Voces ensortijadas. 331. Soltar el miedo. María Gabriela López Suárez

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Voces ensortijadas  

Soltar el miedo

María Gabriela López Suárez


Esa tarde del miércoles era una fecha importante para Alicia, presentaría un proyecto artístico en una convocatoria que había esperado con mucho entusiasmo. No tenía la tarea fácil, había alrededor de más de 15 proyectos con temas afines. Muchas de las personas postulantes tenían trayectoria en el ámbito de las artes, eran como solía decirse, artistas consolidados.

Alicia preparó la defensa de su proyecto. Ensayó en casa, frente a su familia, amistades y de un par de docentes de su universidad, con quienes había entablado amistad. Los comentarios que le hicieron le ayudaron para fortalecer algunos puntos a la hora de exponer, su postura, el tono de su voz, la seguridad y, sobre todo, hablar de manera clara, sin prisas y respetando el tiempo que le habían otorgado. Uno de los grandes retos era exponer el proyecto en solo diez minutos.

El turno de Alicia era el quinto. Cada participante entraba a un salón donde estaba el jurado, ahí permanecían el tiempo de exposición y otros treinta minutos más mientras les hacían las observaciones y tenían diez minutos para responder a los cuestionamientos realizados.

Cuando llamaron a la cuarta participante Alicia comenzó a sentir un vacío en el estómago, empezó a mover las manos, los nervios se estaban manifestando. Recordó una recomendación clave, respirar profundo, lo hizo tres veces. Sintió que se calmó un poco.

Llegó el turno de Alicia. Entró al salón. Era pequeño, bien iluminado, con una pantalla grande para proyectar su material. Observó al jurado, eran tres varones, de entre 50 y 60 años. Artistas con trayectoria, pensó Alicia. ¿Y las mujeres artistas? ¿Por qué están ausentes en el jurado? Antes de que su mente siguiera generando más preguntas dieron inicio al ritual de la presentación. Alicia mantuvo la calma, presentó su proyecto sin contratiempos. Se sintió tranquila y segura.

En los comentarios del jurado, a través de uno de los participantes, expresó ideas con tintes misóginos desacreditando el trabajo. Alicia escuchó atenta, su mente procesaba la respuesta, su corazón latía rápidamente, atendió el respirar profundo para mantener la calma. Recordó las veces que de niña calló y no expresó su sentir. Pensó en su proyecto donde estaba puesto esfuerzo, amor, pasión y muchas horas de trabajo. Le tocó el turno de dar respuesta, sintió las miradas atentas a qué diría. Sin titubear respondió cada interrogante y manifestó su sentir sobre esa forma violenta de desacreditar un trabajo, refirió la importancia de respetar la participación de las mujeres en las artes y la ausencia de ellas en el jurado. Percibió el calor en su rostro mientras expresaba su mensaje, su corazón latía con rapidez, pero el tono de su voz era claro, seguro. Terminó su participación. Se despidió del jurado. Notó un silencio incómodo.

Mientras iba a casa pensó que el solo hecho de participar ya la hacía ganadora y que había un gran aprendizaje en esa sesión, soltar el miedo para defender su palabra, sus ideas, su trabajo y su valor y respeto como mujer artista. Observó el cielo, el paisaje era bello. Ese era otro gran regalo.
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Fotografía: Aviz Media: https://www.pexels.com/photo/unrecognizable-teenager-jumping-on-park-alley-4336962/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Polvo del camino. 331. ¿Literatura o realidad? Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: Luis Daniel Pulido.

Polvo del camino/ 331

Lo que hubiera quedado en el tintero/ IV

¿Literatura o realidad?
Héctor Cortés Mandujano

Escribí a cuatro manos, con mi amigo Roger Octavio Gómez Espinosa, la novela Tesoros en el naufragio (Editorial Tifón, 2024).
Cuando decidimos presentarla, dado que él vive en Guadalajara y yo en Chiapas, con la asesoría y el trabajo comprometido de otro de nuestros amigos, Alfredo Espinoza, pudimos conectarnos desde Casa Conejo en Tuxtla, hasta El Forito, en Guadalajara. Nuestra presentación fue, así, presencial y virtual, alternativamente.
Roger y yo ya habíamos platicado que, sin querer, la novela fue tomando cosas nuestras, especialmente de nuestras infancias. En la presentación mencioné una escena de Tesoros…, que yo escribí: el abuelo de nuestro personaje, Víctor, es asesinado en el campo, sin que nunca se sepa quién lo mató. Eso ocurrió con mi abuelo materno. La escena es autobiográfica.
Roger me sorprendió cuando dijo que pensó que esa escena me la había contado. A su abuelo también lo mataron en el campo y nunca se supo quién.
Tremenda coincidencia en un hecho que no es tan usual, creo.

Roger tuvo como presentadora en Guadalajara a Nadia Arce y yo, en Tuxtla, a Mónica Corzo. Como había problemas de enlace, mientras lo solucionaban, mi querida Mónica y yo comenzamos a hablar de la novela, en una charla frente al público, aunque con los micrófonos apagados, y llegamos a otra escena donde Víctor, ya adulto, luego de salir de una depresión terrible, le pregunta a Vero, quien es su amiga desde niña, si ella en algún momento ha estado enamorada de él. Vero le dice que todo el tiempo. Que es el amor de su vida y que por eso nunca quiso separarse de él; al mismo tiempo nunca quiso tenerlo como compañero amoroso, porque eso destruiría más tarde o más temprano su amor. “Y yo quiero estar enamorada para siempre de ti”, le dice.
Moni me contó que eso le ha pasado a ella. Uno de sus mejores amigos es su amor desde niña. Nunca ha querido que él lo sepa, porque prefiere seguir enamorada de él a que la decepcione la rutina, el desgaste…
Mejor la ilusión que la realidad.
“Esas páginas del libro -me dijo-, me tocaron profundamente, porque hablan de algo que era muy secreto, que nadie sabía, que nadie sabe.”
La novela, pues, dejó la ficción y se metió en varias vidas.
La realidad se volvió literatura y la literatura, realidad.

Ilustración: Luis Daniel Pulido.
Ilustración: Luis Daniel Pulido.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Voces ensortijadas. 330. El encuentro con la chicharra. María Gabriela López Suárez

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Voces ensortijadas  


El encuentro con la chicharra
María Gabriela López Suárez



El calor estaba en su máxima intensidad, desde dentro de casa Cristina veía cómo las plantas tenían las hojas agachadas. El sol no tardaría en ocultarse. Le gustaba contemplar la puesta del sol. Desde niña llamaba su atención, como un acto de magia, que de un instante a otro el sol se ocultaba detrás de la montaña que alcanzaba a ver desde su casa.

Salió al patio y levantó la vista al cielo, con tristeza se percató que no podría ver cómo el sol se despedía esa tarde. El cielo estaba cubierto de bruma; percibió en sus ojos una especie de ardor, como cuando la calidad del aire no es buena. Seguramente debe haber fuertes quemas, es la temporada, pensó para sí.

Decidió quedarse en el patio. Se sentó en su silla favorita y alcanzó a escuchar el canto de algunos pájaros, era una especie de anuncio del atardecer. Percibió que el clima estaba menos caluroso, al menos un poquito. Se alegró. A lo lejos alcanzó a escuchar un sonido que le hizo volver años atrás, a su infancia. Comenzó de leve a más fuerte. Lo identificó sin dificultad, era el canto de las chicharras.

Ese paisaje sonoro era cada vez menos común sobre todo en los espacios urbanos, se sintió afortunada de escucharlo. En su infancia era frecuente el canto de las chicharras. En ocasiones cantaban al mediodía, en los días muy cálidos. En otras, en la tarde, casi cerca del momento del ocaso. Justo como el instante en que se encontraba.
No pudo evitar traer al presente la primera vez que vio a una chicharra. Era una tarde cálida de primavera, las chicharras cantaban, casi como de costumbre. De pronto, don Antonio, el papá de Cristina fue hacia donde ella estaba, traía en la mano a un pequeño animalito. Era una chicharra. Se la mostró. Jamás había visto alguna. Se las imaginaba distintas, de gran tamaño, prendidas en los árboles.

Al tenerla tan cerca le pareció hermosa. Le asombraron sus enormes ojos; tenía las alas con detalles muy bellos, como si fueran una especie de alas mágicas. Lo que más llamó su atención fue escuchar ese sonido tan potente y cerca de ella, sonido que hacía ese animalito pequeño. El encuentro con la chicharra fue breve. Don Antonio la soltó y enseguida emprendió el vuelo. Había sido un hermoso regalo.

El calor cesó. Cristina comenzó a percibir una grata sensación de viento. El canto de las chicharras había terminado. Le habían alegrado el corazón, recordando lo maravilloso de la naturaleza y lo importante que era su cuidado para la vida.
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Fotografía: G. Cortez: https://www.pexels.com/photo/brown-insect-on-tree-6162133/Photo by G. Cortez: https://www.pexels.com/photo/brown-insect-on-tree-6162133/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Polvo del camino. 330. Ahora les toca a ustedes/ VI. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: HCM.


Polvo del Camino/ 330

Ahora les toca a ustedes/ VI
Héctor Cortés Mandujano

[Escojo lo que creo puede resultar interesante de lo que me mandan. Esto es un resumen y una antología. Ustedes hablan aquí...]

Abril 2025

Sobre Casa de citas/ 736, “Gato vivo, gato muerto” escriben Tania Corzo: “muy bueno, sabía casi nada del famoso gato de Schrödinger”, Roger Octavio Gómez: “Por cierto, mi gato se llama Darín Romero Schrödinger. Así lo bautizaron mis hijos” y Rocío Molina: “Preciosa la verdadera historia de la bella y la bestia”.
Luis Daniel Pulido escribe sobre Casa de citas/ 736, “Gato vivo, gato muerto” y sobre Polvo del camino 272, “Amar la marimba”: “Lo de la historia de la marimba es maravilloso. Para mí es como un sueño que tuve porque cuando Jaime estuvo por acá más o menos coincidió con algunas charlas que tuvimos. No sé cuántos días estuvo en Chiapas pero una semana después me preguntaste dónde podía tomar el transporte para que viniera a Chiapa de Corzo y días después, en tu consultorio, él dejó sus maletas porque, creo, iban a ir a Tapachula. Y viajaron y me mostraste unos videos. Una lluvia los sorprendió en el camino. No he visto el documental, lo voy a buscar, pero el texto es hermoso y conmovedor.
“Y lo de la novela de La Bella y la Bestia, la parte donde tenía ‘internet’ es de película. Una proyección que pude ver paso a paso, obra a obra, canto a canto”.
También, sobre las dos columnas, dice Roxana Carbajal: “Me quedo con las ganas de leer esa versión de La Bella y la Bestia, y ver el documental de Jaime. Lo busqué en YouTube en la cuenta del Canal 22 pero no lo hallé. Muchas gracias por la palabra feérica, nunca la había leído, hasta hoy”.


Sobre el libro Chiapas, las tareas de Sísifo, que coescribí con Jorge López Arévalo y Óscar Alejandro Figueroa Gutiérrez han hablado, con palabras halagüeñas, Osvaldo Chacón, rector de la Unach, y el empresario Alejandro Escanero... Dice Marirrós Bonifaz: “Ya leí Chiapas, las tareas de Sísifo, muchas felicidades, es un gran esfuerzo. La primera parte es demoledora, la segunda esperanzadora. [...] ¿Qué sigue? Veo que Chiapas, las tareas de Sísifo puede ser el inicio de un gran cambio, un cambio en el que me gustaría mucho participar”.


Sobre Polvo del camino 272, “Amar la marimba”, dice Linda Esquinca: “Conocí y fui amiga de Óscar Ventura (hermano de Héctor); él construyó nuestra marimba. [...] (pude) ver cómo trabajaba cada tecla para alcanzar el tono de cada nota... [...] Siempre disfruto y admiro tu capacidad de lectura, pero lo de la marimba me trajo muchos recuerdos”.

Ilustración: HCM.
Ilustración: HCM.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Voces ensortijadas. 329. Se busca a. María Gabriela López Suárez

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Voces ensortijadas  

Se busca a…
María Gabriela López Suárez

A mi mamá y a las ancestras de mi linaje.
A las madres buscadoras.


El autobús arrancó puntual a su destino, Verónica se acomodó en su asiento. Aún sentía la agitación de haber llegado corriendo al andén. Justo a tiempo, dijo para sí. Intentó ir pausando su respiración. Se alegró de que no tenía acompañante en el otro asiento, cerró los ojos y comenzó a respirar profundamente. Dejó a un lado su mochila. Sintió muy agradable el aire acondicionado.

Su semana había sido intensa; era el tercer viaje que hacía fuera de la ciudad donde vivía. Viajar le gustaba, era parte de los gajes de su oficio. Sin embargo, esos viajes habían sido no tan cercanos y sentía cansancio.

Era fotógrafa de alimentos, le gustaba. Tenía un par de años trabajando en una empresa y también se organizaba para hacer trabajos independientes. Había tenido la oportunidad de conocer la gastronomía de distintos lugares en el país, disfrutaba conocer la comida en los pueblos, sobre todo porque tenía la oportunidad de conocer la historia de cómo había surgido cada platillo. En la medida que se fue relajando, comenzó a reflexionar sobre la importancia de tener un espacio laboral en el que realizaba las cosas que le gustaban.

El camión se detuvo en un semáforo. Verónica corrió la cortina. Observó un poste que tenía varios anuncios de personas desaparecidas. Aunque los anuncios no estaban en buen estado, sino despintados y despegándose, atraparon su atención. Se busca a …, decían todos. Se preguntó, ¿cuántas personas desaparecidas había en ese lugar, en otra ciudad, en los estados, en el país? ¿Cómo se llegaba a tanta indiferencia para normalizar las desapariciones? ¿Qué hacían las autoridades? El autobús siguió su paso. Verónica pensó que estaba próximo a celebrarse el 10 de mayo, día de las madres, muchas personas desaparecidas eran hijas, hijos e incluso madres que hacían falta en sus hogares, en sus familias. ¿Qué celebración tendrían las madres? Ninguna, seguirían en la lucha diaria desde sus trincheras, con el dolor, la impotencia, pero también la fortaleza, la resiliencia y la esperanza que surge del trabajo de mujeres en colectivo.

Respiró profundo, pensó en las mujeres fuertes y amorosas de su linaje. Desde el corazón les agradeció su presencia.
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Fotografía: Uriel Venegas: https://www.pexels.com/photo/group-of-women-in-headscarves-20142824/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Polvo del camino. 329. “Tenemos que hablar contigo”. Héctor Cortés Mandujano

La ilustración es de HCM.


Polvo del camino/ 329

“Tenemos que hablar contigo”
Héctor Cortés Mandujano

Me gustan mucho las películas, cuyo final reformula la historia, la desmiente incluso. Hay que tener claridad y atención extrema en el guion y la puesta en escena para que los últimos minutos nos digan que lo que vimos antes no era eso sino esto. Me siento un niño feliz cuando se descubre en una peli la falsedad con maestría sutil.
El ejemplo más socorrido y popular es El sexto sentido (1999, de M. Night Shyamalan) que, justo cuando termina, nos explica por qué el psicólogo puede hablar con el niño que ve muertos. La brevísima escena final nos propone, espléndidamente, una historia distinta a la que acabamos de ver. Yo habría quitado, incluso, el reembobinado rapidísimo que el autor-director nos regala para que quede claro el engaño.
Otro ejemplo es Swimming Pool (2003, de François Ozon). La trama minuciosa lleva a una escritora inglesa a una casa de Francia donde ocurre un asesinato y vemos durante largo rato, en pelotas, a la bellísima Ludivine Sagnier. Pero el último minuto hace que nos demos cuenta de que la película en realidad apostó más a la imaginación que a la realidad. Gran trabajo actoral de Charlotte Rampling.
Nunca había visto, eso sí, que en películas de dibujos animados por computadora ocurriera algo así, hasta que vi la fantasía musical Hechizados (2024, dirigida por Vicky Jenson, con guion de Linda Woolverton, Lauren Hynek y Elizabeth Martin), una peli para niños que casi inicia con un secreto que la princesa Ellian y su corte han guardado bien hasta ese momento: los reyes, sus padres, se han convertido, desde hace un año, en monstruos indomables.
Sus padres fueron al Bosque Oscuro de la Oscuridad Eterna y allí ocurrió algo que los transformó. La princesa, quinceañera, tiene que ir con ellos al bosque para recuperar a sus padres y salvar el reino.
En la cinta, que es divertida, con muchas canciones, ocurren un sinnúmero de peripecias, que entretienen y divierten, hasta que se llega al secreto de la transformación: el rey Solon y la reina Ellsmere se volvieron monstruos porque se la pasaban peleando.
La solución, para que la vida de ambos pueda tener felicidad y paz, es que no vivan juntos, que se separen. La hija sufre al principio con esa decisión. La entiende después, y sus padres reinan desde castillos distintos.
La princesa, entonces, vive contenta.
O sea, la película explica el divorcio a los niños, con una historia disfrazada de cuento de hadas. No sé si los pequeños entenderán a cabalidad el sentido no tan obvio de la cinta, pero creo que para los adultos se presenta una oportunidad magnífica de abrir la conversación...

La ilustración es de HCM.
La ilustración es de HCM.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

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Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Voces ensortijadas. 328. Concierto en madrugada. María Gabriela López Suárez

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Voces ensortijadas  


Concierto en madrugada
María Gabriela López Suárez


La ola de calor que había en la región tenía agotada a la población de la ciudad en la que vivía Hermila. En su colonia el tema del intenso calor se había vuelto una plática recurrente. A Hermila le gustaba escuchar las distintas estrategias que tenían las personas para mitigar el calor. Ponían atención cuando platicaban con su mamá. Doña Chepita, la vecina que tenían frente a su casa, recomendaba preparar cafecito y agregarle una pizca de azúcar, pedía que tuvieran cuidado para que no estuviera muy caliente, no fueran a quemarse la lengua. Don Isidro, otro vecino, sugería preparar café, endulzado al gusto, pero agregarle cubitos de hielo y tomarlo helado. Martina, hija de doña Chepita, prefería prepararse una limonada natural, agregar hielo, poca azúcar y una pizca de sal y bicarbonato, para ella era un suero casero.

Doña Estela, otra vecina, ponía a remojar una pequeña toalla en agua templada, ni fría ni caliente, la exprimía y se colocaba sobre el cuello. Había que estar al pendiente para que cuando se quitara lo fresco de la toalla se volviera a remojar y repetir el proceso. Jorge, el hijo de doña Estela y amigo de Hermila, contaba que para él lo mejor era comer paletas de hielo, eso le refrescaba.

A Hermila le gustaban las propuestas de bebidas frías y paletas. El sábado, al mediodía, se sentía agotaba. Intentó preparar el café helado. Algo falló en la cantidad de café que puso porque quedó demasiado amargo, para su gusto, y no lo tomó. Decidió prepararse una limonada. Le gustó cómo quedó el sabor, bien tanteado de azúcar, sal, bicarbonato y limón. Se bebió rápido la limonada. Después de comer sintió de nuevo las ganas de beber más limonada, para su mala suerte ya no había limones. Recordó que la vez más reciente que había ido al mercado el precio del kilo de limón estaba muy caro. Decidió no distraerse más. Tenía que leer un libro con más de 300 hojas para un reporte escolar que entregaría el lunes.

Fue a su cuarto, acomodó un tapete sobre el piso, abrió la ventana. Prendió el ventilador y se sentó para iniciar su lectura. Se recargó sobre la pared. Aunque el ventilador estaba a la máxima velocidad el aire se sentía muy caliente. Hermila comenzó a bostezar. Releyó una página más de tres veces. Se quedó dormida.

Una sensación de aire fresco la despertó. Un poco desconcertada buscó a tientas el apagador de la luz. ¿Qué hora era? ¿Cuánto tiempo había dormido? Era la 1:20 am. Se sentía renovada. El olor a tierra mojada invadió el cuarto. Había llovido, lo suficiente para generar esa ráfaga de aire que la despertó. Apagó el ventilador. Dejó la ventana abierta. Retomó la lectura, el ritmo comenzó a fluir. Después de unos minutos detuvo la lectura. Prestó atención, el canto de los grillos se escuchaba. Era un concierto en madrugada. Cerró el libro. Dejó que los grillos arrullaran su sueño.
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Fotografía: Rakhmat Suwandi: https://www.pexels.com/photo/grasshopper-on-dewy-green-leaves-in-darkness-36077121/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Polvo del camino. 328. En la raya. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: Luis Daniel Pulido.


Polvo del camino/ 328

En la raya
Héctor Cortés Mandujano

Por el Polvo del camino 318, “Leer y vivir”, donde cuento la experiencia de un lector que decidió probar si el estrangulamiento produce placer y eyaculación, recibí varios mensajes de, curiosamente, lectoras.
Rocío: “La pareja que experimentó lo que leyó en tu libro. Impactante”.
Andrómeda: “Qué buena anécdota”.
Leonora: “Buenísimo. ¿Ya ves, tocayo? Tú también educas, como Rosseau”.
Tania: “Y qué buen polvo... el que tuvo el amigo. Como dices, ese sí es un lector comprometido”.
Natividad: “¡Qué lector tan arriesgado! Afortunadamente vive para contarlo”.
Damaris: “Jaja, buenísimo. También me surgió la duda, peroooo 1) no tengo quién me baje de la silla, 2) ¿En las mujeres también pasa?, 3) ¿Venirse es irse?”.
Google dice que “la asfixia erótica, que involucra el ahorcamiento para buscar placer, es una práctica documentada desde el siglo XVII, inicialmente usada para tratar disfunciones sexuales y vinculada a la erección y eyaculación en víctimas de ahorcamientos públicos (erección mortal)”.
La hipoxifilia, como se le llama técnicamente, es una práctica que puede ser mortal. Han muerto muchas celebridades en el intento, aparte de los miles anónimos. Hay muchas novelas, cuentos, películas que han tocado el tema, y su estudio (erección y eyaculación incluida) es parte de la materia de derecho penal.
Lamentablemente, la respuesta placentera que cuenta el técnico forense en mi novela Aún corre sangre por las avenidas, sólo ocurre (por cuestiones de nuestra diferencia genital) en los hombres, aunque ahora está de moda, entre jóvenes y adolescentes, el ahorcamiento femenino para buscar placer. Escribe Cecilia Barría (BBC News Mundo) en “Asfixia erótica: los peligros de una práctica de moda entre los jóvenes que pone en riesgo especialmente a las mujeres”, que investigadores de la Universidad de Hamburgo publicaron en 2024 que en Alemania (y en Estados Unidos) el 40% de los adultos menores de 40 años han incorporado el sexo violento consensuado (azotar, tirar del cabello, asfixiar) en sus relaciones íntimas... En Islandia el porcentaje sube a 44% y en Australia es del 50%. México ya es, también, obvio, parte de esta moda...
En El invencible verano de Liliana (Random House, 2023), Cristina Rivera Garza cita la investigación de Jacquelyn Campbell, “enfermera especialista en violencia doméstica y violencia íntima de pareja”, quien cita como factores de riesgo específicos (p. 53) “las amenazas de muerte, la estrangulación, o el sexo forzado”.

Ilustración: Luis Daniel Pulido.
Ilustración: Luis Daniel Pulido.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Voces ensortijadas. 327. Entre la escucha y la escritura. María Gabriela López Suárez

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Voces ensortijadas  

Entre la escucha y la escritura
María Gabriela López Suárez

Las gotas de lluvia comenzaron a caer, no eran ni las tres de la tarde. Mateo, el jefe de Sonia, le recordó que en una hora daría inicio el taller de escritura. Sonia se apresuró a la salita donde se llevaría a cabo la actividad. En el pasillo sintió el aroma a tierra mojada. Respiró profundo. Amaba ese aroma.

Al llegar a la salita revisó si las sillas estaban acomodadas. Se cercioró que la mesa estuviera con el mantel en color marrón y que también hubiera hojas blancas, lápices y bolígrafos al centro. Echó un vistazo hacia la ventana, el ruido de la llovizna le hizo recordar que el taller iniciaba pronto. Deseó que no hubiera una lluvia torrencial para que el público llegara.

Antes de salir de la pequeña sala, Sonia observó el lugar, aunque todo estaba en orden sentía que algo hacía falta. Cerca de la ventana vio un espacio para colocar un jarrón con flores. Sin dudarlo, fue a su oficina, compartiría las rosas blancas que la acompañaban ese día. Recordó cuando había llegado a trabajar a ese espacio cultural, llevó rosas, una blanca y una amarilla. Eran algo simbólico, la presencia de la naturaleza como parte de la vida. Regresó a su oficina. Preparó café y llevó la cafetera a la salita.

El deseo de Sonia se hizo escuchar, la lluvia cesó. Mateo fue a supervisar el lugar y posteriormente, se retiró. Sonia era la encargada de recibir a la escritora que facilitaría el taller. Estaba emocionada, a ella le gustaba leer y también se había inscrito.
La escritora Dinorah Jade llegó minutos antes del inicio. Sonia la saludó y le dio la bienvenida. Poco a poco fue llegando el público. El grupo era pequeño, 13 personas, en su mayoría mujeres, solo llegaron dos varones. Había varias generaciones, mujeres adolescentes, jóvenes y adultas mayores. En el caso de los varones, eran el hijo adolescente y el padre adulto joven.

Dinorah acompañó al grupo con distintas dinámicas. La intención no solo era escribir sino identificar por qué, para quién, sobre qué y cuándo escribir. Sonia estaba atenta a sus roles, como anfitriona en el espacio cultural y como participante en el taller.

Desarrollaron varios ejercicios de escritura, a partir de preguntas que implicaban conectar con sus emociones. Cuando tocó el turno de compartir lo escrito, Sonia sintió que su corazón latía más rápido. El grupo estaba atento a la escucha de cada texto. Dinorah compartía sus comentarios, alentando a seguir escribiendo. Sonia esperó hasta la segunda ronda de lectura para leer un texto. Su tono de voz mostró sus nervios, poco a poco fue tomando seguridad. Concluyó contenta.

En el cierre cada asistente agradeció a la tallerista, al espacio cultural y a cada participante. Esa tarde lluviosa le había dado muchos aprendizajes a Sonia y a las demás personas, entre la escucha y la escritura se podían generar herramientas valiosas para la convivencia cotidiana, respetuosa y amorosa.
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Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Polvo del camino. 327. Borges, una película. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: HCM.


Polvo en el camino/ 327

Borges, una película
Héctor Cortés Mandujano

Tanta soberbia el hombre, y no sirve más que pa juntar moscas

JLB,
en “El hombre de la esquina rosada”


Me hallé de casualidad, en YouTube, con la película Hombre de la esquina rosada (dirigida por René Mugica, en 1962), título famoso de Borges, donde, como una rareza en su producción cuentística, usa el lunfardo, el lenguaje orillero (arrabalero) de Argentina, con mucha soltura.
La historia no sólo se ha vuelto cine, sino también teatro, ballet, una suite que escribió Borges y musicalizó Astor Piazzolla, e incluso una moneda conmemorativa.
No le gustó, cuando se volvió famoso, que su cuento fuera tan popular (“cometí la imprudencia de escribir un cuento titulado El hombre de la esquina rosada”), pero ante la decisión del público el artista poco tiene que hacer. Se publicó por primera vez, con otro título (“Leyenda policial”), en 1927, en la revista Martín Fierro, y después de otras publicaciones formó y forma parte del célebre volumen Historia universal de la infamia, desde 1935.
Comencé a ver la cinta sin muchas expectativas y me fue sorprendiendo: qué bien hecha está, qué bien actuada, qué bien adaptaron la historia, qué bella es La Lujanera (la actriz Susana Campos). El barrio, donde trascurre mayormente la trama, es retratado con solvencia; Francisco Real, el Corralero, es encarnado por un actor que sabe su oficio (Francisco Petrone), lo mismo que Rosendo Juárez, el Pegador (Jacinto Herrera).
La lucha entre ambos, donde triunfa el primero, se escenifica con sapiencia.
El personaje que da título a la narración y a la película (en el cuento es quien cuenta el cuento, se supone que a Borges; en la película aparece desde el principio) me pareció en la cinta débil, incluso afeminado. Eso, sin embargo, vuelve más potente el relato, porque subraya mejor la hazaña; es decir, no hay enemigo pequeño, el aparentemente insignificante puede vencer al diestro: David mató a Goliat.
Hay tantas escenas con bailes y tumultos que fluyen como si fueran reales. El director tomó las mejores decisiones para contar la fatal historia de un cuchillero experto que pierde la gloria y la vida ante un contrincante bisoño, que no da muerte al otro por venganza, sino porque él, antes, ha humillado a su ídolo.
Dijo Borges de esta película (tomo la cita de Wikipedia): “De todas las adaptaciones cinematográficas de mi obra, sólo hubo una buena: el mal cuento Hombre de la esquina rosada inspiró un excelente film con el mismo título, dirigido por René Mugica.
“Era éste un film admirable, muy superior al relato endeble en el cual se inspiró. Lo demás que se ha hecho prefiero callarlo. […] También hicieron otras películas de las cuales no quiero acordarme. […] Aunque participé en alguno de los guiones, luego todo aquel trabajo fue transformado de tal manera –quizá mejorado– que yo no lo reconocí al ver el producto final”.


Ilustración: HCM.
Ilustración: HCM.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com