Ingeniero en Comunicaciones y Electrónica por el IPN. Maestro en Finanzas Estratégicas por la UVG. Maestro en Estudios Humanísticos por el ITESM. Tiene estudios de Especialidad en Tecnologías de la Información por el ITTELMEX. Certificado como Co-Associated Project Manager por el PMI. Actualmente cursa el Master en Creatividad Literaria en Español en la Universidad de Salamanca. Promotor cultural y escritor. Ha publicado novela, cuento, artículos literarios y técnicos.
Especial Día de Muertos
Luis Antonio
Por Maclovio Fernández
A Luis Antonio Rincón García
Luis Antonio
De las letras hizo un guion:
que fueran sin vencimiento,
pa’ que viviera contento
sin ir jamás al panteón.
Fue de concurso en concurso
andando como alma en pena
buscando la repepena
de lana con su discurso.
Mas la Parca lo envidió
y en lo álgido de su gira
en un encoge y estira
al panteón lo remitió.
Maclovio Fernández
Las Calaveras o Calaveritas, son una tradición mexicana que convive con la de Día de muertos y que consiste en la construcción y versificación de "epitafios" dedicado a personajes vivos, relevantes del ámbito público, de la política o, simplemente, del hijo del vecino. El ingenio y la picardía mexicana efatisado con un coqueteo con "la muerte" vuelta personaje ha sido motivo de basta literatura, de estudios antropológicos y de diversas materias. Este mes estaremos presentando Las Calaveras de Maclovio Fernández.
Especial Día de Muertos
A la porca parca
Por Maclovio Fernández
A la porca Parca
A una calavera loca
cuya intención me lastima
le respondo con inquina:
que a mi dama no la toca.
Será el mentado sereno
y aunque sea el día de la Flaca
a mi dama no la ataca
con guadaña o con veneno.
Con machete o con cuchillo
si me acompaña la suerte
volverá muerta la Muerte
cuando le rompa el fundillo.
Yde paso o refilón,
rasgaré cualquier escollo
para engrandecerle el hoyo
ya de regreso al panteón.
Maclovio Fernández
Las Calaveras o Calaveritas, son una tradición mexicana que convive con la de Día de muertos y que consiste en la construcción y versificación de "epitafios" dedicado a personajes vivos, relevantes del ámbito público, de la política o, simplemente, del hijo del vecino. El ingenio y la picardía mexicana efatisado con un coqueteo con "la muerte" vuelta personaje ha sido motivo de basta literatura, de estudios antropológicos y de diversas materias. Este mes estaremos presentando Las Calaveras de Maclovio Fernández.
Especial Día de Muertos
Desnacionalizados
Por Maclovio Fernández
Desnacionalizados
Salinas se despeña y Peña se pela.
España vende aún indulgencias
a los bandidos pecadores para
que se vean libres de culpa.
Lo hacen en la modalidad de
“nacionalidad” y a muy buen precio.
Roban aquí e invierten allá
La Muerte con la verdad
tiene una cuenta pendiente
dos que metieron el diente
cambian nacionalidad.
España encontró otra forma
se seguir con es saqueo
pues no puede hacerle el feo
al dinero que la engorda.
Aquí viven escondidos
allá se dan la gran vida:
un país a su medida
para ese par de bandidos.
Maclovio Fernández
Las Calaveras o Calaveritas, son una tradición mexicana que convive con la de Día de muertos y que consiste en la construcción y versificación de "epitafios" dedicado a personajes vivos, relevantes del ámbito público, de la política o, simplemente, del hijo del vecino. El ingenio y la picardía mexicana efatisado con un coqueteo con "la muerte" vuelta personaje ha sido motivo de basta literatura, de estudios antropológicos y de diversas materias. Este mes estaremos presentando Las Calaveras de Maclovio Fernández.
Especial Día de Muertos
Despedida
Por Maclovio Fernández
Despedida
Cuando me toque el aciago día
me atrevo a solicitar
que si algo me han de tocar
me cambien la melodía.
Lo pido en serio y en broma,
ya que la Muerte es ladina,
que en vez de las Golondrinas
me tocaran “la Paloma”.
El consuelo al que me aferro
es que aún en acto postrero,
sí en mi esperanza no yerro,
llenaré un buen agujero.
Maclovio Fernández
Las Calaveras o Calaveritas, son una tradición mexicana que convive con la de Día de muertos y que consiste en la construcción y versificación de "epitafios" dedicado a personajes vivos, relevantes del ámbito público, de la política o, simplemente, del hijo del vecino. El ingenio y la picardía mexicana efatisado con un coqueteo con "la muerte" vuelta personaje ha sido motivo de basta literatura, de estudios antropológicos y de diversas materias. Este mes estaremos presentando Las Calaveras de Maclovio Fernández.
Especial Día de Muertos
Andrés Manuel
Por Maclovio Fernández
Andrés Manuel
Aunque se asume formal
no se libró del calvario
ya que por contestario
le cayó a la flaca mal.
Dicen que, como en la escuela,
el tal López Obrador
quiere ser repetidor
pero le llegó una esquela.
Ahora está armando un relajo
contra la Quiriquisiaca,
arengando a los de abajo
pa’ deponer a la Flaca.
Ya convertido en espanto
ha organizado un plantón
con lo que, ni el camposanto
se salva de este cabrón.
Maclovio Fernández
Las Calaveras o Calaveritas, son una tradición mexicana que convive con la de Día de muertos y que consiste en la construcción y versificación de "epitafios" dedicado a personajes vivos, relevantes del ámbito público, de la política o, simplemente, del hijo del vecino. El ingenio y la picardía mexicana efatisado con un coqueteo con "la muerte" vuelta personaje ha sido motivo de basta literatura, de estudios antropológicos y de diversas materias. Este mes estaremos presentando Las Calaveras de Maclovio Fernández.
Especial Día de Muertos
A todos
Por Maclovio Fernández
A todos
De todos, el más humilde,
este versificador
quiere tener el honor
de ponerles una tilde.
La Muerte tiene un rasero
que es de justicia reflejo
y a todos trata parejo
haciéndoles su agujero.
Su mensaje está completo
pues se ve en radiografía
su cartel de profecía
de muerte: en nuestro esqueleto.
Maclovio Fernández
Las Calaveras o Calaveritas, son una tradición mexicana que convive con la de Día de muertos y que consiste en la construcción y versificación de "epitafios" dedicado a personajes vivos, relevantes del ámbito público, de la política o, simplemente, del hijo del vecino. El ingenio y la picardía mexicana efatisado con un coqueteo con "la muerte" vuelta personaje ha sido motivo de basta literatura, de estudios antropológicos y de diversas materias. Este mes estaremos presentando Las Calaveras de Maclovio Fernández.
Vargas Llosa y García Márquez
Héctor Cortés Mandujano
Gabriel García Márquez. Mario Vargas Llosa. Dos soledades. Un diálogo sobre la novela en América Latina (Alfaguara, 2021) es la trascripción de la conversación pública que tuvieron estos escritores, el 5 y 7 de septiembre de 1967, en la Universidad Nacional de Ingeniería de Lima, Perú, a la que se agregan algunos textos testimoniales y entrevistas.
García Márquez ya había publicado Cien años de soledad y Vargas Llosa recién había obtenido el Premio Rómulo Gallegos por La casa verde. Con generosidad, tal vez porque es más inteligente y me parece el mejor dotado para la literatura, Vargas Llosa adoptó el papel de entrevistador. A la postre ambos ganarían el Premio Nobel de Literatura: en 1982 GGM y en 2010 MVLL.
Pregunta MVLL al abrir el conversatorio, luego de explicar lo lógico que parece saber para qué sirve un ingeniero o un arquitecto (p. 35): “¿Para qué crees que sirves tú como escritor?” y GGM responde algo que después matiza: “Yo tengo la impresión de que empecé a ser escritor cuando me di cuenta de que no servía para nada”. Dice más adelante (p. 37): “Creo que el escritor está siempre en conflicto con la sociedad; más aún, tengo la impresión de que se escribe como una forma de resolver ese conflicto personal del escritor con su medio”.
Cuenta GGM que la ascensión a los cielos de Remedios la Bella en Cien años de soledad se la inspiró una muchacha fugada (p. 50): “Se fugó de su casa con un hombre y la familia no quiso afrontar la vergüenza y dijo, con la misma cara de palo, que la habían visto doblando unas sábanas en el jardín y que después había subido al cielo…”.
MVLL recapitula (pp. 58-59): “Creo que tenemos una idea de los materiales con los que trabaja el escritor: experiencias personales, experiencias culturales, hechos históricos, hechos sociales. Ahora, el problema máximo es convertir todos estos materiales, todos estos ingredientes en literatura… En hacerlos pasar por el lenguaje y convertirlos en una realidad imaginaria”.
MVLL, cuando hablan de Borges, dice que (p. 77) “yo siempre he tenido problemas para justificar mi admiración por Borges”; GGM le comenta (p. 78): “Ah, yo no tengo problema para justificar mi admiración. Le tengo una gran admiración, lo leo todas las noches. Vengo de Buenos Aires con las Obras completas de Borges. Me las llevo en la maleta, las voy a leer todos los días, y es un escritor que detesto…”.
[El problema de muchos escritores con Borges fueron siempre sus posiciones políticas. Mario Benedetti, izquierdista militante, cuenta a Mario Paoletti en su biografía El aguafiestas (Alfaguara, 1995) que lo leía (p. 114) “con una admiración sin límites”, pero con “aborrecimiento sumo por el hombre, que parecía divertirse perpetrando opiniones reaccionarias. Por entonces en el Río de la Plata circulará un argumento malvado, casi borgeano: Borges es la prueba de la no existencia de Dios, porque si Dios existiera lo hubiera hecho mudo y no ciego”.]
MVLL, en el anexo “García Márquez por Vargas Llosa”, de 2017, dice que GGM (1927-2014), ya muerto para entonces (pp. 124-125), “era enormemente divertido, contaba anécdotas maravillosamente bien, pero no era un intelectual, funcionaba más como un artista, como un poeta, no estaba en condiciones de explicar intelectualmente el enorme talento que tenía para escribir. Funcionaba a base de intuición, instinto, pálpito”.
Contactos: hectorcortesm@gmail.com.
Ilustración: Juan Ángel Esteban Cruz**
*Sobre el autor:
Héctor Cortés Mandujano
Narrador, dramaturgo y periodista cultural
Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.
Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.
Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).
**Juan Ángel Esteban Cruz. Cintalapa, Chiapas, México. Diseñador gráfico, maestro en mercadotecnia y publicidad. Su trabajo se ha publicado en numerosos diarios, libros y revistas de México y el extranjero.
Especial Día de Muertos
A Cuasi Modo
Por Maclovio Fernández
A Cuasi Modo
o cualquiera que se parezca.
Quien no ha hecho otra cosa
en su vida, que robar, mentir
y calumniar. Póngase la camisa.
Calavera al jorobado.
Según predijo su oráculo,
ha pasado a mejor vida,
luego de triste espectáculo
víctima de la bebida.
Así lo ha dejado el vino
seco, enjuto y en el hoyo
su índole de libertino
lo ha metido en un embrollo.
Su muerte no fue total
pues su lengua quedó viva
y no deja de hablar mal
de la gente conocida.
Maclovio Fernández
Las Calaveras o Calaveritas, son una tradición mexicana que convive con la de Día de muertos y que consiste en la construcción y versificación de "epitafios" dedicado a personajes vivos, relevantes del ámbito público, de la política o, simplemente, del hijo del vecino. El ingenio y la picardía mexicana efatisado con un coqueteo con "la muerte" vuelta personaje ha sido motivo de basta literatura, de estudios antropológicos y de diversas materias. Este mes estaremos presentando Las Calaveras de Maclovio Fernández.
He aquí este hallazgo que se reedita por tercera vez 91 años después. Las dos primeras ediciones fueron en 1931. Yo pensé (malamente) que la novela iba a dar testimonios milagrosos por parte de la santa y me encuentro con que es una mujer que ve visiones y son, más bien, síntomas de alguna patología psiquiátrica.
Al final de la novela la madre Teresa escribe sus revelaciones por petición del Santo Oficio quienes trataban de enjuiciarla para poder quemarla. Ella cuenta que ve a Dios: Jesús hombre, a quien ha convertido en ángel, trae un dardo de oro que le mete en las entrañas y la hace temblar y ver el mundo maravilloso. De ahí el título del libro: El verbo se hizo sexo.
Ramón J. Sender exhibe la condición terrenal de Teresa de Ávila.
“Vivo ya fuera de mí,
después que muero de amor;
porque vivo en el Señor,
que me quiso para sí:
cuando el corazón le di
puso en él este letrero,
que muero porque no muero.
Esta divina prisión,
del amor en que yo vivo,
ha hecho a Dios mi cautivo,
y libre mi corazón;
y causa en mí tal pasión
ver a Dios mi prisionero,
que muero porque no muero.”
Ilse Ibarra Baumann. Es Licenciada en Lengua y Literatura Hispanoamericanas por la Universidad Autónoma de Chiapas. Actualmente cursa el Máster en Creatividad Literaria en Español por la Universidad de Salamanca, España.
Doña Agustina y don Adolfo se estaban preparando para ir al mercado, debían comprar los productos para poner el altar en honor al Día de muertos. Era una tradición que tenían desde sus antepasados.
—¿Llevás la morraleta grande Tinita? Aquí tengo otra bolsa mediana.
—Sí, ya la tengo apartada, gracias por decirme, luego se me olvida.
Se escuchó que abrieron la puerta de la entrada y luego unos pasos.
—Buenos días, ¿ónde es que van ya? —era Mónica, una de sus hijas.
—Buenos días, que bueno que vinieron. Vamos al mercado hija, te olvidaste que ya casi estamos en Todos Santos y Día de los fieles difuntos. ¿Quieren venir con nosotros? —dijo doña Agustina.
Mónica iba con Alejandrina, su hija de 10 años, quien se acercó a saludar a doña Agustina y don Adolfo. La niña apenas escuchó la invitación respondió:
—Yo si quiero ir abue, ¿me dejas mamá?
—Cuándo no, la pata de chucho luego se apunta. Tus abuelitos no van a llevar carro, hay mucha gente, tendrás que caminar —señaló Mónica para ver si Alejandrina desistía pero no lo logró.
—Si camino, no me voy a quejar, ándale mami, déjame ir.
—Ve pues y te portas bien. Ayudas a tus abuelitos a cargar las bolsas. Me avisan cuando regresen. Se van con cuidado.
Los tres emprendieron la caminata al mercado. Alejandrina había visto cómo montaban cada año el altar sus abuelitos, le gustaba ayudarles y solía preguntar sobre la comida, los dulces, las bebidas que ponían, cómo lo decoraban y se había aprendido los nombres de sus tías y tíos fallecidos cuyas fotos colocaban en el altar para honrar su memoria.
El mercado estaba lleno a más no poder, afuera, en las calles aledañas había muchos puestos de vendedores ambulantes, se veían las ventas de dulces de calabaza, camote, higo, yuca, empanizado de cacahuate, los dulces tradicionales de día de muertos elaborados con azúcar y decorados con colores rojo y verde. No podían faltar los panes y la delicia de Alejandrina, los dulces garapiñados de cacahuate, envueltos en papel china de vistosos colores.
Dentro del mercado estaban a la venta las diversas frutas de temporada, destacando la mandarina, naranja, caña, limas, además de los tamales en sus distintos sabores. Don Adolfo y doña Agustina hicieron las compras de las frutas y encargaron a Alejandrina hacerse cargo de los garapiñados. Ella se dio gusto eligiendo envolturas de todos colores.
Solo les faltaba comprar las flores, adentro no había venta. Al salir, lo primero que se escuchó fue:
—¡Flores de lechita, lleve sus flores de lechita, de flor de coyol, de musá! ¡Lleve su juncia! —Era un niño, un poco menor que Alejandrina, quien a todo pulmón gritaba para llamar la atención de los clientes.
—Mirá Tinita, hasta cuándo veo que vendan estas flores de lechita ¿y si llevamos flores de musá, de lechita y juncia? —preguntó don Adolfo.
—Sí Adolfo, se ven muy frescas las flores y luego vamos por unas margaritas blancas que vi de aquel lado. Ya solo nos falta el carbón, el estoraque y el ocote. Vente Alejandrina, no te quedes atrás.
Alejandrina no dudó en preguntar por qué se llamaban así las flores, no recordaba esos nombres, mientras sus abuelitos le explicaban se dirigieron al otro puesto de flores y compraron lo pendiente.
Una vez adquirido todo lo necesario hicieron un repaso de la lista, para cerciorarse que nada se les olvidaba. Tenían todos los ingredientes para el altar, así que regresaron a casa, cada quien con sus bolsas.
Alejandrina iba bien contenta, era la encargada de llevar los garapiñados y algunas flores, estaba segura que el altar quedaría muy bonito. A lo lejos seguía escuchando la voz del niño que vendía flores.
—¡Flores, flores de lechita, lleve sus flores de lechita, flores de coyol, de musá!
Fotografía: M. G. L. S.
Sobre la autora:
Maria Gabriela López Suárez
Doctora en Estudios Regionales por la Universidad Autónoma de Chiapas y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Docente investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH). Es integrante de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES), del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), del Colectivo Fotográfico Tragameluz y del Colectivo Reminiscencia, este último aborda el tema de los feminicidios. Desde 2008 colabora en diferentes medios en Chiapas. Fue corresponsal en Chiapas de la Agencia Informativa Conacyt. Actualmente es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz; colabora también en la Red de Comunicadores Boca de Polen. A.C.