Líneas de desnudo/ 59

Por qué hoy prefiero el “¡Oh, Juan Miguel!” a la FIL
Por Manuel Pérez-Petit

Suelo escribir mi ‘Líneas de desnudo’ justo antes de que sea publicado, bien la noche anterior –que es mi costumbre más habitual– o en la misma mañana de su aparición en este admirable ‘Letras ideaYvoz’, una de las mejores y más nobles apuestas para el fomento de la lectura que he conocido nunca. Esa adrenalina tan fecunda para mí del cierre diario me viene de mi condición de periodista curtido en esas tardes-noches memorables que viví hace años en los diario ABC, en Sevilla, o Las Provincias, en Valencia, entre otros, o en los portales financieros intereconomia.com o basefinanciera.com, de France Telecom España, en los tiempos en que pasaba por ser –y era– especialista en bolsa y me divertía muchísimo escribiendo mis análisis de apertura, media sesión y cierre de mercados...
            Y, claro, de manera muy ocasional me pasa lo de hoy, que por una cosa u otra me demoro, como en esas ocasiones en que llegué a reescribir alguna nota de madrugada al ver que la información que iba a publicar el periódico a la mañana siguiente debía ser actualizada, claro que eran épocas en que internet casi ni existía.
            Y en el ínterin pasan cosas. Hoy, día en que celebramos la fiesta de la Virgen de Guadalupe, por ejemplo, el cantante mexicano Vicente Fernández ha partido de este mundo a la edad de 81 años, con sus diez Grammy a cuestas –dos generales y ocho latinos–, y sus otras docenas de premios y reconocimientos. Descanse en paz, como no puede ser de otro modo, el también conocido como “Charro de Huentitán” por ser oriundo de Huentitán El Alto, Jalisco, el afamado intérprete de canciones como “Volver, volver” o “De qué manera te olvido”, que nos deja también una estrella en el paseo de la fama de Hollywood con su nombre. 
            Está siendo un domingo de emociones encontradas, y lo que deseo es hablar de la FIL de Guadalajara, pero no puedo sustraerme a la felicidad que causa mi Real Betis Balompié, que acaba de vencer en su feudo heliopolitano al potente y siempre fiable equipo de la Real Sociedad de San Sebastián por nada menos que cuatro a cero, con una extraordinaria actuación coral, en la que han destacado todos, pero yo señalo, erizada la piel, al francés Nabil Fekir –un extraterrestre que juega con mayúsculas al fútbol–, al lateral derecho Álex Moreno, al mexicano don Andrés Guardado, a Canales, Bartra, Willian José o Juanmi –"¡Oh, Juan Miguel, oh Juan Miguel, todos queremos que marque Juan Miguel!", googleen eso, que lo merece–, como los grandes aun siendo el más grande todos el coach, director técnico, entrenador o como se le diga en donde se le diga, el chileno Manuel Pellegrini, gran hacedor de esta locura que desde Sevilla traspasa fronteras...
            Y tan encontradas están las emociones hoy que hasta me da güeva por primera vez en mi vida hablar de la FIL. Hoy, por ejemplo, se cumplen 84 días de erupción ininterrumpida del volcán Cumbre Vieja de la isla de La Palma, al que dediqué mi el pasado 7 de noviembre mi "San Borondón como consuelo", en que quise hacer mi homenaje general a la esperanza y particular a la obra del muy querido escultor Manuel Pereda de Castro (1949-2018), hacedor para mí imaginario de la isla de San Borondón, que ha de surgir de las aguas sin duda como su obra definitiva. Hoy también Max Verstappen se ha proclamado campeón del mundo de fórmula 1 al superar, en la mismísima última vuelta, a Lewis Hamilton, en un final de campeonato de los que marcan época y ya no existen. Y no existen porque las emociones nos han puesto enfermos  o han sido desterradas en esta nueva Era distópica –no olvidemos que nos encontramos al borde de entrar en el año 3 del siglo I de la p. pandemia–... 
            Podría seguir hablando de emociones al calor de los acontecimientos del día de hoy, domingo 12 de diciembre del año 3 –de los cuales solo he reseñado tres de especial relevancia aunque son más–, que se me ponen los vellos como tirabuzones de alambre, pero creo recordar que quería dedicar el presente texto a la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, el mayor evento de promoción del libro y la lectura del ámbito del idioma español en el mundo cada año... Sin embargo, miren ustedes, como decía, y por primera vez en mi vida, que he seguido el acontecimiento durante años y he sido expositor en media docena de ediciones de la misma, me da una pereza que me mata. 
            Y es que la FIL, sobre la cual prometí un artículo en mi “Universal Almudena" que prometo que cumpliré –mal que a veces me pese siempre cumplo lo que prometo–, en su edición de este año en que cumplía su trigésimo quinto aniversario, ha sido deprimente y malograda, conclusión a la que he llegado después de leer y conversar en abundancia acerca de la misma. Les diría que por primera vez en mi vida hoy, antepenúltimo domingo del año en curso, prefiero el “¡Oh, Juan Miguel!” que la FIL, y lo afirmo con ua mezcla extraña de alegría y pesadumbre. Y ya les explicaré por qué.
 FIL 2021
Fuente de la imagen:  https://www.fil.com.mx/info/info_fil.asp 

*Sobre el autor:

Manuel Pérez-Petit

Editor, escritor y gestor cultural

Sevilla, España, 1967.

Periodista de carrera, lo dejó todo para dedicarse profesionalmente a la gestión cultural y el mundo editorial hace 15 años. En 2010 se trasladó a México, fundó Sediento Ediciones. Ha dirigido diversos proyectos editoriales y culturales de ámbito latinoamericano en los siguientes años y dictado conferencias y cursos en países de Europa y América. Es profesor invitado en la Bluefields Indian & Caribbean University (BICU), de Bluefields, Nicaragua. La biblioteca de Yolotepec, comunidad indígena otomí de Santiago de Anaya, Hidalgo, México, lleva su nombre desde 2011. En 2017 fundó la causa Libros por Yolotepec, enfocada en la recolección de libros en donación para bibliotecas y la promoción de espacios de lectura de los ámbitos rural y marginal urbano de México. Autor de nueve libros individuales en poesía y narrativa, su obra ha sido publicada, antología o premiada en media docena de países. En 2020 fundó Kolaval, plataforma, agencia literaria y editorial de ámbito hispanoamericano.