Polvo del camino/ 99

Errar

Héctor Cortés Mandujano

Vine a verte, mañana, en un hotel que ya no existe. 
          Has sido sucesiva y sincrónicamente un , un no, un tal vez en el múltiple espacio, el caleidoscópico tiempo de nuestro multiverso idílico.
          Y yo veo lo nuestro (que sería una exageración llamar amor) desde el principio antrópico y desde la teoría de las probabilidades, y el  no siempre termina en beso (incluso, la amorosa moneda echada al azar, a veces ha caído de canto), el no es a veces un encuentro erótico (lo que resignifica y renombra con la lucidez de la locura tu negativa caprichosa)  y el tal vez es una dispersión que va desde no contestar mis mensajes telefónicos hasta borrarme de tus contactos, pasando, en contraste, por mandarme un emoticón romántico y decirle a una de mis amigas que yo soy el hombre de tu vida.
          El jardín de los senderos que se bifurcan sería un retrato móvil de esto que a veces te interesa, a veces tal vez, a veces no. Pero no el cuento de Borges, sino la fisicalidad de un jardín que tuviera todas las posibilidades de tránsito, en todos los tiempos.
           Sé que cualquiera con menos práctica en el pensamiento complejo me diría que tú no eres una individualidad, sino la multitud de mujeres con quienes me he relacionado familiar, amistosa, amorosa y eróticamente, y que yo he hecho una con todas; por eso, incluso, a veces tus ojos, que no son de la misma cara, representen la heterocromía.
            No es así: tú te has llamado de muchas formas (Carmen, Luisa, Carolina, etcétera), pero eres única, y te recuerdo lo mismo en el jardín de la infancia, que cuando partí mi pastel de cumpleaños número 40. Y te he visto en las nubes y en el árbol de espinas, y en el frondoso nambimbo de cuando niño, y en los sueños…
            Pero tu más reciente encarnación me hace perder la paciencia y la esperanza, porque siento que no estás cuando estás, que no te vas cuando te vas, que has enredado tu existencia (cambiante, polimorfa, isótropa) a lo que yo llamo mi vida, que más parece una copia deforme de la tuya.
            Pero la existencia, me dice mi incesante pensamiento, es prueba de su extremo contrario: el deceso, la ausencia, la falta.
            El hotel sigue allí, ayer: tú no existes.


 


Contactos: hectorcortesm@gmail.com.     

Ilustración: Alejandro Nudding




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com