Polvo del camino/ 48

Dos apuntes sobre el amor y una mujer

Héctor Cortés Mandujano

Mejor destino son los besos que la sabiduría

E. E. Cummings, en “VII:208”
  

Dice Fidalma, una de las personajas de mi obra de teatro Trascripción, Palimpsesto:
“Era su rostro un pedazo de piedra. Sus ojos, si no te veían, daban lo mismo abiertos que cerrados. Así tal vez su corazón. Un mármol, una laja de monte donde ningún sentimiento había puesto su impronta. 
          “La nada era su expresión.
          “No hablaba con nadie y tal vez su cerebro nunca poseyó una idea propia. No se puede saber. Yo viví con él y era como si fuera un dios oscuro, dormido, a punto de despertar. Fue mi hombre porque fue el único que me interesaba: ¿cómo perder el tiempo con alguien que se sabe las canciones de moda, que ve televisión, que cree que es importante leer o ver películas? Él era una fortaleza inamovible. Cuando ponía sus ojos en mí, pensaba que así miraban en el pasado infinito las esfinges, la Gorgona, los monstruos desaparecidos. Era impenetrable y por eso lo amaba…”.
 
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Leo El banquete (Ediciones Folio, 2006, traducción de Luis Gil), de Platón que, en realidad, como se sabe, es uno de los famosos diálogos de Sócrates, que escribió su alumno Platón.
            Lo he leído varias veces (y he escrito sobre los tres sexos y el nacimiento del amor, según Aristófanes, que es uno de los comensales, en varias ocasiones) y ahora de nuevo hallo que compartir contigo lector, lectora.
            Fedro, otro de los comensales, es quien dice esto (p. 26):
            “Y es hombre vil aquel enamorado vulgar que ama más el cuerpo que el alma y que, además, ni siquiera es constante, ya que está enamorado de una cosa que no es constante, pues es tan pronto como cesa la lozanía del cuerpo, del que precisamente está enamorado, se marcha en un vuelo, tras mancillar muchas palabras y promesas. En cambio, el que está enamorado de un carácter virtuoso lo sigue estando a lo largo de toda su vida, ya que está inseparablemente fundido con una cosa estable”.
 
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En una de las famosas sesiones de A fondo, entrevistas realizadas por el periodista Joaquín Soler Serrano, entre 1976 y 1981, conversa con Octavio Paz, en 1977, y éste responde a la pregunta de Soler: De los personajes históricos de México, ¿cuál es el que resulta más grato a la sensibilidad de Octavio Paz?
            —Una mujer, que además no pertenece a la historia de México, sino a la literatura: sor Juana Inés de la Cruz. Me parece que es la persona más importante que ha tenido no sólo México, sino incluso la América de habla española.  

Contactos: hectorcortesm@gmail.com

Ilustración de HCM
Ilustración: HCM

*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com