Polvo del camino/ 318
Lo que hubiera quedado en el tintero/ II
Leer y vivir
Héctor Cortés Mandujano
Conozco por azar, en la oficina de un amigo, a un lector atento de mi novela Aún corre sangre por las avenidas, que lleva ya cuatro ediciones. Él leyó la primera, que se publicó en 2006. No parece reconocerme cuando me presentan con él; sin embargo, al poco, me dice que ha leído varios libros míos y quiere contarme algo que le sucedió después de leer Aún corre…
Cuando lo hace, y me rio a carcajadas, le pregunto si me autoriza contarla. Me dice que sí, pero me pide no dar su nombre ni el de la muchacha, a lo que evidentemente me comprometo.
En el inicio de la novela hay una entrevista, que tiene un origen real, con un técnico forense que ha revisado, cuenta, muchísimos cadáveres. A fuerza de hacerlo se fue volviendo un especialista en detectar peculiaridades en los muertos.
Cito lo que expone quien en la novela decidí llamar Javier González Pérez: “Los que toman insecticidas vienen quemados desde la garganta hasta el estómago. Los ahogados tienen los pulmones llenos de líquido. Los quemados mueren de anemia aguda. Los ahorcados siempre eyaculan, se vienen en el último chingadazo, en el último colazo”.
Vuelvo al joven lector que conocí de casualidad y digo lo que él dijo, como yo lo recuerdo: “Después de leer la novela con mi chava –ya no ando con ella, aunque vivimos juntos en esa época–, platicamos sobre varios momentos de la historia que nos habían impactado, y no sé cómo llegamos a coincidir, en la plática, sobre el asunto de que los que se ahorcan eyaculan en el último momento.
“—¿Será verdad? –Dijo ella.
“—No tengo idea –le contesté.
“Nos quedamos callados, hasta que ella habló de nuevo.
“—¿Y si lo comprobamos?
“—¿Cómo?
“—Pues te cuelgas y yo estoy pendiente. En cuanto vea que ya te estas muriendo, suelto el lazo.
“—¿Y si no te da tiempo y me muero?
“—Bueno, le pensemos.
“Le dimos muchas vueltas y al final salimos a conseguir un lazo. Al regreso, buscamos dónde podía aguantar mi peso, y luego hicimos el nudo. Ella detuvo la otra punta.
“Me subí en la silla, la pateé y sentí que me moría.
“Mi chava hizo un buen trabajo y caí, tosiendo.”
—¿Y eyaculaste? –dijo mi amigo, absolutamente metido en la charla.
—Sí, bastante.
A veces pienso que alguna de las cosas que escribo puede servir a alguien para pensar, mejorar, hacer… Pero no me había encontrado a un lector tan comprometido como éste.

*Sobre el autor:
Héctor Cortés Mandujano
Narrador, dramaturgo y periodista cultural
Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.
Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.
Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).
Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.
Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com


















