Polvo del camino/ 100



Héctor Cortés Mandujano

Lennon (Alfaguara, 2010), de David Foenkinos, con traducción de César Aira, es una novela biográfica dividida en sesiones terapéuticas en las que el célebre exBeatle nos cuenta su vida. Foenkinos, gran fan, dice que la música de los Beatles lo (p. 9) “acompaña desde siempre”, aunque “por momentos no sé qué pienso de John Lennon”.
	El libro, salvo en el epílogo, cede la voz al John Lennon (1940-1980) que, se supone, está hablando con su sicoanalista. Dice en la primera sesión (p. 14): “Una parte de mí mismo está persuadida de que soy un pobre diablo, y la otra piensa que soy Dios”.
	Nació en plena guerra (p. 21): “Al comienzo mismo, oí el ruido de los bombardeos. Yo no vine al mundo. Vine al caos. Liverpool era el blanco de las bombas alemanas”. Sabe, sin embargo, que lo que diga ya lo sabrá quien lo escucha: “Soy tan famoso que mi vida pertenece a todos”.
	Apenas nacer, como las bombas caían (p. 23), “mi tía Mimí me dijo que de inmediato me pusieron debajo de la cama. Como si una cama pudiera atenuar el derrumbe de un techo”.
	Dice en la quinta sesión (p. 49): “El futuro del hombre es volverse mujer. Se van a invertir los roles. Y eso a mí me viene bien. Me siento mujer. Y me siento niño también. No soy adulto”.
	Su infancia no fue fácil. Primero lo abandonó su padre y luego su madre. Vivió con su tía Mimí hasta que encontró a Paul, George y Ringo (me salto al famoso quinto Beatle), que fueron su más cercana familia. George era el más pequeño de todos y el único célibe (p. 84): “Todos asistimos al desvirgamiento de George. No había visto que estábamos ahí. Cuando terminó, encendimos la luz y aplaudimos”.
	La fama del grupo fue tremenda y ellos experimentaron con mucho sexo (había mujeres que hacían fila para compartir instantes de placer) y muchas drogas, hasta que conoció a Yoko (p. 133): “Millones de personas comenzaban a reducirse y a desaparecer, a hundirse en el vacío, a ser olvido en el amor que sentía por una sola persona, una sola persona que reducía el mundo a nada, y ésa es la definición suprema del amor: una persona que reduce el mundo a nada”.
	Paul le pidió que fuera a la exposición de Yoko. Ella no conocía a los Beatles, pero sabía que el millonario John podía financiar su obra. Llegó y la vio, se saludaron y lo dejó solo para que recorriera la muestra de su trabajo (p. 136): “En la primera sala había una escalera que conducía a una lupa. Había que subir y observar la palabra escrita en lo alto. Subí, con miedo de descubrir algo cínico o negativo, pero pude leer: SÍ. Nada más que la palabra ‘sí’ ”.
	Cuando se casaron él tomó el nombre de Yoko (p. 153): “Me llamo John Ono Lennon. […] Yoko es yo”. Ella, dice, le dio la fuerza para divorciarse de los Beatles (p. 161): “Me tomó de la mano y me dijo: la vida está en otra parte”.
	El epílogo cuenta, ya no desde su voz, su asesinato. Hay una foto donde (p. 191) “Lennon firma el álbum del que lo asesinará unas horas más tarde”.
	Después de los cinco tiros a quemarropa (cuatro dan en el blanco), en el coche de policía donde lo llevan al hospital, para que no se duerma le preguntan (p. 192) “ ‘¿Usted es John Lennon’. La respuesta: ‘Sí’. Y será su última palabra”. La misma palabra que leyó cuando conoció a Yoko.

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Lector, lectora, llegamos juntos  a la columna número cien. Muchas gracias por leerme, por ser mi imagen en el espejo, los ojos del sueño, la otra vida donde me multiplico y donde somos tú, yo, nosotros, todos, todas…
 


Contactos: hectorcortesm@gmail.com.     

Ilustración: Alejandro Nudding




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com