Voces ensortijadas 147. Renacer en la vida. María Gabriela López Suárez

Renacer en la vida

Por Maria Gabriela López Suárez

Ese amanecer del sábado fue distinto para Josefina, no había escuchado el canto de los gallos, ni el incesante barullo de los gansos, menos el ladrido de los perros que llegaban a pedir su desayuno, sino un silencio y luego un toquido en la puerta del cuarto. Era la enfermera que le llevaba sus medicamentos. Se le había olvidado que estaba en el hospital. 

Tomó las pastillas y se quedó un rato contemplando el silencio en la habitación. No estaba sola, su amado compañero la acompañaba, cuidando su sueño, era quien le había dado los buenos días, un tanto adormitado. Ella cerró los ojos y se quedó pensando que no tenía idea de qué hora era, quizá como las seis de la mañana. Había perdido la noción del tiempo. No le quiso preguntar a él, mejor seguir descansando ambos otro rato.

La mente de Josefina estaba tranquila, en la tarea de asimilar el proceso de recuperación de su enfermedad. No era fácil  librar las batallas, a cada persona le toca lidiar con una batalla distinta, pensó. Se acordó de don Paquito y su esposa Sara, tenía poco que había fallecido su hijo Luis, un adolescente. Lupita, su vecina, mamá soltera que tenía enferma de asma a su hijita Rosa. Don Juvencio que había sido abandonado por sus hijos y ya  era una persona mayor. Rebeca y Jacinto que eran mamá y papá de unos gemelos y tenían meses de no conseguir trabajo. 

Respiró profundo y se sintió agradecida de estar viva, aún con lo que tocara seguir. Era parte de los aprendizajes. Se sentía acompañada y fortalecida. Una de las tareas grandes era tener como aliado al tiempo para darse sus espacios y eso sería parte de la sanación que requería, no solo física sino interior. Ese día se sintió bendecida por el bello regalo de renacer en la vida.
 
Permaneció con los ojos cerrados. En un tercer plano escuchó el canto de un zanate, tenía la fortuna de tener cerca una ventana en el cuarto del baño, eso le recalcó que eran como las seis de la mañana. En un quinto plano escuchó cantar a una de las enfermeras, primero una de las interpretaciones de Luis Miguel… "miénteme como siempre, por favor miénteme", luego una interpretación de Laura Pausini… "no puedo dividirme ya entre tú y mil mares…" regresó al primer plano del silencio en su cuarto y se fue quedando dormida..

Photo by Erkan Utu on Pexels.com

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Doctora en Estudios Regionales por la Universidad Autónoma de Chiapas y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Docente investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH). Es integrante  de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES), del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), del Colectivo Fotográfico Tragameluz y del Colectivo Reminiscencia, este último aborda el tema de los feminicidios. Desde 2008 colabora en diferentes medios en Chiapas. Fue corresponsal en Chiapas de la Agencia Informativa Conacyt. Actualmente es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz; colabora también en la Red de Comunicadores Boca de Polen. A.C.

Nota muerta. Calaveritas 13. Maclovio Fernández

Especial Día de Muertos 

Luis Antonio

Por Maclovio Fernández

A Luis Antonio Rincón García

Luis Antonio
De las letras hizo un guion:
que fueran sin vencimiento,
pa’ que viviera contento
sin ir jamás al panteón.

Fue de concurso en concurso
andando como alma en pena
buscando la repepena
de lana con su discurso.

Mas la Parca lo envidió
y en lo álgido de su gira
en un encoge y estira
al panteón lo remitió.


Maclovio Fernández

Las Calaveras o Calaveritas, son una tradición mexicana que convive con la de Día de muertos y que consiste en la construcción y versificación de "epitafios" dedicado a personajes vivos, relevantes del ámbito público, de la política o, simplemente, del hijo del vecino. El ingenio y la picardía mexicana efatisado con un coqueteo con "la muerte" vuelta personaje ha sido motivo de basta literatura, de estudios antropológicos y de diversas materias. Este mes estaremos presentando Las Calaveras de Maclovio Fernández.
Fotografía: María del Pilar Guillén Figueroa

Nota muerta. Calaveritas 12. Maclovio Fernández

Especial Día de Muertos 

A la porca parca

Por Maclovio Fernández

A la porca Parca
A una calavera loca
cuya intención me lastima
le respondo con inquina:
que a mi dama no la toca.

Será el mentado sereno
y aunque sea el día de la Flaca
a mi dama no la ataca
con guadaña o con veneno.

Con machete o con cuchillo
si me acompaña la suerte
volverá muerta la Muerte
cuando le rompa el fundillo.

Yde paso o refilón,
rasgaré cualquier escollo
para engrandecerle el hoyo
ya de regreso al panteón.


Maclovio Fernández

Las Calaveras o Calaveritas, son una tradición mexicana que convive con la de Día de muertos y que consiste en la construcción y versificación de "epitafios" dedicado a personajes vivos, relevantes del ámbito público, de la política o, simplemente, del hijo del vecino. El ingenio y la picardía mexicana efatisado con un coqueteo con "la muerte" vuelta personaje ha sido motivo de basta literatura, de estudios antropológicos y de diversas materias. Este mes estaremos presentando Las Calaveras de Maclovio Fernández.
Fotografía: Adriana Corzo Aguirre

Nota muerta. Calaveritas 11. Maclovio Fernández

Especial Día de Muertos 

Desnacionalizados

Por Maclovio Fernández

Desnacionalizados

Salinas se despeña y Peña se pela.
España vende aún indulgencias 
a los bandidos pecadores para
que se vean libres de culpa.

Lo hacen en la modalidad de
“nacionalidad” y a muy buen precio.


Roban aquí e invierten allá

La Muerte con la verdad
tiene una cuenta pendiente
dos que metieron el diente
cambian nacionalidad.

España encontró otra forma
se seguir con es saqueo
pues no puede hacerle el feo
al dinero que la engorda.

Aquí viven escondidos
allá se dan la gran vida:
un país a su medida
para ese par de bandidos.


Maclovio Fernández

Las Calaveras o Calaveritas, son una tradición mexicana que convive con la de Día de muertos y que consiste en la construcción y versificación de "epitafios" dedicado a personajes vivos, relevantes del ámbito público, de la política o, simplemente, del hijo del vecino. El ingenio y la picardía mexicana efatisado con un coqueteo con "la muerte" vuelta personaje ha sido motivo de basta literatura, de estudios antropológicos y de diversas materias. Este mes estaremos presentando Las Calaveras de Maclovio Fernández.
Photo by Jorge Medina on Pexels.com

Nota muerta. Calaveritas 10. Maclovio Fernández

Especial Día de Muertos 

Despedida
Por Maclovio Fernández

Despedida

Cuando me toque el aciago día
me atrevo a solicitar
que si algo me han de tocar
me cambien la melodía.

Lo pido en serio y en broma,
ya que la Muerte es ladina,
que en vez de las Golondrinas
me tocaran “la Paloma”.

El consuelo al que me aferro
es que aún en acto postrero,
sí en mi esperanza no yerro,
llenaré un buen agujero.


Maclovio Fernández

Las Calaveras o Calaveritas, son una tradición mexicana que convive con la de Día de muertos y que consiste en la construcción y versificación de "epitafios" dedicado a personajes vivos, relevantes del ámbito público, de la política o, simplemente, del hijo del vecino. El ingenio y la picardía mexicana efatisado con un coqueteo con "la muerte" vuelta personaje ha sido motivo de basta literatura, de estudios antropológicos y de diversas materias. Este mes estaremos presentando Las Calaveras de Maclovio Fernández.
Photo by Jair Hernandez on Pexels.com

Nota muerta. Calaveritas 9. Maclovio Fernández

Especial Día de Muertos 

Andrés Manuel
Por Maclovio Fernández

Andrés Manuel

Aunque se asume formal
no se libró del calvario
 ya que por contestario
le cayó a la flaca mal.

Dicen que, como en la escuela,
el tal López Obrador
quiere ser repetidor
pero le llegó una esquela.

Ahora está armando un relajo
contra la Quiriquisiaca,
arengando a los de abajo
pa’ deponer a la Flaca.

Ya convertido en espanto
ha organizado un plantón
con lo que, ni el camposanto
se salva de este cabrón.


Maclovio Fernández

Las Calaveras o Calaveritas, son una tradición mexicana que convive con la de Día de muertos y que consiste en la construcción y versificación de "epitafios" dedicado a personajes vivos, relevantes del ámbito público, de la política o, simplemente, del hijo del vecino. El ingenio y la picardía mexicana efatisado con un coqueteo con "la muerte" vuelta personaje ha sido motivo de basta literatura, de estudios antropológicos y de diversas materias. Este mes estaremos presentando Las Calaveras de Maclovio Fernández.
Photo by Los Muertos Crew on Pexels.com

Nota muerta. Calaveritas 8. Maclovio Fernández

Especial Día de Muertos 

A todos
Por Maclovio Fernández

A todos
De todos, el más humilde,
 este versificador
quiere tener el honor
de ponerles una tilde.

La Muerte tiene un rasero
que es de justicia reflejo
y a todos trata parejo
haciéndoles su agujero.

Su mensaje está completo
pues se ve en radiografía
su cartel de profecía
de muerte: en nuestro esqueleto.

Maclovio Fernández

Las Calaveras o Calaveritas, son una tradición mexicana que convive con la de Día de muertos y que consiste en la construcción y versificación de "epitafios" dedicado a personajes vivos, relevantes del ámbito público, de la política o, simplemente, del hijo del vecino. El ingenio y la picardía mexicana efatisado con un coqueteo con "la muerte" vuelta personaje ha sido motivo de basta literatura, de estudios antropológicos y de diversas materias. Este mes estaremos presentando Las Calaveras de Maclovio Fernández.
Photo by Genaro Servu00edn on Pexels.com

Polvo del camino. 146. Vargas Llosa y García Márquez. Héctor Cortés Mandujano

Vargas Llosa y García Márquez

Héctor Cortés Mandujano

Gabriel García Márquez. Mario Vargas Llosa. Dos soledades. Un diálogo sobre la novela en América Latina (Alfaguara, 2021) es la trascripción de la conversación pública que tuvieron estos escritores, el 5 y 7 de septiembre de 1967, en la Universidad Nacional de Ingeniería de Lima, Perú, a la que se agregan algunos textos testimoniales y entrevistas.
          García Márquez ya había publicado Cien años de soledad y Vargas Llosa recién había obtenido el Premio Rómulo Gallegos por La casa verde. Con generosidad, tal vez porque es más inteligente y me parece el mejor dotado para la literatura, Vargas Llosa adoptó el papel de entrevistador. A la postre ambos ganarían el Premio Nobel de Literatura: en 1982 GGM y en 2010 MVLL.
          Pregunta MVLL al abrir el conversatorio, luego de explicar lo lógico que parece saber para qué sirve un ingeniero o un arquitecto (p. 35): “¿Para qué crees que sirves tú como escritor?” y GGM responde algo que después matiza: “Yo tengo la impresión de que empecé a ser escritor cuando me di cuenta de que no servía para nada”. Dice más adelante (p. 37): “Creo que el escritor está siempre en conflicto con la sociedad; más aún, tengo la impresión de que se escribe como una forma de resolver ese conflicto personal del escritor con su medio”.
          Cuenta GGM que la ascensión a los cielos de Remedios la Bella en Cien años de soledad se la inspiró una muchacha fugada (p. 50): “Se fugó de su casa con un hombre y la familia no quiso afrontar la vergüenza y dijo, con la misma cara de palo, que la habían visto doblando unas sábanas en el jardín y que después había subido al cielo…”.
          MVLL recapitula (pp. 58-59): “Creo que tenemos una idea de los materiales con los que trabaja el escritor: experiencias personales, experiencias culturales, hechos históricos, hechos sociales. Ahora, el problema máximo es convertir todos estos materiales, todos estos ingredientes en literatura… En hacerlos pasar por el lenguaje y convertirlos en una realidad imaginaria”.
           MVLL, cuando hablan de Borges, dice que (p. 77) “yo siempre he tenido problemas para justificar mi admiración por Borges”; GGM le comenta (p. 78): “Ah, yo no tengo problema para justificar mi admiración. Le tengo una gran admiración, lo leo todas las noches. Vengo de Buenos Aires con las Obras completas de Borges. Me las llevo en la maleta, las voy a leer todos los días, y es un escritor que detesto…”.
           [El problema de muchos escritores con Borges fueron siempre sus posiciones políticas. Mario Benedetti, izquierdista militante, cuenta a Mario Paoletti en su biografía El aguafiestas (Alfaguara, 1995) que lo leía (p. 114) “con una admiración sin límites”, pero con “aborrecimiento sumo por el hombre, que parecía divertirse perpetrando opiniones reaccionarias. Por entonces en el Río de la Plata circulará un argumento malvado, casi borgeano: Borges es la prueba de la no existencia de Dios, porque si Dios existiera lo hubiera hecho mudo y no ciego”.]
            MVLL, en el anexo “García Márquez por Vargas Llosa”, de 2017, dice que GGM (1927-2014), ya muerto para entonces (pp. 124-125), “era enormemente divertido, contaba anécdotas maravillosamente bien, pero no era un intelectual, funcionaba más como un artista, como un poeta, no estaba en condiciones de explicar intelectualmente el enorme talento que tenía para escribir. Funcionaba a base de intuición, instinto, pálpito”.
 

Contactos: hectorcortesm@gmail.com.

Ilustración: Juan Ángel Esteban Cruz**




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

**Sobre Juan Ángel Esteban Cruz:

**Juan Ángel Esteban Cruz. Cintalapa, Chiapas, México. Diseñador gráfico, maestro en mercadotecnia y publicidad. Su trabajo se ha publicado en numerosos diarios, libros y revistas de México y el extranjero.

Nota muerta. Calaveritas 7. Maclovio Fernández

Especial Día de Muertos 

A Cuasi Modo
Por Maclovio Fernández

A Cuasi Modo
o cualquiera que se parezca.

Quien no ha hecho otra cosa
en su vida, que robar, mentir 
y calumniar. Póngase la camisa.

Calavera al jorobado.

Según predijo su oráculo,
ha pasado a mejor vida,
luego de triste espectáculo
víctima de la bebida.

Así lo ha dejado el vino
seco, enjuto y en el hoyo
su índole de libertino
lo ha metido en un embrollo.

Su muerte no fue total
pues su lengua quedó viva
y no deja de hablar mal
de la gente conocida.

Maclovio Fernández

Las Calaveras o Calaveritas, son una tradición mexicana que convive con la de Día de muertos y que consiste en la construcción y versificación de "epitafios" dedicado a personajes vivos, relevantes del ámbito público, de la política o, simplemente, del hijo del vecino. El ingenio y la picardía mexicana efatisado con un coqueteo con "la muerte" vuelta personaje ha sido motivo de basta literatura, de estudios antropológicos y de diversas materias. Este mes estaremos presentando Las Calaveras de Maclovio Fernández.
Photo by Carlos Reyes on Pexels.com

Librero del uroboro. 15. El verbo se hizo sexo. Ilse Ibarra Baumann

El verbo se hizo sexo

Por Ilse Ibarra Baumann

He aquí este hallazgo que se reedita por tercera vez 91 años después. Las dos primeras ediciones fueron en 1931. Yo pensé (malamente) que la novela iba a dar testimonios milagrosos por parte de la santa y me encuentro con que es una mujer que ve visiones y son, más bien, síntomas de alguna patología psiquiátrica. 
          Al final de la novela la madre Teresa escribe sus revelaciones por petición del Santo Oficio quienes trataban de enjuiciarla para poder quemarla. Ella cuenta que ve a Dios: Jesús hombre, a quien ha convertido en ángel, trae un dardo de oro que le mete en las entrañas y la hace temblar y ver el mundo maravilloso. De ahí el título del libro: El verbo se hizo sexo. 

Ramón J. Sender exhibe la condición terrenal de Teresa de Ávila. 

“Vivo ya fuera de mí,
después que muero de amor;
porque vivo en el Señor,
que me quiso para sí:
cuando el corazón le di
puso en él este letrero,
que muero porque no muero.

Esta divina prisión,
del amor en que yo vivo,
ha hecho a Dios mi cautivo,
y libre mi corazón;
y causa en mí tal pasión
ver a Dios mi prisionero,
que muero porque no muero.”
Fotografía: I. I. B
Fotografía: cottonbro

Sobre la autora:

Ilse Ibarra Baumann. Es Licenciada en Lengua y Literatura Hispanoamericanas por la Universidad Autónoma de Chiapas. Actualmente cursa el Máster en Creatividad Literaria en Español por la Universidad de Salamanca, España.