Revista

Líneas de desnudo. 144. Y nazcamos. Manuel Pérez-Petit

Líneas de desnudo/ 144

Y nazcamos
Por Manuel Pérez-Petit

Soy el embrión y me limpio sin pudor en un poema interminable de meandros silenciosos, capaz de levantar las aguas de todos los mares y poner uno a uno cada pez en cada estrella, de convocar y reunir en un arca cubierto de brotes a todos los seres luminosos que palpiten, más allá de cualquier siempre conocido en los confines de tus piernas que miran largamente, de prender el candil que permanezca fiel a sus raíces y sus brazos se levanten en el templo, ebrios de reconquista y de luces y de afán de poner orden, de recoger las espinas de mi carne con la soltura que transita por los cauces de mis sienes, como se yergue un cóndor sobre tus ojos cuando bailas por las calles y rebrota de tus labios, de beber el caldo de la muerte que se cocina en peroles en todas las esquinas y transformarlo en tu néctar filosofal que convierte en vida todo lo que toca en tanto todo gira en torno a ti, de ser el lazarillo de mis ojos en mi ceguera gracias a la gracia de tus labios que me donas en este ir a ti rodeado de luciérnagas y temblores y caricias que pronuncian solo un nombre, de vivir en la mirada atenta y feroz de nuestro perpetuo calendario más allá de los pliegues, rodeado de alcavaranes a cielo abierto y los delfines que se ríen y juegan en tus faldas, de estar cubierto por los rojos y arracimados ceibos de tus avenidas deliciosas y sembradas como el que camina rumbo a su abrazo favorito hecho de preñez, cosido a tus llamas y a tus ríos, de beberte bajo el manto de este gallo que me alza y me corona con sol sobre campo de plata, abriendo el grifo de luz que es y que contiene el óvalo enmarcado entre el olivo y el laurel, de reconocer que esto nos resume pese a que sabemos que el mundo está por levantarse todavía, de saber que en este parto que ahora por fin soy con fe me adentro en la fortaleza del monte sobre las aguas del océano cuajado de dolor y tiburones para hallarte en este eterno buscarte, de habitar en la estación en que evacuo los resquicios de mi muerte y la memoria de tus jaguares y colibríes, en mi anhelo de libar el néctar de tus flores, las dentelladas de las llanuras que te circundan no tan repletas ya de pumas y avestruces, de hervir a dentelladas de besos imposibles mi sangre y hacer la oración definitiva de tus ojos en tanto habitan en los humedales de mi espalda tus caimanes preferidos y cardiosaludables, de recorrer la senda que atraviesa los continentes y en la que todo se dirige a ti y te nombra, hallarte por fin para hallarme y de una vez nacerme de una vez bendita seas por para nosotros. Los territorios se rinden, claridad sin cercas llena de cantos, en los dones que hoy nos brotan, en este reto patria sin bandera, abiertos en canal para ensartarnos desnudos de una vez sin tiempo en la hora en punto y son estos tus ojos los míos los nuestros, y la mirada nos dice amor y se asoma de nuestro vientre al mundo, de nuestro ser con su cuerpo sin cicatrices, por fin, joder, hechos uno, poderosos, inmunes, decididos en la ecuación que nunca nadie pudo saber que supo, con la carta de naturaleza de nuestra condición original, mítica, pentatéutica, definitiva, que la casa en que habitamos no tiene muros, puertas ni ventanas; tiene extensiones tan abiertas que nuestra nueva enseña con rayas azules acostadas se proyecta en extensas alfombras y cuchillas que apenas se levantan por la acción de tu soltura, la gracilidad con que te empleas en tu continuo hacer y deshacerme, en tu labor de catequista para la nueva vida en que somos uno y, así, de este modo, inmersos en un gozo inevitable, que llegue el momento en que podamos decirnos ya que nacemos. Y nazcamos.
Imagen: Autorretrato (fragmento), @Mayté Flores Ayala Mancera

*Sobre el autor:

Manuel Pérez-Petit

Periodista, editor, escritor y gestor cultural

Sevilla, España, 1967.

Periodista por la Universidad de Navarra y diplomado en pedagogía en lengua y literatura por la Universidad Complutense de Madrid, es especialista en literatura comparada y un experimentado docente y gestor cultural. Es editor desde hace más de 30 años, habiendo tenido a su cargo en proyectos propios y ajenos más de medio millar de ediciones de títulos de todos los géneros. En 2010, se trasladó a México y fundó Sediento Ediciones. Ha dirigido proyectos editoriales y culturales de ámbito latinoamericano y dictado conferencias y cursos en países de Europa y América desde hace 20 años. Como periodista trabaja desde hace muchos años en diarios y publicaciones periódicas de España y México y medios de internet y radio. Es profesor invitado en la Bluefields Indian & Caribbean University (Bicu), de Bluefields, Nicaragua. Desde junio de 2011, la biblioteca de Yolotepec, comunidad indígena otomí de Santiago de Anaya, Hidalgo, México, lleva su nombre, y desde octubre de 2022 también la biblioteca de la comunidad indígena purépecha de la isla de Yunuén, Pátzcuaro, Michoacán, México. En 2017 fundó la causa Libros por Yolotepec, para la recolección de libros en donación para bibliotecas y la promoción de la lectura de los ámbitos rural y marginal urbano de México. Es autor de nueve libros individuales en poesía y narrativa. Su obra ha sido publicada, antologada o premiada en media docena de países. En 2020 fundó Kolaval, plataforma, agencia literaria y editorial de ámbito hispanoamericano. Desde diciembre de 2023 es director editorial de Almuzara México.

Voces ensortijadas 258. Entre ausencias y agradecimientos. María Gabriela López Suárez

     
Voces ensortijadas

María Gabriela López Suárez

Entre ausencias y agradecimientos

Estas líneas que escribo antes de culminar el 2024 se inspiran escuchando un coro de grillos que fondea como uno de los más bellos paisajes sonoros de la noche. El clima es un tanto fresquito, agradable, me hace recordar la época invernal que en el sureste chiapaneco se torna distinto, dependiendo de la región geográfica en la que una se encuentre. Me acompaña también el calor de una velita que desprende un sutil aroma a vainilla, el fueguito que honra la memoria de quien ha partido recientemente de este espacio físico, una de las integrantes de nuestra bandita peluda. En un cuarto plano alcanzo a percibir el viento que mece los árboles.
El fuego de la velita me hace recordar a la luz que me ha acompañado este 2024, esa luz que está siempre ahí, hay que darse el espacio para tenerla presente. Sin duda, ha sido un año lleno de diversas experiencias, aprendizajes, sinsabores, ausencias, despedidas, pero también momentos únicos, intensamente gratos y amorosos que es importante agradecer.
Uno de los regalos más valiosos que una persona y un ser vivo puede tener es la salud, de ahí que llegar con salud al finalizar un año es un gran tesoro. Mientras observo el cielo, que en esta época del año nos permite percibir más estrellas que titilan, me hace evocar lo maravilloso que es el regalo de contemplar la bóveda celeste. Un tercer regalo invaluable es el acompañamiento de nuestros seres amados, los que están en las distintas vicisitudes y que reconfortan y apapachan nuestro corazón.
Y además de los regalos que ya mencioné, en este 2024 he tenido el regalo de caminar en otros espacios, en otros senderos, recorrer caminos, escuchar y encontrarme con personas nuevas, reconocerme en las redes que se han ido tejiendo con el tiempo, valorar esas redes y crear nuevas, valorarme a mí como parte de ellas. Valorar y agradecer a quienes forman parte del andamiaje que día a día se construye, se alimenta, se cuida y se fortalece.
El tema de las ausencias no se puede hacer a un lado, forman parte de la vida, se aprende de ellas, aunque el dolor pueda hacerse presente. Es necesario hacerles frente y dejar que suceda la vida. Y una parte fundamental en este 2024 son los agradecimientos, por lo que ha venido, lo que ha fluido, lo que se ha gestado, lo que el universo y la divinidad nos ha brindado.
Un agradecimiento muy especial es poder continuar compartiendo estas Voces ensortijadas de manera semanal. La escritura y la lectura son también regalos que nos permiten volver la mirada a nuestro interior, conectar con nosotras, con nosotros. Valoro, agradezco y me llena de alegría, motivación e inspiración cuando estas voces resuenan en ustedes, con algún suceso, pensamiento, evocan experiencias o anécdotas, que me comparten y me llevan a reconocer la importancia de la escritura cuando trasciende de lo personal a lo colectivo.
Muchas gracias al público por este año de lectura de las Voces ensortijadas, por el espacio de tiempo que brindan para conectar con ellas; agradezco de manera especial a Letras, idea y voz, Chiapas Paralelo y Tropikalia en Radio Siberia, por la divulgación de esta columna semanal.
¡Muy feliz y venturoso año 2025 para ustedes y sus familias! Que la lectura y la escritura sean los puentes que nos permitan conectar con más corazones y mentes.

Photo by Anugrah Lohiya on Pexels.com

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Doctora en Estudios Regionales por la Universidad Autónoma de Chiapas y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Docente investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH). Es integrante  de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES), del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), del Colectivo Fotográfico Tragameluz y del Colectivo Reminiscencia, este último aborda el tema de los feminicidios. Desde 2008 colabora en diferentes medios en Chiapas. Fue corresponsal en Chiapas de la Agencia Informativa Conacyt. Actualmente es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz; colabora también en la Red de Comunicadores Boca de Polen. A.C.

Polvo del camino. 258. Mis libros favoritos de 2024. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: HCM.

Polvo del camino/ 258

Mis libros favoritos de 2024
Héctor Cortés Mandujano

El año pasado leí 255 libros, al 22 de diciembre, que es la fecha en que mando esta columna. Traté de hacer un balance que incluyera diversos géneros entre los libros que decidí que eran mis favoritos de 2024 y creo que lo logré: novela, cuento, ensayos de distinto orden, poesía, dramaturgia, cine, entrevistas, artes visuales… La diversidad también está en las nacionalidades. L@s autor@s son de Francia, EUA, España, Perú (¡cuatro autor@s!), México, Chile e Italia. Los dos libros donde sólo se consignan los años de publicación, los leí en mi lector electrónico (Heráclito y Parménides. El uno y lo múltiple) y en la computadora (Las partículas elementales). Ojalá te interesen lector, lectora.

Uno: Las partículas elementales, 1998, de Michel Houellebecq (Francia, 1968), es una novela extraña: está disfrazada de biografía y mezcla con conocimiento de causa la investigación científica y el sexo explícito. Es también un estudio minucioso de la soledad, las (malas) relaciones de los hijos con los padres y el amor. Inteligente, divertida, descarada y, por momentos, muy dura.
Dos: El lado activo del infinito (Random House, 2015), de Carlos Castaneda (Perú-EUA, 1925-1998) es el cuarto libro sobre las enseñanzas de don Juan Matus, indio yaqui y chamán, a Castaneda. Los tres anteriores me gustaron, pero éste me tocó hondo. Me parece que hay menos máscaras, menos eufemismos, más verdad: “Después de caminar un kilómetro, todos los lugares del mundo son iguales”.
Tres: El orden del Aleph (Editorial Candaya, 2021), de Gustavo Faverón Patriau (Lima, Perú, 1966) es un ensayo deslumbrante, erudito, una “inmersión total” en “El Aleph”, de Jorge Luis Borges. Las 331 páginas se centran en el célebre cuento de Borges, pero se mueven hacia la religión, el arte en general, la literatura por supuesto, el psicoanálisis, Hitler, el nazismo, y todo lo que arroje luz a cada palabra pensada y escrita por aquel argentino genial.
Cuatro: Misterios de la sala oscura. Ensayos sobre el cine y su tiempo (Debolsillo, 2020), de Fernanda Solórzano (Ciudad de México, 1971). Son ocho prolijos trabajos sobre el mismo número de películas, famosas y contemporáneas, donde aborda el antes, la proyección y el después de la cinta; al mismo tiempo cuenta la historia de los actores, el director, el guionista, las peripecias que los llevaron a juntarse… Buenísimo.
Cinco: El Incal (integral), Reservoir Books, 2017, de Alejandro Jodorowsky (chileno-francés, 1929) y Moebius (Francia, 1938-2012). Estos dos artistas trabajaron juntos en varios libros gráficos. El Incal salió en varias entregas. El libro que leí, como dice entre paréntesis, tiene todas las entregas y, además, entrevistas con los autores. Es una historia loca que parte de este mundo, de esta realidad, y se mete a muchos/muchas más para que el aparente hombre común, que es el protagonista, evolucione, crezca y comprenda la lección que, entre otras, nos ha dado reiteradamente el budismo: todos somos todo. Las ilustraciones de Moebius son portentosas, parecen cine.
Seis: El drama intempestivo. Hacia una escritura dramática contemporánea (Paso de gato, 2020), de Carles Batlle (España, 1963) es un ensayo que busca desmarcar la escritura de teatro de las convenciones heredadas, del planteamiento básico de inicio, conflicto y desenlace, de la lógica aristotélica. Escribe Carles Batlle: “El dramaturgo intempestivo evita proponer consignas o dar soluciones. Todo lo contrario, produce interrogantes y puntos de vista, tanto para inquietar y sorprender a los demás como para descentrarse él mismo”.
Siete: Mario Vargas Llosa. Conversación en Princeton (Alfaguara, 2017), con Rubén Gallo (México, 1969). El libro analiza a detalle por lo menos cinco libros de MVLl: Conversación en La Catedral, Historia de Mayta, ¿Quién mató a Palomino Molero?, El pez en el agua y La fiesta del Chivo. Los cuadernos de trabajo, que son muy voluminosos, donde Vargas Llosa hace los proyectos y versiones primarias de sus novelas, y un montón de papeles más, pertenecen a Princeton; por eso, no sólo Rubén Gallo hace las preguntas, sino también muchos alumnos especialistas en la obra de este peruano universal.
Ocho: Octavio Paz. Iconografía (Fondo de Cultura Económica, 2020), de Rafael Vargas (México, 1954) es un espléndido trabajo para conocer a Paz, porque, aparte del gran trabajo de investigación sobre su vida y su obra, y de las no tan difundidas imágenes, de quien no gustaba tanto de fotografiarse, hay textos pacianos, tomados de aquí y de allá, que fueron escogidos con excelente tino.
Nueve: Cómo piensan los artistas (Fondo de Cultura Económica, 2015), de la periodista, editora y escritora peruana Fietta Jarque (1956), es un libro bello como objeto y por su contenido. Jarque entrevistó, “a lo largo de casi treinta años”, a 51 artistas disímbolos y cada trabajo periodístico es ilustrado por una obra de la persona entrevistada. Dice la autora en la presentación: “Los artistas hablan sobre su forma de trabajar, las circunstancias en que surgieron ciertas obras, los motivos que tuvieron para plantearlas de determinada manera”.
Diez: Heráclito y Parménides. El uno y lo múltiple (2015), de Sandro Palazzo (Italia, no hallé fecha de nacimiento), es un libro que enlaza la vida y el pensamiento de estos dos grandes filósofos: Heráclito, el Oscuro, y Parménides, el Terrible. Palazzo da muestra palpable de inteligencia y erudición en este libro de factura impecable. Las lecciones de los dos maestros sirven a nuestra vida, la aclaran, la iluminan.
Once: Samahua (Almadía, 1997), de Leonardo da Jandra (Ixtapangajoya, Chiapas, 1951). Compré el libro hace tiempo, en una librería de Oaxaca, con el propio Leonardo de testigo. Me la dedicó con sus letras incomprensibles. Hacía mucho que un libro de cuentos no me parecía tan perfecto, como éste. El lenguaje, las tramas violentas, los personajes terribles, la vinculación de todas las historias (está a casi nada de ser una novela o lo es, sin las convenciones clásicas) parecen brotar de una enorme concentración, de un talento prodigioso, de un maestro de la narrativa. Samahua es, literariamente, una maravilla.
Doce: Una bendición (Mondadori, 2009), de Toni Morrison (EUA, 1931-2019) es, otra vez, una historia de mujeres negras, de violencia, religión (“La religión, tal como la madre se la había inculcado a Rebekka, era una llama alimentada por un odio portentoso”), segregación femenina (“Ser mujer en este lugar es una herida abierta que no puede curarse”), segregación racial: “Entonces supe que no era una persona de mi país ni de mi familia. Era una negrita”.


Ilustración: HCM.
Ilustración: HCM.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Líneas de desnudo. 143. Arquetipos de Caín. Manuel Pérez-Petit

Líneas de desnudo/ 143

Arquetipos de Caín
Por Manuel Pérez-Petit

Mi deseo es que el Janucá nos traiga el milagro de la paz

M. P.-P.
Tuvo mi último texto publicado, Festejemos la luz, muy pocos lectores en relación a lo que es habitual y, sin embargo, levantó una fuerte algarabía en algunos foros y en algunas personas, de manera principal en España, país cainita por excelencia, como cainita es la guerra que se desarrolla en la tierra de Israel, la cual, como toda guerra, es detestable, y yo diría que no solo para los vencidos sino también para los vencedores.
            De los crímenes que se puedan estar cometiendo y se cometen no puede ser responsable el pueblo judío. En todo caso lo es el Gobierno del estado de Israel, como también lo son, pese a quien le pese, organizaciones palestinas que incluso en tiempos de paz atacan de manera indiscriminada el territorio de Israel. En este caso, además, el debate no es tan simple como ver quién es el bueno y quién el malo, y tomar partido en consecuencia. Toda guerra es indiscriminada, cruel, aberrante y detestable. ¿Necesaria? Nunca. ¿Justificada? Tampoco. A veces quizá quién sabe. De todos modos, esta guerra, que empezó como un acto de legítima defensa y ha derivado hace tiempo en una pesadilla, es, en realidad, un parricidio, pues ambos pueblos son semitas, descendientes de la misma sangre, y, por tanto, hermanos. No seguiré por este camino y no solo por la de amigos que estaré haciendo nada más se publique sino porque de lo que quiero hablar es de otra cosa.
Decía que la bronca con mi artículo se ha montado en España, esto es, en Sefarad. Los judíos sefarditas vivieron en el territorio de la península ibérica durante al menos quince siglos, haciendo aportaciones a la cultura española y portuguesa de incalculable valor que en la actualidad siguen vigentes. De manera principal tras su expulsión por los Reyes Católicos en 1492 pero también de Portugal en 1496 y de Navarra en 1497, se les ha seguido llamando y ellos mismos se llaman hasta hoy sefarditas, sin importar en qué parte del mundo hayan nacido: el Magreb, Egipto, Italia, Grecia, Turquía, Tierra Santa, Países Bajos, América... Siguen hablando el idioma castellano de hace quinientos años y mucho más que muchos españoles aman a España. 
Los españoles, por desgracia cada vez más y en mayor medida arquetipos de Caín, sabemos, no obstante, de mestizaje más que nadie, pues nuestra sangre proviene de más de una docena de razas y pueblos, y somos, nos guste o no, al menos en un cuarterón, judíos...
Un judío y un musulmán jugando al ajedrez en el siglo XIII de al-Andalus. El Libro de los Juegos, encargado por Alfonso X de Castilla, siglo XIII. Madrid, España.
Imagen: De dominio público, consultada en https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Al-andalus_229.png

*Sobre el autor:

Manuel Pérez-Petit

Periodista, editor, escritor y gestor cultural

Sevilla, España, 1967.

Periodista por la Universidad de Navarra y diplomado en pedagogía en lengua y literatura por la Universidad Complutense de Madrid, es especialista en literatura comparada y un experimentado docente y gestor cultural. Es editor desde hace más de 30 años, habiendo tenido a su cargo en proyectos propios y ajenos más de medio millar de ediciones de títulos de todos los géneros. En 2010, se trasladó a México y fundó Sediento Ediciones. Ha dirigido proyectos editoriales y culturales de ámbito latinoamericano y dictado conferencias y cursos en países de Europa y América desde hace 20 años. Como periodista trabaja desde hace muchos años en diarios y publicaciones periódicas de España y México y medios de internet y radio. Es profesor invitado en la Bluefields Indian & Caribbean University (Bicu), de Bluefields, Nicaragua. Desde junio de 2011, la biblioteca de Yolotepec, comunidad indígena otomí de Santiago de Anaya, Hidalgo, México, lleva su nombre, y desde octubre de 2022 también la biblioteca de la comunidad indígena purépecha de la isla de Yunuén, Pátzcuaro, Michoacán, México. En 2017 fundó la causa Libros por Yolotepec, para la recolección de libros en donación para bibliotecas y la promoción de la lectura de los ámbitos rural y marginal urbano de México. Es autor de nueve libros individuales en poesía y narrativa. Su obra ha sido publicada, antologada o premiada en media docena de países. En 2020 fundó Kolaval, plataforma, agencia literaria y editorial de ámbito hispanoamericano. Desde diciembre de 2023 es director editorial de Almuzara México.

Líneas de desnudo. 142. Festejemos la luz. Manuel Pérez-Petit

Líneas de desnudo/ 142

Festejemos la luz
Por Manuel Pérez-Petit

Al anochecer de hoy, 25 de diciembre de 2024, comenzará el Janucá, fiesta de las luces o Luminarias, que conmemora la derrota de los helenos a manos de los macabeos hace más de dos mil doscientos años, la recuperación de la independencia judía y la purificación del templo de Jerusalén de los iconos paganos, de lo que se recuerda el milagro del candelabro, que ardió durante ocho días con una exigua cantidad de aceite, tan mínima que apenas debería haber durado uno. Hoy hace falta que haya luz.

Si ha habido una constante desde el segundo milenio después de Cristo ha sido la persecución a que ha sido sometido el pueblo judio en cualquier lugar del planeta, manifestada de múltiples maneras, pese a lo cual hoy los judíos representan aún el dos por ciento de la población mundial. El judaísmo es la más antigua, y la que cuenta con menos fieles, de las tres principales religiones abrahámicas,​ todas monoteístas, grupo que incluye el cristianismo y el islam, todas ellas originadas en el levante mediterráneo y cuya tradición espiritual está identificada con Abraham, quien vivió hace unos cuatro mil años y a quien se le conoce también como el primer hebreo –que significa ‘el que viene del otro lado’, por haber ido a Canaán desde Mesopotamia por mandato de Dios–, es considerado patriarca por las tres. A diferencia de las otras, el judaísmo no se considera a sí mismo solo como una religión, sino también como una tradición, una cultura y una nación, en tanto​ el cristianismo como el islamismo trascienden naciones y culturas y practican el proselitismo. Los judíos son los hijos de Israel, nombre dado a Jacob, nieto de Abraham, que significa ‘el que ha luchado con Dios’ que le puso el ángel con el luchó para bendecirlo. Más tarde, los judíos fueron denominados pueblo de Israel o israelitas. Proveniente del reino de Judá, formado por dos de las doce tribus del pueblo de Israel, con posterioridad, nació el término judío. Hay tanto que se puede leer acerca de todo esto, y de tan fácil acceso, que resulta innecesario abundar en estas limitadas líneas sobre el tema, Si acaso me permito referir a mi ¡Jag Jánuca Sameaj!, publicado en esta misma Letras, ideaYvoz el 1 de diciembre de 2021. 
Hoy la tierra de Israel es objeto de polémica, pero les cuento en forma de cuento o crónica algo que quizá pueda generar reflexión acerca de lo que hoy ocurre...
Le decíamos ‘vamos a comer judías’ y el gran Avi Rosen, que venía desde Israel cada año a los festivales y reuniones de arte electrónico que organizábamos, se reía a mandíbula batiente. Eran los años mágicos del primer Sediento del new media art, en aquel Madrid magnético y vigoroso, ecuménico, en que el arte de verdad era dueño de las calles, las tertulias crecían en llamaradas de zarza ardiente y la democracia cultural era de todos, abierta como quizá nunca se haya visto. Mi viejo y entrañable amigo Avi, artista contemporáneo poseedor de la virtud de convertir en arte todo lo que ve con una perpetua sonrisa que desarma a cualquiera, sufrió en el jardín de su casa en Haifa la caída, tiempo después, de varias bombas de Hezbolá...
Imagen: M. P.-P., hecho con Canva.

*Sobre el autor:

Manuel Pérez-Petit

Periodista, editor, escritor y gestor cultural

Sevilla, España, 1967.

Periodista por la Universidad de Navarra y diplomado en pedagogía en lengua y literatura por la Universidad Complutense de Madrid, es especialista en literatura comparada y un experimentado docente y gestor cultural. Es editor desde hace más de 30 años, habiendo tenido a su cargo en proyectos propios y ajenos más de medio millar de ediciones de títulos de todos los géneros. En 2010, se trasladó a México y fundó Sediento Ediciones. Ha dirigido proyectos editoriales y culturales de ámbito latinoamericano y dictado conferencias y cursos en países de Europa y América desde hace 20 años. Como periodista trabaja desde hace muchos años en diarios y publicaciones periódicas de España y México y medios de internet y radio. Es profesor invitado en la Bluefields Indian & Caribbean University (Bicu), de Bluefields, Nicaragua. Desde junio de 2011, la biblioteca de Yolotepec, comunidad indígena otomí de Santiago de Anaya, Hidalgo, México, lleva su nombre, y desde octubre de 2022 también la biblioteca de la comunidad indígena purépecha de la isla de Yunuén, Pátzcuaro, Michoacán, México. En 2017 fundó la causa Libros por Yolotepec, para la recolección de libros en donación para bibliotecas y la promoción de la lectura de los ámbitos rural y marginal urbano de México. Es autor de nueve libros individuales en poesía y narrativa. Su obra ha sido publicada, antologada o premiada en media docena de países. En 2020 fundó Kolaval, plataforma, agencia literaria y editorial de ámbito hispanoamericano. Desde diciembre de 2023 es director editorial de Almuzara México.

Líneas de desnudo. 141. Mi oración de Navidad. Manuel Pérez-Petit

Líneas de desnudo/ 141

Mi oración de Navidad
Por Manuel Pérez-Petit

Tiempo para la reflexión

Hoy me propongo expresar mi oración con unas palabras que sirven tanto para los creyentes católicos como yo como para los creyentes en cualquier otra confesión cristiana o no, para los no creyentes, los apóstatas, los agnósticos, los ateos o los desconcertados, que, por desgracia, son demasiados, o incluso para los que toman a Dios como algo personal con quien hacer lo que les venga en gana al margen de cualquier ley, porque en realidad da lo mismo. No por creer o no creer en ello existe algo, pues lo que existe existe al margen de que exista alguien que crea en ello... 
            Quiero volver a ver selvas y montañas. Una vez en alguien, vagar por el mundo como la mayor parte de mi vida hice, por lugares que no conocen los turistas. Quiero terminar mis libros. Escribir, escribir y escribir, que es mi manera de dar gracias por los dones y encantamientos recibidos; eso deseo, leer todo lo que tengo pendiente desde hace más de treinta años y rezar, que es la manera que conozco de hacer comunión con lo inasible, lo trascendente y lo divino, y de vivir.
En esta oración que llamaré de Navidad no solo conmemoro el nacimiento del Niño-Dios sino que lo revivo haciéndolo realidad en mi vida, renovando mi apuesta por el amor y la esperanza, contra todos los augurios agoreros de todo aquello que pueda ser, por decirlo de algún modo, aguafiestas. 

Haré siempre lo que deba, lo que mi corazón me dicte, lo que mi cuerpo aguante, pues nada me pertenece y todo lo que tengo y soy es para darlo.
En mi vida no cabrán nunca ni la impotencia ni la desesperación, pues mi paz, dado que tampoco es mía, no es negociable.
Por mí no valgo nada, pero no soy inútil y nunca lo seré, pues soy un instrumento.
Siempre pediré perdón y daré las gracias con humildad, pues eso me hará cada día más humano.
Siempre podré ver causas y dolores y alegrías, pues la transparencia me confiere lucidez.
No necesitaré a nadie ni a nada para amarme, pues amaré porque me amo y amaré porque mi vida es amar.
Y terminada mi tarea podré descansar en el lecho de tus eternos campos de plumas, ese territorio sin fin y feliz que es el definitivo.
Imagen: M. P.-P., hecho con Canva.

*Sobre el autor:

Manuel Pérez-Petit

Periodista, editor, escritor y gestor cultural

Sevilla, España, 1967.

Periodista por la Universidad de Navarra y diplomado en pedagogía en lengua y literatura por la Universidad Complutense de Madrid, es especialista en literatura comparada y un experimentado docente y gestor cultural. Es editor desde hace más de 30 años, habiendo tenido a su cargo en proyectos propios y ajenos más de medio millar de ediciones de títulos de todos los géneros. En 2010, se trasladó a México y fundó Sediento Ediciones. Ha dirigido proyectos editoriales y culturales de ámbito latinoamericano y dictado conferencias y cursos en países de Europa y América desde hace 20 años. Como periodista trabaja desde hace muchos años en diarios y publicaciones periódicas de España y México y medios de internet y radio. Es profesor invitado en la Bluefields Indian & Caribbean University (Bicu), de Bluefields, Nicaragua. Desde junio de 2011, la biblioteca de Yolotepec, comunidad indígena otomí de Santiago de Anaya, Hidalgo, México, lleva su nombre, y desde octubre de 2022 también la biblioteca de la comunidad indígena purépecha de la isla de Yunuén, Pátzcuaro, Michoacán, México. En 2017 fundó la causa Libros por Yolotepec, para la recolección de libros en donación para bibliotecas y la promoción de la lectura de los ámbitos rural y marginal urbano de México. Es autor de nueve libros individuales en poesía y narrativa. Su obra ha sido publicada, antologada o premiada en media docena de países. En 2020 fundó Kolaval, plataforma, agencia literaria y editorial de ámbito hispanoamericano. Desde diciembre de 2023 es director editorial de Almuzara México.

Voces ensortijadas 257. Aroma a Navidad. María Gabriela López Suárez

     
Voces ensortijadas

María Gabriela López Suárez

Aroma a Navidad

La alarma del reloj sonó a las 7 de la mañana, Roberta la apagó, recordó que era domingo y siguió durmiendo. Un sobresalto en su sueño la hizo despertar. Revisó la hora, las 8:15 de la mañana. Mientras se estiraba para terminar de despabilarse se acordó que, aunque era domingo, tenía que ir a comprar el mandado para la cena de Navidad.
Antes de preparar su café se dio un baño rápido, luego fue a despertar a Mateo, su hijo de 7 años, para que la acompañara. A Mateo le gustaba ir al mercado, solía hacer una serie de preguntas de todo lo que llamaba su atención. Ese día, Roberta había invitado a Cielo, su vecina de 13 años y amiga de Mateo, para que fueran a las compras. No recordaba a qué hora habían quedado de verse. No tardó en saberlo porque justo antes de las 9 el timbre ya estaba sonando, era Cielo, tan puntual. Roberta la invitó a tomar café con pan y luego ella y sus dos acompañantes salieron por el mandado.
Mateo y Cielo habían leído previamente la lista del mandado, así que se iban alternando para recordar a Roberta lo que tenía que comprarse. Para la cena de Navidad Roberta se había propuesto preparar Bacalao tradicional, era la primera vez que lo cocinaría, así que le hacía mucha ilusión. Aunque el presupuesto para el platillo era un tanto oneroso, sabía que la ocasión lo ameritaba. Doña Vicky, mamá de Cielo haría una sopa de pan que le quedaba muy rica, además de temperante y hojuelas. Doña Refugio, mamá de Roberta prepararía el ponche con la ayuda de don Ricardo, papá de Roberta, quien también se había apuntado para cocinar el bacalao.
Mateo iba poniendo en práctica las matemáticas al ir haciendo las cuentas de lo que se gastaba y los cambios que le daban a su mamá. Cielo también quería aportar a la celebración y dijo que con sus ahorros compraría una piñata pequeña. Mateo no quiso quedarse atrás y cooperó para comprar cacahuates y unas mandarinas, Roberta pondría dulces y confeti.
—Pero qué bonito se siente venir acompañada por el mandado, además que me ayudan a cargar con tantas bolsas —señaló sonriente Roberta, al tiempo que escuchaba cómo Mateo leía en voz alta los letreros.
—¡Obleas, hojaldras! ¡Lleve sus obleas! —se escuchó decir a un vendedor ambulante, que portaba un gorro con motivos navideños y que se movía de un lado a otro en una esquina.
Roberta observó el panorama, la algarabía de la gente por las compras, los puestos diversos por doquier, el ir y venir de las personas, el tráfico algo paciente, los policías en modo resguardo de seguridad, personas en el comercio ambulante, jóvenes y adultas mayores, algunas con rostros sonrientes, otras con mirada triste, muchas niñas y niños con rostros de asombro por ver juguetes, lucecitas con música decembrina, las decoraciones diversas en calles y comercios, los colores rojo, verde, plata y dorado al máximo.
—¡Mamá ya tenemos todas las cosas de la lista! Solo nos falta ir por la piñata y los dulces —señaló Mateo, con alegría, trayendo de nuevo a Roberta al presente.
—¡Muy bien! Se aceptan propuestas para ir a ver las piñatas —dijo Roberta.
—¡Ya tengo una buena opción, buenas, bonitas y económicas! ¡Vamos con doña Pili! —propuso Cielo.
Roberta observó los rostros de Mateo y Cielo, sus ojos tenían un brillo hermoso, agradeció desde su corazón tener con quienes compartir la Navidad, estar con los seres amados era para ella el verdadero aroma a Navidad.

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Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Doctora en Estudios Regionales por la Universidad Autónoma de Chiapas y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Docente investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH). Es integrante  de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES), del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), del Colectivo Fotográfico Tragameluz y del Colectivo Reminiscencia, este último aborda el tema de los feminicidios. Desde 2008 colabora en diferentes medios en Chiapas. Fue corresponsal en Chiapas de la Agencia Informativa Conacyt. Actualmente es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz; colabora también en la Red de Comunicadores Boca de Polen. A.C.

Polvo del camino. 257. Películas, series, documentales de 2024. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: Leonora Ventura.


Polvo del camino/ 257

Películas, series, documentales de 2024
Héctor Cortés Mandujano

En 2024 vi (entre películas, series y documentales) 357 obras de varia laya, al 15 de diciembre, que es la fecha en que mando esta columna.
En la retrospectiva que la plataforma Mubi hizo de mi año dice que soy “Un políglota, un adicto a todos los géneros, un trotamundos y un minimalista”. No sé si tenga razón, pero en esta síntesis que supone lo mejor que he visto puse películas y series de 2023 (dos únicamente) y 2024; traté de no ceñirme a una sola tecla del piano ni a una sola plataforma. Ojalá hayas compartido mis gustos o te dé gana de ver algunos de estos títulos querido lector, lectora.

Una: Passages (2023), cinta francesa de Ira Sachs, es la historia de un director de cine bisexual, atrapado en la pasión por un hombre y por una mujer. La película explora, con imágenes no aptas para menores, la vida erótica de este hombre, Tomas (el actor que lo interpreta, Franz Rogowski, es magnífico), cuya fotografía se expande a cualquiera que viva disyuntivas y pueda verse reflejado en el narcisismo voraz del personaje.
Dos: Amor, acoso, asesinato (2024), documental dirigido por Sam Hobkinson (EUA). Escalofriante retrato de una obsesión amorosa. Parece un thriller, una cinta policiaca de la a la z. El asunto es que ocurrió en la realidad y que no son actores los protagonistas, sino gente loca de carne y hueso. Gran documental, súper recomendable.
Tres: Los desfiles (2024), cinta japonesa de Michihito Fujii. Me encantó. No tiene grandilocuencias y su historia es profunda, humana. Los personajes están muertos en un espacio donde deben aprender cómo “vivir” en su nueva circunstancia. Aunque el personaje principal es una madre que busca a su hijo, los otros son actores y actrices con solvencia e inspiración. Quedé melancólico después de verla.
Cuatro: Robot salvaje (2024), cinta estadounidense de dibujos animados de Chris Sanders. Hace mucho que no disfrutaba una propuesta cinematográfica tan redonda como ésta. Todo funciona y funciona bien: la historia, la animación, los diálogos, la música… Una maravilla.
Cinco: Tótem (2024), de la mexicana Lila Avilés, cuenta una historia que se aparta del tríptico aristotélico clásico de principio, medio y fin. Aquí los personajes aparecen in media res y no hay interés de aclarar quién es quién. La historia no da antecedentes ni propone un final que arregle la vida de los protagonistas. No es una película complaciente ni busca el aplauso fácil. Me gustó.
Seis: El astronauta (2024), del director sueco Johan Renck, con Adam Sandler, fuera totalmente de su faceta cómica. Es una exploración de la soledad y de cómo vivir con nuestros demonios. El bicho que aparece en la cinta, como única compañía, se ha visto como una metáfora, pero me parece que es (ya sea que exista o no) un reflejo de nuestra necesidad de compañía. Creo que la película nos enseña bastante de nuestra propia humanidad. Lo hizo conmigo. El trabajo de Sandler es genial.
Siete: Crossing (Caminos cruzados, 2024), de otro director sueco: Levan Akin. Esta película está llena de capas: la familia (la tía que busca a la sobrina); la convivencia entre jóvenes y adultos; la necesidad del placer (no necesariamente sexual), no importa la edad que tengamos; las distancias que establecen los idiomas; la tolerancia y el amor entre seres de distinto ejercicio sexual, y la música, la gente, Estambul… Quedé hipnotizado con esta cinta de tantos matices.
Ocho: Ripley (2024), escrita y dirigida por el estadounidense Steven Zaillian. He leído con profusión la novelística de Patricia Highsmith (creadora de Tom Ripley) y he visto tal vez todas las propuestas cinematográficas que se han hecho con este personaje. Creo que esta miniserie de ocho capítulos, con un Andrew Scott espléndido en el papel principal, hace plena justicia a la ambigüedad moral de Ripley, a su maldad, a su raro encanto. El blanco y negro también ayuda, y que la edición se tome con calma el proceso de contar. Un gozo.
Nueve: El último vagón (2023), del mexicano Ernesto Contreras. Soy un hombre rural y viví mi infancia en el campo. Eso de entrada me hace ser empático con esta historia de una maestra (Adriana Barraza) que ama su trabajo y de los niños que viven una vida que los va volviendo adultos con más velocidad de la que debiera. El final de la película es tan bonito, que ya con eso valdría la pena todo. Ojalá que hubieran más personas como las que inventa la película.
Diez: Cómo robar un banco (2024), documental sobre William Scott Scurlock, un hombre joven y guapo, que entre 1992 y 1996, con varios disfraces, robó más de 15 bancos en Seattle, EUA. El material que hay sobre este hombre fue usado con inteligencia. ¿Podría dejar de robar? No, no quiso detenerse. El final está contado con maestría. Este documental de la vida real está dirigido por Stephen Robert Morse y Seth Porges, y me quedaron en la cabeza, dando vueltas, muchas ideas, muchas preguntas…
Once: Los caballeros (2024), serie creada por el director inglés Guy Ritchie, tiene como antecedente la película que el mismo director escribió y dirigió, con el mismo título, en 2019. Ahora, en ocho capítulos perfectos, nos cuenta ampliada la misma historia, con altísimos valores de producción, actuaciones convincentes y un Ritchie con todo el control de su innegable talento.
Doce: Longlegs (El coleccionista de almas, 2024), de Osgood Perkins (hijo por cierto de Anthony Perkins, el célebre actor de, entre otras, Psicosis, de Hitchcock), no es que sea una película perfecta. Me parece que tiene problemas con el guion y que a veces cuenta cosas que debería mostrar (no es un libro, sino una película). Es un poco brutal, en términos de imágenes, y varias escenas se resuelven con la ayuda del azar. Pero funciona e inquieta. Es tremenda la locura del personaje principal, representado con una enorme maestría por un Nicolas Cage soberbio y casi irreconocible.
Ilustración: Leonora Ventura.
Ilustración: Leonora Ventura.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Desde la buhardilla. 2. El retorno del soñador. Gabriel Mendoza García

Ilustración: Gabriel Mendoza García

El retorno del soñador

Escribo esto mientras suena Hold On Tight de la Electric Light Orchestra, tema recomendado por un viejo amigo que, curiosamente, siempre tiene las palabras adecuadas ante la adversidad. Y no es secreto que llevo varias semanas con la incesante idea de abandonar el camino de las letras. Lo mencioné en mi entrada anterior: decidí, irrevocablemente, seguir adelante. Fue Puccini quien me permitió enfrentarme al espejo y detener en seco esos pensamientos derrotistas. No obstante, hoy encontré una razón más para abrazar el sendero que inicié, de forma inconsciente e intuitiva, hace ya 20 años.

Mmm, hold on tight to your dream, yeah
Hold on tight to your dream, yeah


Esta mañana llegó a mis manos —de la forma más aleatoria y absurda posible— un ejemplar de El Retorno del Rey, la tercera parte de El Señor de los Anillos (sobra citar al autor; todos saben de quién hablo). Es una edición mexicana de Minotauro de 1993. Al principio, estuve tentado a dejar que ese libro prosiguiera su errático destino hacia las manos de algún coleccionista, un curioso, o quizás un lector distraído. Sin embargo, al hojear las primeras páginas, descubrí un dato que me golpeó el pecho con un significado inexplicable: la primera edición de ese libro data de mayo de 1984, el mes y el año en que nací.

When you see your ship go sailing
When you feel your heart is breaking
Hold on tight to your dream


Casualidad, sí, probablemente. ¿Coincidencia? No lo sé. Alguien dijo alguna vez que uno no debe confundir coincidencias con destino. Lo más seguro es que no haya nada mágico en ese hallazgo, pero para mí lo significa todo. Mi trilogía favorita, la que me empujó a escribir por primera vez en aquella oficina de diseño arquitectónico donde pasaba horas sin nada que hacer —corría el año 2004—, me ha dado una bofetada en el rostro. Una que me exhorta, con brutal claridad, a no claudicar, a tener fe en mí mismo y a confiar en el proceso.

Hmm, it's a long time to be gone
Oh, time just rolls on and on (hold on)
When you need a shoulder to cry on
When you get so sick of trying
Just-a hold on tight to your dream


En el colofón de mi novela publicada por Almuzara México, se menciona que mi primer intento literario fue algo titulado El Oráculo de Gaia, una obra de la que no queda prueba alguna —y qué alivio me provoca eso—. Aquella historia no fue más que mi versión propia de El Señor de los Anillos, una novela breve, escrita en menos de 200 páginas de Word y almacenada en un disquete que hoy sería un objeto de museo; ningún lector óptico moderno podría revivirlo. ¿Por qué escribir mi versión de una obra universal, sagrada e intocable? Porque tenía apenas 20 años y no veía nada de sacrílego en contarme a mí mismo una historia, una versión moldeada con fragmentos propios, personajes nuevos y situaciones distintas. El Oráculo de Gaia no tenía hobbits, por ejemplo. No es que los deteste, pero a esa edad mis intereses giraban en torno a héroes irredentos, dilemas maniqueos, los conflictos del amor imposible y la búsqueda desesperada de la aprobación de una doncella inalcanzable. Escribí esa historia para mí, sin intención alguna de mostrarla al mundo. Y aunque jamás saldrá a la luz, no me arrepiento de su concepción. Sin proponérmelo, aquella narración me puso en el camino de la escritura, un camino que decidí recorrer de fondo en 2007, con una historia que llevaba años atormentándome la cabeza.

When you get so down that you can't get up
And you want so much, but you're all out of luck
When you're so downhearted and misunderstood
Just over and over and over you go


Hoy vuelvo a revisitar la trilogía cinematográfica de Peter Jackson (mis películas favoritas, indiscutiblemente) y no puedo evitar que la emoción me consuma hasta las lágrimas —síntoma inequívoco de que me estoy haciendo viejo, o quizás, más sensible—. Pero es precisamente esa emoción la que me impulsa a querer contar mi historia. Tolkien me ayudó a sentir esta pasión visceral por las letras; sus hobbits, elfos, enanos, orcos y hombres le dieron sentido a mi vida. Y aunque no hay seres de esa naturaleza en mis obras, ni tampoco un universo alterno, mágico o abrumador, lo que escribo está infectado de una realidad más cruda de la que yo mismo quisiera. Incluso en la ficción, mis páginas transpiran verdad. Si algo abunda en mi obra, es la pasión.

Accroche-toi à ton rêve
Accroche-toi à ton rêve
Quand tu vois ton bateau partir
Quand tu sens ton coeur se briser
Accroche-toi à ton rêve


Nací un 5 de mayo de 1984 en la Ciudad de México. El colofón de la trilogía fue editado por primera vez en México en ese mismo mes y año. Este ejemplar llegó a mí de la nada: mi madre lo tenía sobre su mesa de ventas, como si fuese un libro cualquiera, sin saber cómo había llegado ahí. Podría haber terminado en manos de cualquiera por apenas treinta pesos. Pero no. Aparecí yo, y lo descubrí. Allí estaba, una joya olvidada que mi madre exhibía con la indiferencia de quien vende ropa usada. Si eso no es una señal de que debo seguir escribiendo —a pesar de ser el peor autor de mi editorial, a pesar de no tener un solo centavo para pagar las cuentas ni las deudas, a pesar de sentirme estancado en esta vida—, entonces, ¿qué le atribuimos? ¿A una simple coincidencia? No, me niego rotundamente a creerlo.

When you get so down that you can't get up
And you want so much, but you're all out of luck
When you're so downhearted and misunderstood
Just over and over and over you go


“Es como en las grandes historias, Sr. Frodo. Las que realmente importaban. Llenas de oscuridad y peligro eran. Y a veces no querías saber el final. Porque, ¿cómo podía el final ser feliz? ¿Cómo podía el mundo volver a ser como era cuando había pasado tanto mal? Pero al final, es solo algo pasajero, esta sombra. Incluso la oscuridad debe pasar. Llegará un nuevo día. Y cuando el sol brille, brillará más claro. Esas eran las historias que se quedaban contigo. Que significaban algo, incluso si eras demasiado pequeño para entender por qué. Pero creo, Sr. Frodo, que sí entiendo. Ahora lo sé. La gente en esas historias tuvo muchas oportunidades de dar la vuelta, solo que no lo hicieron. Siguieron adelante, porque se aferraban a algo. Que hay algo bueno en este mundo, y vale la pena luchar por ello.”

Yeah, hold on tight to your dream, yeah
Hold on tight to your dream, yeah
When you see the shadows falling
When you hear that cold wind calling
Hold on tight to your dream
Ooh, yeah, hold on tight to your dream
Yeah, yeah, hold on tight
To your dream…


Ilustración: Gabriel Mendoza García
Ilustración: Gabriel Mendoza García

Sobre el autor:

Gabriel Mendoza García (Ciudad de México, 1984) escritor y creador de videos y contenido en redes sociales, fundamentalmente en la actualidad a través de la plataforma Alcance Tendencia Mx. Fan acérrimo del dúo musical europeo Lacrimosa, quienes representan su mayor fuente de inspiración, desde niño destacó por centrar sus esfuerzos cognitivos en mundos imaginarios y por valerse de su sensibilidad. Su primer intento literario fue El Oráculo de Gaia, una reinterpretación de El Señor de los Anillos, de la cual no queda ninguna evidencia. Su verdadera encomienda personal con la literatura es la saga Sofía, la única que tiene como epicentro la Ciudad de México, una obra coral, apocalíptica, empapada de misterio, acción, suspenso, drama, mitología, ciencia ficción, acción y aventura que, al modo de la mítica serie de televisión Lost, se centra en sus personajes y que comenzó a fraguarse en el otoño de 2007, cuyo primer fruto es Emanación. Es miembro del comité editorial de Almuzara México.

Voces ensortijadas 256. Dejar que suceda. María Gabriela López Suárez

     
Voces ensortijadas 

María Gabriela López Suárez

Dejar que suceda

A nuestra querida Chilis, integrante de la banda peluda.
Gracias por tanto.

Esa tarde de invierno Bernarda se colocó sus gafas para intentar leer uno de los tantos libros que tenía en espera, lo primero que saltó a su vista fue un pequeño separador de la librería Gandhi con la frase: "Hace mucho que no veía la luz". Intentó hacer un esfuerzo para recordar cuántos días o, más bien, semanas tenía en espera el libro. Respiró profundo. Cerró los ojos.

Empezó por hacer una recopilación de cómo se sentía su corazón, sin duda lo sabía, había muchas emociones, nostalgias de fin de año, pero sobre todo el dolor que invade no solo el corazón sino todo el cuerpo cuando un ser querido trasciende del mundo físico. Bernarda tenía más de un duelo, el de su ser querido; el de otros seres que formaban parte de su día a día como los árboles que rodeaban el pequeño parque cercano a casa, que habían sido derribados por la construcción de un edificio y además, el duelo que dejan las ausencias cuando las amistades simplemente se alejan.

A medida que iba haciendo el recordatorio sintió cómo su corazón se estremecía, respiró profundo más de una vez, no puedo evitar que sus ojos se llenaran de agua. Le costaba mucho soltar que un ser querido partiera de su vida. Recordó las charlas que había tenido con amistades, con su terapeuta y en algunos conversatorios que había visto de manera virtual. De eso había retomado una frase que le hacía sentido y le costaba poner en práctica, ‘dejar que suceda’.

Continuó respirando despacio, hasta ser más consciente de su respiración. Nuevamente se observó. Alcanzó a percibir que estaba más tranquila. Desde su corazón fue agradeciendo a cada ser querido por todo lo que habían compartido. El proceso no fue sencillo. Vinieron a su mente muchos recuerdos. Los recibió uno a uno, como una especie de película que pasaba frente a ella. Sintió cómo fue percibiendo una sensación grata en su corazón. El dolor no se había ido del todo, sin embargo, la gratitud estaba presente. Bernarda alcanzó a identificar en esa gratitud como una especie de bálsamo, en su corazón, en su alma. Dibujó en su rostro una leve sonrisa y puso las manos sobre su pecho. Permaneció así algunos minutos.

Una ráfaga de aire frío que se coló por la ventana que daba a su cuarto la hizo volver al presente. Abrió los ojos lentamente. Se descubrió con el libro entre las manos, Meditaciones para una vida plena, era el título, del autor Constancio J. Gribaudo. Había tomado el libro sin fijarse en el título, recordó la frase dejar que suceda. Buscó en el índice, sin dudarlo, eligió Meditación para superar las pérdidas, se fue a la página 141, “El duelo emocional es un proceso de adaptación que nos permite restablecer el equilibro personal que ha quedado alterado por una pérdida…”.

Bernarda continúo con la lectura. Afuera, en un par de calles aledañas a su vivienda la música estaba en su apogeo, contaré la historia de una famosa persona, todas la conocen con el apodo de chona...



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Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Doctora en Estudios Regionales por la Universidad Autónoma de Chiapas y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Docente investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH). Es integrante  de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES), del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), del Colectivo Fotográfico Tragameluz y del Colectivo Reminiscencia, este último aborda el tema de los feminicidios. Desde 2008 colabora en diferentes medios en Chiapas. Fue corresponsal en Chiapas de la Agencia Informativa Conacyt. Actualmente es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz; colabora también en la Red de Comunicadores Boca de Polen. A.C.