Revista

Líneas de desnudo. 165. En la luz de tu pregón. Manuel Pérez-Petit

Líneas de desnudo/ 165

En la luz de tu pregón
Por Manuel Pérez-Petit

A José Joaquín León

Los amigos de verdad son de toda la vida, y da igual desde cuando los conozcas. Los amigos de verdad no necesitan verse, se hablan y escuchan sin decir palabra, no te ofenden, te reconocen, no te necesitan por interés pero rebosan de interés por ti, están dispuestos una y otra vez a echarte la mano sin esperar nada a cambio, no te hacen ni te piden cuentas, a veces te hablan duro pero siempre te comprenden, son generosos sin medida, siempre te reciben con los brazos abiertos y nunca te reclaman si no estás, te ven aunque no te miren, te esperan siempre aunque te pierdas... Soy muy afortunado, pues tengo amigos de verdad, pese a que reconozco ser muy parco y hasta huraño en la comunicación personal, y aunque no lo diga para mí son luz. 
            Dediqué mi Es como si mi tiempo se acabara, entre otros, a José Joaquín León, excepcional periodista y poeta, mentor impagable, amigo de siempre, del que tuve el honor de ser editor de su fabuloso libro de poemas Rincón de sombras (Kolaval, 2022), en cuya nota preliminar escribí: “Cuando Fernando Villalón sentenció que el mundo se dividía en dos partes, Cádiz y Sevilla, creo que pensó en alguien como él; no en la Andalucía La Baja de chirigota y guitarrita sino en la elegancia romana y en la finura árabe de alguien que, con una claridad llena de pasmo, se muestra ante el mundo sin decir una palabra más alta que la otra. En él no es contradictorio ser clásico y moderno como tampoco lo es ser un comunicador honesto, con el orden mental que requiere tal tarea, y ser un poeta, con el desorden emocional que ello conlleva”.
Y hoy escribo de él porque es profeta en su tierra, lo más difícil que se puede ser en este cainita universo hispánico, lo cual me llena de orgullo y de ejemplo, y hoy, además, porque hoy, en Sevilla, ha dado un extraordinario pregón de la Semana Santa sevillana, en el que dijo, entre muchas otras iluminadas cosas, por ejemplo, que “nuestra patria no está donde nacemos ni donde vivimos sino en lo que somos...”, y yo me sentí ahí, en la luz de tu pregón, querido José Joaquín. Gracias.
José Joaquín León, pregonero de la Semana Santa de Sevilla 2025.
Imagen: Captura de pantalla recortada, sacada de https://www.youtube.com/live/UTdB6bOc-4A?feature=shared. Si quieren escucharlo, el pregón comienza en el minuto 45.

*Sobre el autor:

Manuel Pérez-Petit

Periodista, editor, escritor y gestor cultural

Sevilla, España, 1967.

Periodista por la Universidad de Navarra y diplomado en pedagogía en lengua y literatura por la Universidad Complutense de Madrid, es especialista en literatura comparada y un experimentado docente y gestor cultural. Es editor desde hace más de 30 años, habiendo tenido a su cargo en proyectos propios y ajenos más de medio millar de ediciones de títulos de todos los géneros. En 2010, se trasladó a México y fundó Sediento Ediciones. Ha dirigido proyectos editoriales y culturales de ámbito latinoamericano y dictado conferencias y cursos en países de Europa y América desde hace 20 años. Como periodista trabaja desde hace muchos años en diarios y publicaciones periódicas de España y México y medios de internet y radio. Ha sido director de Comunicación en el Servicio Andaluz de Salud, director editorial de intereconomia.com, adjunto a la presidencia del Instituto Europeo de Márketing, Comunicación y Publicidad, director de opinión de France Telecom España, director de relaciones públicas de la Fundación Leo Matiz o director editorial de AlmuzaraMéxico, entre otros puestos de responsabilidad. Es profesor invitado en la Bluefields Indian & Caribbean University (Bicu), de Bluefields, Nicaragua. Desde junio de 2011, la biblioteca de Yolotepec, comunidad indígena otomí de Santiago de Anaya, Hidalgo, México, lleva su nombre, y desde octubre de 2022 también la biblioteca de la comunidad indígena purépecha de la isla de Yunuén, Pátzcuaro, Michoacán, México. En 2017 fundó la causa Libros por Yolotepec para la recolección de libros en donación para bibliotecas y la promoción de la lectura de los ámbitos rural y marginal urbano de México. Es autor de nueve libros individuales en poesía y narrativa. Su obra ha sido publicada, antologada o premiada en media docena de países. En 2020 fundó Kolaval, plataforma, agencia literaria y editorial de ámbito hispanoamericano. En la actualidad se dedica a la consultoría de alta dirección y a la docencia. Mantiene la columna Líneas de desnudo en la revista mexicana de fomento a la lectura Letras, ideaYvoz, en la que escribe tres artículos a la semana.

Voces ensortijadas 272. Cuando las voces viajan. María Gabriela López Suárez

Fotografía: Vladimir Contreras Escamilla

Voces ensortijadas  

María Gabriela López Suárez 

Cuando las voces viajan

¿Se han preguntado alguna ocasión sobre el viaje que hacen nuestras voces diariamente?  Es interesante la reflexión sobre cómo las palabras que decimos o los mensajes que compartimos, de manera verbal o escrita, no permanecen en un solo espacio, ni con un solo grupo de personas.

El pasado 27 de marzo tuve la oportunidad de que Voces Ensortijadas,  Antología 1, 2020-2021, que recopila 100 textos de esta columna periodística, se presentara en la ciudad de Mérida, Yucatán, en el marco de la décimo tercera edición de la Feria Internacional de la Lectura Yucatán (FILEY) 2025. La obra fue comentada por María Amparo Salazar Córdova, Julio César Medina López y en la moderación estuvo Vladimir Contreras Escamilla, a quienes agradezco profundamente sus palabras, sus reflexiones, sus compartires, su tiempo y su cariño.

Si vuelvo la mirada a unos años atrás, para ser más precisa al 3 de julio del año 2017, comienza un recorrido con la palabra escrita que he ido compartiendo de manera semanal a través de esta columna. Muchas gracias por su lectura en estos casi 8 años. Les confieso que cuando comencé a escribirla no imaginé el alcance o la trascendencia que tendría, la conexión que se generaría con el público lector y sobre todo, que sería un espacio no solo individual sino colectivo. Además de lo anterior, que tendría la posibilidad de que se imprimiera un libro con algunos de los textos y que éste tendría la oportunidad de poder ser presentado en varias ocasiones; gracias nuevamente al escritor Roger Octavio Gómez Espinosa por la propuesta de la obra.  

La escritura tiene un valor fundamental que se acompaña con la lectura, así que ambas representan mucho para mí. De tal forma que los textos que cada semana comparto intentan tomar un pequeño trozo de la realidad en la que interactúo, en la que interactuamos y a través del tejido de las palabras va adquiriendo una forma, en varias ocasiones a manera de relatos, como Begoña Sánchez los llama. 

Cada texto de las Voces ensortijadas tiene un valor especial; regresando a la presentación del libro en la FILEY 2025, ha sido muy grato escuchar en los comentarios a la obra, la identificación de diversos elementos de mi terruño tuxtleco y chiapaneco en varios de los escritos. La matria se hace presente en la escritura. De ahí que como mencioné, se genera la conexión con el público que lee la columna, lo cual es un regalo muy valioso. A la presentación asistieron jóvenes universitarios; al final, algunos, algunas, comentaron que resonaron con la obra, que Yucatán, Oaxaca y Chiapas tienen mucho en común. 

Cuando las voces viajan pueden alcanzar a llegar no solo a otros territorios de la geografía estatal o nacional, sino llegar a contactar con otras culturas, con otras generaciones, con otros pensamientos, llegar a los corazones de las personas y resonar con ellas; todo eso es una parte importante del viaje para que pueda continuar la travesía con emoción, entusiasmo y compromiso.

Gracias al público, al universo, a la divinidad, a mi familia, a los medios que divulgan la columna y a quienes organizan los eventos literarios, por hacer posible que las  Voces ensortijadas viajen.

Fotografía: Vladimir Contreras Escamilla
Fotografía: Vladimir Contreras Escamilla

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Doctora en Estudios Regionales por la Universidad Autónoma de Chiapas y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Docente investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH). Es integrante  de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES), del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), del Colectivo Fotográfico Tragameluz y del Colectivo Reminiscencia, este último aborda el tema de los feminicidios. Desde 2008 colabora en diferentes medios en Chiapas. Fue corresponsal en Chiapas de la Agencia Informativa Conacyt. Actualmente es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz; colabora también en la Red de Comunicadores Boca de Polen. A.C.

Polvo del camino. 272. Amar la marimba. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: Leonora Ventura.

Polvo del camino/ 272

Amar la marimba
Héctor Cortés Mandujano

Aunque nacido en la Ciudad de México, con raíces oaxaqueñas, el cineasta Jaime Ruiz Ibáñez ha demostrado, desde el arranque de su carrera hasta hoy, un continuado amor por Chiapas. Su tesis profesional, devenida cortometraje, Don Chico que vuela, basada en un cuento célebre de Eraclio Zepeda, le dio muy joven un Ariel. Desde entonces somos amigos.
Después hizo muchos cortos premiados nacional e internacionalmente, hasta que llegó a su primer largometraje, La mitad del mundo (2009), que también le ha traído diversas satisfacciones.
Recientemente, el Canal 22 estrenó (yo vi la repetición el domingo 23 de marzo de 2025) su documental La marimba mexicana, su construcción, escrito, producido, fotografiado y editado por Jaime.
El documental nos muestra a constructores de marimba en sus talleres de Carranza, Chiapa de Corzo, Tuxtla y Tapachula que han dedicado, algunos por generaciones, su vida a lograr que este instrumento siga siendo parte fundamental de la identidad chiapaneca.
Los entrevistados coinciden en afirmar que la marimba tiene por lo menos tres partes: las teclas, los resonadores y el mueble que los sostiene. Cada uno refiere que se hacen fundamentalmente del árbol de hormiguillo –u hormigo, como también lo llaman– que debe morirse solo y caer. Luego hay que dejarlo secar por años, hasta que la madera ya pueda empezar a trabajarse.
Hacer las teclas es un arte de oído: hay que construir una a una con el sonido que le corresponde y debe afinarse junto a su resonador, que se construye en forma de prisma. El documental muestra la enorme habilidad que los constructores tienen para llegar a la nota que buscan, ahora con ayuda de afinadores electrónicos. Los resonadores (antes se usaban pumpos) tienen en la parte final un orificio que se tapa con caucho, al que se cubre con una tela para que la marimba tenga la vibración característica que distingue a las de Chiapas de las otras marimbas.
Ruiz Ibáñez halló en Tapachula a un constructor que, con un procedimiento que tarda varios días, a partir de las tripas de cerdo, que deben lavarse, remojarse en limón, secarse al sol y cortarse con una tijera, halla dentro una tela suavísima que es con la que se cubre la cachimba, ese orificio indispensable para lograr la dulce vibración de la madera.
Hacer las baquetas o bolillos es otro arte en peligro de extinción. Se necesita la sabia blanca del árbol de hule, que se extiende sobre una madera. Luego de que se seca cada pasada, se cortan las tiras y se sigue un patrón que hace al bolillo ideal para acariciar y golpear las teclas.
Por último, para hacerla bella, se ponen sobre la madera que verá el público un tejido de distintos patrones (pequeños fragmentos de madera blanca, roja y negra) que da originalidad e identidad a cada constructor.
El documental de Jaime Ruiz Ibáñez, de aproximadamente dos horas, que tiene una fotografía espléndida y una edición ágil, está acompañado de ejecuciones magistrales de dos grandes artistas idos: Manuel Vleeschower y Zeferino Nandayapa.
Jaime ha escrito, además, un guion de cine sobre la historia de la marimba en Chiapas y antes de éste ha hecho otros documentales sobre nuestro instrumento. Qué bueno que, si no hay nadie con tanta pasión como él en el estado, lo tengamos de nuestro lado para recordarnos lo mucho que hay de trabajo, conocimiento y arte en quienes hacen y tocan la marimba… Gracias, querido Jaime.
                                         
       
Ilustración: Leonora Ventura.
Ilustración: Leonora Ventura.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Líneas de desnudo. 164. Me sentaré a la puerta de mi casa… Manuel Pérez-Petit

Líneas de desnudo/ 164

Me sentaré a la puerta de mi casa...
Por Manuel Pérez-Petit

… para ver pasar el cadáver de mi enemigo.

Proverbio árabe
Tengo muchos enemigos. Nunca lo he tenido presente con tanta claridad como la que he adquirido con mi muy querido Manolo Pimentel desde diciembre de 2023, pues nadie en mi vida me ha insistido tanto en que tomara conciencia de ello. Eso sí, son enemigos invisibles, que jamás se dirigen a mí sino a quien en mí confían, poniendo a prueba su afecto y reconocimiento hacia mí como ser humano y como profesional, he de reconocer que triunfando en muchos casos, y estoy muy agradecido por ello, pues hacen una selección natural por la que me siento privilegiado. 
            Soy en extremo torpe para la vida práctica. Eso sí, soy el único responsable de todo lo que me pase. Jamás echo la culpa a otro de nada, no me justifico en nada y con nada, y asumo con naturalidad las consecuencias de mis actos, en este conversar continuo “con el hombre que siempre va conmigo” –si se me permite la licencia machadiana–, y, como el poeta de Sevilla, espero “hablar a Dios un día”, pues alivio la inadaptación crónica con la que siempre tuve que convivir con este soliloquio que, a veces, me lleva a una pertinaz y lúcida locura con la que lucho contra mi también crónica pereza.
Con los años he sabido distinguir entre mis amigos y las personas que me quieren. Hay muchas personas que me quieren, más incluso que las que son mis enemigos. Manolo es un caso de ello. ¿Es mi amigo? No. Yo también lo quiero, y, en este caso, sí soy su amigo, pero no puede haber amistad si no hay dos, por lo que pacto con la realidad y siempre estaré con él. 
Jamás debe uno crearse expectativas. Con nada. Con nadie.
No soy enemigo de nadie. Cada cual hace lo que puede. Nadie puede juzgar a nadie. Hay que tener grandeza de corazón. Cada día estoy más convencido de que en este mundo todo se equilibra, y por eso me siento, con paciencia, alegre y triste a la vez, a la puerta de mi casa para ver pasar los cadáveres de mis enemigos. A ver si entonces me entero de quiénes son, y puedo pedirles perdón y perdonarlos.
M. P.-P., el 3 de septiembre de 2011, en el I Encuentro de Escritores por Ciudad Juárez.
Fuente de la imagen: Archivo de Sediento Ediciones, propiedad de M. P.-P.

*Sobre el autor:

Manuel Pérez-Petit

Periodista, editor, escritor y gestor cultural

Sevilla, España, 1967.

Periodista por la Universidad de Navarra y diplomado en pedagogía en lengua y literatura por la Universidad Complutense de Madrid, es especialista en literatura comparada y un experimentado docente y gestor cultural. Es editor desde hace más de 30 años, habiendo tenido a su cargo en proyectos propios y ajenos más de medio millar de ediciones de títulos de todos los géneros. En 2010, se trasladó a México y fundó Sediento Ediciones. Ha dirigido proyectos editoriales y culturales de ámbito latinoamericano y dictado conferencias y cursos en países de Europa y América desde hace 20 años. Como periodista trabaja desde hace muchos años en diarios y publicaciones periódicas de España y México y medios de internet y radio. Ha sido director de Comunicación en el Servicio Andaluz de Salud, director editorial de intereconomia.com, adjunto a la presidencia del Instituto Europeo de Márketing, Comunicación y Publicidad, director de opinión de France Telecom España, director de relaciones públicas de la Fundación Leo Matiz o director editorial de AlmuzaraMéxico, entre otros puestos de responsabilidad. Es profesor invitado en la Bluefields Indian & Caribbean University (Bicu), de Bluefields, Nicaragua. Desde junio de 2011, la biblioteca de Yolotepec, comunidad indígena otomí de Santiago de Anaya, Hidalgo, México, lleva su nombre, y desde octubre de 2022 también la biblioteca de la comunidad indígena purépecha de la isla de Yunuén, Pátzcuaro, Michoacán, México. En 2017 fundó la causa Libros por Yolotepec para la recolección de libros en donación para bibliotecas y la promoción de la lectura de los ámbitos rural y marginal urbano de México. Es autor de nueve libros individuales en poesía y narrativa. Su obra ha sido publicada, antologada o premiada en media docena de países. En 2020 fundó Kolaval, plataforma, agencia literaria y editorial de ámbito hispanoamericano. En la actualidad se dedica a la consultoría de alta dirección y a la docencia. Mantiene la columna Líneas de desnudo en la revista mexicana de fomento a la lectura Letras, ideaYvoz, en la que escribe tres artículos a la semana.

El tintero de Nadia. 27. Renacimientos/1. Nadia Arce

Fotografía: Jan van der Wolf: https://www.pexels.com/photo/waves-on-sea-coast-18925060/


RENACIMIENTOS/ 1

Donde renace la Ola Verde
Por Nadia Arce


Renacer no es cosa de todos los días. No es algo que puedas planear, tampoco desear… se da y ya, sin esperarlo, llega o no ese momento, en el caso de que sí, todo tu mundo se transforma, -naces de nuevo- sin querer, obligado por las circunstancias. La encrucijada puede darse por un accidente, una enfermedad, algún atentado, no sé, pueden ser muchas las razones pero yo hablaré de las que he vivido, sobre todo la última, que no fue fácil de superar. Comenzaré con mi primera experiencia de muerte.
Una vez estuve a punto de ahogarme en el mar, estaba en Cuyutlán y por juguetona me fui de largo hasta donde renace la “Ola verde”, que es cada media hora o algo así, tenía ocho años y de repente sentí la marea crecer y las olas frente a mí disparaban su altura no entendía qué estaba pasando, antes todo era fluido y la marea también era juguetona como yo, el mar ahora era áspero y no fue algo de lo que tuviera consciencia así que nunca medí el peligro. El agua al principio no me sobrepasaba, las olas eran apenas espuma, así que llegué hasta esa zona de peligro fácilmente. Cuando me di cuenta el mar me abrazaba con todas sus fuerzas, me subía y bajaba en la marea como si yo fuera una muñeca sin vida, porque todos mis intentos por nadar eran absurdos, salir de aquella intensa situación marítima no tenía solución alguna para mi corta edad.
Mi papá me había enseñado a nadar y a esquivar las olas, grandes o pequeñas, así que seguí todos sus consejos, “nada con la corriente, pasa las olas por abajo o por arriba, nada con la ola, déjate llevar cuando no puedas más, el mar te sacará solito por la corriente”, al final eso hice pero, lo raro era que las olas en lugar de sacarme me subían y después me hundían con inminente poder y cuando estaba bajo el agua dejaba de respirar cada vez por mayores intervalos de tiempo y aquellos lapsos eran más asfixiantes conforme continuaban, sin que yo pudiera salir de aquella “lavadora” donde yo era la pobre ropa arrastrada en círculos mortales. Nadar era nada en medio de esas olas color vida.
Vi y sentí a la muerte tan cerca, en algún momento cuando la ola me llevaba hacía su cúspide alcancé a ver la playa, me asusté tanto porque se veía tan lejana, la gente tan pequeñita… no podía gritar la palabra completa de auxilio, apenas y salía de mi voz inundad el vocablo: “au”. Después de una lucha donde mi fracaso estaba asegurado me desvanecí, dejé que la marea hiciera lo que quisiera, ya no tenía más fuerza en mi cuerpo, mi voluntad estaba rendida también pues tampoco me quedaba aire.
Aquel día conmemoraban la muerte de algunos salvavidas, tuve mucha suerte porque estaban jugando pelota en la playa, no sé quién me vio primero, nunca supe. Sólo recuerdo que cuando sentía ya la arena del fondo del mar, y un sonido bello y tranquilizador, junto con el tacto de plantas o algas, (cosa que me maravilló) alguien tomó mi cabello y me jaló hacía arriba… no me sentía consciente, no estaba despierta pero tampoco soñaba. Cuando me di cuenta, había un caos de olas otra vez, con un montón de salvavidas que estaban difuminados entre la brisa y espuma de aquellas monumentales olas, y en medio de todo eso, haciendo una especie de fila para irme sacando de aquel infierno de agua, estaban ellos y ellas, los bien nombrados: salvavidas. Nadar conmigo no era sencillo así que entre todos hicieron esa cadenita flotante y móvil, para irme pasando de uno a otro y lograr ponerme fuera de peligro y a la vez ellos no dejarse arrastrar por las terribles “Olas Verdes” de Cuyutlán. Cuando por fin era poca la profundidad, me cargaban como costal de papas… no sé cuanto tiempo pasó para que consiguieran esta hazaña pero no fue algo tan breve, o al menos no lo recuerdo así. Creo que no fue sencillo salvarme, ellos pusieron su vida en riesgo por hacerlo, son mis héroes hasta la fecha aunque nunca supe sus nombres, tampoco recuerdo sus rostros, solamente recuerdo, y con eso basta, su audacia y su fuerza, pues no me lastimaron en ningún momento a pesar de no tener el control de casi nada. Esto es algo que agradezco con todo mi ser. Morir ahogada no es el sueño de una niña de ocho años.
Ya en la playa comenzó la RCP, seguía en parte despierta pero no me podía mover, ni tampoco sentía la facultad de hablar, no tenía energía ni para mantener los ojos semi abiertos. No sé cuántas maniobras hicieron pero la gente nos rodeaba y decía muchas tarugadas que no ayudaban a mi bienestar. Por más que los salvavidas que trataban de hacer una baya y pedían a las personas morbosas que se alejaran, sus intentos eran inútiles. Otro salvavidas, no recuerdo si hombre o mujer, gritaba por mis padres, nadie aparecía. Fueron minutos eternos, hasta que comencé a vomitar agua salada, mi papá llegó y lo regañaron muy fuerte, yo no podía abrir por completo la mirada para sentir el consuelo de su presencia y mucho menos podía levantarme aunque quería hacerlo. Cuando el “espectáculo” había terminado y yo pude sentarme, la gente perdió interés y se fue disipando. Creo que no haber muerte decepcionó a algunos espectadores.
Recuerdo a una señora muy intensa, que se acercó casi arrastrando a dos niños o niñas, no sé, para ponerlos enfrente de mí y decirles con una voz chillona: “¡Ven lo que pasa cuando no obedecen, miren nada más, casi se ahoga!”, yo apenas los miré y mi memoria sólo me dice que sus rostros no tenían ningún gesto agradable. No fue la única señora imprudente que por aleccionar y pensar en sus “bendiciones”, ignoraba lo vergonzoso y humillante que era para mí ser señalada en tal momento, donde es más que vulnerabilidad lo que sientes y más allá de un simple shock lo que te pasa.
Después de la tremenda reprimenda que recibió mi padre, había que seguir instrucciones y eran: caminar por lo menos media hora para que el agua de mar no me hiciera tanto daño. Había tomado bastante y mi cuerpo no podría digerirla fácilmente, yo me sentía muy cansada pero la autoridad que representaba mi padre era imposible de ignorar. Él no se notaba preocupado o enojado, era como era, creo que hasta iba haciendo bromas al respecto aunque no recuerdo cuáles. Tampoco puedo traer de ese día al presente, algún momento con mi madre, nada recuerdo de ella, no vienen a mí más impresiones de ese día, sólo que al día siguiente no quería estar en el mar, mucho menos meterme dentro de él otra vez. Al estar sentada frente a ese paisaje de olas, arena y gente que seguía señalándome, mi papá me ordenó ir con él. Me tomó de la mano y a rastras me llevaba a la orilla de la playa, contra toda mi voluntad. Me dijo que si no me metía de nuevo lo iba a detestar y que yo amaba al mar desde bebé, lo cuál es cierto (entré por primera vez a sus aguas con apenas algunos meses de edad y no quería salirme) así que a la fuerza me cargó y me llevó mar adentro. Lo rasguñé, lloré, grité por salirme de aquel escenario amenazante para mí pero fue en vano. Pasamos mucho tiempo dentro, pero lejos de las olas grandes, hasta que pude calmarme y fui entendiendo el lenguaje de las olas, que no son malas, que debo cuidarme de ellas, de la marea cuando sube, de las “Olas Verdes” sobre todo, y será acaso porque miden entre 8 y 10 metros de altura y porque en 1932 una ola de 20 metros arrasó con todo el pueblo.
Debí renacer en aquel momento, cuando estuve a punto de fallecer rodeada de agua salada pero, sigo aquí. Mi papá hizo bien en meterme de nuevo al mar y créanme, cuando voy a nadar en él, sigo buscando olas grandes y siempre las supero porque en el momento que siento que ya no tengo esa capacidad, salgo a la orilla y prefiero admirarlas desde lejos, aún así, me han revolcado y en un par de ocasiones fue difícil salir de ellas, sin pasar a mayores consecuencias. Así que mi oculto sueño de ser surfista tal vez sea y seguirá siendo sólo eso. Respeto tanto al mar como lo amo, es mi destino favorito en vacaciones, mi remanso y paraíso; apenas y podría creerse que estuve a punto de morir en él.
Contacto:
https://www.facebook.com/ElTinteroTallerEditorial?mibextid=LQQJ4d
https://instagram.com/eltinterotallereditorial?igshid=NTc4MTIwNjQ2YQ==
https://www.youtube.com/@eltinterotallereditorial

www.eltinterotallereditorial.com.mx

*Sobre la autora:

Nadia Arce

Poeta, narradora, fotógrafa independiente, difusora cultural y editora.

Es fundadora y directora de El Tintero Taller Editorial, el cual ya cuenta con más de cuarenta
libros publicados desde poesía, cuento corto, autobiografía, novela y poesía.
Egresada el ITESO como Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Es coordinadora de talleres literarios, impartidos tanto en su país, México, como en el extranjero; es fotógrafa independiente y creadora del proyecto cultural Mil Mujeres.
Ha sido jurado de numerosos concursos literarios, como el reconocido concurso internacional de cuento: Juan Rulfo.
Fue Coordinadora del Taller Literario Elías Nandino en Cocula, Jalisco.

Reconocimientos:
Premio International Latino Book Awwards 2024 (ILBA24) otorgado a la antología poética Vivas las queremos: Voces del mundo contra el feminicidio, en coautoría.

●Autora seleccionada en el Calendario Literario Tiempo de Mujeres 2022 y en la publicación anual del Encuentro internacional de Poesía “Víctor Campio” de Ourense, España (2022). Además de otras publicaciones colectivas nacionales e internacionales.
● Antologada en el Diccionario de Escritores en Jalisco (2020) y Diccionario de
Escritoras en Guadalajara (2019), referenciada en la Enciclopedia de la Literatura en
México desde 2002.
● Ganadora del prestigioso concurso Cuento Corto Punto de Lectura en el marco de la
FIL de Guadalajara 2002, convocado por la editorial Punto de Lectura y el Diario
Milenio.

Obra publicada:
En el corazón del arce (El Tintero Taller Ed., 2024); Cómo echar a volar mi pluma. Manual de escritura de El Tintero Taller Editorial (El tintero Taller Ed.), 2023; Barco de palabras para soportar naufragios (2022, El Tintero Taller Ed.);
Bitácora Encendida (2019, Ed. Prometeo); Rayado Personal (2017, Ed. Serpiente de Papel);
Fuego Azul (2016, Ed. El Viaje). Brilla Palabra (2007. Ed. Cabos Sueltos); Dondequiera
poesía
(2005, RAIA Editorial).

Disquisicionario. 19. Verbos sintomáticos. Esteban Martínez Sifuentes.


Verbos sintomáticos
Esteban Martínez Sifuentes

Con urgencia, a contracorriente de mis viejas convicciones, instalé en el cel la aplicación que me exigía el sistema para ingresar a mi hipocondriaca cuenta bancaria. Abro la app y me advierte que espere porque está inicializando.
     Ah, mira, me digo con paciencia, seguramente se trata de los mismos genios de la mercadotecnia financiera, una élite de chicos que usan el cel para todo menos para consultar el diccionario, que inauguralizaron el verbo aperturar porque ofrece (o suena con) más prestigio que abrir. Abrir, cualquiera. Aperturar, solo unos cuantos privilegiados.
     No pasa nada, solo que el lenguaje es sintomático de los tiempos que corren. Peccata minuta, el lenguaje es complejo y la gente más. Los cuentahabientes van a inicializar porque tienen prisa por atender asuntos en verdad importantes. Ni para qué desgastalizarse en fruslerías.

Fotografía: Cottonbro studio: https://www.pexels.com/photo/close-up-shot-of-person-holding-a-black-telephone-8717390/
Contacto:

En facebook: Esteban Martínez

*Sobre el autor:

Esteban Martínez Sifuentes

Ensayista, narrador.

Egresado de la Escuela de Escritores de la Sociedad General de Escritores de México (SOGEM), Nació en San Luis Potosí hace varios ayeres, se dice lector compulsivo y fanático del cine, en particular de películas mudas estadounidenses de cómicos tipo Chaplin, Langdon, Lloyd y Keaton.

Obra publicada:
Esteban Martínez Sifuentes ha publicado siete libros; el último, de ensayos, es USA! USA! Mitos y antimitos estadounidenses, publicado por Editorial Almuzara en 2024. La novela negro-policiaca Malmarido, Ediciones Periféricas, 2020.

Polvo del camino. 271. Gracias al extra. Héctor Cortés Mandujano



Polvo del camino/ 271

Gracias al extra
(Minificción)
Héctor Cortés Mandujano

    Las personas que olvidan sus sueños son peligrosas

     Sergio González Rodríguez,
  en El Centauro en el paisaje

Tal vez fue un descuido del director o del coordinador de extras. El caso es que en uno de mis sueños descubrí a un personaje que, en la calle, era el mismo que había soñado en otra escena con multitudes.
     El ser onírico era un hombre joven, con tipología oriental, sobrepeso y sudor notorio (pelo grasoso, rostro brillante). Llevaba una camisa naranja (en la escena anterior su camisa era morada). Lo vi mientras soñaba algo intrascendente. Y me despertó el hecho de reconocerlo. Era un figurante, un extra, alguien que pasa. ¿Por qué era el mismo? ¿Tenía algún significado soñarlo dos veces en la nada importante en que aparecía?

Me imaginé al despertarme la furia del director de mis sueños:
    —¿Por qué se despertó Héctor? ¡Le faltaba soñar mucho todavía, apenas estábamos arrancando la historia!
     Y un compungido ayudante:
     —Creemos que reconoció a uno de los actores, señor.
     —¿Cómo?
     —Sí, a Wang Li, el chinito.
     —¿Y qué, no tenemos millones de seres para usar de relleno en estas escenas tumultuarias? Héctor no es muy lógico ni en la vigilia y si ponemos en un sueño que la gente camina al lado de guajolotes y ballenas no va a notar nada raro.
      —Perdón, señor.
      —¡Carajo! Zalín, haz que Héctor se duerma, por favor, de inmediato; vamos a trabajar un sueño apacible al principio, luego le subiremos de nivel para que Héctor mañana sólo recuerde el placer. Pongan un río, una playita, un pasto verde, un campo de flores, una mujer bella con una bata blanca y vaporosa (alta, rubia, de pechos grandes). Qué Héctor se vea joven, guapo, musculoso, como héroe de película. Cuiden la temperatura del agua, el color de las flores (amarillas, no lo olviden), no pongan ningún animal, si acaso colibríes que llegan y se van…  ¿Ya estamos? ¡Silencio, comienza sueño!

Antes de dormirme pensé en el extra. Quizás le habían llamado la atención o incluso despedido de mis sueños. Era inocente, sin embargo. No pude seguir el hilo de mis pensamientos, porque ya estaba en un río de agua tibia, con una playita de arena muy fina (la arena tosca no la tolero, me lastima los pies), un campo de flores amarillas hasta donde alcanzaba mi vista, sólo interrumpida por la montaña del fondo. Y una bellísima mujer, de bata blanca y vaporosa, venía hacia mí. Yo era joven, guapo, musculoso, y estaba con sólo un breve bañador. La mujer se desnudaba antes de llegar a mí y entonces…          
                                             
       
Ilustración: HCM




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Voces ensortijadas 271. Lluvia en primavera. María Gabriela López Suárez

Voces ensortijadas 

María Gabriela López Suárez


Lluvia en primavera

El canto de los pájaros era el mejor despertador para Dania, a las seis de la mañana comenzaba el concierto musical. Además de no tener que apagar la alarma cuando ésta sonara, el barullo de las aves le conectaba una energía muy linda que la animaba a dejar la cama e iniciar un nuevo día. Esa mañana no fue la excepción.
Dania se levantó y se estiró con suma calma y cuidado. Entrelazó las manos, estiró los brazos hacia arriba, luego  se balanceó suavemente a la derecha y a la izquierda.
Como cada mañana acostumbraba saludar a sus plantas, abrió la ventana que daba al patio y se percató que el piso estaba mojado.
          —¡Wow, llovió toda la noche y yo ni en cuenta! Estarán muy contentas plantitas, esta lluvia es un regalo, sobre todo ante la sequía que hemos estado teniendo —dijo Dania mientras disfrutaba el aroma que la lluvia había dejado y se mezclaba con el viento frío que se coló a través de la ventana.
Fue a la cocina; mientras decidía qué preparar para el desayuno eligió escuchar una selección musical, Putumayo, Women of the world, Mujeres del mundo. Con el acompañamiento de la música, el canto de las aves, el aroma a tierra mojada se inspiró para preparar sus alimentos. El aroma del café se percibió pronto en la cocina, mezclado con el aroma de unos huevos con tocino y plátanos fritos.
           Dania revisó el reloj, había decidido hacer una tregua con el tiempo y hacerlo su aliado, eran las 6:45 de la mañana. Se sirvió el desayuno, mientras lo degustaba pensó en escuchar las noticias, pero siguió deleitándose con las Mujeres del mundo, Lua vai, lua vem, de solidao em solidao, lua vai, lua vem.
          Escuchó a lo lejos el toque de la campana, anunciaba que estaba por llegar el camión de la basura, era otra de sus alarmas, indicaba las siete de la mañana. Se apresuró a bañarse y arreglarse para ir al trabajo.
Mientras lavaba los trastes Dania se quedó pensando en que era poco común que lloviera justo en el inicio de la primavera. Sin dudarlo, vino a su mente la deforestación en varias partes de su ciudad, del estado, del mundo, entre muchas acciones más que afectaban a la casa de todas las personas, el planeta Tierra.
         Revisó su bolso y que no le faltaran las llaves de la oficina, se cercioró de cerrar la llave del tanque de gas y dejar apagadas las luces. Antes de salir de casa, jaló un suéter ligero, la lluvia había dejado un poco frío el clima. El sol aún no se asomaba, el cielo permanecía con sus tonos grises. Dania respiró profundo antes de salir de casa. Sintió cómo sus pulmones se llenaron de ese aire que dejó la lluvia en primavera. Cerró la casa y se dispuso a ir al trabajo.
          —¿Ya para el trabajo Dania? Que te vaya bien —se escuchó decir a doña Lourdes, vecina de Dania.
         —¡Buenos días doña Lulú! Sí, ya es hora, que tenga bonito día, ya estamos en primavera.




 

Fotografía: MGLS

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Doctora en Estudios Regionales por la Universidad Autónoma de Chiapas y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Docente investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH). Es integrante  de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES), del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), del Colectivo Fotográfico Tragameluz y del Colectivo Reminiscencia, este último aborda el tema de los feminicidios. Desde 2008 colabora en diferentes medios en Chiapas. Fue corresponsal en Chiapas de la Agencia Informativa Conacyt. Actualmente es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz; colabora también en la Red de Comunicadores Boca de Polen. A.C.

Líneas de desnudo. 163. Die achte Elegie. Manuel Pérez-Petit

Líneas de desnudo/ 163

Die achte Elegie
Por Manuel Pérez-Petit

De entre los diez poemas de Elegías de Duino, obra cumbre de Rainer María Rilke (1875-1926), el octavo, que se adentra, como el cuarto, en la relación del hombre con el mundo, es quizá el más Todo de todos: 

Die achte Elegie

(Rudolf Kassner zugeeignet) 

Mit allen Augen sieht die Kreatur
das Offene. Nur unsre Augen sind
wie umgekehrt und ganz um sie gestellt
als Fallen, rings um ihren freien Ausgang.
Was draußen ist, wir wissens aus des Tiers
Antlitz allein; denn schon das frühe Kind
wenden wir um und zwingens, daß es rückwärts
Gestaltung sehe, nicht das Offne, das
im Tiergesicht so tief ist. Frei von Tod.
Ihn sehen wir allein; das freie Tier
hat seinen Untergang stets hinter sich
und vor sich Gott, und wenn es geht, so gehts
in Ewigkeit, so wie die Brunnen gehen.


Wir haben nie, nicht einen einzigen Tag,

den reinen Raum vor uns, in den die Blumen
unendlich aufgehn. Immer ist es Welt
und niemals Nirgends ohne Nicht: das Reine,
Unüberwachte, das man atmet und
unendlich weiß und nicht begehrt. Als Kind
verliert sich eins im Stilln an dies und wird
gerüttelt. Oder jener stirbt und ists.
Denn nah am Tod sieht man den Tod nicht mehr
und starrt hinaus, vielleicht mit großem Tierblick.
Liebende, wäre nicht der andre, der
die Sicht verstellt, sind nah daran und staunen…
Wie aus Versehn ist ihnen aufgetan
hinter dem andern... Aber über ihn
kommt keiner fort, und wieder wird ihm Welt.
Der Schöpfung immer zugewendet, sehn
wir nur auf ihr die Spiegelung des Frein,
von uns verdunkelt. Oder daß ein Tier,
ein stummes, aufschaut, ruhig durch uns durch.
Dieses heißt Schicksal: gegenüber sein
und nichts als das und immer gegenüber.


Wäre Bewußtheit unsrer Art in dem
sicheren Tier, das uns entgegenzieht
in anderer Richtung –, riß es uns herum
mit seinem Wandel. Doch sein Sein ist ihm
unendlich, ungefaßt und ohne Blick
auf seinen Zustand, rein, so wie sein Ausblick.
Und wo wir Zukunft sehn, dort sieht es Alles
und sich in Allem und geheilt für immer.


Und doch ist in dem wachsam warmen Tier
Gewicht und Sorge einer großen Schwermut.
Denn ihm auch haftet immer an, was uns
oft überwältigt, – die Erinnerung,
als sei schon einmal das, wonach man drängt,
näher gewesen, treuer und sein Anschluß
unendlich zärtlich. Hier ist alles Abstand,
und dort wars Atem. Nach der ersten Heimat
ist ihm die zweite zwitterig und windig.


O Seligkeit der kleinen Kreatur,

die immer bleibt im Schooße, der sie austrug;
o Glück der Mücke, die noch innen hüpft,
selbst wenn sie Hochzeit hat: denn Schooß ist Alles.
Und sieh die halbe Sicherheit des Vogels,
der beinah beides weiß aus seinem Ursprung,
als wär er eine Seele der Etrusker,
aus einem Toten, den ein Raum empfing,
doch mit der ruhenden Figur als Deckel.
Und wie bestürzt ist eins, das fliegen muß
und stammt aus einem Schooß. Wie vor sich selbst
erschreckt, durchzuckts die Luft, wie wenn ein Sprung
durch eine Tasse geht. So reißt die Spur
der Fledermaus durchs Porzellan des Abends.


Und wir: Zuschauer, immer, überall,
dem allen zugewandt und nie hinaus!
Uns überfüllts. Wir ordnens. Es zerfällt.
Wir ordnens wieder und zerfallen selbst.


Wer hat uns also umgedreht, daß wir,
was wir auch tun, in jener Haltung sind
von einem, welcher fortgeht? Wie er auf
dem letzten Hügel, der ihm ganz sein Tal
noch einmal zeigt, sich wendet, anhält, weilt –,
so leben wir und nehmen immer Abschied.


Hagan la prueba. Léanlo como si estuviera escrito en español, y mejor aún si son capaces de cerrar los ojos. La experiencia de esta música es única y transmite claves esenciales para soñar en un mundo en que todo sea compartible y no necesite de “intermediarios”, “interpretaciones” o “traducciones”. En un mundo más completo que el mismo mundo.
Portada de la edición príncipe de Duineser Elegien (Elegías de Duino) (1923), de Rainer María Rilke.
Fuente de la imagen: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Rilke_Duineser_Elegien_Titel.jpg 

*Sobre el autor:

Manuel Pérez-Petit

Periodista, editor, escritor y gestor cultural

Sevilla, España, 1967.

Periodista por la Universidad de Navarra y diplomado en pedagogía en lengua y literatura por la Universidad Complutense de Madrid, es especialista en literatura comparada y un experimentado docente y gestor cultural. Es editor desde hace más de 30 años, habiendo tenido a su cargo en proyectos propios y ajenos más de medio millar de ediciones de títulos de todos los géneros. En 2010, se trasladó a México y fundó Sediento Ediciones. Ha dirigido proyectos editoriales y culturales de ámbito latinoamericano y dictado conferencias y cursos en países de Europa y América desde hace 20 años. Como periodista trabaja desde hace muchos años en diarios y publicaciones periódicas de España y México y medios de internet y radio. Ha sido director de Comunicación en el Servicio Andaluz de Salud, director editorial de intereconomia.com, adjunto a la presidencia del Instituto Europeo de Márketing, Comunicación y Publicidad, director de opinión de France Telecom España, director de relaciones públicas de la Fundación Leo Matiz o director editorial de AlmuzaraMéxico, entre otros puestos de responsabilidad. Es profesor invitado en la Bluefields Indian & Caribbean University (Bicu), de Bluefields, Nicaragua. Desde junio de 2011, la biblioteca de Yolotepec, comunidad indígena otomí de Santiago de Anaya, Hidalgo, México, lleva su nombre, y desde octubre de 2022 también la biblioteca de la comunidad indígena purépecha de la isla de Yunuén, Pátzcuaro, Michoacán, México. En 2017 fundó la causa Libros por Yolotepec para la recolección de libros en donación para bibliotecas y la promoción de la lectura de los ámbitos rural y marginal urbano de México. Es autor de nueve libros individuales en poesía y narrativa. Su obra ha sido publicada, antologada o premiada en media docena de países. En 2020 fundó Kolaval, plataforma, agencia literaria y editorial de ámbito hispanoamericano. En la actualidad se dedica a la consultoría de alta dirección y a la docencia. Mantiene la columna Líneas de desnudo en la revista mexicana de fomento a la lectura Letras, ideaYvoz, en la que escribe tres artículos a la semana.

Líneas de desnudo. 162. «Intraducir» a Rilke. Manuel Pérez-Petit

Líneas de desnudo/ 162

Intraducir a Rilke
Por Manuel Pérez-Petit

La traducción es una operación indistinguible de la creación poética

Octavio Paz
La poesía es intraducible, aunque reflexiono acerca de ese “problema” con un poeta en lengua alemana: Rainer María Rilke (1875-1926), que tiene muchos "traductores". 
            En la métrica germánica antigua el verso estaba constituido por al menos tres palabras que compartían un sonido en común (aliteración). Así está compuesto el Cantar de los Nibelungos, pero también el Beowulf, que pertenece a la tradición anglosajona, por lo que no es tan particular, como se ve en los poemas de los escaldos o los antiguos vates vikingos. De ahí que se pueda colegir que se trata de una norma general de las literaturas del centro y el norte de Europa. El procedimiento tenía dos funciones: una mnemotécnica que facilitaba recordar los poemas y otra estética, que daba musicalidad a los versos. Sin embargo, esto acabó originando una poesía con elaboradas metáforas y perífrasis, ya que había que recurrir a fórmulas con el fin de hablar de los mismos objetos: la espada, la sangre, la batalla. Son los llamados “kenningar”, estudiados por Jorge Luis Borges (1899-1986) en su Historia de la eternidad.
La dificultad del código poético rilkeano está no tanto en su forma métrica o estrófica como en su hermetismo. No hay que olvidar las diferencias casi insuperables entre las métricas alemana y española. Muchas veces recurren los traductores a la paráfrasis o al recurso gramatical ante un escollo ofrecido por el intrincado “idiolecto” del poeta, que convierten los esfuerzos por verterlo en verdaderos ensayos de exégesis. Las cláusulas métricas, los ritmos y las acentuaciones de las frases que son consustanciales a su música y en las que su pureza expresiva –su sentir y pensar en los límites– buscan siempre bella acomodación. Utiliza aliteraciones y asonancias, figuras, imágenes... Sus versos traducidos al español suelen estar en endecasílabos –sobre todo, bastardos–, que aparecen solos y algunas veces con heptasílabos, en alejandrinos –falsos, pues no responden a la norma métrica en español–, octosílabos, versos libres y versículos.
Que la poesía nos acompañe es la gran esperanza en nuestros días. Y más si es intraducible: cada vez que se traduce un poema nace otro. Un gran ejemplo de ello es Rilke.
Autógrafo de Rilke.
Fuente de la imagen: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Signature_of_Rainer_Maria_Rilke.svg

*Sobre el autor:

Manuel Pérez-Petit

Periodista, editor, escritor y gestor cultural

Sevilla, España, 1967.

Periodista por la Universidad de Navarra y diplomado en pedagogía en lengua y literatura por la Universidad Complutense de Madrid, es especialista en literatura comparada y un experimentado docente y gestor cultural. Es editor desde hace más de 30 años, habiendo tenido a su cargo en proyectos propios y ajenos más de medio millar de ediciones de títulos de todos los géneros. En 2010, se trasladó a México y fundó Sediento Ediciones. Ha dirigido proyectos editoriales y culturales de ámbito latinoamericano y dictado conferencias y cursos en países de Europa y América desde hace 20 años. Como periodista trabaja desde hace muchos años en diarios y publicaciones periódicas de España y México y medios de internet y radio. Ha sido director de Comunicación en el Servicio Andaluz de Salud, director editorial de intereconomia.com, adjunto a la presidencia del Instituto Europeo de Márketing, Comunicación y Publicidad, director de opinión de France Telecom España, director de relaciones públicas de la Fundación Leo Matiz o director editorial de AlmuzaraMéxico, entre otros puestos de responsabilidad. Es profesor invitado en la Bluefields Indian & Caribbean University (Bicu), de Bluefields, Nicaragua. Desde junio de 2011, la biblioteca de Yolotepec, comunidad indígena otomí de Santiago de Anaya, Hidalgo, México, lleva su nombre, y desde octubre de 2022 también la biblioteca de la comunidad indígena purépecha de la isla de Yunuén, Pátzcuaro, Michoacán, México. En 2017 fundó la causa Libros por Yolotepec para la recolección de libros en donación para bibliotecas y la promoción de la lectura de los ámbitos rural y marginal urbano de México. Es autor de nueve libros individuales en poesía y narrativa. Su obra ha sido publicada, antologada o premiada en media docena de países. En 2020 fundó Kolaval, plataforma, agencia literaria y editorial de ámbito hispanoamericano. En la actualidad se dedica a la consultoría de alta dirección y a la docencia. Mantiene la columna Líneas de desnudo en la revista mexicana de fomento a la lectura Letras, ideaYvoz, en la que escribe tres artículos a la semana.