Líneas de desnudo/ 4

Distopía II: No tan del pasado

Manuel Pérez-Petit

Ejemplo de toda esta reflexión acerca de la distopía y la realidad y paradigma de que la distopía no sólo se presenta ya en escenarios futuristas, Juego de Tronos, los libros y la serie de televisión, han derivado en estos últimos  años en un fenómeno merecedor de estudio aparte. Se trata de un monstruoso drama de fantasía, aderezado con grandes dosis de violencia basado en la saga literaria creada por George Raymond Richard Martin, más conocido como George R. R. Martin (New Jersey, Estados Unidos, 1948), prolífico autor que alcanzó la fama universal con Canción de Fuego y Hielo, una saga que comenzó a publicarse en 1996. La opera magna de Martin cuenta una historia en tercera persona desde los puntos de vista de más de 30 personajes. En cuanto a su valor literario, Martin ha sido criticado por su exuberancia en la descripción de los blasones, la indumentaria y los lemas de las casas que integran su universo. Pero su escritura es atrapante y fresca, y quizá ahí radique el éxito de la obra, cuya inspiración se encuentra en el medievo inglés en torno a la llamada guerra de las Dos Rosas, nombre acuñado en el Romanticismo al enfrentamiento armado de las casas de Lancaster y de York por el trono de Inglaterra, en la sucesión de Eduardo III y que daría lugar a la entronización de Enrique VII, padre de Enrique VIII, y en la que muchos consideran de manera errónea –y algún día hablaremos del concepto saga– la madre de todas las sagas de la literatura fantástica: El Señor de los Anillos, de J. R. R. Tolkien, asunto éste –el de la “madre”– que merecería otra reflexión adicional, pues en este caso de las distopías y la literatura fantástica –dos asuntos, no uno, aunque a veces entren en convergencia–, al contrario que en el Derecho natural, madres no hay nunca solo una.
    La geografía de Juego de Tronos consiste en dos continentes: Poniente, donde se establecen los Siete Reinos, monárquicos y con una estamento nobiliraio de gran influencia, Y Essos, una tierra muy extensa que alberga culturas arcaicas y salvajes que se rigen más por métodos de conquista y esclavitud. Hay tres líneas argumentales en la saga: la crónica de la guerra civil dinástica por el control del Poniente entre varias familias nobles, en donde el principal ente catalizador es Tyrion Lannister, el enano más listo del reino, la creciente amenaza de los llamados “Caminantes blancos” y de los salvajes, apenas contenida por un inmenso muro de hielo que protege el norte, custodiado por la Guardia de la noche, una orden que acoge a proscritos, violadores y personas en busca de redenciones personales y cuya figura principal recae en el bastardo de Invernalia: Jon Snow, y, por último, el viaje de Daenerys Targaryen, la hija exiliada del rey que fue asesinado quince años antes en otra guerra civil anterior al comienzo de la historia, que busca regresar a Poniente a fin de reclamar sus derechos. Las tres historias interactúan entre sí y son codependientes, en un marco de unicidad fragmentada en que se desarrolla toda esta historia de historias, en la que los personajes son complejos y están inmersos en un proceso de desarrollo constante, cambios de trama violentos y repentinos e intrigas políticas que bien podrían hacer reflexionar no sólo por sí mismas sino en relación al presente y a un probable indeseable futuro, con bases llenas de realismo. En su complejidad estructural, los protagonistas están sometidos a un constante vaivén de situaciones que les lleva a tomar decisiones que casi nunca están fundamentadas en virtudes o valores sino en la conveniencia y a veces como medidas de último recurso. La moral es un eje que juega un papel tan secundario que incluso en el contexto se puede considerar desprestigiado. La violencia, el incesto, la religión y la sexualidad se convierten en elementos indispensables, y la magia cuenta con un protagonismo en el desarrollo argumental muy leve y hasta sutil, llena de ambigüedad y oscuridad, por lo que aparece –al contrario de lo que se podría presuponer– en muy contadas ocasiones, lo cual marca una distancia significativa entre Canción de Fuego y Hielo y otras historias adscritas al género fantástico. El eje central no es la lucha entre el bien y el mal, sino la lucha política y la guerra civil, o sea, que la obra está concebida como un universo que se mira a sí mismo, y en ellas apenas aparecen –casi ni siquiera sugeridas- amenazas externas. Y eso también da para pensar, y no poco.
     Resulta cautivante la cantidad de fronteras que esta historia ha traspasado. No podemos negar que fue gracias a su adaptación televisiva que los libros cobraron importancia mundial. Y esta adaptación, concebida por los productores David Benioff y D.B. Weiss, ha demostrado que la gente está ansiosa por consumir historias complejas, saturadas de personajes y situaciones, que poco a poco se van entretejiendo. Aderezada con una banda sonora de primera, a cargo de Ramin Djawadi, y por los directores que han estado a cargo de los episodios durante sus temporadas, Juego de Tronos es una joya audiovisual que merece la pena ser vista y estudiada. 
     Y ahora más que nunca, puesto que parece no una historia basada en el pasado sino una crónica de la más rabiosa actualidad mundial. Y si no, enumeren cuantas similitudes puedan existir entre Juegos de Tronos, una hitoria distópica en un escenario del pasado, con lo que hoy ocurre y está ocurriendo en el mundo.

(Continuará…)

   
Fotografía: © M. P.-P., 2008

*Sobre el autor:

Manuel Pérez-Petit

Editor, escritor y gestor cultural

Sevilla, España, 1967.

Periodista de carrera, lo dejó todo para dedicarse profesionalmente a la gestión cultural y el mundo editorial hace 15 años. En 2010 se trasladó a México, fundó Sediento Ediciones. Ha dirigido diversos proyectos editoriales y culturales de ámbito latinoamericano en los siguientes años y dictado conferencias y cursos en países de Europa y América. Es profesor invitado en la Bluefields Indian & Caribbean University (BICU), de Bluefields, Nicaragua. La biblioteca de Yolotepec, comunidad indígena otomí de Santiago de Anaya, Hidalgo, México, lleva su nombre desde 2011. En 2017 fundó la causa Libros por Yolotepec, enfocada en la recolección de libros en donación para bibliotecas y la promoción de espacios de lectura de los ámbitos rural y marginal urbano de México. Autor de nueve libros individuales en poesía y narrativa, su obra ha sido publicada, antología o premiada en media docena de países. En 2020 fundó Kolaval, plataforma, agencia literaria y editorial de ámbito hispanoamericano.