Polvo del camino. 333. Catorce libros. Héctor Cortés Mandujano

Polvo del camino/333

Catorce libros
(Cuento corto)
Héctor Cortés Mandujano


El crítico y ensayista Beronni me parece admirable por tres razones: la primera por usar sólo un nombre y no dar ningún dato biográfico en sus libros ni ceder a las presiones –supongo que las tendrá o las tuvo– de dar entrevistas o aparecer en algún lado diciendo que él o ella es él o ella; la segunda es que no juega a mostrarse en ningún otro género que el ensayo literario, y la tercera es haber tenido la claridad desde el principio de hacer los únicos libros que, creo, quiso hacer: catorce, que llevan los títulos de los días de la semana I y II.
No hay en su caso, como en muchos otros, el libro escondido, el que encontró algún crítico en una remota librería; el manuscrito escondido en una caja misteriosa ni ninguna de otras zarandajas que las editoriales usan para vender basura de famosos.
Hace no mucho, en uno de mis sueños, al salir de un extraño zoológico, me hallé los catorce libros suyos, puestos en rimero y en orden en una de las bancas de la salida. Pertenecen a su primera edición, de gran formato, en un papel que simula el cartón, cuyas portadas sólo tienen su nombre y el título: Beronni Domingo I, Beronni Domingo II, Beronni Lunes I, Beronni Lunes II
No sé cómo le hizo, pero los libros aparecieron al mismo tiempo en varios idiomas (inglés, francés, alemán, italiano, español, ruso…), de modo que adivinar el posible dato de su nacionalidad se terminó con eso; por otra parte, sus libros no suelen privilegiar un continente y así leemos la convivencia entre autores de México con los clásicos de China, Portugal y África; no hay prevalencia entre Francia y Egipto ni parecen importarle más los daneses que los escritores de Puerto Rico.
Se pensaría que leyó todos los libros del mundo y luego, con humor, inteligencia y erudición encontró el hilo negro, el agua tibia que antes de él o ella (el suyo es un nombre ambiguo o un apellido: Beronni) nadie había imaginado siquiera.
Leí sus libros, recuerdo, en la biblioteca de uno de mis amigos ricos (Salatiel), antes de que se fuera a vivir al extranjero. Recuerdo aún la tipografía amable y grande, el interlineado generoso, los blancos que regalaban a cada página el aire necesario para que las palabras no parecieran dentro de una jaula, sino bailando en un campo de gladiolas blancas, flores de vida y de muerte.
Aunque sean el mayor referente, el único más bien, de las literaturas de todos los países de todos los tiempos no tuvieron lo que pudiera llamarse una campaña internacional; aparecieron con modestia (es un decir, la primera edición es lujosa), con sus propias panoplias para la lucha descarnada entre los lanzamientos de best sellers, los nuevos libros de autores consagrados y los miles de novedades diarias.

Cuando vi aquella colección puesta ante mí, en una banca solitaria, por supuesto que pensé en robármelos, pero no llevaba coche, no había ningún taxi (hay que caminar un tramo largo para salir a la carretera) y tuve miedo de que fuera una prueba para exhibirme como ladrón. Hojeé, eso sí, aquí y allá, varios volúmenes y me detuve en la página 63 de Miércoles II donde analiza en un párrafo no tan largo unos diez libros canónicos para llegar a la conclusión de que un buen libro debe combinar con sabiduría la dramaturgia, la novela, el cuento, la poesía, el guion cinematográfico, la música, la pintura, la escultura, la danza, todas las artes…
No podría trascribir alguna línea de lo que leí, porque lamentablemente olvidé casi todo en el momento en que desperté de aquel sueño.
Ilustración: HCM.
Ilustración: HCM.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

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