Polvo del camino. 318. Leer y vivir. Héctor Cortés Mandujano

La ilustración es de HCM.

Polvo del camino/ 318

Lo que hubiera quedado en el tintero/ II
Leer y vivir
Héctor Cortés Mandujano

Conozco por azar, en la oficina de un amigo, a un lector atento de mi novela Aún corre sangre por las avenidas, que lleva ya cuatro ediciones. Él leyó la primera, que se publicó en 2006. No parece reconocerme cuando me presentan con él; sin embargo, al poco, me dice que ha leído varios libros míos y quiere contarme algo que le sucedió después de leer Aún corre
Cuando lo hace, y me rio a carcajadas, le pregunto si me autoriza contarla. Me dice que sí, pero me pide no dar su nombre ni el de la muchacha, a lo que evidentemente me comprometo.

En el inicio de la novela hay una entrevista, que tiene un origen real, con un técnico forense que ha revisado, cuenta, muchísimos cadáveres. A fuerza de hacerlo se fue volviendo un especialista en detectar peculiaridades en los muertos.
Cito lo que expone quien en la novela decidí llamar Javier González Pérez: “Los que toman insecticidas vienen quemados desde la garganta hasta el estómago. Los ahogados tienen los pulmones llenos de líquido. Los quemados mueren de anemia aguda. Los ahorcados siempre eyaculan, se vienen en el último chingadazo, en el último colazo”.
Vuelvo al joven lector que conocí de casualidad y digo lo que él dijo, como yo lo recuerdo: “Después de leer la novela con mi chava –ya no ando con ella, aunque vivimos juntos en esa época–, platicamos sobre varios momentos de la historia que nos habían impactado, y no sé cómo llegamos a coincidir, en la plática, sobre el asunto de que los que se ahorcan eyaculan en el último momento.
“—¿Será verdad? –Dijo ella.
“—No tengo idea –le contesté.
“Nos quedamos callados, hasta que ella habló de nuevo.
“—¿Y si lo comprobamos?
“—¿Cómo?
“—Pues te cuelgas y yo estoy pendiente. En cuanto vea que ya te estas muriendo, suelto el lazo.
“—¿Y si no te da tiempo y me muero?
“—Bueno, le pensemos.
“Le dimos muchas vueltas y al final salimos a conseguir un lazo. Al regreso, buscamos dónde podía aguantar mi peso, y luego hicimos el nudo. Ella detuvo la otra punta.
“Me subí en la silla, la pateé y sentí que me moría.
“Mi chava hizo un buen trabajo y caí, tosiendo.”
—¿Y eyaculaste? –dijo mi amigo, absolutamente metido en la charla.
—Sí, bastante.

A veces pienso que alguna de las cosas que escribo puede servir a alguien para pensar, mejorar, hacer… Pero no me había encontrado a un lector tan comprometido como éste.

La ilustración es de HCM.
La ilustración es de HCM.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Voces ensortijadas. 317. Mantener el equilibrio. María Gabriela López Suárez

Fotografía de José Andrés Pacheco Cortes: https://www.pexels.com/photo/a-cardinal-perched-on-a-branch-5772422/
Voces ensortijadas  

Mantener el equilibrio
María Gabriela López Suárez


El fin de semana llegó con gran recibimiento para Priscila. Había ansiado tener un receso de las actividades escolares y laborales después de una intensa semana. Le gustaba estudiar y trabajar para poder ayudar a su familia en el pago a sus estudios y sostenerse fuera de su ciudad de origen. Sin embargo, el ritmo de esa semana la había agotado y necesitaba una pausa.
Sin percatarse de la fecha en la que se encontraba, el viernes por la tarde Priscila vio mucho movimiento en las calles. Preguntó a sus amistades a qué se debía tanto alboroto, calles con venta de flores, dulces, globos. Le respondieron que era por la víspera del 14 de febrero, día del amor y la amistad.
El sábado la alarma del despertador no sonó. Priscila agradeció poder dormir un poquito más. La despertó el canto de las aves que trinaban contentas en los árboles vecinos a donde ella vivía. Se levantó con buen ánimo, había dormido profundamente. Era buena hora para ir al mercado.
En el trayecto a su destino se encontró con más movimiento que el día anterior. Calles abarrotadas de ventas con detalles con corazones, muñecos de peluches de todos tamaños, ramos de flores y negocios con bocinas fuera de sus locales con música a todo volumen. Priscila recordó que sus amistades del trabajo habían organizado una cena ese sábado por la noche. Aprovecho que iría al mercado para incluir en su despensa ingredientes para preparar una botana. Al interior del mercado se topó con adornos alusivos a la fecha, en algunos negocios hasta había promociones en la compra de más productos. Priscila compró lo que necesitaba, llevaba justo la cantidad aproximada para no excederse en gastos. Recordó que llamaría a su familia y amistades para recordarles su cariño, aunque eso solía decírselos en todas fechas, pero ese día también era especial. Mientras caminaba a casa, observó un árbol grande, con extensas ramas que estaban cambiando de hojas; lo que atrapó su atención fue que en lo más alto de una rama había un pájaro pequeño, que posaba con gran seguridad, sin balancearse. Priscila permaneció ahí algunos minutos, atenta a qué hacía el ave. Se veía muy a gusto, sin perder el equilibrio. Esa escena era un bello ejemplo de la naturaleza; el reto para las personas era cómo mantener el equilibrio en un mundo donde se vive con prisa, donde prevalece lo comercial y el tener más cosas. Se quedó pensando en cuántas personas compartirían como regalo contemplar los paisajes que regala la naturaleza. Se alegró de darse una pausa para vivir ese momento, era su regalo del 14 de febrero.
Fotografía de José Andrés Pacheco Cortes: https://www.pexels.com/photo/a-cardinal-perched-on-a-branch-5772422/
Fotografía de José Andrés Pacheco Cortes: https://www.pexels.com/photo/a-cardinal-perched-on-a-branch-5772422/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Polvo del camino. 317. Tres retratos femeninos. Héctor Cortés Mandujano

La ilustración es de Sofía Carballo.

Polvo del camino/ 317

Tres retratos femeninos
Héctor Cortés Mandujano

Vi tres películas escritas, dirigidas y actuadas por mujeres, que dan un barrunto de ciertas peculiaridades femeninas. Las pongo en orden; de las más vieja a la más reciente.
Primera: Attenberg (Grecia, 2010), escrita y dirigida por Athina Rachel Tsangari y protagonizada por Ariane Labed. Son tres relaciones importantes las de Marina, la protagonista, una muchacha griega y virgen, de 23 años. La primera con Bella, su amiga, quien la instruye acerca de la enorme variedad de penes (arrugados, erectos, pequeños, negros...) y con quien hace coreografías estravagantes y divertidas; la segunda, con su padre enfermo de cáncer, con quien también habla de sexo (su madre ha muerto) y le dice lo problemático que para ella resulta pensar que él tiene un miembro viril y deseos sexuales, y la tercera, con el ingeniero (mi alegre sorpresa es que el actor que hace este personaje es Yorgos Lánthimos, uno de mis directores de cine favoritos), con quien practica los besos en la boca que su amiga le enseñó, con quien se acuesta desnuda para sentir en el suyo el cuerpo de un hombre (sin tener relaciones) y al final, con escenas bastante gráficas, con quien practica lo que para ella resultaba tabú y pensamiento desagradable: el sexo. Me encantó incluso la música.
Segunda: Retrato de una mujer en llamas (Francia, 2019), escrita y dirigida por Céline Sciamma, está ubicada en el siglo XVIII. Las protagonistas son una pintora y su modelo, en una isla. Es notoria la ausencia de hombres en la película, aparecen sólo por instantes, y todo se desarrolla en un mundo femenino, donde el amor debe sujetarse a las decisiones de los padres, de la madre en este caso, y de las convenciones sociales. Son muy buenas las actrices Adèle Haenel y Noémie Merlant en esta cinta de movimientos lentos y miradas profundas. Me encantó, una escena antes de la final, el retrato donde la mujer, ya casada y con una hija, tiene un libro en las manos y marca, para que la reproduzca el pintor, la esquina donde pueda verse el número de la página número 28. Una rebelión minúscula, un lindo gesto de amor.
Tercera: Mátate, amor (Die My Love, EUA, 2025), de Lynne Ramsay, basada en la novela de la argentina Ariana Harwicz, y coescrita por tres mujeres: la directora, Enda Walsh y Alice Birch. Grace, la protagonista (Jennifer Lawrence), siente pasión, lubricidad, deseo por su recién esposo Jackson (Robert Pattinson), con quien se va a vivir a una casa en el campo. Ella tiene más ganas que él y llega el embarazo, el bebé, la depresión posparto, y el comportamiento cada vez más errático de Grace va poniendo notas de alarma en la madre de Jackson (Sissy Spacek, me encantó verla de nuevo) y el atribulado hombre que ve cómo la posible historia de amor se va deshaciendo entre sus dedos. Gran trabajo de Lawrence, final a toda mecha.
Tres retratos complejos que vale la pena ver, en tres películas de inspirada ejecución.



La ilustración es de Sofía Carballo.
La ilustración es de Sofía Carballo.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Voces ensortijadas. 316. Renovarse como una ceiba. María Gabriela López Suárez

Fotografía de Nikolass Graff: https://www.pexels.com/photo/close-up-of-ceiba-tree-trunk-with-spikes-34041295/
Voces ensortijadas  

María Gabriela López Suárez

Renovarse como una ceiba

Karina se abrigó bien y se colocó la bufanda; la época invernal aún no había terminado y había sorprendido a la población por llegar más gélida que en años anteriores. Mientras recordaba el dicho de febrero loco y marzo otro poco, se cercioró bien de que la bufanda no fuera a desanudarse. Se colocó su bolso y emprendió el camino para el trabajo.
Al salir de casa percibió las fuertes ráfagas de viento, se sintió aliviada de haberse puesto la bufanda. Metió las manos en las bolsas de su chamarra y continuó su paso.
En el nuevo año se había propuesto caminar más y disfrutar de los paisajes. Por fortuna, la ciudad donde vivía le permitía trasladarse caminando, o bien, tomar transporte público. Trabajaba en una tienda grande donde vendían productos naturistas, llevaba la contabilidad del negocio.
Decidió irse por la vía más transitada, tenía ganas de caminar por esa zona. Le favoreció que era temprano y había poco tráfico. Así que fue observando el paisaje. La mayor parte de las personas iban abrigadas, no era habitual ver así a la gente en la ciudad. El clima solía ser cálido la mayor parte del año, incluso en la temporada invernal.
Observó con atención que la flora había comenzado a cambiar, varios árboles tenían pocas hojas, algunos florecían, como los de matilisguate. Aprovechó los minutos que tenía de tiempo a favor para contemplar esas bellezas. A lo lejos, los árboles de matilisguate tenían una vista preciosa y al pasar cerca de ellos era asombrosa la sensación percibida.
Tomó un atajo y salió por otras calles aledañas donde había pequeños andadores, a unos pasos estaba un frondoso árbol de ceiba. Karina recordó que, de niña, le gustaba observar las espinas cónicas que tenían en su tallo las ceibas y cómo cambiaba conforme el árbol iba madurando.
El viento sopló nuevamente, con fuerza, justo cuando ella iba pasando bajo el árbol. Se detuvo un momento y alzó la vista. La imagen fue hermosa. El árbol sin hojas, que permitía ver sus frutos como en forma de cápsulas grandes y el movimiento de sus ramas al compás del viento. La ceiba estaba en su ciclo de renovación. Mientras continuaba su camino, Karina pensó en la importancia de la renovación constante, sin que tuviera que iniciar un nuevo año. La naturaleza era uno de los más bellos ejemplos; a ella le gustaría intentar renovarse como una ceiba. Quizá ya había comenzado, el caminar era parte de eso.
Fotografía de Nikolass Graff: https://www.pexels.com/photo/close-up-of-ceiba-tree-trunk-with-spikes-34041295/
Fotografía de Nikolass Graff: https://www.pexels.com/photo/close-up-of-ceiba-tree-trunk-with-spikes-34041295/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Polvo del camino. 316. Ahora les toca a ustedes/ V. Héctor Cortés Mandujano

La ilustración es de Luis Daniel Pulido.

Polvo del camino/ 316

Ahora les toca a ustedes/ V
Héctor Cortés Mandujano

[Escojo lo que creo puede resultar interesante de lo que me mandan. Esto es un resumen y una antología. Ustedes hablan aquí...]


Abril 2025

Sobre el libro Chiapas, las tareas de Sísifo, que coescribí con Jorge López Arévalo y Óscar Alejandro Figueroa Gutiérrez, es el siguiente texto:

Sísifo en Chiapas
Edgar Hernández Ramírez


Conocí la pobreza desde niño en pueblos de la Frailesca chiapaneca; en las casas tristes y menesterosas de algunos vecinos, en las carencias, en la ropa modesta y en los pies descalzos de muchos amigos. Vi padecer la precariedad en familiares y la experimenté yo mismo, aunque no en situación extrema.
En la geografía de mi recorrido vital, palpé la penuria económica –incluso la miseria— en el campo y la ciudad: en pueblos de agricultores, de pescadores y en las fincas cafetaleras de la Sierra Madre, donde en época de corte los indígenas vivían hacinados en enormes galeras de madera; y en la periferia de la capital Tuxtla Gutiérrez, cuando estudié el bachillerato allá por los años ochenta.
Y esa pobreza larga y profunda no se agota en mi historia, se prolonga en la experiencia y la memoria de mis padres y de mis abuelos, y seguramente de mis ancestros más antiguos; así como los de mucha gente en Chiapas. Digamos que el sombrío paisaje de la pobreza observada, vivida y contada en mi contexto, lleva mínimo 150 años.
Me claro queda que esta realidad de carencias, desigualdad e injusticia, me marcaron la vida. Por eso quizás a final de cuentas estudié periodismo y no arqueología o ingeniería petroquímica. Viví fuera de Chiapas 15 años ya mi regreso no había cambiado mucho la situación. En 2006 o 2007, una compañera y yo hicimos un amplio reportaje en el municipio de Sitalá que titulamos “Chiapas, el círculo de la pobreza”, donde concluimos que pese a los formidables intentos de los jóvenes por superar sus paupérrimas condiciones de vida, en momento las condiciones estructurales de la desigualdad les truncaba sus sueños y los devolvía a su precaria realidad.
Hoy, no obstante los modestos avances —de acuerdo con las cifras oficiales— y las millas de millones de pesos destinadas a superar la marginación y la desigualdad durante los últimos 30 años, Chiapas sigue siendo un estado rico con un pueblo pobre.
Gobiernos de distinto color van y vienen y no hay avances significativos; “Chiapas es un cementerio de proyectos fracasados” y la pobreza sigue anclada en lo más profundo de su territorio lleno de recursos naturales. Cada sexenio se renuevan las esperanzas y ahí vamos, cuesta arriba, cargando nuestra pesada loza; pero nunca llegamos a la cima, resbalamos y vuelta de nuevo a subir la pendiente.
De eso, de la tragedia chiapaneca, habla “Chiapas, las tareas de Sísifo”, el libro de Héctor Cortés Mandujano, Jorge López Arévalo y Óscar Alejandro Figueroa Gutiérrez, presentado hace unos días en la Universidad Autónoma de Chiapas.
Con cifras contundentes retratan nuestras tragicómicas paradojas y la brutal realidad de la pobreza, pero también esbozan una luz al final del túnel proponiendo cinco proyectos prioritarios para el desarrollo del estado.
El libro no se plantea como un documento definitivo, sino renovable en ediciones posteriores con actualización de datos, seguimiento de resultados de los proyectos e inclusión de nuevos elementos. En ese sentido, propongo desde ya que en la nueva entrega se agregue un capítulo sobre el costo de la corrupción y su incidencia en la desigualdad, y otro que aborde la pobreza democrática como matriz de elecciones de gobernantes estatales fallidos.
Y lamento decirlo, pero creo que Sísifo todavía tiene trabajo para rato en Chiapas.


La ilustración es de Luis Daniel Pulido.
La ilustración es de Luis Daniel Pulido.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Voces ensortijadas. 315. Los lazos desde el corazón. María Gabriela López Suárez

Foto de Angela Roma : https://www.pexels.com/photo/crop-unrecognizable-woman-placing-blank-paper-in-envelope-7319305/
Voces ensortijadas  

María Gabriela López Suárez


Los lazos desde el corazón


A las amistades de toda la vida
A las que estuvieron, están y a las que vendrán


Josefina buscó con rapidez entre su librero, a ver si por ahí había dejado su agenda nueva, aunque tenía la posibilidad de agendar todo de manera electrónica, prefería hacerlo por escrito. Por casualidad se topó con la cajita donde guardaba sus tesoros más valiosos, las tarjetas que le habían obsequiado sus amistades, antes de que comenzara la era del uso de los medios digitales y que representaba no solo algo físico, sino también el intercambio de mensajes con un esmero en la manera en que cada tarjeta se había elaborado. No pudo evitar detenerse a revisar el contenido.
Se detuvo más de un instante. Se sentó y comenzó a leer algunos de los mensajes. Recordó que de las amistades que ahí estaban presentes, a través de sus textos, una de ellas, Josué, ya había partido físicamente. Releyó uno de los mensajes que más le gustaban: Ser feliz es gratis.
Sintió la necesidad de escribirle una carta a Josué, tomó una hoja en tono crema, buscó sus lapiceros de gel, eligió uno en tono baby blue, como le diría su amigo Josué y comenzó a escribir.

¡Hola Josué! Ha pasado tanto tiempo sin que reciba mensajes tuyos. ¿Sabes? Siempre estoy en espera de que pueda recibir esos compartires de los bellos paisajes, los amaneceres o atardeceres de tu pueblo. Llevo presente tu especial gusto por la gastronomía regional de tu terruño. Me imagino qué platillo me presumirás, ya sea que estás degustando o que degustarás.
¿Cómo te ha ido en el deporte? ¿Sigues con tu equipo de básquetbol? ¿Qué recomendación me harás de películas? Oye, tengo tantas experiencias que contarte, muchas fotos que mostrarte de un par de viajes que he hecho. He cruzado varios puentes colgantes, ni te imaginas qué aventura ha sido ésa. Sí, mucha adrenalina, algo de miedillo, ya conoces a tu amiga, pero con lo necia que soy, no me he quedado con ganas de vivir el momento.
Te echo mucho de menos, valoro tanto nuestra amistad. Te envío un abrazo con mucho cariño hasta donde estés. Te quiere siempre, Josefina.

Terminó de escribir la carta, dobló cuidadosamente la hoja. Respiró profundo. Sus ojos se humedecieron. Se quedó unos instantes ahí, sintiendo y agradeciendo los lazos desde el corazón que surgen de la verdadera amistad. Guardó la carta en la cajita. Sin saber cómo, encontró la agenda. La tomó entre sus manos, sonrió discretamente y continuó con su día.
Fotografía de Kaique Rocha: https://www.pexels.com/photo/timelapse-photography-of-people-crossing-roads-266046/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Polvo del camino. 315. Imágenes nómadas, 2 de 4. Héctor Cortés Mandujano

HCM y Alfredo Espinoza.

Polvo del camino/ 315

Háctor
Antes, en y después de los aplausos/ 1V
Imágenes nómadas, 2 de 4


Luis, un primo de Alfredo, va por nosotros a la terminal de la ciudad de Puebla y nos lleva a desayunar un plato típico que a Nadia, después, le hace daño porque está hecho con un exceso de una plantita comestible a la que es alérgica.
Nos hospedamos y apenas acabamos de hacerlo cuando llega nuestro querido amigo Roger Octavio Gómez Espinosa, quien decidió viajar desde Guadalajara, donde vive, para ver las dos funciones de La divinidad del monstruo que daremos en Puro Drama, un teatro pintado de rosa que aún no conocemos.
El alma de Puro Drama es Mike, quien sonriente y amable nos recibe como si fuéramos amigos suyos de toda la vida. Comemos en un negocio de enfrente, Café Vida, que nos recomienda Mike, donde al saber que somos de Chiapas nos regalan café y un vaso térmico. Es lindo recibir el cariño de esta gente que sin conocernos ya nos quiere.
Por asuntos de programación, daremos las dos funciones una después de la otra, y no podremos conversar con el público, al final, como regularmente hacemos.
Sabemos que tocamos a la gente, porque nos felicitan los compañeros del teatro y el público que nos hallamos en la cafetería-bar que tiene dentro Puro Drama. Luis, el primo de Alfredo, no sabe cómo presentarme a su mujer, porque en la obra mi personaje se burla de la gente que se siente propietaria de su país, sus papás, su mujer… Nos reímos escandalosamente.
Sólo damos, cuando terminamos la segunda función, nuestra red para que puedan escribirnos y un fan nos dice cosas muy elogiosas, y nos pide hablar con Nadia porque quiere saber cómo se le ocurrió el vestuario y el maquillaje. Nadia se siente soñada, pues regularmente la gente da por hecho que la obra sólo somos los actores y la luz. Roger Octavio se despide de nosotros, después de nuestras dos funciones. Fue un enorme gusto tenerlo con nosotros.
En el hospedaje donde estamos, un señor, en calzoncillos, flaco, tose mucho mientras se rasura. Parece enfermo. Se queja de nuestra forma de conversar en la noche. Con justa razón. Hablamos a gritos, como si cada uno de nosotros estuviera en el centro del escenario. Y parecemos no darnos cuenta.
Vamos a comprar libros y en la calle, con un audífono, Dalí toma la clase que el maestro está dando en Tuxtla, en la Unach, y participa con su opinión. Hasta hace poco eso hubiera parecido imposible, y ahora es la cotidianidad.
Luis nos invitó a visitar su mezcalería antes de dejar Puebla para irnos a Guerrero. Dejamos el hotel y nos vamos para allá con todo y maletas. Luis es un especialista y nos da una prueba de mezcal y luego otra y otra. Sin darnos cuenta los cinco ya estamos platicando a gritos, como solemos, y un poco borrachos. Alguien menciona que debemos irnos. Intentamos despedirnos, pero Luis nos da otro caballito y otro, y todos aceptamos…
Salimos despedidos, como locos, a la terminal y corremos porque la hora de nuestra salida ya pasó. Sería una locura perder nuestro pasaje, pero parece que eso va a ocurrir, hasta que llegamos y nos damos cuenta que los hados han retrasado el camión que llega cuando nosotros todavía escurrimos sudor y tenemos las respiraciones agitadas.
Nos subimos alegres al autobús, rumbo a Guerrero, fascinados del presente y el futuro de estos días de teatro y vida…
HCM y Alfredo Espinoza.
HCM y Alfredo Espinoza.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Voces ensortijadas. 314. La gente de a pie. María Gabriela López Suárez

Fotografía de Kaique Rocha: https://www.pexels.com/photo/timelapse-photography-of-people-crossing-roads-266046/
Voces ensortijadas  

La gente de a pie
María Gabriela López Suárez

Verónica despertó más temprano que de costumbre, no había dormido bien, pensando que no escucharía la alarma del reloj. Tenía que ir a una entrevista en el laboratorio de análisis clínicos donde quería entrar a trabajar. Estaba nerviosa. Revisó la hora, eran las 5,30 de la mañana. Faltaba una hora para que la alarma sonara. Decidió levantarse de una vez.
Escuchó ruido en la cocina, se asomó, era Rebeca, su hermana mayor, que ya estaba despierta. Rebeca tenía una pequeña cocina económica y estaba preparando los desayunos de ese día.
̶ ¡Vero, tú despierta a esta hora! ¿Te sientes bien? ̶ dijo Rebeca en tono de broma, acercándose a su hermana.
̶ Buen día Rebe, aunque no lo creas me desperté temprano. ¿Te ayudo en algo? ̶ señaló Verónica mientras observaba todos los ingredientes y recipientes que había en la cocina.
Rebeca aceptó la ayuda, no sin antes preguntar si le daría tiempo para ir a la entrevista, Verónica dijo que tenía suficiente tiempo. La primera tarea fue lavar los trastes, el fregadero estaba lleno de recipientes, cucharas, cuchillos y un par de tablas para picar. Mientras hacía el lavado, Verónica pensaba que su hermana tenía una gran tarea todos los días al madrugar, cocinar y luego dejar todo lavado antes de abrir la cocina, sumado a atender las mesas y levantar todo al terminar la jornada. Ella la ayudaba las veces que le era posible. Rebeca le había pagado los estudios de Química farmacobióloga. De ahí que, ahora recién graduada, Verónica quería comenzar a trabajar para ayudar a su hermana. Terminó de lavar y pasó a verificar si las mesas estaban con tapetes limpios, servilletas, cubiertos, cucharas y tenedores.
Rebeca había avanzado bastante esa mañana, con la ayuda de Verónica quien seguía preguntando en qué más apoyaba. Para no atrasar a su hermana solo le pidió que colocara unos ramitos de flores en los jarritos que tenían las mesas. Ese detalle era el toque que indicaba que ya estaba listo todo.
Verónica se despidió de Rebeca, quien le deseó lo mejor para la entrevista y le dio un fuerte abrazo. La travesía de Verónica inició. Salió de casa y decidió dirigirse al laboratorio caminando, eso le ayudaría a relajarse. Mientras hizo el recorrido, observó mucha gente en las calles, personas transitando, muchas vendiendo de manera informal con sus hijas e hijos pequeños, personas adultas mayores pidiendo ayuda, un pequeño grupo manifestando las injusticias de las autoridades. Mientras ella esperaba el verde del semáforo se percató de la importancia de no ser indiferente con la gente de a pie, ella misma formaba parte de esos mundos. Respiró profundo, ya estaba a un par de cuadras del laboratorio donde tenía la entrevista. Sonrió, deseando llenarse de toda la fortaleza y ánimo de la gente de a pie que se levanta todos los días a iniciar la travesía de la vida.
Fotografía de Kaique Rocha: https://www.pexels.com/photo/timelapse-photography-of-people-crossing-roads-266046/
Fotografía de Kaique Rocha: https://www.pexels.com/photo/timelapse-photography-of-people-crossing-roads-266046/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Polvo del camino. 314. Remanentes. Héctor Cortés Mandujano

La ilustración es de HCM.

 Polvo del camino/ 314
Remanentes
Héctor Cortés Mandujano

Hubo más, pero no quise dejar fuera de mis recuentos 2025 por lo menos dos canciones, dos libros, dos películas más. Espero que algo te digan lector, lectora...

Canciones. Una: “Lágrimas de mármol”, de Joaquín Sabina, del álbum Lo niego todo, de 2017, es una canción madura, que celebra la llegada de la vejez (“el futuro es cada vez más breve/ y la resaca, larga”) y la posibilidad de seguir viviendo: “Superviviente, sí, ¡maldita sea!/ Nunca me cansaré de celebrarlo/ Antes de que destruya la marea/ las huellas de mis lágrimas de mármol/, si me tocó bailar con la más fea/ viví para contarlo”. El video oficial, en Youtube, es creativo y lindo, hecho con letreros en Madrid, y Dos: “Poco”, de No te va a gustar y Draco Rosa, del álbum Otras canciones, de 2019, también toca el mismo tema: “Ya no siento el fuego, voy quedando ciego y no lo sé, no lo sé [...] Voy viviendo muy de a poco/ voy sintiendo gusto a poco [...] Si estoy acá dentro, ¿por qué no me encuentro?”. Cosas de la edad...

Libros. Uno: Este suelo que pisas. Un mapa de historias inconclusas (Unach, 2024), del chiapaneco Marcelino Champo. Me parece el mejor de sus libros, los he leído todos, y creo que está muy por encima de muchísimos más del estado y del país. No es fácil escribir un volumen de cuentos como el suyo. La variedad de planteamientos, la diversidad de personajes, las distintas técnicas hacen que el libro monotemático no sea ni aburrido ni repetitivo. Al contrario, es rico , disfrutable, admirable, y Dos: El librópata, de Thierry Debroux, con traducción de Nadxeli Yrísar Carrillo y Humberto Pérez Montera, que incluye otra obra de teatro: Los maravillosos farsantes (Nómada Producciones y Editorial de la Casa, 2022). El librópata es sobre un viejo que vive entre libros y que sólo con olerlos puede descubrir la historia que cuentan: Shakespeare huele a sangre, la Biblia huele a “ralladura de naranja ligeramente asada”, Dumas “huele a cacería, a carne jugosa” y los seres humanos olemos a crimen. La obra de Debroux me dejó encantado.

Películas: Una: La chica de la aguja (2024, Dinamarca), de Magnus von Horn, es una historia que ocurre en 1919 y está filmada en blanco y negro. Es violenta, cruel y explora sin tapujos la miseria humana. Hacía mucho que una película no me impresionaba tanto como ésta: es cruda, sorpresiva e incluso sádica, y Dos: Sin señas particulares (2020, México), de Fernanda Valadez. Esta cinta me pareció, en un principio, un documental de tremenda verosimilitud y de hecho está basada en testimonios reales. No se nota la actuación, porque las actrices y actores (no hay ninguna estrella, ningún nombre conocido) lo hacen tan bien que parecen estar representándose a sí mismos. Ganó merecidamente varios premios y aunque ya tiene sus añitos (yo la vi en 2025) es una muestra más del talento de nuestras cineastas.
La ilustración es de HCM.
La ilustración es de HCM.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Voces ensortijadas. 313. Danzar al compás del viento. María Gabriela López Suárez

Fotografía de Malcoln Oliveira: https://www.pexels.com/photo/detailed-close-up-of-a-tree-trunk-in-brazil-34020514/
Voces ensortijadas  

Danzar al compás del viento
María Gabriela López Suárez

A la Cuca, integrante de la familia peluda.
Te llevaremos siempre en el corazón.


La alarma del reloj indicó a Orquídea que era la hora de la comida, trabajar en casa, de manera virtual era ‘cómodo’ hasta cierto punto, pero podía irse de corrido y olvidarse de comer. Recordó que había preparado su comida desde la noche anterior, hizo una pausa en su actividad y se dirigió a la cocina.
Orquídea vivía en una unidad habitacional, alejada del centro de la ciudad, de tal forma que el ambiente era con menos ruido del tráfico diario y tenía la fortuna de que un parque lleno de árboles altos y frondosos estaba a unos minutos de su domicilio, para irse caminando.
Cansada de haber estado mucho tiempo sentada se asomó al ventanal de la cocina y mientras degustaba su comida, de pie, observó que el sol se había ocultado y se asomaban ligeras nubes que comenzaban a dibujar que en un rato más se nublaría. El viento también se hacía presente.
Terminó de comer, se cepilló los dientes y se asomó nuevamente a la ventana. Revisó el reloj, decidió darse unos minutos para salir a caminar. El paisaje de la tarde le apeteció para observarlo desde el parque y hacer un pequeño receso en su trabajo. Verificó guardar la información de lo que había avanzado en su computadora y apagó el equipo.
Al abrir la puerta de su departamento sintió que el viento estaba con un toque de frío, fue por un suéter ligero y luego salió rumbo al parque. Disfrutó cada uno de sus pasos, no llevaba prisa. Al llegar al parque se sentó en una de las bancas y contempló los árboles, altos, altos. Alzó su rostro hasta intentar divisar la copa que tenían. Se levantó para dar una pequeña caminata alrededor, en los andadores que había, observó a varias personas que llegaban acompañados de sus perritos. Se deleitó con la algarabía que tenían, corriendo entre las jardineras, los más pequeños y caminando a otro ritmo, los mayores, pero todos disfrutando estar en ese espacio. Recordó las experiencias tan gratas que había tenido con los perritos criados en su familia y las múltiples enseñanzas que les habían dejado, seres amorosos, fieles, alegres y que siempre formarían parte de la familia.
Siguió su camino y se detuvo frente a un árbol, quizá uno de los más longevos del parque, tuvo el deseo de abrazarlo; había escuchado más de una ocasión que abrazar un árbol era una experiencia muy linda. No dudo en hacerlo, se acercó a él, extendió sus brazos alrededor del tronco, cerró sus ojos y permaneció ahí unos minutos, percibió la textura de su corteza. El viento sopló como extendiendo una ráfaga de caricias y Orquídea sintió que el tronco del árbol se movía, las ramas hacían un ruido ligero, el movimiento era sutil, como un danzar al compás del viento. La danza se detuvo, el viento se había ido por unos momentos. Orquídea abrió lentamente los ojos, agradeció al árbol ese bello regalo. Se sentí contenta, con más energía. Volvió la vista alrededor, seguían los perritos corriendo de un lado a otro. Sonrió, era hora de regresar a casa. El receso había sido una gran elección.
Fotografía de Malcoln Oliveira: https://www.pexels.com/photo/detailed-close-up-of-a-tree-trunk-in-brazil-34020514/
Fotografía de Malcoln Oliveira: https://www.pexels.com/photo/detailed-close-up-of-a-tree-trunk-in-brazil-34020514/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.