[Escojo lo que creo puede resultar interesante de lo que me mandan. Esto es un resumen y una antología. Ustedes hablan aquí...]
Abril 2025
Sobre Anecdotario Mapache (un libro que coordiné hace años) y que acompaña al ensayo Mapaches: campos de maíz, campos de guerra, escribe Carlos Hernández: “Acá, disfrutando historias y fundamentos de mi raza. Gracias, maestro”.
Sobre Casa de citas/ 737, “Combustible para las pasiones”, escribe Roxana Carbajal: “Esperaba con ganas la reseña de El infinito en un junco. A mí me sacó lágrima la pasión de sus líneas finales. Para mí, Irene Vallejo es de las mejores escritoras actuales”. Sobre Casa de citas/ 737, “Combustible para las pasiones”, y sobre Polvo del camino 273, “Desnudez andrógina”, escribe J. R., un querido amigo: “¿Sabes?, me obligas gustosamente a releer. Casi no tengo los textos. Luego los encuentro en la web. Me gustó lo que dices de Efraín Huerta y recordé que tenía un libro por ahí, y en este justo está el poema de ‘La rosa primitiva’. Lo leo en voz alta, cobra otra dimensión. Gracias, hermano. Ah, y conseguí el PDF de Irene Vallejo. Me iré despacio, está re largote y no me gusta leer en computadora. Vale”.
Ney Antonio Salinas hizo un video, que me hizo llegar, sobre mi novela Aún corre sangre por las avenidas. Para quien quiera verlo, está en YouTube. También Ney me hizo llegar este recado con mi amiga Damaris: “Dile a ese máster que es uno de mis grandes héroes literarios en esta dura senda de las letras”.
Sobre Casa de citas/ 738, “Lo inaprensible de la vida” escribe Luis Daniel Pulido: ”Los filósofos chiapanecos, bueno, esos que se reúnen en cafés son letra muerta. Dicen más los escritores, los dramaturgos, los poetas, los ensayistas que esos cónclaves. Tu columna es un ejemplo de cómo pensar y abordar temas y abre, de verdad, puertas a un diálogo universal”. Sobre Casa de citas/ 738, “Lo inaprensible de la vida” escribe Adela Lagos: “Titulazo el tuyo. Efectivamente, así es”, y sobre Polvo del camino 274, “Matar a las abuelas”, dice: “Caray, ya eres abuelo. No le des idea a tus nietos. Acuérdate que un día van a leer esta columna. ¿Y si se quieren deshacer de su tía Adela? Qué barbaridad”.
Sobre mi texto “Antes y después de las promesas” (en el libro Chiapas. Elecciones 2024) escribe Marcelino Champo: “Querido Héctor. Hace poco me topé por casualidad con este texto tuyo. Me encantó. Ojalá pueda, en algún momento, tener esa objetividad y crítica. Te mando un gran abrazo”.
Ilustración: María Montserrat Arango Cossio.
*Sobre el autor:
Héctor Cortés Mandujano
Narrador, dramaturgo y periodista cultural
Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.
Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.
Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).
Llegaron las dos de la tarde, era la hora en la que Patricia tenía un espacio para comer. En su lugar de trabajo les daban media hora para hacerlo. Ella normalmente llevaba sus alimentos y se reunía con sus compañeras y compañeros en algún espacio de una de las fondas que había cerca. En esta ocasión no alcanzó a preparar su comida y decidió que iría a la fonda de doña Julieta. Ese lugar era el que más frecuentaban.
El clima estaba fresco; a Patricia se le antojó un caldito de pollo con sopa de arroz. Deseó que algo parecido estuviera en el menú del día. Se apresuró, tenía mucha hambre. Con las prisas no preguntó a Norma y Elías si irían a esa fonda, supuso que ya estarían ahí. Sintió el viento frío que comenzaba a soplar. Alzó la vista, vio que el cielo estaba nublado. Recordó que por la mañana el paisaje era con sol resplandeciente, bellos tonos azules y ninguna nube que se hiciera presente.
Entró a la fonda, no halló a nadie de sus amistades. Revisó el menú y para su buena fortuna había caldo de pollo con verduras. El aroma de la comida y el sabor le hizo recordar experiencias muy bonitas con sus seres queridos. Se le vinieron a la mente muchas anécdotas que escuchaba cuando era niña, que el caldo de pollo además de nutrir el organismo apapachaba el alma, que era muy eficaz para los resfriados, que, si le agregaban tortillas cortadas en trocitos al caldo caliente, éste se enfriaba pronto. Terminó de comer, pagó y se despidió de doña Julieta. Le agradeció la sazón de la comida. Mientras iba rumbo a su lugar de trabajo sintió de nuevo la presencia del viento. Frotó sus manos para generar un poquito de calor y luego las metió dentro de las bolsas de su pantalón. Se alegró de haber llevado el cabello suelto ese día, le hacía sentir menos el frío sobre la espalda.
Levantó la vista al cielo, pensó que estaba más nublado. El paisaje que observó la hizo detenerse un momento, dos nubes muy grandes con tonos grisáceos predominaban y en medio de ellas, el sol se asomaba tímidamente en esa tarde. Para Patricia esos rayitos de sol significaron tanto, se le figuró que justo así era la vida, a veces había sentido que todo se nublaba por lo complicado de algunas situaciones. Pero era importante prestar atención a los rayitos que aparecían, de distintas maneras, para dejar que su luz alumbrara el camino. Sonrió y apresuró su paso. Revisó el reloj, eran las dos con veintiocho minutos. Estaba justo en tiempo para el regreso al trabajo..
Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL).
Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural.
Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos. En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo. Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.
Mis amigos y yo pertenecemos a esa generación de trogloditas que en un brevísimo poema de Catulo podían deshilvanar cronologías de cisnes en flor o ponerse en cuclillas y analizar un juego del lunes de la NFL, cuando se cocinaba con manteca y la única función elíptica de la carne roja era activar nuestro organismo y no, como ahora, hacer de tu cuerpo un enclave de triglicéridos. Nuestra participación política fue y sigue siendo nuestra crisis más longeva: nos citamos en un viejo bar clandestino y lo primero que hacemos es hablar de música, de Deep Purple, Rolling Stones, Jimi Hendrix, Thin Lizzy, John Mayall, etc. Politólogos hijos de aquel espíritu idealista de 1900 sobre el de defender a muerte tu derecho a decir lo que piensas aun así no esté de acuerdo contigo. Románticos y sí, ridículos. Recordamos a las mujeres que amamos y cantamos por ellas. Sacamos del baúl donde siguen los viejos barcos dibujados con crayolas y los avioncitos de papel que sobrevolaron el holocausto, nuestras playeras de los Vaqueros de Dallas, los Broncos de Denver, los Jets de Nueva York, la de Flash Gordon. Y ahí estamos, sin suscripciones premiun, sin Netflix ni Spotify. Todo bajo sospecha: las instituciones de Bretton Woods, el capital y los Bancos y esos señores rabiosos que son los políticos. Casa por casa, piedra por piedra. Allá aquellos señoritos con su regulación del universo y sus coloquios, simposios, mesas redondas. Acá seguimos jugando en viejas canchas de lodo y no en cubículos donde se doblan apuestas sobre el futuro de un país o de unas académicas despedidas en el sur de México y donde se deja de hacer y se deja pasar, según convenga. Una pena que ya esté más cerca de los sesenta años. Que si no… ¡Otra cerveza, por favor!
"Hay quien dice que fui yo El primero en olvidar Cuando en un si bemol de Jacques Brel Conocí a mademoiselle Amsterdam..."*
Ha publicado los libros Pollito Card, UNICAH; Prohibido degollar patos, Editorial Almada Broders; Nunca sonrías a Optimus Prime, Espejitos de papel Editores, Puerto Rico; Bruce Wayne y la generación X (un concierto de rock para Chulpan Khamatova); Baxter Memories (vida y obra de Víctor Von Doom), Tifón editorial. Lo puedes seguir en su Blog poético Popotitos 22.
Mi amigo Sarelly Martínez es quien más libros me ha regalado en la vida: cientos, tal vez miles en dos lectores electrónicos que también me regaló. Cada diciembre me pide mi lista de libros que quiero leer y me regala muchos cada vez, y luego cuando gana un escritor el Premio Nobel o muere algún director de cine o escritor, me hace llegar nuevos libros. Bendito sea. Leo de sus regalos la novela de la Premio Nobel de Literatura 2024, Han Kang: La clase de griego (2011), traducción de Sun-me Yoon. Me gustó muchísimo. Los dos personajes principales son entrañables. Él, un hombre que ha ido perdiendo paulatinamente la vista hasta quedar ciego si no usa los lentes especiales donde al menos ve azul todo, no importa que sea mediodía o medianoche. Dejó la comodidad de vivir con su madre y su hermana, y vive solo, en un país que no es –Corea– el suyo. Es maestro de griego. Ella perdió a su hijo de ocho años en varias batallas legales y su padre se lo llevó; ella quedó destrozada y perdió el habla. Decide estudiar griego. Él ciego, ella muda. La novela hilvana la historia con cartas, monólogos, poemas, traducciones del griego, clases y al final el accidente: él trata de ayudar a que un pájaro salga de la construcción, rompe sus lentes, se lastima una mano; ella está cerca y lo ayuda. Él habla y ella le contesta escribiendo en la palma de la mano masculina las respuestas. El final es sutil, bello. Ella compra una Introducción al budismo, de Borges (p. 61): “Debajo de una frase de Borges que decía ‘El mundo es una ilusión y la vida es un sueño’, podía leerse: ‘Pero ¿cómo es posible que sea tan nítido ese sueño? ¿Cómo puede ser un sueño si mana la sangre y brotan las lágrimas calientes?’ ”. Él se enamoró a los 17 de una muchacha que se volvió sorda, porque su madre tomaba muchos medicamentos cuando estaba embarazada. Él comenzó a perder la vista desde entonces; se volverá ciego, se supone. Ella decide no ser para él y él escribe (p. 103): “Si tomamos como cierta la premisa que dice que, cuando perdemos algo, ganamos otra cosa, ¿qué es lo que he ganado yo al perderte a ti? ¿Y qué es lo que ganaré cuando pierda la vista?”. Dice también (p. 107): “Fue en esa época cuando descubrí que estar enamorado era como estar poseído”. Él dejó Corea y su hermana Ran, cantante de ópera (p. 201: “potente voz, como de sirena en la niebla”), antes de que se fuera, en la noche, fue a verlo. Él lo recuerda en una carta que le escribe (p. 197): “ ‘No te entiendo —me dijiste—. Creía que nos querías’ ”. A veces me quedo pensando en lo extraño que es formar parte de una familia, en lo extrañamente triste que es eso”. Él ha leído a profundidad a los griegos y tiene opiniones sobre ello (p. 227): “Platón consideraba que la gente que creía en la belleza de las cosas, pero no en la belleza en sí misma, vivía en un estado semejante al del sueño; y estaba convencido de que podía demostrárselo a cualquiera a través del razonamiento. En cierto modo, en su mundo todo estaba al revés. Es decir, pensaba que él estaba despierto y no soñando, pues no creía en la belleza de las cosas reales, sino solo en la belleza en sí, una belleza absoluta que no puede existir en la realidad”. Ella piensa mucho en su hijo, en lo que vivieron, en lo que compartieron (p. 241): “Una tarde ociosa de domingo, mientras charlaban despreocupadamente, ella le propuso que se pusieran nombres como los de los indios. Al niño le pareció divertida la idea y, después de bautizarse como ‘Bosque brillante’, le puso un nombre también a ella. Lo pronunció en tono decidido, como si la definiera con exactitud: “—‘Tristeza de la nieve que cae’. “—¿Cómo? “—Ese es tu nombre, mamá.” Uno de los amigos del profesor, en su juventud, le cuenta (p. 265): “Quiero confesarte algo… Cuando algún día escriba un libro, me gustaría que también tuviera una edición en braille, para que alguien lo leyera pasando sus dedos por cada letra y cada línea hasta el final. Eso sería como… una auténtica conexión, como tocar de verdad a esa persona. ¿No te parece?”. Quería mucho a su amigo y piensa (p. 295): “La primera vez que me abrazaste, cuando sentí el deseo anhelante e imposible de esconder que había en ese gesto, tomé conciencia de algo con una claridad escalofriante: “Tomé conciencia de que el cuerpo humano es triste, de que está lleno de zonas cóncavas, suaves y vulnerables, como brazos, axilas, pecho y entrepierna; de que es un cuerpo nacido para abrazar y desear el abrazo de alguien.” Después del accidente, él lleva al profesor a su casa, lo asiste y lo deja cuando ya es de noche. No hay ningún negocio abierto para comprar sus gafas. Vuelve al día siguiente y le pide la receta. Ella piensa en hablar, para él (p. 431): “Abro los labios, de nuevo secos “Con determinación, inhalo más profundo y exhalo “Cuando por fin pronuncio la primera sílaba, cierro con fuerza los ojos, convencida de que cuando los abra todo habrá desaparecido.”
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Leo el volumen 1 de la Guía de los perplejos, tratado de teología y de filosofía (Conaculta, 1993), de Maimónides, versión de León Dujovne. Moisés ben Maimón fue llamado Maimónides por los latinos, aunque tuvo muchos sobrenombres. Nació en 1135 y murió en 1204. Su Guía explica la Biblia, en muchas vertientes: la lingüística, las interpretaciones, las traducciones y el sentido que él consideraba correcto del libro sagrado. Pero también habla de otras cosas. Dice por ejemplo (p. 131): “el que por naturaleza tiene el corazón muy cálido no puede evitar ser violento, aun cuando haga los mayores esfuerzos sobre sí mismo, y el que tiene los testículos de un temperamento excitado y húmedo y fuertemente constituidos y cuyos vasos espermáticos producen mucho semen, difícilmente podrá ser casto, aun sometiéndose a extremados esfuerzos”.
Contactos: hectorcortesm@gmail.com
Ilustración: María Montserrat Arango Cossio.
*Sobre el autor:
Héctor Cortés Mandujano
Narrador, dramaturgo y periodista cultural
Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.
Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.
Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).
Escritura y pensamiento: Luz Héctor Cortés Mandujano
Don Javier Espinosa Mandujano, tío y querido amigo, me hizo llegar su más reciente publicación (agradezco la cariñosa dedicatoria), constituida por dos breves textos autobiográficos, con larguísimos títulos en mayúscula que ocupan la portada: Nombres de persona de procedencia griega y romana que se usaron en Xiquipilas en la segunda mitad del siglo XIX y primera del siglo XX, y El hechizo del destino. Nuestra cercanía con Miguel Ángel Asturias y Blanquita, su esposa, con Rafael Alberti y su esposa María Teresa León y con Ambrogio Donini y doña Olga, su esposa, fundador don Ambrogio del Instituto Gramsci (Ateneo de Ciencias Artes de Chiapas, 2026). Don Amadorcito Hernández, hombre de letras y defensor de la causa juarista, dice don Javier en el primer texto (p. 10) “elaboró una lista de nombres de personas que sacaba de sus lecturas clásicas, sus hijos se llamaron Leónidas, Amador, Pomposo y Morfiano”, y luego (p. 11) “aparecen personajes como Eustorgio, Eufrasio, Diógenes, Arquímides, Criseldo, Gorgonia, Domitila, y tantos más que he logrado enumerar, con la ventaja de haberlos conocido a todos”. El padre de don Javier, cuenta (pp. 11-12), “se suscribió al periódico El Nacional y cada 30 días nos llegaba un tubo con 30 ejemplares que debíamos ofrecer mi compadre Héctor, hijo de mi hermana Amelia, y yo, un día para abajo con 9 ejemplares y otro día para arriba, cambiándonos de lugar”, lo que hizo que conocieran “Xiquipilas de arriba y Xiquipilas de abajo”. ¿Por qué se usaron tantos nombres de procedencia griega y romana en el Jiquipilas (don Javier usa una equis inicial) de esos años? El autor dice (p. 22): “Los nombres llegaron como una de tantas consecuencias de la separación juarista del Estado y la Iglesia, del surgimiento de la laicidad como una manera libertaria de vivir sin ataduras religiosas”. Al final hace don Javier una lista con nombres, apellidos, fechas de nacimiento aproximadas y ocupaciones. Sólo anoto los que me llamaron la atención: Cástulo Alonso, Eziquio Zárate, Aristela León. Honoria Salinas, Prisciliana Camacho, Társilo Cruz, Quintilo Ríos, Lucerindo Ramos, Deifilia Zárate, Adelma Zárate, Orfa Medina, Enélida Au Cerda, Mericia Rodríguez, Taurino Santos, Velino Gallardo, Baldomirio Santos y Salustina Cerda de Au. [Respiro profundo y agradezco a mis papás que me pusieron un nombre griego, pero por fortuna ninguno de estos.]
El segundo texto es sobre una reunión que don Javier y doña Margarita tuvieron con los escritores citados en el título, en Roma, Italia. Doña Margarita, amada esposa de don Javier, decidió llevar a la cena un postre (p. 39): “a eso de las 5 de la tarde estaba lista la calabaza con dulce, absolutamente chiapaneca”. Ella también, cuenta don Javier, ya en la reunión (p. 40) “les dijo, a media voz cantada, cómo se oían en las calles los cánticos de los vendedores de carbón, leña y algunos blanquillos pintos de jolota”. El breve texto aborda charlas y sucedidos en la cena (p. 46) “sin sentir que aquella tarde-noche en Roma iba a ocupar en nuestra memoria un actualísimo y seductor hechizo del destino, una gracia y privilegio que no se da sino como un milagro”. Qué alegría que los dones de escritura y pensamiento de don Javier Espinosa Mandujano sigan dando frutos de luz, como éste. Qué fortuna.
Ilustración: HCM.
*Sobre el autor:
Héctor Cortés Mandujano
Narrador, dramaturgo y periodista cultural
Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.
Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.
Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).
¿Qué sabrá él de alguien?
Por Roger Octavio Gómez Espinosa
Hace ya más de un año me pidieron que compartiera, en un foro, un poema que me gustara. Pasé la vista por mi memoria y por los libros de mis modestos libreros. Varios poetas se ofrecieron de voluntarios. Fue difícil. Pensé en Pesoa, Szymborska (que la amaría si estuviera viva pero la venero en sus letras), Paz, Pacheco. Las antologías de Julio Ortega y Ovidio Jiménez. Sor Juana Inés De la Cruz. Mi admirado Miguel Hernández. Nunca consideré a Jaime Sabines ni a Rosario Castellanos, pero me tentó mucho la poesía de Efraín Bartolomé y Oscar Oliva. Pizarnik. José Lezama Lima.
Al final, una decisión había que tomar: Me decanté por la contemporaneidad de un poeta que disfruto leer aunque en el mundo es quizá poco conocido, que no dora las palabras pero trabaja en las imágenes y aborda temáticas complejas con un desparpajo aparente: Luis Daniel Pulido (Con su eterónimo Víctor Von Doom):
Jao contra Jao (canto al pie de tu montaña)
Yo, Gran Jefe Apache
casarme con mujer empoderada:
destello rápido de pájaros,
dice: lava los trastes
Mujer se va a marchas
con mujeres inmortales;
amigas de mujer no tener miedo
a Manitú, oso Grizzli, SAT,
notificaciones de Hacienda
Mujer agarra ratón de coleta
y mata ratón;
ya no pedir pisotón de Gran Jefe,
ya no pedir que cambie foco fundido,
ya no necesitar mi llave Stilson
Yo, Gran Jefe Apache,
casarme con mujer empoderada;
ella ya no ave de suave plumaje,
ella ave de todas las tormentas:
prohibido fumar pipa en sala,
subir pies en mesa,
ver el juego de los Redskins de Washington,
buscar mar al alba en la cama
Mujer no sabe que yo bloquearla de Facebook
y que mañana beberé cerveza con mis amigos
El tambor de guerra es mío,
sonoridad ser puñal sin filo
--Yo sí le voy, le voy a Gran Jefe --iluminan
los espíritus la montaña
***
El pasado 5 de septiembre de 2022 coincidí en Tuxtla Gutiérrez con Luis Daniel Pulido, le pedí permiso para compartir hoy su poema en esta revista, accedió gustoso. Me obsequió también un ejemplar de su más reciente libro: ¿Qué se yo de nadie?, Editorial Arboleda, Costa Rica, 2021; una antología con lo mejor del trabajo del poeta. En hora buena para Daniel y para sus lectores.
***
Bibliografía:
Pulido, Luis Daniel (2018). Baxter Memories (Vida y obra de Víctor Von Doom), México: Editorial Tifón.
Agüita para acompañar el caminar María Gabriela López Suárez
La mañana de ese miércoles era soleada, Natalia recordó que don Joseito, su abuelo paterno, decía que en la temporada de lluvias cuando un día amanecía con mucho sol y el calor estaba en su apogeo, era lluvia segura. Suspiró profundo. Los tiempos han cambiado mucho, pensó, mientras acomodaba las pequeñas suculentas que tenía en uno de los estantes a la entrada de su vivero que no solo era un espacio de trabajo sino una de sus pasiones.
Algo de lo que disfrutaba mucho Natalia era apapachar a cada una de las plantas y flores que habitaban en el vivero. No tenía rutinas porque cada día era distinta la dinámica. Más de una ocasión su clientela le había preguntado qué cómo le hacía para poder cuidar tantas flores y plantas. Natalia sonreía y decía que era un vivero mágico. Esa respuesta dejaba sorprendidas a las personas. Lo cierto era que la magia la hacía ella en su mayor parte y también contaba con la ayuda de Patricio, su hijo de 9 años, quien había aprendido con las enseñanzas de ella.
Natalia era bióloga de profesión y aunque le había costado emprender su propio espacio laboral estaba contenta y agradecida por haber tomado la decisión. Cada detalle era importante, conocer cuáles son las plantas y flores que requieren más o menos sombra, el tipo de tierra, sustrato y riego que necesitan, el cariño que les brindaba, entre muchos detalles más.
Ese día llegarían por un pedido de hortensias y geranios. En total eran 14 maceteras que vendería, todas lucían bellamente con las flores y los detalles con los que decoraba las macetas. Natalia se despidió de cada una de las flores deseándoles que disfrutaran su nuevo hogar. Revisó que todo estuviera en orden con el pedido.
En menos de lo que se percató el cielo se había nublado. Los rayos comenzaron a tronar. La lluvia no tardó en caer. Recordó que tenía que abrir el espacio donde captaba agua que luego usaban para el riego. Revisó qué hora era, apenas mediodía. Faltaba poco para que llegaran por las flores. Antes de que su mente decidiera otra cosa, se dejó llevar por el gusto de contemplar la lluvia. Se sintió muy agradecida por cada gota que caía. Agüita para acompañar el caminar es la frase que se le vino en ese momento. Volteó a ver el vivero, justo era parte de ese caminar que le gustaba compartir con Patricio.
Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL).
Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural.
Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos. En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo. Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.
Leo Orígenes de Europa (Ediciones Culturales Internacionales, 2000), de la colección Las grandes épocas de la humanidad (pasta dura, tamaño carta, con ilustraciones, fotos y pinturas a color), de Gerald Simons y los redactores de libros de Time-Life. Habla de los conquistadores, gente que no ponía mayor precio a la vida a la muerte, que no llamaban a ningún lugar “su país”, porque su patria era (p. 15) “como decía un antiguo proverbio ‘el lomo de un caballo’ ”. La Galia romana resistió a los conquistadores cuanto pudo, hasta su resquebrajamiento brutal, en el año 406. Escribió el poeta Oriencio (p. 20): “Ved cuán rápidamente la muerte invade el mundo [...] y a cuántos pueblos ha azotado la violencia de la guerra... Algunos yacen como comida para los perros [...] Toda la Galia incendióse como una gran pira funeraria”. La saña se daba entre los dos bandos (p. 28): “Las tribus vencidas no esperaban cuartel. [...] Las mujeres temían tanto a los conquistadores que, al ser derrotados sus hombres, mataban a sus hijos y se suicidaban para no ser capturadas”. Hubo bandidos legendarios. Uno de ellos era Clodoveo (decían que su abuelo “descendía de una serpiente de mar”), quien era (p. 59) “el prototipo bárbaro. Brutal, ignorante y amoral, robaba tesoros, hendía cráneos y coleccionaba concubinas con un afán alarmante”. Hasta abajo de la escala social, dicen los autores (p. 84), “figuraba el esclavo, que era objeto valioso, pero la multa por matar a un esclavo era la misma que por matar a un caballo”. Carlomagno hizo crecer su reino en la Europa medieval y formó con las nuevas tierras una comunidad (p. 101): “Europa era solo uno de los términos que aplicaban a esa comunidad, pero fue el que triunfaría al final”. Los vikingos aparecieron después y eran tan terribles como los anteriores (p. 125): “Entre los años 853 y 903 pasaron seis veces a cuchillo a Tours”. La paz llegó muy poco a poco. El renacimiento de Europa se debió a dos factores básicos (p. 166): “el crecimiento demográfico y una tecnología agraria mejorada”. También, entre varios otros, el comercio (p. 168): “La Europa de tierra adentro iba quedando cruzada por una red de comercio que crecía sin cesar”.
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Mitologías (2010, Siglo XXI), con traducción de Héctor Schmucler, es una compilación de artículos mensuales que Roland Barthes escribió (p. 13) “durante unos dos años, de 1954 a 1956, al calor de la actualidad”, y abarcan una multiplicidad de temas: lucha libre, cine, marcianos, juguetes, escritores, juicios legales… En “Novelas y niños”, Barthes ve una fotografía en Elle, donde posan “setenta mujeres novelistas” y escribe (p. 60): “La escritora constituiría una especie zoológica notable: da a luz, mezclados, novelas y niños”. El artículo es sarcástico y parece ceder la voz a los hombres y a las mujeres que han decidido nomás ser amas de casa (p. 62): “Escriban, si quieren, y todas nos sentiremos orgullosas de ello; pero no por eso olviden hacer niños, pues corresponde al destino de ustedes”. Escribe Roland en “El rostro de la Garbo”, una cara “de nieve y soledad” (p. 73): “La Garbo pertenece a ese momento del cine en que el encanto del rostro humano perturbaba enormemente a las multitudes. [...] Algunos años antes, el rostro de Valentino producía suicidios". En “Nautilus y El barco ebrio”, Roland opina de Julio Verne (p. 84): “Verne de ninguna manera buscaba ensanchar el mundo por los caminos de la evasión romántica o los planes místicos de infinito. Buscaba permanentemente contraerlo, poblarlo, reducirlo a un espacio conocido y cerrado, que el hombre podría luego habitar confortablemente. El mundo puede eliminar todo de sí mismo; para existir no precisa de nada más que del hombre”. Cita a Sutter, en “Adamov y el lenguaje” (p. 94): “¡Las palabras, todas trampas!”. Escribe en “Racine es Racine” la serie de “argumentos” del antiintelectualismo para descalificar la inteligencia (pp. 100-101): “Se conoce el sonsonete: demasiada inteligencia daña, la filosofía es una jerga, es necesario reservar lugar al sentimiento, a la intuición, a la inocencia, a la simplicidad, el arte muere por demasiada intelectualidad, la inteligencia no es una cualidad de artista, los mejores creadores son empíricos, la obra de arte escapa al sistema, en resumen: la cerebralidad es estéril”. Habla de un religioso en “Billy Graham en el velódromo de invierno” (p. 103): “Si Dios habla verdaderamente por la boca del Dr. Graham, hay que reconocer que Dios es bastante tonto: el mensaje asombra por su chatura, su infantilismo. En todo caso resulta evidente que Dios no es más tomista, le repugna fuertemente la lógica: el mensaje está constituido por una metralla de afirmaciones discontinuas, sin nexo de ninguna especie, que sólo tienen un contenido tautológico (Dios es Dios)”. Es crítico, y me parece que da en el blanco, con cierta poesía pedante. Dice en “La literatura a la manera de Minou Drouet” (p. 163): “sólo los malos poetas hacen ‘buenas’ imágenes o, por lo menos, no hacen más que eso: conciben ingenuamente al lenguaje poético como una suma de buenos logros verbales, persuadidos sin duda de que, por ser la poesía vehículo de irrealidad, hace falta a todo precio traducir el objeto, pasar del Larousse a la metáfora, como si bastara llamar mal las cosas para poetizarlas”. La segunda parte es un ensayo prolijo sobre el mito (p. 199): “El mito es un habla. Claro que no se trata de cualquier habla: el lenguaje necesita condiciones particulares para convertirse en mito”. Y amplía la idea (p. 201): “una fotografía será un habla de la misma manera que un artículo de periódico. Hasta los objetos podrán transformarse en habla, siempre que signifiquen algo”. Y más (p. 227):”el mito apunta a una ultrasignificación, a la ampliación de un sistema primero”.
Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.
Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).
ENTONCES, ESCRIBO
Las revoluciones sociales sin evolución espiritual son bucles de poder
DAMARIS DISNER LARA
Para el abuelo Jorge Disner Duvoski (1902-1994), en vísperas del aniversario de su natalicio, sobreviviente a la revolución rusa, lejana geográficamente, pero cercana a la mexicana y a las del mundo, cuyas heridas aún supuran en los descendientes.
Disfruto sentarme en el sillón reclinable de mi papá. Obsequio de mi hermana cuando la Galería estaba en su primera sede. Desde ese lugar, él podía ver la puerta de la entrada, las noticias en la televisión o platicar en la sala.
Y en ese reposet, donde mis pensamientos se enredan o se desenredan, han llegado grandes revelaciones. Si estoy indecisa en algo, aterriza la certeza de cómo debo proceder, aunque he de confesar que mis mayores iluminaciones han sucedido en el baño. Y tiene su lógica: Cuando sueltas, recibes; disculpen la imagen escatológica.
Hace unos momentos leí “Fusilados” de Nelly Campobello, ilustrado por Jessica Ocampo, de la colección “Vientos del Pueblo” del Fondo de Cultura Económica. El relato puerta es “Cuatro soldados sin 30-30”. A mi mente aterrizó el poema “El seminarista de los ojos negros” de Miguel Ramos Carrión, semejante en la distancia de la niña que mira a alguien pasar cotidianamente y un último doloroso adiós en silencio.
Comparto breves frases de Campobello en “Fusilados”, las que me confirman que la poesía nunca es lejana a la buena narrativa: “Había hambre en su risa”, “los zapatos me parecían dos casas arrastradas torpemente”, “los hilos de su vida los tenía el centinela dentro de sus ojos”, “los ojos de mamá, hechos grandes de Revolución, no lloraban, se habían endurecido recargados en el cañón de un rifle de su recuerdo”, “dijimos con la curiosidad en el filo de los ojos”, “se incrustaron en su cuerpo hinchado de alcohol y cobardía”, “el muerto tímido había sido robado por alguien, la tierra se quedó dibujada y sola”, “Parral de noche es un pueblo humilde, sus foquitos parecen botones en camisa de pobres”, “adormecido de dolor recitaba una historia dorada de balas”, entre otras.
La narradora es la pequeña Nelly, quien vivió la Revolución Mexicana, recreada en su edad adulta espejea cómo transita la niñez por hechos traumáticos y una manera de transmutarlos es en la literatura. Recomendaría su lectura a partir de los 13 años, es cruda, sí, y la edición ni las ilustraciones están diseñadas para joven público, pero con una adecuada mediación lectora es posible abordar la historia de nuestro país desde esta mirada.
Es acertado acercarse a Nelly Campobello (1900-1986), porque es un referente en la literatura mexicana, considerada entre los novelistas de la revolución junto a Mariano Azuela y Martín Luis Guzmán, además, engrandece la mirada sabia y valiente de una niña. No hay otra forma de enfrentar la actualidad que, disertando sobre el pasado para resignificarlo, de la mano del arte y la fortaleza de la identidad nacional, que fueron también logros de la Revolución Mexicana.
Las revoluciones sociales nacen de la semilla de la injusticia, pero casi nunca cosechan la equidad permanente porque el poder obnubila.
En la contracubierta de “Fusilados” se lee: “…es una de las tres partes de Cartucho, la obra más representativa de Campobello, donde narra desde un punto de vista infantil, lo más crudo de la lucha revolucionaria en el norte del país…”
Y ahora que reviso la columna, me doy cuenta de que por vez primera firmo con mis dos apellidos, lo hice de manera espontánea. Lo dejo así porque es tiempo de hacerle más caso a la intuición, la gran inteligencia que nutre a la inteligencia creadora. Vuelvo al sillón para imaginarme al abuelo y a mi padre en una charla donde ya no existen las revoluciones externas sino la evolución espiritual; esa que nos hace pegar el brinco para unir las piezas de un rompecabezas genealógico y … universal.
Colofón columnístico
Atenta invitación: El miércoles 7 de octubre, a las 7 de la noche, en la Galería Rodolfo Disner, ubicada en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas; se presentará el poemario ¿Papá es un pez?, de mi autoría, ilustrado por Panchito (¿Villa?) de Espantapájaros Editorial. El libro tendrá un costo de 190 pesos, por el momento tenemos preventa de 150 pesos. El día del evento, y en los subsecuentes, se entregarán los ejemplares. Entrada libre.
Contacto: disner03@gmail.com
¿Papá es un pez? Cartel.
Sobre la autora:
Damaris Disner
Dramaturga, periodista y tallerista
Es originaria de Tonalá, Chiapas. Estudió la licenciatura en Ciencias de la Comunicación en la Universidad Autónoma de Chiapas. Ha cursado tres diplomados nacionales convocados por el INBA y diversas instituciones, en la disciplina de teatro. También ha participado en varias ferias y festivales nacionales e internacionales.
Ha recibido los siguientes reconocimientos “Raíces y Anhelos”, Expresiones Artísticas, (Ayuntamiento de Tonalá, Chiapas y Fundación Casa del Aguila. 2024); Galardón por su trayectoria cultural (Revista Tendencia y AMMJE 2024); “Pergamino Juan Rulfo” (Asociación de Escritores y Poetas Chiapanecos A.C. 2023); Primer lugar (dramaturgia) en el 2do. Concurso Nacional de Literatura para Niños y Niñas (Gobierno de Guanajuato. 2021).
Desde hace once años dirige la Galería Rodolfo Disner, espacio cultural independiente, donde se encuentra la Sala de Lectura para la Niñez Cáscara de Mar.
Entre sus publicaciones para las infancias están el Memorama de Poesía Cáscara de Mar (2018), el álbum ilustrado Las Cuentas de Mara (2021), el poeMIAUrio Malabarista de Azotea (poemas para leer en el tejado) en el año 2022, el CuaderMIAUrio de actividades literarias y Heriberto (rompecabezas literario) 2023. Se dedica, desde hace 23 años, a impartir talleres y escribir para la niñez.